UN MUNDO QUE GANAR
 


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¡El Maoísmo Vive, Lucha, Gana y Sigue Ganando!


Partido Comunista de Turquía (Marxista-Leninista) [TKP (ML)]

El siguiente artículo salió por primera vez en los números del 1-15 y 16-30 de septiembre de 1997 de Halkin Gunlugu, periódico del TKP (ML).


El 9 de septiembre de 1976 perdimos físicamente a Mao Tsetung. Sin embargo el maoísmo aún vive y lucha como líder del proletariado y de los pueblos oprimidos del mundo. Conmemorar a Mao significa defender y aplicar el maoísmo, el cual es un principio de todo maoísta, de otra manera uno o una no podría ser un comunista y no podría aspirar a la victoria.

Después de la muerte de Mao, los problemas del movimiento revolucionario proletario en el mundo, del movimiento comunista internacional y de la posición del movimiento revolucionario nos han mostrado la importancia del liderazgo de Mao. Aquellos que criticaron a Mao después de su muerte, como Enver Hoxha (quien nunca dijo una palabra de crítica cuando Mao aún vivía), en realidad apoyaban a Jruschov. La historia nos muestra la verdadera naturaleza y también la importancia del liderazgo del maoísmo.

El maoísmo está en contra del imperialismo, de sus títeres y de toda especie de reaccionario en el mundo; en la lucha por el comunismo éste representa la etapa superior. El curso de los acontecimientos en el mundo nos confirma el carácter científico del maoísmo. Perdimos a nuestros países socialistas, que en sí confirman el carácter científico del maoísmo: que en el socialismo se desarrolla una lucha entre dos caminos y dos clases, y aún no es claro cuál clase ganará en el período del socialismo. Por lo tanto, el maoísmo es la bandera del proletariado internacional en su lucha por el comunismo. La Revolución Cultural [GRCP] es el punto de partida de la lucha internacional por el comunismo y el deslinde que señala si sigue siendo defendido el comunismo en los hechos. Aunque las formas son diferentes en cada país, la esencia sigue siendo la misma. Ahora existe una generación de comunistas que ha peleado en contra del revisionismo y el oportunismo empuñando la espada del método científico del maoísmo.

Después de todo esto, es claro para cualquiera que quiera verlo, que antes y después de la toma del Poder, es necesario continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado. Aquellos que defienden la teoría de que no existen clases ni burguesía en el socialismo, están en la bancarrota. Está demostrado que hasta la propiedad socialista de las fuerzas productivas no ha resuelto el problema de quién va a ganar. Durante todo el período del socialismo, que es la transición del capitalismo al comunismo, había bases para la restauración capitalista, aun cuando el proletariado estaba en el Poder. La burguesía y las bases para su regeneración siguen existiendo. Con el socialismo, aunque se desarrollaron en buena medida las relaciones de propiedad pública, por la existencia del partido y el Estado, las relaciones de producción no pueden ser completamente trasformadas hasta que se haya logrado el comunismo en todo el mundo. Aunque el partido y el Estado controlen la propiedad pública, existe aún un largo camino por recorrer para lograr una propiedad pública real. Pese a nuestros deseos, ésta es una realidad inevitable.

La nueva burguesía bajo el socialismo, está concentrada principalmente en el partido y el Estado y recibe su impulso de las contradicciones del socialismo. Los nuevos burócratas burgueses como Jruschov, quienes se ocultaron detrás de una máscara socialista, nos muestran esta realidad.

Ahora que todo mundo puede ver el peligro de la restauración capitalista y la bancarrota de la teoría de que “no hay burguesía bajo el socialismo”, es claro que el principal peligro proviene de la burguesía recién formada en el partido y el Estado. Para resumir, el Estado es el instrumento de una clase sobre otra. Este es el caso durante el socialismo y bajo el Poder del proletariado. Desafortunadamente la teoría del “socialismo sin clases” niega la teoría leninista científica sobre el Estado, diciendo que la tarea del Estado proletario es meramente defenderse de los imperialistas y de los ataques externos al país socialista. Es verdad que el Estado proletario defiende al país socialista de invasiones imperialistas, pero su tarea principal es resolver todas las contradicciones en la sociedad socialista, en particular las antagónicas, aunque las formas y los métodos varíen. Por eso, el Poder del proletariado es un instrumento para continuar la revolución proletaria. Con el Poder de la nueva burguesía, quien toma su fuerza de las semillas del capitalismo dentro del socialismo, se daría una vuelta en U en el camino al comunismo. También existe el peligro de la vieja burguesía que ha sido derrocada pero aún existe.

