UN MUNDO QUE GANAR
 


De Bob Avakian, presidente del PCR,EU

Estados Unidos después del 11 de septiembre

            Mientras la clase dominante imperialista yanqui intensifica su cruzada contra los pueblos del mundo, lo que llama "el frente interno" también se ha vuelto un escenario de aguda lucha. En todos los países, los revolucionarios y los progresistas siguen de cerca estos sucesos y se inspiran por el rápido crecimiento de la oposición al imperialismo en lo que los revolucionarios de ese país llaman "las entrañas de la bestia". El Partido Comunista Revolucionario, EU, un partido participante en el Movimiento Revolucionario Internacionalista, ha estado trabajando enérgicamente para forjar este nuevo movimiento como parte de su trabajo revolucionario general. A continuación presentamos pasajes de los escritos y las charlas de Bob Avakian, presidente del PCR, EU, titulados "Los grandes retos de la nueva situación", "Empeñarse en la revolución, promover la producción" y una entrevista que Carl Dix, vocero nacional del partido, le hizo al Camarada Avakian, que han salido en el periódico Obrero Revolucionario, voz del PCR, EU. La entrevista también se vende en disco compacto. Se revisaron los pasajes para su publicación. - Un Mundo Que Ganar

            Primero quisiera abordar la dimensión estratégica de la situación que se ha desenvuelto a partir del 11 de septiembre. A mi juicio, existe una muy amplia gama de posibles desenlaces con relación a lo que los imperialistas se proponen y el gran hervidero de contradicciones que eso entraña. Hablando sin pelos en la lengua, esa gama de posibilidades abarca, en el extremo negativo, devastadoras derrotas del proletariado y de la revolución proletaria internacional que nos pueden hacer retroceder varias décadas, e incluso la posibilidad de que los imperialistas aplasten ­ orgánica, si no políticamente- al movimiento comunista internacional y sus fuerzas de vanguardia y de que logren grandes avances y consolidaciones, especialmente los imperialistas yanquis.

            O, en el extremo positivo - y esto es igualmente posible- el proyecto de los imperialistas podrá convertirse en su contrario de una forma profunda y quizás sin precedentes, y llevar a monumentales avances de la lucha revolucionaria de los pueblos del mundo entero y de la revolución proletaria mundial, e incluso a una situación revolucionaria y a una revolución triunfante en lo que actualmente son los Estados Unidos. Así es como debemos ver el abanico de posibilidades y las profundas contradicciones que se están desenvolviendo, y que los imperialistas están desatando y agudizando más con sus acciones. Uno de esos dos extremos, y toda la gama entre ellos, son posibles resoluciones, o situaciones que podrían surgir de este gran hervidero de contradicciones.

            Es evidente, por ejemplo, en los discursos de Bush desde el 11 de septiembre de 2001, que los imperialistas, en particular los imperialistas yanquis, tienen grandes ambiciones, pero también se encuentran ante una gran necesidad. Debemos examinar ambas cosas.

            Su gran ambición es reconfigurar la situación mundial, empezando por las regiones estratégicas en que se están enfocando: Asia central, el sur de Asia y el Medio Oriente. Pretenden imponer el "Hijo del Nuevo Orden Mundial" o "El Nuevo Orden Mundial 2" a una escala mucho mayor de lo que se propusieron hace una década con la guerra contra Irak. Es un proyecto monumental con enormes repercusiones.

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            De vez en cuando el Departamento de Estado u otros representantes de la estructura de poder plantean algunos "pequeños peros u observaciones", o advierten: "Si nos lanzamos contra muchos adversarios a la vez, los aliados no estarán de acuerdo". Pero enseguida los "duros", los estrategas imperialistas, responden: "De modo alguno. No permitiremos que los 'socios' de la coalición determinen lo que hagamos". (Así lo dijo explícitamente Donald Rumsfeld en un discurso hace poco [fines de 2001]: que la misión debe definir la coalición y no al revés porque si no "la misión se diluirá al mínimo denominador común".)....

