UN MUNDO QUE GANAR
 


Penales de Turquía: Luminosas trincheras de combate

        Por muchos meses, los presos políticos de Turquía han estado librando una batalla de vida o muerte contra el régimen respaldado por el imperialismo. Miles de presos políticos, que viven en mazmorras conocidas por todo el mundo como símbolos de tortura y represión, se han levantado en lucha contra la campaña del gobierno de imponerles condiciones aún más opresivas. El gobierno quiere trasladarlos a los nuevos penales tipo F. En ellos, los presos permanecerán en pequeñas celdas, muchas con un solo preso en aislamiento, aunque ninguna alberga a más de seis. El objetivo de los nuevos penales es aislar a los presos, romper su espíritu de resistencia y transformarlos de escuelas de resistencia en escuelas de sumisión.

            Millones alrededor del mundo se han familiarizado con las condiciones de estas prisiones a través de las películas del cineasta kurdo Yilmaz Guney, mismo quien pasó muchos años preso. Sus películas, como Yol y especialmente El muro, retratan vívidamente las condiciones de vida crudas e insoportables de los penales de Turquía, que llegaron a ser sinónimo de arbitrariedad y cruel autoritarismo. Grupos de derechos humanos internacionales y nacionales, tal como Amnistía Internacional, han documentado las torturas a los presos y denuncian repetidamente al gobierno por violaciones de las normas internacionales de derechos humanos en el tratamiento de los presos.

            Quizá en parte como resultado del brutal tratamiento que los presos reciben, Guney retrató de manera inolvidable otra característica de la vida carcelaria: la infinita solidaridad y sensible camaradería de los presos, al buscar llevar una vida digna en condiciones creadas para arrancarles cada fragmento de dignidad humana.

            Ahora, el gobierno turco está dando pasos para trasladar a la fuerza a los presos a condiciones aún más opresivas en los penales tipo F. En octubre de 2000, cuando el gobierno comenzó a maniobrar para implementar las nuevas prisiones, los presos políticos contraatacaron. Primero unos centenares, luego muchos centenares más, iniciaron huelgas de hambre para denunciar las maniobras del gobierno y crear opinión pública internacional y nacional contra la estrategia del gobierno. En las batallas que siguieron, decenas dieron la vida. Aún, al cierre de esta edición, los presos están sosteniendo con valentía su lucha. Los camaradas del Partido Comunista de Turquía (Marxista-Leninista) [TKP (ML)], un partido participante en el Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), han jugado un papel dirigente en esta lucha. También están impulsando la batalla miembros y partidarios del Partido-Frente para la Liberación del Pueblo Revolucionario (DHKPC) y el Partido de los Trabajadores Comunistas de Turquía (TKIP), que no son organizaciones maoístas.

PRESOS POLITICOS: ?OBSTACULOS? EN EL CAMINO DE RENOVADA GRANDEZA

            Los presos políticos ocupan un lugar especial en la vida política del país. El aumento de las luchas de las masas que sacudieron al país en los años 1970 y que desde entonces han marcado la vida política, han dejado miles de presos políticos en Turquía. Muchas personas han sido encarceladas por participar o apoyar la guerra revolucionaria que se libra aquí, en particular la que dirige el TKP (ML) por el camino de la guerra popular, así como la guerra contra la opresión nacional que libra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), ambas organizaciones proscritas. Los muchos años de represión fascista han generado una explosiva mezcla de miles de presos políticos revolucionarios de diferentes corrientes políticas en una veintena de cárceles esparcidas a lo largo del país.

            Al unirse firmemente contra la cruel represión de los carceleros, los presos han desarrollado lazos profundos y estrechos de solidaridad, camaradería y respeto mutuo, a pesar de las diferencias políticas, a veces agudas. Transformaron las cárceles en escuelas de revolución, con acalorados debates y lucha sobre la dirección de la revolución en Turquía. Llegaron a ser centros de aprendizaje, donde campesinos jóvenes arrestados por algo tan simple como hablar kurdo a los soldados, pueden aprender a leer usando el Libro rojo del Presidente Mao o donde los que recién entran a la vida política arrestados bajo las leyes draconianas ?antiterroristas? por la simple posesión de un volante de una organización proscrita, pueden aprender a ser organizadores políticos marxistas o estrategas militares. Las prisiones llegan a ser centros de solidaridad internacional siguiendo de cerca las luchas revolucionarias por todo el mundo. Por ejemplo, los presos políticos de Turquía han levantado la voz en cada punto crucial de los nueve años de lucha para defender la vida del Presidente Gonzalo del Partido Comunista del Perú.

            Ante todo, los penales son un centro de implacable resistencia al régimen reaccionario. Paso a paso, los presos políticos han ganado el respeto de todos aquellos en Turquía que han soñado que la vida bajo la burguesía y los generales no es el mejor mundo posible. Yol, la gran película de Guney, plantea provocadoramente lo que los presos enfrentan durante su licencia de un día, de exactamente cuánta libertad realmente tienen, cuando en la sociedad, donde los roles sociales impuestos al pueblo los atrapen con las menos visibles paredes de las relaciones de clase. Esta y otras películas también reflejan el papel sumamente importante que los presos políticos han jugado en Turquía por muchos años.

