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La inagotable fuente
del arte de Ahmad Shamloo:
La
vida y lucha del pueblo
Distintas
ideologías de clase están en aguda contienda en la esfera del arte y la
política, lo que influye de manera importante en cómo el pueblo ve el mundo.
Les animamos a ofrecer sugerencias o reseñas que abarquen teatro, literatura,
cine, música, bellas artes y otros géneros. Buscamos arte y literatura que ?al
igual que la poesía de Shamloo? desenmascare el peso insoportable del orden
existente y despierte la imaginación de quienes luchan para crear un orden
diferente. Contamos con ustedes para ayudar a dar a conocer obras estimulantes de
todas las regiones del mundo sobre nuestra clase y sus aspiraciones
revolucionarias, lo que a menudo ignora o suprime la industria cultural
imperialista.
Reimpreso de
Haghighat [La verdad], segunda época, #34, verano 2000; anteriormente,
órgano de la Unión de Comunistas de Irán (Sarbedarán); hoy, órgano del Partido
Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta).
La muerte de Ahmad Shamloo
suscitó una ola de pena y dolor, de los amantes de la literatura y arte y de
una amplia gama de intelectuales progresistas, activistas políticos y masas
conscientes. Estaba al frente de una batalla sin claudicar contra la antigua
cultura atrasada, y su muerte signó la pérdida de una de las figuras más
decididas de la nueva cultura progresista. Las masas perdieron un intelectual
del pueblo que expresaba su vida, su trabajo, sus luchas y sus intereses;
alguien que les sirvió en la batalla contra la ignorancia, superstición y
religión. Shamloo fue uno de los intelectuales que los trabajadores, los
campesinos y otras masas trabajadoras necesitan para superar la profunda
división creada por la sociedad de clases entre el trabajo y el pensamiento.
Los maoístas no siempre
compartían sus posiciones políticas e ideológicas, pero era uno del puñado de
los maestros en los terrenos intelectuales y culturales que la revolución
proletaria iraní necesita tan agudamente, porque el rechazo de la cultura
reaccionaria dominante y la introducción de las masas al nuevo pensamiento y a
las nuevas ideas forma parte esencial de la organización y preparación del
derrocamiento de las clases dominantes y el establecimiento del nuevo Poder. Y
porque el largo camino hacia la eliminación de la explotación y la opresión no
puede recorrerse sin una lucha incesante e intensa en los frentes del arte y la
cultura. Shamloo emprendió todo eso con conciencia y con amor.
Para cumplir su misión
histórica, la emancipación de la humanidad, el proletariado revolucionario
necesita avanzar en este frente, unirse, discutir y luchar con personas como
Shamloo como camaradas.
Al entrenar a cada vez más
trabajadores y dirigentes en el terreno de la cultura y el arte, podemos
aprender mucho de su resolución frente a los gobernantes opresores y su lucha
contra la reacción en las esferas de la investigación cultural e histórica, así
como en la creación artística.
La juventud que se dedica al
arte y a la literatura, con el fervor revolucionario y el compromiso político y
social, necesita una antorcha para alumbrar las oscuras noches y los sinuosos
senderos. En la esfera en que una nueva cultura combate a las antiguas, en
medio de la batalla contra el arte y la cultura antipopulares, reaccionarios y
embrutecedores, necesita una bandera alzada para infundirle valor en el corazón
y la esperanza de la victoria en la alma. En los últimos decenios de su vida,
Shamloo trataba con conciencia de encender esta antorcha y ser esa bandera. Sin
duda alguna, logró desempeñar ese papel.
Esta excelsa reputación no le
fue concedida por una mano invisible y sobrenatural. No fue ni la suerte ni el
?genio innato?, algo en que él mismo no creía nunca. El secreto fue que en el
transcurso de sus actividades incesantes, incansables y multidimensionales,
Shamloo encontró una inagotable fuente de arte: la vida y lucha del pueblo.
Tomó una decisión fundamental sobre el papel social de su arte y el objetivo de
su creación artística, y se comprometió al despertar, a la liberación y a los
intereses de su público. Opinaba que ?nacer como ser humano significa
convertirse en una misión encarnada?. Trataba de encarnar el compromiso con las
masas oprimidas y los ideales y valores revolucionarios. ?Ya que el arte puede
presentar algo útil con más belleza y darle más capacidad para penetrar, debe
tener vergüenza de ser neutral. Mi objetivo no es de ninguna manera imponer mi
voluntad a los demás, diciéndole qué hacer o no. La sabiduría del artista en
este mundo enfermo es buscar un remedio para la enfermedad, no aliviar el
dolor; buscar la comprensión, no el adorno; ser un médico cuidadoso, no un
payaso sin cuidado?1.
