| |
Documento del
Secretario General Prachanda
Partido Comunista de
Nepal (Maoísta)
Dos Trascendentales Años
de Transformación Revolucionaria
Este artículo
del Camarada Prachanda es de The Worker [El Obrero], órgano
del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), #4, mayo 1998 —
UMQG.
1. INTRODUCCION
El proceso de transformación revolucionaria en la actual
sociedad semifeudal y semicolonial de Nepal a través de la
Guerra Popular ha cumplido dos años. En este período
el Partido ha aplicado con éxito dos planes estratégicos
de inicio y continuación de la Guerra Popular y en el presente
está llevando a cabo el Tercer Plan Estratégico. Hoy
la Guerra Popular se ha establecido como la única alternativa
revolucionaria en Nepal rompiendo los innumerables ciclos de represión
de los reaccionarios y oposición de los revisionistas. En
el proceso de destrucción del viejo Poder y la construcción
del nuevo, la Guerra Popular ha alcanzado hoy la etapa del ejercicio
local del Poder democrático. Al crear una influencia y debate
desafiantes en cada aspecto de la vida nacional, desde el punto
de vista militar la Guerra Popular ha alcanzado la etapa de desarrollo
de zonas de guerrilla. Al poner las bases de una nueva estructura
estatal en la forma de un Frente Unico Revolucionario de masas de
diferentes clases, nacionalidades y regiones oprimidas por siglos,
la Guerra Popular está mostrando, en el curso de su desarrollo,
el camino de su propia preservación, desarrollo y victoria.
En lugar de la corrupta, vil, fraudulenta y extremadamente individualista
cultura anárquica del viejo Estado, la Guerra Popular ha
desarrollado una nueva cultura colectiva y orgullosa basada en el
sacrificio, compromiso ideológico y autosacrificio. Sobre
todo, en medio del proceso de intensa represión y resistencia
de los últimos dos años, la Guerra Popular ha jugado
un destacado papel en la transformación revolucionaria.
Hasta ahora noventa de los mejores hijos e hijas del pueblo han
sacrificado la vida en la forja de esta hazaña histórica.
Miles de combatientes revolucionarios desafían con valor
la cárcel, persecución y horrendas torturas del régimen
reaccionario. Cientos de miles de personas están nutriendo
este proceso histórico con innumerables ejemplos de sacrificio,
devoción y autosacrificio.
El camino de desarrollo y victoria de la revolución nunca
ha sido recto, fácil ni tranquilo en ninguna parte. La ley
dialéctica del desarrollo nos dice que, en todas partes y
todo momento, la revolución avanza en medio de una intensa
oposición y contrarrevolución y a través de
ascensos y descensos, subidas y bajadas, y pérdidas y victorias.
La experiencia de los últimos dos años de Guerra Popular
no es una excepción. Hoy, con motivo de cumplir dos gloriosos
años y entrar al tercer año de retos de la Guerra
Popular es importante resumir nuestros logros.
2. DOS AÑOS DE GUERRA POPULAR Y LA SITUACION DEL ESTADO REACCIONARIO
En la fase inicial de la histórica Guerra Popular, la reaccionaria
clase dominante nepalesa, tal como las clases reaccionarias del
mundo, subestimaron el gran papel del pueblo. Por su posición
de clase, los reaccionarios de todas partes siempre tienden a menospreciar
e intimidar a las fuerzas populares. Desde su punto de vista, las
reaccionarias clases dominantes de Nepal “dijeron” que
destruirían las fuerzas populares en mes y medio o dos meses
y recurrieron al terrorismo de Estado con arrestos masivos, tortura,
saqueo y genocidio. Las masas, el Partido y los combatientes revolucionarios
continuaron resistiendo y dieron históricos ejemplos de devoción
y sacrificio.
¿Cuál fue el resultado? El resultado fue acorde con
lo que sucede en los auténticos movimientos revolucionarios
en todo el mundo, y con el pronóstico de la invencible ideología
del Marxismo-Leninismo-Maoísmo. Los reaccionarios gobernantes
habían pensado que podrían extinguir fácilmente
el fuego de la Guerra Popular recurriendo al genocidio, represión
y terror. Pero, como ha demostrado la ciencia y la experiencia histórica,
el asesinato de las masas no extingue el fuego de la revolución,
sino que atiza las llamas. El terrorismo desatado por el Estado
hizo avanzar la revolución del pueblo. Además, el
terrorismo de Estado arrancó la máscara de la llamada
democracia, constitución y derechos humanos al Estado reaccionario
y ayudó a las masas a reconocer su naturaleza fascista. La
campaña represiva fascista de todo el año no sólo
reveló la crisis en el Estado sino que la profundizó
aún más. Después de un año de represión,
el enemigo se dio cuenta de que había una ola aún
más grande de simpatía y cooperación hacia
la Guerra Popular. ¡Aquellos miles están reemplazando
a cientos, y aquellos cientos de miles están reemplazando
a miles! Saben que no va a ser fácil que desaparezca la Guerra
Popular, pues ésta es fundamentalmente un nuevo tipo de guerra.
