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Salvadores condescendientes:
Qué
Salió Mal en el Régimen de Pol Pot
por F. G.
I. RESUMEN
NUESTRA POSICION
En abril de 1975, dos semanas antes de la caída de Saigón en Vietnam,
un ejército de andrajosos, delgados y muy jóvenes campesinos y campesinas,
derrotaron al gobierno respaldado por los yanquis en el vecino país de
Camboya. En enero de 1979, 44 meses más tarde, soldados vietnamitas invadieron
y quitaron del Poder a este nuevo régimen.
La brevedad de este período es parte de lo que hace difícil entenderlo.
Además, no hay informes presenciales de fondo e incluso algunos de los
hechos básicos están en disputa entre quienes estudian Camboya (o Kampuchea,
en el idioma khmer del país). Una importante dificultad es que el Partido
Comunista de Kampuchea (PCK) dirigido por Pol Pot, mantuvo en secreto
sus políticas y metas, incluyendo su existencia la mayor parte del tiempo
en el Poder, y desde entonces ninguno de sus líderes ha salido en defensa
de su línea. Sin embargo, la principal fuente de confusión sobre este
período es que un consenso reaccionario se impuso de parte de los medios
de comunicación y porque ha habido muy pocos que se le opusieron.
Cada vez que Pol Pot es mencionado (frecuentemente, considerando
que han pasado dos décadas desde la caída del régimen de Kampuchea Democrática),
la conclusión es siempre la misma: la revolución es peor que los males
sociales que dice curar. Muchos estudios se basan en cifras sin fundamentar
del número de personas que murieron durante el período de Kampuchea Democrática,
para probar que las fuerzas que expulsaron a los yanquis del sudeste de
Asia eran peores que los imperialistas1.
La verdad, ¿qué creer y a quién?, es una gran parte del debate.
Cualquier lector que no se pregunte, “¿por qué debería creer yo eso?”,
no está completamente consciente de la manera en que este tema se ha estado
usando.
Proponemos desbancar a la “sabiduría convencional” sobre este asunto.
A diferencia de otros que declaran falsamente que no tienen un punto de
vista particular desde el cual juzgar, nuestra posición básica es muy
clara. Como Mao dijo: “Se justifica la rebelión contra los reaccionarios”.
En otras palabras, aquí nuestro punto de partida es que la guerra que
libraron los tres pueblos indochinos (Vietnam, Camboya y Laos) contra
los imperialistas fue justa. No importa cuán críticas sean nuestras conclusiones
sobre el régimen de Pol Pot, el hecho es que éste tuvo que ocuparse del
horror que los yanquis crearon. Si alguien debe ser juzgado por genocidio
en el sudeste de Asia, ésta debe ser la clase dominante yanqui. Las acusaciones
de genocidio del gobierno yanqui contra los ex líderes del PCK sólo intentan
invertir lo correcto y lo incorrecto.
METAS
El problema principal en otros análisis de esta experiencia es
la conclusión predeterminada de que ésta fue “irracional” y por lo tanto
básicamente inexplicable. Nosotros lo hemos analizado a través de la dialéctica
materialista, examinando quién estuvo tratando de hacer qué (o sea, sus
políticas y sus programas), y además qué fue posible en la situación objetiva,
y los resultados de esos programas. Es por ello que centramos este artículo
en los problemas básicos que el PCK tuvo que resolver.
Hay cuatro temas principales relacionados:
· La relación entre Camboya y Vietnam. Esta situación condicionó
todo el desarrollo de la revolución de Camboya. El PCK nació y se desarrolló
en un conflicto con el Partido Comunista de Vietnam (conocido anteriormente
como el Partido de los Trabajadores de Vietnam), el cual buscó estratégicamente
que la lucha de los vietnamitas contra el imperialismo subordinara a la
revolución de Camboya. Después de la victoria en Camboya, Vietnam, a los
ojos de los líderes del PCK, llegó a ser el principal peligro para su
revolución. Este fue un deslinde, objetivamente y en el pensamiento de
los líderes del PCK. El curso de la revolución en Camboya dependía de
esto.
· La clase de sociedad que buscó construir el PCK y el papel de
las masas en ella. Esto quiere decir el camino de la revolución en Camboya,
especialmente el tema fundamental de la revolución de dos etapas, en el
contexto de la guerra indochina centrada en Vietnam, con todas las oportunidades
y restricciones que impuso; el frente único durante y después de la guerra,
incluida una muy complicada relación con el príncipe Sihanouk de Camboya;
y la construcción socialista a la sombra de un Vietnam cuya revolución
social fallida fue ligada a una dependencia creciente de la URSS. Mucha
gente ha oído que el gobierno de Kampuchea Democrática evacuó completamente
las ciudades, por ejemplo. Aquí, nos proponemos examinar esas políticas
y por qué se llevaron a cabo.
· El partido: la situación en el PCK y la concepción de sus líderes
de para qué sirve un partido. Hasta septiembre de 1977, los camboyanos
no sabían que aquello que llamaban “la Organización” [AngKar] y que sus
oponentes llamaban los Khmer Rojos, era un partido comunista. Pero en
gran parte a causa de la victoria vietnamita sobre los Estados Unidos,
este partido de repente estaba en el Poder, y tuvo que trabajar en una
situación en la cual su propia línea y filas estaban lejos de consolidarse.
· La actitud del PCK hacia la experiencia extranjera en general
y especialmente hacia el maoísmo. Se ha dicho frecuentemente que el PCK
se guió por el maoísmo y la revolución china. Esto se basa en la ignorancia
de los hechos o, en algunos casos, en un esfuerzo deliberado por calumniar
al maoísmo2. El partido camboyano nunca dijo tal cosa. Si bien
Pol Pot vivió en China en vísperas de la Gran Revolución Cultural Proletaria
y aunque este evento trascendental, el mayor avance realizado por la revolución
proletaria mundial, tuvo un impacto espontáneo en la vida política camboyana,
no obstante no hay ningún apoyo para la GRCP en los documentos del PCK
y de otras declaraciones durante la vida de Mao3. El PCK fue
pro‑chino porque Vietnam fue pro‑soviético (y por la misma
razón también tuvo relaciones con Corea del Norte, Albania y Yugoslavia),
pero cuando los documentos del PCK se remiten a la revolución china es
generalmente para despreciarla en comparación con Camboya. El PCK dijo
que era tan avanzado que “sobrepasó a Lenin y deja atrás a Mao”4,
dirigiendo una revolución tan “única” que, “[e]n este caso, es mejor no
aprender nada de la experiencia extranjera”5. Pero lo “extranjero”
de esta experiencia no fue la única razón por la que la dirección del
PCK no quiso aprender de los avances del marxismo aportados por Mao. A
ellos no les gustó el contenido. Como veremos, las políticas que aplicaron
fueron opuestas a las desarrolladas por Mao. La mayor parte de la dirección
del PCK mantuvo sus reservas sobre China hasta septiembre de 1977, cuando
estableció relaciones entusiastas con Deng Xiaoping, el hombre que derrocó
a los sucesores de Mao. No fue problema para Pol Pot qué clase dirigía
en China, pues sólo buscaba un aliado contra Vietnam6.
Al mismo tiempo, a nuestro parecer, se han omitido otros puntos
importantes, especialmente el contexto internacional de todo lo ocurrido:
el papel de los yanquis (incluido su apoyo al PCK después de su caída
del Poder, y sus intenciones actuales en Camboya), y de la Unión Soviética;
y la naturaleza y desarrollo de Vietnam, particularmente después de la
guerra. Aunque China fue la principal fuente de apoyo para el gobierno
de Kampuchea Democrática, no podemos hacer un resumen completo de su papel
aquí porque eso requeriría de un examen de las políticas de China a nivel
global. También requeriría examinar cómo las políticas de China hacia
Kampuchea Democrática reflejaron diferentes propósitos de la Derecha y
de la Izquierda en la lucha dentro del Partido Comunista de China que
llegó a un desenlace en este período, cosa sobre la que se ha especulado
pero sobre la que hay muy poca documentación o información confiable.
METODO
Se ha dicho que casi todo el material disponible sobre Kampuchea
Democrática (especialmente para quienes no hablan khmer) proviene de fuentes
hostiles. La mayoría de las investigaciones están basadas en informes
parciales y contradictorios (frecuentemente de entrevistas a refugiados
en Tailandia o en otras partes), y los entrevistadores son algunas veces
reaccionarios flagrantes. Pero el PCK tuvo una línea, la cual puede discernirse
en estos estudios, y de aún más importancia, en los documentos internos
del partido traducidos y publicados por académicos en la última década.
Tomamos algunos de los principales estudios en este campo y los analizamos
a través de la línea declarada del PCK y de nuestro propio entendimiento7.
He aquí nuestro tema central: en ese tormentoso mar de contradicciones,
en una sociedad que al final no fue más complicada que ninguna otra sino
simplemente en el torbellino de una situación más aguda, hubo sólo un
camino que pudo salvar a Camboya: basar las políticas revolucionarias
en la realidad material, la actividad consciente de un sector creciente
de las masas en que se podía apoyarse para unir a la gran mayoría de la
población y derrotar y arrancar de raíz la vieja sociedad paso a paso,
en unidad con los intereses revolucionarios de los pueblos de Indochina
y del mundo. Este es el criterio con el que hemos juzgado al PCK, y nuestro
estudio de esta experiencia ha fortalecido nuestra comprensión de la complejidad,
la necesidad y la posibilidad de lograr esta tarea.
Por ello, la parte II de este artículo es un examen cronológico
del contexto en que el PCK triunfó, y la parte III un análisis de sus
políticas una vez en el Poder. La parte IV trata con mayor detenimiento
cómo ciertas cuestiones teóricas claves se manifestaron en Camboya. La
última parte es una breve descripción de lo que sucedió después del derrocamiento
de Kampuchea Democrática de 1979, especialmente el destino de Camboya
en la última década durante la cual cayó en las garras de la ONU, el FMI
y otras instituciones imperialistas occidentales.
II. ANTES DE LA VICTORIA
REINO DE ANKGOR
Camboya surgió del reino de Ankgor que floreció del siglo IX al
siglo XIV. Quinientos años después con el arribo de la nación moderna,
el complejo de templos que los reyes habían construido (ahora llamado
Ankgor Wat) llegó a ser el icono de la identidad nacional khmer para todos
aquellos que buscaban levantar la bandera nacional.
Cuando los monarcas khmer adoptaron la civilización hindú que se
extendía de la India, eso condujo a una trasformación. El ascenso de un
Estado central fuerte permitió la construcción de un extenso sistema de
riego para controlar las inundaciones de los monzones y retener el agua
para el riego. Nada podía ser más vital en un lugar inundado la mitad
del año y seco la otra mitad. Algunos historiadores dicen que el reino
de Ankgor fue capaz de dominar la temporada de sequía, haciendo posible
que se cultivaran dos o tres cosechas de arroz al año. La riqueza de la
corte khmer fue legendaria y su dominio se extendió hacia este a través
del delta del río Mekong (ahora Vietnam del Sur) al mar, hacia el norte
a través de Laos a China y hacia el oeste a través de Tailandia y parte
de Birmania. Pero los templos cayeron en ruinas porque, al igual que las
presas y los canales, se construyeron con el trabajo obligatorio de los
campesinos, y ese sistema de explotación no pudo continuar. La población
abandonó la religión hindú (el núcleo del sistema social de Ankgor) y
abrazó el budismo.
Un fuerte Siam (Tailandia) empujó duro desde el oeste. Vietnam
tomó posesión del bajo Mekong y merodeó por Camboya. Después, los camboyanos
dijeron que los vietnamitas conquistadores enterraron vivos a los khmers
hasta el cuello, les llenaron la boca de brasas ardientes y calentaron
teteras encima de sus cabezas. Sea verdad o no, esta imagen se volvió
el principal punto de referencia para todos los partidos políticos camboyanos.
Cuando los franceses llegaron a mediados del siglo XIX, el viejo
reino de Ankgor estaba reducido a casi nada. Francia se puso a colonizar
todos los países del Mekong, en parte para desafiar el control británico
sobre China. En 1863, obligó al rey Norodom de Camboya a aceptar un tratado
que hacía que el país se convirtiera en un “protectorado” francés a cambio
de salvar su trono.
COLONIA FRANCESA
Los franceses empezaron (como los británicos) extrayendo las ganancias
del comercio de opio y alcohol, pero pronto eso no fue suficiente. En
1884 cañoneros franceses navegaron por el Mekong desde Vietnam. Sus tropas
marcharon hacia el palacio e hicieron que el rey firmara el traspaso de
casi todo el Poder. Su objetivo fue imponer derechos de propiedad sobre
el territorio de Camboya para que las plantaciones francesas pudieran
establecerse, junto con la imposición de altos impuestos. Cuando los campesinos
se levantaron contra los franceses, los colonizadores llevaron tropas
de Vietnam. De acuerdo con algunos historiadores, mataron a 200.000 personas,
20% de la población. Norodom, quien al principio llamó a la revuelta,
dos años más tarde la traicionó, una vez más a cambio de salvar su reinado.
Los franceses llevaron vietnamitas para administrar Camboya y aparte
de la corte real, desarrollaron una élite no local. Los impuestos recolectados
en Camboya fueron para pagar la administración de la colonia francesa
en Vietnam. Los franceses justificaban sus políticas tachando a los khmers
de flojos, “una raza decadente”. A diferencia de Vietnam, donde a los
franceses les convenía tener cierto grado limitado de modernización en
aras de su afán de ganancias y de su imperio del sureste asiático, prácticamente
no hubo desarrollo en Camboya, excepto las plantaciones de caucho y otros
cultivos orientados a la exportación. Nada se hizo para mantener los sistemas
de irrigación. Las importaciones francesas acabaron con los oficios nacionales
(tejidos de seda y algodón) y la naciente industria local. La imposición
de impuestos trajo la proliferación de usureros, y por tanto los campesinos
sin conexión previa con el mercado tuvieron que pedir préstamos en efectivo
para pagar este tributo. La tierra fue dividida en cada vez más pequeñas
parcelas y muchos campesinos se entregaron a trabajar por contrato, forzados
a trabajar para otros a quienes pertenecían casi de cuerpo y alma, en
lugar de cultivar su propia tierra. La producción de arroz per cápita
cayó al más bajo nivel en el sureste asiático.
El nieto del rey, Norodom Sihanouk, fue coronado rey por el régimen
francés de Vichy y luego gobernó bajo la subsecuente ocupación japonesa.
Después de la II Guerra Mundial, “invitó” a Francia a regresar. Tanto
el capitalismo como el feudalismo incrementaron su explotación en las
siguientes décadas. La corte real se infló de manera fastuosa. En algunas
zonas del campo, particularmente en Battambang y Svay Rieng, el acaparamiento
de tierras se generalizó. En general, el número de campesinos que ya no
poseían tierra pero vivían como arrendatarios o aparceros, creció a un
paso acelerado, especialmente en los años 50 y 60 y alcanzó uno de cada
cinco a finales del reinado de Sihanouk en 1970. Mientras el grueso de
los campesinos aún poseía alguna tierra, un gran número de familias tenían
menos de una hectárea (considerado lo mínimo para alimentar a una familia
de cuatro) y tenían que rentar tierra y herramientas. La gran mayoría
estaba en deuda con los prestamistas y tenderos. Muchos campesinos debían
más de lo que podían ganar en un año. Los prestamistas comúnmente cobraban
12% de interés al mes y trabajaban en colusión con los mercaderes, quienes
compraban el arroz barato al comienzo de la temporada cuando éste era
abundante y lo vendían a precios altos y a crédito a los campesinos al
final de la temporada cuando la comida escaseaba. La gran mayoría de estos
prestamistas y mercaderes eran chinos o sino‑khmer.
Como Mao dijo, cuando las relaciones sociales traban las fuerzas
de producción, las herramientas hacen uso de la palabra por medio de las
masas: surgió una resistencia contra estas relaciones sociales que condenaban
a las masas a la miseria en la que fue alguna vez una tierra rica.
Los monjes budistas tuvieron un prominente papel en las guerras
contra Francia durante el siglo XIX. Para los años 30 y 40 los wats budistas
(templos) se convirtieron en lugares de resistencia nacional, primero
contra los franceses y después contra los japoneses. Aunque el budismo
como una ideología fue un apoyo importante del sistema social, la iglesia
budista fue también la única fuente de educación (los franceses no establecieron
escuelas), el centro de la vida intelectual y la única institución nacional
aparte de la monarquía. La mayoría de los jóvenes pasaron unos años como
monjes. Esto significó que las diversas tendencias políticas se alimentaron
en los monasterios.
MOVIMIENTO COMUNISTA INICIAL
En 1930, cuando los vientos de la revolución empezaron a aumentar
en el mundo, y en el contexto de la guerra revolucionaria de China, la
Comintern (Internacional Comunista) convocó al líder vietnamita Ho Chi
Minh a fundar el Partido Comunista Indochino (PCI). El núcleo de este
partido estaba en Vietnam, donde el movimiento comunista era con mucho
el más avanzado de la región. Laos fue y siguió siendo el país indochino
donde menos se desarrolló. En Camboya, al principio los únicos miembros
del partido fueron los trabajadores vietnamitas de las plantaciones de
caucho en el este y los habitantes chinos de clase media de las ciudades.
Después, tras el movimiento anti‑colonial encabezado por los budistas
en los años 40, el partido empezó a reclutar entre los jóvenes monjes
y durante las siguientes dos décadas muchos cuadros y líderes del partido
eran ex monjes.
La II Guerra Mundial transformó su lucha independentista. Tiempo
después, los vietnamitas lanzaron una sublevación armada en contra de
los franceses. Al mismo tiempo, el movimiento comunista internacional
aconsejó a los vietnamitas y a los chinos a no buscar la liberación nacional
a través de una guerra revolucionaria. Ni uno ni otro partido estuvo de
acuerdo. Después de la victoria de la revolución china en 1949, los chinos
encabezaron la mejor fuente externa de apoyo para los revolucionarios
vietnamitas, al igual que hicieron para los coreanos en su guerra contra
la invasión yanqui en el mismo período. Cuando los vietnamitas expulsaron
a los franceses en 1954, los yanquis ya pagaban el 80% de los gastos de
Francia en este conflicto, que consideraron una parte esencial del cerco
de China.
El PCI se disolvió en 1951, y los vietnamitas formaron su propio
partido comunista (el Partido de los Trabajadores de Vietnam [PTV], rebautizado
Partido Comunista de Vietnam en 1976). También formaron su propio ejército.
La situación de los comunistas camboyanos fue muy diferente. No fue sólo
que los revolucionarios camboyanos tuvieron menor desarrollo político,
organizativo y militar que sus camaradas vietnamitas. Su dependencia externa
de Vietnam se compaginó con el hecho de que tuvieron una organización
comunista menos definida. En lugar de un partido comunista, los camboyanos
siguieron el consejo vietnamita y formaron una organización de frente
único, el Partido Revolucionario del Pueblo Khmer. En lugar de formar
su propio ejército, unido en torno a las tareas inmediatas de la revolución
y también principal campo de entrenamiento en las metas a largo plazo
y en la ideología del comunismo, simplemente trabajaron con los guerrilleros
budistas y nacionalistas Issarak quienes surgieron de la lucha contra
el Japón. En otras palabras, los comunistas, tanto vietnamitas como camboyanos,
trataron a Camboya como si la tarea ahí no fuera organizar una revolución
como parte de la revolución proletaria mundial, sino simplemente ser un
apéndice de la lucha vietnamita.
La dirección del PTV tuvo una justificación teórica para esta práctica
y ganó a muchos camboyanos a que la apoyaran. Consideraron que no había
condiciones para la revolución en Camboya debido a que tantos campesinos
camboyanos poseían pequeñas parcelas de tierra y el antagonismo social
no se había desarrollado lo suficiente. Por lo tanto, el movimiento comunista
camboyano fue condenado a la debilidad, pensaron, y que ellos tendrían
que jugar el papel de partido padre. En 1951 el PTV dijo en un documento:
“El partido vietnamita se reserva el derecho de supervisar las actividades
de sus partidos hermanos de Camboya y Laos”8.
La siguiente contradicción caracterizó las décadas por venir: por
una parte el movimiento vietnamita fue fuerte y empujó el avance del movimiento
camboyano; por otra, la debilidad de los camboyanos convino a los vietnamitas,
quienes intentaron institucionalizar esa debilidad. Los vietnamitas tuvieron
que llevar el grueso de la lucha, primero contra los franceses y después
contra los yanquis, con todo el heroico sacrificio que eso implicó, y
al mismo tiempo subordinaron la lucha en las naciones vecinas a la suya.
Un problema es si hacerlo por razones tácticas o no (por ejemplo si concentrar
o no fuerzas en uno u otro país, etc., por el bien de la lucha indochina
en conjunto), pero el PTV lo volvió una estrategia en la cual la revolución
en Camboya o Laos nunca pudo tener lugar excepto a través de la intervención
vietnamita.
Los vietnamitas cercaron y aplastaron el ejército colonial de Francia
en la batalla de Dien Bien Phu. Francia tuvo que aceptar una retirada
negociada de Vietnam en 1954. La Conferencia de Ginebra anunció las condiciones
para finalizar la guerra indochina: Vietnam fue dividido, con un gobierno
revolucionario en el Norte y elecciones programadas en el Sur para crear
un país independiente, reconciliado. La situación en Camboya era más ambigua.
El movimiento Issarak estuvo bien arraigado y sus fuerzas combatientes
se contaron en miles. Pero Sihanouk, como lo hizo frecuentemente, jugó
un doble juego. Persuadió a los franceses para que reconocieran la independencia
de Camboya en 1953, diciéndoles que podían tratar con él o perder Camboya
a manos de los comunistas contra quienes Francia peleaba en Vietnam. En
la Conferencia de Ginebra, logró obtener un acuerdo para garantizar la
continuación de su régimen a cambio de la neutralidad de Camboya.
