| |
Día de la Heroicidad,
19 junio 1986
?¡La sangre
derramada jamás será olvidada!?
El Buró de Información
del Movimiento Revolucionario Internacionalista preparó lo siguiente
con motivo del 15 aniversario del Día de la Heroicidad en el Perú:
Hace 15 años,
el 19 de junio de 1986, el gobierno peruano masacró a 300 presos
de guerra que habían transformado los penales en ?luminosas trincheras
de combate? en aras del avance de la Guerra Popular. Las camaradas
presas y presos establecieron la norma para perseverar en la lucha
revolucionaria a como dé lugar, aún estando en las garras del enemigo.
En el Perú hoy y en otros países, los camaradas presos están defendiendo
y aplicando esta norma nueva y superior de muchas maneras concretas.
Es testimonio del impacto duradero de lo que han conmemorado los
maoístas y otros revolucionarios del mundo como el ?Día de la Heroicidad?.
A medida que
la Guerra Popular en el Perú iniciada en 1980 insurgió con la dirección
del Partido Comunista del Perú (PCP) y el Presidente Gonzalo, y
en especial cuando iba avanzando la campaña del partido de organizar
la liberación de presos, como el espectacular ataque guerrillero
al penal de Ayacucho que liberó a cientos de presos, el reaccionario
régimen comenzó a concentrar en Lima a los ?presuntos terroristas?.
No obstante, incluso tras las rejas los presos no se rindieron.
Organizaron la vida colectiva en la medida de lo posible en las
mazmorras, para poder resistir la campaña enemiga de quebrantarles
la mente y cuerpo. Organizaron estudio político e ideológico y entrenamiento
físico, así como producción de artesanías, para apoyar e impulsar
la Guerra Popular en el Perú y la revolución mundial.
Con motivo
de la formación del Movimiento Revolucionario Internacionalista,
crearon un maravilloso tapete multicolor con la imagen del globo
rompiendo las cadenas. Esta muestra de internacionalismo proletario
y espíritu maoísta indomable salió de contrabando del penal El Frontón
y recorrió el mundo en la campaña de apoyo a la Guerra Popular.
Inspiró a miles en Asia, Europa y las Américas. Las pinturas, canciones
revolucionarias y otras obras de arte de los presos impulsaron el
movimiento mundial de apoyo a la Guerra Popular. También, sirvieron
para recaudar fondos. Hoy, los poemas, canciones, teatro y otras
obras creadas por los presos en las garras del enemigo siguen jugando
un papel en la lucha.
El enemigo
no logró ?sacarlos del combate? con su detención. Las presas y presos
siguen luchando por plasmar de muchas formas la consigna ?se justifica
la rebelión?. De más importancia, descubrieron cómo usar su fuerza
colectiva y la incapacidad del gobierno de apagar su pujante espíritu,
para desenmascarar al régimen y convocar a las masas en sus millones
a apoyar y librar la Guerra Popular. Cuando el enemigo intentó ?solucionar?
este problema con medidas desesperadas y sangrientas de traslados
y asesinatos, las internas/os se apoderaron de los principales penales
para presos políticos y dijeron: ?Resistiremos. No nos trasladarán
con vida. Exigimos garantías contra los planes del gobierno?. En
los muros de El Frontón, pintaron en grandes letras: ?Rematar el
gran salto con broche de oro?, en referencia a la última etapa de
la campaña militar del partido para ganar bases de apoyo y con el
fin de ubicar sus acciones en ese contexto.
El gobierno
hipócrita fingió negociar con los presos. Estos plantearon demandas
razonables: respetar el acuerdo previo de reconocerlos como ?presos
especiales? y no ?delincuentes terroristas?, y suspender los traslados.
Pero pronto el gobierno llevó a cabo masacres hace mucho preparadas,
despachando infantes de marina con metralletas pesadas, armas antitanques,
helicópteros artillados y artillería naval. Los presos de El Frontón
resistieron durante dos días de combate cuerpo a cuerpo, con huaracas,
arcos caseros y unos cuantos fusiles capturados. Los internos de
Lurigancho mantuvieron a raya durante un día entero a los comandos
de las fuerzas armadas e infantes de marina; éstos retomaron el
penal y aniquilaron sistemáticamente a la mayoría de los presos.
Las combatientas del penal El Callao también mantuvieron a raya
durante 24 horas al enemigo, a costa de varias muertas y muchas
heridas.
Como se sabe,
esta vil masacre tuvo un efecto contrario: contribuyó a desenmascarar
y aislar al gobierno y demostró a millones que la Guerra Popular
con la dirección del PCP es la única solución para los problemas
del país. El gobierno no logró dar una derrota política a la Guerra
Popular ?reafirmando su autoridad? y mostrando su gran capacidad
de matar, y los presos asestaron un golpe a la reacción peruana
y sus amos imperialistas.
Pero el afán
del enemigo de chupar la sangre del pueblo jamás se satisfacerá.