Junto con la agudización de la crisis del podrido Estado
de la clase reaccionaria, este gran proceso de Guerra Popular intensificó
las contradicciones entre sus diferentes facciones políticas.
Entre las varias camarillas parlamentarias que obedecen a diferentes
saqueadores imperialistas y expansionistas, se intensificaron las
maniobras por el poder. En el contexto de esta crisis y justo después
de la celebración del primer glorioso aniversario y el comienzo
del segundo año de la Guerra Popular, se fraguó una
nueva coalición en el Estado reaccionario, con cara de perversión,
vileza, hipocresía y servilismo. El nuevo gobierno —con
la participación de la camarilla renegada del Partido Comunista
Nepalés Unido (Marxista-Leninista) [UML] bajo el liderazgo
de los carniceros de Panchayati— fue una burla hasta de los
limitados logros del histórico movimiento del pueblo de 1990.
El gobierno adoptó una nueva estrategia de represión
combinada con intrigas diplomáticas contra la Guerra Popular.
Con esta estrategia, al comienzo se dijo que la Guerra Popular era
un “problema político” y que se podía
resolver a través del “diálogo”. No obstante,
en los hechos hizo preparativos para intensificar aún más
la represión: se constituyeron diferentes comisiones, particularmente
una comisión de inteligencia. Las masas detectaron la conspiración
general del nuevo gobierno cuando éste decidió proponer
un proyecto de ley antiterrorista y movilizar a sus fuerzas armadas
contra el pueblo, aunque no había cambio en la situación
objetiva.
Sobre la base de las enseñanzas del Marxismo-Leninismo-Maoísmo,
el principio universal del desarrollo de la guerra revolucionaria
y las particularidades del desarrollo de la Guerra Popular en Nepal,
el Partido ya había previsto la posibilidad de que el enemigo
movilizara su ejército en contra de la Guerra Popular. Para
resistirlo, el Partido había preparado a todos sus militantes,
a todos los combatientes y en cierta medida a las masas con una
serie de estrategias y tácticas políticas y militares.
Como el Partido consideraba la movilización del ejército
contra la Guerra Popular como una señal del avance de la
Guerra Popular, desde el punto de vista militar, se había
preparado para grandes oportunidades y grandes retos.
Las amplias masas populares lanzaron una campaña nacional
de protesta contra la decisión del reaccionario gobierno
de proponer el llamado proyecto de ley antiterrorista y de movilizar
el ejército contra la Guerra Popular, y, de este modo, lograron
que el proyecto se archivara por el momento. En sólo mes
y medio, se puso al descubierto la naturaleza fascista del nuevo
gobierno. Y de más importancia aún, por primera vez
las amplias masas populares pudieron identificar y comprender la
reaccionaria naturaleza de la camarilla renegada revisionista del
UML. Ante la furia popular, el gobierno tuvo que retroceder. Las
masas resumieron correctamente que, hasta cierto punto, esto era
una victoria por su iniciativa.
Alarmados por estos acontecimientos, los feudales e imperialistas
empezaron a buscar otra forma de mantener su Estado. En este contexto
empezaron el tan odiado proceso de comprar y vender, encarcelar
y raptar, a los congresistas principalmente ¡con la intervención
y en aras de los intereses de los expansionistas de la India! La
hipocresía de su democracia parlamentaria salió aún
más a flote. Una vez más se vio que el parlamento
y los congresistas no son más que el redil de borregos del
imperialismo y el feudalismo.
Finalmente se formó un gobierno de coalición con
antiguos fascistas Panchas y el Partido del Congreso: tristemente
célebres traidores, asesinos de masas y vasallos de los expansionistas
de la India. En su primera declaración pública, este
nuevo gobierno, tan odiado y repudiado por la gente, dio a conocer
su política para contener a la Guerra Popular, y declaró
que “liquidaría” la Guerra Popular en un período
de tres meses. El nuevo gobierno está procediendo con la
estrategia política de usar rondas patrocinadas por el mismo
con el nombre de Comités de Defensa Popular, para asesinar
a los cuadros revolucionarios en ataques sorpresa, hacer propaganda
falsa y negra contra la dirección de la Guerra Popular, movilizar
enormes comandos policíacos y militares en una campaña
nacional de represión no declarada, arrestar y torturar,
y realizar ataques armados contra las actividades pacíficas
de diferentes organizaciones de masas. De este modo, hasta enero
de 1998 este gobierno de lacayos pro India había asesinado
a nueve combatientes revolucionarios, entre ellos los Camaradas
Dhanraj Pun, Suk Bahadur Rokka, Prem Bahadur Rokka, Bhim Prasad
Oharti, del distrito Rolpa, la Camarada Kamala Bhatt, del distrito
Gorkha, y el Camarada Padam Bahadur Royaka, del distrito Jajarkot.
Sin embargo, el aspecto de mayor importancia es la nueva ola de
apoyo sin precedentes a favor de la Guerra Popular, que va en ascenso
en el contexto de estas actividades y declaraciones del gobierno.
