UN MUNDO QUE GANAR

20 años de Guerra Popular en marcha
Cerco y contra-cerco en el Perú

Durante el último año, la Guerra Popular en el Perú ha pasado por vueltas y revueltas, sufriendo fuertes contratiempos, aunque también da duro al enemigo y desafía con éxito todos los esfuerzos por aniquilarla.

Para las clases dominantes del Perú y sus amos imperialistas, el punto álgido de este período fue el 14 de julio de 1999 con la captura del Camarada Feliciano, quien había dirigido al Comité Central del Partido Comunista del Perú (PCP) desde la captura del Presidente Gonzalo en 1992. Después de siete años de llevar la ventaja a una tras otra ofensiva gubernamental, el Camarada Feliciano cayó finalmente en manos del enemigo en la "Operación Cerco", involucrando a miles de soldados y helicópteros artillados en los valles y colinas del oriente de Junín. A principios de julio, las tropas gubernamentales se merodearon por la región, violando, golpeando y asesinando a su paso a los campesinos de habla quechua, matando sus pollos y vacas, y robando sus cosechas, a fin de evitar que los maoístas pudieran apoyarse en el pueblo para fuerza y sustento. Las tropas del gobierno llevaron a muchos campesinos a sus bases donde los amenazaron y torturaron a fin de obtener información, lo que sólo produjo mucho odio y protestas.

Puesto que su arresto se había anunciado falsamente muchas veces antes, el régimen se sintió obligado a exhibir su captura ante la prensa. Se le exhibió detrás de un espeso vidrio, a prueba de ruidos, con espejo en una sola dirección, para que él no pudiera repetir la humillación que el Presidente Gonzalo les infligió cuando pronunció su famoso "discurso desde la jaula" en circunstancias similares. Como medida extrema, se tocó música fuerte en el auditorio militar, mientras que mozos servían hartas bebidas alcohólicas a los reporteros. El Camarada Feliciano estaba de pie, sereno, bajo el calor de intensos reflectores, levantando su puño derecho en clara señal de continuar la Guerra Popular. Al igual que el Presidente Gonzalo, se le sentenció a cadena perpetua, por traición, en un tribunal militar que se sesionó en secreto.

Una manifestación particularmente dramática de la indignación que estalló contra este crimen vino de la prisión Umraniye, en Estambul, Turquía, donde 78 prisioneros políticos firmaron una carta que aclama "el puño revolucionario del Camarada Feliciano" y declara la Guerra Popular en marcha, dirigida por el PCP, una inspiración a "la resistencia y revolución" en Turquía, como alrededor del mundo.

Poco después, se anunció que el Camarada Julio había asumido la responsabilidad de dirigir al Partido.

La alegría y las predicciones del presidente Fujimori, sobre un remate con una rápida y decisiva victoria militar, se frustraron a los pocos meses, cuando la ofensiva "Operación Aniquilación" contra el ejército revolucionario en Junín y Ayacucho fue derrotada rotundamente. En esta operación "martillo y yunque" en octubre y noviembre de 1999, el enemigo había intentado confinar a las unidades del Ejército Popular de Liberación (EPL) en un círculo de 100 kilómetros de radio con centro en el valle del río Ene para que la fuerza aérea y las tropas pudieran "martillarlos" contra el "yunque" de bases militares y plazas fuertes atrincheradas. Pero el EPL combatió y ganó una serie de batallas feroces y finalmente rompió el cerco.

El peor golpe sufrido por las fuerzas armadas reaccionarias desde 1992, según lo admitió el mismo Fujimori, se dio cuando guerrilleros con la dirección del PCP volaron un helicóptero de transporte M-17 repleto de oficiales de alto rango. Mataron a un coronel que había participado en la operación contra el Camarada Feliciano, otros tres oficiales y un sargento. El gobierno negó los informes iniciales que cuatro soldados también habían muerto. Muchas de las otras 26 personas a bordo fueron heridas, entre ellas el general Fournier, quien estuvo a cargo de la inteligencia durante la captura del Camarada Feliciano. Fournier desapareció durante varios días (herido y escondido en la selva), antes de que pudieran cargarlo y regresarlo a las fuerzas del gobierno. El brazo derecho de Fujimori, el ex agente de la CIA y jefe de la policía secreta peruana, Vladimiro Montesinos, orquestó personalmente lo que pensó iba a ser la rendición televisada de guerrilleros bajo la dirección del PCP. El helicóptero estaba aterrizando cuando la fuerza expedicionaria literalmente les explotó en las narices, convirtiéndola en una humillación personal.