LECCIONES AMARGAS
Los comunistas camboyanos se quedaron con las manos vacías. Tuvieron
que disolver sus fuerzas armadas. Cerca de mil personas, la mitad de los
activistas revolucionarios de aquel tiempo, abandonaron Camboya en los
barcos que llevaban al norte de Vietnam a las tropas vietnamitas que habían
estado luchando en Camboya. Lo que fue una victoria parcial para Vietnam
fue un enorme retroceso para Camboya. Esta experiencia tuvo un impacto
profundo para el futuro núcleo de dirección del PCK, tanto para quienes
pasaron aquellos años de guerra estudiando en París como para aquellos,
como Pol Pot, quienes regresaron justo a tiempo para ver sus esperanzas
completamente frustradas.
Este fue el inicio de lo que se conoció como el período Sihanouk,
en el que el rey abdicó a favor de su padre volviéndose un mero príncipe,
y gobernó con una combinación de maniobras parlamentarias, elecciones
arregladas y violencia hasta su derrocamiento en 1970. Este es un período
extremadamente complejo que se complicó mucho más cuando los vietnamitas
regresaron a la lucha armada en 1959, después de que los yanquis no permitieron
las elecciones prometidas en el sur de Vietnam. Sihanouk declaró lo que
llamó al principio “socialismo khmer” y más tarde “socialismo budista”.
La esencia de esta doctrina fue conservar “la barrera que preserva la
originalidad de nuestra raza, de nuestras tradiciones, de nuestra fe religiosa,
y que salvaguarda nuestra independencia con relación a ciertos vecinos
nuestros”. El propósito de este “socialismo”, explicó, fue “prevenir el
triunfo del comunismo en Camboya”9. Sihanouk quiso decir lo
que de hecho dijo: que el propósito de sus políticas externas e internas,
tuvo la finalidad de perpetuar su gobierno y todo el sistema que éste
representaba.
Las cosas fueron de mal en peor para los comunistas camboyanos.
Establecieron el Partido Pracheachon legal y participaron en las elecciones
de 1955. “El más grande logro del Partido Pracheachon fue llenar los expedientes
policíacos con los nombres de todos los izquierdistas que se expusieron
en la elección”, escribió una observadora10. Al partido se
le permitió su existencia legal y algunos miembros trabajaron secretamente
dentro del régimen, pero Sihanouk realizó una despiadada política de cazar
y asesinar comunistas, especialmente en el campo. Los comunistas tuvieron
algunos éxitos en la organización de los obreros industriales hasta que
Sihanouk cambió de plan y aplastó el movimiento de huelga. Su policía
asesinó descaradamente al director del periódico del Partido Pracheachon
en la acera frente a su oficina. El jefe del partido secretamente daba
información a la policía de Sihanouk varios años antes de pasar totalmente
al bando del gobierno. Se dice que el partido perdió el 90% de su militancia
en las zonas rurales a fines de los años 50. El enemigo mató o dispersó
a muchos; otros simplemente se alejaron poco a poco. El borrador de la
historia del PCK atribuye la mayoría de estas pérdidas a una actitud pasiva
prevaleciente dentro del partido11.
El Partido Comunista de Kampuchea fue fundado en 1960. Se llamaba,
entonces, Partido de los Trabajadores de Kampuchea, como el partido vietnamita.
Fue clandestino y su existencia secreta; públicamente trabajó a través
del Partido Pracheachon legal. El extraño baile con Sihanouk continuó;
el príncipe integró a dos comunistas destacados a su gabinete y a uno
a su legislatura, pero mandó secuestrar y asesinar al presidente del partido.
Motines estudiantiles contra la represión policíaca estallaron en 1963.
En respuesta, Sihanouk publicó una lista de miembros del comité central
del partido y prometió liquidar lo que llamó el “Khmer Rouge” (Khmer Rojos).
Los sucesos en el extranjero tuvieron un gran impacto en ambos
lados en aquel período. Sihanouk se molestó en 1963 por el asesinato de
Diem, el lacayo yanqui en Vietnam del Sur asesinado por la CIA cuando
ya no les era útil. El príncipe rompió relaciones con los Estados Unidos
e hizo un acuerdo con el gobierno de Vietnam del Norte y el Frente de
Liberación Nacional en el sur que les permitiría usar el territorio camboyano
a cambio de la promesa de respetar la frontera de Camboya12.
Se dice que, por su parte, los comunistas camboyanos tomaron mucha nota
del debacle de 1965 en Indonesia. El Partido Comunista de Indonesia abierto
y legal esperaba alcanzar la liberación sin lucha armada por medio de
su asociación con el régimen nacionalista de Sukarno; en lugar de eso
un golpe de Estado de derecha organizado por los yanquis aplastó el régimen
y el partido y mató a un sinnúmero de personas.
POL POT ES PRESIDENTE
El segundo congreso del partido camboyano en 1966 marcó un punto
de viraje. Su nombre fue cambiado y Pol Pot se convirtió en presidente
del PCK. La mayoría de la dirección del partido y una gran parte de sus
bases (que incluían a muchos estudiantes y maestros) se retiraron al campo.
El centro de gravedad empezó a cambiar, primero a la frontera este donde
se reestablecieron contacto y cooperación con los comunistas vietnamitas
y después a la provincia de Ratanakari, en las remotas colinas del noreste.
El partido empezó a construir una organización clandestina en el campo
para preparar la lucha armada. Esta se ganó el apoyo de las tribus que
habían sufrido mucho tiempo bajo el gobierno central. Con estas acciones,
el PCK se alejó del partido vietnamita, que aún sostenía que no había
situación revolucionaria en Camboya y que por lo tanto era un error poner
en peligro la cooperación con Sihanouk13. Sin embargo, irónicamente
la guerra de Vietnam empezó a condicionar más la situación en Camboya,
y eso agudizó más las contradicciones internas de Camboya hasta su estallamiento.
China suministró armamento a los vietnamitas a través de los puertos
de Camboya. Sihanouk se quedó con cierto porcentaje. De la misma forma,
una gran cantidad de arroz camboyano se vendió a las fuerzas del Frente
de Liberación Nacional en el sur de Vietnam. Esto fue un problema para
Sihanouk, porque representaba una pérdida de ingresos por concepto de
los impuestos sobre la exportación de arroz. Introdujo un sistema llamado
ramassage, bajo el cual los soldados del gobierno fueron a las
aldeas y obligaron a los campesinos a venderles el arroz a menos del precio
de mercado. En Samluat, al oeste cerca de Battambang, los campesinos se
rebelaron y atacaron puestos militares. El PCK, situado en el lado opuesto
del país, apoyó esta rebelión.
Pol Pot explicó después: “Fue en esta situación revolucionaria
en maduración, que un levantamiento armado estalló en 1967 en Samluat....
Lo impulsaron los campesinos con su propio movimiento. El Comité Central
del Partido aún no había decidido una insurrección armada generalizada
en todo el país”14. De hecho, el partido no había cambiado
aún formalmente su línea ecléctica que predominaba desde el inicio de
la década, aquella de “combinar la lucha política y la lucha armada”,
y no está claro a qué nivel se había unido el partido en torno a la meta
de hacer una ruptura completa con su práctica anterior. (Se decía que
la zona este del PCK, en particular, estaba renuente.) Pero las circunstancias
intervinieron. “Es muy cierto que nuestro Partido aún no había puesto
el principio de la lucha armada, pero frente a esa guerra civil masiva
del enemigo, nuestro Partido tuvo que pelear con las armas”15.
Sihanouk utilizó los aviones, que los chinos le dieron para resistir
el ataque de los yanquis, para bombardear las aldeas en el oeste de Camboya.
Volvió las armas, que le habían dado los vietnamitas a cambio de su cooperación,
contra los campesinos de Camboya. Asumió públicamente la responsabilidad
de dar la orden de ejecutar a todos los rebeldes capturados. El príncipe
se jactó de que los asara y diera de comer a los buitres. Dio instrucciones
de filmar el despedazamiento de los prisioneros y que fuesen mostradas
las imágenes en los cines de las ciudades. En el campo, sus tropas dejaron
cabezas cortadas en los postes para causar la misma impresión.
La rebelión siguió de abril a mayo.
El PCK empezó a organizar en serio para un levantamiento a nivel
nacional. En enero de 1968, lanzó su primera ofensiva. Los revolucionarios
tenían muy pocas armas modernas en aquel momento y la dirección del partido
tuvo que huir de las fuerzas de Sihanouk otra vez, pero una guerra civil
ya se había desatado.
Los vietnamitas no dieron la bienvenida a este acontecimiento,
pero continuó su cooperación con el PCK. El FLN se ocupaba de la preparación
de la ofensiva Tet para febrero de 1968, una apuesta a ganar o perder
una insurrección urbana, cuya derrota marcó el final de su política de
apoyarse en gran medida en la estrategia y tácticas de una guerra popular
prolongada y el comienzo de una guerra más convencional para lograr un
acuerdo negociado.
Pero, de nuevo, irónicamente, y por supuesto contra su voluntad,
Sihanouk, el PCK y los vietnamitas se aproximaban a una alianza triple.
“GUERRA SECRETA” YANQUI EN CAMBOYA
En marzo de 1969 los Estados Unidos lanzaron su campaña de bombardeo
“secreta” sobre Camboya. Asustado, Sihanouk invitó a Jackie Kennedy (viuda
del presidente yanqui) a visitarlo para reanudar sus relaciones con los
Estados Unidos, pero era demasiado tarde. En marzo de 1970, el primer
ministro de Sihanouk, el general Lon Nol, en quien Sihanouk se había apoyado
para reprimir a los comunistas desde el principio, lo derrocó en un golpe
de Estado orquestado por los yanquis. A fines de abril, los yanquis invadieron
Camboya. Cerca de 30.000 tropas yanquis y 40.000 tropas de Vietnam del
Sur se desbocaron por el este de Camboya durante dos meses con la finalidad
declarada de desarraigar a los luchadores vietnamitas del FLN, quienes
se trasladaron hacia el oeste para evitar una batalla decisiva. Sihanouk
huyó a París y después a Pekín. China ofreció apoyarlo a condición de
que hiciera la guerra contra el imperialismo yanqui. Pocos días después,
Sihanouk hizo un llamado a las armas al pueblo camboyano, como jefe del
Frente Unido Nacional de Kampuchea (conocido por sus siglas en francés,
FUNK) cuyo núcleo eran los Khmer Rojos. También hizo un llamado a una
conferencia cumbre para unir a los pueblos de Indochina contra el imperialismo
yanqui. Sihanouk fue reconocido como jefe de Estado del gobierno del FUNK
en exilio, el Real Gobierno de Unión Nacional, pero el programa del FUNK
guardó silencio sobre el papel que Sihanouk desempeñaría en el gobierno
de pos liberación.
En aquel momento el PCK contaba con 50.000 combatientes milicianos
locales y un ejército de cerca de 5.000. Esto sería duplicado en el lapso
de un año. Una cooperación militar cercana fue establecida entre las fuerzas
de liberación de los dos países. “Estaban pobremente equipados, dependían
tanto de la captura de armas yanquis como de las armas y municiones proporcionadas
por los chinos y los vietnamitas”, son los comentarios de una escritora
norteamericana que fue periodista en Pnom Penh en aquel tiempo16.
Sin embargo añadió: “El tiempo fue la mayor ayuda que pudieron darles
los vietnamitas, y lo usaron eficientemente”.
Claramente había dos lados en este proceso. El PCK había fortalecido
a su ejército paso a paso y no tenía en qué apoyarse salvo el pueblo camboyano.
Este apoyo, de acuerdo a todos los observadores serios, fue amplio, profundo
y fuerte. Nada más pudo explicar la constante expansión del ejército revolucionario,
que alcanzó cerca de 40.000 efectivos para 1973. Incluso las compras de
mucho material y armamento a los corruptos oficiales y soldados de Lon
Nol son prueba del apoyo que ganaron de los trabajadores de las plantaciones
(quienes les permitieron vender el caucho). Pero los vietnamitas llevaron
el grueso de los combates contra el ejército de Lon Nol hasta el fin de
1972, y para entonces habían logrado romper los dientes de los reaccionarios.
De aún más importancia, derrotaron al imperialismo yanqui en Vietnam.
De otra manera la liberación de Camboya no hubiera tenido lugar en aquel
tiempo.
Para 1973, los vietnamitas habían obligado a los yanquis a asistir
a la mesa de negociaciones en París y buscaron que el PCK se les uniera.
Los vietnamitas pidieron y ganaron una suspensión al bombardeo y la retirada
de las tropas yanquis. Los Estados Unidos no admitieron de buena gana
su derrota y la guerra continuó más de dos años, pero ponían límite sobre
lo que estaban dispuestos a arriesgar para conseguir la victoria. Fue
una coyuntura decisiva en el contexto de la guerra yanqui contra Indochina.
Sin embargo, en términos de sus metas inmediatas de guerra, los camboyanos
no vieron la razón para aceptar un cese al fuego que sólo debilitaría
su cerco casi completo a Pnom Penh, que parecía a punto de caer en sus
manos. Por eso, Lon Nol quería un cese al fuego aunque el PCK no tomara
parte en los acuerdos de París, y por qué el PCK rechazó ambas ofertas.
Aunque las dos principales fuerzas de liberación indochinas tuvieron
propósitos inmediatos diferentes durante las negociaciones en París, los
resultados inmediatos fueron dramáticamente distintos. La retirada yanqui
de Vietnam no significaba una pausa para Camboya. Al contrario. Según
los acuerdos de París, los yanquis ya no podían bombardear a Vietnam,
pues se esperaba que su masiva ayuda pudiera permitir que el régimen resistiera
un “tiempo decente”, pero temían que fuera inminente una victoria de los
Khmer Rojos. William Colby, director de la CIA, llamó el bombardeo de
Camboya “el único juego posible”17.
Gran parte de Camboya fue declarada “zona de fuego libre”18.
Las charlas de paz de París se llevaron a cabo en enero; en febrero los
yanquis enviaron sus aviones de guerra de regreso a Camboya. Un cuarto
de millón de toneladas de bombas cayeron día tras día durante 140 días.
Esto fue más de tres veces la cantidad que cayó sobre Japón durante la
última gran campaña de bombardeos de la II Guerra Mundial que culminó
con la destrucción atómica de Hiroshima y Nagasaki. El objetivo fue construir
un muro de fuego alrededor de Pnom Penh. Esto logró que el régimen de
Lon Nol tuviera dos años de descanso.
Hubo fricciones entre los dos partidos indochinos en sus mejores
tiempos, y ahora las relaciones se deterioraban rápidamente. De acuerdo
al PCK, los vietnamitas proponían que juntos establecieran un comando
y unidades militares, pero los camboyanos prefirieron mantener su independencia19.
A partir de inicios de los años 70, después de la invasión yanqui a Camboya
y de la formación del FUNK, los vietnamitas empezaron a regresar a cientos
de camboyanos que habían estado en el exilio en el norte de Vietnam cerca
de 15 años. Los vietnamitas buscaban fortalecer las fuerzas revolucionarias
en Camboya, pero querían hacerlo aumentando su propia influencia dentro
del PCK. Muchos de los cuadros camboyanos exiliados recibieron entrenamiento
en la posición vietnamita en cuanto a política y otros campos. Al principio
fueron bienvenidos e integrados en unidades dirigidas por el PCK. Pero
en unos años, casi todos fueron destituidos del partido y una gran cantidad
ejecutados. “El grupo de ex combatientes entrenado en Hanoi”, un documento
de 1976 dice, “¼llegó a ser 100% vietnamita y no quedó nada de los khmers. Eran serviles lacayos
de los vietnamitas”20. Esta amarga contradicción se reflejó
dentro del PCK en forma de batallas entre las tropas de la zona suroeste
del PCK y el comando de la zona este del partido, considerado pro‑vietnamita,
“cuerpos khmer con mentes vietnamitas”. En la zona suroeste, la dirección
pregonó que se trataba de dos tipos de enemigos: antagónicos y no antagónicos.
“Los vietnamitas no eran todavía nuestros enemigos antagónicos, pero sí
lo eran Lon Nol y los yanquis, sin embargo al mismo tiempo se decía que
Vietnam era nuestro enemigo número dos”. Con frecuencia, se refirió a
Vietnam como “el enemigo hereditario”21.
GUERRA DE ARROZ
Mientras el PCK se mantuvo con poco más que el apoyo de las masas,
para sostener al régimen de Lon Nol los yanquis contaron con poco más
que sus B‑52. Hasta los asesores yanquis consideraban ese régimen
como un desastre. Era tan corrupto e incompetente que por lo menos la
mitad de los soldados en activo no existían realmente, eran simplemente
un recurso por medio del cual los generales forraban sus bolsillos. En
proporción, su ejército tuvo más generales que ningún otro ejército del
mundo. Frente al constante bombardeo de saturación yanqui, el PCK, al
igual que los vietnamitas, usó una táctica efectiva: sus combatientes
se acercaban tanto como podían a las fuerzas del gobierno. La mayoría
de los muertos eran civiles; además, los destrozos de los explosivos y
la destrucción por napalm [gelatina incendiaria] trasformaron vastas zonas
del campo en desiertos, mientras los jóvenes sanos tenían que pelear por
un bando u otro. El problema de alimentar a la población y a las tropas
se agudizó cada día más en ambos bandos. Los amotinamientos por arroz
sacudieron a Pnom Penh, ya atiborrado de refugiados. En aquel tiempo los
yanquis tuvieron que suministrar arroz en enormes cantidades. Tanto dependía
la sobrevivencia de Lon Nol de esto que la embajada yanqui envió cables
semanales sobre las existencias de arroz.
En algunas zonas liberadas, la producción de arroz subió a pesar
de los bombardeos, sin embargo las demandas de la guerra rebasaron las
existencias. Hasta entonces, la tierra que se había arrebatado a los terratenientes
y a otros traidores que apoyaban al régimen de Lon Nol y a los yanquis,
se distribuyó entre las familias de los campesinos sin tierra de manera
individual. Los campesinos entusiastamente se unieron a las brigadas de
ayuda mutua en que cada uno ayudó a cultivar la tierra de todos. La mitad
de la población vivía en zonas liberadas, administradas por organizaciones
de masas como la Asociación de Campesinos y la Asociación de Monjes Patrióticos.
(La existencia de la Alianza de la Juventud Comunista, a través de la
cual el partido se hizo de muchos reclutas, era aún clandestina, tanto
como lo era el partido.) Se abolió la usura sobre las cosechas de arroz,
aunque los mercaderes continuaron ejerciendo su oficio. Ya no hubo más
plaga de corrupción, violación, robo, ebriedad y apuestas sobre los campesinos.
En algunos lugares los campesinos habían formado voluntariamente cooperativas
de 10 a 30 familias que mejoraron su calidad de vida.
En mayo de 1973 Angkar lanzó lo que llamó la “Revolución Democrática”.
Ahora estas cooperativas pasaron a un “nivel superior” y se hicieron universales.
El término cooperativa fue engañoso, porque la propiedad privada (al igual
que las ciudades en las zonas liberadas) ya se había eliminado en lo básico.
Luego, la publicación interna del PCK, Tung Padevat (Banderas
revolucionarias), explicó la situación: “Había progreso de un lado, pero
la misma vieja sociedad en el otro¼. [A]quellos en posesión de tierras mantienen su
propiedad privada. Además, los que eran campesinos sin tierra y trabajadores
sin tierra ahora reciben tierras del Estado [revolucionario]. Por lo tanto,
el resto de la tierra sigue, en general, en propiedad privada”. En la
ciudad noreste de Kratie, parte de una zona liberada dirigida por el PCK,
“nuestro Estado fue el satélite [de los capitalistas compradores]”. “El
municipio de Kratie mostró los mismos signos que la vieja sociedad. Las
motocicletas Honda corrían por las calles como antes, mientras nuestros
guerrilleros harapientos caminaban en el polvo. Esto mostró que ellos
eran aún los amos¼ si hubiéramos seguido ese camino, no hubiéramos
ido a ninguna parte”22.
Kratie fue completamente evacuada y se volvió un pueblo fantasma.
En el campo, dinero, crédito y comercio fueron abolidos; el arroz y otros
productos básicos se recogían directamente por el nuevo Estado. La propiedad
privada de tierra, herramientas agrícolas, vehículos motorizados, etc.,
también desapareció.
Fue inaudito, como lo admite el citado documento del PCK, que la
propiedad privada se confiscara completamente durante una guerra de liberación
nacional, cuando la tarea es unir a todos los que se pueden unir contra
los imperialistas y su régimen títere, incluida la burguesía nacional
y hasta a algunos grandes capitalistas y terratenientes patrióticos cuya
existencia estaba completamente ligada a la sociedad reaccionaria pero
a quienes algunas veces, es posible ganar para actuar contra el enemigo
principal (como el mismo Sihanouk). Además, se trató a todas las propiedades
como lo mismo, sea de un terrateniente feudal o de un propietario de plantación
(en lo fundamental, blancos de la revolución), o de los campesinos, quienes
sólo podían ganar su propia liberación contra estas fuerzas apoderándose
de la tierra. Así que, ¿cuáles eran los propósitos de estas medidas?
Después, Pol Pot describió el propósito así: “Los terratenientes
y los mercaderes reunieron todo el arroz para venderlo a la camarilla
de Lon Nol y a los vietnamitas. Los estratos pobres de nuestro pueblo
se quedaron sin arroz¼. Al Ejército Revolucionario de Kampuchea, que combatía en el frente, le acababa
el arroz y su único alimento era sopa de arroz.... Por eso, en 1973, el
Comité Central de nuestro Partido decidió crear cooperativas a nivel inferior
y superior en todas las zonas liberadas”23. Otro líder del
PCK explicó la decisión de 1973 de una manera más directa: “Los vietnamitas
fueron el mayor problema. Ellos compraban el arroz. Por lo que nosotros
abolimos el dinero. Si la gente no necesitaba dinero, si vivían en una
cooperativa en la que les proveía de todo el Estado, no tendrían que vender
arroz a los vietnamitas”24.