Miles de campesinos, mujeres, estudiantes e intelectuales están
avanzando a gran velocidad en el proceso de lucha combativa. Las
acciones militares de las guerrillas del pueblo no sólo se
han expandido ampliamente sino han alcanzado nuevas alturas. Esto
lo ha confirmado el reciente éxito de las formas superiores
de acciones guerrilleras realizadas en Rukum y Dhading, entre otras
zonas.
En medio del odio, furia y resistencia del pueblo, se desenvuelve
otro drama: la formación de una nueva coalición en
el Estado reaccionario. En la forma de un debate sin sentido entre
celebrar elecciones a mitad del período o una sesión
especial del parlamento, se están generando las luchas por
el poder entre el palacio Real, los Estados Unidos y la India. En
aras de su propia dominación y saqueo exclusivo, los expansionistas
de la India y los imperialistas yanquis están penetrando
abiertamente a los grupos reaccionarios, como el palacio Real, el
Partido del Congreso nepalés, el UML y el Partido Rastriya
Prajatantra [RPP]. Es ahora tan claro como la luz del día
que varias contradicciones y conflictos entre las diferentes camarillas
reaccionarias son en esencia el reflejo de las luchas por el poder
entre diferentes campos imperialistas y expansionistas.
En este forcejeo entre la Guerra Popular y el Estado reaccionario
se vislumbra que este último está resbalando hacia
su muerte y que el gran proceso de la Guerra Popular está
dirigiéndose hacia su victoria. El actual Estado reaccionario
es la raíz y causa de la ruina del país y del pueblo,
y la Guerra Popular representa la bandera de salvación y
liberación del país y del pueblo.
Hoy, los feudales, los expansionistas y los imperialistas están
conspirando a través de sus lacayos nepaleses, el Partido
del Congreso nepalés, el UML, el palacio Real, el RPP, etc.,
para desatar una mayor represión contra las masas y la Guerra
Popular. No es posible obtener una victoria fácil en la Guerra
Popular. Para obtenerla, se requiere una mayor participación
y unidad de las masas. La Guerra Popular tiene ante sí grandes
posibilidades de avance y al mismo tiempo grandes retos.
Hasta ahora la clase reaccionaria ha adoptado la estrategia de
campañas políticas desinformativas y campañas
militares de cerco y aniquilamiento contra la Guerra Popular. Para
contrarrestar estas campañas, la Guerra Popular está
adoptando en lo político la estrategia de “desmentir
los rumores” y en lo militar la estrategia de “romper
los cercos y oponer resistencia”.
No debemos pensar que los fracasos de los diferentes grupos políticos
reaccionarios sean fracasos del Estado reaccionario en general.
Si es necesario, el Estado reaccionario puede deshacerse de los
actuales grupos políticos por no ejercer el debido despotismo
extremo contra el pueblo. Unicamente al prepararse a enfrentar al
Estado más sanguinario es posible que los revolucionarios
cumplan con su papel histórico. Lo principal es atreverse
a ganar desafiando la muerte, sobre la base de los principios revolucionarios
del Marxismo-Leninismo-Maoísmo y de compromiso con el pueblo.
Por difícil y arduo que sea el camino, la destrucción
del Estado reaccionario y la victoria del pueblo se harán
realidad.
3. EL PAPEL DE LA GUERRA POPULAR EN EL DESARROLLO DE LOS TRES INSTRUMENTOS
DE LA REVOLUCION
A. EL PARTIDO
El Camarada Mao ha resumido que los tres instrumentos mágicos
de la revolución de nueva democracia son el partido, el frente
único revolucionario y el ejército popular. Aunque la
teoría sea universal, el desarrollo específico de estos
instrumentos depende de las particularidades del desarrollo histórico
de cada país. Aquí no se admite un pensamiento mecanicista
acomodaticio. Es bien sabido que de los tres instrumentos, el partido
es el instrumento principal el cual dirige a los otros dos.
La Guerra Popular que ha estado avanzando desde hace dos años
ha jugado un papel histórico en el desarrollo y transformación
del Partido. En un país semifeudal y semicolonial como el
nuestro y en la época del imperialismo y de la revolución
proletaria, el proceso de prolongar la guerra popular es también
un proceso de transformación revolucionaria del partido.
Estamos percatándonos con nuestras propias experiencias de
que en comparación con diez años de cháchara
y sermones idealistas, la experiencia de dos años de Guerra
Popular ha contribuido enormemente a la transformación revolucionaria
del Partido.
La Guerra Popular ha contribuido muchísimo a la transformación
y desarrollo del Partido, tal como: fortalecer la unidad de mentes
y corazones en el Partido; elevar la conciencia y nivel ideológico
y político del Partido a un nivel superior desarrollando
las características específicas de la revolución
nepalesa; dirigir a todo el Partido hacia el desarrollo de la cultura
revolucionaria proletaria de abnegación, devoción
y sacrificio que se requiere para dirigir a la revolución
del pueblo; profundizar la conciencia acerca de la relación
dialéctica y el tratamiento correcto de la lucha de clases
y la lucha interna; consolidar y expandir cualitativamente las relaciones
entre las masas, clases, Partido y líderes; incrementar el
papel, responsabilidad y reconocimiento del Partido en el país
y en el mundo, etc.
