UN MUNDO QUE GANAR
 


José-Maria Sison:
Líder revolucionario filipino en la mira yanqui

            En agosto de 2002, el gobierno yanqui extendió su "guerra contra el terrorismo", haciendo blanco de sus ataques a José-Maria Sison, al Partido Comunista de las Filipinas (PCF) y al Nuevo Ejército Popular (NEP), tachándolos de "terroristas extranjeros". José-Maria Sison fue fundador del PCF (1968-69) y presidente del mismo hasta su captura (1977). Durante los 14 años como refugiado político en Holanda ha sido el principal asesor político del Frente Democrático Nacional en las Filipinas (FDNF).

            A instancias del gobierno yanqui, el gobierno holandés acató rápidamente la orden de congelar los fondos de cualquier asociado con el movimiento revolucionario filipino que viviera en Holanda, y congeló la cuenta bancaria de José-Maria Sison y le quitó sus beneficios sociales, de salud y de vivienda. Para colmo, el gobierno yanqui pide la extradición de Sison por el asesinato hace 13 años en Manila, la capital filipina, del coronel John Rowe, el jefe de un Equipo de Asesores Militares yanqui. Este grupo entrenaba a las fuerzas armadas filipinas en contra-insurgencia y trabajaba con la CIA para infiltrar al PCF y al NEP. Parece que Rowe era el oficial que controlaba a los espías. Aunque ya han procesado a algunas personas por el asesinato de Rowe, actualmente presas en las Filipinas, los yanquis lo toman como pretexto para extraditar al Camarada Sison a dondequiera que se les antoje.

            La cooperación del gobierno holandés en esta emboscada representa un ataque contrarrevolucionario a quienes luchan por la revolución o contra la dominación imperialista en los países del tercer mundo. Y muestra el lado oscuro de la "fortaleza Europa" que se está volteando contra los inmigrantes y refugiados políticos que vienen huyendo de gobiernos represivos. Después del golpe de Estado de la CIA que llevó a Pinochet al Poder, los chilenos buscaron refugio en Francia; el Reino Unido recibió a los árabes que huían del gobierno represivo de Arabia Saudita; después del asesinato de Lumumba en El Congo y durante la dictadura de Marcos en las Filipinas, revolucionarios y otros luchadores de liberación se refugiaron en Holanda. El ataque a Sison es otro paso en el rápido desmantelamiento de la larga tradición de dar asilo político en Europa.

CRECE EL APOYO

            En respuesta a este ataque, crece el apoyo de revolucionarios y organizaciones democráticas; líderes religiosos de Holanda y parlamentarios de Suecia han hablado a favor de Sison. Este vil ataque contra Sison tiene el propósito de acallar a este líder quien ha dedicado su vida a oponerse al imperialismo y a desarraigar el sistema semicolonial y semifeudal que ha mantenido a las Filipinas en el atraso y bajo la dominación yanqui.

            A pesar de la intervención de las fuerzas militares yanquis contra el grupo Abu Sayyaf en las Filipinas, el Consejo de Seguridad Nacional y los militares consideran al PCF-NEP como la "amenaza #1 a la seguridad nacional", pues han tenido que reconocer a regañadientes el rebrote y pujanza de la insurgencia maoísta, aunque la habían declarado aniquilada en los años 1990, años en que la actividad guerrillera se vio debilitada. Un artículo del Asia Times describe el reciente crecimiento de la guerra popular en el campo filipino: "El Consejo de Seguridad Nacional dice que la guerrilla pasó de 2000 combatientes armados a mediados de los años 1990, a 12.000. En 1995 tenía presencia en 445 aldeas, pero en 2000 esa cifra subió a 1.671". El Asia Times dice: "El constante crecimiento se debe a la pobreza y a la falta de tierras en el campo así como a la campaña de 'rectificación' iniciada por los líderes del partido...".

            El papel de los Estados Unidos en las Filipinas es tan antiguo como nefasto. Según un estudio de un grupo de académicos e investigadores del Departamento de Historia de la Universidad de las Filipinas, ¡el ejército yanqui asesinó a más de 1.400.000 filipinos entre 1899 y 1914! Después de que las Filipinas ganó su independencia formal en 1946, se convirtió en una neocolonia de los Estados Unidos y una plataforma estratégica para la "proyección" militar yanqui en Asia. En los años 1950, el gobierno yanqui y el ejército filipino colaboraron para aplastar al movimiento revolucionario. En los años 1960-70, los bombarderos yanquis se abastecían en las Filipinas para atacar a Vietnam. Durante la dictadura yanqui-Marcos, unos jóvenes revolucionarios inspirados por la entonces China revolucionaria dirigida por Mao Tsetung, formaron el PCF y el NEP y lanzaron la guerra popular.

            Desde hace mucho, las Filipinas ha sido fuente de mano de obra barata y de recursos naturales para los imperialistas yanquis. En la región del mar Sulú, las corporaciones norteamericanas buscan petróleo, oro y deuterio (que se usa en la producción nuclear). El gobierno yanqui necesita a las Filipinas como avanzada del segundo frente de su "guerra contra el terrorismo" y presiona por un Acuerdo Común de Apoyo Logístico con las Filipinas, el cual les permitiría construir depósitos y otras estructuras permanentes que, según ellos, son necesarios para controlar el sureste de Asia. Además, inyecta nuevos fondos para equipar al ejército filipino con armamento moderno, técnicas de guerra y entrenamiento.

            En respuesta a las amenazas yanquis, el Camarada Sison ha dicho: "No se puede intimidar al PCF, al NEP ni al FDNF. Ellos se atrevieron a luchar contra la dictadura fascista de Marcos y en el proceso crecieron, aunque las bases militares yanquis permanecían en las Filipinas de donde les daban material y entrenamiento a las tropas títeres filipinas.... Seguiré aprovechando la libertad de expresión para hablar a favor de la democracia y de la liberación nacional. Y es la palabra 'liberación' lo que más odia el gobierno yanqui, porque significa liberarse del sistema de explotación imperialista".