Estas medidas se tomaron en aquellos días desesperados de la guerra
y al calor de un levantamiento revolucionario. Aparentemente no se aplicaron
en todas partes de las zonas liberadas ni al mismo tiempo. En algunas
zonas, se aplicaron solamente a las aldeas avanzadas; en otras fueron
obligatorias para todos. No tenían por objeto ser pasos provisionales
o tácticas; más bien pronosticaban el régimen del PCK por venir. Las principales
características del PCK y los principales problemas ideológicos y políticos
que surgieron en su gobierno, salieron a la palestra, al igual que la
forma especial en que se compenetraban.
NACIONALISMO Y REVISIONISMO
De regreso a los cuatro temas presentados al principio de este
artículo:
Primero, cómo el PCK trató el asunto de Vietnam: el desprecio de
los vietnamitas a la revolución de Camboya y su afán de subordinarla a
sus intereses nacionales se convirtió en el factor principal que condicionaba
el desarrollo de la revolución de Camboya. Es muy importante destacar
que eso era una condición, un factor externo, el que no determinó la respuesta
de los revolucionarios de Camboya.
Recordemos que la conexión militar y la interpenetración de las
dos luchas de liberación nacional hicieron posible que los vietnamitas
influyeran en el curso de la lucha de Camboya, pero lo opuesto no era
imposible, y aunque una línea cada vez más errónea del lado del PTV fue
un gran problema para Camboya, fue aún más desastrosa para las masas de
Vietnam25. Vietnam fue un problema para la revolución de Camboya,
pero también una gran ventaja. Vietnam dio una sonora paliza a los Estados
Unidos y contó con una gran población que lo había sacrificado todo por
la lucha antiimperialista. El hecho de que tantos camboyanos vivían en
Vietnam y viceversa, fue una puerta potencialmente muy abierta por la
cual la línea revolucionaria en Camboya pudo tener impacto en toda la
región. Pero el PCK no logró ver eso. Sólo pudo ver los aspectos negativos
de tal situación. No pudo ver más allá de sus propias concepciones del
interés nacional de Camboya, al igual que los vietnamitas revisionistas
no pudieron ver por qué debieron interesarse en la revolución de Camboya.
En respuesta a la línea vietnamita que tendió a reducir la lucha indochina
a la revolución en Vietnam y al apoyo a ésta en los otros dos países,
el PCK no fue capaz de ver la necesidad y la posibilidad de popularizar
la revolución internacionalista proletaria consecuente a través de Indochina,
en unión con los pueblos del mundo (incluyendo a la China maoísta, un
muy importante elemento en esta situación).
Segundo, esto, por supuesto, planteó el asunto de qué clase de
revolución querían realizar. Eso llegó a ser cada vez más claro en los
pocos años en que el PCK tuvo el Poder nacional, como veremos en la próxima
sección. Pero las medidas tomadas en 1973 ya reflejaron la línea de saltar
la etapa de la revolución democrática nacional e incluso la del socialismo,
la que asumió una forma asombrosa después de la liberación de todo el
país. El blanco se desvió: en lugar de dirigir el fuego revolucionario
hacia los Estados Unidos y el régimen de Lon Nol, la propiedad privada
en general fue declarada el enemigo, en un país en que la mayoría de la
población tenía alguna propiedad, y representaba la más grande humillación
el hecho de que algunos jóvenes de la clase media tuvieran motocicletas
mientras los combatientes de los Khmer Rojos caminaban en el polvo. (Nótese
que para Tung Padevat, el hecho de que antiguos los campesinos
sin tierra consiguieran un poco de ésta no se consideró un factor que
pudiera atizar su entusiasmo por que la revolución fuera más lejos; al
contrario, concluyó que su tierra debía confiscarse.) La incapacidad del
PCK para imaginar siquiera la posibilidad de unir a los pueblos de Indochina
sobre bases revolucionarias fue de la mano con su incapacidad para comprender
la importancia de unir la gran mayoría de la población para hacer la revolución
en Camboya.
Tercero, otro grave presagio fue el tratamiento de las contradicciones
dentro del partido (particularmente el tratamiento injusto a los cuadros
que regresaron de Vietnam). Como hemos visto, la lucha contra la influencia
“vietnamita” dentro del PCK fue de hecho una lucha entre dos líneas dentro
del partido camboyano, para forjar una línea revolucionaria en conflicto
con la línea no revolucionaria que había predominado. Pero puesto que
vieron esta lucha desde una perspectiva nacionalista, la resumieron incorrectamente
como una lucha principalmente contra un enemigo externo (Vietnam y las
“mentes vietnamitas”). Este resumen constituyó un enorme obstáculo para
el desarrollo del partido, minando la orientación más revolucionaria que
había ganado. Como no trataron políticamente estos problemas de manera
directa, lo que pudo haber fortalecido el nivel y la unidad del PCK, esta
situación debilitó al partido. Más que aprender de este error, se sistematizó
el método.
Finalmente, el PCK necesitó desarrollar una crítica de la línea
ideológica, militar y política del partido vietnamita, el que nunca tuvo
un rumbo firme y que se acercaba cada día más a la órbita ideológica y
política de la URSS. Tal crítica hubiera sido esencial para esclarecer
el camino a la liberación y al socialismo en Camboya y unificar el partido,
pero también fue una necesidad muy apremiante en Vietnam y Laos. Este
fue un aspecto de la “experiencia extranjera” que el PCK pudo ignorar
sólo a expensas de perder su propio rumbo y su capacidad de dirigir una
revolución. El otro aspecto fue la polémica de Mao contra el revisionismo
contemporáneo encabezado por los soviéticos y su naciente síntesis de
la experiencia histórica del movimiento comunista internacional y de la
línea y la experiencia de la Revolución Cultural. En lugar de partir de
la ideología y los intereses del proletariado internacional, reaccionaron
al chovinismo vietnamita sobre una base nacionalista, haciendo irresoluble
esta contradicción. A pesar de la verdadera y reconocida dirección del
PCK sobre las amplias masas camboyanas, y de su papel valioso y heroico
en la lucha contra el imperialismo yanqui, en sí una importante contribución
para la revolución proletaria internacional, cuando el PCK desarrolló
una línea consolidada en el curso de la guerra, se encaminó cada vez más
a un callejón sin salida.
III. VICTORIA DESPERDICIADA
LIBERACION
La liberación de Pnom Penh llegó el 17 de abril de 1975. El asalto
final se inició el primer día del año. Las tropas revolucionarias cortaron
la Carretera Uno de Pnom Penh a Saigón. Colocaron las minas suministradas
por China, sobre cables a través del Mekong y las hicieron estallar cuando
se aproximaban los barcos, cortando así esa ruta también. Pesada artillería
(suministrada por Vietnam, quien la arrebató a los yanquis) golpeó el
aeropuerto de la capital, el último vínculo a los yanquis. Temiendo lo
que su embajador llamó una “solución incontrolable”26, los
Estados Unidos enviaron a Lon Nol al exilio y trataron de hacer un trato
separado con Sihanouk a condición de que él rompiera su alianza con el
PCK. El rechazó tal oferta, tal vez porque llegaba demasiado tarde. El
odiado ejército enemigo, que había violado y robado en la ciudad al igual
que en el campo, se desmoronó, mientras las fuerzas armadas dirigidas
por el PCK cercaban cada día más las ciudades. Con 60.000 efectivos, incluidos
varios batallones femeninos junto con muchos campesinos más de las milicias
locales, el ejército revolucionario fue varias veces más pequeño que el
de Lon Nol, pero con la dirección del PCK, la justeza de su causa había
llegado a ser una irresistible fuerza material.
El gobierno yanqui y su régimen títere pintaron la guerra como
la salvación de Camboya contra la invasión vietnamita, sin embargo ahora,
por primera vez en la historia, Camboya estuvo completamente en manos
de los camboyanos. Hasta un vocero del Departamento de Estado yanqui en
Pnom Penh tuvo que admitir: “La población en la zona republicana [de Lon
Nol] dio la bienvenida a la rendición del 17 de abril de 1975”27.
Aún se puede decir que dos diferentes Camboyas (o sus dos partes
diferentes que habían vivido un desarrollo divergente) se confrontaron
ese día. Primero bajo Francia (y antes) y después bajo Sihanouk en los
años del auge económico, Pnom Penh, como tantas concentraciones urbanas
del tercer mundo, había sido siempre una ciudad apartada del resto del
país. Su economía se integró al capital extranjero, con la exportación
de arroz, caucho y unos cuantos artículos manufacturados, y su papel principal
fue servir de bodega y punto de distribución de bienes extranjeros. Durante
casi todo el siglo XX, la mayoría de su población había nacido en Camboya
pero no eran khmers, especialmente los chinos y los vietnamitas. Después
de que se independizó de Francia, Sihanouk, en una de sus acciones “modernizadoras”,
emitió un edicto que prohibía el uso de la ropa tradicional campesina
en las ciudades y andar descalzo. El millón de refugiados que emigraron
a la capital durante los años del bombardeo de saturación yanqui cambiaron
esto, doblando la población de la ciudad, pero al mismo tiempo se aisló
aún más del campo. Mientras millones de campesinos tomaron parte en la
revolución durante los años de la toma de Pnom Penh, los capitalinos habían
vivido casi exclusivamente de la guerra reaccionaria y de la caridad que
distribuía la esposa del embajador yanqui mientras éste colaboraba directamente
en la destrucción del país.
La ciudad capturada por las fuerzas de liberación no fue un premio
en sentido inmediato. Había pocas armas y municiones, no había aviones
de combate, tanques o artillería pesada. No había materias primas, ni
refacciones, y por falta de combustible, casi nada de electricidad. Gran
parte de la ciudad estaba sin agua. No había medicinas u otro tipo de
suministros hospitalarios. Y sobre todo, no había comida. Había arroz
suficiente en la ciudad para menos de una semana.
El país en conjunto no estaba en mejores condiciones. El régimen
de Lon Nol había informado de medio millón de muertes de su lado; se informó
de otras 600.000 muertes en las zonas liberadas (de una población de 7
a 8 millones). Cientos de miles de sobrevivientes fueron severamente mutilados
o lisiados. El último informe enviado por la USAID decía que Camboya,
“en menos de 5 años, había pasado de ser un importante exportador de arroz
a importador en gran escala, y cuando se suspendió su importación en abril
de 1975, estuvo al borde de una hambruna”28. Al menos la mitad
de los arrozales habían sido arrasados por las bombas, o ni se sembraban.
Durante las incursiones aéreas y combates yanquis murió el grueso de los
bueyes usados para el arado, ganado y otros animales de granja. Casi la
mitad de la población del país había huido de sus casas. Las carreteras
y vías férreas fueron destruidas, los ríos fueron atascados con chatarra
de barcos hundidos.
Estas fueron las circunstancias en las cuales las fuerzas de liberación
evacuaron a Pnom Penh y otras ciudades importantes. Además, no tenían
manera de saber si los yanquis reanudarían sus bombardeos. La guerra continuaba
en Vietnam. Sólo pocas semanas más tarde, el 12 de mayo, el gobierno yanqui
montó el incidente de Mayaguez, en que la captura en aguas camboyanas
de un carguero comercial norteamericano con suministros militares fue
el pretexto para un nuevo ataque yanqui, que destruyó la mayor parte de
las bases navales camboyanas y la única refinería de petróleo del país
en Kampong Song.
La prensa yanqui y de otros países imperialistas gemía que esa
evacuación fue una muerte segura, aunque hasta los informes más desfavorables
no dieron evidencia de eso. Un reportero del New York Times dijo:
“De hecho, fue un viaje que iba lejos de la muerte segura por hambre¼[la cual] era ya una realidad en los centros urbanos”29. Los combatientes
de liberación fueron de puerta en puerta y pidieron que tan rápido como
se pudiera los habitantes recogieran sus pertenencias. No hubo violencia.
Las familias salieron de la ciudad a pie y les fueron proporcionados alimentos
y bebidas en el camino. Algunas medicinas fueron repartidas. Es verdad,
como la prensa occidental clamó, que los heridos y enfermos fueron evacuados
de los hospitales, pues estaban, en ese momento, al menos en igual situación
que en cualquier otro sitio. Los altos oficiales y funcionarios capturados
pertenecientes al régimen de Lon Nol fueron ejecutados, sin embargo los
únicos informes de ejecuciones en masa de ex soldados salieron de Battambang
y otras partes de la zona noroeste, y el centro del partido ordenó rápidamente
que se suspendieran. Como la prensa norteamericana dirigió la jauría de
aullidos sobre las “atrocidades de los Khmer Rojos” tras la derrota yanqui,
es muy apropiado citar un informe entonces clasificado de la embajada
yanqui en Tailandia, a cargo de “monitorear” los sucesos en Kampuchea,
que decía que después del primer mes, “los informes del deliberado asesinato
de ex funcionarios gubernamentales y soldados más o menos se acabaron”30.
La evacuación de las ciudades no constituía una medida de guerra,
ni siquiera un necesario ajuste de esta situación insostenible. Los combatientes
que organizaron el éxodo dijeron a los habitantes que ésta era una medida
temporal, pero no lo fue, ni tampoco se planeó así. En mayo de 1975 en
una conferencia del partido, se había decidido poner fin a las ciudades
de una vez por todas. La evacuación fue completa y permanente. Posteriormente,
unos cuantos trabajadores calificados y campesinos fueron a la capital
para reemplazar a los trabajadores fabriles, algunos oficinas gubernamentales
y embajadas extranjeras fueron reabiertas, pero por casi cuatro años la
parte activa de la capital se redujo a unas cuantas cuadras. El resto
fue limpiado y abandonado a la maleza.
La evacuación de las ciudades fue solamente el primer paso de un
programa más amplio adoptado en los meses anteriores a la liberación.
Mercados, propiedad privada, dinero y religión fueron abolidos. Se consideró
la evacuación de las ciudades como un paso decisivo en esto. “Si hubiésemos
conservado a Pnom Penh”, escribió el PCK en su órgano interno, “[la propiedad
privada] hubiera tenido mucha fuerza. Es verdad que éramos más fuertes
y teníamos más influencia que el sector privado cuando estábamos en el
campo. Pero en Pnom Penh nos habríamos convertido en su satélite”31.
¿REVOLUCION “UNICA”?
El PCK entendió muy bien que estas medidas eran contrarias a las
políticas y experiencias de la revolución socialista. “La expulsión de
la población de Pnom Penh es una medida que no se encontrará en ninguna
otra revolución”, apuntó un documento interno del PCK. Ieng Sary, ministro
del Exterior, explicó más tarde a un corresponsal extranjero: “La revolución
khmer no tiene precedente. Lo que tratamos de hacer nunca se había hecho
antes en la historia”32.
De hecho, la dirección del PCK consideró su revolución totalmente
única. En julio Pol Pot dijo en una reunión de 3.000 representantes del
ejército: “Hemos logrado una victoria total, definitiva y limpia, lo
que significa que la hemos ganado sin ayuda extranjera ni conexión ni
participación extranjera. Nos atrevimos a hacer la guerra en una posición
completamente diferente a las otras revoluciones del mundo¼. En el mundo entero, desde el advenimiento de las
guerras revolucionarias y desde el nacimiento del imperialismo norteamericano,
ningún país, ningún pueblo y ningún ejército ha sido capaz de expulsar
tan completamente a los imperialistas y anotar una victoria total sobre
ellos. Nadie pudo”33.
Pol Pot hizo dos afirmaciones que hay que descuartizar. Primero,
la idea de que nadie más había derrotado antes a los yanquis fue simplemente
falsa. ¿Y qué de China, Corea y Vietnam? Parece que el quid es comparar
Camboya con Vietnam, el que recibió ayuda de la URSS y China y por tanto
tuvo una victoria no limpia. Es verdad que la dirección vietnamita
dio la espalda al marxismo revolucionario en todos los frentes (incluida
la doctrina militar) y en la lucha para liberar a Vietnam de las garras
del imperialismo yanqui comprometieron a su país y vendieron su alma a
la igualmente imperialista URSS. (Después de la caída del bloque soviético,
esta política los llevó a los brazos del occidente otra vez.) Pero Camboya
no ganó su liberación independientemente del contexto mundial34.
La primera afirmación, con su descarado nacionalismo, estaba indisolublemente
ligado a la segunda, que era cierta: El PCK no adaptó las lecciones del
marxismo (basadas en la experiencia histórica y mundial) a las condiciones
únicas y específicas de Camboya, sino que partió de “una posición completamente
diferente de aquella de la revolución mundial”. Los camboyanos que regresaron
de Europa recibieron clases sobre “la superioridad de la revolución khmer,
en particular por la abolición del dinero y la evacuación de las ciudades”35.
Esta fue claramente una crítica a la revolución china: “Los chinos pagan
un sueldo a los trabajadores del Estado, etc. Los sueldos llevan a la
propiedad privada, porque cuando uno tiene dinero, tiene que ahorrar para
comprar esto o aquello”36.
La diferencia (la unicidad de Camboya) fue que la lucha no se dirigió
contra las viejas clases dominantes, que se consideraron irremediablemente
derrotadas, sino contra toda la propiedad privada en general y aquellos
que se contaminaron por ésta, incluyendo a todas las clases en las ciudades.
“Ya hemos derribado a los capitalistas y clases feudalistas y continuamos
atacándolos más. También estamos golpeando a la propiedad privada de la
pequeña burguesía, los campesinos y los trabajadores¼. Evacuamos las ciudades, lo que es nuestra lucha
de clases”37.
El otro aspecto de esta “lucha de clases” es lo que se hizo con
los habitantes evacuados de las ciudades. La población del país se dividió
en dos categorías: “gente vieja” (aquellos que vivieron en las bases revolucionarias
antes de abril de 1975) y “gente nueva” (habitantes de las ciudades y
campesinos de las zonas bajo el control de Lon Nol, cerca de 30% de la
población de acuerdo a un documento del PCK38 y cerca de 40%
de acuerdo a otros cálculos39).
DIVISION LUCRATIVA
Estas dos categorías no correspondían a clases sociales. Había
clases muy diversas en la primera categoría, desde campesinos pobres y
sin tierra hasta campesinos ricos (antes de la liberación, la mayoría
de la población no campesina había huido del campo). La segunda incluía
una gama aún más amplia de clases, desde capitalistas y feudales hasta
tenderos, intelectuales, trabajadores industriales y conductores de bicitaxis40.
Ninguna de estas clasificaciones correspondía a ninguna categoría política,
porque combinaban simpatizantes de la revolución y aquellos que se le
oponían. Por ejemplo, casi toda la minoría china de Camboya (cerca de
430.000), entonces en las ciudades, fue clasificada de “gente nueva”,
mezclando a usureros pequeños y grandes, tenderos y estudiantes. Muchos
estudiantes sino‑khmers fueron influenciados por la Revolución Cultural
de China y se radicalizaron. (Sihanouk había prohibido la Asociación de
Amistad Camboya‑China, aunque al mismo tiempo recibía ayuda de China.)
Se prohibió hablar chino.
Los estudiantes, de hecho, dieron un importante apoyo y muchos
miembros para el PCK. La educación secundaria había sido muy limitada
hasta 1954. (Khieu Ponnary, esposa de Pol Pot, fue la primera camboyana
graduada de una escuela secundaria secular y después dirigió una escuela
secundaria para dar trabajo e ingresos a los líderes del PCK.) En un intento
fallido de modernizar su país sin revolución, Sihanouk gastó la cuarta
parte del presupuesto para educación y produjo un millón de jóvenes educados.
Muchos de ellos, sin futuro ni trabajo, se abrieron a las ideas revolucionarias,
aunque antes de la liberación, durante años el partido no había hecho
trabajo de masas en las ciudades. Todos ellos fueron enviados a ser “gente
nueva”.
Al principio, muchos de aquellos que habían llegado de las aldeas
se regresaron, y los demás se concentraron en un número de zonas, especialmente
en las zonas este y suroeste. Todos se establecieron en cooperativas y,
como los demás, fueron a trabajar en el campo. Pero las dos categorías
no fueron tratadas equitativamente. Las cooperativas fueron unidades políticas
y económicas: el gobierno local básico, la única organización de masas
y la forma en la que se organizó casi toda la actividad cotidiana. La
“gente vieja” fueron “miembros de plenos derechos”. La “gente nueva” no
lo era, y no podía ser candidatos para los comités que dirigían las cooperativas
ni para ningún otro puesto. Cuando en el año siguiente, en una manifestación
de unidad nacional y construcción de instituciones, el país adoptó una
constitución y una asamblea nacional, no se les permitió votar. Los documentos
del partido describen una nueva división de la “gente nueva”: entre los
“miembros a prueba” y “miembros de depósito”. No está claro cuán ampliamente
se aplicó esta política ni qué consecuencias tuvo. Pero los documentos
del partido no hacen mucha diferenciación. Se esperaba que la “gente nueva”
fuese neutral en el mejor de los casos, y o todos eran enemigos o no eran
potencialmente avanzados41. Frecuentemente decían: “Mantenerte
no es ganar, deshacerse de ti no es perder”.
Hay mucha más evidencia de que la “gente de base” (como se llamaba
con frecuencia la “gente vieja”) consideró a la “gente nueva” una carga,
incapaz de trabajar bien en el campo. En algunas zonas fueron bien recibidos
y bien tratados. En otras zonas, se les dio menos comida, el peor refugio
y un trato severo. Inicialmente fueron concentrados en las zonas donde
el partido era más fuerte. En septiembre de 1975, un segundo éxodo masivo
tuvo lugar. La “gente nueva” fue a pie y en tren del suroeste y el este
a las zonas menos pobladas del norte y noroeste. Cerca de 800.000 fueron
al noroeste, casi doblando la población en pocos meses. Ahí las condiciones
fueron especialmente severas.
NUEVA RELIGION DE ESTADO
Al mismo tiempo, el PCK realizó otros traslados masivos de la población.
Previamente, el régimen de Lon Nol, acertadamente descrito como “fascismo
budista”, lanzó pogromos contra los vietnamitas que vivían en Camboya,
como parte de su guerra santa contra los vietnamitas “thimiles” (palabra
sánscrita para los “infieles”, un término cuyo fin era simultáneamente
prodigar injurias contra los vietnamitas por ser comunistas ateos e incorporar
el desprecio de los camboyanos a ellos por “haberse rendido al cristianismo”).
