En respuesta
a las primeras señales de la asesina venganza de los imperialistas
yanquis tras el 11 de septiembre, la resistencia de los pueblos
del mundo empezó a tomar forma. Antes de que las bombas empezaran
a caer, estudiantes, artistas, intelectuales y grupos e individuos
progresistas y revolucionarios organizaron protestas y otras actividades
para oponerse a la belicosa arrogancia de las burguesías yanqui
y europeas y sus lacayos, muchos de los cuales intentaron desde
un principio proscribir o reprimir la oposición a este nuevo crimen.
Como de costumbre,
los medios de comunicación burgueses jugaron su papel censurando
la furia y las protestas organizadas contra la guerra y en solidaridad
con los pueblos de Afganistán.
Habitantes
de la ciudad de Nueva York fueron de los primeros en levantar
la voz contra esta guerra de retribución. El 21 de septiembre, 5.000
marcharon en Manhattan contra plan de guerra estadounidense. El
22 de septiembre, 100 artistas con máscaras blanquinegras montaron
una obra en Union Square: guardaron silencio una hora con carteles
que declaraban: “Nuestro pesar no es un grito de guerra”.
Otras manifestaciones
tuvieron lugar en Portland (Oregon), Chicago, Seattle (Washington),
Los Ángeles, San Francisco, Honolulu y ciudades menores del
país. El 20 de septiembre, estudiantes organizaron un día nacional
de acción en 140 universidades del país contra la respuesta militar
yanqui y los ataques a los árabes y musulmanes.
En el resto
del mundo, del 21 al 29 de septiembre surgieron protestas en anticipación
de la guerra yanqui en Bagdad, Manila, Estambul, Tokio, Calcuta,
Yakarta, Johannesburgo y ciudades del Reino Unido y Canadá.
En Atenas, 8.000 exigieron que el gobierno no apoyara a los
Estados Unidos, y en Nápoles 20.000 marcharon contra el aumento
de las fuerzas de la OTAN en Italia.
En contra de
la ola de patriotismo en los Estados Unidos, el 29 de septiembre
10.000 personas se tomaron las calles de Washington, D.C. contra
los preparativos de guerra yanquis. Un gran cartel se leía: “Destruir
el imperialismo, no Afganistán”.
Después de
que los imperialistas yanquis y británicos lanzaron su ataque a
Afganistán, aumentó la resistencia en su contra en los Estados Unidos
y otros países.
En Nueva
York, 10.000 marcharon el 7 de octubre, organizados por la coalición
“No en nuestro nombre”. Dieron discursos líderes religiosos y comunitarios,
familiares de las personas que fallecieron en las torres gemelas,
árabe-americanos, veteranos activistas antiguerra e intelectuales
conocidos.
Cuando cayeron
las primeras bombas, se organizaron protestas rápidamente en los
Estados Unidos, Europa y Asia el fin de semana del 7 de octubre.
En Toronto, se celebraron marchas semanales contra la guerra
en Afganistán.
Actividades
contra la guerra en Londres, Roma, Berlín, París, Lisboa, Amsterdam
y otras grandes ciudades de Europa atrajeron a diferentes estratos
sociales y puntos de vista políticos. En Gran Bretaña, el aliado
más íntimo de los Estados Unidos, se celebraron reuniones y concentraciones
políticas en varias ciudades, y a fines de octubre, 20.000 marcharon
en Londres. Un mes después, protestaron 40.000 con la consigna:
“No en nuestro nombre”.
Cientos de
estudiantes, principalmente mujeres, la mayoría de la Universidad
de Londres, marcharon el 4 de noviembre. En una conferencia después
de la marcha, un oradora de la Organización 8 de Marzo (Iraní y
Afganistaní) denunció las metas de la guerra de los imperialistas
y su papel en la opresión de la mujer en Afganistán.
A fines de
octubre, hubo varias manifestaciones en Italia, por ejemplo
una en Roma el 10 de noviembre contra la Organización Mundial de
Comercio y la guerra en Afganistán. El 18 de noviembre en la base
naval de Taranto, mil personas protestaron por la partida
de buques de guerra italianos a Afganistán.
El 13 de octubre,
en Alemania se movilizaron muchas fuerzas políticas y activistas
de paz: más de 40.000 en Berlín y 5.000 en Stuttgart.
La pancarta principal decía: “¡Estados Unidos [chorreando sangre]
fuera de Afganistán!”.
El 15 de noviembre,
un día antes de que el parlamento decidiera enviar 3.900 soldados
alemanes a Afganistán, grupos antirracistas y antiguerra ocuparon
la oficina del Partido Verde en Gotinga. El 10 de noviembre,
5.000 protestaron en Berlín contra la guerra en Afganistán
y la OMC y denunciaron las nuevas leyes “antiterroristas”. En manifestaciones
en Francfort se quemó la bandera alemana y hubo choques con
las fuerzas de seguridad. El 8 de diciembre, una gran manifestación
tuvo lugar en Colonia.
Se realizaron
manifestaciones contra la guerra el 8, 9 y 27 de octubre en Copenhague,
Dinamarca, seguida de una marcha de centenares el 2 de diciembre.
La juventud bloqueó un puente para informar al público sobre los
efectos de la guerra a la población de Afganistán. Hubo otra acción
contra una fábrica de armas danesa. Una manifestación de 5.000 tuvo
lugar en Berna, Suiza.
Muchas protestas
en el mundo se unieron directamente con luchas antiglobalización.