PENALES TIPO F: CHOQUE FRONTAL DE LA LUCHA DE CLASES

            Desde hace mucho, el gobierno desarrolló planes para romper el espíritu de los presos políticos introduciendo las nuevas celdas de aislamiento tipo F y construyó algunas nuevas cárceles a comienzos y mediados de los años 1990. De acuerdo a la evidencia reunida por diversos observadores independientes, tales como expertos en derecho, médicos, grupos de derechos humanos y periodistas, los penales tipo F representan una descarada violación de los derechos humanos internacionales.

            Las celdas son pequeñas y sólo tienen espacio para una litera y una mesa. Hay un inodoro con una llave justo encima de la taza, de modo que sirva también de regadera. Algunas celdas tienen aparatos de televisión, pero los operan los carceleros desde un centro de mando, por lo que los presos no tienen control sobre lo que ven ni cuándo. No hay un espacio para hacer ejercicio o deporte, y no hay acceso a la biblioteca o al comedor. Hay pocas o ninguna ventana y no hay luz natural en las celdas. Por lo tanto, sólo hay luz artificial controlada por los carceleros. Cada celda tiene una puerta que da a un patio de 16 m2 rodeado de altos muros. El gobierno dice que los presos no pueden estar más de una hora al día en el patio. En la práctica, la duración de la hora depende de los carceleros. Las puertas de las celdas permanecen cerradas día y noche y la comida se entrega por debajo de la puerta o a través de una ranura.

            La propaganda oficial describe las celdas como ?más agradables que un cuarto de hotel?. En respuesta, los presos se refieren a su ?celda? llamándolas con sarcasmo su ?cuarto?. Un informe sobre la primera cárcel tipo F, Kartal Soganlik, por Human Rights Watch, concluyó que ?aparte de visitas familiares semanales de media hora, los presos están encerrados las 24 horas al día, siete días a la semana, sin contacto visual ni social con nadie fuera de su celda?. El propósito del sistema es imponer condiciones extremas de aislamiento sobre miles de presos políticos. Nadie duda de que la práctica de la tortura, cuya aplicación a muchísimos presos la ha confirmado incluso la Unión Europea, prospere en condiciones clandestinas. Esperan que cunda el terror en la mente del preso cada vez que la puerta de la celda rechina al abrirse.

            Para parar las muchas críticas en el país y en el mundo a las prisiones tipo F, el gobierno declara que sólo las usarán contra ?un pequeño puñado de terroristas?. De hecho, las cárceles son la punta de lanza de un ataque reaccionario amplio y más ambicioso. La legislación establece que los condenados de ?actos terroristas? estarán encerrados en las cárceles F, pero en los hechos la Ley Anti-Terrorista es tan amplia que uno puede ser condenado sólo por la posesión de un volante de una organización proscrita. Para colmo, ¡la gran mayoría de los presos políticos del país no han estado condenados aún! Sólo están esperando a que se les haga un proceso, el cual muchas veces toma muchos años.

            Todo acerca de estas nuevas cárceles refleja el hecho de que la represión de los presos políticos está unida a la meta de fortalecer el dominio de los gobernantes sobre la sociedad en general y de someter la resistencia política en todo el país.

PRESOS POLITICOS: HUESO DURO DE ROER

            Al comienzo, el gobierno intentó imponer el sistema F en 1991, pero éste provocó una valiente lucha de las masas de presos. Según el gobierno, 17 presos murieron en una batalla desigual, pero su causa inspiró una amplia resistencia y el gobierno, desenmascarado y humillado, tuvo que dar marcha atrás.

            En 1996, el gobierno otra vez intentó introducir el sistema F. Tan pronto como publicaron la orden para implementarlo, una ola de resistencia estalló de nuevo. Una huelga de hambre recorrió los penales en que 12 presos murieron y se desarrolló una amplia solidaridad. Una vez más, el gobierno, golpeado y sacudido, dio marcha atrás.

            Así en 2000, cuando el gobierno anunció que otra vez intentaría introducir las prisiones F, todo mundo sabía que los presos les opondría resistencia y que las clases dominantes lanzarían un ataque sangriento. Tras dos intentos fallidos de implementar el sistema F, el tercer intento indica claramente que el gobierno está resuelto esta vez a llevar la ofensiva hacia un final amargo.

            Lo que subyace a la necia determinación del gobierno es su reaccionaria fantasía de asumir un rol mayor en la división imperialista del trabajo, a medida que las relaciones de poder en el Cercano Oriente sufren significativos cambios, combinado con una sensación de urgencia de terminar con el aumento de inestabilidad en el país.

TURQUIA: ATRAPADA ENTRE ESTE Y OESTE

            La antigua ciudad de Estambul, por el estrecho de Bósforo, es la antigua frontera entre este y oeste. Hoy luce como otro gigante urbano del tercer mundo: una isla ?al estilo occidental? de acero brillante y rascacielos de cristal que tiende su sombra sobre muchos cinturones de miseria, que dan refugio a los millones de campesinos expulsados de la producción agrícola principalmente ?al estilo oriental?. La posición que ocupa Turquía, entre el oeste imperialista y el este colonial, es única. Si bien un país oprimido semifeudal y semicolonial, el país es miembro clave de la OTAN, la alianza militar imperialista de Europa comandada por los imperialistas yanquis, y aspirante desde hace mucho a pertenecer a la Unión Europea. Hacía poco más de un siglo, el Imperio Otomano, centrado en lo que es hoy Turquía, gobernaba a partes sustanciales de Europa.