300.000 campesinos, trabajadores de plantación y otros vietnamitas fueron
expulsados en medio de una histeria racista organizada por el régimen
títere del imperialismo yanqui, partiendo de las enemistades acumuladas
durante las ocupaciones vietnamitas en siglos anteriores. En los cinco
meses después de la liberación de Camboya, la mayoría de los 150.000
vietnamitas que permanecieron, tuvieron a ir a Vietnam. El gobierno de
Kampuchea Democrática los tildó de “residentes vietnamitas a quienes Vietnam
tenía secretamente infiltrados en Kampuchea y quienes vivían ocultos,
mezclados con la población”42. Pocos de los 10.000 que permanecieron
(la mayoría con cónyuges y familia khmer) sobrevivieron los siguientes
años.
Otra minoría no khmer en la mira del régimen de Kampuchea Democrática
[KD] fueron los chams, unos cientos de miles de musulmanes con sus propias
costumbres, que vivían en Camboya, especialmente a la orilla de los ríos.
Además de pescar, muchos trabajaban como carniceros (un trabajo que los
budistas preferían dejarles) o pequeños mercaderes. Eran considerados
fieros combatientes y durante la guerra ambos bandos los reclutaron. Se
dice que al principio habían apoyado a los Khmer Rojos por la discriminación
que sufrían a manos de los gobiernos budistas, pero que se habían vuelto
en contra de los revolucionarios después de 1973 cuando su lenguaje, vestidos
típicos, religión y sus tradiciones religiosas (como la barba) fueron
prohibidos en las nuevas cooperativas; y entonces el régimen de Lon Nol
cambió de plan y los cortejó43. Aunque tal vez como un grupo
particularmente tradicional y religioso, tendieran a oponerse a la revolución,
es cierto que cuando el gobierno nuevo los persiguió, se resistieron violentamente,
a veces matando a cuadros del PCK, khmer y cham por igual. El nuevo gobierno
desmanteló sus aldeas y repartió los habitantes entre la “gente nueva”
de las cooperativas. No intentó liquidarlos mientras aceptaban comer carne
de cerdo (una prueba que les hacían repetidas veces) y abandonaban sus
costumbres. Sin embargo los obligaron a aceptar la khmerización.
Las minorías khmer (“altos khmer” o tribus de las colinas) recibieron
un trato privilegiado como camboyanos “reales” pues su piel obscura se
contrastó de manera favorable con la de los chinos, vietnamitas y otros
“blancos”.
Todo esto constituyó un método sistemático: la religión fue abolida
por decreto, pero el PCK no vaciló en usar los más retrógradas prejuicios
religiosos y étnicos, sintetizados en la (no muy) nueva religión del Estado:
superioridad khmer.
Todo eso compaginó bien con otro aspecto del régimen de Kampuchea
Democrática que, conscientemente o no, también representaba una resistencia
a romper de lleno con las ideas tradicionales. El gobierno de Kampuchea
Democrática no repitió la consigna del “socialismo budista” de Sihanouk,
pero éste fue, al menos en nombre, el jefe del nuevo Estado (hasta que
lo enviaron calladamente al retiro en septiembre de 1977), y ese concepto
de comunismo (el cual Sihanouk condenó frecuentemente como traición al
budismo) nunca se mencionó en público. En esta situación, mucha gente
tuvo la impresión de que la “Organización” era simplemente un componente
más nacionalista y radical del frente unido del cual el monarca budista
era el jefe abierto.
PLAN PARA EL SOCIALISMO
Poco tiempo después de la liberación, el nuevo gobierno prohibió
los billetes de Lon Nol. Se imprimieron nuevos billetes con la imagen
de los templos de Angkor Wat, pero de último momento el gobierno decidió
no ponerlos en circulación. El dinero, dijo, había pasado a la historia
en Camboya.
Esta fue una medida radical, pero no una decisión muy revolucionaria.
Por un lado, no fue simplemente un paso muy apresurado basado en
un odio a lo que Marx llamó “el cruel `pago al contado'” que “no deja
subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés”44.
Como en el salto a las cooperativas en 1973, se justificó como medida
contra los enemigos nacionales que pudieran usarlo: “Si usamos dinero,
caerá en manos de individuales¼. Si el dinero cae en manos de gente mala o enemigos, lo usarán para destruir
a nuestros cuadros sobornándolos con esto o aquello¼. Ellos tienen dinero para manipular los sentimientos
del pueblo. Entonces en un año, diez años, veinte años, nuestra limpia
sociedad camboyana se volverá un Vietnam”45.
Por otro lado, el dinero fue abolido pero, como veremos, el dinero
persistió como categoría, y para determinar los planes del Estado y la
vida de la población, mandaba.
En 1976, el PCK adoptó un plan de cuatro años para el desarrollo
del país que en una casi cómica competencia nacionalista contra China,
se llamó el “Super Gran Salto Adelante”. El objetivo principal fue doblar
la producción de arroz en los años 1977 a 1980, de modo que Camboya pudiera
exportar $1.4 mil millones de productos agrícolas, en plan de vender el
90% en forma de arroz a sus compradores tradicionales (Hong Kong, Singapur
y algunos países africanos) y a Tailandia, un mercado vital para otros
productos. Con las ganancias comprarían la maquinaria y materias primas
necesarias para modernizar (mecanizar) la agricultura en 10 a 15 años
y la industria en 15 a 20 años.
La clave para doblar la producción de arroz consistiría en “resolver
el problema del agua” construyendo un extenso sistema de presas y canales
de riego a través del país, para pasar del promedio de pre‑liberación
de una tonelada métrica por hectárea al año, a un promedio de tres toneladas
en zonas de una cosecha al año, y seis toneladas o más en un creciente
número de zonas donde la irrigación posibilitaría dos cosechas al año.
Así, en un año, las cooperativas pasaron a un “nivel superior”: granjas
mucho más grandes con hasta mil trabajadores, y equipos de trabajo móviles
capaces de realizar proyectos a gran escala. Toda la propiedad privada
fue abolida excepto ropa, utensilios para la higiene y comer, cuadernos
y otros artículos personales. Los comedores colectivos se extendieron
por todo el país de manera obligatoria, se prohibió llevar a cabo actividades
suplementarias como pescar, recolectar frutas y nueces, criar pollos,
etc., todo lo que causaba diferencias significativas en el nivel de vida.
Algunos críticos a Kampuchea Democrática ridiculizaron sus ambiciosas
metas económicas como inobtenibles o innecesarias, pero ése no es nuestro
propósito. Lo que fue erróneo en el plan del PCK para “la construcción
rápida del socialismo” no fue su rapidez, sino que no conduciría hacia
el socialismo.
Primero, es imposible construir el socialismo en un país que no
ha saldado cuentas con el feudalismo y el capitalismo burocrático (capitalismo
compenetrado con el feudalismo y con el imperialismo). El PCK no intentó
construir una “sociedad de campesinos, autárquica [autocontenida]”, como
algunos críticos han dicho; en lugar de liberar a los campesinos, planearon
la modernización exclusivamente a expensas de los campesinos. (Ver este
punto en la parte IV.)
Segundo, el plan confundió al socialismo con la maquinaria moderna.
Es por ello que sus consignas son tan similares a lo que se llama las
“Cuatro Modernizaciones” lanzado al mismo tiempo por la Derecha en el
partido chino, que argumentó que el incremento en la producción era el
aspecto más importante de la construcción del socialismo. Por otro lado,
la consigna maoísta, “Empeñarse en la revolución, promover la producción”,
llamó a revolucionar las relaciones de producción (que significa, básicamente,
las relaciones entre las personas) como clave para desarrollar las fuerzas
productivas (que abarcan tanto personas como herramientas). Se retomará
este punto también en la parte IV, pero por ahora, al menos, debemos decir
que en la construcción de una sociedad donde las relaciones básicas entre
las personas están basadas en la coerción, el PCK simplemente estaba perpetuando
las relaciones de la vieja sociedad con una forma nueva.
De hecho, la manera en que el PCK dirigió la economía fue, en esencia,
capitalista. Tanto el socialismo como el capitalismo necesitan plusproducto
(por encima de lo que se necesita para vivir) para construir las fuerzas
productivas, pero en su plan el PCK tomó el arroz como capital en un sentido
estrictamente capitalista, como mercancía para intercambiar por otras
mercancías en el mercado internacional. Pese al nacionalismo del PCK,
los cálculos en su plan para construir el socialismo tuvieron que expresarse,
y se expresaron, en dólares yanquis46. Si bien un país socialista
tendrá que comprar algunos artículos en el extranjero, una economía que
se basa en la compraventa en el mercado mundial nunca alcanzará el desarrollo
interno articulado y omnímodo necesario para ser independiente del imperialismo,
construir el socialismo y apoyar a la revolución mundial. Aparte del problema
de cómo resistir la presión imperialista externa (la cual Camboya aparentemente
esperó resolver vendiendo a colonias y a otros países bajo la bota de
las grandes potencias, más que directamente a los países imperialistas),
como país nunca será capaz de romper internamente con las exigencias del
mercado. Este plan hubiera atado a Camboya aún más profundamente al mercado
mundial capitalista. Aparentemente el PCK no seguía conscientemente al
modelo de Cuba y su fatal decisión de hipotecar el país a la exportación
de azúcar, pero no había nada “único” acerca de la versión camboyana de
este revisionismo47.
La aplicación de este plan varió en las siete zonas del PCK, lo
cual parece reflejar líneas diferentes dentro del partido más que las
condiciones locales. El centro del PCK, en un documento publicado en Tung
Padevat, subrayó la importancia estratégica de escoger dónde concentrar
las ofensivas, en la construcción económica tanto como en la guerra, y
declaró: “El número uno en el campo de batalla para nosotros es la zona
noroeste”48. El partido tomó la decisión de que las zonas noroeste
y noreste proporcionaran una gran cantidad de arroz excedente.
La extensa zona noroeste tenía algunos de los más productivos arrozales
y antes de la liberación fue la fuente principal de las exportaciones
de arroz. De los 1.8 millones de habitantes de la zona (25% de la población
del país), la mayoría había vivido en las ciudades de Pnom Penh y Battambang,
lo que con mucho hizo de esta zona la mayor concentración de “gente nueva”.
Es más, les pusieron cuotas más altas que en ningún otro lugar. El 40%
de los campos del país que se eligieron para dos cosechas al año fueron
los del noroeste, y el Estado guardó la mitad del valor del arroz en esa
zona, y en otras zonas sólo el 20%.
Fue verdaderamente una decisión perversa desde el punto de vista
del socialismo y una posición con un agudo contraste respecto a la China
de Mao. China popularizó la consigna, “En agricultura, aprender de Tachai”,
en una zona difícil de sembrar donde la conciencia avanzada de los ex
campesinos pobres impulsó un rápido desarrollo económico creando nuevas
relaciones de producción. El PCK eligió hacer sus avances económicos en
las zonas agrícolas más ricas concentrando el mayor número de excluidos
de la revolución, en una región donde el partido era relativamente débil
e incapaz de dirigir (el régimen de Lon Nol controló esta región casi
hasta el final, y su ejército reaccionario sostuvo su última batalla ahí).
Y muchos citadinos no estaban acostumbrados a este tipo de labores y no
conocían mucho sobre la agricultura. Al mismo tiempo, a la zona sudoeste
pobre, que fue una fortaleza del PCK mucho tiempo, se le dio un papel
mucho más pequeño durante esta ofensiva económica y se le quitó la mayoría
de su “gente nueva”, al igual que la zona este, donde el PCK también tuvo
fuerza y raíces profundas.
En lugar de apoyarse en la actividad consciente de los trabajadores
y de dar especial énfasis a los esfuerzos de los más avanzados, el PCK
estuvo operando según una lógica muy distinta. Un plan de modernización
revisionista fue el principal factor en esta decisión aparentemente irracional.
El capital estuvo trabajando de modos misteriosos, pero definitivamente
estuvo al mando.
COSECHA DE DESASTRE
La cosecha de fin de 1975, en verdad una batalla contra la devastación
provocada por el imperialismo yanqui, tuvo un notable éxito. Pero para
el año siguiente, los resultados fueron desastrosos. Sobre todo en el
noroeste, grandes números de personas murieron de desnutrición y enfermedad,
desde adultos que laboraban en los campos hasta jóvenes de los equipos
de trabajo móviles que construían los proyectos de riego. Comités de 30,
“gente vieja” y cuadros del partido o del ejército administraban las “cooperativas”
ampliadas. Luego, el partido informó que la “gente nueva” recibió un trato
cruel. Ieng Thirith, ministra de Asuntos Sociales de KD, hizo una gira
de inspección de la zona a mediados de 1977 en nombre del centro del PCK,
del que era una miembra dirigente. “Las condiciones eran muy raras. En
Battambang [provincia, no la ciudad], vi que [los cuadros] obligaron a
todos a ir a los arrozales. Los campos estaban muy lejos de las aldeas.
La gente no tenía hogar y muchos estaban muy enfermos.... Sé que según
las directivas del primer ministro [Pol Pot], ninguna persona grande,
mujer embarazada o lactante, o niño pequeño debía trabajar en el campo.
Pero vi a todos en los arrozales, y al aire libre y el sol a plomo, muchos
con diarrea y malaria”49.
La dirección del PCK entendió que la situación estaba muy mal.
El exceso de trabajo había llegado a ser un gran problema nacional. “Este
año, la fuerza de trabajo ha estado bastante débil. Sólo en el este la
fuerza de trabajo no es débil”, dice un informe de fines de 1976 atribuido
a Pol Pot50. La mayoría de la población no se alimentaba adecuadamente.
En cuanto a reservas de comida, el informe continúa: “Varios lugares lo
han resuelto bien, pero tres cuartos del país no lo han logrado”51.
“Algunos camaradas nuestros se comportaban como si toda persona nueva
fuera enemigo. No confiaban en que ellos avanzaran políticamente, tomaran
conciencia política ni resolvieran los problemas de sustento. Esta era
una mala interpretación grande. Si eso fuera verdad, no seríamos capaces
de reunir a la gente para tomar partido con la revolución en cuanto a
política, conciencia y tareas según la línea establecida por el Partido”52.
Este informe llama la atención por lo que es correcto y lo que
no. El partido reconoció que las cosas estaban mal, expresó preocupación
por la población y entendió correctamente que tenía que resolver los problemas
de sustento y unir a las masas para poder seguir en el Poder. Pero, al
mismo tiempo, el informe no reconoce la fuente de estos problemas.
Como el PCK dijo que el blanco principal era el “individualismo,
sea de feudales, capitalistas u otras clases no particularmente pobres,
como agricultores independientes, obreros independientes y obreros manuales
independientes”53, no podía distinguir entre las contradicciones
en el seno del pueblo y las existentes con el enemigo. Fue imposible unir
al pueblo con esa línea. Es más, como las cooperativas no se basaban en
“el principio de la voluntariedad y beneficio mutuo”54, como
Mao escribió sobre el movimiento cooperativo de China, y como el PCK no
podía dirigir a las cooperativas de modo que cumplieran con las necesidades
básicas del pueblo, por lo menos con el paso del tiempo, ¿cómo se podría
esperar que las masas se entusiasmaran por ellas?
Este y otros documentos hacen varias críticas a la incapacidad
de los cuadros del partido de ganar el apoyo del pueblo y una tendencia
a imponer políticas a la fuerza. Parte de la solución, según el informe,
es que los cuadros vayan “a vivir entre las masas” y “se entrenan para
resolver este problema bien para que puedan unirse con el pueblo”55.
De nuevo, esto no ve que, pese al número de militantes y comités del partido
que la llevaba a cabo, el obstáculo subyacente era la propia línea del
partido. Pero la dirección del PCK estaba decidida a hallar la fuente
del problema en la aplicación de la línea. El informe no presta
atención a las deficiencias o errores de los militantes del partido sino
a las actividades conspirativas destructivas: “[E]nemigos ocultos buscan
privar al pueblo de comida, mientras siguen nuestras órdenes a cierto
nivel. Estas personas se hallan en el ejército. Se parecen a personas
que observan la ley. Toman nuestras instrucciones de las circulares y
las usan para maltratar a las masas y privarlas, obligarlas a trabajar,
estén o no enfermas o sanas”56.
He aquí la verdadera sección operativa: “[H]ay una enfermedad dentro
del Partido, nacida en el tiempo cuando emprendíamos una revolución popular
y democrática [en los años 60 y 70]. No podemos localizarla precisamente....
Buscamos los microbios dentro del Partido sin éxito. Están ocultos. A
medida que avance nuestra revolución socialista y que eche raíces aún
más profundas en cada rincón del Partido, el ejército y las masas, podremos
localizar los siniestros microbios. Todo eso nos anima a expulsar a los
elementos traicioneros que le causan problemas al Partido y a la revolución.
Si esperamos más tiempo, los microbios podrían hacer daños concretos....
Por ejemplo, los traidores que recién aplastamos se venían organizando
en secreto durante la revolución popular y la revolución democrática.
En esos días, esas personas podían arrimarse a nosotros. En una era socialista,
hay que dejarlos de lado. 1976 fue un año de furiosas y constantes luchas
de clases. Muchos microbios emergieron. Muchas redes salieron a la luz”57.
Ieng Thirith habló con más franqueza en su entrevista con una corresponsal
occidental: “Agentes se habían infiltrado en nuestras filas”... “y se
habían metido en nuestros rangos más altos. No estábamos todavía completamente
al mando en 1976. El Poder estaba en manos de los secretarios zonales....
Controlaban a millones de personas, y nosotros, el gobierno, controlamos
nada más que fábricas [en Pnom Penh]. Nada más”58. Su marido,
Ieng Sary, ministro del Exterior y alto dirigente del partido, culpó a
Nhim Ros, secretario de la zona noroeste y a So Phim, secretario de la
zona este, por exacerbar las divisiones en el pueblo a fin de llevar a
cabo sabotaje59. Luego, a ambos hombres los acusaron de ser
agentes vietnamitas. Nhim Ros fue ejecutado, So Phim murió al resistirse
al arresto60.
GUERRA SECRETA EN EL PARTIDO
¿Quiénes eran estos enemigos ocultos? Es más que probable que existieran
algunos. Hay muchos ejemplos de los derechistas dentro del partido chino
quienes sabotearon la construcción socialista aplicando políticas que
no correspondieron a las necesidades de la situación y a los sentimientos
de las masas. De hecho, unas de las mayores lecciones que Mao sacó de
la experiencia de la Revolución Cultural y de la construcción socialista
en la URSS fue que en el desarrollo de la revolución socialista, las principales
batallas entre la burguesía y el proletariado se dan dentro del mismo
partido sobre las políticas y línea a aplicarse. Pero el PCK decía algo
diferente. El problema no era de línea, una línea que se podría identificar,
criticar, luchar en su contra y derrotar a medida que el partido lograba
una unidad más alta. Ni la referencia a aquellos que se habían unido al
partido durante la revolución democrática apunta a lo que Mao quería decir
cuando advirtió acerca de que “los demócratas burguesas se convierten
en seguidores del camino capitalista”, personas quienes se unieron al
partido durante la Revolución de Nueva Democracia pero quienes se opusieron
a la transformación más amplia de la sociedad por medio de la continuación
de la revolución socialista. Al contrario, el PCK dijo que esos enemigos
ocultos podían infiltrarse durante ese período a causa de las debilidades
impuestas por la influencia vietnamita. La continuación de su Poder se
debió a Vietnam porque, según la dirección del PCK, ahora se había abolido
el dinero y las viejas clases terratenientes estaban repartidas en las
cooperativas, y por tanto ya no había ninguna base social interna para
el surgimiento de clases antagónicas y así de luchas de clases antagónicas
dentro de la sociedad de Kampuchea o el partido61.
Antes del citado informe de fines de 1976, la dirección del PCK
había enviado a cuadros de la zona este a “barrer” el noroeste, destituir
a los cuadros dirigentes sindicados de ser responsables de los problemas
que se presentaban. Luego, Ieng Sary se quejó de que los cuadros de la
zona este habían castigado y matado a las personas equivocadas62.
Después del informe, se envió a cuadros de la zona sudoeste para repetir
esta práctica. Hallaron poco arroz disponible, aunque según informes,
se habían cumplido las cuotas y entregado las cantidades requeridas al
Estado. Al parecer, como castigo, mataron a varias “personas viejas” del
noroeste. Al principio la “gente nueva” dio la bienvenida a los cuadros
de la zona sudoeste, quienes tenían un nivel político superior y los trataban
mejor. Integraron a algunas “personas nuevas” en la dirección de las cooperativas
para reemplazar a las “personas viejas” destituidas, y en general parece
que se redujo esta diferencia en esta zona. Pero en la siguiente cosecha,
el problema volvió a repetirse. La cosecha fue aún peor. Según algunos
informes, no sembraron la mitad de los arrozales porque la gente estaba
tan débil debido a enfermedades y hambre63. No obstante, el
centro no redujo su cuota de arroz, sino llevó a cabo una nueva “barrida”.
En un antiguo edificio escolar de Tuol Sleng, no muy lejos de la
capital, el PCK instaló una prisión para aquellos acusados de cometer
graves crímenes políticos. Torturaron a todos aquellos que entraron y
ejecutaron a casi todos. Es más difícil examinar las matanzas en el campo.
Lo que distingue a Tuol Sleng es que el partido guardó archivos detallados
de cada prisionero, su origen de clase y sus confesiones, porque las confesiones
detalladas eran el principal propósito de su existencia. Los vietnamitas,
después de invadir y ocupar a Camboya en 1979, convirtieron a Tuol Sleng
en museo y lo usaron para desacreditar al PCK. Pero jamás se ha afirmado
que se falsificaron los documentos. Ieng Sary confirmó la autenticidad
de algunos documentos64. Kang Kek Iey (mejor conocido como
“Duch”), quien estaba a cargo a Tuol Sleng, recientemente corroboró su
contenido básico y verificó su firma en algunos documentos65.