En 1992, el gobierno de Fujimori organizó otra masacre en el penal
de Canto Grande, Lima. Las presas y presos se apoderaron de los
pabellones y exigieron la formación de una comisión para supervisar
el traslado de los presos y protección de su vida. El 6 de mayo,
Fujimori despachó a 500 comandos de élite con rifles, lanzagranadas,
bolsas de dinamita, explosivos de plástico y un helicóptero de combate
con proyectiles. El primer día tuvieron que retroceder. El segundo
día, mil soldados intentaron asaltar el penal, pero en vano. El
9 de mayo, las presas y presos hicieron un balance: que ya habían
logrado sus objetivos; salieron tomados de la mano cantando La
Internacional. Las reaccionarias bestias cobardes masacraron
a muchos presos que sospechaban eran líderes. De los héroes comunistas
caídos, varios eran militantes importantes del partido.
A pesar de
las dificultades tras la detención del Presidente Gonzalo, la Guerra
Popular no se ha detenido ni un minuto. Por ejemplo, los presos
siguen combatiendo con el espíritu que expresó el Presidente Gonzalo
en su histórico discurso del 24 de septiembre de 1992 desde la jaula.
Entonces, el gobierno pretendió humillarlo a él y a la revolución
ante la prensa. El Presidente Gonzalo describió su detención como
?simplemente un recodo en el camino?. Con desafío, llamó a continuar
la Guerra Popular: ?El camino es largo y a ése llegaremos, y, ¡triunfaremos!
Ustedes lo verán?.
Después, surgió
una Línea Oportunista de Derecha, en especial en los penales, que
abandonó esta orientación, la sangre que derramaron con tanto desinterés
muchísimos héroes del pueblo y el legado del Día de la Heroicidad.
Con el pretexto de la detención del Presidente Gonzalo, llamaron
a poner fin a la guerra. Lo que se puede decir de la Guerra Popular
en general también se aplica a los presos que han resistido los
implacables ataques del enemigo: su línea política e ideológica
e inmarcesible determinación son más fuertes que todo el terror
del enemigo.
A comienzos
de 2000 y en los primeros meses de 2001, estallaron importantes
rebeliones y otras luchas contra la campaña del gobierno de quebrantar
el espíritu revolucionario de los presos y matarlos. El nuevo gobierno
no es menos lacayo del imperialismo yanqui que su predecesor, y
los penales del país aún están llenos de miles de revolucionarios
en condiciones de detención brutales. En especial, el Presidente
Gonzalo sigue encerrado en una vil mazmorra subterránea. Una parte
importante de nuestro resuelto apoyo internacional a la Guerra Popular
es la lucha para romper el aislamiento del Presidente Gonzalo y
obligar al gobierno a permitir que se exprese libremente en público,
así como para defender la vida del Camarada Feliciano, quien asumió
la dirección tras la detención del Presidente Gonzalo, hasta que
también fue apresado por el enemigo y aislado en una celda subterránea
infrahumana similar.
Las últimas
dos décadas han ilustrado dramáticamente la fuerte relación de la
Guerra Popular con el espíritu y lucha de sus combatientes presos.
Es muy obvio que las luchas de los revolucionarios presos están
íntimamente vinculadas con la Guerra Popular, la forma más alta
de lucha de clases, porque el enemigo quiere aterrorizar al pueblo
sometiendo a presos no armados a inconcebibles crueldades. Por otro
lado, con la política, concepción del mundo y posición de clase
maoístas, los presos pueden hacer aportes importantes hasta en las
condiciones más adversas.
Eso lo ilustra
claramente la heroica batalla en marcha de los presos revolucionarios
de Turquía, entre ellos muchos militantes y partidarios del Partido
Comunista de Turquía (Marxista-Leninista). Ahí, los presos también
transformaron los penales en faros, bastiones y universidades de
la revolución, y las autoridades patrocinadas por los imperialistas
han intentado ahogar en sangre esas llamas revolucionarias. Decenas
de camaradas presos ya han dado la vida en la resistencia al traslado
a celdas de aislamiento. Tienen un espíritu elevado en gran parte
porque saben que el gobierno los ataca de esta forma a fin de asestar
un golpe político y moral a todo el movimiento revolucionario y
a los millones de masas que lo aprecian, y porque ven los vínculos
entre la resistencia de hoy y la lucha por hacer avanzar la causa
de la guerra popular en ese país.
En la Guerra
Popular en Nepal, ha sido inevitable que más camaradas hayan caído
presos y que la lucha tras rejas esté inextricablemente vinculada
a la Guerra Popular. Hace poco, en una audaz acción, seis presas
escaparon cavando un túnel en el penal del distrito de Gorkha y
se reintegraron a sus unidades guerrilleras, entusiasmando enormemente
a los pueblos del mundo.
Como dijo
el Comité Central del Partido Comunista del Perú en su declaración
de junio de 1986: ?La gloriosa muerte beligerante de estos prisioneros
de guerra se abriga con la sangre ya vertida y ante ella los comunistas,
los combatientes y los hijos del pueblo, armados, asumimos el compromiso
indeclinable de seguir su luminoso ejemplo, para desarrollar la
guerra popular sirviendo a la revolución mundial hasta que la luz
inmarcesible del comunismo se aposente en todo el orbe bajo las
invictas banderas de Marx, Lenin y Mao Tsetung, del siempre vivo
marxismo-leninismo-maoísmo. ¡Gloria a los héroes caídos, viva la
revolución!?.
|