            Y la "misión", repito, es básicamente reconfigurar el orden mundial conforme a sus intereses estratégicos....

            Pero es muy probable que se pasen y desaten fuerzas que no podrán controlar. Incluso el uso de armas nucleares, que es muy posible en el curso de todo esto, no les garantiza una resolución favorable; por lo contrario, podría desatar nuevas fuerzas totalmente fuera de control. Y en el marco de la destrucción perversa y monstruosa de todo tipo que los imperialistas lleguen a desatar, las fuerzas populares del mundo entero 'y especialmente las fuerzas revolucionarias del proletariado internacional y el movimiento comunista internacional' tendremos que luchar para arrancar algo radicalmente mejor de todo esto.

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            Con el tiempo se ha vuelto abundantemente claro que los objetivos de los imperialistas yanquis no los está dictando principalmente lo ocurrido el 11 de septiembre, lo cual de hecho tiene cada vez menos importancia en ese sentido.

            Veamos, por ejemplo, la situación de Irak y Saddam Hussein. Los líderes y representantes políticos del imperialismo yanqui dicen abiertamente: "Saddam Hussein era un problema antes del 11 de septiembre y lo sigue siendo". Indudablemente seguirán inventando conexiones entre Irak/Saddam Hussein y el 11 de septiembre, pero no será lo principal porque, por un lado, lo más probable es que no sea cierto (cosa que nada les importa) y, además, trazar conexiones detalladas no beneficia necesariamente sus propios objetivos.

            Han declarado una guerra ilimitada y se otorgan el derecho de atacar a cualquiera, por cualquier motivo, en cualquier lugar, en cualquier momento y con los medios que les convenga, incluso con armas nucleares. A lo mejor seguirán diciendo que hay alguna conexión con el 11 de septiembre, pero por otro lado les conviene decir que no es por eso sino porque Saddam representa un problema. Ante la opinión pública lo relacionan con el supuesto desarrollo de armas de destrucción masiva, pero los inspectores de la ONU, que estuvieron en Irak por muchos años, comprobaron que la capacidad de producir tales armas se destruyó. Y, ¿acaso podemos descartar lo que dicen los iraquíes: que el conflicto con los inspectores apretó en 1998 porque operaban como espías de los Estados Unidos para escalar los ataques contra Irak (cosa que queda claro que han estado tramando por muchos años)?...

            Por un lado buscan aprovechar la libertad que tienen para reconfigurar las relaciones en el Medio Oriente, y en el mundo entero, más sólidamente bajo su dominación; pero el hecho es que hay muchas otras fuerzas "en juego" en esa región y en el mundo que podrían socavar, "desestabilizar" e incluso deshilachar partes importantes de la estructura de relaciones de poder, amenazando o quizá tumbando gobiernos del actual orden imperialista. Y por eso, además de libertad, los imperialistas yanquis tienen una gran necesidad de reconfigurar el mundo. (Aparte de Palestina, me refiero a países como Arabia Saudita, Egipto o Pakistán, por ejemplo). Buscan imponer hegemonía a cachiporrazos, pero su ofensiva de guerra y agresión suscitará fuerzas y agudizará conflictos en muchas partes del globo que se les pueden salir de las manos de una manera impredecible y caótica.

TODO ESTO LO CAUSA LA NATURALEZA DEL SISTEMA

            Hay que recalcar que todo esto lo causa la naturaleza de los imperialistas y el sistema imperialista. No es simplemente que estén al mando unos dementes.... no es una cuestión de matones infelices como Rumsfeld y Bush y los demás, a quienes aparentemente nada les da mayor gusto que andar destruyendo y matando a mucha gente. No es simplemente que haya un grupo de cabrones en el poder ni simplemente que estén ebrios de poder y que lleven a cabo con gran gusto sus horripilantes objetivos. No es simplemente eso, pues en lo fundamental todo eso se desprende de la naturaleza del sistema. Evidentemente, no debemos plantear este punto de vista [sobre la naturaleza del sistema] como base de unidad, pero debemos luchar por llevarlo a las masas en todo el trabajo que hacemos....