Este punto de vista convirtió su
poesía en un dedo apuntado al enemigo. Su poesía no fue un escudo de compasión
para proteger a los débiles y los oprimidos. Fue una espada que despedazaba las
máscaras de la hipocresía, una flecha que tomaba como blanco las ideas y
acciones del poder existente y el sonido del tirón de la cuerda fue el grito
rugiente de los esclavos. La furia de los pobres quienes encuadernan el libro
de poesía de la vida con sangre, quienes matan la esclavitud para poder renacer
como dueños de la historia2. En la vida, un poeta que escribe así no
pudiera conciliarse nunca con el poder reaccionario ni rendirse a él. Shamloo
no claudicó nunca ante los alicientes ni los estímulos. Mientras estaba preso
después del golpe de Estado del verano de 1953 [el golpe de Estado de la CIA
contra el Dr. Mossadeq que volvió a poner al Cha en el Poder], con su poesía
denunció fuertemente a los débiles que se habían puesto de rodillas ante los
verdugos monárquicos y se habían arrepentido. En la cárcel, sintió
profundamente el heroísmo y el sacrificio de los miembros del partido Tudeh
tales como Varthan Salakhanian y Morteza Keyvan por una parte, y el oportunismo
y la traición del Comité Central de ese partido por otra. Comprendía que la
sangre derramada por esos héroes no corría por el sendero de este último. De
modo que se deslindó de una vez para siempre de lo que llamaba el ?partido del
viento?3. Años después, después de la revolución de 1979 [revolución
que derrocó el régimen del Cha respaldado por el gobierno estadounidense y
llevó a Jomeini al Poder], cuando las fuerzas del partido Tudeh en el Círculo
de Escritores de Irán intentaban convertirlo en instrumento de conciliación y
justificar la política represiva de la reaccionaria República Islámica, Shamloo,
con otros amigos consecuentes como el Camarada Saeed Soltanpoor (después
martirizado), se empeñó en mantener las posiciones progresistas y populares del
Círculo. Desenmascararon esos cómplices desvergonzados de la reacción islámica
y los expulsaron del Círculo. Es despreciable que este puñado de traidores haya
rendido un ?homenaje? hipócrita a Shamloo, quien se les oponía claramente y en
cada oportunidad.
Durante medio siglo, Shamloo
vivió la derrota de un amplio movimiento político (1941-1953) [en que figuraban
gestiones para nacionalizar el petróleo y lo que se acabó en el golpe de Estado
orquestado por la CIA] y una gran revolución de masas (1979). Vio a las masas
por millones lanzándose a las calles por la liberación. Presenció los decenios
que siguieron al golpe de Estado de 1953, marcados por represión y silencio, y
de nuevo las masas volcándose a las calles. Y, con rabia y frustración,
atestiguó el ascenso al Poder de la reacción islámica de doble faz y la
represión sanguinaria posterior. A diferencia de los intelectuales cuyas
esperanzas de la victoria fueron destrozadas con la derrota de la revolución de
1979 y quienes acabaron en el abismo de la conciliación y la rendición a los
enemigos del pueblo, Shamloo no abandonó la lucha. Siguió siendo desobediente e
intrépido. Había aprendido mucho del golpe de Estado [1953] y de la primera
derrota, y de la cristalización de un nuevo movimiento revolucionario y de un
nuevo levantamiento de masas: ?Sufrimos años de represión, terror y
humillación. Nuestro cuerpo y alma se desgastaron durante esos viles años, pero
nuestra fe en los altos ideales de la humanidad impidió que nos claudicáramos.
Nos envejecimos y nos debilitamos, pero no nos pusimos de rodillas ni nos
bajamos la frente para rendirnos. Pasamos por las horas más difíciles de la
desesperanza y la miseria, pero no dijimos sí al diablo, porque no queríamos
nada para nosotros, ni tampoco esperábamos volver a ver el sol. Nuestro sol
brillará desde adentro; nos calentaba la certeza orgullosa de que aunque nos
muriéramos en la soledad y la desesperanza, lo que se nos había confiado no se
desecharía, no lo íbamos a desechar. Así fue ayer, y sin duda, así será hoy?.
?El mundo no ha tocado fin y el dominio opresor del diablo en la Tierra no
durará para siempre?4. Y no dudaba nunca de su responsabilidad y
misión como artista comprometido y confiaba en que la conspiración del pueblo
rompiera las cadenas.
Shamloo soportó la cólera y
maldiciones eternas de los reaccionarios gobernantes. Como se puso al mismo
lado de las barricadas que las masas en oposición a la República Islámica y
como se enfrentó a la reacción y a la superstición en lo político y en lo
cultural, fue sometido a muchas presiones y enfrentó a muchas acusaciones, pero
no claudicó. A inicios de los años 1990, al propagarse la noticia de que
algunas figuras literarias se conciliaban con el régimen con la esperanza de
obtener el permiso para reestablecer el Círculo de Escritores, Shamloo les
advirtió, como a las masas, contra la trampa que había tendido el gobierno
islámico para atraer a los intelectuales y adormecerlos. Dijo que ya se podía
oler el hedor del plan. ?El gobierno nos da la luz verde para que nos quedemos
callados mientras que mantiene al pueblo detrás de la luz roja. No obstante, no
se puede ni se debe separar nuestra libertad como escritores y artistas, de la
libertad básica de la cual están privadas las masas?.