La resistencia al Estado reaccionario y su represión fascista,
y a los viles ataques de los viejos y nuevos revisionistas, aceleró
la transformación revolucionaria del Partido. Nuevamente
se confirma el hecho de que el desarrollo del Partido como representante
revolucionario de la clase proletaria se da por medio de un intenso
proceso de lucha de clases y de lucha ideológica.
Basado en la síntesis de la experiencia, éxitos y
limitaciones de la Guerra Popular, el Partido está bregando
por que las lecciones de la Gran Revolución Cultural Proletaria
(GRCP) sean su punto de partida para prevenir que el Partido cambie
de color, y que se revolucione y se madure más ante las actividades
represivas, divisionistas y conspirativas de los reaccionarios y
los oportunistas. Para transformar continuamente al Partido en líder
de la revolución, para defenderlo física e ideológicamente,
y para expandir y fortalecer su relación con las masas, no
hay ningún otro método científico en el mundo
de hoy salvo las enseñanzas de la GRCP. El Partido es una
unidad de contrarios; mientras que el Partido exista también
habrá unidad y lucha de contrarios. Cuanto mayor sea el desarrollo
y mayor la complejidad de la lucha de clases, más se desarrollará
el Partido y más crecerá su complejidad. En ese contexto
una constante práctica de democracia amplia dentro y fuera
del Partido será necesaria para preservar su calidad revolucionaria
y para derrotar las diferentes manifestaciones de revisionismo y
oportunismo. Asegurar la máxima participación de los
cuadros de base y de las masas trabajadoras en los asuntos internos
del Partido es la única garantía y protección
contra el revisionismo. Por lo tanto, el Partido puede captar claramente
por medio de las experiencias de dos años de Guerra Popular,
que a menos que se adopte un sistema que forme a innumerables sucesores
revolucionarios de los cuadros de base y de las masas, será
imposible derrotar al feudalismo, al imperialismo y al revisionismo.
Un importante logro hoy es que se ha reconocido la necesidad de
desarrollar la conciencia y la iniciativa de los cuadros y las masas
para “bombardear el cuartel general” del oportunismo
así como cumplir el papel de dirigir la gran revolución
del pueblo contra la explotación y la opresión del
feudalismo, el imperialismo y la traición del revisionismo.
B. EL FRENTE UNICO REVOLUCIONARIO
Según la teoría revolucionaria, el éxito de
la revolución democrática es imposible sin el amplio
frente único revolucionario de las diferentes clases, sectores
y niveles antifeudales y antiimperialistas de la población,
bajo la dirección del proletariado. Asimismo, es claro que
la base de tal forma de frente único será y deberá
ser la unidad entre obreros y campesinos.
Por otro lado, el proceso de inicio y desarrollo del frente único
revolucionario variará según las condiciones de diferentes
países. En Nepal, la mayor manifestación de oportunismo
ha sido sobre la cuestión del frente único.
Aunque, a nivel teórico, desde hace algún tiempo
nuestro Partido ha estado poniendo una línea revolucionaria
sobre esta cuestión, no logró ponerla en práctica
y tampoco fue posible hacerlo sin el inicio de la Guerra Popular.
Hoy las experiencias de la Guerra Popular muestran un cuadro claro
de los aspectos tácticos y estratégicos del frente
único revolucionario. En vista de las particularidades históricas
de Nepal y las experiencias de dos años de Guerra Popular,
el amplio frente único de clases y masas oprimidas, nacionalidades
oprimidas y habitantes de las regiones oprimidas será la
manifestación concreta de nuestro frente único revolucionario.
Esta conclusión tiene una inmensa importancia histórica.
Esto aplastará la actual “unidad” impuesta por
el poder estatal feudal pro India basada en desigualdades y opresión
de clases, nacionalidades y regiones, e iniciará la construcción
de una nueva unidad basada en valores democráticos. Hoy la
Guerra Popular tiene su mayor impacto en las clases y masas oprimidas
de obreros, campesinos, mujeres, etc., en diferentes nacionalidades
oprimidas y las castas dalit intocables, y en los habitantes
de las regiones oprimidas del lejano Oeste y de Terai.
Para el Partido, es una necesidad histórica dar la máxima
importancia a la lucha contra la opresión de las nacionalidades
y regiones como parte integral de la lucha de clases y de la revolución
democrática. Hasta que los derechos políticos, económicos,
religiosos, lingüísticos y culturales de las diferentes
nacionalidades (usurpados en el curso de la formación del
Estado feudal centralizado) sean reintegrados democráticamente
y se garantice su plena participación en el nuevo Estado
democrático, y hasta que sea creada una gran fuerza de unidad
nacional basada en la democracia, será imposible hacer pedazos
al imperialismo y al feudalismo.