            El desenvolvimiento de esta ofensiva ilustra contundentemente la naturaleza del sistema imperialista y desmiente toda una serie de nociones erróneas al respecto.... demuestra claramente que a los imperialistas los mueven sus intereses de clase, y sus acciones responden a la dinámica del sistema, que se expresa en forma concentrada a través del Estado nacional y la contienda entre Estados imperialistas. Ésa es la naturaleza del sistema, y no es monolítico: existe una gran división entre los países imperialistas y los países oprimidos (llamados comúnmente el tercer mundo), además de divisiones y contienda muy agudas entre los países imperialistas, aunque los Estados Unidos en este momento domina a los demás (o goza de una posición muy superior)....

            Incluso las instituciones internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional), el Banco Mundial, la OMC (Organización Mundial de Comercio), etc., no son supranacionales, pues no han borrado la influencia ni el papel del Estado nacional (ni tienden a hacerlo de inmediato ni incluso a largo plazo). Al contrario, dichas instituciones son instrumentos de dominación imperialista y focos de contienda entre los imperialistas. Por lo general los imperialistas yanquis llevan la batuta en todos los foros, vehículos e instrumentos internacionales, pero sus rivales luchan por imponer sus propios intereses imperialistas, y a la vez todos trabajan de la mano para beneficio de sus intereses generales, sobre todo con respecto a los países oprimidos. Y evidentemente los dos aspectos se relacionan, es decir, los instrumentos de dominación imperialista tienen una relación dialéctica con los focos de contienda entre los imperialistas.

            Hay que captar la neta [verdad] de esas instituciones y cómo funcionan, y también la neta [verdad] de la naturaleza de la bestia que tenemos enfrente

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            Con relación a la crisis y la guerra, y la agudización de todas estas contradicciones, lo que recalca el Borrador del Programa del Partido Comunista Revolucionario, EU en el apéndice sobre la tarea central es muy importante: "El partido no determina los retos políticos que se le presentan, pero según como los aborde, puede afectar mucho el terreno político". Es decir, no elegimos la necesidad que se nos presenta; por lo general, en un momento dado la situación objetiva está determinada por otros factores y no por nuestros propios esfuerzos y acciones. Sin embargo, sí elegimos en cierta medida cómo responder: podemos tomar la iniciativa, arrancar cierta libertad de las garras de la necesidad y así transformar al mayor grado posible las condiciones objetivas....

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NOS PONDRÁ A PRUEBA:
MANTENGAMOS NUESTRA ORIENTACIÓN ESTRATÉGICA

            Éste es un punto de orientación estratégica sumamente importante dado que, al fin y al cabo, ¿a qué nos dedicamos los comunistas?; ¿a qué dedicamos la vida? Vivimos 'y nuestra orientación nos prepara' para el momento en que las contradicciones del imperialismo alcancen su mayor y más aguda expresión. Y no cabe duda de que la más aguda y explosiva expresión de las grandes y profundas contradicciones de la época imperialista no se dará sin monumentales trastornos, terrible destrucción, tremenda volatilidad en todo el mundo ni sin muchos factores desfavorables para la revolución proletaria, así como muchos factores estratégicamente favorables. (Esto es algo que siempre hemos comprendido teóricamente y en cierta medida lo hemos vivido en carne propia, especialmente en los años 1980, cuando la posibilidad de la guerra mundial fue muy patente). Pero, como dijimos, para eso nos prepara nuestra orientación y para eso vivimos. De otro modo, ¿qué estamos haciendo? ¿Acaso vamos a deslizarnos sin mayor problema hacia la revolución proletaria? ¿Acaso arrebataremos el Poder de los más grandes y monstruosos explotadores, opresores y genocidas del mundo de modo fácil, ordenado, limpio, con poco sacrificio, sin trastornos, volatilidad y grandes erupciones volcánicas en el mundo entero y también en los mismos Estados Unidos?