La única garantía de que el poder de los oprimidos será usado a favor del comunismo es la línea maoísta. Bajo el socialismo “de cada quien según su trabajo” es aún un rezago de la economía burguesa y para transitar hacia el principio “a cada uno según sus necesidades” y a la extinción del Estado, se requiere del Poder proletario y de la línea maoísta. Así, se puede activar a los oprimidos y contar con su ejercicio directo del Poder. Al igual que otros problemas, el Estado y el derecho burgués son productos de la naturaleza del socialismo en tanto sociedad de transición. En el socialismo, no debemos retrasar las tareas de eliminar la sociedad de clases y colocar al Estado en el museo de antigüedades hasta que hayamos alcanzado la etapa “de cada quien según sus capacidades, a cada quien según sus necesidades”. No podemos dejar esto de lado y decir que no es tarea del presente. ¿No ha habido liderazgo de la Gran Revolución Cultural Proletaria que nos muestre esto? No tenemos nada que decir a la burguesía quien no quiere ver esto. El funeral de los llamados “socialistas” ya ha enterrado a los socialimperialistas, social fascistas y demócratas burgueses. No nos queda nada que decir salvo: “¡que dios los ayude!”. Entendemos la línea revisionista contra el maoísmo, pero no podemos entender a los revolucionarios y demócratas quienes se revuelcan en una situación ideológica revisionista; aceptamos nuestra tarea de liberarlos de eso. Pero ellos mismos tienen que aceptarlo. Como Marx apuntaba, nadie puede ayudar a aquellos que se nieguen a aprender de sus experiencias y sus errores.

Para comprender los rudimentos del método científico y entender la realidad es necesario primero hacer a un lado indecisiones y prejuicios. La imagen de la ciencia del proletariado nos lo demuestra. Con la dirección proletaria, el Poder proletario aún contiene la contradicción líderes vs. aquellos a los cuales dirigen, en la existente entre el partido y las masas. Si queremos usar el Poder proletario como instrumento de avance al comunismo, la línea política e ideológica maoísta es innegablemente necesaria. El partido y el Poder proletario son producto de la vieja división del trabajo. Aunque el partido representa los intereses del proletariado y del pueblo trabajador, y tiene un rol decisivo en tanto vehículo para dirigir a las masas hacia la toma del Poder, todavía existe la contradicción líderes vs. aquellos a los cuales dirigen: entre el partido y el Estado por una parte, y por otra las amplias masas populares. Las contradicciones entre el trabajo manual y el intelectual, entre los líderes y aquellos a los cuales dirigen, y entre ciudad y campo, forman la realidad del socialismo como una sociedad de transición por todo un período entre el capitalismo y el comunismo. Estas contradicciones son consecuencia de la base económica y social. Esto también es la base de la enajenación. Por ende, incluso el Poder proletario tiene una parte burguesa. Durante la transformación revolucionaria de la economía, política y cultura, la línea política e ideológica maoísta es importante y necesaria para transformar esa parte burguesa.

La Revolución Cultural es nuestra bandera en la lucha en contra de toda especie de burguesía. Con la perspectiva de la Revolución Cultural, es posible dirigir al pueblo en la lucha en contra de la burguesía y su burocracia, dirigir a las masas para supervisar al partido y al Estado, capacitar al pueblo para debatir y organizarse bajo la dirección de la vanguardia, crear una atmósfera política e ideológica viva en la cual aprehender y entender la experiencia bajo la dirección maoísta, y fomentar gran iniciativa. Para ser una dirección de vanguardia se requiere de una ciencia que capacite al pueblo para ver el camino correcto hacia adelante. Con las lecciones de la Revolución Cultural, el partido y el Estado (que son remanentes de la sociedad de clases) pueden servir a las grandes masas. La burocracia asfixia las iniciativas del pueblo, pero la vanguardia proletaria es una palanca que rompe las cadenas. El papel de dirigir al pueblo no es el de dar órdenes, sino de unir las luchas del pueblo para alcanzar la meta.

Con la Gran Revolución Cultural Proletaria y el maoísmo:

A: El socialismo, una sociedad de transición, demuestra que la lucha de clases, la lucha entre dos caminos y la lucha política, económica y social se necesitan de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

B: El socialismo nos ha demostrado el papel del partido y del Estado y los peligros afines, y con ello la importancia de tener una línea política e ideológica y la necesidad de tener una vanguardia para concretar la transformación revolucionaria.

