UN MUNDO QUE GANAR
 


Guerra contra Irak

¿Camino a un "Gran Medio Oriente" yanqui o a una nueva ola de resistencia a los Estados Unidos?

Fatima Resoluçao

            Al cierre de esta edición, se aceleran los preparativos para la guerra yanqui contra Irak. Aunque no es posible predecir precisamente qué pasará, los imperialistas yanquis han dejado muy en claro sus propósitos y es muy posible que realicen sus viles planes. -Un Mundo Que Ganar

¿Por qué esta guerra, por qué ahora?

            ¿Cuál es el propósito de la guerra contra Irak? La respuesta es importante por dos razones.

            La primera es para que podamos oponer mayor resistencia y posiblemente, parar lo que los Estados Unidos y sus aliados quieren hacer. Al cierre de esta edición, aún no se ha desatado la invasión, y ya ha surgido una enorme oposición en algunos países. Es obvio que se avecinan peligros y oportunidades. Al prepararse la guerra y al apagarse la luz de la razón en el discurso público y los corazones débiles, será difícil no dejarse engañar, orientarse bien y luchar con firmeza sin un conocimiento claro de los intereses de todos los gobiernos implicados. Habrá que destacar a cada paso la unidad de los intereses de los pueblos del mundo, incluidos los iraquíes, contra la guerra y los asesinos encabezados por los yanquis que la impulsan, porque el enemigo hará todo lo posible para ocultarla. Hay que ampliar constantemente esta unidad y ejercerla en muchos frentes diferentes.

            La segunda es que un examen de lo sucedido hasta ahora nos brinda los elementos para comprender los acontecimientos y para guiar nuestras luchas y objetivos (si bien no proponemos predecir lo impredecible). Hay que partir de lo que han hecho nuestros enemigos, y de las posibilidades y los objetivos del pueblo en el tormentoso caldo de contradicciones.

            Los yanquis quieren transformar a Irak de un país dependiente del imperialismo en lo económico y político, pero capaz de negociar con varias potencias imperialistas, en una neocolonia subordinada a los Estados Unidos, un títere semejante al actual presidente de Afganistán, Karzai, o tal vez una colonia directa regida por un gobernador impuesto por Washington (como cuando Gran Bretaña gobernaba a la India mediante su raj). Éste es el plan de Bush para "el día después" de ganar la guerra.

            El "nuevo Irak" (en Washington ya le dan este nombre) sería un eje de una nueva configuración mesooriental, un "Gran Medio Oriente del norte de África a Afganistán y Paquistán", según dos ex asesores de Clinton quienes se convirtieron en ideólogos de Bush. En lo económico, las reservas petrolíferas de Irak darían a los Estados Unidos un dominio absoluto de las necesidades de petróleo de cualquier rival potencial. En lo militar, la vasta militarización permanente convertiría a Irak en una base militar gigantesca para doblegar y derrotar a cualquier gobierno rebelde. El "Gran Medio Oriente" tendría un papel importante en un mundo reconfigurado, un mundo yanqui. Con la guerra en Afganistán, los yanquis se apoderaron de un extremo del mapamundi; con una guerra en Irak quieren amarrar al otro extremo más crucial.

            Es importante tener en claro lo que Bush quiere decir por "cambio de gobierno". Su secretario de Estado, Colin Powell, afirmó que el gobierno estudiaba los modelos históricos de la ocupación estadounidense de Alemania y Japón. Se ha burlado bastante, correctamente, de esa idea porque, a pesar de perder una guerra mundial, esos dos países eran y siguen siendo sociedades imperialistas que exprimen a los pueblos del mundo, y se parecen poco a un país como Irak que por tanto tiempo ha sido exprimido. No obstante, hay paralelos y diferencias. Una diferencia importante es que después de la II Guerra Mundial, los yanquis hicieron todo lo posible para resucitar a Alemania y Japón como socios (si bien menores) contra la URSS, pero Bush propone convertir a Irak en su protectorado. Pero el trato yanqui a las clases dominantes alemana y japonesa tal vez tenga cierta aplicación en Irak. Con la "des-nazificación" de Alemania y los juicios a los generales japoneses (si bien no al emperador), los yanquis buscaron reducir a sus enemigos a un pequeño puñado y deshacerse de ellos, y declarar "limpios" a la mayoría de los capitalistas, militares, jueces, burócratas y otros agentes del poder, a pesar de sus crímenes contra su población y la de otros países, para que pudieran servir a los intereses yanquis.

