¡Atrevernos a tomar el
futuro en nuestras propias manos!
1º de mayo de 2001
Comité del Movimiento
Revolucionario Internacionalista
El Primero
de Mayo es el día en que los trabajadores conscientes de clase de
todos los países manifiestan su internacionalismo proletario y reafirman
la meta común de alcanzar el comunismo en todo el mundo. La división
del mundo entre los países imperialistas y los países que oprimen,
y que surge de las grandes desigualdades entre naciones y pueblos,
es una de las principales características del sistema imperialista
mundial. En cada país, el proletariado tiene tareas específicas
de acuerdo a las particularidades sociales, pero todas las luchas
se juntan en el río de la revolución proletaria mundial. El Primero
de Mayo es un magnífico día en que se templa y pone a prueba el
valor de cambiar el mundo.
Hoy más que
nunca el capitalismo es un sistema mundial. Por su compulsión interna
hacia la expansión, desde hace mucho se ha desarrollado a su fase
superior, el imperialismo. Las mismas tendencias se manifiestan
hoy como ?globalización?, es decir, más del mismo imperialismo.
Aunque los
reaccionarios procuren ocultarlo, el hundimiento de la Unión Soviética
y su bloque no fue producto de una ?crisis del comunismo? sino del
funcionamiento y de la crisis del sistema capitalista e imperialista,
del que esos países desde hace mucho habían sido parte. En la última
década, los imperialistas yanquis han tenido una cancha relativamente
libre para imponer lo que llaman un ?nuevo orden mundial? o una
?época de paz y democracia?. Pero la guerra del Golfo y los conflictos
en el Cáucaso, Ruanda y la antigua Yugoslavia muestran la verdadera
naturaleza de ese orden. Los imperialistas obligan a millones a
matarse entre sí, pero lo llaman ?paz?. Las alabanzas al ?mercado
libre? que supuestamente traerá beneficios para los pueblos del
mundo no pueden ocultar la realidad: han obligado a cientos de millones
a vivir en miseria. Los organismos imperialistas a cargo de administrar
esta situación criminal, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario
Internacional y la Organización Mundial de Comercio, son blanco
de la justa furia de las masas: en las cumbres de estos chupasangres
en Seattle, Davos, Praga y Niza en los propios países imperialistas,
jóvenes progresistas y otras fuerzas libran enconadas batallas.
Aunque los
imperialistas se jacten de la permanencia y la estabilidad del sistema,
la verdad es que descansa en contradicciones intensas y agudas.
La emergente ola revolucionaria en los centros de la tempestad de
Asia, África y América Latina demuestra la intensidad de la contradicción
principal entre el imperialismo y los países oprimidos. Las contradicciones
entre las potencias imperialistas de nuevo se intensifican. En los
países capitalistas e imperialistas, la contradicción entre el proletariado
y la burguesía también se intensifica. Por ello, existen enormes
oportunidades para hacer avanzar la revolución.
En el mundo
de hoy, lo que urge es una dirección marxista-leninista-maoísta
en las luchas del pueblo. Por ejemplo, esto se ve en el occidente
y en la mayoría de los países oprimidos, donde el inspirador surgimiento
de la nueva generación revolucionaria es terreno fértil para la
formación de nuevos líderes y combatientes comunistas.
La heroica
Intifada del pueblo palestino sigue desafiando grandes obstáculos,
sin temor al sacrificio. Ni la traición de Arafat ni el humo y los
espejismos de los fundamentalistas islámicos pueden asfixiar su
lucha. Pero sin una dirección maoísta, la lucha no podrá triunfar.
Para echar
por tierra las ?soluciones políticas? de los reaccionarios patrocinadas
por los imperialistas, es imprescindible tener una dirección marxista-leninista-maoísta.
Los oportunistas y los reaccionarios pregonan una única alternativa
para el pueblo: buscar un acomodamiento con el orden imperialista
injusto. La única solución política a la sociedad reaccionaria es:
el Poder nace de los fusiles del proletariado y del pueblo. Nuestra
solución es la guerra popular. El actual dominio de los imperialistas
tiene sus días contados, al igual que pasó con el imperio esclavista
de Roma o el Tercer Reich de Hitler en su momento. En el futuro,
la humanidad recordará a los gobiernos de hoy con igual desprecio.