C: Los maoístas dan atención al papel de las masas en la realización de la revolución y el papel de la vanguardia, y luchan contra los errores de aquellos que sólo ven el papel de las masas en la producción y se dicen expertos en política y economía.

D: El principio y la esencia del materialismo dialéctico van en contra de aquellos que sólo ven mecánicamente la relación entre conciencia y materia, la transformación de materia en conciencia y la conciencia en materia. Por ello, el maoísmo va en contra de aquellos que sólo toman de una forma materialista vulgar la relación entre la superestructura y la base económica y entre economía y política; critica a la línea de “socialismo sin clases” y al partido y sociedad monolíticos; ha explicado en la practica las raíces de las contradicciones entre la vanguardia y las masas, entre el trabajo manual y el intelectual, entre ciudad y campo, donde operan leyes y fuerzas burguesas en la sociedad.

E: En sus obras “Sobre diez grandes relaciones” y “Una crítica de la economía soviética”, Mao critica y desenmascara en la práctica a los revisionistas que no entienden la relación entre la industria pesada, la agricultura y la industria liviana; entre la planificación central y la iniciativa local, y la importancia del papel de la vanguardia de dirigir a las amplias masas.

En resumen, con el maoísmo, nuestra ciencia ha alcanzado una etapa cualitativamente superior en los campos de economía, filosofía y socialismo científico. Mao nunca siguió a la cola de las masas ni se paró ante ellas gritando órdenes; tampoco negó —como hacen los liberales— el papel de la vanguardia; ni se portó como burócrata que dicta órdenes; no defendió la vulgar planificación central ni el papel de la economía de mercado libre, que niega el papel de la dirección unificada central. Mao fue un ejemplo concreto de la relación dialéctica entre centralización y descentralización. Mao fue un crítico radical de la centralización burocrática y del anarcosindicalismo. Mao aprehendió los aspectos complejos del socialismo en lo político, social y económico. Cuando él mencionaba la necesidad de una industria pesada, no se olvidaba tampoco la necesidad de una industria liviana. Esta línea no causó caos en China, con una población de más de mil millón de personas. Sólo con una línea maoísta, se puede dirigir al pueblo para participar en la producción y a las masas trabajadoras para participar activamente en el avance de la sociedad y para supervisar plenamente al partido y al Estado.

La línea de Mao con respecto al Ejército Popular fue que éste debe tener un papel dinámico, participar en la producción y cargar con tareas revolucionarias, no como un ejército burocrático que ignora los intereses del pueblo. Mao sabía que el ejército era una necesidad, no una meta. Con la dirección de Mao, no se negó la necesidad de un ejército; también se organizó a las masas en milicias populares.


¡SALUDAMOS AL MAOISMO BAJO LA DIRECCION DE LA GRAN REVOLUCION CULTURAL PROLETARIA!

Cada democracia es un poder de clase. Cada poder es una democracia. No hay democracia por encima de un poder de clase. Esto significa que cada Estado es un instrumento de dictadura contra clases distintas a las que éste representa. Para nosotros es claro a quién la democracia proletaria representa, a quién gobierna y cuál es su meta. Es una democracia para los obreros. Con la dirección de Mao, la meta es tomar el Poder, supervisar y garantizar el Poder y continuar haciendo la revolución, y una dictadura omnímoda sobre la burguesía. Esta es un arma para alcanzar la meta final, el comunismo. Lo más importante es quién controla los órganos de Poder en el socialismo, principio necesario para alcanzar el comunismo. Es muy importante tener una dirección maoísta que transforme la sociedad hacia el comunismo y represente los intereses y los derechos del pueblo. Si el oportunismo y el revisionismo controlan y dirigen el Poder, revertirán la situación y restaurarán el capitalismo. Es nuestra meta establecer el Poder proletario, pero éste no se establecerá solo sin una vanguardia comunista. Aquellos que oponen la vanguardia a las masas, niegan la dirección de la vanguardia maoísta y usan una vulgar filosofía materialista y vulgar método político y económico. Aquellos que se autonombran liberales de “izquierda”, que culpan a nuestra ciencia por los crímenes de la “nueva” burguesía que surgió en los ex países socialistas, son unos viles estafadores, pues atacan especialmente al papel del partido comunista bajo la dictadura del proletariado, lo cual no podemos abandonar. Con su concepción del mundo, no pueden ver las contradicciones en la sociedad socialista, la cual es una transición entre capitalismo y comunismo. Con su punto de vista espontáneo, le culpan a nuestra ciencia de su fracaso e incluso hay algunos que dicen “el comunismo está muerto y derrotado”. Pero, como es sabido, los comunistas han cometido errores.