            Bush y cía. han anunciado planes para juzgar a una docena de personas íntimamente ligadas a Saddam (p.e., su familia), y promete a casi toda la estructura de poder iraquí que se les dará la bienvenida como sirvientes de los nuevos amos. "Queremos decirle a Irak que no vamos a matar a todos los miembros del partido Baath [gobernante]', dijo un funcionario yanqui. Bajo el control yanqui no se cerrarán las cámaras de tortura. ¿De qué otra manera se puede contar con la lealtad de los iraquíes, cuyo trabajo hará fluir el petróleo para las fuerzas de ocupación? Pocas personas de Irak y otros países se echarán de menos a Saddam, pero los iraquíes sufrirán mucho más y se agudizarán sus contradicciones con el imperialismo.

            Irak es más que un premio. El filósofo griego Arquímedes dijo que con una palanca muy larga y un lugar para colocarla, podría mover al mundo. Se supone que Irak ofrece las dos cosas a los Estados Unidos, al menos en términos regionales. Por eso, a diferencia de la primera guerra del Golfo, en que los Estados Unidos destruyó el poder militar y económico de Irak, y sus campos e instalaciones petrolíferos, ahora quiere apoderarse de una economía tan intacta como sea posible.

            Muchos analistas estiman que Irak tiene las segundas reservas petrolíferas probadas del mundo, después de Arabia Saudita, y dicen que las reservas no probadas podrían ser mayores. Si Irak estuviera ocupado por los yanquis (interesados principalmente en bombear petróleo), podría convertirse rápidamente en el mayor proveedor del mundo. Por eso, Irak es una palanca económica potencial. Si cayera en manos de los yanquis, éstos tendrían el equivalente del poder de veto sobre el mercado y precios del petróleo, y el petróleo de Arabia Saudita e Irán podría perder mucha importancia económica. Y con el plan de Bush de colocar pronto 100.000 tropas o más en el "Irak norteamericano" ("un lugar para quedarse"), ¿cómo pudiera objetar la vecina Arabia Saudita las demandas yanquis? Los expertos ingleses de política exterior dicen que el Reino Unido creó al Reino Saudita y podría desmantelarlo con igual facilidad.

            Con una ocupación yanqui de Irán y un control militar del Golfo, Irán tal vez tendría que renunciar a su independencia. Y ahí está la vecina Siria.... Además, para algunos analistas reaccionarios estadounidenses la ocupación de Irak es crucial para resolver la cuestión palestina. Sostienen que "el camino a Jerusalén pasa por Bagdad", porque esperan que el control yanqui sobre Irak y el petróleo mesooriental, y la subyugación o intimidación de otros gobiernos de la región y el dominio correspondiente sobre Europa (más al respecto en adelante) faciliten la tarea de aislar, intimidar y contener al pueblo palestino, mediante el apartheid o una expulsión masiva.

            ¿Por qué empezar con Irak? La declaración de Bush del "eje del mal" (Irak, Irán, Corea del Norte), mientras señalaba el alcance global de sus ambiciones militares, tal vez induzca a imprecisiones. Hoy, la guerra con Corea del Norte no es parte del plan de Bush, tal vez debido a su mayor acercamiento con China. (El gobierno yanqui hasta ocultó su conocimiento del programa nuclear norcoreano.) Pero, ¿por qué no atacar a Irán? Bueno, se dice que Saddam está en rebeldía con los Estados Unidos. (Digamos "se dice" porque los yanquis se han negado repetidamente a aceptar la rendición de Saddam.) Saddam ha sobrevivido en gran parte por el comercio y el apoyo político de Francia, Rusia, Italia y China, y el objetivo de derrocar a su gobierno es meter en cintura a esos países. Además, Irak es un blanco más atractivo, porque Saddam ha sido tan debilitado en lo militar. El Bush chico se enfrenta a un Saddam mucho menos poderoso que cuando su padre: menos de la mitad de soldados, menos tanques y otras armas pesadas, y casi ninguna fuerza aérea. Irán, en contraste, tal vez haría que los Estados Unidos se atragantara en la región. El objetivo de una victoria fácil es tan importante en los planes yanquis como el petróleo iraquí. En un sentido, la respuesta a la pregunta, "¿por qué Irak?", se halla en las mismas condiciones que los yanquis han creado desde la primera guerra del Golfo.