Su compromiso con los intereses
del pueblo, su clarividencia y visión precursora le permitieron destripar la
treta de ?compromiso nacional? y las vacilaciones que siguieron a la ?segunda
khordad? [la fecha de las elecciones presidenciales en las cuales Khatami llegó
a ser presidente en mayo de 1997]. A pesar de grandes presiones, se negó a
tomar partido en las querellas internas de las clases dominantes y a caer en
las trampas de las fracciones del gobierno, que solamente hubiera conducido a
engañar a las masas. Se negó a claudicarse, cuando el aparato dominante le
exigió poner la frase supersticiosa y destructora de la libertad ?en nombre del
dios del alma y de la sabiduría? en el membrete de la declaración del Círculo
de Escritores. Se negó a respaldar, ni mucho menos a admirar, a Mohajerani, el
ministro de Guía del régimen de la censura (quien había fabricado
justificaciones culturales y literarias para la sentencia de muerte emitida
contra Salman Rushdie)5.
El
comienzo
Intempestivamente
en una
tierra desconocida
en un tiempo
aún no ocurrido.
Así, nací
dentro del
bosque de las bestias y la roca.
Mi
corazón
comenzó a
latir
en el vacío.
Abandoné la
cuna de lo cotidiano
en una
tierra sin aves, ni primavera.
Mi
primera jornada fue un retorno
hacia las
desalentadoras postales de espinas y arena,
sin haber
tenido que ir muy lejos
sobre mis
primeros y tambaleantes pasos.
Mi primera
jornada fue un retorno.
La vasta
distancia
no mostró
ninguna esperanza
Tambaleante
me mantuve
de pie
frente al
horizonte ardiente.
Me
di cuenta que no había buenas noticias
porque ante
mí había un espejismo.
La vasta
distancia no mostró ninguna esperanza.
Aprendí que
no había buenas noticias:
esta
libertad
era una
cárcel tan enorme
que el alma
se escondió
en las lágrimas
tratando de
ocultar la impotencia.
Poema
escrito de regreso a la entonces recién establecida República Islámica tras un
viaje al extranjero. Describe los sentimientos del poeta acerca del régimen de
Jomeini.
Los intelectuales conciliadores
de la ?segunda khordad? consideraron como espina en el costado la postura
decidida de Shamloo contra los reaccionarios gobernantes islámicos y su
negativa a estrechar la mano de Khatami. No solamente intentaron desconocer y
ocultar este aspecto brillante y excelso de su vida política, sino que también
eran intolerantes de su lenguaje poético. ¡Buscaron en vano alejar a la nueva
generación de las ?malas enseñanzas? del lenguaje de Shamloo! Calificaron su
lenguaje de ?obsesionado del poder y antipopular? porque no correspondía a la
?tolerancia? y el ?perdón? que predicaban6, porque no era el
lenguaje del compromiso y humillación ante el poder dominante, porque era
orgulloso, desafiante y rebelde. Ridiculizaba y humillaba a los enemigos del
pueblo, imbuía esperanza y valor en los que le escuchaban, y con un torrente
violento de palabras en ritmos orgullosos, les despertaba contra la
desesperanza, la opresión y la tiranía. Aún después de la muerte, su poesía y
lenguaje vivos suscitan problemas para los defensores del compromiso y los
enemigos del arte y cultura avanzados. Por ende, hoy, tienen que hacerlo
inofensivo, ponerlo detrás de los muros de los museos con mucho falso bombo y
al mismo tiempo alejar a la juventud del estudio de su obra y frenar la
regeneración de los valores que dejó atrás.
LA
ESENCIA DE LA POESIA DE SHAMLOO
La poesía de Shamloo, como
referencia y claro ejemplo de la nueva poesía de Irán, es el producto y reflejo
de los movimientos, revoluciones, derrotas y victorias vividos por los
trabajadores y las masas oprimidas del siglo 20, en Irán y en el mundo; mantuvo
la vista en nuevos horizontes y transmitió nuevos intereses y nuevas
inspiraciones de clase.
La poesía de Shamloo, con su
nuevo contenido y sus nuevos ritmos y palabras, se hizo digna de la gran lucha
diaria para la liberación de centenares de millones de ?nadies? por todo el
mundo. Reflejaba las épicas revolucionarias creadas en ese camino. Su
compromiso al excelso ideal de la emancipación de la humanidad hizo su poesía
con conciencia social y propopular. Era una poesía de la vida que aspiraba a
luchar hombro a hombro con sus compañeros desconocidos de China, Corea o
Francia, que quería ahorcar a los falsos dioses de la literatura en su horca
[se refiere a un poema de Shamloo que dice: ?Los voy a ahorcar, a dejarlos
colgando, como muertos, en la `horca' de mi poesía?]. Así, su poesía no podía
ser amable y delicada, para así no enturbiar las aguas7 o perturbar
el sueño de la mariposa. Shamloo quería que su poesía fuera ?un clarín, no una
canción de cuna?8.