            Así que de una forma u otra, esto nos va a poner a prueba a todos en el mundo entero y en los Estados Unidos; tendremos que lidiar con las manifestaciones de estas contradicciones, especialmente los horrores que los imperialistas desatarán. ¿Qué vas a hacer con relación a todo esto? ¿Tomarás partido con las inmensas mayorías del planeta que han vivido grandes horrores todos los días por décadas y siglos a causa de la dinámica de este sistema? O, con la esperanza de salvarte de alguna manera, ¿tomarás partido con los imperialistas, que imponen todo esto a las masas en los mismos Estados Unidos y a una escala mayor en otras partes del mundo, y que se preparan para imponerlo a una escala mucho más monstruosa?...

            Pero hay que recalcar que los imperialistas han puesto en marcha cosas que no retrocederán, y será difícil controlarlas. Sin lugar a dudas, cualquiera que sea la resolución de todo esto, cuando finalmente se dé, la situación habrá cambiado enormemente en el mundo y también en lo que han sido los Estados Unidos. Es decir, vendrán grandes cambios y los Estados Unidos no será igual: puede pasar algo terrible o algo muy positivo para el avance de la revolución proletaria mundial e incluso la conquista del Poder por las masas en los Estados Unidos.

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            En todos esos países y regiones, existen distintas fuerzas de clase con intereses en conflicto. No hay un gran grupo amorfo que, a pesar de estar dividido en clases, tiene una gran homogeneidad simplemente por ser de la civilización islámica, hindú, cristiana, etc. Al contrario, en todos esos países y regiones (y "civilizaciones") hay muy agudas contradicciones de clase; y, como he señalado incluso antes del 11 de septiembre, algunas manifestaciones actuales de los factores subyacentes materiales y sociales no corresponden a los intereses objetivos sociales y de clase de las masas afectadas.

            Por ejemplo, los campesinos desterrados y arrojados a los cinturones de miseria de las ciudades han buscado varias soluciones, algunas de las cuales corresponden a sus intereses y otras no. En algunos casos los ha atraído el MLM (marxismo-leninismo-maoísmo). Pero en otros casos, especialmente en situaciones en que las fuerzas MLM son débiles y otras fuerzas como los fundamentalistas religiosos son más fuertes, éstos los han atraído. Este fenómeno se ha dado en Irán e incluso en Turquía (que tiene cierta tradición laica en el "mundo islámico"), e indudablemente en países como Egipto y otros. Pero en un sentido más profundo, esto no cambia, ni mucho menos borra, la situación material concreta y los verdaderos intereses objetivos de las masas.

            Obviamente, el reto para las vanguardias MLM de esas regiones, y del mundo entero, es transformar la situación, lo que en primer lugar implica analizarla más a fondo. No basta simplemente con asumir los principios básicos del MLM ni basta con aplicarlos creativamente en esos países. Desde luego, debemos basarnos firmemente en los principios elementales del MLM y aplicarlos creativa y no dogmáticamente, pero hace falta trabajo teórico de análisis (y síntesis) para captar más a fondo el masivo "trastorno demográfico" de esos países: el destierro de gran parte del campesinado y la transformación en un semiproletariado en los cinturones de miseria. Hace falta mucho trabajo en ese sentido. El Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI) 'incluido nuestro partido' y otras fuerzas comunistas están abordando esa tarea, pero hace falta mucho más trabajo. Conservando nuestra orientación fundamental acerca de los dos caminos revolucionarios en los dos tipos de países (países imperialistas y países oprimidos del tercer mundo) y acerca de la importancia fundamental del camino de la guerra popular prolongada de cercar las ciudades desde el campo en el tercer mundo (como plantea el Borrador del Programa de nuestro partido), debemos entender las implicaciones tácticas, e incluso en ciertos aspectos estratégicas, de las grandes transformaciones que se están dando en muchos países, especialmente en el tercer mundo.

