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Afganistán
La
reorganización política y militar del gobierno interino
Un pasaje de
un artículo preparado para Shola, publicación del Partido
Comunista de Afganistán. Una traducción aproximada al inglés del
artículo entero estará disponible en la página web de UMQG: http://www.awtw.org
El gobierno
títere, no sólo en su concepción, formación y toma del Poder, sino
también en la continuación de su trabajo, es muy dependiente del
apoyo militar de las potencias imperialistas. Las dos tareas principales
asignadas al “gobierno interino”, y al gobierno de transición –“establecer
el orden público” y “reestructurar la política y la economía”– se
compenetran mutuamente. ¡Eso es ridículo! Este gobierno no tiene
su propia fuerza de seguridad ni fuerza militar armada....
La realidad
es que, en la actualidad, las principales fuerzas de seguridad del
gobierno títere y las principales fuerzas militares en Afganistán
son las fuerzas de guerra de los imperialistas, y el papel de las
fuerzas de las Naciones Unidas es secundario, subordinado y fundamentalmente
dependiente y/o condicionado por lo anterior. Es más, las fuerzas
de la ONU están bajo el mando de las fuerzas militares encabezadas
por los Estados Unidos y, como tal, son parte de eso. Además, por
lo que respecta al “resguardo del orden público” por la “reestructuración”,
tampoco quedan fuera las fuerzas militares de Rusia.
Así, las tareas
de las fuerzas armadas y la policía en Afganistán las llevan a cabo
principalmente las fuerzas imperialistas. También reestructurarán
al ejército reaccionario y a la policía para que el gobierno títere
pueda llevar a cabo sus tareas militares y de seguridad como un
gobierno semicolonial. Como las fuerzas armadas (policía y ejército)
de cualquier Estado juegan el papel central y este gobierno títere
no tiene esa capacidad, ni siquiera puede considerarse un gobierno
semicolonial, sino sólo un gobierno títere, lacayo....
Las fuerzas
militares al mando de los Estados Unidos continúan consolidando
y extendiendo sus bases en Afganistán y los países vecinos. Estas
fuerzas han establecido bases en la mayoría de las ciudades y puntos
estratégicos del país y las están ampliando y fortaleciendo. Además,
envían a sus soldados, grupos de reconocimiento y patrullas aéreas,
a cualquier parte y a cualquier hora. Las demandas de detener los
bombardeos y las operaciones militares que causan tanta muerte a
la población e incluso al gobierno interino, se han generalizado....
Además de la
reestructuración militar y policial, el gobierno interino trabaja
por la reestructuración administrativa... que en Kabul se lleva
a cabo bajo la supervisión de las fuerzas de seguridad internacionales.
Dos meses después de tomar el Poder, el gobierno interino ni siquiera
ha podido resolver el problema de nombrar a los walies (jefes
administrativos) en diferentes welayats (distritos administrativos)
del país. La razón es obvia. El gobierno interino no tiene suficiente
autoridad para nombrarlos. En welayats como Pakiya, estalló
la lucha armada contra el walie nombrado por el gobierno
interino. Fue expulsado del welayat y el gobierno central
tuvo que llegar a un acuerdo con las autoridades locales. En Paktia,
Khost, Logar Loghman y otros lugares, muchas autoridades locales
rechazaron a los walies nombrados por el gobierno interino.
LA
LOYA JIRGA
Otro aspecto
importante de la reestructuración política central es el plan para
convocar a una loya jirga de emergencia que forme el gobierno
de transición cuando termine el mandato del gobierno interino. El
Acuerdo de Bonn dice que la ONU ayudará a la formación y actividad
de la comisión para formar la loya jirga de emergencia. Pero
en la práctica el representante de la ONU personalmente ha nombrado
a todos los 22 miembros de esta comisión, hasta el presidente. En
vista de la situación actual, en la “elección” o el nombramiento
a los miembros de la loya jirga de emergencia, habrá tanto
caos, disputas y enfrentamiento que la decisión final en la mayoría
de los casos la tomará el representante de la ONU. No obstante,
el criterio principal para la elección o el nombramiento de los
miembros de la loya jirga de emergencia es que apoyen un
protectorado y guardián del destino de este país patrocinado por
los imperialistas y que no se opongan al gobierno de las fuerzas
imperialistas, como las llamadas fuerzas de las Naciones Unidas.
