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Nueva
ola de la revolución que se nos viene
Génova
¡Echar más leña al fuego!
Comité del Movimiento
Revolucionario Internacionalista
23 de julio de
2001
Seattle, Praga,
Niza, Washington, Quebec, Cancún, Gotemburgo, ahora Génova. Dondequiera
y cuandoquiera que los gobernantes de las grandes potencias imperialistas
se reúnan, crece una poderosa oposición organizada a sus crímenes.
Aunque antes estaban acostumbrados a organizar a escondidas su ?nuevo
orden mundial?; ahora las manifestaciones los persiguen a cada paso.
Durante cada
cumbre, han estallado confrontaciones cada vez más agudas entre
los defensores de la desigualdad, pobreza y opresión, y la juventud
que lucha resueltamente por un mundo más justo. Y los imperialistas
han demostrado que su sistema de explotación y saqueo descansa en
una fuerza asesina y brutal. El 20 de julio en Génova, la policía
hizo de Carlo Giuliani el primer mártir del movimiento en el occidente,
asesinándolo con dos balas en la nuca.
Las horrendas
desigualdades del sistema imperialista, la espantosa realidad de
mayor polarización entre una pequeña pandilla muy rica y poderosa
de saqueadores internacionales y los cientos de millones que viven
en pobreza extrema, enfermedades y subyugación de nacionalidades,
está llevando a una nueva ola de lucha revolucionaria. Esto se ve
en los países oprimidos, que cargan el mayor peso de la globalización
imperialista e incluso en las ciudadelas imperialistas mismas, como
los países de Europa y los Estados Unidos. Se forman nuevos ejércitos
de jóvenes que odian los crímenes que cometen las clases dominantes
en el mundo y toman partido con los de abajo en cada país. Desde
el comienzo, la solidaridad internacional ha sido una consigna del
movimiento.
La nueva ola
de lucha en las ciudadelas imperialistas asusta fuertemente al enemigo.
Los gobiernos de los más poderosos Estados han decidido que sólo
pueden reunirse en lugares remotos y aislados, lo más lejos posible
de las masas que dicen representar. Las clases dominantes y sus
fieles seguidores se valen de muchas tácticas para derrotar y desviar
el movimiento: del asesinato a fomentar divisiones en el movimiento
entre ?moderados? y ?extremistas?. En Génova, esta táctica fracasó:
200.000 personas continuaron la lucha tomándose las calles y recordando
a Carlo Giuliani, el que había batallado con valor contra la policía
el día anterior.
Miles de personas
participaron por primera vez en esta prueba de fuego. Se calentaron
los debates sobre cómo seguir en medio de los avances y retrocesos
del movimiento, cómo responder a las balas y las mentiras de la
clase dominante, cómo unirse y llevar la lucha a otro nivel. Se
debate fuertemente qué sistema económico y político, sin explotación,
es posible construir en el mundo. De verdad, una universidad de
lucha.
El Movimiento
Revolucionario Internacionalista (MRI), centro embrionario de las
fuerzas maoístas del mundo, saluda al surgimiento e intensificación
del movimiento contra la globalización y al internacionalismo que
ha caracterizado las batallas. La rebelión de la juventud en el
occidente es producto del funcionamiento del capitalismo mundial
y de la hipocresía de sus principales representantes políticos.
Como tal, el movimiento puede y debe ser parte de la única fuerza
que pueda destruir la bestia: la revolución proletaria mundial.
El MRI existe en muchos países: nuestros participantes, el Partido
Comunista del Perú y el Partido Comunista de Nepal (Maoísta), libran
guerras populares; el Partido Comunista Maoísta ? Italia y el Partido
Comunista Revolucionario, Estados Unidos trabajan por la revolución
en esas ciudadelas imperialistas; y en Turquía, Irán, Bangladesh,
la India, Colombia y otros países trabajan por convertir las víctimas
de la ?globalización? en sepultureros del imperialismo. Desde Seattle
hasta Génova, mediante sus partidos y organizaciones el MRI ha estado
presente en las batallas ?antiglobalización?. Podemos y debemos
contribuir más al desarrollo de estas tormentas en el occidente,
como parte del huracán global que se gesta.
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