            Su posición e historia únicas, entre este y oeste, llena de grandes fantasías a la clase dominante del país. Ha servido fielmente a los amos imperialistas occidentales, hoy principalmente los yanquis, durante décadas y sueñan con expandir su papel de gendarme regional.

            Como parte de la OTAN, fue por décadas un baluarte frontal contra el entonces socialimperialismo soviético. En esos años, el gobierno aseguró para sí mismo un lugar especial en la división del trabajo de la alianza militar del occidente y se erigió en cuarto ejército del mundo (según algunas estimaciones), con una moderna y bien equipada fuerza aérea. Con el colapso de la URSS, el gobierno se preocupaba de la posibilidad de perder su posición, pero la guerra del Golfo le dio una vez más un papel importante en la campaña bélica del oeste, sacrificando a su juventud como carne de cañón para los imperialistas. Los aeropuertos de Turquía jugaron un papel vital para bombardear al gobierno iraquí. Después, las proezas militares de Turquía fueron desenvainadas en el conflicto balcánico, con gran cantidad de tropas.

            Se han operado algunos cambios del papel del país desde el colapso de la URSS. Ahora juega un papel de avanzada a favor de los yanquis para ganar influencia en Asia central (Turkmenistán, Kazajstán, Uzbekistán, etc.), lo que es crucial para apoderarse del control de los vitales yacimientos petrolíferos de la región. Y por ello, los yanquis le aumentaron la ayuda militar. En los últimos años, el gobierno ha fortalecido las relaciones con los sionistas israelíes y hoy es uno de sus más importantes socios de la región.

            Su importancia como baluarte del imperialismo en la región ha aumentado, no disminuido, en los últimos años. No obstante, el gobierno turco enfrenta serios obstáculos, en el camino de consumar sus fantasías reaccionarias de expandir su papel regional.

            Un obstáculo importante ha sido la rebelión imparable de las masas kurdas, en el sudeste del país. Los militares turcos han instituido programas de cruel represión en gran parte del país, a fin de someter a las fuerzas de resistencia dirigidas por el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). El eje de sus tácticas es secar el ?mar del pueblo? en que los guerrilleros han estado ?nadando?. Ello significa la despoblación de muchas aldeas kurdas para eliminar el apoyo a la resistencia. Las fuerzas armadas del gobierno han incendiado, literalmente desaparecido, a más de 3.000 aldeas. Millones de campesinos kurdos han tenido que emigrar a los cinturones de miseria de Diyarbakir, Ankara, Estambul y otras grandes ciudades. No obstante, estas vastas regiones del país siguen indomadas.

            En 1999, con la ayuda que se dice era de la CIA o la Mossad israelí, o tal vez ambas, y la ayuda directa de sus antiguos rivales de los servicios de espionaje griegos, el gobierno logró capturar a Abdula Ocalan, líder del PKK, y asestó un fuerte golpe a la lucha del Kurdistán. Los generales de la estructura de poder turca querían dar otro golpe pronto y voltearon la atención a otro gran obstáculo en su camino: los miles de presos políticos. Al someter a estos presos, el gobierno respaldado por el imperialismo esperaba dar otro golpe de la lucha kurda, golpeando a los combatientes más consecuentes de los oprimidos, intimidando a sectores mayores del pueblo y aumentando la opresión de la población en general.

            El gobierno, no obstante, no operaba desde una posición de fuerza. A pesar de sus aspiraciones a entrar a la Unión Europea, Turquía es un país oprimido. Muchos millones de sus habitantes son campesinos pobres que cultivan tierras de terratenientes absentistas en condiciones semifeudales, y millones de campesinos más engrosan los cinturones de miseria, generando una inagotable fuente de leña para la lucha revolucionaria.

            Además, apenitas en las fases iniciales de la batalla de los presos políticos, se presentó otra amenaza al gobierno. El Fondo Monetario Internacional había concluido que la situación económica del país se ha deteriorado tanto que se requiere que las autoridades tomen medidas drásticas. Se impuso un programa de austeridad típico del FMI: aumentó bruscamente el impuesto sobre productos de primera necesidad, como gasolina y recortó el gasto social. El valor de la lira [moneda turca] cayó en un 50%, lo que hizo que las masas básicas no podían adquirir artículos de importación, entre ellos, muchos comestibles. El producto interno bruto per cápita cayó en un 20% en un año. Como el nuevo ministro de Economía es antiguo funcionario del FMI, muchas personas concluyeron que el capital imperialista asumía más directamente el control de la economía y gobierno del país. Han estallado protestas masivas, algunas conducidas por hombres de negocios, en Estambul y otras ciudades grandes.

LUCHA ENTRE DOS LINEAS

            Las autoridades tuvieron que enfrentar a la huelga de hambre de los presos en medio de una gran revuelta social. Tuvieron que actuar con mucha cautela.

