UN MUNDO QUE GANAR
 


Algunas características fundamentales de la situación internacional

            El análisis que hizo Lenin antes de la gran Revolución Rusa de Octubre, acerca de las características básicas del imperialismo, sigue siendo correcto ya que el mundo continúa en la época del imperialismo y de la revolución proletaria. Hoy, existen cuatro contradicciones básicas: la contradicción entre la burguesía y el proletariado, la contradicción entre los imperialistas por saqueo y rapiña, la contradicción entre el imperialismo y los países y pueblos oprimidos, y la contradicción entre el sistema capitalista y el sistema socialista. Por experiencia y como garantía del futuro, aunque no esté presente ahora, la cuarta es la que debemos tomar en cuenta continuamente. La revolución socialista surge de la primera contradicción y la soluciona. La segunda, que no ha sido solucionada permanentemente, se dirige hacia una guerra mundial por un nuevo reparto del mundo. Como dijo Mao, el proletariado debe esforzarse, con todos los medios a su alcance, por impedir la guerra mediante la revolución y, de no ser posible, aplicar la política de transformar una guerra mundial en una revolución mundial. La tercera produce los movimientos de liberación nacional y se termina por medio de su triunfo.

            De éstas, la contradicción entre el imperialismo y los países y pueblos oprimidos es la contradicción principal en el mundo de hoy. El Partido debe tener claridad en ciertas cuestiones políticas e ideológicas como la de decidir cuál es la contradicción principal en el mundo, ya que socavar y restar importancia a las luchas de liberación nacional y acusarlos de nacionalismo sectario es una tendencia errónea que prevalece en el movimiento comunista internacional, y en lo cual ha influido en gran parte el trotskismo y, principalmente, el revisionismo jruschovita.

            Es importante destacar aquí que en el curso del desarrollo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria, la fundación del socialismo ruso y la formación de la Comintern para hacer avanzar la revolución mundial y formular sus estrategias, Lenin afirmó que la revolución proletaria y los movimientos de liberación nacional deben fusionarse y que eso sería una tarea histórica importante. El imperialismo traba la revolución socialista creando una clase aristocrática, incluso en la misma clase trabajadora, con las migajas de las ganancias que obtiene del saqueo y explotación de las masas de los países coloniales y semicoloniales. Por tanto, Lenin le dio la debida importancia a la incorporación de los movimientos de liberación nacional al movimiento proletario, lanzando la consigna: ?¡Proletarios de todos los países y pueblos oprimidos, uníos!? y prestó mucha atención a los movimientos de liberación nacional de los países oprimidos, como la India y China. Sobre la base del análisis de Lenin, Mao desarrolló en el movimiento proletario internacional la tesis de la importancia de darle dirección y liderato a los movimientos de liberación nacional.

            El imperialismo ha intensificado la explotación, opresión y represión política sobre las masas de los países oprimidos, por medio de sus clases dominantes reaccionarias, y ha hundido cada vez más en la miseria a las masas usando las economías de esos países integrándolas a su sistema para sacar enormes ganancias de su mano de obra y materias primas baratas. Esto es lo que ha hecho madurar la situación para la revolución de nueva democracia en Asia, Africa y América Latina. Por eso, Mao declaró que estas regiones son el centro de las tempestades de la revolución mundial y afirmó que la revolución es la tendencia principal en el mundo. Dijo que la contradicción entre el imperialismo y las naciones oprimidas era la principal existente en el mundo. Mao señaló la verdad histórica de que los movimientos de liberación nacional son parte integral del movimiento proletario mundial, desarrollando el método estratégico de darles dirección y liderato proletarios.

            Pese a algunos cambios importantes de forma, en esencia el análisis de Mao sigue siendo correcto. Durante la guerra fría, el socialimperialismo soviético y el imperialismo yanqui derrocharon enormes cantidades de capital en armamento para expandir su influencia y se convirtieron en superpotencias. Impusieron diversas guerras regionales en los países oprimidos y parecía muy cerca otra guerra mundial. No obstante, el socialimperialismo soviético no pudo mantener su vieja estructura debido a la crisis imperialista y se derrumbó política y económicamente. Es una ironía que el imperialismo occidental predica que este colapso era el derrumbamiento del comunismo y celebra su hegemonía unipolar.