Sobre esto, cuando Mao explicó las contradicciones en la sociedad socialista, sacó lecciones de los errores de los socialistas y de otras fuerzas; demostró que la Gran Revolución Cultural Proletaria era el camino para continuar la revolución hacia el comunismo; explicó las bases del desarrollo de la “nueva” burguesía bajo el socialismo; demostró cómo los hábitos, ideas y costumbres han provocado la degeneración de las masas, y señaló la solución: persistir en llevar a cabo la Gran Revolución Cultural Proletaria, porque es un hecho que la burguesía puede existir y ejercer control en los mismos órganos de Poder proletario. Por eso, es necesario revolucionar toda la superestructura en el Poder y la sociedad. ¿Podemos hacer la revolución sin un partido? La importancia del papel de la vanguardia es: dirigir con una línea correcta al pueblo. La “izquierda” liberal usa los errores y las debilidades de los comunistas (como no entender bien el papel de las masas o la relación dialéctica materialista entre la vanguardia y las masas) para exagerar el papel de las masas y cerrar los ojos y dar la espalda al papel de la vanguardia. En una palabra, la revolución no puede desarrollarse con esta teoría porque se enfoca sólo en las masas. La iniciativa de las masas revolucionarias exige una vanguardia y no se le opone. Lo que se busca es unir la vanguardia comunista y las masas, no oponer una en contra de otra.

La forma es importante, pero no puede estar por encima de la esencia. ¿No usó Jruschov la propiedad del pueblo en el Estado soviético? Sí, la forma es importante, pero la esencia es el factor clave. Los revisionistas como Jruschov o Deng no pueden usar ésta o aquella forma, pues si no hay una línea maoísta ni una dirección de vanguardia, la forma sola no puede representar ni proteger los intereses del pueblo.

En nombre de la lucha contra la burocracia, no se puede negar el papel de la vanguardia; de otra manera sería una operación donde se le daría el Poder a la burguesía.

La llamada “izquierda” liberal usa el ejemplo de la Comuna de París, pero trafica con sus debilidades las cuales hay que superar. Una de esas debilidades fue que no existía una vanguardia comunista. Aquellos que ponen las debilidades históricas de la Comuna y las veneran como teoría, nos están invitando ¡a entrar a un túnel sin luz! Pero el maoísmo ilumina el camino y representa nuestra herencia científica; nos muestra cómo defender la Comuna de París, con la comuna popular, con la dirección del partido, cómo ejercer el Poder a través del método del comité revolucionario y cómo dirigir al pueblo para participar en la producción práctica, etc.

Aquellos que promueven el anarquismo son charlatanes que no pueden romper con el sistema, y meramente mantienen a las masas atadas a él en teoría y práctica.

Ayer y hoy, defendemos a la Comuna de París como un hito, pero no como los anarquistas. Hoy en día no es suficiente ser un comunista y sólo defender y aceptar la dictadura del proletariado; al mismo tiempo debemos defender la continuación de la lucha de clases bajo la dictadura del proletariado. Es muy importante aprehender, comprender y aplicar esto en la práctica, como el ejemplo de continuar la Gran Revolución Cultural Proletaria. Por supuesto que dictadura no sólo significa violencia. Con la dictadura del proletariado, que la burguesía tenga derechos (como elecciones, etc.) dependerá totalmente de las condiciones específicas. Debemos entender que las diferencias (de forma pero no de esencia) entre la Unión Soviética y China se deben a sus condiciones específicas distintas.

El principio de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado no puede negarse. Los remanentes del capitalismo bajo el socialismo son un fenómeno concreto, así nos lo demuestra nuestra experiencia anterior. Mao dijo, donde la escoba no alcance, el polvo permanecerá; el polvo no desaparecerá solo.

Sin embargo no es suficiente meramente aprehender la lucha de clases, tenemos que aceptar la necesidad de la dictadura del proletariado y ponerla en práctica, desde la perspectiva de llevar a cabo la revolución bajo la dictadura del proletariado. De otra manera la doctrina o teoría de la dictadura del proletariado será distorsionada.