            Aunque esperan que la guerra sea fácil, es obvio que la guerra podría transformarse de una fuente de fuerza en una de debilidad. El gobierno yanqui apuesta todo a esta guerra, y eso es riesgoso. Desde hace años no ha habido tanto en juego. Si los yanquis ganan en Irak, o sea, si lanzan y ganan una guerra, y lo hacen de manera rápida, decisiva y barata, habrán dado un paso importante hacia sus objetivos. Pero eso no es el único desenlace posible.

            ¿Y si la guerra no se desarrolla con la facilidad esperada? ¿Si la ocupación pone a las fuerzas armadas yanquis en conflicto directo y amplio con el pueblo iraquí? Henry Kissinger, peso pesado yanqui e importante arquitecto de la guerra de Vietnam, hace poco le advirtió a Bush acerca de los peligros de una "ocupación prolongada". No es probable que el cambio de Saddam por la ocupación represiva y humillante de los generales, soldados y explotadores corporativos traiga la estabilidad a Irak o a la región.

            Independientemente de que los planes de Bush tengan éxito o fracasen, es muy probable que pongan al gobierno y tropas yanquis en conflicto directo con el pueblo de una región en que el odio antiyanqui es un enorme factor unificador. Cientos de millones de mesoorientales, quienes arden de odio por la opresión, explotación y humillación nacional que sufren a manos de los yanquis y su lacayo israelí, podrían encontrar a su enemigo principal en su propio país. Llevar tropas yanquis al Medio Oriente podría ser un grave error.

            Hasta ahora, el imperialismo ha tenido la gran ventaja de trabajar indirectamente en Argelia, Egipto, Jordania, Siria, Irak, etc. mediante títeres y tiranos quienes dependen del petróleo y del imperialismo. Tales gobiernos suelen reprimir y castigar las protestas y rebeliones de las masas, en especial las que amenazan a los Estados Unidos o sus aliados. Las únicas opciones políticas para los habitantes de estos países son el descontento latente o la rebelión abierta; el dominio imperialista les ha dejado pocas formas de expresión política. Ahora, esos gobiernos tienen que apoyar la cruzada yanqui-israelí o ceder a gobiernos directamente impuestos por los Estados Unidos. ¿Es una fuente de fuerza para el imperialismo o, en tiempos explosivos, una enorme debilidad potencial?

            La preocupación yanqui acerca de las clases medias árabes ha cedido a mayores temores acerca del "elemento peligroso" (los obreros, campesinos y pobres quienes conforman la gran mayoría en los países árabes de la región), sin mencionar a los pueblos y países no árabes, de los cuales Irán y Turquía son dos ejemplos volátiles. Además, el plan de guerra contra Irak ya ha generado una oposición masiva en los Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, España y otros países, y podría desenmascarar y desestabilizar a otros gobiernos europeos.

            En 1991, los imperialistas ignoraron la oposición a la guerra contra Irak y fueron a la guerra. Pudieron hacerlo, sin pagar un precio alto, porque pudieron vencer fácilmente sin bajas de consideración. Esta vez se enfrentan a una oposición más amplia, en el mundo árabe y en sus propios países.

            Esta vez, aunque se jactan de que tomarán Bagdad en 4 ó 5 días, saben que no es ningún Kabul. Bagdad es una vasta ciudad de 5 millones de habitantes. Y siguen siendo imperialistas: aunque han hecho mucho ruido acerca de sus nuevas bombas superinteligentes, tropas élites y alta tecnología, su fuerzas armadas aún esperan combatir desde una distancia segura, a una altitud de miles de metros, y bombardear a ciudades importantes muchos días seguidos. Aunque en 1991 libraron la gran mayoría de los combates desde una distancia de cientos de km, mataron a miles de civiles, incluidos cientos de muertos en un refugio antiaéreo destruido por una bomba especial.

            Su censura esta vez será más estrecha que nunca, con todas las mentiras y desmentidos de cara de palo imaginables, pero por la magnitud de los crímenes que preparan contra Bagdad, sería casi imposible ocultar la matanza a los ojos del mundo. La furia y la resistencia que ya han estallado podrían irrumpir de maneras sin precedente.