Para lograr esa gran unidad nacional, la única posición
proletaria correcta es reconocer el derecho de las nacionalidades
oprimidas a la autodeterminación, incluyendo el derecho a
separarse políticamente. Por lo tanto nuestro Partido ha
aceptado firmemente el derecho de autodeterminación de las
diferentes nacionalidades oprimidas a fin de asegurar su participación
como parte necesaria del frente único revolucionario. Por
consiguiente el Partido ha estado tomando iniciativas para poner
en práctica la autonomía de las nacionalidades como
un programa concreto en el presente.
En la actual etapa de desarrollo de la Guerra Popular, en las regiones
en que se construya el Estado democrático el Partido está
trabajando por aplicar el concepto de frente único, y al
nivel central por construir el frente único como instrumento
de lucha contra la opresión de clase, regiones y nacionalidades.
Para asegurar la victoria de la revolución, es importante
difundir la concepción que el Partido tiene sobre el frente
único entre los obreros, campesinos, nacionalidades, castas
oprimidas y habitantes de las regiones oprimidas y darle una forma
organizativa lo antes posible y lo mejor posible. Al nivel ideológico,
es necesario librar una lucha aún más vigorosa contra
los revisionistas de derecha quienes añoran alianzas oportunistas,
en nombre del frente único.
C. EJERCITO POPULAR
La Guerra Popular —que avanza con lemas marxista-leninista-maoístas
como: “Sin un ejército popular, nada tendrá
el pueblo”, “El principal instrumento del Estado es
el ejército”, “En la Revolución de Nueva
Democracia la principal forma de organización es el ejército
y la principal forma de lucha es la guerra”, etc.— está
jugando un papel importante en la formación del ejército
popular. Hoy las masas desarmadas se están transformando
sistemáticamente en masas armadas apoyándose en el
principio revolucionario de que se aprende a combatir en el curso
mismo de la guerra. Al aplicar la estrategia y tácticas de
guerra total en el marco de una situación sumamente desigual
entre las fuerzas militares enemigas y el pueblo, la Guerra Popular
ha estado impulsando el proceso de construir el ejército
de acuerdo a las particularidades del país.
Al aplicar muchas leyes concretas de las relaciones dialécticas
entre el trabajo abierto y el secreto, las actividades rurales y
las urbanas, la lucha legal y la ilegal, las actividades políticas
y las militares, las acciones y las movilizaciones de masas, la
Guerra Popular ha estado desarrollando su doctrina y teoría
militar y la fuerza de las masas.
4. EL PAPEL DE LA GUERRA POPULAR EN EL DESARROLLO DE LA ORGANIZACION
REVOLUCIONARIA DE MASAS Y EL MOVIMIENTO DE MASAS
El histórico inicio de la Guerra Popular y su posterior
desarrollo han impulsado el desarrollo de la organización
y el movimiento de masas revolucionarios. Primero que nada, se han
generado nuevas olas de organización y movimiento de masas
revolucionarios, en las narices de los cobardes revisionistas quienes
no ven las posibilidades de desarrollar los movimientos y organizaciones
de masas más allá de los confines del reformismo y
el parlamentarismo y quienes se autofelicitan por su monopolio en
ese inmundo pantano después del inicio de la Guerra Popular.
Hoy los obreros, campesinos, mujeres, estudiantes, maestros, intelectuales,
dalits, nacionalidades oprimidas y activistas culturales
—con un nuevo ánimo y entusiasmo— están
encendiendo el fuego de la organización y la lucha como aliados
de la Guerra Popular. Las olas de movimientos y organizaciones de
masas revolucionarios se están generando en todo el país,
la mayoría en las principales zonas de lucha, desafiando
al sanguinario terrorismo perpetrado por el Estado reaccionario
y a los cobardes disparates de los renegados revisionistas.
¿Se ha visto alguna vez en la historia contemporánea
de Nepal tan sorprendente iniciativa de miles de mujeres trabajadoras
de las zonas rurales quienes han levantado la bandera de la rebelión,
desafiando todo tipo de dificultades? ¿Pueden entender alguna
vez los cobardes revisionistas el gran surgimiento de la participación
de la mujer como combatientas y comandantas guerrilleras que desafían
la muerte a conciencia y voluntad? En medio del terror desatado
por las rondas patrocinadas por el gobierno, la policía y
el ejército, hoy miles de mujeres trabajadoras de todos los
distritos más remotos, están participando en reuniones
y conferencias de mujeres, asaltando cielo y tierra, y luchando
por sus derechos. Esto ha plasmado la nueva relación entre
la Guerra Popular y el movimiento de masas. El hecho de que las
mujeres sean el grupo más inspirado en los últimos
dos años de la Guerra Popular es una clara victoria de la
revolución.