Naturalmente, estas personas serán los representantes de autoridades
reaccionarias y lacayos del imperialismo en el gobierno local y
regional en diferentes regiones del país, de modo que su reunión
refleje el verdadero significado histórico y social de la loya
jirga en la presente situación.
La primera
loya jirga en la historia del país la formó en 1707 Mirvis
Khan Houtak para hacer frente a la dominación del gobierno Safavi
de Irán. Ahmed Shah Ebdali convocó a la segunda en 1747, considerada
el principio de la monarquía Darani en Afganistán. Se formaron otras
loya jirgas hasta el gobierno de Amanullah Kahn, todas las
cuales, como la primera, tenían una composición feudal-tribal, con
el clero. En el gobierno de Amanullah Kahn, por primera vez algunos
intelectuales entraron a la loya jirga pero el gobierno no
tomó en cuenta sus puntos de vista y sugerencias, sino en general
hacía venias a la opinión de los señores feudales y clérigos oscurantistas.
La última loya
jirga se reunió en el gobierno de Najibullah y aprobó la constitución
que él propuso y lo eligió presidente de Afganistán.
Una loya
jirga es una asamblea feudal-tribal, principalmente del sistema
tribal pashtún, y sus participantes son los jefes tribales. En la
situación actual, en que las autoridades tribales tradicionales
han sufrido fuertes golpes en todo el país, y los señores de la
guerra reaccionarios dependientes del imperialismo han ocupado su
lugar, la loya jirga ha asumido otro significado y forma.
Nunca en la historia de Afganistán se ha creado una loya jirga
para aprobar la ocupación del país por potencias extranjeras.
Hasta la loya jirga celebrada bajo Najibullah se formó después
de la retirada de las fuerzas soviéticas. La loya jirga de
emergencia de Zaher Kahn propuesta en la reunión de Bonn será la
única en la historia de Afganistán que apruebe la ocupación del
país por fuerzas imperialistas. La principal loya jirga siguiente
reunirá a los vendepatrias y lacayos de la ocupación imperialista
y los aprobará, al igual que la reunión de Bonn y la loya jirga
de emergencia.
Incluso con
criterios burgueses, la loya jirga no puede considerarse
una institución democrática. Para participar en ella, es necesario
recibir un nombramiento de los poderosos reaccionarios de familias
y tribus de todo el país, y las masas populares no pueden participar
en ella, ni siquiera con el retoque burgués de una persona, un voto.
Es un cadáver tan viejo y podrido que el clérigo reaccionario, el
jeque Asef Khandehari, dijo una vez: “es vergonzoso adherirse a
la loya jirga en el siglo 21”.
La aceptación
de la loya jirga como un mecanismo para elegir al gobierno
de transición, ratificar la constitución y escoger el sistema político
para el futuro de Afganistán, muestra qué están cocinando los imperialistas
y sus lacayos y mercenarios para el país y el pueblo.
Se dice que
las mujeres participarán en la loya jirga de emergencia.
La verdad es que es fundamentalmente una reunión de machos, aunque
ciertas mujeres participaron en la única a que convocó Najibullah
y en las siguientes que ratificaron “la línea de conciliación nacional”
de Najibullah. En la loya jirga de emergencia, las mujeres
que participen serán aquéllas que ven en los invasores imperialistas
la salvación de las mujeres del país. Está claro que estas mujeres
ni representarán a las mujeres trabajadoras y oprimidas, ni defenderán
sus demandas e intereses. Sin embargo, ellas ayudarán a maquillar
la fea y sanguinaria cara de la ocupación imperialista.
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