El espejo de la experiencia de
Shamloo de la actividad política y de los partidos políticos fue oscurecido por
el polvo del reformismo, del oportunismo y de la traición de los falsos
dirigentes. Aunque llamaba a la política ?una palabra sucia? y consideraba ?la
politiquería y los juegos de poder? como en asociación indesligable con los
?que no tienen respeto para la vida de nadie?, la política estaba omnipresente
en su poesía. Creía que los artistas debieran de estar ?libres de las cadenas
del sectarismo y partidismo y tener un compromiso libre de la política?9,
pero su poesía, de manera inevitable, se ligaba estrechamente con los
acontecimientos políticos de la sociedad y el mundo. Aun cuando su poesía
representaba al individuo en abstracto, fuera de las fronteras de clase, aún se
veían las huellas de la política. No pudo haber sido de otra manera, ya que en
su poesía conceptos generales como amor, belleza, justicia, liberación y
humanidad pasaron por este mundo de clases y política, encontrando así una
naturaleza clasista y política.
A Shamloo siempre lo animaban la
lucha y el sacrificio de la vanguardia revolucionaria del pueblo. En su poesía
hacía constar los grandes levantamientos sociales y políticos y el papel de
?los que saben por qué mueren?, los que en tiempos difíciles resisten al trueno
para llevar la luz a la casa. Por el torrente de acontecimientos y momentos
decisivos de la historia, Shamloo pulió su vocabulario y desarrolló su poesía.
En los años antes del golpe de Estado de 1953, los niños cantantes del mar, las
grandes estrellas sacrificadas y las flores rojas desde Granada y Atenas hasta
Abadán [en Irán] latían en las venas de su poesía, y de mediados a fines de los
años 1960, cuando el cañoneo anunció el nacimiento de una nueva generación de
revolucionarios, su poesía asumió un ritmo diferente. Esta poesía, a su vez,
influía sobre todo a los jóvenes revolucionarios y los luchadores avanzados
para que vieran su papel y su misión con mayor claridad, con mayor decisión y
con mayores triunfos en el espejo de Shamloo: a florecer y a ser los precursores
del fin del invierno, aun si no vivirían para ver la victoria de la primavera10.
La poesía de Shamloo calentó al alma de los presos políticos, quienes la
grabaron en los muros de las cárceles para apuntar hacia un horizonte más allá
de los baluartes del cautiverio.
Muchos poemas de Shamloo se
dirigen a los cuadros revolucionarios y a los sectores avanzados de las masas,
y éstos los necesitan. Como cualquier artista comprometido del pueblo, se
enfrentaba a dos tareas: [primero] practicar la crítica y popularizar las obras
de otros artistas, alentando a las masas a hacer arte y descubriendo el trabajo
que ya realizaron y [segundo] elevar los criterios artísticos y la calidad de
las obras producidas. Su poesía se relacionaba en lo principal con la segunda
tarea. En su trabajo valioso y sin ambages, buscaba de manera consecuente
encontrar ventanas por las cuales entrar en el alma de las masas populares.
ROMPIENDO
EL MOLDE
Su poesía era un diluvio de
pensamiento grande y tormentoso, una expresión de la rebelión de lo nuevo
contra lo antiguo. No fue posible encadenar, domar ni convertir su poesía en un
lecho para los quejidos de la capitulación y la colaboración. Su poesía buscaba
sus propias formas, una estructura que no podía convertirse y no iba a
convertirse en una jaula para esa alma rebelde, formas que no se convertirían
en moldes. Hasta el cuadro más colorido y más abierto llegaría, al final, a
confinar y restringir sus temas, sentimientos y pasiones variados y siempre
cambiantes, frustrando la innovación y la creación constantes de su poseía.
Esta idea era, al inicio, en su mayor parte, una cuestión de sentimientos, lo
cual hizo inevitable que su obra sufriera de imperfecciones. Luego, tras
investigar profundamente sus propios escritos y compararlos críticamente con
aquéllos de otras personas, esta comprensión y convicción alzaron vuelo en su
poesía. Shamloo se consideraba, con razón, un estudiante del innovador Neema,
para quien las antiguas reglas poéticas eran insuficientes para expresar las
emociones y el pensamiento del mundo actual. Shamloo comprendía la esencia del
mensaje de Neema, el cual era una revolución en la estructura interna de la
poesía, e hizo lo que Neema no pudo o no quiso hacer11. Rompió de
plano con los antiguos moldes, tiempos y patrones de ritmos establecidos y la
rígida explicación de su interdependencia, abriendo camino para el innovador e
incansable flujo de su poseía. De esta manera, cada poema, con sus propios
ritmos y pausas, latido y melodía, y una forma adecuada a su contenido y
pensamiento, iba a nacer, vivir y acabarse. Así, con osadía única y valor,
Shamloo se colocaba sobre los hombros de Neema. Desde la cumbre de la alta
torre de poesía que había construido Neema, descubrió nuevos horizontes y se
puso en marcha hacia su conquista.