A principios de noviembre de 2001, la Organización Mundial de Comercio
se escondió de los manifestantes del mundo a quienes ya no podían
controlar, reuniéndose en Dohar, Qatar (que no daba visas de turista),
lo que provocó manifestaciones en más de 40 países del mundo contra
la globalización y la guerra de los imperialistas yanquis: 50.000
en Nueva Delhi, 20.000 en Corea, 150.000 en Roma,
5.000 en Berlín, 10.000 en Ginebra, 1.000 en Barcelona
y otras acciones en Inglaterra, Francia, Las Filipinas, Tailandia,
Hong Kong, Taiwán, Sudáfrica, Irán, Bolivia, Argentina, Brasil,
México, Turquía y Bangladesh. En Canadá del 16
al 18 de noviembre, miles se reunieron en una resuelta protesta
en Ottawa, contra el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial. Otra acción en solidaridad con Ottawa atrajo a 10.000 personas
al Fuerte Benning, Georgia, contra la Escuela de las Américas
(“Escuela de los Asesinos” o la “Escuela de entrenamiento para terroristas”),
donde las fuerzas armadas yanquis entrenan a soldados y policías
de América Latina.
El 14 de diciembre,
25.000 manifestantes anticapitalistas y antiglobalización marcharon
contra la cumbre de la Unión Europea en Bruselas. Uno de
los contingentes más animados fue un grupo de refugiados de Nepal
con su pancarta roja: “¡Por un mundo sin imperialismo!”; tocaron
tambores, bailaron y corearon consignas en inglés y nepalí y repartieron
declaraciones del MRI y del Partido Comunista de Afganistán.
En Asia,
América Latina y el Medio Oriente, en grandes protestas
de masas se quemaron banderas yanquis y otros símbolos de la dominación
imperialista. En Patna, la capital de Bihar, India, en
una enardecida manifestación, miles de campesinos, jornaleros, estudiantes
y jóvenes con pancartas rojas, coreaban: “¡Decoits [bandidos] yanquis,
¡manos fuera de Afganistán! ¡Yanquis genocidas!”. La acción unió
a las fuerzas maoístas de la región que antes habían protagonizado
choques entre sí.
El 1º de octubre,
250 personas marcharon bajo la lluvia en Moga, Pendjab contra
el inminente ataque a Afganistán por los Estados Unidos y Gran Bretaña.
Una semana después del inicio de los bombardeos, mil personas protestaron
en Jalandhar. La coalición organizó otras manifestaciones
el 8 de noviembre en el distrito de Moga, el 9 en Guruhar
Sahai, el 11 en Bhatinda, y en otros distritos.
A fines de
noviembre y principios de diciembre en tres pueblos del Pendjab,
se organizaron seminarios contra la guerra de agresión en Afganistán,
y contra la complicidad del gobierno y la persecución de su “guerra
contra el terrorismo” a los movimientos revolucionarios en la India.
En octubre
en Hyderabad, India, una manifestación contra la guerra terminó
en una batalla campal con la policía.
En Corea
del Sur, la manifestación conmemorativa a Jung Ta Ill (el obrero
que en 1970, en protesta contra la explotación de los obreros, se
inmoló) se unió con la protesta contra la guerra. En Tokio, Japón
y Melbourne, Australia, 1.500 personas participaron en
las manifestaciones iniciales contra la guerra.
Cuando tropas
yanquis se fueron a las Filipinas a mediados de enero de 2002 para
entrenar a tropas filipinas, masivas protestas en Manila exigieron:
“¡Tropas yanquis fuera ya!” y corearon: “¡Arroyo, protector de terroristas,
imperialistas yanquis terroristas número uno!”.
Declaraciones
del Partido Comunista de Afganistán y de otros partidos del MRI
fueron traducidas a muchos idiomas y distribuidas en muchos países.
En Canadá y
Europa, partidarios del Partido Comunista de Afganistán y del Partido
Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta) organizaron muchas
reuniones políticas para denunciar y debatir la guerra. Los actos
en Holanda, Alemania, Inglaterra y Canadá formaron
parte de una gira organizada por la Organización 8 de Marzo (Iraní
y Afganistaní). Asociaciones de inmigrantes celebraron un foro en
La Haya en que un simpatizante del Partido Comunista de Afganistán
denunció los crímenes yanquis.
En enero de
2002, tres familiares que perdieron a seres queridos en las torres
gemelas hicieron una valiente visita de “reconciliación” a las familias
de las víctimas de los bombardeos en Kabul, pese a la oposición
y desconcierto del Departamento de Estado yanqui.
En la ciudad
de Nueva York del 31 de enero al 5 de febrero, 25.000 personas
tomaron parte en protestas contra la guerra y la globalización durante
el Foro Económico Mundial. La guerra ha prendido odio y furia contra
la clase dominante yanqui, y se están trazando los vínculos entre
éste y otros crímenes antipueblo. Como un manifestante dijo: “Cada
día, 19.000 personas mueren de desnutrición, mientras que en los
últimos 5 años, las 200 corporaciones más grandes han duplicado
sus ganancias... Estamos en la calle y estamos luchando por la sindicalización
en Colombia y México, estamos luchando por los habitantes de las
aldeas bombardeadas en Afganistán y por los habitantes del territorio
invadido en las Filipinas”.
El 16 de febrero
de 2002, se llevó a cabo una manifestación en Viena contra
el envío de tropas austriacas a Afganistán.
En Barcelona,
España en marzo de 2002, 300.000 personas marcharon contra la
Cumbre Económica Europea. Pasearon una gran jaula con “presos del
mundo”: mujeres afganas, prisioneros de Guantánamo y palestinos.
Representantes del “capital” vigilaron la jaula. La policía de inmigración
detuvo a 1.000 personas en la frontera franco-española, donde se
realizó una manifestación improvisada.