            Este suceso le dio al imperialismo yanqui mayor oportunidad para saquear, explotar e intervenir directamente en el ?tercer mundo? y en el mundo entero. Esto aceleró la movilización desenfrenada del capital financiero a nivel mundial, lo que el imperialismo ha alabado como ?globalización?. En el proceso, el imperialismo ha sometido a todas las economías de los países oprimidos y ha ordenado y apurado a las clases dominantes reaccionarias de esos país a seguir la política de liberalización para acelerar el flujo de capital. El imperialismo, mediante los monstruos económicos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, etc., ha creado un ambiente en el que juega el papel de controlador y director de los asuntos económicos de los países oprimidos. El imperialismo estadounidense, principalmente, se anima cada día más a sacar ganancias ilimitadas combinando los trascendentales avances de la ciencia y la tecnología, incluida la electrónica, con la mano de obra barata del tercer mundo.

            ¿Qué resultado objetivo ha traído la campaña imperialista acerca de un ?mundo unipolar?, ?globalización? y ?liberalización?? La experiencia de los últimos 10 años nos enseña la verdad de que ha intensificado las contradicciones entre las clases y entre los países ricos y pobres. De acuerdo a los datos de los propios imperialistas (manipulados para adecuarlos a sus intereses), los países ricos, con sólo el 25% de la población del mundo, poseen el 80% de la riqueza mundial.... Hoy, 2.5 mil millones de personas viven en extrema pobreza y un mil millón más por debajo del umbral oficial de pobreza. Ochenta millones de personas del tercer mundo tienen que dejar su país cada año para subsistir. Más de 20 millones de niños y niñas tienen que trabajar. Las contradicciones de clase se están intensificando incluso en los países imperialistas. Hasta en los Estados Unidos, el opresor #1 del mundo, más de 20 millones de personas viven en pobreza absoluta. Día a día crecen la discriminación racial, desigualdad, desempleo, falta de vivienda, inseguridad social, opresión de la mujer, etc., y todo ello ocasiona descontento, por lo que las clases dominantes tienen que recurrir a su aparato militar para reprimir y trazan nuevas estrategias. En Europa occidental, se ha institucionalizado el desempleo y las masas salen a luchar en la calle a causa de escasez e inflación. Todos los días, los imperialistas y los reaccionarios desatan represión, terror y conflictos religiosos y comunales en respuesta al descontento de las masas, los movimientos de liberación nacional y el movimiento socialista que se desarrollan en muchos países del tercer mundo.

            Su máscara política de democracia parlamentaria quedó despedazada de manera dramática por el circo de las elecciones presidenciales estadounidenses. Si un país defiende aunque sea un poco de libertad política y económica, los imperialistas le imponen sanciones económicas en un dos por tres, y ejercen presión política, intervención militar y genocidio. Sus intervenciones en Irak, Yugoslavia, Palestina, México y otros países de Asia, Africa y América Latina lo comprueban.

            El imperialismo ha construido un gigantesco aparato de fuerzas y estrategias militares, para preservar el ?nuevo orden mundial?. El imperialismo yanqui ha desarrollado una estrategia militar ?para conservar? su hegemonía y saqueo económico global. De acuerdo a los datos de su presupuesto de defensa, ha asignado 262 mil millones de dólares para la defensa, lo que representa la mitad del presupuesto mundial para ese campo. Si incluimos el de sus aliados, como los países de la OTAN, Japón, Israel y la República de Corea, supera el 80% del total mundial. Hoy, el imperialismo yanqui es el principal centro para el contrabando de armas. Mediante su complejo industrial-militar, saquea el mundo entero y adormece a la población con las migajas del botín. Ha puesto en alerta a una enorme fuerza militar en el golfo Pérsico y en la península de Corea, para luchar contra Irán, Irak, Libia, Siria, la República Democrática Popular de Corea y Cuba, cuyos presupuestos para la defensa ascienden, juntos, a sólo 15 mil millones de dólares. Tal como Lenin afirmó sobre el imperialismo, el imperialismo estadounidense ha aumentado sus fuerzas armadas para continuar su hegemonía política y militar sobre sus aliados y está intensificando sus actividades militares hegemónicas globales en países como la India y la República Popular China para apropiarse de enormes fuentes de mano de obra y materias primas baratas. Es más, está ampliando rápidamente su alianza estratégica con el expansionismo indio, por lo que se vislumbran aún mayor saqueo y genocidio en el sur de Asia. Esto lo demuestra la nueva oficina del FBI en Delhi, India. Los hechos comprueban la importancia del concepto de Mao de los tres mundos en el sentido táctico inmediato.

            Sin embargo, los hechos también indican que objetivamente, los imperialistas, principalmente los yanquis, han ido enredándose en las contradicciones con las masas y países oprimidos. Aunque ahora no existe la contienda entre las superpotencias de la guerra fría, el sueño del llamado ?mundo unipolar? nunca podrá ser realidad, tal como lo demuestran los conflictos, abiertos y disfrazados, de los intereses políticos y económicos entre los Estados Unidos, la Comunidad Europea, Japón y Rusia. Con esta crisis, día a día aumenta la posibilidad de un levantamiento de masas de millones de personas.