            Es importante tener en mente otro aspecto. Por importante que sea Irak, no es el mundo, y la única superpotencia tiene que ocuparse del mundo entero. Con sus nuevas doctrinas militares y la reorganización de sus fuerzas armadas, los yanquis quieren facilitar la realización de varias guerras simultáneas, pero las dificultades o desastres en una ocupación de Irak podrían convertir esa doctrina en un sueño imposible. Los yanquis han elegido invadir a Irak y adoptado una estrategia de concentrar una fuerza abrumadora. Si no obtienen los resultados rápidos que buscan, y sobre todo si se atascan en Irak o en la región, y no avanzan, el mundo podría presenciar un desenlace distinto, debido al estallido de una férrea lucha en su contra en Irak y/o en otras regiones.

            Ésta no es una guerra que lleva años en preparación, resultado de un empate entre Saddam y la ONU/Estados Unidos. Antes del 11 de septiembre de 2001, Irak ya no era un problema importante en el mundo. Hasta los yanquis dejaban de interesarse y sopesaban la posible suspensión de los sobrevuelos. De repente, cambiaron de idea e impusieron su agenda al mundo. ¿Por qué, por qué ahora?

            Bush chico rechaza la estrategia de su padre, quien puso fin al avance militar en cierto momento porque temía que se desgarrara el tejido de las relaciones de poder en el Medio Oriente, que entonces parecía ser la posición mayoritaria de la clase dominante yanqui. Bush chico busca desgarrarlo todo, no porque es diferente a su padre sino porque gran parte de la clase dominante yanqui tiene un nuevo consenso acerca de qué es posible y necesario en el mundo de hoy.

            En la época del imperialismo, en que los pueblos y los recursos del mundo ya han sido repartidos entre las grandes potencias, el poder militar para desafiar y reconfigurar el orden existente es un factor fundamental en la acumulación de ganancias de los negocios y, además, en las superganancias que se obtienen cuando la industria, los países, las regiones y el planeta estén bajo el control de un puñado de capitalistas monopolistas. Como analiza el número anterior de UMQG, los yanquis pueden (porque tienen una fuerza militar sin par) y deben (por motivos económicos) aprovechar este momento de oportunidades y peligros.

            El Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista dice: "Aunque dicen que tienen en la mira a la reaccionaria camarilla de Saddam Hussein, en los hechos su meta es subyugar a los pueblos de Irak y de toda la región. En particular, refleja el conflicto que se agudiza entre el imperialismo y los pueblos y naciones oprimidos de Asia, África y América Latina, la principal contradicción en el mundo de hoy". Todos los imperialistas necesitan que el imperialismo yanqui sea "el policía del mundo", que les guste o no, porque el afán de ganancias de su sistema exprime a los pueblos del mundo como nunca antes; por ejemplo, veamos los objetivos de la guerra yanqui en Irak y en el Medio Oriente, y el aumento de su presencia militar en las Filipinas y en otros países. Otros ejemplos son la hambruna y las guerras de sustitutos en África, la repentina pauperización de la Argentina y las protestas en México y Ecuador. Es necesario patrullar una parte cada vez mayor del mundo.

            ¿Es posible que los yanquis libren guerras simultáneas contra Afganistán, el Medio Oriente, las Filipinas, Colombia y otros países? Las contradicciones del sistema imperialista se agudizan, y ya están en marcha revoluciones en algunos países. Lo cierto es que hemos entrado en una época de guerras. La clase dominante yanqui ha exhibido un gusto y una disposición para la guerra ilimitada, pero tal vez estas guerras no se desenvuelvan exactamente en el momento, lugar y manera en que quieran o puedan controlar.

            Por último, ¿es posible que el imperialismo yanqui emprenda una guerra para reconfigurar el mundo sin transformar su propia sociedad? ¿Es posible que tal guerra afecte la estabilidad interna y hasta el sistema de alianzas y consensos en que se basa, y que hasta acelere la revolución? ¿Cuál guerra será la que irá "demasiado lejos"? ¿Qué será la suerte de los socios menores como el Reino Unido, quienes participan en el baño de sangre y represión, pero cuyas poblaciones se dividen más marcadamente que nunca?

            El imperialismo yanqui quiere que su conquista de Irak sea el camino a la dominación mundial, pero es más probable que se prepare el escenario para una guerra a una escala mayor: guerras de diferentes tipos; contra países, naciones y pueblos oprimidos; guerras revolucionarias civiles y de resistencia nacional e incluso guerras entre los imperialistas, por mucho tiempo por venir.