            Debemos reconocer esa realidad y conocerla más a fondo. ¿Por qué las masas de muchos países corren a los brazos de los fundamentalistas religiosos? ¿Cuáles son los factores materiales subyacentes, así como los factores políticos e ideológicos? ¿Qué deficiencias de las fuerzas laicas, y las fuerzas marxistas, han contribuido a esta situación y cómo? ¿Cómo podemos superarla? ¿Cómo respondemos a la situación material de las masas, pero también a sus grandes inquietudes políticas e ideológicas? ¿Cuáles son los factores favorables que debemos aprovechar? He aquí los enormes retos que se nos plantean como movimiento internacional; a nuestro partido y a todos nos toca hacer el máximo esfuerzo por aportar lo que podamos de las varias formas que podamos....

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            No es correcto pensar que la correlación de fuerzas favorable que tiene la clase dominante en un momento dado, con todos sus órganos de poder y opinión pública e influencia, determinará hasta dónde podemos llegar. Nuestro objetivo es transformar el terreno político y transformar el punto de vista de muchísima gente para transformar sus acciones. La oposición masiva a la guerra de Vietnam no se dio de un solo golpe como algunos suponen. Empezó en chico, principalmente (aunque no exclusivamente) en las universidades, y cobró fuerza a medida que la guerra se topó con dificultades y los imperialistas yanquis no podían derrotar a los vietnamitas, y por otro lado seguíamos movilizando oposición a la guerra.

            Así que el chiste no es fijarnos en "¿cómo es el terreno político y cuál es la correlación de fuerzas actualmente?" ni "¿qué opina la gente y qué está haciendo en este momento para oponerse?". Más bien fijémonos en las posibilidades. ¿De qué manera pueden transformarse radicalmente el clima y el terreno político, la correlación de fuerzas y la participación de las masas? Para eso el primer paso es agrupar a los que captan la necesidad de forjar resistencia para que se manifiesten enérgicamente: hay que movilizar oposición, como algunos ya están haciendo, y unir y elevar las diversas corrientes, tomar una posición firme y decir: ¡No! ¡No en nuestro nombre!; vamos a oponer la más resuelta resistencia [a la cruzada de guerra y represión del imperialismo]. Vamos a poner un hasta aquí: esto no se hará en nuestro nombre; ¡no lo permitiremos! Vamos a movilizar oposición y vamos a convencer a mucha gente por medio de información y también por medio de lucha, movilizando al pueblo, para que vean que hay gente que se opone.

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            Carl Dix: ¿Qué clase de movimiento se necesita para contrarrestar esta ofensiva de guerra y represión que han desatado contra los pueblos del mundo?

            Bob Avakian: Ya hemos tocado algunos aspectos de eso y has platicado de tu experiencia en la labor de forjar el movimiento. Como venimos señalando, tiene que ser un movimiento que una a la más amplia gama de gente posible y que movilice a la gran cantidad de gente que tiene inquietudes o que está preocupada por la situación, o sea, que plasme todo eso en oposición activa. Tiene que abarcar muchas formas muy diversas de lucha y movilización en oposición a varios aspectos de la ofensiva, obviamente en contra de la guerra y también contra los ataques a inmigrantes en los Estados Unidos, el profiling [discriminación y hostigamiento] de inmigrantes árabes y de países islámicos, contra los ataques a los derechos de la gente en los Estados Unidos, contra la escalada de represión. Debe abarcar todos esos frentes y unir a una amplia gama de gente en oposición a todo eso y a los varios frentes de ataque, y debe fomentar unidad-lucha-unidad en sus filas sobre las cuestiones clave en un momento dado y cómo movilizar a las masas; pero también tener una base de unidad muy clara que trace correctamente los deslindes para que tenga el potencial de movilizar a la mayor cantidad posible de gente. No tenemos que unir a la mayor cantidad de gente en este momento sino sentar las bases para movilizar y ganar a la mayor cantidad y apuntar la lucha contra el gobierno estadounidense y los imperialistas yanquis (no importa cómo lo conciban o lo llamen), contra el gobierno y su guerra ilimitada, su ofensiva de guerra y represión....