Hay mucha gente que se une al partido comunista y al Poder proletario a nivel organizativo, pero toma fuerza de los hábitos de la vieja sociedad y no está con el proletariado a nivel ideológico. Esta gente, en especial en el período socialista, saca provecho de esta situación, en particular cuando ocupa puestos dirigentes de alto nivel en el partido y a su vez agita la bandera roja.

De esa forma no podemos darnos el lujo de no usar la dictadura para parar a la vieja y nueva burguesía. Para nosotros la revolución es un derecho y un deber. Se justifica la rebelión contra los reaccionarios. Por otro lado, es una distorsión usar este derecho contra el pueblo trabajador.

Existen muchos ataques contra la Revolución Cultural. Es muy natural que los reaccionarios ataquen a esta gran revolución política dirigida por Mao, porque ésta siembra pavor entre estos grandes “Reyes del Infierno” reaccionarios.

¿Qué se esperaba de la Revolución Cultural? ¿Podría haber dejado de lado el movimiento revolucionario cultural sus campañas contra la burguesía, quien había tomado posiciones de poder en el Estado proletario? Es un deber revolucionario rebelarse contra los reaccionarios, y la Revolución Cultural nos ha enseñado cómo hacerlo.

Con sus lágrimas de cocodrilo, la izquierda liberal apoya a los imperialistas y a sus títeres, quienes atacan a la Revolución Cultural por destruir “la nueva burguesía” dirigiendo a las masas revolucionarias con el maoísmo. No es una sorpresa para nosotros que la nueva corriente de izquierdistas liberales ataque a la revolución y distorsione la esencia de la GRCP. En China, los oponentes de los campesinos pobres (los cuales se rebelaron contra los grandes terratenientes y su poder) los tacharon de chusma y escoria. También, por ejemplo, durante la manifestación del Primero de Mayo de 1996, en Estambul, el líder sindical de corte izquierdista liberal condenó la rebelión de los trabajadores en contra de la policía (al igual que en China, en lo ideológico).

Como Mao decía sobre aquellos que condenen la rebelión de las masas: piensan que la revolución es ofrecer un banquete. Por supuesto que en un período revolucionario no negamos que no existan actos extremistas o excesivos, o que no nos corresponda educar al pueblo; pero los excesos que haya no son el factor principal ni la esencia de la rebelión.

Es un crimen no golpear a los reaccionarios y buscar esquivarlos. Durante la Revolución Cultural, derrocar a los seguidores del camino capitalista era un medio, no la meta. La meta era cambiar la concepción del mundo de la gente, a fin de promover el comunismo. Liu Shao-chi y Deng Xiaoping, los principales blancos de la Revolución Cultural, no fueron asesinados, cosa que refuta la mentira de que la Revolución Cultural fue un hecho excesivamente violento y sanguinario. Para el comunista, la relación entre las metas, y los medios para realizarlas, es una cuestión de principios que se debe explicar a aquellos que no lo entiendan. Debemos explicar que tenemos y seguiremos teniendo un enemigo y oponentes de clase, si bien no tenemos un enemigo individual. Con este punto de vista, ni siquiera en nuestras filas podemos convertir una lucha de clases en una lucha individual. No aceptaremos nada que esté en contra de nuestras metas; por ejemplo, trato inhumano hacia otros, tortura, destrucción del medio ambiente, financiamiento de luchas en contra de los oprimidos y del proletariado, narcotráfico: todas estas son obras de la burguesía.

En suma, los explotadores (con el fin de continuar su régimen) defienden su filosofía pragmática reaccionaria y se valen de todos los medios para mantener su dominio. La generación de la Revolución Cultural nunca dijo: “El partido y el Poder por encima de todo”; usó el partido y el Poder a favor de la libertad del pobre y del oprimido, y como arma para lograr una sociedad sin clases y así cambiar el mundo. Los intereses del pueblo son siempre y en todas partes el principio guía. Los comunistas lucharon en contra de la filosofía pragmática de Deng Xiaoping, la cual afirmó “no importa si el gato es negro o blanco, con tal de que atrape al ratón”. Para transformar las ideas de las masas, no podemos pasar por alto la lucha ideológica. Sabemos que en todas las sociedades la cultura dominante es la de la clase dominante. La Revolución Cultural significa romper con los viejos hábitos y costumbres y es la clave para lograrlo.