METODO REACCIONARIO
Ningún régimen socialista jamás ha usado sistemáticamente la tortura.
Se prohibió en China, y se debe notar que Mao subraya este principio con
mucha fuerza justo antes de discutir “los contrarrevolucionarios infiltrados
en el Partido”66. Una de las muchas razones de esto es que
aunque el enemigo puede usar la tortura para quebrar a unos revolucionarios
para que cometan el reaccionario acto de delatar a sus camaradas, ninguna
tortura jamás puede convertir un reaccionario en un revolucionario y por
eso, el problema de cómo evaluar la veracidad de lo que las personas dicen
bajo tortura (siempre un gran problema), es aún más grande en el caso
de los revolucionarios proletarios. Es más, degrada la revolución y crea
un clima que impide la lucha correcta y necesaria contra líneas erróneas
en el partido. La experiencia camboyana prueba este punto.
En China, cuando Mao analizó que había un cuartel general burgués
dentro del partido, él y otro líderes del partido llevaron las cuestiones
básicas en juego a las masas y lanzaron la Gran Revolución Cultural Proletaria
para someter la línea y las políticas burguesas a la crítica de las masas,
debatir con las masas las lecciones de la base material para el surgimiento
de una nueva burguesía bajo de socialismo y formular nuevas políticas
para continuar eliminando ese “suelo” paso a paso, y al mismo tiempo elevar
la conciencia del partido y de las masas por medio del estudio de las
obras marxistas básicas y de analizar y criticar profundamente la línea
burguesa. Cuando, como el citado documento dice, la dirección del PCK
analizó que una “lucha de vida o muerte” amenazaba a su partido, recurrió
al secreto, tortura y ejecuciones.
Al principio, en 1976, de las más de 750 ejecuciones en Tuol Sleng,
la mayoría se clasificaron como miembros de la sociedad vieja: soldados
de Lon Nol, profesionales, estudiantes, obreros fabriles, etc. Confesaron
sus nexos con la CIA. Koy Thuon, secretario de la zona norte, también
admitió bajo tortura los nexos con la CIA y fue ejecutado en 1977. Pero
la confesión del líder de la zona noroeste, Nhim Rhos, era una bomba:
según él, los vietnamitas tenían instalado un partido paralelo dentro
del PCK. En los siguientes dos años, con la tortura y el asesinato de
20.000 personas en Tuol Sleng, este tema rugió a tambor batiente, y cada
confesión llevó a más arrestos, tortura y confesiones de líderes y miembros
del partido, y sus cónyuges e hijos, en cada vez mayores rachas desbocadas
de asesinatos.
Como se puede esperar, los archivos meticulosos dejados en este
lugar de horror no dejan ninguna duda en absoluto de que la tortura se
aplicó hasta que se sacaran las confesiones buscadas. Los reglamentos
declararon que se debía aplicar la tortura “a mano” y lentamente, para
facilitar este resultado; se consideró que el torturador había incumplido
su deber si un prisionero murió antes de escribir lo que se consideraba
una confesión aceptable (a menudo con muchos borradores y una versión
“en limpio”).
Como no vieron este proceso como una lucha entre líneas políticas
e ideológicas, y ciertamente no como una lucha que se tenía que llevar
a las masas, redujeron los fracasos de Kampuchea Democrática a un asunto
policíaco y así lo trataron. Hay que analizar las ejecuciones que llevó
a cabo el régimen a la luz de este problema fundamental de línea y no
explicarlas como “psicología camboyana” o como una rabia inexplicable
que afectaba al partido y su base de masas (ni como resultado de una furia
justa desatada por la matanza infligida por los yanquis).
AL GRANO
La cuestión de las diferencias y contienda entre las zonas de Kampuchea
Democrática (que se habían desarrollado más o menos con autonomía hasta
la liberación) es una de las más polémicas entre los investigadores sobre
Camboya. Ningún documento y poca evidencia demuestra una clara contienda
entre líneas. Pero está claro que había cuestiones importantes en juego.
Sobre este tema, se suele usar el término “paranoico” para describir a
Pol Pot y el centro del PCK, pero hasta los paranoicos, como escribió
una vez un poeta, tienen enemigos. Hubo complots; ésta era una lucha de
vida o muerte sobre las cuestiones básicas de la línea de la revolución
kampucheana. El problema no es que el PCK imaginó todo esto sino que no
podía aplicar un método marxista para resolverlo.
Se destacan varias cuestiones: el debate conflictivo y largo sobre
cómo resumir la historia del PCK y el papel de Vietnam en ella.
Los vietnamitas no tenían que organizar un partido político separado
porque su influencia y línea habían estado dentro del PCK desde el principio.
Casi la única cuestión política en juego en este combate mortal dentro
del partido acerca de la que hay documentos contendientes, es sobre la
fecha de fundación del partido. Un documento de pre‑liberación de
la zona este fija la fecha en 1951, cuando se fundó el Partido Pracheachon
bajo la influencia vietnamita67. La “Decisión del Comité Central
sobre varios asuntos” de 1976 lo aborda directamente: “La cuestión de
la Historia del Partido: Fijar el nacimiento del Partido en 1960; no usar
1951, de modo que estemos cerca a los demás... hacer una ruptura completa”68.
Un importante punto de debate con el Partido de los Trabajadores
de Vietnam y en las filas y la dirección del PCK fue siempre cómo relacionarse
con Sihanouk, en otras palabras, si subordinar o no la lucha revolucionaria
en Camboya a la posibilidad de tener una alianza anti‑yanqui con
el príncipe. El PTV claramente tenía más confianza en Sihanouk que en
los comunistas camboyanos, en cuanto a la manera en que tendía a ver las
cosas, o sea, a partir de sus objetivos inmediatos de guerra. Pero no
se requirió ninguna influencia extranjera para generar una renuencia en
unos miembros camboyanos del partido (sobre todo aquellos quienes habían
hallado un lugar en el sistema político de dos caras de Sihanouk), a hacer
una ruptura completa con la vieja sociedad y a enfrentar las incertidumbres
de la guerra en su contra. Esta es parte de la experiencia de cada partido
que se prepare a lanzar una guerra popular.
En el sentido estratégico más básico, la línea asociada con el
centro del PCK era correcta: si el PCK no hubiera construido su propio
ejército revolucionario, y no podía haberlo hecho sin hacer la guerra
y llevar a cabo una revolución agraria, Camboya no se hubiera liberado
del imperialismo yanqui69. Si no, es muy poco probable que
de otro modo Sihanouk se hubiera sumado el frente único dirigido por el
PCK. Como el partido correctamente escribió acerca de las fuerzas de Sihanouk:
“Aunque no querían unirse con nosotros, cuando la tormenta se levantó,
tenían que venir y resguardarse en nuestro refugio, porque ya habíamos
preparado nuestro refugio”70.
En esta conexión, la revolución camboyana no era tan diferente
de la revolución china, donde la cuestión de qué actitud tomar hacia Chiang
Kai‑shek era uno de los problemas más espinosos y un problema central,
porque abarcó todas las cuestiones básicas del análisis de clases de la
sociedad china, la importancia primordial de la revolución agraria y la
guerra popular, la naturaleza estratégica del frente único revolucionario
y la cuestión de alianzas tácticas, la cuestión de fuerzas armadas independientes
bajo de la dirección del partido y así sucesivamente. Estas repetidas
luchas de vida o muerte dentro del Partido Comunista de China eran la
fuerza motriz de su avance, en cuanto al desarrollo de su línea y el desarrollo
de la conciencia y la unidad de sus miembros. Es verdad que algunos de
los portadores de la línea errónea, quienes en ciertos momentos dominaron
el partido, con el tiempo lo traicionaron y pasaron al campo enemigo en
una u otra forma; pero si Mao simplemente hubiera tratado de resolver
el problema por medio del terror, hubiera fracasado totalmente; de hecho,
la línea desarrollada bajo su dirección no hubiera emergido.
Otra vez, la cuestión de “experiencia extranjera” es fundamental.
Desde que se estableció el socialismo por primera vez en la Unión Soviética,
y las lecciones que Mao extrajo de esa experiencia se pagaron a un precio
muy alto, el proletariado ha estado luchando sobre el problema de la lucha
de clases en el socialismo y la lucha entre dos líneas en el partido como
su máxima expresión. El PCK había captado algunas cuestiones inmediatas;
si no, no hubiera triunfado; pero al rechazar esas lecciones, el PCK estaba
condenado a eliminar toda posibilidad de corregir sus errores cada día
más monstruosos, y no a “sobrepasar a Lenin y dejar atrás a Mao”.
ESPIRAL DESCENDENTE
No es sorprendente que a medida que los problemas ponían en peligro
cada día más al nuevo régimen, la dirección del PCK acudiera cada día
más a la fuerza abierta. No necesariamente lo hicieron porque querían.
No era el camino en que habían embarcado, o, si no, nunca hubieran reunido
y organizado el apoyo de las masas para lograr la victoria. Nunca podrían
haber aplicado más terror a las masas que los yanquis y sus títeres. Los
líderes del partido que han sobrevivido e incluso el mismo Pol Pot han
subrayado repetidamente que no eran intencionales las consecuencias de
su régimen. Un corresponsal extranjero describió una breve conversación
con Pol Pot poco antes de su muerte: “Le dije que muchas personas de la
ciudad lo odian y piensan que es responsable de las matanzas. Dijo que
sabía cuántas personas murieron. Cuando dijo eso, se descompuso y lloró.
Había personas con quienes estaba muy cerca y confió en ellas completamente.
Pero, al final, lo enredaron todo”71. Pero, no pudieron hallar
otro método.
El “Super Gran Salto Adelante” se descendía en espiral a profundidades
contrarrevolucionarias. La medios de comunicación del imperialismo occidental
informaron acerca del “genocidio” en Camboya que había empezado con la
liberación: esos informes eran mentiras y/o exageraciones gruesas motivadas
por un orgullo reaccionario lastimado tras haber “perdido” a Indochina.
Pero más tarde, particularmente después del primer año, en medio de esta
situación política turbulenta, las matanzas en masa sí ocurrieron y se
extendieron. Por ejemplo, hasta fines de 1976, el centro impidió la matanza
de ex soldados rasos de las fuerzas armadas de Lon Nol. Después, se revocó
esta política correcta: aunque los altos oficiales tenían deudas de sangre
contra las masas bajo su dominio y contra los revolucionarios, en general
los soldados eran reclutas poco entusiastas. Sacaron a los ex soldados
de entre la “gente nueva” y los mataron, a menudo con sus familias (el
propósito de esta ejecución de esposas e hijos supuestamente era para
impedir que se vengaran de la revolución, pero de hecho parece teñido
de una concepción feudalista de la familia). Otra vez, el contraste con
las auténticas revoluciones es asombroso. Esta política hizo enemigos
de los cientos de miles de personas quienes no se habían opuesto activamente
al régimen o que incluso lo habían apoyado, y creó un clima en que en
la “gente nueva” y otras personas crecieron los temores y oposición al
régimen.
De hecho, la atmósfera política general degeneró más y más. Es
posible que el centro dio directivas con respecto a las ejecuciones en
las cooperativas y es posible que no, pero de todos modos, las ejecuciones
nocturnas de grupos de personas en apartados campos que han llegado a
ser un símbolo del régimen de Pol Pot en la prensa occidental, fueron
el resultado inevitable de la línea del centro. Las herramientas y animales
en el campo eran escasos y valiosos; el informe de 1976 menciona que su
protección (con el cumplimiento de cuotas de trabajo en general) como
una importante forma de lucha de clases. Y en China, la economía en el
uso de los recursos del pueblo y su preservación fue una cuestión de conciencia
de clase. Pero el tratamiento de este problema por el PCK cuadró con su
línea general. No es sorprendente que los citadinos que trabajaban muchas
horas al día pudieran dañar un azada o dejar que un buey se rompiera una
pierna, por ignorancia o por mala suerte, o hasta por resentimiento retrógrado,
pero todo eso no los volvió enemigos irredimibles de la revolución. No
obstante, así trataron muchos incidentes semejantes, en especial cuando
una persona tenía “mal” origen de clase u otros “problemas”. La dirección
de las cooperativas se volvió cada día más preocupada y desesperada (y
quizás cínica) y se desbocó ferozmente.
Se dio cierto cambio de rumbo en los últimos 15 meses y pico de
Kampuchea Democrática. Como el régimen estaba a punto de acabarse abruptamente,
es difícil saber a dónde todo esto se encaminaba. Quizás querían hacerlo
un país revisionista más “normal”.
En septiembre de 1977, al pueblo camboyano se le hizo saber finalmente
el secreto de que “la Organización” era un partido comunista. Si bien
la clandestinidad es un principio organizativo básico de todo partido
que se prepare o haga una guerra contra el viejo orden, no obstante, desde
el Manifiesto Comunista, como Marx y Engels declararon entonces,
“los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos”. La
revelación de 1977 no constituyó un cambio de relación con las masas y
tal vez era principalmente para el consumo externo. Ocurrió en el contexto
de una campaña para “normalizar” el status de Kampuchea Democrática y
terminar su aislamiento diplomático, y en especial de un intento de forjar
una alianza militar con China inmediatamente después del golpe de Estado
de Deng.
En ese mismo contexto, a mediados de 1978 el gobierno anunció grandes
cambios de política. La dirección del PCK, con planes para una industria
moderna, ciertamente sabía que no podía hacerlo mucho tiempo sin ingenieros
y técnicos. De repente, a los intelectuales (en especial, los expertos
camboyanos entrenados en el extranjero clasificados como “gente nueva”
cuando volvieron después de la liberación) les dieron comida buena y otros
estímulos y los invitaron a regresar a Pnom Penh. Los reunieron con representantes
de la dirección del PCK, quienes les explicaron que su maltrato había
sido una equivocación, una provocación contra la revolución organizada
por la CIA y Vietnam.
Esto parece haber sido parte de una campaña más amplia para recuperar
el apoyo popular. Un artículo de marzo de 1978 en el órgano del PCK subraya
la necesidad de “juntar fuerzas” y dice: “Y los miembros de plenos derechos
y a prueba de las cooperativas e incluso los depósitos deben estudiar,
observar y tener experiencias. Por otro lado, los miembros de plenos derechos
deben estudiar aparte primero, a fin de unirse; y los miembros a prueba
y de depósito deben estudiar juntos, tener experiencias, hacer correcciones
vez tras vez. Todos avanzarán. Debemos educar y transformar a los miembros
de plenos derechos en progresistas...”72. En muchas zonas,
por lo menos, eliminaron la diferencia entre “gente vieja” y “gente nueva”
para mediados del año.
GUERRA MALA
Las negociaciones entre Camboya y Vietnam para delimitar sus fronteras
habían continuado desde la liberación de los dos países. Vietnam rechazó
la frontera terrestre fijada por los colonos franceses (a pesar del hecho
de que cuando los franceses trazaron esta frontera un siglo antes, habían
pensado resolver disputas viejas a favor de Vietnam). Esta era una violación
del acuerdo alcanzado con Sihanouk en 1967 y creó un ambiente de presión
permanente contra Camboya. Por su parte, Camboya rechazó los límites de
mar, río y lagos fijados por Francia, conocidos como la línea Brevié (hubo
menos en juego aquí, aunque tal vez eran grandes las esperanzas de que
este territorio albergara yacimientos de petróleo en un país con al parecer
pocos recursos de hidrocarburos). Hasta 1977, hubo una situación tensa
pero en general estable entre los dos países, pues parece que ambos evitaban
actos diplomáticos decisivos o acciones militares.
Exactamente cómo la situación se desenmarañó no está del todo claro,
ni es, en lo fundamental, crucial para nuestro análisis. Pero la cronología
es importante. Las hostilidades empezaron porque en ambos países surgían
crisis internas. Florecieron en plena guerra un año más tarde, cuando
Vietnam pasó totalmente al campo soviético y los yanquis empezaron a fraguar
una alianza con China, donde los revisionistas habían tomado el Poder.
El PCK pensó que Vietnam organizaba un golpe de Estado desde adentro.
Este es el quid de las confesiones de los ex líderes del partido, Koy
Thuon y Hu Nim. Parece que hubo explosiones de bombas en la capital y
Siem Reap en 1976. El traslado de 20.000 tropas de KD a la capital, equivalente
a su población civil entera, fue una señal de grave preocupación. La manifestación
más clara de lo que tal vez era una infiltración vietnamita o pro‑vietnamita
ocurrió a fines de 1978, la víspera de la invasión vietnamita. El gobierno
de Kampuchea Democrática invitó a tres periodistas occidentales a fin
de ganar apoyo internacional. En su última noche en el país, hubo un ataque
misterioso contra la casa de huéspedes donde se albergaban, en el sudoeste,
no muy lejos de la capital. Malcolm Caldwell, uno de los escritores occidentales
más prominentes con simpatías con el nuevo régimen, quien acababa de regresar
encantado de una entrevista privada con Pol Pot, fue singularizado y muerto
a tiros.
Muchos analistas militares burgueses dicen que a inicios de 1977,
los camboyanos lanzaron ataques fronterizos en pequeña escala contra zonas
históricamente en disputa; los combates se generalizaron para mediados
del año. Una ofensiva camboyana con el objeto de darle una bofetada a
los vietnamitas fue derrotada y Vietnam contraatacó con gran fuerza. El
frente de la zona este del PCK se derrumbó sin combate mayor. Para el
fin de 1977, Kampuchea rompió relaciones con Vietnam.
Había una calma por un tiempo en 1978. El centro envió dos brigadas
para arrestar a la dirección de la zona este. Muchas tropas de la zona
este huyeron para unirse con la avanzada de los vietnamitas. El ejército
de Vietnam reclutó estas tropas y khmers en Vietnam y con ellos formó
unidades especiales para combatir en territorio camboyano. Camboya respondió
deportando al noroeste a grandes números de civiles de la zona este.
Las acciones de la guerra de los vietnamitas pusieron en claro
sus objetivos: con el tiempo, invadir y aplastar al ejército de KD, y
apostar 150.000 tropas en Camboya en una ocupación de una década que acabó
sólo cuando el derrumbamiento de la URSS hizo que los líderes de Vietnam
optaran por la inversión occidental. A esta luz, no tiene fundamento el
argumento de que Vietnam meramente quería protegerse contra el PCK.
No obstante, Kampuchea Democrática se enfrentó a esta amenaza de
una manera reaccionaria. Pnom Penh llamó por radio a “purificar nuestras
fuerzas armadas, nuestro Partido y las masas populares... en defensa del
territorio camboyano y de la raza camboyana.... Uno de nosotros debe matar
a 30 vietnamitas... dos millones de tropas serían más que suficientes
para combatir a los vietnamitas, porque Vietnam tiene sólo 50 millones
de habitantes.... Requerimos sólo dos millones de tropas para aplastar
a 50 millones de vietnamitas, y todavía nos quedarían seis millones de
habitantes. Debemos formular nuestra doctrina de combate de esta manera,
para lograr la victoria”73.
Este era un sorprendente llamamiento de un autoproclamado partido
comunista. Tal vez para el gobierno de KD, tal llamamiento era la única
manera de unir y contar con el apoyo de los camboyanos en ese momento.
Pero al convocar a una guerra de razas, aseguraron su propia derrota.
Por un lado, el gobierno vietnamita amenazaba la soberanía de Camboya,
y por otro, pisoteaba por igual las aspiraciones revolucionarias del pueblo
de Vietnam. Todos los países de Indochina necesitaban una auténtica revolución
de Nueva Democracia y socialista. ¿Por qué no era posible que un partido
revolucionario en Camboya hiciera todo a su alcance para unirse con los
obreros y campesinos en Vietnam, e inclusive apoyar la política revolucionaria
ahí? ¿Por qué no hizo el partido camboyano todo su alcance para evitar
o por lo menos aplazar una guerra que contradecía los intereses de las
masas de ambos países?
Parece que el PCK veía bien la perspectiva de una confrontación,
y que estaba convencido de que tal confrontación final acabaría por fin
con sus propios problemas internos, fomentando una ola de unidad nacional
y poniendo fin a la interferencia vietnamita. Además, parece que el PCK
estaba seguro de una victoria, lo que fue una perspectiva muy subjetiva.
Pol Pot le dijo a los otros dos periodistas occidentales invitados
que Vietnam solo no podía derrotar a Camboya porque “no hay nada en Vietnam”.
El plan de Vietnam, dijo, era que la Unión Soviética enviara tropas del
Pacto de Varsovia de Europa a invadir y ocupar a Camboya. Los Estados
Unidos y su aliados del sudeste asiático no lo aceptarían; y es más, eso
dejaría al imperio soviético debilitado en el frente europeo y la OTAN
daría pasos en su contra74.
La Unión Soviética, amenazada por la perspectiva de un entendimiento
entre los yanquis y China, continuó respaldando a Vietnam. El asesor de
Seguridad Nacional del presidente yanqui (Carter), Zbigniew Brzezinski,
más tarde se jactó: “Alenté a los chinos a apoyar a Pol Pot. Alenté a
los tailandeses a apoyar a KD”75. En febrero de 1979, China
invadió a Vietnam con 250.000 tropas a fin de “darles una lección”, pero
los vietnamitas les dieron una lección mejor. Pero el PCK esperó que las
alianzas reaccionarias le trajera a Camboya la salvación y que saliera
victorioso, pero eso fue otro cálculo erróneo descabellado.
El 25 de diciembre de 1978, los vietnamitas desataron la misma
estrategia de “loto floreciente” que usaron para tomar Saigón. Las tropas
al mando vietnamita incluyeron a 100.000 vietnamitas y 30.000 camboyanos.
El grueso de las 80.000 tropas de Kampuchea se movilizaron en la frontera
este, en espera de una guerra de posiciones. Las tropas de Vietnam los
flanquearon, incursionando por el norte y el sur de sus posiciones hacia
el centro de Camboya donde se desplegaron, y una parte de sus fuerzas
regresó al oriente para aplastar al ejército camboyano desde atrás y las
demás marcharon a toda velocidad hacia el oeste y hacia todas partes,
en toda dirección. Para el 7 de enero, dos semanas más tarde, tomaron
a Pnom Penh.