La habilidad de Shamloo para ver
de manera diferente y cambiar el significado y la forma de la poesía surgió de
su nueva visión avanzada de la sociedad y la naturaleza humanas. En Irán, se ha
convertido en costumbre decir que la innovación en la poesía, la literatura, el
periodismo y el canto es resultado de la influencia de la Revolución
Constitucional [de 1905], pero en realidad ese hecho no fue más que una rama de
los diversos movimientos en el pensamiento, la literatura y el arte que
florecían como consecuencia de la victoria en 1917 de la Revolución de Octubre
de Rusia. En las palabras de Shamloo: ?En gran parte, después de tanta
repetición estéril, esta poesía debe su despertar y su conciencia a los grandes
poetas de otros países y otros idiomas.... Los maestros quienes nos enseñaron
la pura poesía y nos trazaron los senderos del compromiso?12.
EL
LENGUAJE Y LA CULTURA DE LAS MASAS
Otra obra brillante y
contribución destacada de Shamloo fue coleccionar y transcribir el lenguaje y
la cultura de las masas. Todavía no se puede apreciar la cosecha social y
cultural de esta obra y se necesitará tiempo para recogerla. Este trabajo se
derivaba de la posición básica de Shamloo hacia las masas populares y su papel
en la creación de la historia, la cultura y el lenguaje. Desde su punto de
vista, las masas no eran peones insignificantes e idénticos dignos solamente de
aplaudir a la élite y cargar sus bultos. Alentaba la desconfianza de la
historia oficial, que refleja los intereses de los Estados opresores y las
clases explotadoras dominantes en la historia. Esa historia está repleta de
distorsiones y mentiras. Su primer objetivo es implantar el concepto de un ?rey
dios? y la idea de que ?la gente común no merece gobernar la sociedad?. Así,
esa concepción de la historia ha calumniado un sinnúmero de hazañas
revolucionarias de las masas y ha puesto su significado al revés?13.
De joven, Shamloo se interesaba
en el lenguaje y la cultura de las masas; luego, eso lo inspiró a recopilar y
escribir El diccionario de la calle. Trabajó en este proyecto con tanta
perseverancia que, aunque dos veces perdió todos los apuntes que había recogido
en años de investigaciones, no se desanimó sino que siguió con aún más
decisión. Su conciencia del papel de la vida, trabajo y lucha de las masas en
la creación y el constante desarrollo del lenguaje y de la cultura lo
comprometió a registrarlos por escrito y popularizar su fuerza y sus valores
positivos. Vio la vida y la lucha del pueblo como eterna fuente de materia
prima para la literatura y arte, materia prima sin tratar, pero la materia
prima más viva, más rica y más básica que existe.
La
brecha
Nacer
sobre la
oscura lanza
como en el
nacimiento de una herida abierta.
Recorrer
el único éxodo de la oportunidad
siempre
en cadenas.
Quemar sobre
la llama
hasta la
última chispa
y consumir a
la vieja reliquia
hallada por
los esclavos
en el polvo
del camino,
esta roja y
seductora
flor del
espinoso arbusto de sangre
surge de pie
y orgullosa
para cruzar
por el vapuleado camino de la degradación
y atravesar
por los extremos del odio...
¿De quién
estoy hablando?
Nosotros
vivimos sin ninguna razón
Ellos están
conscientes de la razón para su muerte.
Este poema
fue escrito en memoria de Khosrow Golesorkhi, un revolucionario comunista,
quien fue ejecutado por el régimen del Cha, respaldado por el gobierno
estadounidense, a inicios de los años 70. Su juicio fue transmitido por
televisión en todo el país. A pesar de que en su juicio le iba la vida, Golesorkhi
proclamó con desafío sus convicciones revolucionarias, declarando que la
verdadera razón por la que era juzgado era la de ser comunista. En su
declaración final y ante una inminente pena de muerte, exclamó: ?No estoy
defendiendo sólo a mi persona, estoy defendiendo a mi pueblo?. Su nombre,
Golesorkhi, significa ?rosa roja?.
El fruto más importante y
transcendental del trabajo de Shamloo para recopilar El diccionario de la
calle, como continuación de las contribuciones de Dehkhoda en este terreno,
era derrocar el reinado restrictivo del lenguaje seco y árido, antiguo y
religioso, confuso y demasiado sofisticado de las capas altas y privilegiadas
de la sociedad en las obras culturales, científicas y políticas. Así, hizo
estas obras e ideas más comprensibles y accesibles a las grandes masas. Los
intelectuales pueden encontrar un lenguaje común con las masas, recordando el
lenguaje del pueblo y siguiendo sus cambios y su desarrollo14.
Pueden familiarizarse con la vida, trabajo y lucha de las masas, comprender sus
valores y su creatividad y llegar a creer en ellas. Pueden cerrar con más
conciencia el abismo creado por la sociedad de clases entre los intelectuales y
los protagonistas de la historia.