Los revisionistas piensan que la Revolución Cultural fue terror absoluto. Los imperialistas y sus títeres afirman que la revolución estuvo en contra del pueblo. Es muy importante no permitir que nadie confunda quién es el enemigo y quién es el amigo en el período revolucionario, y para poder vencer al enemigo es importante mantener la unidad con nuestros amigos, mientras que se luche sobre sus errores y se aplique nuestra línea de clase. Esta es una cuestión de principio.

El uso de la violencia en contra del pueblo es un crimen y eso no se hizo durante la GRCP. Se barrió todo obstáculo o barrera que estorbara el entusiasmo y la iniciativa del pueblo, y la GRCP fue el ejemplo más excelso de la democracia del pueblo en la historia de la revolución proletaria.

Las masas eligieron y supervisaron a los cuadros en la Revolución Cultural y podían destituirlos. Como explicamos antes, derrocar a ciertas gentes es un medio y no una meta. Incluso cuando se aplica a los revisionistas, esto significa cambiar su concepción del mundo, reeducarlos, ponerlos a trabajar en producción y procurar que las masas los supervisen.

Para las masas y para quienes han cometido errores, es muy importante en la cultura maoísta “curar la enfermedad para salvar al paciente” y usar esos errores como una oportunidad para educarlos. Para los maoístas, aparte de las personas a que no es posible curar o ayudar a avanzar, abordamos a la gente “como lo hace un doctor”. ¿El doctor tiene derecho a gritarle a un paciente? Un doctor así no sabría sus obligaciones y sería estúpido. ¿Cuál es su deber?: Descubrir la enfermedad del paciente y darle un tratamiento adecuado. Por otro lado, algunos sectarios, quienes usan la fuerza para imponer su autoridad, critican a Mao de liberal. Sin embargo Mao nunca evadió la lucha sobre los errores. Por el contrario, Mao usó el método de unidad-lucha-unidad, en el partido y en la sociedad, para luchar sobre los errores y alcanzar un nivel superior de unidad. Los burócratas “arrogantes y poderosos” orgullosos no pudieron entender por qué Mao confió en un 95% en la población como gente honesta y buena. A los burócratas arrogantes nunca les importaron las causas de los errores y las condiciones materiales del pueblo. Aquellos que piensan que nunca cometen errores y tienen una enorme avaricia y gusto por el máximo poder, se vuelven el enemigo de todo el pueblo y asumen una línea agresiva en contra de las masas. En general los errores principales surgen de ellos. En concreto Lin Piao fue un ejemplo típico: organizó una camarilla de gángsters con la supuesta idea de continuar la Revolución Cultural en contra de Deng Xiaoping, pero en realidad esto sirvió a las fuerzas de Deng. Lin Piao fue un “supermaoísta” con la consigna “¡destruir y quemarlo todo!” y urdió engaños e intrigas en su lucha personal por el poder.

Al usar nuestra ciencia en la resolución de las contradicciones en el partido y en la sociedad, lo que debemos hacer, y lo que no, es:

“Practicar el marxismo y no el revisionismo; trabajar por la unidad y no por la escisión; actuar en forma franca y honrada y no urdir intrigas y maquinaciones”.

Como Marx dijo acerca del carácter de la propiedad privada, ésta es siempre tímida y cobarde porque no tiene alma.


SOBRE LA POLITICA

Aquellos que no hablan acerca de su historia y su literatura no pueden aprender ni aceptar lecciones. ¿No han dicho “ellos” que la filosofía no es tan simple como Mao lo explicó en “Sobre la contradicción”, “Sobre la práctica” y otras obras filosóficas? Los escritos del gran maoísta, Ibrahim Kaypakkaya, en el Manifiesto de 1972, entre ellos el informe de la región de Kurecik y los artículos sobre los movimientos obrero-campesinos, nos dan un ejemplo muy importante y concreto del que debemos aprender.