Hoy, se perfila un nuevo ambiente de reuniones, conferencias y
luchas de los campesinos por todo el país. Claramente, la
Guerra Popular ha influido bastante: los campesinos pobres están
tomando gran iniciativa para capturar miles de quintales de granos,
cultivos y tierras y para destruir contratos de trabajo falsificados
de muchos terratenientes feudales. Cientos de miles de campesinos
de las principales zonas de lucha están logrando ejercer
el nuevo poder democrático resistiendo sistemáticamente
el asesinato de masas, saqueo y terror del enemigo. ¿Alguna
vez antes se habían dado escenas así en el movimiento
comunista de Nepal? Es claro que al tomar el camino de la reforma
agraria revolucionaria, de manera consciente y planeada en diferentes
partes del país, las llamas de las luchas campesinas revolucionarias
reducirán a cenizas todas las relaciones feudales de producción.
Asimismo, la juventud y estudiantes revolucionarios están
marchando hacia adelante, construyendo organizaciones y luchas por
todo el país y desafiando los asesinatos, represión,
arrestos y tortura del enemigo. La Guerra Popular ha generado nuevas
energías, sacrificios e iniciativas en los estudiantes y
desarrollado cualitativamente entre ellos el sentido de responsabilidad
hacia su país y el pueblo.
Con el desarrollo de la Guerra Popular, una nueva conciencia de
luchar por sus derechos y su liberación está surgiendo
en muchas nacionalidades oprimidas: los magares, gurungs, tamangs,
newars, tharns, rais, limbus y madhises. La Guerra Popular ha acelerado
la formación de varios frentes de liberación nacional
y la expansión de organizaciones de nacionalidades oprimidas.
Y, hoy, con el desarrollo de la Guerra Popular, una ola de organización
y lucha ha surgido en las castas dalit, con mayor rapidez
y a una escala más amplia. Los dalits están
rebelándose contra la vil tiranía perpetrada por el
Estado feudal de las altas castas hindúes.
Además, en la Guerra Popular maestros, profesores e intelectuales
han asumido con mayor conciencia y actividad sus responsabilidades
hacia el país y el pueblo. Este es un cambio significativo:
miles de intelectuales se están integrando en apoyo al gran
proceso histórico de la Guerra Popular y están organizándose
contra la carcomida organización social y la degeneración
y tiranía del Estado reaccionario.
En el frente cultural, la Guerra Popular está impulsando
la iniciativa y unidad de los activistas culturales revolucionarios
contra la actual hipocresía capitalista, revisionista y neo-revisionista.
En el campo de literatura, arte y cultura, la Guerra Popular está
impulsando directamente la formación de un nuevo ejército
cultural. No tiene precedente el papel que está jugando el
frente cultural para integrar a cientos de miles de personas en
la Guerra Popular.
Tanto en el país como fuera de él, en particular
en la India, la Guerra Popular ha generado un nuevo espíritu
y firmeza en los nepaleses expatriados: quieren organizarse y participar
en la Guerra Popular. La influencia y trabajo del Partido entre
cientos de miles de expatriados nepaleses ha aumentado.
De igual forma hoy la Guerra Popular está jugando un importante
papel para atraer a agrónomos, doctores, ingenieros, abogados,
activistas de derechos humanos, etc., hacia la revolución
de nueva democracia.
En todos estos hechos es claro que la Guerra Popular no debilita
al movimiento y organización de las masas; muy al contrario,
los fortalece y estimula su expansión y desarrollo cualitativos.
De la experiencia de los últimos dos años, queda claro
que los revisionistas han estado estorbando el desarrollo revolucionario
de la organización y movimientos de masas, hablando como
loros de movimientos de masas pero idolatrando el reformismo y el
parlamentarismo.
5. COMO LA GUERRA POPULAR DESNUDA A LOS REVISIONISTAS
En ningún lugar del movimiento proletario mundial ha logrado
éxito la revolución sin librar una intensa lucha ideológica
contra el revisionismo. Una de las condiciones esenciales para el
desarrollo y la victoria de la revolución nepalesa es también
liberar a las masas del letal veneno del revisionismo. El Camarada
Lenin reiteró que es un engaño pelear contra el revisionismo
contemporáneo sólo con debates teóricos. Principalmente
con el desarrollo de la lucha de clases, junto con debates ideológicos,
se podrá derrotar al revisionismo. No es tan simple y trivial
pelear contra el revisionismo el cual ha penetrado profundamente
en el movimiento comunista de Nepal en las últimas cinco
décadas y ha envenenado la mente de cientos de personas honestas.
Como dijo Lenin, es principalmente el desarrollo de la lucha de
clases (aquí en la forma de la Guerra Popular), junto con
debates ideológicos, que se ha acabado con el revisionismo
(en palabras de Engels: “el colosal montón de basura”).