Shamloo comprendía que para
desarrollar una relación con un amplio público y tocarlo profundamente, es
esencial la maestría del lenguaje y de la cultura de las masas. Al mismo
tiempo, para revolucionar y desarrollar la cultura y el lenguaje (o, mejor
dicho, las culturas y los lenguajes) de la sociedad y escribir obras ricas y
accesibles desde cuentos cortos y poesía hasta artículos y reportajes, hay que
retomar y contar con el inagotable recurso que es el lenguaje de las masas
populares. Sabía que ?el severo lenguaje oficial no puede de ninguna manera
valer tanto como la sutileza del lenguaje alegre y vivo de las masas?. Y
preguntó: ?No sé por qué no se deben aprovechar los avances y cambios del
lenguaje, ya que contienen un gran tesoro de las palabras nuevas, hermosamente
estructuradas y ricas, y al mismo tiempo tienen su propia gramática
registrable. ¿Por qué no debe admitirse al aburrido salón de los lenguajes de
los `cultos'??15.
De otro lado, su referencia y
atención a la cultura popular no se trataban del populismo, ni de seguir a lo
antiguo. Tenía una actitud crítica hacia esa cultura, y nunca rindió culto a
los valores negativos, supersticiosos y opresores que la han penetrado por
siglos. Criticaba y desenmascaraba despiadadamente la actitud chovinista y
opresora que predominaba en la nacionalidad fars [la dominante de Irán] y los
musulmanes chiítas [la secta musulmana dominante de Irán] contra las
nacionalidades oprimidas y las minorías religiosas del país. Creía que todos
esos aspectos negativos debieran presentarse de manera clara y abierta ante las
masas, para que en ese espejo pudieran ver sus puntos culturales débiles y el
resultado dañino sobre su propio pensamiento y sus propias acciones. Llamó a
romper los tabúes y a sacudirse la mente. Dijo que las ideas de la antigüedad
debieran de meterse en museos y que debiera haber una revolución cultural, o al
menos una seria reevaluación de esas creencias, escritos e ideas habladas que
desde hace mucho tiempo han sido considerados eternos en los libros16.
EL
PERIODISMO
En diversos períodos, Shamloo
retomó la redacción de revistas y semanarios, como parte de su constante
actividad de propagar la cultura, arte y pensamiento populares. Incluso durante
lo peor de la represión bajo el Cha, intentó rasgar la gruesa cortina de la
tiranía y llegar al pueblo. Con muchos esfuerzos, publicaba revistas y
antologías independientes y cuando lo abandonaron amigos indiferentes o cuando
la pobreza y la censura y al final el aparato de seguridad cerraron las
publicaciones, buscaba otros canales. Con compromiso y perseverancia,
encontraba hasta la oportunidad más pequeña que permitiera la publicación legal
de obras progresistas, hasta en las grandes publicaciones que pertenecían a los
secuaces del Cha. Suministraba el pensamiento avanzado para las gargantas
secas, aunque fuera solamente unas pocas gotas. Lo que hizo el trabajo
realmente valioso y digno del máximo crédito fue el hecho de que caminaba al
lado afilado de la navaja, pero no cayó en la autocensura, ni distorsionó el
contenido del trabajo suyo ni el de otras personas so pretexto de ?tácticas
realistas?. No cayó de manera alguna en la capitulación. No fue uno de los
intelectuales que dan la espalda a las aspiraciones del pueblo y, a cambio de
mezquinos privilegios, no osan nunca cruzar la línea, ni tampoco fue uno de ésos
que, por temor a la ?contaminación?, se quedan pasivos fuera del cuadrilátero
con una ?conciencia limpia?.
En los períodos de rica
actividad periodística, Shamloo reconocía a los jóvenes con talento y
habilidades, los ayudaba a florecer y establecía criterios nuevos y positivos
para el trabajo colectivo, entre ellos la investigación seria y profunda,
formas y estilos atractivos y nuevos, y el lenguaje penetrante en el
periodismo. El libro de la semana (ediciones Keyhan), que tomó vida a
inicios de los años 1960 gracias a sus labores, es hasta hoy un modelo duradero
y brillante para las revistas culturales y sociales. Después, los directores de
Keyhan sacaron a la revista de las manos de Shamloo y la colocaron en manos de
Behazin y otros secuaces del partido Tudeh que colaboraron con el régimen del
Cha. En 1979-1980, emprendió la edición de El libro de viernes. Bajo la
influencia del ambiente político convulsionado de ese período revolucionario y
sus urgentes necesidades, trató los problemas candentes del momento, como
Kurdistán, Turkeman Sahra y otras regiones oprimidas; la opresión de la mujer;
la vida y trabajo de las masas oprimidas; y la situación de los trabajadores y
los habitantes de los pueblos jóvenes. Criticaba a las podridas creencias y los
asesinos crímenes de las fuerzas religiosas reaccionarias que tomaron el Poder
bajo la dirección de Jomeini, y tomaba en cuenta las experiencias y luchas
revolucionarias de otros países. El libro de viernes hizo lo que pudo
para cumplir las necesidades de las distintas capas sociales y al mismo tiempo,
desenmascaró las acciones y trampas represivas del nuevo gobierno reaccionario.