Fue necesario sacar a la dirección del PCK en helicóptero de forma
tan ignominiosa como Lon Nol antes.
IV. PUNTOS TEORICOS
SOBRE PROPIEDAD PRIVADA E IGUALDAD
Seamos provocadores recordando lo que Marx y Engels escribieron
en el Manifiesto Comunista: “En este sentido los comunistas pueden
resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada”76.
¿No es eso lo que el PCK quiso hacer? Y ¿por qué no debe de haber
tratado de hacer eso de golpe, de la noche a la mañana?
Hay dos aspectos de los errores en su comprensión, indisolublemente
interrelacionados. Uno es una concepción errónea de la propiedad privada
y su naturaleza y papel contradictorios en un país como Camboya: la cuestión
de la revolución de Nueva Democracia. El otro es una concepción errónea
acerca de qué quiere decir negar el capitalismo por medio del socialismo.
En ambos aspectos, la línea y la política del PCK fueron, a pesar de su
terminología marxista ocasional, profundamente anti‑marxistas.
En el Manifiesto, los fundadores del marxismo explican que
no quieren decir que el socialismo abolirá la propiedad “del pequeño burgués,
del pequeño labrador”. “No tenemos que abolirla: el progreso de la industria
la ha abolido y está aboliéndola a diario”. Ese tipo de propiedad privada
existió mucho antes del capitalismo y, la experiencia de la revolución
socialista ha demostrado, existirá mucho tiempo después del derrocamiento
del capitalismo como sistema. El blanco principal del socialismo es el
capital, “la propiedad que explota al trabajo asalariado y que no puede
acrecentarse sino a condición de producir nuevo trabajo asalariado, para
explotarlo a su vez”. Así el capital es una forma muy particular de propiedad
privada: es el producto colectivo de los obreros lo que expropia y les
arrebata la burguesía. una clase con intereses antagónicos. “El capital
no es, pues, una fuerza personal; es una fuerza social”. Este es un punto
sumamente importante. “No queremos de ninguna manera abolir esta apropiación
personal de los productos del trabajo, indispensable a la mera reproducción
de la vida humana.... Lo que queremos suprimir es el carácter miserable
de esa apropiación, que hace que el obrero no viva sino para acrecentar
el capital y tan sólo en la medida en que el interés de la clase dominante
exige que viva”.
Para explicar, profundizar y aplicar este análisis a Camboya, primero
veamos lo de la propiedad privada. Contrario a lo que Marx y Engels previeron
a mediados del siglo XIX, cada revolución socialista hasta ahora ha ocurrido
en países donde la propiedad en pequeña escala, no la propiedad capitalista,
ha sido la forma más prevaleciente (aunque Rusia, donde la mayoría de
la población eran campesinos, fue un país imperialista). A China la gobernaban
“las tres montañas”: el imperialismo, el feudalismo y lo que Mao llamó
el capitalismo burocrático atado al imperialismo, a los terratenientes
y al Estado.
Camboya era diferente de China en muchos aspectos y por otro lado,
no era tan diferente en algunos aspectos fundamentales. Las tres montañas
oprimían y explotaban a la gran mayoría de la población. En particular
la capacidad de la campesinos de hacer que la tierra generara su sustento,
la minó y la trabó constantemente el tributo que les quitaban estas tres
fuerzas, a veces como renta y otras formas de explotación por terratenientes
feudales, a veces a manos de recaudadores de impuestos y usureros, quienes
también chupaban el excedente creado por el trabajo de los campesinos.
Este excedente no se invirtió de nuevo principalmente en la producción
(y aún menos en la producción agrícola); se destinó a apoyar una aristocracia
feudal (en especial la corte) y la administración colonial y su sucesor,
el gobierno capitalista feudal‑burocrático de Sihanouk, así como
otras formas de parasitismo (incluyendo los usureros y la jerarquía budista).
REVOLUCION DE NUEVA DEMOCRACIA
En países de este tipo, como la Declaración del MRI dice
concisamente, “el blanco de la revolución es el imperialismo extranjero
y la burguesía burocrático‑compradora y los feudales, que son clases
íntimamente ligadas al imperialismo y dependientes de él. En estos países,
la revolución debe pasar por dos etapas: primero la revolución de nueva
democracia que conduce directamente a la segunda etapa, la revolución
socialista. El carácter, el blanco y las tareas de la primera etapa de
la revolución le permiten y exigen al proletariado formar un amplio frente
unido de todas las clases y capas que puedan ser ganadas para apoyar el
programa de nueva democracia. Sin embargo, esto tiene que hacerse sobre
la base de desarrollar y fortalecer las fuerzas independientes del proletariado,
incluso de sus propias fuerzas armadas bajo las condiciones apropiadas,
y estableciendo la hegemonía del proletariado entre otros sectores de
las masas revolucionarias, especialmente los campesinos pobres. La piedra
angular de esta alianza es la alianza obrero‑campesina, y la realización
de la revolución agraria (es decir, la lucha contra la explotación semi‑feudal
en el campo y/o el cumplimiento de la consigna “la tierra para el que
la trabaja”) ocupa una parte central del programa de nueva democracia”77.
Incluso esta primera etapa de la revolución, de nueva democracia,
no se llevó a cabo completamente en Camboya. Inicialmente, eligieron los
blancos correctamente y movilizaron a los campesinos en una guerra de
liberación nacional y revolución agraria, pero hasta en los dos años y
pico antes de la liberación había una tendencia a confundir las metas.
Para 1976, al contrastar el “Super Gran Salto Adelante” de Camboya, un
año después de la liberación, con el sencillo Gran Salto Adelante de China
siete años después de la liberación, el PCK escribió: “Ciertamente nuestro
Partido no vaciló. No pasamos por un período de reforma agraria o cambio
social. Brincamos de una revolución democrática popular al socialismo”78.
O sea, la diferencia no era sólo de ritmo sino de camino.
Las “cooperativas” de Camboya no eran una continuación de un reparto
revolucionario de la tierra. Al contrario. Simplemente representaron la
confiscación de la tierra, que tuvieron muchos campesinos, por parte de
un Estado cuyos planes económicos los encadenarían en los hechos más fuertemente
al mercado mundial. La afirmación de que Camboya había llegado a ser “una
sociedad básicamente colectiva”79 no se puede aceptar si aceptamos
la diferencia que pone el Manifiesto entre capitalismo y socialismo:
“En la sociedad burguesa, el trabajo viviente no es más que un medio de
incrementar el trabajo acumulado. En la sociedad comunista [aquí Marx
y Engels se refieren a la primera etapa de la sociedad comunista, o sea,
el socialismo], el trabajo acumulado no es más que un medio de ampliar,
enriquecer y hacer más fácil la vida de los trabajadores”. A la luz de
todo lo que hemos conocido sobre Kampuchea Democrática, qué categoría
mejor describe la vida de las masas populares ahí es obvia. Dieron un
salto al capitalismo, no al socialismo.
COOPERACION AGRICOLA
Las cooperativas agrícolas de China eran una de los cimientos básicos
del socialismo. Pero la formación de cooperativas agrícolas de alto nivel
(las comunas populares) fue la culminación de un proceso que empezó con
la revolución de Nueva Democracia. Justo después de la toma del Poder
nacional (e incluso antes, en algunas zonas liberadas), se dirigió a los
campesinos en la toma de las tierras. Sin esa propiedad en sus manos (de
mujeres así como hombres), no podía haber ninguna garantía de que estaban
verdaderamente libres de la esclavitud feudal. De otro modo, no hubiera
vivido ningún cambio, y de hecho hubiera habido una tendencia a que las
relaciones feudales reaparecieran en formas nuevas. Como Mao señaló, la
revolución de Nueva Democracia abrió la puerta al capitalismo. Pero al
mismo tiempo, abrió la puerta aún más al socialismo. Los campesinos podían
ver las ventajas de reunir su tierra y trabajo y también que la polarización
entre ricos y pobres que inevitablemente acompaña el desarrollo capitalista
en la agricultura quiere decir que el socialismo es la única salida para
la gran mayoría. En poco tiempo, se organizaron para formar equipos de
ayuda mutua y cooperativas pequeñas de menor escala, en que cultivaron
colectivamente la tierra pero recibieron una porción de la cosecha según
la tierra, animales y herramientas que habían aportado. (Se aplicó esta
política extensamente en las zonas liberadas de Camboya hasta 1973 y en
unos lugares después de eso, y tuvo mucha acogida entre los campesinos.)
A mediados de los años 50, el partido chino empezó a “llamar a los campesinos
a unirse aún más para que, partiendo de esas pequeñas cooperativas semisocialistas
y según el mismo principio de voluntariedad y beneficio mutuo, se organicen
en grandes cooperativas de producción agrícola de carácter plenamente
socialista. [En otras palabras, en que se paga según el trabajo en la
producción y no según la cantidad de tierra o capital que se aporta.]
Estos pasos hacen posible que, a partir de su propia experiencia, los
campesinos eleven gradualmente su nivel de conciencia socialista, modifiquen
poco a poco su forma de vida y, por lo tanto, sientan menos repentinos
los cambios operados en ella. Esos pasos permiten evitar fundamentalmente
el descenso de la producción que sobreviene por un período determinado
(por ejemplo, uno o dos años), y además, deben asegurar su aumento anual,
el cual puede perfectamente ser alcanzado”80.
En Camboya, casi todo mundo tuvo que vivir en una granja “cooperativa”,
pero en China las cooperativas que se construyeron apoyándose en los campesinos
pobres y medios de la capa inferior eran tan claramente superiores que
por un corto tiempo al principio fue necesario impedir que los
campesinos acomodados las inundaran y se apoderaran de ellas antes de
que los otros campesinos pudieran desarrollar su fuerza política propia.
¿QUÉ ES UNA ECONOMIA SOCIALISTA?
El PCK estuvo igual de equivocado sobre el socialismo que sobre
la Nueva Democracia. Dijo, erróneamente, que toda la propiedad pública
es automáticamente socialista. Marx no identificó la propiedad pública
socialista con la propiedad estatal sino con la propiedad social. En otras
palabras, la propiedad estatal también puede ser (y ciertamente lo fue
en la Camboya de pre‑liberación) una forma de propiedad privada
en el sentido marxista, una forma en que la plusvalía producida por los
obreros la expropia un puñado de personas en aras de sus intereses propios
mientras “que el obrero no viva sino para acrecentar el capital y tan
sólo en la medida en que el interés de la clase dominante exige que viva”.
Para que una sociedad sea en verdad socialista, es necesario que
las masas trabajadoras se vuelvan cada día más, y en oleadas, los amos
de la producción (el proceso de producción, las relaciones entre las personas
en la producción y la distribución del excedente), del Estado y de toda
la sociedad, llevando paso a paso mas progresivamente hacia la abolición
de lo que los revolucionarios chinos llamaron “las 4 todas”: las diferencias
de clase en general, la supresión de todas las relaciones de producción
en que éstas descansan, la supresión de todas las relaciones sociales
que corresponden a esas relaciones de producción y la subversión de todas
las ideas que brotan de estas relaciones sociales. Hay que estudiar más
profundamente este punto (ver Maoist Economics: The Shanghai Textbook),
pero incluso este repaso relativamente corto pone muy en claro que, a
pesar de sus declaraciones de estar “20 ó 30 años más allá de China”,
el PCK ya seguía un camino diferente.
El estudio de Mao sobre la experiencia de la construcción socialista
en el mundo, en especial en la URSS, como en China, lo llevó a comprender
que el socialismo es un relativamente largo período histórico de transición.
El Shanghai Textbook explica: “Durante un tiempo determinado en
la sociedad socialista, aún existen relaciones no socialistas de producción....
Por otro lado, las relaciones socialistas de producción en sí también
pasan por un proceso de desarrollo de un estado menos maduro a uno más
maduro. En la sociedad socialista, `el comunismo no puede todavía
tener plena madurez económica, ni estar completamente libre de las tradiciones
o de las huellas del capitalismo'. La construcción del sistema de propiedad
pública socialista constituyó una negación básica del sistema de propiedad
privada. Por otra parte, eso no quiere decir que se haya resuelto completamente
el problema de la propiedad; no se ha abolido totalmente el derecho burgués
en la esfera de la propiedad. Es más, debido a la existencia del sistema
de mercancías, el intercambio por medio de dinero, la distribución según
el trabajo y la existencia de las diferencias básicas entre los obreros
y los campesinos, la ciudad y el campo, y el trabajo mental y el intelectual,
aún existe el derecho burgués en una medida importante en las relaciones
mutuas de personas, y conserva una posición dominante en la distribución.
No se puede abolir completamente tal derecho burgués en el período histórico
del socialismo y en ciertos sentidos, todavía se permite que exista jurídicamente
y reciba protección del Estado. Bajo la dictadura del proletariado, solamente
es posible restringirlo, pues ésta crea activamente las condiciones para
correr el derecho burgués del escenario de la historia”81.
El derecho burgués se refiere a las relaciones económicas y sociales
que defienden la igualdad formal pero en los hechos contienen elementos
de desigualdad82. El PCK pensó que había resuelto de la noche
a la mañana el problema de las desigualdades sociales y por eso de las
clases, eliminando el dinero y salarios, pero el derecho burgués inevitablemente
continuó existiendo. Por ejemplo, al hablar sólo de desigualdades “naturales”
en su sistema de distribución, las personas sanas y jóvenes recibieron
mayores raciones que los discapacitados o ancianos. Como el nivel productivo
estuvo tan bajo, no hubo suficiente excedente para dar de comer a todos
igualmente. Otro ejemplo son ciertos privilegios indispensables para los
cuadros dirigentes, como acceso a transporte, radios, etc., y comida y
medicinas adicionales para mantenerlos vivos. El igualitarismo absoluto
fue imposible. Como Mao dijo, al criticar esta idea cuando surgió en los
primeros días del Ejército Rojo de China: “Es preciso señalar no sólo
que antes de la abolición del capitalismo, el igualitarismo absoluto es
una simple ilusión de campesinos y pequeños propietarios, sino que además,
la igualdad absoluta no podrá existir incluso bajo el socialismo, ya que
los bienes materiales serán distribuidos entonces conforme al principio:
`De cada uno, según su capacidad; a cada uno, según su trabajo', y de
acuerdo con las exigencias del trabajo”83.
En el comunismo, Marx dijo, la sociedad se guiará por el principio
“de cada uno, según su capacidad; a cada uno, según sus necesidades”.
Pero antes, se puede eliminar el derecho burgués sólo gradualmente y paso
a paso. En suma, el salto de “según su trabajo” a “según sus necesidades”
se hará posible elevando la conciencia comunista de las masas (que es
el factor motriz) y desarrollando la producción (de modo que se puedan
satisfacer concretamente las necesidades del pueblo). La llamada abolición
del derecho burgués en el régimen de KD fue una ilusión, y también ocultó
injusticias reales, una negación de derechos, por ejemplo, la “gente vieja”
recibió más privilegios que la “gente nueva” (de hecho, otra vez esta
práctica olía a feudalismo, pues las relaciones familiares podían jugar
un papel determinante para clasificar a un individuo como “nuevo” o “viejo”).
Si el régimen hubiera durado más tiempo y en especial si hubiera logrado
industrializarse, estas desigualdades (que ya eran potencialmente fatales)
sólo se hubieran vuelto más pronunciadas.
El PCK confundió socialismo y comunismo eliminando salarios, dinero,
etc., pero no cumplió ni con el criterio del comunismo (de hecho, no cumplió
en absoluto con las necesidades de las masas) ni el del socialismo (al
no tomar en cuenta en absoluto el trabajo productivo de las masas a la
hora de determinar qué recibe cada quien, y al simplemente darles raciones
de hambre y a veces menos, lo que en verdad trabó la producción apagando
su entusiasmo por el trabajo y a menudo dejándolas demasiado débiles para
trabajar). Como Mao dijo en un contexto diferente, querer que una vaca
dé leche pero no permitir que coma pasto.
Pol Pot vio el problema así: “¿Dónde podemos hallar capital para
construir nuestra industria? Nuestro capital proviene esencialmente del
trabajo de nuestro pueblo. Nuestro pueblo, mediante su trabajo, desarrolla
la producción agrícola.... También tenemos otra fuente importante de capital:
el hecho de que no tenemos salarios. La ausencia de salarios constituye
en sí una gran fuente de capital”84. Aunque es verdad que el
excedente creado en la producción es la fuente de capital bajo el socialismo
al igual que el capitalismo, eso pasa por alto completa y deliberadamente
la diferencia entre este excedente bajo el capitalismo y bajo el socialismo,
en el que “el trabajo acumulado no es más que un medio de ampliar, enriquecer
y hacer más fácil la vida de los trabajadores”. Adoptaron el principio
capitalista básico de exprimir al pueblo trabajador lo más posible....
en muchos casos, hasta la muerte85. Según este punto de vista,
semejante al que atrae el capital occidental a poner fábricas de costura
en Camboya hoy, la mayor ventaja comparativa del país no es el arroz sino
el hecho de que sus relaciones sociales atrasadas ofrecen mano de obra
muy barata.
Históricamente, el mayor error cometido respecto al derecho burgués
ha sido oponerse a tomar medidas paso a paso para eliminarlo. Hasta que
se eliminen “las 4 todas”, “es posible que exista la burguesía y que surja
una nueva burguesía”86. En una de sus contribuciones más profundas,
hecha en medio de la lucha para impedir que Deng y otros de su calaña
tomaran el control del partido y del Estado, Mao advirtió: “Nuestro país
practica ahora un sistema de mercancías, un sistema salarial que también
es desigual, como el de ocho categorías, y cosas por el estilo. Esto,
bajo la dictadura del proletariado, sólo puede ser restringido. En virtud
de lo anterior, será muy fácil para gentes como Lin Piao montar el sistema
capitalista si escalan el Poder. [Aquí, Mao sintetiza las lecciones de
una previa lucha entre dos líneas al servicio de una nueva, contra Deng
Xiaoping.] Por eso, debemos estudiar más obras marxista‑leninistas”87.
Pero el PCK cometía este mismo error en otra forma “única”. Se
había abolido el dinero, pero todavía prevaleció la producción de mercancías:
las cooperativas le dieron al Estado una cierta cantidad de arroz y otros
productos (con precios en dólares) y a cambio recibieron otras mercancías;
el arroz se consideró la mercancía más importante porque se podía intercambiar
en el mercado internacional y no porque podía alimentar a la población.
Se consideró que no era una actividad lucrativa desviar el trabajo de
esta formación de capital a la lucha contra la malaria y otras enfermedades
que azotaban a la población88. De hecho, la mano de obra siguió
siendo una mercancía, pues el propósito de la producción no era satisfacer
las necesidades del pueblo pero aumentar el capital. En estas condiciones,
la abolición del dinero sólo constituyó una capa muy delgada de barniz
para ocultar la dominación del capitalismo, y la ausencia de salarios,
un intento de ocultar la explotación más agobiante.
De verdad, la línea del PCK no fue enteramente “única”. En China,
los cabecillas revisionistas Liu Shao‑chi y Chen Po‑ta exigieron
la abolición prematura de la producción de mercancías, según el Shanghai
Textbook. Mao replicó: “Algunos, intentando `entrar al comunismo'
prematuramente, han tratado de abolir demasiado temprano la producción
e intercambio de productos de comercio y anular en una etapa también demasiado
anticipada el papel positivo de los productos de comercio, del valor,
dinero y precios. Tal línea de pensamiento es dañina para el desarrollo
de la construcción socialista y, en consecuencia, es incorrecta”. El Shanghai
Textbook agrega: “La producción socialista de mercancías no sólo debe
conservarse sino también se debe desarrollar para consolidar el vínculo
económico entre la industria y la agricultura del país y entre las zonas
urbanas y las rurales a fin de fomentar el desarrollo de la construcción
socialista”89.
Chang Chun‑chiao, uno de los más íntimos camaradas de armas
de Mao (y un líder de la “Banda de los Cuatro”, cuyo arresto anunció un
golpe de Estado reaccionario en China después de la muerte de Mao), lo
puso así: “No permitiremos jamás que se desate de nuevo el viento de `comunización'
que levantaron Liu Shao‑chi y Chen Po‑ta. Siempre hemos sostenido
que las mercancías que produce nuestro país, en lugar de sobrar, distan
de ser suficientemente abundantes. Mientras la comuna no tenga tantos
productos como para `comunizarlos' con la brigada de producción y el equipo
de producción y mientras las empresas de propiedad de todo el pueblo no
puedan aportar productos sumamente abundantes para distribuirlos a nuestros
800 millones de habitantes según sus necesidades, no podemos sino continuar
con la producción de mercancías, el intercambio por medio del dinero y
la distribución a cada uno según su trabajo. Respecto a los daños que
estos sistemas traen consigo, hemos adoptado y continuaremos adoptando
medidas apropiadas para restringirlos. La dictadura del proletariado es
una dictadura ejercida por las masas”90.
En otras palabras, el propósito no es hacer una cosa sagrada del
dinero y de la producción de mercancías, pero desarrollar las condiciones
políticas y materiales para su abolición, y no solamente “abolirlas” en
palabras y proteger las relaciones que representan.
NADA QUE PERDER
Hay otra lección política de importancia universal que sacar de
la experiencia camboyana. Cada país del mundo es una enorme bola de contradicciones
en que la contradicción entre la producción social (representada por el
proletariado) y la apropiación privada (representada por la burguesía)
impulsa y/o compenetra con un miríada de otras contradicciones. La clase
que verdaderamente no tiene nada que perder es no menos una minoría en
los países imperialistas que en los países predominantemente campesinos.
Pero, al asumir los intereses y la posición de la revolución proletaria
mundial, el partido tiene que apoyarse en los más pobres en la sociedad
para unir el número más grande de personas posible en cualquier momento
dado a fin de combatir y finalmente derrotar la fuente de los males que
azotan a la gran mayoría de la población, en ese país y en el mundo entero.
Eso quiere decir que los comunistas deben unirse con los sentimientos
de clase de los más explotados y trabajar por transformarlos en la posición
liberadora del marxismo‑leninismo‑maoísmo. Los comunistas
de todos los países están luchando sobre este principio.