Únicamente
las auténticas fuerzas marxista-leninista-maoístas, armadas con
una ideología y programa que representan una verdadera ruptura con
toda explotación de clase, pueden dirigir una oposición consecuente
al actual orden mundial. Las masas necesitan una dirección maoísta
porque sin ella, no podrán tomar el futuro en manos propias y transformar
el mundo.
En el Perú,
el Partido Comunista del Perú ha luchado con heroísmo para superar
el ?recodo en el camino? que representó la captura del Presidente
Gonzalo y para vencer la Línea Oportunista de Derecha que surgió
al interior del partido que llamaba a negociaciones que condujeran
a acuerdos de paz. La huida de Fujimori y pandilla evidencia la
crisis del enemigo. Por ello, es aún más importante aprehender el
momento para romper en definitiva el vil aislamiento en que han
tenido al Presidente Gonzalo durante ocho años y exigir que lo presenten
en vivo ante el público. Es más, exigimos un fin al aislamiento
del Camarada Feliciano y a las condiciones infrahumanas de los demás
presos políticos y prisioneros de guerra.
En Nepal,
la Guerra Popular avanza pujante y señala el brillante futuro a
todo el mundo. Con la dirección del Partido Comunista de Nepal (Maoísta)
y su líder, el Camarada Prachanda, se está forjando el nuevo poder
en vastas zonas del occidente del país donde viven millones. La
Guerra Popular se expande y a su vez se profundiza.
En Turquía,
la reciente huelga de hambre de combatientes presos del Partido
Comunista de Turquía (Marxista-Leninista), participante en el Movimiento
Revolucionario Internacionalista, y de otros presos revolucionarios,
ha transformado las mazmorras enemigas en una luminosa trinchera
de combate de la revolución. Sin duda, eso impulsará la lucha armada
que libran los guerrilleros del TKP (ML) con la perspectiva de establecer
bases de apoyo rojas.
Las luchas
armadas revolucionarias en la India, Bangladesh y las Filipinas
que libran fuerzas maoístas también desafían el orden reaccionario.
La verdad de la situación mundial es que se prepara una nueva ola
de la revolución proletaria mundial. En Irán, Afganistán, Colombia,
Sri Lanka, los Estados Unidos y otros países, partidos y organizaciones
participantes en el MRI con la perspectiva de la guerra popular,
están trabajando para poner el marxismo-leninismo-maoísmo al mando
de la nueva ola. Con todo eso, podemos afirmar que éste será un
siglo de guerras populares, que nos impulsa hacia el socialismo
y hacia nuestra meta final: el comunismo.
El MRI es
hoy el centro embrionario de las fuerzas maoístas del mundo y lucha
por la formación de una nueva internacional comunista basada en
el marxismo-leninismo-maoísmo, la ideología universal y común del
proletariado en todo el mundo. Las masas oprimidas necesitan esta
ideología y necesitan organizaciones comunistas basadas en ella.
Para servir al pueblo ?sea en Palestina, Indonesia, Brasil, Corea
del Sur u otros países donde las masas luchan sin una vanguardia
comunista?, es necesario iluminar la lucha con el marxismo-leninismo-maoísmo.
Quiere decir que la revolución no quedará en deseos: las masas podrán
transformar el odio a la opresión y la esperanza de una sociedad
de nuevo tipo en un embate revolucionario organizado, una guerra
popular que pueda plasmar los sueños en realidad.
Con motivo
del 17 aniversario de su formación, el Movimiento Revolucionario
Internacionalista saluda el 1º de mayo de 2001 con entusiasmo comunista
y el juramento de hacer todo a nuestro alcance para acelerar el
ritmo de la revolución mundial. Junto con las masas del mundo reafirmamos
que ?¡Sólo queremos el mundo!?.
¡Viva el Primero
de Mayo rojo!
¡Construir y fortalecer
partidos marxista-leninista-maoístas unidos en el MRI!
¡Hacia una nueva internacional
comunista!
¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!
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