            Los presos políticos tomaron la decisión de lanzar la huelga de hambre y entrar a una batalla decisiva contra los planes del gobierno de imponer las prisiones tipo ?F?, sólo después de intenso debate y lucha. Muchos partidos y organizaciones se opusieron a la iniciativa de lanzar el ayuno. Algunos decían que era ?aventurero? porque el control de los sindicatos reaccionarios sobre el movimiento obrero todavía no se había roto y el movimiento de masas era débil. Por eso, razonaron, la lucha revolucionaria de los presos contra el Estado estaría ?divorciado de las masas?. Algunos revisionistas decían que sería un obstáculo para la clase trabajadora. Las fuerzas pro albanesas y otras argumentaban que ?la toma de las calles sería decisiva? y que centrar la lucha en las prisiones inevitablemente fracasaría. Otros grupos predicaban que la lucha opacaría la lucha de los trabajadores y causaría una desviación en el movimiento obrero, y otros más decían que la lucha dejaría atrás a la lucha en las calles y por ello, no representaría la línea de masas. Esta visión mecanicista declaraba que los presos debían ir a la cola del movimiento de la calle, y no comprendía que ya las cárceles habían llegado a ser centro dirigente del movimiento revolucionario, un símbolo frontal de resistencia contra el gobierno, y que para desencadenar el movimiento en las calles los presos debían tomar un papel de dirección.

            La posición de los presos al frente de la lucha revolucionaria no era algo que necesariamente se buscó o se quiso, pero la historia no sólo presenta batallas que uno desea combatir sino también batallas que uno no puede evitar. A pesar de los deseos de las diversas fuerzas de ?izquierda?, los presos objetivamente habían subido forzosamente al escenario de la guerra de clases del país. En respuesta a esos argumentos, el TKP (ML) estableció claramente que el Estado se ha propuesto la tarea de liquidar uno de los centros del movimiento revolucionario. No entrar a la batalla en este momento llevaría a entregar las masas al enemigo.

            Otros partidos y organizaciones también argumentaban que el ayuno se debía iniciar solamente después de que el gobierno asaltara las cárceles. Otra vez, los maoístas señalaron que el gobierno esperaba traficar con la desmoralización y el derrotismo que inevitablemente se reflejaron en los golpes asestados al PKK y que los revolucionarios debían tomar la iniciativa, despejar la ola de pesimismo y elegir el tiempo y las condiciones para una batalla que todos acordaron que era inevitable.

            A causa de la influencia de las líneas de derecha, al principio los partidarios de muchos de esos partidos y organizaciones no apoyaron el ayuno. Desde el inicio, la dirección del PKK rehuyó a la lucha. De todos modos, una vez que la lucha arrancó y se desarrolló el apoyo de las masas, la situación cambió de manera dramática.

            Desde el inicio, el TKP (ML) ha vinculado la lucha de los presos políticos con la gran batalla contra el gobierno y en particular, con la necesidad de derrocar al gobierno por medio de la guerra popular prolongada. En el campo, las fuerzas armadas del TKP (ML), el Ejército de Liberación de los Obreros y Campesinos de Turquía (TIKKO), llevaron a cabo significativas acciones armadas en las regiones del mar Negro y Dersim durante los meses en que el gobierno fraguaba sus planes de los penales F. En enero de 2000, un grupo élite de las fuerzas de seguridad había estado operando en la zona de la guerrilla, para vengarse por recientes ataques en que un helicóptero artillado fue derribado y algunos oficiales de alto rango, entre ellos un comandante de división, mordieron el polvo. Una vez más los guerrilleros les tendieron una emboscada, y esta vez mordieron el polvo tres y resultaron heridos otros más. El TIKKO lanzó un comunicado en que afirma que sus acciones estaban al servicio de la guerra popular y en oposición a las medidas del gobierno de instituir los penales F.

            Los presos políticos han lanzado el grito de batalla, ?¡Dediquemos la vida a la guerra popular!?. Aparte de la abolición de las prisiones F, los huelguistas están exigiendo un fin a la opresión del pueblo kurdo, la abolición de los tribunales de seguridad, que el Estado utiliza para encarcelar injustamente a presos políticos, y la suspensión de las ?reformas? económicas del FMI, que están causando graves desgracias a las masas.

            Como todos los líderes del proletariado revolucionario han señalado con fuerza, todos los avances importantes inevitablemente entrañan una fiera lucha contra líneas erróneas. Aunque al inicio la resistencia no logró forjar una unidad con la amplitud que se esperaba, los presos políticos estaban convencidos de la justeza de su causa y de la necesidad de su acción. No obstante, para comprobarlo, sería necesaria una prolongada y fiera lucha y mucho sacrificio.

SE INICIA LA BATALLA

            La huelga de hambre empezó el 20 de octubre de 2000. En el primer mes, los medios adoptaron una prohibición informal sobre las noticias de la resistencia de los presos políticos. Ninguna noticia salió en los principales medios acerca de los cientos de presos políticos en huelga de hambre. Se deslindaron los campos: ¿tendrían la razón los revisionistas y los socialdemócratas? ¿Las masas no tomarían partido en la batalla? La respuesta no tardó.

            El 25 de noviembre en Estambul, 10.000 personas marcharon del hipódromo al parque Apdi Ipekci en solidaridad con los presos políticos. En toga, marcharon 200 abogados; 9 de ellos iniciaron una huelga de hambre. Se formaron grupos de resistencia de diversas profesiones contra los penales tipo ?F?: periodistas, activistas de derechos humanos y otros sectores. La resistencia creció en todas partes de la sociedad y pronto rebasó las expectativas no sólo de los revisionistas quienes se le oponían o vacilaban, sino incluso de los revolucionarios quienes se habían lanzado a la batalla.

            En el mismo mes, inspirados por la firmeza de los presos políticos, los presos comunes se sublevaron, se apoderaron de algunas prisiones, tomaron guardias de rehenes y demandaron entre otras cosas, fin a las brutales condiciones carcelarias.