Hoy, el espectro de la Guerra Popular ha sembrado más pánico
entre los nuevos y viejos revisionistas que entre los viejos reaccionarios,
y sus desbocados ataques en su contra prueban que el montón
de basura revisionista está en llamas. Justo después
del inicio de la Guerra Popular, los nuevos y viejos revisionistas
traicionaron la moral común de la solidaridad de clases y
mostraron su verdadero carácter poniendo su fe en la propaganda
feudalista e imperialista y dudando y deshonrando al gran sacrificio
e iniciativa de las masas. Además, desenmascararon su verdadero
yo prestando su voz al Estado reaccionario y repitiendo como loros
acusaciones de terrorismo y extremismo contra la Guerra Popular.
Además del liderazgo del UML, han degenerado en la reacción
los nuevos cabecillas revisionistas quienes se autoproclaman los
defensores de “Nueva Democracia” y “Pensamiento
Mao”, y quienes han estado sirviendo al Estado reaccionario
contra la Guerra Popular y así revelado su verdadero carácter.
En este contexto es útil recordar a Mohan Bikram, quien se
está degenerando y marginalizando a causa de su propio carácter
revisionista vil e hipócrita, y quien se adelantó
a los demás anunciando que la Guerra Popular sería
liquidada en 10 meses. Por otro lado, cuando los viejos y nuevos
revisionistas vieron que —en contra de su voluntad—
la Guerra Popular estaba extendiéndose cada día más,
empezaron a repetir como loros que una fuerza reaccionaria instigaba
la Guerra Popular, del mismo modo que el Partido del Congreso y
el palacio Real han estado acusándose mutuamente de lo mismo.
Los revisionistas lamentan que los reaccionarios no fueran capaces
de reprimir la Guerra Popular la cual, de hecho, ha estado resistiendo
las masacres y terror del reaccionario Estado.
Cuando la Guerra Popular entró en su segundo año
se transformó en el proceso vital de cientos de miles de
personas y empezó desafiando aún más al reaccionario
Estado; eso desencadenó un proceso en que cuadros honestos
del campo revisionista se unieron a la Guerra Popular y la apoyaron
de manera abierta y encubierta. Ante esto, los viejos revisionistas
están asesorando abiertamente al Estado reaccionario en cómo
reprimir la Guerra Popular. Los nuevos cabecillas revisionistas,
en lucha por su futuro, hicieron el juego a los reaccionarios: los
instigaron contra la Guerra Popular haciendo montañas de
un grano de arena en torno a sucesos insignificantes a nivel local.
La Guerra Popular ha entrado a su tercer año, después
de haber cumplido dos; se ha erigido en única alternativa
revolucionaria en el país. Para el Estado reaccionario la
Guerra Popular representa hoy su mayor obstáculo. Suena irónico
que de la mano con los imperialistas, los expansionistas, el Partido
del Congreso nepalés, el Partido Rastriya Prajatantra y el
grupo Marxista-Leninistas Unidos, incluso los líderes de
Partido Comunista Nepalés (Mashal) y del Centro de Unidad
estén tachando a la Guerra Popular de terrorista. Pero esto
es un hecho. En ningún lugar y momento han ayudado al movimiento
revolucionario elementos que en lo ideológico y en lo político
han degenerado en reformismo y parlamentarismo. Incluso después
del triunfo de la revolución del pueblo, tal gente continuará
oponiéndosele. Es bien sabido que en Rusia y China, los revisionistas
que se decían comunistas atacaron a los bolcheviques y a
los maoístas, incluso después de la toma del Poder.
Actualmente, la Guerra Popular está escalando cumbres más
altas mientras que desenmascara toda la basura de los nuevos y viejos
revisionistas. Así, mientras que los revolucionarios se guíen
por el Marxismo-Leninismo-Maoísmo y mientras que sigan leales
al pueblo y marchen hacia la liberación del país y
del pueblo, los venenosos ataques de los revisionistas no podrán
parar el desarrollo de la Guerra Popular. Con el paso del tiempo
los revisionistas se quedarán totalmente al desnudo. La revolución
triunfará. El desarrollo de dos años de Guerra Popular
ha probado esto fehacientemente.
6. LA GUERRA POPULAR Y LA EXPANSION Y CONSOLIDACION DE LAS RELACIONES
INTERNACIONALES
Antes del histórico inicio de la Guerra Popular el Partido
declaró: “La revolución nepalesa es parte integral
de la revolución proletaria mundial y servirá a la
revolución mundial”. Hoy, con dos años de experiencia
a cuestas, se ve que esta declaración es absolutamente correcta.
Ya se sabe que nuestro Partido es un miembro participante en el
Movimiento Revolucionario Internacionalista [MRI], el cual está
bregando por construir una “Nueva Internacional”. En
este período nuestra relación con el Comité
del MRI y otros Partidos fraternales participantes se ha desarrollado
y fortalecido cualitativamente. El inicio de la Guerra Popular y
su posterior desarrollo han dado, por un lado, nueva inspiración
a los partidos participantes en el MRI, y por otro lado, la Guerra
Popular en Nepal ha recibido apoyo moral de todos los Partidos.
En el curso de su desarrollo, la responsabilidad internacional de
nuestro Partido y de las masas revolucionarias de Nepal ha aumentado
cualitativamente.