No es posible dirigir a las masas con una dirección abstracta. Sólo es posible tomar el Poder por medio de la lucha consciente del pueblo para ganar el Poder. No podemos rehuir a dirigir con una línea correcta al pueblo en la lucha de clases. La guerra revolucionaria es un ejemplo práctico que lo demuestra. La guerra popular y la revolución de nueva democracia tienen una relación dialéctica con la realización de esas tareas en pos del poder de nueva democracia. Esto es lo que queremos decir con la guerra popular: no sólo hablamos de tareas militares, también nos referimos a tareas económicas, políticas y sociales para llevar a cabo la revolución. La relación entre guerra y política explica esta realidad. La guerra revolucionaria es un medio para continuar la política revolucionaria. Debemos dejar atrás nuestras debilidades y deficiencias muy rápidamente. Durante la preparación de la GRCP, se lanzó la consigna de luchar contra “Las cuatro cosas viejas”. Debemos aprender de esto e integrarlo en nuestra práctica concreta. Las debilidades y dificultades, y la victoria y el futuro brillante, son una unidad de contrarios. Una vez que analizamos todo esto correctamente, podremos resolver lo demás. No debemos ser como aquellos que sólo ven problemas y dificultades, pero no elaboran soluciones ni ven el futuro brillante, ni como aquellos que son tan altaneros y orgullosos que no ven sus propias debilidades. La GRCP no puede aceptar que haya problemas sin solución. Es muy claro para nosotros lo que debemos hacer y lo que no debemos hacer. Ahora analizaremos esto.


CONTRA LOS ATAQUES

Los liberales atacan al proletariado y al pueblo trabajador, usando las balas podridas de las armas de Kautsky y Bernstein, pero sólo se pueden disparar a sí mismos con estas armas. Los liberales aplauden la democracia en lo abstracto y atacan al poderoso pueblo trabajador bajo la dirección del proletariado; al mismo tiempo derraman lágrimas por las restricciones impuestas a las clases burguesas. Ahora comprendemos mejor que ayer, la necesidad de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado. Conocemos el daño que los partidos de la II Internacional causaron.

En cuanto a su visión eurocéntrica (que nace de la teoría de las fuerzas productivas la cual dice que el proletariado no debe tomar el Poder donde no es mayoría en la población), que se queden con ella, ¡por decirlo educadamente! Aquellos que explican la restauración del capitalismo en los ex países socialistas con la teoría eurocéntrica son unos ignorantes “civilizados”, y con esa clase de teorías ¡no van a llegar a ver nunca ninguna revolución en toda su vida!

Existen unos gradualistas reformistas en este sistema, quienes son un ejemplo de cómo no debe ser un revolucionario, o sea, la “nueva izquierda liberal”, quienes hacen propaganda a favor del “Nuevo Orden Mundial” y quienes están prestos a recibir todo el caluroso apoyo del imperialismo. ¡Nosotros les felicitamos por su reformismo! Para nosotros, la línea es una guía para la práctica y la práctica es lo principal. Entonces el método leninista significa:

● La unidad de la teoría y práctica.

● Que el contenido de las acciones son la esencia, no las consignas.

● Que bajo la dirección del partido, se debe preparar y despertar a las masas para hacer la revolución.

● Que uno debe atreverse a aprender de las experiencias y los errores.

● Que uno siempre debe continuar hacia el comunismo.

Nosotros nos oponemos radicalmente a los Partidos de la II Internacional, defendemos las tesis leninistas sobre el partido, pero no nos limitamos a ello, pues hemos adoptado las tesis maoístas sobre el partido, las cuales nos ha abierto una puerta nueva.

Es con este conocimiento y línea que luchamos contra el concepto del partido y sociedad “monolíticos”. Con unidad-lucha-unidad, lucha, persuasión y transformación, representamos esta línea en el partido y las masas y así podemos aprehender esta lucha entre dos caminos y entre líneas correctas y equivocadas. No es posible jamás lograr una unidad total y absoluta en el partido y la sociedad, y sin lucha no es posible ser fuerte. Debemos entender esto. Además, con nuestra determinación y nuestra unidad de acción, podemos coordinar la práctica en el partido y en el socialismo. ¡El partido no es una federación de gobernantes y terratenientes! El concepto maoísta del partido se basa en la unidad entre partido y masas; es un vehículo que adecúa al pueblo para actuar de modo vanguardista y para avanzar a una sociedad donde ya no sean necesarios el partido y el Estado.


¡EL MARXISMO-LENINISMO-MAOISMO ES NUESTRA GUIA!

Mao Tsetung defendió la herencia de los camaradas Marx, Engels, Lenin y Stalin y bajo la dirección de Mao la experiencia del GRCP nos mostró que nuestra ciencia había alcanzado una etapa nueva y cualitativamente superior. Los revisionistas que no entienden nuestra ciencia proletaria (la cual es la base universal del comunismo por todo el mundo) tergiversan a la GRCP, diciendo que ésta fue sólo aplicable en China.