            El movimiento abarcará diversas corrientes, actividades, opiniones y puntos de vista sobre muchas cuestiones, entre ellas la solución a todos estos problemas. Se caracterizará por contienda, lucha, debate y diálogo vigorosos sobre estas cuestiones, y sobre cómo forjar el movimiento de la manera más eficaz y cómo tratar los problemas que surjan. Tiene que ser un movimiento vibrante con el potencial de unir y movilizar a muchísima gente, pero que tenga una posición consecuente. Esto es muy importante, especialmente en los Estados Unidos. Los ataques del 11 de septiembre no se hicieron en nombre del pueblo estadounidense, pero el gobierno está respondiendo en su nombre, lo cual subraya que el pueblo debe apuntar su energía y lucha política contra el gobierno; además éste tiene que ser el blanco político porque es en realidad el más grande opresor y el más grande perpetrador de devastación del medio ambiente y destrucción de los pueblos del mundo entero.

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PARAR LA OFENSIVA IMPERIALISTA Y HACER LA REVOLUCIÓN

            Quisiera abordar brevemente (aunque es una cuestión decisiva) la relación entre frenar o parar esta ofensiva, por un lado, y hacer la revolución y tumbar el imperialismo, en particular el imperialismo yanqui, por el otro. Nuevamente, es muy importante tratar esta contradicción de modo dialéctico y no mecánico.

            Se plantea una cuestión fundamental: ¿será posible parar esta gran ofensiva sin llevar a cabo la revolución proletaria? Eso lo veremos sobre la marcha, pero no podemos concluir desde ahora que será imposible pararla a menos que se logre tumbar el sistema; es decir, que solo a través de la revolución se podrá frenar la actual ofensiva. Puede ser que así sea, pero no podemos sacar esa conclusión de antemano. Así que cuando planteamos el objetivo de parar esta ofensiva, no estamos engatusando a la gente a subirse al tren directo (sin escalas) a la revolución. No. Estamos pidiendo que se sume a la lucha por un objetivo muy concreto, pero no nos comprometemos a lograrlo de una forma u otra ni podemos prever el desenlace de todo esto. Pero eso sí: parar la ofensiva tiene que ser nuestro objetivo, y es un compromiso serio. Si logramos frenarla sin llevar a cabo la revolución, de todas formas ayudará mucho a esa causa, pues... especialmente para los intereses de los pueblos del mundo y sus luchas revolucionarias, es de suma importancia parar esta ofensiva.

            Pero también es imprescindible que plasmemos, a través de todo eso, la necesidad de la revolución proletaria; que destaquemos que la ofensiva imperialista se desprende de la naturaleza del sistema, que es simplemente una expresión concentrada de la naturaleza de la bestia y demuestra que hay que acabar con ella. Porque si no, no estaremos cumpliendo nuestros objetivos revolucionarios ni atendiendo las necesidades del pueblo. He aquí otra contradicción que nos toca tratar, repito, no con una orientación mecanicista, en línea recta, sino con una orientación dialéctica que corresponde a la complejidad de la dinámica de estas contradicciones.

            Quisiera tocar... la relación entre forjar oposición a la ofensiva imperialista y desarrollar las luchas multifacéticas contra el sistema, y la relación entre todo esto y nuestros objetivos revolucionarios estratégicos.... En cierto sentido todo ha cambiado y podemos decir concretamente que tenemos una situación totalmente nueva. Por esa razón le pusimos el título "Los grandes retos de la nueva situación" [suplemento del Obrero Revolucionario].... Todo se da en un nuevo marco, no precisamente por los acontecimientos del 11 de septiembre en sí, pero debido a la ofensiva imperialista y sus grandes ambiciones y objetivos, además de toda la locura y las erupciones volcánicas que han desatado y que desatarán más en el curso de la guerra ilimitada que han declarado. Así que en ese sentido, ciertamente todo ha cambiado. Todo se da en un nuevo marco, incluso los procesos y luchas que ya estaban en marcha.

