¡Abajo
la Organización Terrorista del Atlántico Norte!
Buró de Información del Movimiento
Revolucionario Internacionalista
El ataque a Yugoslavia por la
OTAN muestra una vez más lo que los pueblos del mundo han vivido en el
siglo XX: los imperialistas pueden gobernar el mundo solamente por medio
del gangsterismo. Vestidos de traje y corbata, consumen a seres humanos
y acumulan riquezas; uniformados aniquilan a decenas de miles de personas
con sus arsenales de muerte y destrucción. Cuando no están en guerra abierta,
los imperialistas libran guerras secretas y desatan otras formas de represión
armada contra los pueblos de sus semicolonias de Asia, Latinoamérica y
Africa con el fin de proteger su dominio sangriento. Además, reprimen
a los pueblos dentro de sus propias fronteras, con policías secretas,
policías antimotín, policías internacionales... en fin, con toda clase
de policías.
No cabe duda alguna de que los
mayores terroristas del mundo son las potencias imperialistas. Durante
décadas, las potencias imperialistas occidentales utilizaron la OTAN para
preparar una guerra mundial contra sus rivales socialimperialistas de
la Unión Soviética(1). Desde el derrumbe del Oriente, están usando la
gigantesca máquina militar para reforzar su posición en todo el mundo.
Primero convirtieron a Irak en un sepulcro de civiles y de niños; ahora
están haciendo lo mismo en Yugoslavia. Estas guerras reaccionarias cumplen
muchas funciones para los imperialistas y, en especial, le recuerdan a
los pueblos del mundo que no hay barbarie que no cometerán para conservar
su orden mundial (que hoy llaman “nuevo orden mundial”), y que no hay
más alternativa que postrarse ante ellos. ¡Pero los pueblos no pueden
y no deben aceptar ese asqueroso orden mundial!
Los pueblos del mundo tienen
que empezar a sacar conclusiones. Como decía Mao Tsetung: “los imperialistas
nunca dejarán de lado sus cuchillas de carnicero...hasta su ruina”. Hay
que desechar toda ilusión de que esos asesinos alguna vez harán algo por
el bien del pueblo. El deber de los proletarios conscientes de clase y
de los sectores progresistas de la población de los países que pertenecen
a la OTAN es oponerse a la guerra y luchar contra ella.
Los mandamases de Serbia, con
Milosevic a la cabeza, también son una bola de asesinos fascistas. Su
gobierno oprime de manera brutal a nacionalidades minoritarias dentro
de sus propias fronteras. ¿Pero el imperialismo británico no ha hecho
lo mismo oprimiendo a Irlanda desde hace siglos? ¿No mataron los yanquis
a millones en Indochina? ¿Va la OTAN a proteger a los negros y a los inmigrantes
dentro de los Estados Unidos que la policía mata a diario y en gran cantidad?
¿En Alemania no están quemando las pandillas fascistas a los trabajadores
de Turquía mientras duermen, a pesar de que éstos contribuyeron a la reconstrucción
de la Alemania de la posguerra? ¿No parece una limpieza étnica lo que
les están haciendo a los árabes en las calles de París? ¿Así que son mejores
los gobiernos de la OTAN que el de Yugoslavia? ¡No! ¿A quién se le ocurriría
pedir protección de las potencias de la OTAN? ¡A los ignorantes! Todo
pueblo oprimido es capaz de liberarse por su propia cuenta. Apoyarse en
potencias gangsteriles internacionales sólo lleva a la esclavitud perpetua.
Estos gángsters dicen que esta
guerra es para impedir que el gobierno serbio aniquile a los kosovares.
Pero jamás debemos olvidar las mentiras hipócritas con que el imperialismo
yanqui y sus compinches justifican sus ataques a Irak. Dicen que el hambre
que están causando allá es para proteger los derechos del pueblo kurdo.
Pero al mismo tiempo, el ejército de Turquía, entrenado por los yanquis
y parte de la OTAN, que lleva años librando una guerra genocida contra
el pueblo kurdo, lanza nuevos ataques en su contra. Tampoco debemos olvidar
que estaban “protegiendo a los kurdos” cuando secuestraron al líder kurdo
Abdullá Ocalan y lo entregaron a las garras de los torturadores turcos.
No cabe duda de que todo auténtico
movimiento revolucionario en los Balcanes debe oponerse enérgicamente
al chovinismo reaccionario de Milosevic y compañía. Sólo si se organiza
una enérgica oposición a todas las formas de opresión nacional y se garantiza
el derecho a la autodeterminación será posible unir al proletariado y
a los pueblos de Yugoslavia y de los Balcanes contra sus verdaderos enemigos:
el capitalismo, el imperialismo y la reacción en general. Pensar que los
mayores reaccionarios del mundo serán los portadores del progreso y que
alumbrarán el camino en esa parte del mundo tan cicatrizada por la rivalidad
imperialista durante generaciones, es algo peor que tener falsas ilusiones.
Ya es hora de rechazar rotundamente
a los “civilizadores” de los Estados Unidos y Europa Occidental. ¡Levantémonos
contra esa podrida hipocresía! La OTAN siempre ha sido un instrumento
de opresión; y los peores promotores del nacionalismo reaccionario no
son los tiranos de poca monta como Milosevic sino los Estados Unidos,
Inglaterra, Alemania, Francia y Rusia. Ellos son los que tienen al mundo
de rehén en pos de sus intereses nacionales. Los proletarios y los pueblos
de esos países deben levantarse contra esos intereses nacionales
reaccionarios e imperialistas. Recordemos las heroicas luchas que libraron
las masas de Francia contra la guerra en Argelia y las masas de los Estados
Unidos contra la guerra de Vietnam, las audaces luchas de la juventud
de Alemania contra el emplazamiento de los proyectiles nucleares de la
OTAN a mediados de los años 80 y muchos ejemplos más. Tenemos que enarbolar
con orgullo ese glorioso legado y aprender sus lecciones. Hay que enarbolar,
aplicar y elevar a un nivel superior el espíritu internacionalista de
oponerse a las aventuras militares de la propia burguesía.
¡Opongámonos a toda la agresión
de la OTAN en Yugoslavia, Irak o donde sea y con el pretexto que sea!
¡Abajo el “Nuevo Orden Mundial”!
1. La primera versión de este
comunicado dijo que las potencias imperialistas occidentales “crearon
la OTAN para enfrentarse a sus rivales socialimperialistas de la Unión
Soviética”. Unos camaradas señalaron que la OTAN se creó al principio
como alianza contra la entonces socialista Unión Soviética, antes de que
la capturara una nueva burguesía y se trasformara en potencia imperialista.
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