            Las familias de los presos jugaron un papel muy importante. Mantuvieron una constante vigilancia fuera de los penales y algunas hasta empezaron una huelga de hambre.

            Una fuerte resistencia llegó de las comunidades de millones de emigrantes de Turquía esparcidas en el continente europeo, principalmente Alemania. Se organizaron protestas frente a edificios del gobierno turco en todo el continente. En Rotterdam, los Lobos Grises, un grupo fascista turco, mató a puñaladas a un joven turco quien entró a la huelga de hambre en solidaridad con los presos políticos.

            La batalla se intensificaba. Al principio de diciembre, nuevas olas de presos políticos se unieron a la huelga de hambre y más de cien iniciaron un ayuno a muerte. Las manifestaciones de apoyo se transformaron en batallas campales contra la policía. En Estambul, la policía mató a balazos a un joven por pegar un afiche de la resistencia de los presos. En el distrito Gazi Osmanpasha de Estambul, las fuerzas del TIKKO contraatacaron por medio de una emboscada a un autobús de la policía que llevaba fuerzas antimotines, matando a dos e hiriendo a 11. Miles de policías respondieron con manifestaciones en las calles, agitando sus revólveres y demandando intensificar la represión. En Ankara, una manifestación de apoyo se transformó en una batalla campal de 5 horas contra los Lobos Grises y la policía. Fue el combate más encarnizado de esta clase en la ciudad desde los años 1980.

            Con la agudización de la situación, de repente el gobierno accedió a conducir negociaciones indirectas por medio del conocido escritor Yashar Kemal y otros intelectuales. El ministro de Justicia insinuó que se podría aplazar la implementación de las prisiones F, una táctica claramente apuntada a desmovilizar a los presos políticos y a sus seguidores y a ablandarlos en preparación para lo peor.

            La situación se complicó ya que algunos intelectuales y otras personas apoyaban la resistencia exclusivamente desde una perspectiva de derechos humanos. Si bien aliados, la posición de estas fuerzas pudo haber estrechado la resistencia de los presos políticos en un debate inútil sobre ?cuántos metros cuadrados? de las celdas constituyen ?una violación a los derechos humanos?, en lugar de oponerse decididamente a las prisiones F como punta de lanza de la agenda reaccionaria del gobierno.

            La lucha por crear opinión pública entre el gobierno y las fuerzas revolucionarias, en particular por ganarse el apoyo de las fuerzas intermedias del país, se constituía en una lucha por posiciones en la futura confrontación.

ATAQUE CONTRA PENALES

            El 19 de diciembre de 2000, las autoridades movilizaron una masiva fuerza de policías, ejército e integrantes del tristemente célebre ?Equipo Especial? (tropas de seguridad), para llevar a cabo un ataque simultáneo contra los presos políticos en 20 penales del país. Abrieron boquetes con niveladores a fin de que las fuerzas de seguridad pudieran emprender el asalto y abrir fuego. Helicópteros Sikorsky sobrevolaban para bloquear las comunicaciones radiales entre los presos y el exterior, a fin de que pudieran llevar a cabo su siniestro plan en secreto.

            A pesar de la abrumadora fuerza militar del enemigo, los presos combatieron con heroísmo y valor. De acuerdo a testigos, los presos construyeron barricadas y combatieron con armas improvisadas. Fabricaron máscaras antigás con botellas de soda, resorteras y cocteles molotov con gas doméstico. A pesar de su superioridad, las fuerzas de seguridad sufrieron bajas o fueron repelidas repetidas veces ante los ojos del mundo entero. El ?Diario de Gezbe? [pp. 14-15 de este número], el relato de algunas presas del penal Gezbe, da cuenta del combate que tuvo lugar ese día.

            En medio del cobarde ataque, el gobierno intentó controlar la información acerca de la batalla, prohibiendo la presencia de los periodistas a menos de 1.5 km de distancia de los penales. El tribunal de seguridad del Estado emitió un decreto que prohibió la ?excesiva? cobertura del ataque contra los presos o de las protestas en la calle. Al mismo tiempo, se desató un río de mentiras y desinformación para ocultar sus sangrientos ataques, delirando que los presos se inmolaron, aunque sí se conoció uno de los crímenes más sanguinarios de las fuerzas de seguridad: abrieron un boquete en el penal de Bayrampasa de Estambul y vertieron gasolina sobre las presas adentro. Después, tanto las presas como algunas enfermeras que trataron a las presas con heridas en el hospital confirmaron el hecho. ¡No obstante, el gobierno llamó con descaro a su ataque ?Operación restaurar la vida?!

            A pesar de la superioridad enemiga, todos los presos políticos resistieron por muchas horas y en algunos penales, durante todo el día. En esos momentos álgidos, miles de manifestantes se tomaron las calles. El Comité para Parar la Represión de los Presos Políticos en Turquía, con sede en Londres, informó: ?Las masas protestaron en la calle y estallaron violentos choques con la policía y el grupo fascista Lobos Grises en Ankara, Estambul, Adana, Izmir y otras ciudades. El papel dirigente de los jóvenes y familiares de los presos alentó a muchas personas más a unirse al ataque con piedras y cocteles molotov a los vehículos blindados de la policía. En la plaza Taksim de Estambul, 2.000 personas libraron una batalla campal de hora y media. El jefe de policía de Estambul informa que el Ejército de Liberación de los Obreros y Campesinos de Turquía, encabezado por el Partido Comunista de Turquía (Marxista‑Leninista), tendió otra emboscada a las fuerzas de seguridad. El 20 de diciembre, en Okmeydani, un barrio popular de Estambul, los guerrilleros cercaron una patrulla e hirieron a dos policías. Un ataque a un local de los Lobos Grises dejó un fascista muerto y dos heridos de gravedad?.