            Debemos prestar mucha atención a la siguiente situación concreta, creada por el imperialismo con la perversa intención de sacar ganancias en el mundo actual. Primero, ha acelerado el desarrollo de la conciencia popular de la esfera de la necesidad a la de la libertad, vinculando la alta tecnología con la mano de obra barata de las amplias masas populares. Segundo, por medio de la globalización de su afán de ganancias, el desarrollo sin precedente de la tecnología de información, principalmente electrónica, ha reducido el mundo a una pequeña aldea rural. En consecuencia, es muy probable que los sucesos en un lugar cualquiera tengan un gran impacto positivo o negativo en todo el mundo y viceversa. Tercero, el sistema mundial de producción y distribución de armas por parte del imperialismo, ha estado jugando indirectamente un papel en la preparación técnica de la guerra popular en todo el mundo. Cuarto, curiosamente la producción y globalización desenfrenadas de su proceso social han reforzado, de manera rápida, una base material para el principio comunista de trabajar según su capacidad y distribución según su necesidad. Quinto, y principalmente, el imperialismo, al agravar al máximo la lucha de clases, principalmente la contradicción entre el imperialismo y las masas y países oprimidos, ha estado preparando una situación revolucionaria objetiva para el 80% de la población del mundo.

            Por medio de las contradicciones internas de los imperialistas y el desarrollo y la distribución desigual que genera la dinámica del capitalismo, el desenvolvimiento de la situación objetiva desembocará en la revolución en cada uno de los países de Asia, Africa y América Latina, y es muy clara su importancia mundial. Justifica de forma magistral el análisis de Mao de que Asia, Africa y América Latina serían el centro de las tempestades de la revolución. Todo eso apuntaba claramente al siglo 21 como el siglo de las guerras populares y el triunfo del sistema socialista mundial, además de haber transformado de manera importante el concepto del modelo de revolución desde 1980. Hoy, ha sido esencial la fusión de las estrategias de insurrección armada y guerra popular prolongada. Sin eso, parece imposible una verdadera revolución en cualquier país.

            Actualmente, hacer avanzar la revolución mundial por medio de la guerra popular de acuerdo a las particularidades de cada país desarrollando auténticos partidos comunistas basados en el marxismo-leninismo-maoísmo que guíen a las masas de diversos países, es una necesidad histórica. Sólo es posible llevar a cabo esa responsabilidad con la guía ideológica del marxismo-leninismo-maoísmo y las contribuciones universales de Mao para la revolución mundial.

            La nueva situación ha estado preparando el terreno ideológico y material para la formación de una nueva internacional comunista, para hacer avanzar la revolución mundial utilizando las lecciones y experiencias del pasado. El Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), formado a partir de los principios del marxismo-leninismo-maoísmo para coordinar los movimientos revolucionarios de diversos países y hacer avanzar la revolución mundial, es un importante paso en esta dirección. Se desarrolla mediante las experiencias de los movimientos revolucionarios y las luchas ideológicas de diversos países. Ante el MRI se plantean serios retos para el desarrollo de una nueva internacional, como: desarrollar un análisis integrado por medio de la síntesis científica del movimiento comunista internacional, principalmente de la Comintern, la II Guerra Mundial y el papel de Stalin; luchar contra la desviación ultrainternacionalista del trotskismo que minimiza los movimientos de liberación nacional por un lado, y la desviación ultranacionalista que minimiza el internacionalismo proletario por otro lado; cooperar para desarrollar auténticos partidos maoístas en diversos países; y unirse con todos los partidos revolucionarios por medio de lucha, etc. Para superar estos retos, todos los revolucionarios proletarios auténticos necesitan acelerar las iniciativas para desarrollar una nueva internacional.

            Lo más importante es comprender correctamente la naturaleza de la contradicción entre el imperialismo y las masas y países oprimidos y establecer el internacionalismo proletario como líder de los movimientos de liberación nacional. Es imposible hacer avanzar la revolución mundial divorciado de la lucha por reconocer la importancia mundial de las revoluciones que se desarrollan en los países de Asia, Africa y América Latina.

            Por último, un análisis de la situación mundial muestra con gran claridad que el orden mundial de los imperialistas es un sistema putrefacto, bárbaro y terrorista que es un lastre para toda la humanidad. Se maduran las condiciones para concretar los excelsos ideales del comunismo eliminando la explotación y la opresión del hombre por el hombre, y los partidos políticos del proletariado necesitan tomar nuevas iniciativas para impulsar la revolución mundial. El siglo 21 será el siglo de la revolución mundial. El marxismo-leninismo-maoísmo será su guía ideológica.