Las palabras de La Internacional, “Ni en dioses, reyes o
tiranos/Busquemos nuestra salvación/Nosotros mismos realicemos/El esfuerzo
redentor”, confirman que nadie más, sea con las mejores o con las peores
intenciones, puede emancipar al pueblo trabajador del mundo. Su conclusión,
“El género humano es La Internacional”, significa que el proletariado
puede liberarse a sí mismo solamente eliminando todas las clases y todo
lo que surge de ellas o, en otras palabras, liberando a toda la humanidad.
EL PARTIDO
Esto nos lleva otra vez a la cuestión del partido. Un partido cuya
existencia, línea, políticas e ideología son un secreto, sólo puede construir
un “socialismo” cuyo secreto es que es capitalismo.
El PCK fue muy pequeño con relación a la tarea de dirigir a millones
de camboyanos en la construcción de una sociedad nueva. Como sólo tuvo
aproximadamente 14.000 miembros y suspendió las inscripciones desde la
Liberación hasta fines de 1977, solamente un máximo de 50% de las cooperativas
tenían un comité de partido91. En un sentido, los vietnamitas
habían “robado” el PCK creando las condiciones para su victoria demasiado
pronto, antes de que el partido y el movimiento revolucionario estuvieran
en una posición para ejercer el Poder, es decir, dirigir a toda la sociedad.
En China, la rápida realización del socialismo después de la liberación
se dio sobre la base de dos décadas de guerra popular, en que el partido
se entrenó y se templó y enormes sectores de las masas se transformaron
por medio de la experiencia de la revolución agraria, el Poder revolucionario
y la lucha armada.
No obstante, hubiera sido una traición a los intereses del pueblo
kampucheano y a la revolución en el mundo si el PCK no hubiera tomado
el Poder en un momento en que la fuerza de las circunstancias casi lo
obligaba a hacerlo. Sin especular sobre lo que pudiera haber pasado, es
claro que el PCK necesitó una posición opuesta a la que tenía: necesitaba
tomar en cuenta en particular la imprescindible concepción de la revolución
como un proceso de largo plazo en que los comunistas tienen que luchar
por transformar las condiciones y no rendirles pleitesía ni ignorarlas.
Por ejemplo, veamos la queja de Ieng Thirith, “Controlamos nada más que
las fábricas [en la capital]”, tan repetida después del debacle por otros
líderes del PCK, incluido Pol Pot, ¡lo que es una admisión sorprendente
para un partido que había evacuado las ciudades! En estas situaciones,
el problema para los comunistas es cómo resolverlo. El Partido Comunista
de la URSS, que surgió principalmente en las ciudades más grandes, enfrentó
una situación similar en el campo. Para transformar esta situación hay
que desarrollar políticas basadas en investigaciones de las necesidades
y deseos concretos de varios sectores de los campesinos y del pueblo para
poder llevarlos paso a paso hacia adelante, y a la vez llevar a cabo una
amplia educación socialista y formar a los más avanzados para ser miembros
del partido. En cambio, cuando el PCK trató de usar la fuerza para imponer
sus políticas, pronto lo abrumó (al igual que con un aprendiz del hechicero)
el funcionamiento de un mundo objetivo que no podía entender ni, al final,
controlar.
¿Cómo podía dar una verdadera dirección comunista un partido mantenido
en secreto a los ojos de las masas? Tal partido puede dirigir en
un sentido burgués, de tomar decisiones y coordinar su cumplimiento, pero
¿cómo puede dirigir en el sentido comunista, sin llevar a cabo el proceso
de la línea de masas, el intercambio entre aprender de las masas y enseñar
a las masas, y sin siquiera explicar sus políticas, metas e ideología
a las masas, ganarlas a todo eso y de esa manera transformar su línea
en una fuerza material?
Un partido proletario es un partido de clase, no sólo en cuanto
a sus ideas, pero en términos materiales. Esa es una diferencia importante
entre él y las organizaciones revolucionarias conspirativas de tipo burgués
(blanquismo). La ideología y la línea del partido deben corresponder a
la perspectiva y los intereses de la revolución proletaria mundial, pero
hablamos de algo más grande que un grupo de hombres y mujeres con ideas
socialistas. Si no es una expresión consciente de un movimiento de un
sector de las masas quienes se están entrenando en el comunismo, puede
tener algunas ideas correctas y esforzarse por ir en una dirección revolucionaria,
pero nunca puede formular las políticas correctas que lo habiliten para
navegar en medio del remolino de la lucha revolucionaria, y menos llevar
a cabo tales políticas. En el mejor de los casos, perderá su rumbo.
De fondo, podemos considerar al PCK más como un pequeño círculo
que un partido, no a causa de su tamaño sino a causa de su posición. Como
Mao escribió: “Los que tienen esta mentalidad de pequeño círculo se resisten
a la idea de poner en juego todos los factores positivos, unir a todos
los que son susceptibles de ser unidos y, en la medida de lo posible,
transformar los factores negativos en positivos, a fin de que sirvan a
la gran causa de la edificación de una sociedad socialista”92.
Eso no significa que el PCK no tenía una base social. Parece que
el PCK contaba con un apoyo entusiasta de los campesinos más pobres y
en especial de los hombres y mujeres jóvenes y adolescentes entre ellos,
muy oprimidos en la sociedad patriarcal camboyana. Pero en lugar de apoyarse
en los avanzados para ganarse a las masas, buscaron conseguir el apoyo
de esta base social a partir de sus intereses inmediatos y los privilegios
especiales con que contaban, en contra de otros sectores sociales, quienes
simplemente estaban sometidos a la dictadura, con poca diferencia entre
las antiguas clases dominantes y aquellos que oprimían.
La misma línea surgió varias veces en el curso de la revolución
china, una línea de “campesino pobre” que, en lugar de movilizar a las
masas pobres para unir a otros sectores sociales, rindió pleitesía a sus
sentimientos más estrechos de rencor y egoísmo, los sentimientos que Lenin
describió como “ellos agarraron su tajada, ahora me toca a mí”, o sea,
la ideología del capitalismo e instrumento de una nueva clase de explotadores.
El PCK escribió: “Concretamente, no nos apoyamos en las masas de
obreros. Los obreros eran la vanguardia abierta [es decir, en nombre],
pero en los hechos no llegaron a ser la vanguardia. En los hechos, había
solamente campesinos. Por eso no copiamos a nadie”...93. Eso
es muy verdad: en la China de Mao y en los otros países que han iniciado
auténticas guerras populares desde entonces, los comunistas le ha prestado
gran atención al reclutamiento de proletarios y su formación en esta tarea,
y es más, a apoyarse en los desposeídos para dirigir a amplios sectores
del campesinado transformando su concepción del mundo y capacitándolos
para ser campesinos socialistas con conciencia proletaria. El hecho de
que al PCK no le interesó en absoluto la tarea de identificar a los sectores
importantes de la clase obrera ni formar y reclutar a los proletarios
revolucionarios94 complementó el hecho de que tampoco le interesó
en absoluto entrenar a un sector de los campesinos en el marxismo y especialmente
no en la posición, el método y la línea desarrollados por el proletariado
internacional.
Pero eso tampoco lo hizo un partido campesino, aunque parece que
sus posiciones coincidieron a un nivel con ciertas tendencias espontáneas
de algunos campesinos, en especial un odio de clase que pudo haber sido
una puerta hacia una formación con una conciencia de clase cabal. En cambio,
usaron estos sentimientos contra los grandes intereses revolucionarios
de los campesinos.
Como el PCK no podía aplicar la línea de masas para dirigir a las
masas, porque lo que trataba de dirigir a las masas a hacer contradecía
en los hechos sus intereses, no es difícil ver por qué recurrió a la imposición
de una dictadura sobre la población.
Mao era categórico sobre esto: “La dictadura no se aplica dentro
del pueblo. Es imposible que el pueblo ejerza la dictadura sobre sí mismo,
e inadmisible que una parte del pueblo oprima a otra. Los elementos del
pueblo que infrinjan las leyes también deben ser castigados con arreglo
a la ley, pero entre esto y la dictadura que reprime a los enemigos del
pueblo media una diferencia de principio. Dentro del pueblo se practica
el centralismo democrático. Según nuestra Constitución, los ciudadanos
de la República Popular China tienen libertades de palabra, prensa, reunión,
asociación, desfile, manifestación, culto, etc.... Abogamos por una libertad
bajo dirección y una democracia guiada por el centralismo, pero con eso
no queremos decir en absoluto que, en el seno del pueblo, deban emplearse
medidas coercitivas para resolver los problemas ideológicos y los problemas
relativos a la distinción entre lo correcto y lo erróneo”95.
Tal vez el PCK quiso unir a las masas, por la única razón de que
de otro modo, no pudiera seguir en el Poder. Pero no podía. Por una parte,
dio la espalda a la Revolución Cultural y su teoría y práctica de “la
dictadura omnímoda del proletariado”, por medio de la cual el partido
proletario dirige a las masas a ejercer su poder político y a transformar
toda la sociedad, y por otra, no tenía ninguna concepción en absoluto
de la complejidad, el carácter sumamente contradictorio, de la sociedad
socialista, y no podía distinguir entre las contradicciones en el seno
del pueblo (cuyos intereses de largo plazo son básicamente los mismos)
y las existentes con el enemigo (cuyos intereses son antagónicos a las
masas). Uno puede hallar toda clase de referencias en sus documentos a
“línea de masas”, “cuadros que van a las masas”, la necesidad de “escuchar
a las masas” y en especial “unir a las masas”. Si no tomamos en cuenta
todo eso y colocamos al PCK en el mismo campo que los reaccionarios quienes
gobernaban antes y después de ellos, no veremos la esencia: El PCK tenía
una línea cada vez más errónea, y esa línea era más que una mera idea
mala. Se convirtió en una fuerza material irresistible porque correspondió
a la reaccionaria forma en que el mundo ya está organizado.
En el mundo actual, los productores pequeños, o fuerzas pequeño
burguesas, no pueden establecer su dominio sobre ninguna sociedad, y toda
lógica capitalista, grande o pequeña, debe capitular finalmente a las
demandas del capital imperialista. Quizás, a su manera única, el PCK buscaba
establecer el tipo de gobierno que ha surgido en muchos países del tercer
mundo en las últimas décadas, donde las fuerzas de la burguesía nacional
han llegado a ser capitalistas burocráticos y donde por medio del Estado
y otras formas de explotación colectivas, han exprimido a los campesinos
para extraer un excedente y de fondo, acceder al mercado mundial.
INTERNACIONALISMO PROLETARIO
En un documento sobre su historia, el PCK dijo que si bien su estudio
de las experiencias de partidos extranjeros había jugado un papel positivo
en su desarrollo en los años 60, “el Partido también ha tenido numerosas
experiencias negativas producto de aprender y copiar las experiencias
extranjeras. Este estudio a menudo dio resultados negativos para el Partido
con respecto a problemas grandes y pequeños. De una parte, nos hizo completamente
ignorantes; de otra, impidió y a veces destruyó el movimiento revolucionario
y los avances en la construcción del Partido. En este caso, más vale no
aprender nada de la experiencia extranjera”96. En su mayor
parte, éste es un resumen equivocado de la relación con los vietnamitas,
pero también es un rechazo a la China de Mao. La razón más importante
de por qué no querían aprender nada de otras experiencias es que no les
gustó lo que se enseñaba. Rechazaron la línea de Mao, no porque era china
sino porque representó una posición e intereses totalmente diferentes
a los suyos. Por ello, parece que este problema se agravó con el paso
del tiempo. Aunque hay informes de que los cuadros estudiaron la obra
de Mao y Stalin en los días iniciales, cuando el partido buscaba una comprensión
correcta, luego, al desarrollar su propia línea consolidada, parece que
no estudiaron tanto otras experiencias.
Tal vez una cosa que no les gustó en el marxismo es su burla al
concepto del “comunismo nacional”. Ningún partido puede representar los
intereses de las amplias masas populares de un país (que por supuesto
no quiere decir que es posible ganarlas a todas al mismo tiempo, o que
no hay avanzados, intermedios y atrasados de las masas), si éstos no representan
aquellos de la gran mayoría de los pueblos del mundo. Como dijo el Manifiesto:
“En las diferentes luchas nacionales de los proletarios, [los comunistas]
destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente
de la nacionalidad”. Sin importar que un partido dirija una revolución
en un país oprimido o un país imperialista, es sólo un destacamento
de un movimiento proletario revolucionario internacional cuya meta es
el comunismo mundial.
En este caso, para los pueblos del mundo y el pueblo camboyano,
la liberación del país era en verdad una victoria desperdiciada.
V. DESTINO DE CAMBOYA
Una vez derrotado el régimen de Pol Pot, el imperialismo yanqui
apoyó sin problema al ejército que quedaba. A fines de los años 70 e inicios
de los 80, la ayuda internacional orquestada por el gobierno yanqui contribuyó
a mantener a miles de combatientes en la selva de la región fronteriza
occidental de Camboya y los campos de refugiados en Tailandia97.
Durante una década, los yanquis y sus siempre serviles Naciones Unidas
reconocieron al FUNK (el frente unido del PCK, del que Sihanouk todavía
era jefe formal) como el gobierno legal de Camboya.
Al igual que la ocupación vietnamita de Camboya pudiera haber continuado
aún más tiempo si no se hubiera derrumbado el bloque soviético, la ayuda
norteamericana (y su patrocinio en la ONU) pudiera haber continuado mucho
más tiempo si no hubiera cambiado tan radicalmente el contexto internacional.
Desde el derrumbe de la Unión Soviética, los Estados Unidos no
tuvo más necesidad de los Khmer Rojos y, es más, tiene razones específicas
para actuar de otro modo. De una parte, a causa de su propia campaña para
imponer brutalmente sus intereses por medio de los B‑52 so diversos
pretextos “humanitarios”, para los yanquis es muy necesario revisar la
historia de Indochina, y en los hechos pintarse como principal oponente
del genocidio en el mundo de hoy, y no su principal perpetrador. Y de
otra, al exigir un juicio a los líderes del PCK que quedan, pueden meter
en cintura con mayor eficacia al actual gobierno de Pnom Penh, encabezado
por el ex comandante de la zona este, Hun Sen, para el cual tal juicio
podría provocar problemas y vergüenza. (Una vez tachado de “cuerpo khmer
con mente vietnamita”, ahora Hun cuenta con el apoyo de China.)
El hambre siguió asolando a Camboya bajo la ocupación vietnamita.
El ejército de ocupación y su República Popular de Kampuchea alentaron
a los campesinos a formar “equipos de solidaridad” a fin de darle mantenimiento
al sistema de riego construido bajo el PCK y también aplicaron algunas
de su metas económicas. El sucesor del PCK en el Poder, el Partido Revolucionario
de Pueblo Kampucheano, se decía una continuación del PCK fundado, declararon,
en 1951.
Para impulsar el apoyo occidental y quizás enterrar su propio pasado,
en 1981 la dirección del PCK anunció la disolución de su partido a favor
del frente unido contra Vietnam.
Con el paso del tiempo, incluso los abandonó Sihanouk, en cuyo
nombre supuestamente luchaban. En 1989, el gobierno yanqui fraguó un gobierno
de coalición con antiguas fuerzas pro‑yanquis y nuevas fuerzas pro‑Vietnam.
Sihanouk de nuevo se hizo rey y jefe de Estado. Su hijo, el príncipe Ranariddh,
quien al parecer no contaba con el apoyo de su padre, rivalizó durante
años con Hun Sen por el control, antes de que Hun Sen lo echara en un
golpe de Estado a fines de los años 90.
La suerte de los Khmer Rojos se había evaporado, al igual que su
reaccionario apoyo extranjero. Mantuvieron unos miles de soldados y pareció
tener cierto apoyo de masas. Pero acabaron siendo poco más que rebeldes
errantes en el mejor de los casos, y bandoleros en el peor de los casos.
Vivían contrabandeando, a través de Tailandia, opio, gemas y maderas preciosas
ilegalmente taladas. Sin el apoyo del reaccionario gobierno tailandés,
habrían desaparecido casi totalmente. Pero, a mediados de los años 90,
hicieron un trato con Hun Sen. A cambio de su apoyo, él les permitió cierto
resurgimiento e incluso cierto poder político, esta vez como sus socios
tácitos en la reaccionaria “estabilización” de Camboya. Ieng Sary se rindió
en 1996 y recibió un perdón real. Lo siguieron en los dos años posteriores,
Khieu Samphan (segundo jefe de Estado de Kampuchea Democrática) y Nuon
Chea (vicesecretario del partido), junto con muchos de los intelectuales
entrenados en París que quedaban, los cuales habían formado el núcleo
inicial de los cuadros y partidarios de Pol Pot.
El pueblo fronterizo de Pailin (al oeste de Battambang, en la antigua
zona noroeste) y sus alrededores llegaron a ser su feudo, de la misma
manera en que a gran parte de la Camboya provincial la gobiernan señores
de la guerra. Antes de su nombramiento por el gobierno central, el gobernador
de la región fue un alto comandante militar de los Khmer Rojos. El vicegobernador
es hijo de Ieng Sary. Los soldados y la policía de la región son ex combatientes
de los Khmer Rojos. Sus antiguas unidades y estructuras de mando siguen
intactas pero ahora, en lugar de pijamas negras, estos 2.000 hombres llevan
nuevos uniformes del gobierno. Ahora muchos de los hombres que andan en
motos Honda son ex guerrilleros. La ex dirección del PCK gobierna vastas
operaciones comerciales “legítimas” y de contrabando y su ciudad, Pailin,
se jacta de tener un Casino Caesar International (con el fin de atraer
a hombres de negocios tailandeses), decenas de burdeles, un banco e innumerables
cantinas cuya clientela son los ex combatientes guerrilleros. En las colinas
de la ciudad, viven Ieng Sary y Khieu Samphan, en villas con guardias98.
Pol Pot murió en abril de 1998 poco después de que sus ex camaradas lo
sentenciaron a cadena perpetua bajo arresto domiciliario. Invitaron a
un reportero occidental a hacerle una breve entrevista poco antes de su
muerte, en lo que básicamente fue un “oportunidad para tomarse la foto”
con el objeto de probar que ya se habían desasociado de él. En la lucha
interna que llevó a su arresto, Pol Pot mandó ejecutar al jefe militar
del partido y 14 de sus familiares (luego, Pol Pot explicó que no fue
intencional el asesinato de los bisnietos de Son Sen). El último líder
histórico del PCK en la selva, Ta Mok, jefe de la zona sudoeste, quien
derrocó a Pol Pot, trató de negociar su propia rendición en 1999 pero
fue arrestado. Espera un juicio, si bien a manos de quién sigue en disputa
entre el gobierno yanqui y Hun Sen. Es justo preguntar, qué ha hecho el
Occidente con Camboya en la década desde que volvió a clavarle las garras.
La “industrialización” de Camboya supuestamente es el aspecto positivo
de la situación. En enero de 1999, había 110 fábricas de costura legalmente
constituidas con 72.000 obreros, y 39 fábricas más (110.000 trabajos nuevos)
con autorización para iniciar operaciones pronto. Con las políticas de
los yanquis y de la Comunidad Europea, Camboya puede exportar sus productos
a esos mercados con aranceles reducidos. Pero el capital, por supuesto,
es occidental: el Occidente recibe las ganancias y los camboyanos, el
dolor. Hace poco, se redujeron el pago, de muchos obreros en la
pujante industria de costura, de $40 a $30 al mes por una semana de 48
horas de trabajo. Incluso el pago de 80 centavos la hora de los obreros
mejor pagados, se redujo a 50 centavos.
Camboya, al parecer, aún no tiene su propia moneda; los obreros
reciben su pago en dólares. La crisis financiera asiática ha castigado
severamente a Camboya, pues las monedas de Indonesia y Tailandia se han
devaluado con relación al dólar, dejando a Camboya atrás en la competencia
por la mano de obra más barata.
La otra “industria” importante del país y un patrón mucho mayor
es la prostitución: explotadores nacionales y extranjeros cazan a cientos
de miles de prostitutas/os, principalmente mujeres y hombres jóvenes desempleados
del campo. Hay estimaciones de hasta 600.000, la mitad portadores del
VIH. Camboya tiene la mayor tasa de crecimiento de SIDA en Asia.
Desde el extranjero, debido al escaso interés de los medios de
comunicación controlados por los imperialistas, es más difícil conocer
la situación del 85% de los camboyanos (de una actual población de 11.4
millones) quienes todavía viven en el campo. Un hecho ahora ampliamente
conocido es que en un país donde una vez los campesinos sacaron muchas
toneladas de pescado de una hectárea de agua, los peces ahora se están
acercando a su extinción. Tonle Sap, el vasto lago central del país y
mayor cuerpo de agua dulce del sudeste asiático, se está llenando de cieno
debido a las desenfrenadas operaciones de tala al servicio del mercado
de lujo del Occidente. Se informa que el país se desforestaría completamente
en los próximos cinco años. Los casinos a la orilla del lago están eliminando
los pueblos de pescadores y las pesquerías que quedan. Las instituciones
de ayuda advierten de la amenaza de hambre en masa.
Camboya se ha convertido en un basurero del imperialismo a tales
extremos, que los desechos tóxicos que no se permiten en ningún otro país
los botan ahí. Hace poco, la seriedad de esta situación llamó la atención
de la prensa occidental cuando estallaron motines por la muerte de unos
obreros en un gigantesco basurero cerca del puerto sudoeste de Sihanoukville,
donde una vez se descargaron armas chinas destinadas al Frente de Liberación
Nacional vietnamita.
Se puede resumir la situación así: como consecuencia de la invasión
yanqui y posteriores guerras, Camboya tiene la mayor proporción de personas
lisiadas y con amputaciones que ningún otro país del mundo. Todavía no
tiene ningún sistema médico verdadero. El sistema carretero y ferroviario
destruido por bombarderos yanquis, jamás se reconstruyó nunca. Jamás se
recuperaron los cultivos de arroz. La mitad de los niños del país se mueren
de hambre o padecen desnutrición crónica, y la tasa de morbilidad de los
niños de uno a cinco años de edad, es de las más altas del mundo.