            Por último, las fuerzas de seguridad retomaron las prisiones con una violencia abrumadora y llevaron a cabo represalias sangrientas. Inmediatamente, transfirieron a muchos presos a los penales F. Amnistía Internacional informó que las fuerzas del gobierno golpearon y torturaron antes, durante y después del traslado, y que desde el ataque, no había noticias de algunos presos.

            La batalla del 19 de diciembre fue un agudo testimonio del espíritu de combate de los presos huelguistas. Si el gobierno tuviera ilusiones de que podría romper ese espíritu, éstas ya se habrían esfumado. Un abogado informó que como consecuencia del ataque, ?todos aquellos que estuvieron en la huelga de hambre continuarían. Muchos de ellos están en una situación crítica. La mayoría de ellos sufrieron heridas en la incursión?. Desde entonces, cientos de presos políticos más, que se inspiraron por la heroica resistencia del 19 de diciembre, se han unido a la huelga de hambre. Después de esa encrucijada, la mayoría de las organizaciones políticas que antes se oponían a la huelga de hambre, se han unido a la batalla.

LA BATALLA CONTINUA

            Desde el ataque de diciembre, ha continuado la huelga de hambre y varios presos políticos han dado la vida. Los presos continúan la lucha en condiciones aún más difíciles. El apoyo continúa fuerte en el país y en el exterior. En Londres, al recibir la noticia del ataque, 50 partidarios se apoderaron del ?Ojo de Londres?, la gigantesca rueda de 40 pisos en el río Támesis y pararon las operaciones medio día. Miles marcharon en Alemania y otras ciudades europeas.

            Una de las virtudes de las grandes batallas es que muestran claramente quiénes son los amigos y quiénes los enemigos del pueblo. Anteriormente, las potencias europeas habían vomitado mucha verborrea demandando que Turquía ?mejore el nivel de sus derechos humanos?. Tras el ataque decembrino, los diplomáticos europeos y yanquis en Estambul ?lamentaron? los métodos que se utilizaron en el ataque, pero luego los justificaron diciendo que todo era, desde luego, ?necesario? para que el gobierno pudiera recuperar el control de los penales. El gobierno turco sigue siendo uno de los mayores receptores del mundo de la ayuda militar yanqui.

            Desgraciadamente, la respuesta de algunas organizaciones de derechos humanos no fue mucho mejor: Human Rights Watch, que ha hecho muchas denuncias de los penales F y criticado las violaciones de derechos humanos del gobierno turco, dijo con descaro que ?es obvio que el Ministerio de Justicia no debe dejarse intimidar por la amenaza de huelgas de hambre o agitaciones en las prisiones, de modo que se aparte del curso de acción correspondiente a la administración carcelaria?, lo que pone patas arriba la verdad sobre quién aplica la tortura, golpizas e ?intimidación? a quién.

            En algunos círculos, en particular aquéllos que estaban renuentes a lanzar la batalla al inicio, se decía que el ataque del gobierno había representado la derrota de los presos políticos. Una declaración del Buró del TKP (ML) en el Exterior refutó con desdén ese punto de vista: ?Nosotros conocemos esa línea, pues aquéllos que se han dedicado a arrancar unos derechos efímeros a las clases dominantes no pueden y no quieren ver la victoria política e ideológica que indudablemente hemos conquistado. Nunca existen garantías sólidas de las concesiones arrebatadas al sistema?.

            El Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista declaró, con orgullo, a los camaradas presos inmediatamente después de la batalla del 19 de diciembre: ?Camaradas: Su lucha ha asestado una derrota política e ideológica al enemigo. Las bombas, helicópteros y rifles de asalto del Estado turco fallaron. La audaz lucha revolucionaria y la indoblegable confianza en las masas y en nuestra causa comunista han avanzado. Estamos seguros de que ustedes seguirán batallando para transformar los penales de Turquía en luminosas trincheras de combate. Las masas revolucionarias y sus partidos de vanguardia y organizaciones maoístas de todo el mundo se inspiran en su lucha y toman partido con ustedes?.

            Los comentaristas burgueses contemplan la lucha de los presos con una mezcla de desprecio e incomprensión, pues no comprenden una perspectiva que rechaza al bienestar propio del individuo como máximo bien, en que las lealtades más profundas van más allá de la inmediatez de la familia y el egoísmo personal, y abrazan no sólo a aquéllos que toman partido con ellos en una batalla común, no sólo con los miles de desconocidos que mañana podrían ir a dar a la cárcel a manos del Estado turco, sino también las amplias masas de los oprimidos de Turquía y de todo el mundo. Al poner la vida en juego, los camaradas de Turquía quienes han sido martirizados o quienes han muerto, han desenmascarado ante el mundo entero los reaccionarios planes del Estado turco que quiere aplastar a los presos políticos y dar un golpe de gracia a la lucha revolucionaria en ese país. Su lucha desinteresada ciertamente ha contribuido al avance de la lucha revolucionaria en ese país.