La revista pronto dejó de publicarse debido a las presiones y amenazas del
régimen de Jomeini.
HORIZONTES
Y HERENCIA
Shamloo era el producto de las
masas, no sólo en Irán sino de todo el mundo. Se consideraba ligado por el
destino y la sangre a los habitantes privados y encadenados de la Tierra, no
sólo mediante la poesía y la literatura, sino sobre la base de su pensamiento
básico y concepción del mundo. Se oponía a la desvalorización de los países
oprimidos por la cultura imperialista dominante y, el mismo tiempo, asimiló con
entusiasmo la cultura revolucionaria y avanzada de las masas de todo el mundo.
Se consideraba relacionado a todos los seres humanos quienes no ocultan en la
manga un cuchillo para dar una puñalada por la espalda, quienes no fruncen el
entrecejo, cuya sonrisa no es una trampa destinada a privar a otras personas de
derechos, pan y techo. Dijo: ?Soy un lor-balutch-kurdo-pérsico, un turco de
habla persa, un africano-europeo-australiano-norteamericano-asiático, una piel
negra-amarilla-roja-blanca que no tiene el menor problema consigo ni con los
demás, pero sin la presencia de los demás siento el horror de la soledad y la
muerte bajo la piel. Soy un ser humano entre los demás en este sagrado planeta
tierra y no tengo significado sin los demás?17. Su amor por los
desposeídos y oprimidos se juntaba y se ligaba con el odio a los opresores y
explotadores que embotellan la sangre de los afroamericanos de Harlem y El
Bronx, construyen crematorios en Auschwitz, vienen a matar la luz de la noche,
y prenden hogueras quemando canciones y poemas. Shamloo declaró claramente que
él y su obra no daban tregua al sistema imperialista que domina al mundo:
?¡Consideramos al sistema existente como una motivación muy fuerte para hacer
arte, aumentar el conocimiento humano y ampliar nuestra perspectiva, aunque
fuera solamente para eliminar este sistema! Ese es el único objetivo que puede
justificar la poesía y la literatura en esta época de horror y de hambre?18.
Sabía que esta perspectiva
solamente podía realizarse mediante la gran marcha de la humanidad, no en su
propia vida. Estaba convencido de que, un día, los oprimidos construirían un
mundo de justicia y liberarían sus sueños de la pesadilla de la pobreza,
injusticia e ignorancia, lo que lo motivó a seguir con su trabajo y lucha. Lo
mantuvo vivo la esperanza de que ayudaba a sembrar semillas que florecieran el
feliz día cuando la humanidad se da cuenta de que está atrapada por el temor
sin fundamento, cuyo primer resultado es la obediencia absoluta. Shamloo
consideraba que las contribuciones culturales de los intelectuales
comprometidos como él fueron una invitación a la celebración que tendrá lugar
al amanecer de ese día19.
Fue con esta esperanza que, a
pesar de todas las limitaciones y barreras presentadas por los gobiernos
reaccionarios a la publicación de su obra en los últimos dos decenios, no
abandonó la creación y la investigación. Su asombroso trabajo duro y
persistencia parecían permitirle sobrepasar el corto tiempo que nos otorga la
vida. Su vida fue tan fructífera que nosotros, a los cuales dejó atrás, no
podemos sino susurrar, sedientos para más: ?Su vida fue corta...?.
Su obra duradera y la memoria de
su rebelión y sus contribuciones precursoras claman a la juventud y a las
futuras generaciones, llamándolos a romper las cerraduras de las puertas del
futuro con ojos abiertos y corazones llenos de esperanza.
NOTAS
1. Nasser Harriri, Sobre el
arte y la literatura: Una discusión con Ahmad Shamloo, verano 1993, pp.
128-129.
2. Véase el poema ?Oda al ser
humano de Bahman? [Bahman es el mes cuando fue muerto Arrani, líder de un grupo
marxista], de la colección de 1950 Ghat-nameh [Declaración], reimpreso
en Poemas escogidos de Ahmad Shamloo, p. 70.
3. Hay una expresión que dice
que ?se parece a los aventadores de Lanjan, trabaja con el viento?. Los
aventadores son campesinos que limpian el trigo arrojándolo al aire para
separar el trigo de la chafa. Lanjan es una región muy ventosa cerca de
Isfahan. La expresión implica que los aventadores de Lanjan son tan expertos en
su trabajo que el cambio de dirección del viento no les impide el trabajo y pueden
seguir. Aquí Shamloo se refiere a los que se subordinan al oportunismo
prevaleciente. Explicación de Shamloo en respuesta a lectores del Libro de
la semana, #32, primavera 1981.
4. La primera cita es del
artículo ?¡Se canceló el amanecer!?, publicado en Teherán en Mossavar,
#22, verano 1980; la segunda de El libro de la semana, #34, verano 1981.