Hoy, nuestra relación se está desarrollando no sólo
con los miembros participantes en el MRI sino con aquellos partidos
y organizaciones marxistas de fuera del MRI. De igual forma las
relaciones con las organizaciones revolucionarias que están
librando luchas de liberación nacional contra el imperialismo
y el expansionismo, están extendiéndose a la par del
desarrollo de la Guerra Popular en Nepal. El desarrollo de las relaciones
e influencia internacionales de la Guerra Popular, la cual es de
un carácter prolongado, ha llegado a ser una manifestación
concreta de la revolución nepalesa. Nos enorgullece bastante
que, en tan corto tiempo, la Guerra Popular esté recibiendo
un caluroso apoyo, amor e inspiración de millones de masas
revolucionarias de todo el mundo.
Además, mientras que la Guerra Popular está impulsando
sus relaciones con los revolucionarios a nivel internacional, los
imperialistas, expansionistas y reaccionarios de toda índole
están urdiendo conspiraciones e intrigas en su contra. Sobre
este particular, es importante tomar en cuenta los comentarios de
las clases dominantes de la India y de los imperialistas yanquis,
los gendarmes mundiales. Han salido a la luz muchas conspiraciones
y medidas represivas de parte de estas potencias contra la Guerra
Popular y el Partido que la dirige; éstas están instigando
principalmente a sus lacayos, a la clase dominante y a varios grupos
reaccionarios en Nepal, para reprimir la Guerra Popular. De esta
manera la Guerra Popular ha constituido una gran bofetada para el
sistema imperialista mundial, el cual está sufriendo nuevas
crisis económicas y políticas. Ahora es claro que
la Guerra Popular jugará un papel histórico en el
desarrollo —en el futuro próximo— de una nueva
ola de la revolución mundial.
El avance de la Guerra Popular no sólo ha empezado a desenmascarar
al revisionismo nacional sino también al internacional. La
Guerra Popular ha asestado un gran golpe a los viejos y nuevos revisionistas
quienes siguen nadando en los inmundos pantanos del reformismo y
el parlamentarismo y han traicionado al movimiento revolucionario
popular en todo el mundo. En todo esto, sobresalen los ataques del
Partido Comunista de la India (Marxista), del Partido Comunista
de la India y de otros renegados revisionistas, contra la Guerra
Popular maoísta en Nepal.
Hoy, en muchos otros países, se están haciendo los
últimos preparativos para lanzar una Guerra Popular maoísta.
Llena de alegría a todos los revolucionarios nepaleses el
hecho de que las experiencias del inicio y continuación de
la Guerra Popular están ayudando directamente en esos preparativos.
Hoy obreros revolucionarios de diferentes partes del mundo han solicitado
venir a Nepal y participar en el frente de batalla con el fin de
salvaguardar y desarrollar la Guerra Popular y sacar lecciones prácticas.
Estas son las manifestaciones más excelsas del impacto internacional
de los dos años de desarrollo de la Guerra Popular.
Así, de un lado, la Guerra Popular es un nuevo desafío
al imperialismo y al revisionismo internacional y, de otro lado,
una nueva fuente de inspiración para los revolucionarios
comunistas y las masas populares. Esta situación ha exigido,
definitivamente, más responsabilidades internacionales al
Partido Comunista de Nepal (Maoísta), a los combatientes
revolucionarios y en general a las masas de Nepal. Los distritos
avanzados, los grandes mártires y todos los combatientes
revolucionarios de la Guerra Popular se han transformado, ahora,
en propiedad común de los revolucionarios comunistas de todo
el mundo. Este sentido de seriedad y responsabilidad ha inspirado
a los revolucionarios nepaleses a desarrollar la Guerra Popular
y a elevarla a mayores alturas aún, y a dar ejemplos vivos
de devoción y sacrificio.
7. CONCLUSION
El gran proceso de la Guerra Popular está avanzando, dando
a luz poderosas fuerzas de transformación revolucionaria
en todas las esferas de la sociedad. Los enemigos y los oportunistas
de dentro y de fuera del país están confabulando para
reprimir y frustrar este gran proceso de transformación revolucionaria.
Los comunistas revolucionarios y las masas de dentro y de fuera
del país están organizándose aún más,
y en mayor escala, para salvaguardar y desarrollar este gran proceso.
Así, de un lado, los dos años de Guerra Popular han
abierto las puertas a posibilidades históricas mientras que,
de otro lado, ha surgido una situación de mayor oposición
de los enemigos y los oportunistas.
La revolución no está siguiendo los deseos subjetivos
de nadie, sino el camino dialéctico de su propio desarrollo.
Con dos años de Guerra Popular a cuestas, el Partido se ha
animado más —con gran firmeza, devoción y responsabilidad
y mayor compromiso con los invencibles principios del Marxismo-Leninismo-Maoísmo—
a cumplir con su responsabilidad histórica de liberar a las
masas. ¡Unámonos al servicio del gran pueblo nepalés
y de su liberación! Por difícil y retador que sea
el camino, la victoria del pueblo es segura.
|