            En los siguientes meses, para apagar la batalla que sigue en su contra, las autoridades declararon que concederán algunas reformas, pero se niegan a hacer más concesiones. La lucha de los presos políticos sigue inspirando marchas de protesta, huelgas de hambre y otras expresiones de protesta en todo el país y en el exterior. El Primero de Mayo, el apoyo a los presos políticos fue una de las principales demandas de las 20.000 personas que marcharon por Estambul desafiando a la policía.

            El hecho de que la poderosa batalla revolucionaria irrumpiera en los calabozos donde supuestamente el enemigo es todopoderoso, ha dado nuevas esperanzas a millones y mostrado que sólo por medio de la lucha con una línea correcta y con una excelsa perspectiva es posible cambiar el mundo. El espíritu de Mao, de que ?nada es imposible en el mundo para quien se atreve a escalar las alturas?, es lo que los presos políticos han abrazado fielmente.

            Aun cuando la batalla estaba en sus etapas iniciales, el Comité del MRI comentó de manera profética: ?Al entablar los presos políticos esta batalla peligrosa, millones estarán observando, y el corazón de los oprimidos de todo el mundo latirá al unísono con ellos. Hay mucho en juego. En la Rusia pre‑revolucionaria, el partido bolchevique de Lenin dirigió a los presos políticos para transformar en un avance para la revolución todas las tentativas del gobierno reaccionario para contener a los presos políticos; la dispersión de los presos sólo creó más escuelas de revolución en nuevas regiones, y la concentración de ellos en los penales sólo los transformó en poderosas fortalezas de resistencia. Asimismo en Turquía, el gobierno aprenderá, demasiado tarde, que su vil represión de los presos no traerá la paz social, sino será una chispa que prenderá las batallas aún mayores por venir?.

abril de 2001

            El Camarada Ender Can Yildiz ha sido miembro dirigente del Partido Comunista de Turquía (Marxista-Leninista) y miembro de su Comité Central. El 18 de abril de 2001, se unió a los cerca de 60 compañeros quienes ya habían ofrendado la vida en la batalla iniciada por los presos políticos de Turquía. Fue sepultado en medio de un mar de banderas rojas; consignas revolucionarias surcaban el aire. Su madre Hanife dirigió el entierro. La frágil anciana se amarró un listón rojo alrededor de la cabeza, con las palabras ?Ender Can es inmortal? escritas cuidadosamente en negro. Cuando un reportero británico le preguntó cómo se sentía por la muerte de su hijo, ella escogió detenidamente sus palabras: ?Mi hijo no perdió esta batalla, él ganó y estoy orgullosa de él. Nosotros combatiremos hasta la victoria?.

            El Buró del TKP (ML) en el Exterior lanzó un comunicado con motivo de la muerte del Camarada Ender Can Yildiz:

            ?El Camarada Ender Can Yildiz fue arrestado en 1985, cuando dirigía la lucha entre los jóvenes estudiantes. Recibió una sentencia de cárcel de 12 años y 6 meses. Persistió en la lucha por el comunismo en las prisiones Metris y Canakkale. Salió en 1990 y llevó la lucha a las montañas. Participó en la guerra popular dirigida por nuestro Partido, TKP (ML). Fue un cuadro dirigente del Partido.

            ?Fue capturado por el enemigo y hecho prisionero de guerra en 1995, por ser miembro del Comité Central del TKP (ML). El enemigo exigió su ejecución. El camarada persistió en la lucha en las prisiones Diyarbakir, Malatya y Elbistan y en el penal tipo ?F? Sincan.

            ?El Camarada Ender Can Yildiz fue un símbolo de la resistencia comunista. Su estancia en prisión la pasó en resistencia total durante días y años de constante lucha bajo torturas, interrogatorios y aislamiento. Venció al enemigo en sus propias madrigueras. Fue un estandarte simbólico de lucha, resistencia y triunfo.

            ?Defendió con perseverancia y abanderó la línea del TKP (ML) en toda circunstancia y fue un activo defensor de la ciencia del maoísmo?.

            ?...Así que, en una palabra, cada uno de nuestros camaradas y seres queridos, en este preciso momento, está poniendo en práctica sus deberes hacia nuestra familia, pueblo, revolución e historia, con su devoción a la dignidad y a nuestros valores y principios escritos con sangre. Así que, es muy claro que la duración de los días y la severidad de las condiciones durante nuestra resistencia no son excusa. Hay que asumir la tarea; si no, uno va a rodar hacia el pantano de la traición, o a acarrear agua al molino de la tiranía y explotación probando con disimulo el llamado camino medio.... Así que decimos: Aunque una persona siga con vida en este combate, quienes están encerrados en el cielo con determinación para resistir, combatir y ganar, se encontrarán inevitablemente abrazados en la danza de la victoria?

            ? de Cafer Tayyar Bektas

(Un combatiente del ayuno a muerte del TKP [ML] en el penal tipo ?F? Sincan, publicado en Democracia revolucionaria, del 16 al 28 de febrero de 2001. Posteriormente, Cafer Bektas moriría en la lucha.)

?Dediquemos la vida a la guerra popular?