También se puede resumir la situación así: políticamente bajo la
batuta de la ONU, económicamente bajo la batuta del FMI, la inversión
controlada directa e indirectamente por los Estados Unidos y Europa, gobierno
de una coalición pro‑imperialista de todos los partidos que hayan
gobernado a Camboya en los últimos 50 años.
Por supuesto, nadie jamás describiría esta situación como genocidio
ni exigiría juicios en su contra. Así es la vida bajo el imperialismo.
NOTAS
1. Por eso, el Congreso yanqui y la administración Clinton destinaron
millones de dólares para la realización del estudio del “genocidio camboyano”
en un momento en que recortaban partidas de investigación al por mayor.
Uno de los más altos cálculos del número de muertes lo formuló Ben Kiernan,
un importante investigador que una vez apoyó a Vietnam y que es ahora
jefe del Programa sobre Genocidio en Camboya de la Universidad de Yale
financiado por el gobierno yanqui. Kiernan restó algunos cálculos de la
población camboyana del año de 1979 al año de 1975 y sugirió una cifra
de 1.5 de millones de personas muertas por hambre, enfermedad y ejecuciones
durante el gobierno de Kampuchea Democrática. Pero estas cifras son altamente
problemáticas. Aquellos fueron años de guerra y por lo tanto las cifras
no se obtuvieron contando cabezas; además, el gobierno camboyano pro‑imperialista
pre 1975 y el gobierno pro‑vietnamita pos 1979 tuvieron sus razones
para exagerar las cifras (en el primer caso) y minimizarlas (en el segundo
caso). Además las cifras del gobierno de KD proporcionadas en diferentes
períodos son todas contradictorias. Kiernan arbitrariamente decidió aceptar
las cifras sin comprobar (e inéditas) de un investigador privado. Michael
Vickery, quien usó las estadísticas de la CIA, fijó el número de muertes
por diferentes causas en 800.000. Ver Ben Kiernan, The Pol Pot Regime
[PPR] (Yale University Press, 1966), p. 457; en esta obra, las declaraciones
de Vickery también están citadas y discutidas. En una entrevista de 1997,
el dirigente del PCK, Ta Mok, dijo a la Far Eastern Economic Review
(23 octubre 1997): “Es obvio que Pol Pot cometió crímenes contra la
humanidad. No estoy de acuerdo con las cifras norteamericanas de millones
de muertes. Pero cientos de miles, sí”.
No aceptamos el argumento reaccionario que absuelve una lista de
crímenes declarando que la de otro bando fue más larga. Pero incluso en
esos términos (las propias cifras de muertes) los yanquis llevan el premio
de los más grandes criminales. Su guerra en Indochina se encuentra entre
los más sangrientos crímenes que el mundo ha visto. Los imperialistas
yanquis y sus aliados soltaron tres veces más bombas sobre Vietnam que
durante toda la II Guerra Mundial. Mataron a por lo menos dos millones
de vietnamitas y generaron diez millones de refugiados en aquel país.
En Camboya, los imperialistas yanquis instalaron un gobierno títere en
1970 y después enviaron sus tropas. Los bombardeos de saturación con B‑52
continuaron casi sin interrupción más de tres años. Medio millón de toneladas
de explosivos y napalm devastaron al campo, provocando una hambruna sin
precedentes. En esa guerra murieron un millón de camboyanos. No obstante,
el Programa sobre Genocidio en Camboya no lo considera parte de su cometido.
2. La afirmación original de que el PCK era maoísta vino de los
soviéticos (Vladimir Simonov, Kampuchea: Crimes of Maoists and Their
Route [Novosti, 1979]). Su motivo, por supuesto, fue descalificar,
por asociación, al maoísmo y a la China de Mao. La URSS rechazó romper
relaciones con el régimen de Lon Nol instalado por el imperialismo yanqui.
3. Kiernan, quien tiende a darle un tinte maoísta al PCK, admitió:
“Ni Pol Pot, ni Ieng Sary, Son Sen, Khieu Samphan, ni ningún otro líder
del centro del PCK, se ha sabido que expresara simpatía por la Revolución
Cultural mientras ésta ocurría” (PPR, p. 127). Otro prominente
investigador escribió: “Aún no hay evidencia que vincule al partido camboyano
con los radicales de China en el período 1965‑1971” (Timothy Carney,
“Victoria inesperada”, en Karl D. Jackson, red., Cambodia 1975‑1978:
Rendezvous with Death [Princeton University Press, 1989], p. 24.)
4. Entrevistas citadas en Kiernan, PPR, p. 148.
5. “Resumen de la historia del Partido con notas aclaratorias”,
documento de la zona este del PCK, en Jackson, p. 264.
6. Los hechos son éstos:
“A finales de 1967, Pol Pot organizó una escuela de entrenamiento
del PCK en la selva noreste de Camboya. En nueve días de conferencias
políticas, rara vez mencionó a China y nunca hizo mención de la Revolución
Cultural que rugía entonces. `China es un gran país', remarcó en un punto”
(Kiernan, PPR, p. 127, citando una entrevista a un participante
de esa escuela).
Justo después de tomar el Poder, en junio de 1975, Pol Pot hizo
un viaje secreto a Hanoi y Pekín y algunos informes decían que se reunió
con Mao. Nada se sabe acerca de este supuesto encuentro. Después de esto,
China le dio una extensa ayuda económica (pero no militar) a Kampuchea
Democrática.
Cuando Mao murió en septiembre de 1976, Kampuchea Democrática llamó
a un período de cinco días de luto. Pol Pot, que recién se había convertido
en primer ministro, dio un discurso por radio en que describió a Mao como
“el más eminente maestro desde Marx, Engels, Lenin y Stalin”. Un mensaje
al partido chino alabó la Revolución Cultural contra “el cuartel general
contrarrevolucionario de Liu Shao‑chi y Deng Xiaoping” (Kenneth
Quinn, “Explicando el terror”, en Jackson, pp. 219‑21; también Becker,
pp. 277‑8).
Kiernan cita fuentes de segunda mano que dicen que durante el año
de intensa lucha dentro del Partido Comunista de China después de la muerte
de Mao, los líderes del PCK expresaron su odio a la “Banda de los Cuatro”,
los camaradas más cercanos de Mao y sus sucesores, cuyo arresto en 1976
anunció el golpe de Estado revisionista de Deng Xiaoping (PPR, pp.
155‑6). No obstante, nada de esto está convincentemente documentado
o tiene un contenido político claro y por lo tanto no puede ser usado
como base de un análisis serio. Varios autores han tratado de ligar el
régimen de Pol Pot a la “Banda de los Cuatro” (y sobre todo a Mao) sobre
la base de supuestas similitudes entre las políticas del PCK y el Gran
Salto Adelante y la Revolución Cultural china; refutaremos esa afirmación
examinando y comparando esas políticas.
Lo que se sabe sin ninguna duda es esto: Después del golpe de Estado
de Deng, cuando él estaba tratando de pasar por revolucionario y juntar
apoyo de partidos comunistas que se habían acercado a China maoísta, Pol
Pot y otros líderes del PCK fueron a Pekín y literalmente abrazaron a
Deng en el aeropuerto. Pol Pot dio un discurso en que la existencia del
PCK por primera vez se reveló públicamente. Al referirse a la historia
de su partido, dijo: “Nosotros también aprendimos de la experiencia de
la revolución mundial y en particular de la obra del Camarada Mao Tsetung,
y la experiencia de la revolución china jugó un papel importante entonces”
(Quinn, en Jackson, pp. 219‑20). Pero se invocó a Mao sólo para
estrechar manos con los traidores de su herencia. El discurso fue transmitido
por la radio china pero no se retransmitió en Camboya.
7. La mayoría de los documentos del PCK, capturados por los yanquis
o Vietnam, están en lengua khmer, y aquellos que han sido traducidos no
son de fácil acceso. Muchos discursos por radio (la mayoría de los medios
de Kampuchea Democrática) fueron grabados y traducidos por el Foreign
Broadcast Service, del gobierno yanqui. Al usar estos dos tipos de fuentes,
hemos citado investigaciones primarias. Aparte de los cuatro documentos
completos del PCK publicados en el citado libro de Jackson, la más extensa
y disponible colección de documentos del PCK en inglés es: David Chandler,
Ben Kiernan y Chantou Boua, editores y traductores, Pol Pot Plans the
Future: Confidential Leadership Documents from Democratic Kampuchea, 1976‑1977
(Yale University Southeast Studies Monograph 33, 1988), la cual se puede
pedir por correo a: Yale University Press, Box 208206, New Haven, CT 06520‑8206,
EE.UU. Algunos documentos se pueden bajar de la página del Programa sobre
Genocidio en Camboya de la Universidad de Yale cuya dirección es www.yale.edu/cgp.
8. Citado en Elizabeth Becker, When the War Was Over (Simon
and Schuster, 1986), p. 345. Sobre este punto, ver David Chandler, The
Tragedy of Cambodian History (Yale University Press, 1991), p. 48.
9. Citado en Chandler, p.87.
10. Becker, p. 97.
11. “Resumen de la historia...”, en Jackson, p. 257.
12. Típicamente, Sihanouk puso los negocios yanquis nacionalizados
en manos de sus compinches. Las reservas de oro de Camboya se trasladaron
de los Estados Unidos a Francia y el presidente francés de Gaulle fue
invitado para una entusiasta visita de Estado.
13. Wilfred Burchett, uno de los pocos periodistas occidentales
que informó sobre la guerra desde el punto de vista de los vietnamitas
y quien estuvo enterado del pensamiento del PTV, escribió que en 1967
rechazó una solicitud de que escribiera sobre “una lucha armada a punto
de ser lanzada contra Sihanouk”. “Era absurdo hablar de una `situación
revolucionaria' en Camboya en aquel tiempo” (Wilfred Burchett, At the
Barricades [Londres, 1979], p. 324).
14. Discurso de Pol Pot, 1977, citado en Chandler, pp. 166‑7.
15. Provatt nei Pak Kommyunis Kampuchea (Historia del Partido
Comunista de Kampuchea), documento mimeografiado del que se dijo fue distribuido
por Ieng Sary en 1974, citado en Kiernan, How Pol Pot Came to
Power [HPPCP] (Verso/New Left Books, 1985), pp. 250‑1.
16. Becker, p. 148.
17. Citado en Chandler, p. 224.
18. Una zona donde los pilotos yanquis podían bombardear o rociar
con metralletas cualquier blanco enemigo sospechoso sin permiso previo,
que básicamente significaba a toda la gente, animales, casas y campos
fuera de las zonas dominadas por el gobierno.
19. Gobierno de Kampuchea Democrática, Expediente negro: Hechos
y pruebas de actos de agresión y anexión por Vietnam contra Kampuchea,
1978.
20. “El último plan”, en Jackson, p. 301.
21. Kiernan, HPPCP, p. 362.
22. Tung Padevat, agosto 1975, traducido por T.M. Carney
y citado en Kiernan, HPPCP, p. 368‑9.
23. Discurso de Pol Pot, septiembre 1978, citado en Becker, pp.
162‑3.
24. Entrevista a Thiounn Prasith, citada en Becker, p. 163.
25. Un análisis de la línea política y militar del PTV hasta fines
de los años 70, se halla en: “Vietnam: Aborto de la revolución”, Revolución
(órgano del Comité Central del PCR,EU), 1979.
26. Chandler, p. 234.
27. Timothy Carney, “La organización del poder”, en Jackson, p.
35.
28. Citado en Kiernan, PPR, p. 163.
29. Citado en Noam Chomsky y Edward S. Herman, After the Cataclysm:
Postwar Indochina and the Reconstruction of Imperial Ideology
(South End Press, 1979), p. 161.
30. Aerograma de la embajada, 26 agosto 1975, citado en Kiernan,
PPR, p. 92.
31. Citado en Kiernan, PPR, p. 96
32. Ambas citas de Chandler, p. 240.
33. Tung Padevat, agosto 1975, citado en Kiernan, PPR,
p. 94. Enfasis en el original.
34. Aunque confiaba principalmente en sus propias fuerzas, Camboya
recibió ayuda importante de China durante y después de la guerra. El primer
cargamento de comida proveniente de China llegó menos de una semana después
de la liberación. Para mediados de septiembre, China ofreció $1 mil millón
de ayuda económica sin intereses, incluyendo $20 millones de regalo, la
mayor ayuda que China había otorgado jamás a otra nación. Estadísticas
de China Quarterly, citadas en Kiernan, PPR, p. 129.
35. Entrevistas citadas en Kiernan, PPR, p. 148.
36. “Examinar el control”, documento del PCK, citado en Kiernan,
p. 147.
37. “Agudizar la conciencia de la clase proletaria para ser tan
afilada y fuerte como sea posible”, Tung Padevat, en Jackson, pp.
271‑9.
38. “Sobre el control e implementación de la línea política para
reunir fuerzas para el frente democrático nacional del partido”, 22 septiembre
1975, citado en Kiernan, PPR, p.16.
39. Kiernan, PPR, p. 458.
40. “Agudizar la conciencia...”, p. 278.
41. Ver “Pongan atención a impulsar el trabajo de construcción
del partido y a hacer la fuerza colectiva del pueblo aún más fuerte”,
en Jackson, especialmente p. 296.
42. Esta descripción de los vietnamitas que vivieron en Camboya
por generaciones, de la misma forma que muchos camboyanos vivieron en
Vietnam, podría haberse tomado de la propaganda fascista de Lon Nol, pero
de hecho viene del Expediente negro del gobierno de Kampuchea Democrática.
43. Becker, pp. 262‑3.
44. Manifiesto del Partido Comunista (Ediciones en Lenguas
Extranjeras, Pekín, 1965), p. 35.
45. “Examinar el control”, citado en Kiernan, PPR, pp. 98‑9.
46. Literalmente. Este plan y los documentos políticos relacionados
están en Pol Pot Plans the Future [PPPF].
47. Ver “Notas sobre la economía política de Cuba”, Un Mundo
Que Ganar Nos. 1989/14 y 1990/15.
48. “Selección del informe sobre las principales opiniones del
camarada representante de la organización del partido en una asamblea
de zona”, en PPPF, p. 25. Nótese que este plan se debatió en el
partido un tiempo, aunque su existencia aún era secreta.
49. Entrevista a Ieng Thirith, Becker, p. 247.
50. “Informe sobre actividades del centro del partido según las
tareas políticas generales de 1976”, PPPF, p. 197.
51. Ibíd., p. 188.
52. Ibíd., p. 206.
53. Ibíd., p. 182.
54. Mao Tsetung, “Sobre el problema de la cooperativización agrícola”,
Textos escogidos (Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1976),
p. 418.
55. “Informes”, PPPF, p. 205.
56. Ibíd., p. 207.
57. Ibíd., pp. 184‑5.
58. Entrevista con Becker, p. 247.
59. Entrevista con Becker, p. 245.
60. Así Phim había purgado a los camboyanos que regresaron de Vietnam,
que es un contra‑argumento a la acusación de que él era un mero
lacayo de Vietnam, pero parece que hubo una disputa entre la zona este
y el centro del partido sobre cómo tratar a Vietnam.
61. Se debe notar que este documento concluye que, a la luz de
estos “enemigos ocultos” y “redes” dentro del partido, la existencia de
éste debe quedar en secreto. “Los enemigos también quieren que salgamos
para que puedan observarnos claramente, y para que puedan proceder a lograr
sus objetivos de largo plazo. Con la aparición del partido se genera el
problema de defender la dirección. En septiembre y octubre, también habíamos
pensado salir, pero desde entonces los documentos han revelado que los
enemigos han tratado de derrotarnos con todo método posible”. La conclusión:
“diferir nuestra decisión sobre la aparición del partido”. El argumento
de que revelar la existencia del partido pondría en peligro su dirección
se hace menos convincente por el hecho de que en ese entonces, ya se había
identificado públicamente a Pol Pot y a otros altos líderes del partido
con el funcionamiento del gobierno. Lo que fue un secreto fue que supuestamente
eran comunistas y la propia existencia del partido.
62. Entrevista con Becker, p. 275
63. Charles H. Twining, “La economía”, en Jackson, p. 145.
64. Entrevista con Becker, p. 275.
65. “Duch” se volvió un cristiano evangélico en 1992 y pasó los
siguientes años trabajando con un nombre falso con la ONU y las ONG en
el oeste de Camboya. En mayo de 1999, dio extensas entrevistas a Nat Thayer,
escritor de la Far Eastern Economic Review (FEER, 13 mayo
1999.)
66. Mao, “Puntos principales de la resolución adoptada en una reunión
ampliada del Buró Político del CC del PCCh”, Obras escogidas, t.
5 (Ediciones en Lenguas Extrajeras, Pekín, 1977), p. 45.
67. “Resumen de la historia...”, en Jackson, p. 251 ss.
68. PPPF, p. 4.
69. En eso, hay algunas cuestiones tácticas. No estuvo mal que
China alentara a Sihanouk a actuar en contra de los Estados Unidos, en
particular cuando Sihanouk daba ayuda material a la guerra antiimperialista.
China también dio ayuda al PCK, mucho antes y en el momento de la liberación,
y no hay ninguna evidencia que alguna vez presionara al PCK a cuadrarse
con su política entre Estados. Luego, el PCK dijo que había concentrado
su fuego político en Lon Nol, primer ministro de Sihanouk y sus preparaciones
para un golpe de Estado, y no en el príncipe, durante el último año de
ese período (Expediente negro).
70. “Lecciones abreviadas”, PPPF, p. 220.
71. Nat Thayer, Far Eastern Economic Review, 23 octubre
1997.
72. “Pongan atención a impulsar...”, en Jackson, p. 296.
73. Grabación de la BBC citada en Kiernan, PPR, pp. 393‑4.
74. Becker, pp. 431‑2.
75. citado en Becker, p. 440.
76. Manifiesto del Partido Comunista, obra citada, p. 51.
77. Declaración del Movimiento Revolucionario Internacionalista
(México, 1998), pp. 35‑36.
78. “El plan de 4 años del partido para construir el socialismo
en todos los campos”, PPPF, p. 46.
79. “El plan de 4 años del partido...”, p. 45.
80. Mao, “Sobre el problema de la cooperativización agrícola”,
obra citada, pp. 428‑429.
81. Maoist Economics and the Revolutionary Road to Communism:
The Shanghai Textbook [Economía maoísta y el camino revolucionario
al comunismo: El manual de economía política de Shanghai], Raymond Lotta,
red. (Banner Press, Nueva York, 1994), pp. 24‑25. Traducción del
manual chino Fundamentos de economía política de 1975.
82. Ver el prólogo de Lotta en Maoist Economics, p. xliii.
83. Mao, “Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido”,
Obras escogidas, t. 1 (1972), pp. 117‑118.
84. Discurso de Pol Pot, “Continuemos manteniendo firmemente en
alto la bandera de la victoria del glorioso Partido Comunista de Kampuchea
a fin de defender a Kampuchea Democrática, impulsar la revolución socialista
y construir el socialismo”, citado en Becker, p. 198.
85. El plan de 1976 dice: “Debemos darle al pueblo el 50‑100%
de sus necesidades materiales de 1977 en adelante” (“El plan de 4 años
del partido...”, p. 111). Esto representa una indiferencia tan asombrosa
sobre si las masas vivieran o murieran que no es difícil entender por
qué el plan se guardó en secreto. El FMI y el Banco Mundial hacen cálculos
similares, pero su lenguaje es menos franco.
86. Textbook, p. 21.
87. Chang Chun‑chiao, “Acerca de la dictadura omnímoda sobre
la burguesía”, UMQG No. 1989/14, p. 46.
88. El plan de 1976 aplazó la producción de insecticidas y medicinas
hasta el fin del período de 4 años. Aunque el plan menciona la movilización
de la medicina tradicional, parece que no hicieron nada para hacerlo científicamente;
más bien a menudo dieron remedios sin importar si curaran o mataran. China
ofreció enviar a “médicos descalzos” para compartir su experiencia de
combinar la medicina tradicional y la moderna, pero como con otras ofertas
semejantes de China, el régimen no quiso dejar que fuereños entraran a
las aldeas.
89. Textbook, p. 109. La primera parte de la cita es de:
“Resolución sobre algunos problemas concernientes a las comunas populares
(10 de diciembre de 1958)”, en Documentos de la Sexta Reunión Plenaria
del Comité Central, elegido en el Octavo Congreso, del Partido Comunista
de China (Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1959), p. 33.
90. Chang Chun‑chiao, “Acerca de la dictadura omnímoda sobre
la burguesía”, UMQG No. 1989/14, p. 53.
91. PPR, p. 313. Las ideas del PCK sobre el partido se hallan
en: “Agudizar la conciencia...”.
92. Mao, “Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones
en el seno del pueblo”, Textos escogidos, p. 484.
93. “Lección abreviada sobre la historia del movimiento revolucionario
kampucheano encabezado por el PCK”, en Jackson, p. 219.
94. El informe dice que la situación política entre los obreros
fabriles es “demasiado complicada” y no permite que éstos queden en las
zonas urbanas, y se refiere a “personas de las capas más bajas quienes
recién han salido de las ciudades” como “un elemento demasiado diverso”
en que confiar. La conclusión es que a ellos, como a las “capas superiores
de la sociedad”, no se les debe permitir subir a la dirección de las cooperativas
ni recibir derechos políticos. ¡Esto, a propósito, está en una sección
que trata el peligro de “redes enemigas ocultas”! (“Informe sobre actividades
del centro del partido según las tareas políticas generales de 1976”,
PPPF, p. 208).
95. Mao, “Sobre el tratamiento correcto...”, pp. 457, 459‑460.
96. “Resumen de la historia del partido...”, en Jackson, p. 264.
97. Como dio a entender Brzezinski, del gobierno yanqui. Ver Becker,
p. 440.
98. Ver The New York Times, 24 julio y 28 diciembre 1998,
y The Sunday Times (Londres) 19 abril 1998.
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