5. Véase Una crítica de los
versos satánicos, por el ayatola Mohajerani, que argumenta, como si
importara, que el ?problema? con Rushdie es que es un ?bastardo? nacido de la
violación de una mujer india por un inglés. ¡A partir de sus ideas enfermas,
valores podridos y misoginia religiosa, Mohajerani afirma que solamente un
?bastardo? podría pensar siquiera en tales ideas sobre Mahoma, ni hablar de
escribirlas! El libro era supuestamente la justificación cultural del fatwa
(decreto religioso) de Jomeini para matar a Rushdie.
6. De una entrevista a Abdollah
Kossari por la redacción de Farhang-o-Tosee [Cultura y desarrollo],
invierno 1999, pp. 119-121.
7. Referencia a un poema de
Sohrab Sepehri, famoso poeta zen budista. (La película del cineasta iraní
Kiarostami, ¿Dónde está la casa de mi amigo?, inspirada por otro poema
con el mismo título de este poeta, se hizo en homenaje a Sepehri.)
8. Harriri, obra citada, p. 173.
9. Harriri, ob. cit., pp. 125,
134.
10. Véase el poema ?Veintitrés?,
Resolución y ?Muerte de Nasli?, en Poemas escogidos de Shamloo,
t. 1.
11. Paráfrasis del artículo
?Nací en la forma de nosotros?, de Javad Mojabi, sobre la influencia de Shamloo
en la poesía, publicado en las obras completas Conocer a Shamloo.
12. Introducción a Como un
callejón sin fin, una selección de poemas de los grandes poetas del mundo,
traducida por Ahmad Shamloo, 1995.
13. ?Qué vulnerable es la
verdad?, discurso en la Universidad de California-Berkeley, California, en
Mojabi, red., pp. 508-509.
14. Paráfrasis de ?Nací en la
forma de nosotros?, ob. cit.
15. Harriri, ob. cit., p. 145.
16. ob. cit., ?Apéndice: Una
charla con Faraj Sarkouhi?, pp. 193-194, publicado primero en Adineh #72.
En el mismo contexto, véase el artículo ?La música tradicional: Un comercio
oscuro?, la crítica aguda y desvastadora de Shamloo a la música atrasada y
narcotizante que se llama ?música tradicional? en Irán, donde responde a las
opiniones de adoración a lo viejo del conocido compositor Mohamad-Reza Lotfi.
Otra actividad de Shamloo, que
se apuntaba, en especial, a la juventud, es su actitud crítica hacia la
historia oficial y a los adulados grandes héroes de la historia, lo que le
generó muchos enemigos. Para limpiar la sociedad de los antivalores, falsos
héroes y modelos y supersticiones que justifican la opresión y la explotación,
tomó la iniciativa para dar los primeros pasos necesarios. Como decía: ?¿Qué
debo hacer? ¿No tocar a nada, no criticar a ninguna opinión porque el corazón
del creyente es delgado y frágil, y se pone frío antes de que se diga hielo?...
¿No hay bastante mala educación en Shahnameh [una épica del siglo 14
escrita por Ferdousi]? ¿No hay bastantes mentes débiles que, para defender sus
ideas atrasadas, se refieren al amo fallecido [Ferdousi] quien dice [los
siguientes proverbios son de Shahnameh]: tanto la Mujer como el Dragón
son mejor enterrados. Es mejor purgar al mundo de esas impurezas, O Si
admira a las mujeres, admira a perros ya que un perro vale más de cien mujeres
piadosas, O Si la mujer y Su nombre fueran buenos, Su nombre sería
?no-mujer?, en lugar de ?mujer?. [En persa, la palabra ?mujer? es zan,
lo que también significa ?golpear?, de modo que aquí ?no mujer? significa ?no
golpear? y ?mujer? significa ?golpear?.].... ?Diga lo que quiera. Digo que
éstos son realmente vergonzosos y deben borrarse de la mente de la sociedad. Es
como si alguien se grabara en el cerebro de los guardianes desvergonzados e
indoloros de la cultura de esta tierra, y no osaría nunca nadie decirles que
tienen una ceja por encima de los ojos [es decir, nadie se atreve a
criticarlos]....
?La verdad, sin embargo, no es
necesariamente lo que se susurra al oído, y a veces puede ser lo contrario de
nuestras creencias heredadas? (de la introducción a ?The Meaning of Rend and
Rendism,? en Hafez, Ghazal, primavera 1991).
17. Harriri, ob. cit., p. 131.
18. Discurso ante el Foro
Internacional de Escritores, Alemania.
19. Paráfrasis de Harriri.
Ponga Un
Mundo Que Ganar en las manos de quienes quieren cambiar el mundo.
?La
ideología liberadora y partisana del marxismo-leninismo-maoísmo tiene que ser
llevada al proletariado y a todos los oprimidos porque sólo ésta puede permitir
que la rebelión de las masas arrase miles de años de explotación de clases y dé
a luz el nuevo mundo del comunismo?.
? Movimiento
Revolucionario Internacionalista
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