Una emboscada en noviembre de 1999, cerca del río Ene en Vizcatán, provincia de Huanta, en el norte del departamento de Ayacucho, dejó a un capitán muerto y ocho soldados heridos después de una larga batalla. En otra emboscada, las guerrillas dispararon e incapacitaron un helicóptero que había aterrizado para evacuar a un soldado herido por un "cazabobos" de bambú. Todo eso fue parte de una serie de batallas en Junín y Ayacucho durante noviembre, que selló la derrota de la "Operación Aniquilación". El gobierno confió fuertemente en helicópteros artillados, pero sus tropas no lograron dar con las guerrillas en tierra.

Aunque han salido pocos detalles, otra serie de acciones revolucionarias se dio antes y durante las elecciones de abril en los valles de los ríos y las montañas de esa región, desde Satipo al sureste de Junín hasta Huanta y La Mar al noreste de Ayacucho.

Las fuerzas dirigidas por el PCP también llevaron a cabo una serie de acciones durante este período a lo largo del extenso valle del río Huallaga, incluyendo los departamentos de San Martín, Huánuco y Ucayali. A principios de abril de 2000, la guerrilla obligó a huir a una patrulla policíaca y destruyó sus vehículos en una batalla sobre un camino importante cerca de Tingo María, zona donde las fuerzas armadas al mando del PCP han tenido una fuerte presencia mucho tiempo. La guerrilla también emboscó y disolvió a otra patrulla policíaca en el camino al vecino Aucayacu a finales del mes. En el mismo mes, hubo choques más al norte en el valle del Huallaga en Tocache y Uchiza, y en la orilla derecha del río Huallaga en Ucayali.
En el último año, han salido informes sobre importantes acciones militares en otras zonas del país, incluyendo en Ancash, al norte del país.

Otro hito en la Guerra Popular ocurrió en febrero de 2000, cuando prisioneros dirigidos por el PCP se apoderaron de la tristemente célebre prisión de Yanamayo, Puno, durante varios días en lo que llamaron "un grandioso triunfo político, militar y moral para el Partido y la Revolución". Un escuadrón despachado para apagar la rebelión asesinó a un preso, pero luego se vio arrinconado y atrapado. Con esta acción, los prisioneros se resistieron exitosamente lo que denunciaron como una incursión de masacre para forzarlos a las celdas de castigo, transferirlos a prisiones aún peores y de otra manera quebrarlos y matarlos. Levantaron demandas para que se les reconociera como prisioneros de guerra y se les tratara como seres humanos. También apoyaron la lucha en marcha para defender la vida del Presidente Gonzalo, en aislamiento absoluto en un calabozo subterráneo en la base naval de El Callao. El Camarada Feliciano se halla en la misma mazmorra de tumbas subterráneas. Los prisioneros exigieron que ésta se cerrara. Manifestaciones de apoyo y otras actividades en varios continentes le hicieron eco a estas demandas.

El 7 de febrero, el primer día del levantamiento, los prisioneros lanzaron un "Pronunciamiento", en que hicieron llegar "nuestro saludo revolucionario al Proletariado Nacional y al Pueblo Peruano..., al Proletariado Internacional y Pueblos del mundo". Subrayaron que su acción buscaba desenmascarar y oponerse al gobierno de Fujimori y a la administración de la prisión, como también a la "Línea Oportunista de Derecha revisionista y capitulacionista que levanta un acuerdo de paz", y trafica con la sangre derramada por el pueblo, incluyendo cientos de prisioneros, por lo que denunciaron como "amnistía y alistamiento" la liberación de prisioneros a cambio de su consentimiento político para que continúe la dominación del Perú por los imperialistas, capitalistas burocráticos y terratenientes. Esto es de particular importancia porque esta Línea Oportunista de Derecha, como la llama el PCP, ha estado concentrada en las prisiones. La posición en su contra, asumida en palabras y hechos por estos prisioneros, quienes están en manos del enemigo y todavía continúan transformando estas mazmorras en "luminosas trincheras de combate", es muy significativa e inspiradora.