            Pero en este caso también es importante tener un enfoque dialéctico y no mecanicista, en línea recta. Es decir, no por eso debemos abandonar las demás luchas y concentrarse en la lucha contra la ofensiva, ni debemos subordinarlas y ligarlas mecánicamente a esa lucha. Tienen su propio curso y dinámica en un sentido relativo (no absoluto). Veamos el caso de la lucha contra la globalización capitalista: es importante seguirla, profundizarla y ampliarla. ¡Qué bueno que siga adelante! Está estrechamente relacionada con la cuestión de la guerra, cosa que en general mucha gente reconoce y que es un factor positivo muy importante que debemos potenciar al máximo. Pero es importante seguir esa lucha en sí, a la vez que ganamos a más y más gente de sus filas a entrarle, y entrarle de lleno, a la lucha contra la ofensiva imperialista. Esta es otra relación que nos toca tratar correctamente.

            Lo mismo pasa con los muchos otros movimientos y frentes de resistencia, ya sea la lucha en defensa del medio ambiente, la batalla por el derecho al aborto y contra la opresión de la mujer en general, la lucha contra la opresión nacional y sus manifestaciones concentradas como la brutalidad policial. ¿Acaso es cierto el giro que la burguesía le da a la frase "todo ha cambiado"? A leguas se ve que no; por ejemplo... la brutalidad y asesinato policial siguen sin parar. En ese sentido, las cosas siguen iguales.... Debemos tomar en cuenta que [las luchas] se dan en un nuevo marco y a la vez captar la importancia de seguirlas de acuerdo a su propia dinámica y las fuerzas que desatan y movilizan. La lucha contra la ofensiva de guerra tiene que ser central y tenemos que ligar las demás luchas a ella de una manera correcta, además de ligar todo eso a nuestros objetivos revolucionarios estratégicos.

            Otro aspecto muy importante es el trabajo con los proletarios y oprimidos. Nuestro partido ha estado realizando trabajo concentrado a fin de construir bastiones revolucionarios [lo que llamamos bases de apoyo políticas] con las masas y potenciar especialmente a los avanzados como una fuerza consciente de clase....

            Los distintos sectores del proletariado y las masas oprimidas sufren opresión y explotación, lo cual suscita una amplia variedad de luchas. Es preciso que sigamos trabajando y aplicando la línea de masas para potenciar todos los factores positivos de esas luchas y, sobre todo, para potenciar una fuerza consciente de clase revolucionaria de las masas.... Tenemos que potenciar una fuerza consciente de clase del proletariado y las masas oprimidas para dar fuerza, vitalidad y pujanza a las luchas y especialmente a la lucha contra la ofensiva imperialista, pero también es imprescindible para avanzar hacia nuestros objetivos revolucionarios estratégicos.

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            Carl Dix: ¿Cómo podrían darse las condiciones necesarias para lanzarse a la revolución [en los Estados Unidos]? Quisiera que abordaras esto.

            Bob Avakian: Si uno analiza las cosas ahorita... sigue reinando una estabilidad relativa.... Si uno analiza la situación ahorita tal y como es sin imaginar los cambios que podrían darse, le puede parecer que la revolución es imposible.

            Pero al unir esos elementos de la situación objetiva y los conflictos, erupciones, rebeliones y protestas que suscitarán con el trabajo de las fuerzas revolucionarias, puede darse un cambio trascendental que ponga en tela de juicio el rumbo de la sociedad y plantee la resolución de los agudos conflictos y contradicciones. Así puede surgir una lucha revolucionaria que logre arrebatar el Poder a los imperialistas. Para eso, un elemento clave, o ciertamente uno de los elementos clave, es el surgimiento de lo que llamamos un pueblo revolucionario, o sea millones de masas inclinadas hacia la revolución que se levanten y luchen decididamente contra la estructura de poder, y que estén dispuestas y decididas a luchar por un cambio radical a costa de grandes sacrificios.

