UN MUNDO QUE GANAR
 


¿Una guerra por el petróleo?

            Se dice que esta guerra es por el petróleo. Es cierto, pero no en un sentido estrecho. Hay que señalar dos cosas.

            Primero, es por el petróleo en el sentido de quién lo obtiene, así como bajo cuáles condiciones, y quién no lo obtiene o lo obtiene solamente si colabora con la "misión" yanqui. El petróleo es el líquido vital de imperios.

            Y su afán de petróleo es más criminal (se podría preguntar: "¿En qué planeta viven?"), pues si no empiezan a usar alternativas a los energéticos fósiles en las décadas que vienen, las catástrofes del clima, niveles de mar elevados y otras consecuencias desastrosas del calentamiento global perjudicarán a gran parte del mundo y sus habitantes. No obstante, no se trata únicamente de que Bush es el pelele de las empresas petroleras. El petróleo acompaña al poder; las empresas petroleras, entre otros factores, entrenaron a él y a su gabinete para ejercer el poder.

            Los cinco integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU tienen empresas petroleras con inversiones importantes en Irak. No se trata solamente de su afán de ganancias, aunque fundamentalmente las ganancias mandan. La posesión del petróleo es una ventaja estratégica, y es fundamental para obtener las ganancias que perciben quienes están en los negocios y al mando: el capitalismo monopolista.

            Segundo, no se trata solamente del petróleo iraquí, por importante que sea a los planes de Bush, sino de todo el petróleo del Medio Oriente y de más allá.

            Los Estados Unidos importa un poco más de la mitad de su petróleo y se espera que suba a 65% en 2020. Para diversificar las fuentes, las empresas petroleras y los militares estadounidenses penetran en las zonas asiáticas y del mar Caspio de la antigua URSS. Crecen los oleoductos como hongos a la sombra de las bases yanquis. Y los yanquis empiezan a interesarse en África occidental: los grandes exportadores de petróleo como Nigeria, Angola y Gabón, y los potenciales exportadores como Guinea Ecuatorial. Ni sus partidarios se molestan en decir que fuera por razones humanitarias que Bush haya enviado al secretario del Estado Powell a Angola y Gabón y haya reabierto el consulado, cerrado desde hace mucho, en Guinea Ecuatorial.

            Y el petróleo es un elemento fundamental de la política yanqui hacia México y Venezuela. Enviaron Boinas Verdes, 10 helicópteros y $94 millones en ayuda de contrainsurgencia a Colombia bajo el pretexto de proteger el petróleo y los oleoductos, contra los movimientos guerrilleros y contra los países europeos, como Alemania, quienes a veces hacen tratos con la guerrilla.

            Sin embargo, debido a la caída de la producción como al aumento de la demanda en los Estados Unidos, se cree que el petróleo de esos países sólo desempeñe un papel secundario en las necesidades yanquis. Hay otro factor menos obvio. Las demás potencias europeas y Japón ya dependen casi totalmente del petróleo del Medio Oriente. La caída de la producción de petróleo en el mar del Norte es uno de varios factores susceptibles de aumentar más esa dependencia. (Así, los planes yanquis de acaparar las reservas no mesoorientales tienen un elemento de previsión.) Quien controle el petróleo del Medio Oriente tendrá una enorme ventaja sobre Europa.

            Al secretario de Defensa de Bush, Rumsfeld, le gusta hablar de "multiplicadores de fuerza": combinaciones de distintas cualidades (como puntería y explosividad de municiones) que aumentan muchas veces su "letalidad". En su guerra contra Irak, Bush busca una combinación semejante para poner al Medio Oriente bajo su dominio político y económico casi exclusivo, basado en su poderío militar, de modo que se multiplique su dominio en las tres arenas y se le brinde una letalidad nunca antes vista. De nuevo, volvemos a los "garrotes" y "lugares para quedarse".