25 de noviembre de 2000

Discurso de la ceremonia pronunciado por un combatiente del ayuno a muerte del TKP (ML) en la prisión Sagmacilar. Se celebró la ceremonia cuando los presos convirtieron su huelga de hambre en un ayuno a muerte y se pusieron formalmente un listón rojo en la cabeza para resaltar que estaban ya en un ayuno a muerte. El discurso salió originalmente en Democracia revolucionaria, #22, del 16 al 31 de diciembre de 2000. (Nota: Los ?camaradas de trinchera? se refieren a los camaradas de otras organizaciones que participan en la batalla de los presos políticos.)

            Saludamos a todos con la fuerza que sacamos del internacionalismo proletario y de los pueblos oprimidos del mundo. Saludamos a todos con la fuerza que sacamos de nuestra ideología científica, el marxismo-leninismo-maoísmo. Saludamos a todos con el rojo de la bandera internacional que ondea desde los Andes, Himalaya, Naxalbari y los Munzurs.

            Camaradas y camaradas de trinchera: La revolución es como un bebé de rostro rosado nacido en medio del doloroso parto de la madre. Al final de una larga y dolorosa guerra revolucionaria, veremos el nacimiento de este bebé de rostro rosado y por medio de una serie de revoluciones, revoluciones culturales proletarias, lo defenderemos y aseguraremos su desarrollo... hasta llegar a una sociedad comunista sin clases, libre de fronteras y explotación; un mundo perfecto, la edad dorada de la humanidad. Nosotros pasamos por un período nuevo y doloroso en la guerra revolucionaria, un período en que estamos plenamente comprometidos hasta realizar esta utopía.

            Al mismo tiempo, éste es un agudo período en que se juzgará una y otra vez lo que significa ser revolucionario en lo ideológico, lo político y lo organizativo. Cada individuo, organización o partido revolucionario que no se ponga a la altura de las exigencias de este agudo período, no podrá mantenerse al ritmo de la ola revolucionaria que se eleva en el escenario mundial y por tanto resbalará y caerá o se dejará arrastrar a la cola.

            Los deberes que nosotros, los presos combatientes y políticos, asumimos, son más grandes a consecuencia del ataque a las celdas, el cual es parte de las políticas estratégicas del imperialismo y la dictadura fascista. Los combatientes presos que nunca vacilaron en sus deberes, continúan firmes hoy. En el último año, tras diversas batallas, pequeñas y grandes, hemos llegado ahora a la cima de nuestra lucha hacia la victoria emprendiendo el asalto del ayuno a muerte. En el camino a la cima, nuestros partidos han encargado a algunos de nosotros la tarea de combatir en las líneas del frente....

            Camaradas, camaradas de trinchera: Aquí, mientras hablo ante ustedes, me siento tan emocionado como el día en que me encargaron esta tarea. Siento el entusiasmo y la pasión de un guerrillero, un guerrillero del pueblo, que golpea las posiciones enemigas con cientos de balas, que sin importar cuán ardiente esté el barril del rifle, lo lame y se quema la lengua.

            Donde sea y en cualquier situación, el sentimiento que experimentamos es el entusiasmo de la guerra de guerrillas, que es producto de nuestra formación espiritual común. Es la pasión y entusiasmo de cerrar filas en las bases de apoyo revolucionarias de poder político bajo nuestro grito de batalla: ?Dediquemos la vida a la guerra popular?, en desafío a las políticas agresoras del fascismo, que apuntan contra el poder político que tenemos en la mira. Es la pasión de conocer que apuntamos al mismo blanco que los guerrilleros.

            Alejandro el Magno describió la superioridad de su ejército en batalla así: ?Mis soldados no combaten para morir sino para ganar?.

            Para un combatiente, es una necesidad captar este principio. Gerónimo, quien tiene un lugar en nuestra alma y en la historia del alma de los oprimidos, a pesar de no haber escrito ningún libre acerca del arte de la guerra y de la historia de la guerra, resumió lo siguiente: ?Si no existiera la posibilidad de morir, no habría una revolución en la rueda de la vida?.

            El guerrero revolucionario también tiene que captar este principio importante. Por tanto, es necesario hacer sacrificios con el valor de morir por la revolución; asimismo, es necesario movilizar a las masas para una guerra revolucionaria con el valor para morir. En consecuencia, como el Camarada Gonzalo, encerrado en aislamiento absoluto en los calabozos del Estado peruano, dice: ?Es necesario para nosotros aprender a llevar la vida en la punta de los dedos?.

            Eso es lo que precisamente hacemos hoy. Nuestro objetivo es ganar, ganar combatiendo....

            Somos revolucionarios, comunistas; por eso, queremos revolución, independencia, nueva democracia y socialismo.

            Por eso, estamos resistiendo contra las celdas; por eso insistimos en la guerra revolucionaria.

            ...El Camarada Mao nos enseña que sólo ?quien no teme morir cortado en mil pedazos, se atreve a desmontar al emperador?; y porque nuestro líder y guía, Ibrahim Kaypakkaya, nos enseñó a saltar con todo a nuestro alcance al mar de la lucha de clases.

            Con esta conciencia y valor, entro a las trincheras del ayuno a muerte. Les saludo con calor camaraderil y sentimientos de camaradería de trinchera. Les deseo éxitos en los días por venir llenos de victorias.

¡Viva nuestro Partido!

¡Triunfaremos, el pueblo triunfará, la guerra popular triunfará!

? Combatiente del ayuno a muerte del TKP (ML), penal Sagmacilar