La acción de Yanamayo inspiró una cadena de rebeliones en las prisiones del Perú en las semanas siguientes, principalmente por prisioneros comunes (los prisioneros revolucionarios siempre están recluidos en edificios o pabellones separados). Todo el enorme y horrible sistema carcelario del país estuvo en efervescencia. Las prisioneras del orden común, de la prisión de Chorrillos, para mujeres, en Lima, protagonizaron acciones muy sonadas. En mayo de 2000, prisioneras de la ciudad norteña de Huaráz se sublevaron. Según informes, en esta heroica protesta contra la condiciones intolerables participaron prisioneras del pabellón especial para "subversivas", así como las demás presas.

Como sabemos, la máxima arma del régimen de Fujimori es, y siempre lo ha sido, el apoyo yanqui. En agosto de 1999, el "zar antidrogas" yanqui, el general McCaffrey, visitó al país para sostener conversaciones oficiales y extraoficiales con Fujimori y Montesinos. Fue muy irónico ya que el anterior trabajo de Montesinos fue de abogado defensor de los jefes del cartel de la droga en el Perú, y el régimen de Fujimori había sido blanco de repetidas denuncias de estar metido en el narcotráfico. La oficina de McCaffrey negó los informes de la prensa de oposición de que él había alabado efusivamente a ambos hombres. Recientemente, un reportero investigador reveló que, mientras fungía como general del ejército yanqui durante la guerra del Golfo, McCaffrey ordenó a sus tropas disparar cantidades masivas de artillería y fuego sobre soldados iraquíes en retirada... después de que los Estados Unidos habían declarado un cese al fuego y los combates se habían detenido. Eso fue más que suficiente madera para poder encabezar "la guerra contra las drogas" yanqui, la cual no es menos sanguinaria. Durante "Operación Aniquilación" en octubre, el embajador yanqui inauguró una nueva base policíaca en Palmapampa, en la región selvática de Ayacucho cerca del río Apurimac, zona disputada a sangre y fuego por ambas partes desde los primeros días de la Guerra Popular. El gobierno yanqui costeó la base policíaca de su presupuesto "antidrogas".
La primera vuelta de las elecciones presidenciales en abril de 2000 tuvo lugar en medio de intensos escándalos (un millón de nombres en la petición de registro para el partido de Fujimori pertenecieron a personas muertas). Huelgas y manifestaciones violentas contra Fujimori surgieron a lo largo del país. Durante el conteo de votos, los distritos bajo el mando del ejército estuvieron reportando un voto casi unánime para el presidente, quien había despedido a los magistrados que lo declararon ilegible para un tercer período de gobierno. Justo cuando Fujimori estaba a punto de anunciar una victoria dudosa, un portavoz del gobierno yanqui públicamente le aconsejó que permitiera una segunda ronda de votación. Claramente, los Estados Unidos no quiere que sean puestos al desnudo su régimen lacayo ni el sistema dominado por el imperialismo en el Perú. Pero la administración Clinton ha propuesto una cantidad inaudita de ayuda militar para los gobiernos del Perú y Colombia, precisamente porque su intención es proteger sus intereses y desde hace mucho tiempo, los fusiles yanquis han sido decisivos en eso.

El 17 de mayo de 2000 se cumplió el vigésimo aniversario del inicio de la Guerra Popular en el Perú: 20 años en que nuestra bandera roja ha estado ondeando ahí, en las manos de los oprimidos del país, sostenida en alto por el Ejército Popular de Liberación bajo la dirección del PCP, el cual se ha forjado en la línea revolucionaria desarrollada bajo la dirección del Presidente Gonzalo. Con optimismo proletario revolucionario, sacrificio y dura lucha, el PCP ha sorteado lo que el Presidente Gonzalo, en su "discurso desde la jaula", llamó simplemente "un recodo en el camino". Esta apreciación más que nunca les saca de quicio a los reaccionarios que obstruyen el camino de las masas en su imparable marcha sobre ese camino.