            Así que surgen movimientos y luchas de los varios sectores del pueblo, y el partido hace su trabajo en medio de todo esto, trabaja con todas las capas sociales, fundamentalmente el proletariado y los oprimidos, cuyos intereses fundamentales son tumbar el sistema y transformar completamente la sociedad. Esto le permite palpar la situación y enterarse cuando se empieza a dar una situación revolucionaria, o sea, le ayuda a captarla y también a ganar a las masas a una posición revolucionaria cuando se produzca una combinación de condiciones volátiles que constituya una situación revolucionaria.

            No sabemos con precisión cuándo sucederá, pero sabemos que el sistema por su propia naturaleza, así como la situación actual con todo lo que está desatando últimamente, encierran el potencial de una situación revolucionaria. No podemos decir con certeza que surgirá de todo esto, pero tampoco podemos descartar esa posibilidad. Existe el potencial, como hemos señalado, de que todo se desborde caóticamente y desate toda clase de factores y fuerzas que los imperialistas muy difícilmente podrán controlar, suprimir o canalizar. Por ejemplo, ahorita quieren atacar a Saddam Hussein, pero la situación en Palestina es un gran estorbo. Existen muchos factores y fuerzas impredecibles, y desde el punto de vista de la clase dominante -y en cierto sentido desde nuestro propio punto de vista- las masas son la fuerza más grande. Son la gran fuerza que puede cambiar el rumbo de todo a medida que las contradicciones objetivas se vayan agudizando o que las agudicen los imperialistas con sus propias iniciativas y acciones.

            Y esto nos lleva de vuelta a una cuestión fundamental que Mao destacó: donde hay opresión, hay resistencia. Esto lo demuestra la historia de todo país y toda sociedad, incluidos los Estados Unidos. Mucho antes del 11 de septiembre se daba resistencia en muchos frentes. Por un lado, el movimiento contra la globalización capitalista cobraba cada vez más fuerza y cuestionaba políticamente de manera contundente (e incluso en cierto sentido ideológicamente) el triunfalismo capitalista que surgió y que los Estados Unidos propagó tras la victoria política en la guerra fría. Hace varios años nadie se imaginaba que [ese movimiento] llegara a donde llegó en el par de años antes del 11 de septiembre. Por otro lado, han estallado fuertes luchas contra la brutalidad policial, tanto rebeliones espontáneas como luchas organizadas, por ejemplo, en Cincinnati y hace una década a una escala mucho mayor en Los Ángeles. Se ha organizado resistencia y un recio movimiento para parar la ejecución de Mumia Abu-Jamal y ganar su libertad. Se han dado luchas contra la opresión de la mujer, muchas de las cuales se han enfocado en el derecho al aborto. En fin, se dan todas esas formas de opresión y, aparte, el proyecto imperialista de montar una ofensiva arrolladora de represión suscitará resistencia. Así ha sido y será siempre.

            Pueden sofocar o suprimir el disentimiento, la rebelión, la resistencia y los levantamientos por un tiempo, pero tarde o temprano estallarán, y con mayor fuerza, y todo esto sienta las bases para que un partido de vanguardia como el nuestro y las demás fuerzas revolucionarias movilicemos a las masas y las ganemos a la posición revolucionaria. Y al hacer este trabajo en medio del desenvolvimiento de las agudas contradicciones objetivas se abre paso para el surgimiento de un pueblo revolucionario, y si la vanguardia está trabajando en las varias corrientes de ese pueblo revolucionario, se da una verdadera oportunidad de hacer la revolución.

            Así que nos toca asumir los retos que se nos plantean, con urgencia y con una perspectiva amplia. Debemos enfocarnos en las tareas decisivas del momento y también en la perspectiva estratégica general, ver el aspecto negativo, pero también el potencial positivo. Tengamos presentes los horrores que los imperialistas preparan, pero también las posibilidades de arrancar de esta difícil situación un avance cualitativo para la emancipación de las masas del planeta y para la revolución proletaria mundial, y quizás incluso barrer el monstruoso sistema imperialista en su propio baluarte.