Cuando Mao hablaba de aplicar el marxismo a las particularidades de China, indicó que necesitábamos ejercer nuestra ideología y ciencia universales y aplicarlas a nuestro caso particular. Debido al desequilibrio del mundo imperialista en que vivimos, la división entre naciones oprimidas y naciones opresoras, y otros factores, las formas de lucha proletaria de cada país variarán de acuerdo a las condiciones concretas.

El marxismo da “soluciones concretas a problemas concretos”. Esta es una ciencia de acción y los idealistas quienes ponen a nuestra ciencia patas arriba fracasarán de manera ineluctable, pues nuestra ciencia ya ha sido probada en la práctica.

El gran maoísta y líder del proletariado y de los oprimidos en Turquía y Kurdistán, Ibrahim Kaypakkaya, aplicó el Marxismo-Leninismo-Maoísmo a nuestra situación concreta e iluminó nuestro sendero con su línea roja.

El camarada Mao Tsetung, líder del movimiento comunista internacional, quien analizó la toma del Poder en la Unión Soviética por la “nueva” burguesía, forjó una arma muy afilada para nosotros. La GRCP es la cima de nuestra ciencia. Sin este conocimiento es imposible ser un revolucionario proletario.

“El Poder nace del fusil”. Con esta consigna de Mao Tsetung podemos ver que, si bien las formas de tomar el Poder son diferentes, la violencia revolucionaria en sí es una necesidad universal.

La forma de violencia revolucionaria que se necesita en los países coloniales y semicoloniales es la guerra popular; es la piedra angular de una línea revolucionaria. Para el imperialismo y sus títeres quienes con su teoría y práctica pretenden prevenir la revolución proletaria, la guerra popular es su principal blanco. ¡Este hecho en sí nos muestra claramente la necesidad de la guerra popular!

A través de la estrategia de Mao de la guerra popular bajo la dirección del partido comunista, se pueden hacer miles de milagros; este principio se opone a aquellos que se han esclavizado y cautivado por la teoría de las fuerzas productivas y creen que sólo las armas, y no las personas, son lo principal. Mao nos mostró que bajo la dirección del partido comunista, “el pueblo, y no las armas, es lo decisivo”; y este principio nos ha iluminado el camino.

Como Mao dijo: “El viento del Este prevalecerá sobre el viento del Oeste”. Explicó la realidad concreta del mundo en que vivimos, a diferencia de quienes no reconocen que los países coloniales y semicoloniales son el “centro de las tempestades” de la revolución mundial. Ahí están el Perú, Turquía, las Filipinas, Nepal y otros ejemplos... ¡háganos el favor, qué más pruebas necesitan!

La llamada posición socialista eurocéntrica, que distorsiona la lucha revolucionaria mundial proletaria, también impide la revolución socialista en los países capitalistas-imperialistas.

La GRCP, en la transición socialista del capitalismo al comunismo, es el camino para continuar la revolución y la dictadura sobre la burguesía, y bajo la dirección de la vanguardia maoísta es la bandera de la línea de las masas revolucionarias, la cual es la base de la iniciativa de las masas revolucionarias.

Desde luego, aquellos que ponen las máquinas y tecnología al mando no quieren entender a Mao y rechazan la línea de poner la revolución al mando. La línea maoísta es una necesidad, para aquellos que quieren marchar al comunismo. Por otro lado, incluso entre aquellos que quieren el socialismo pero que aún no han aprehendido bien esta necesidad, existen grandes posibilidades de que conserven las desigualdades que quedan en el pueblo bajo el socialismo y se conviertan en la “nueva” burguesía, provocando la restauración del capitalismo. Lenin representa el verdadero marxismo vs. aquellos que defienden la línea de la II Internacional y esconden su rostro economicista tras una máscara “marxista”. La línea de Lenin ha iluminado la revolución proletaria en la época del imperialismo y de la revolución proletaria. La Gran Revolución de Octubre, la cual abrió el camino a la revolución proletaria en este siglo, ha aplastado a la teoría revisionista de las fuerzas productivas de la II Internacional. Esta herencia, y la GRCP que es un gran salto cualitativo en nuestra ciencia, nos capacitan para comprender profundamente los problemas de la revolución.

La GRCP nos ha mostrado que durante la transición del capitalismo al comunismo, las clases existen y por ende, la lucha de clases continuará. La lucha de clases no proviene de afuera; se basa en las realidades al interior de la sociedad socialista. Antes de Mao, era imposible analizar correctamente estos problemas. El conocimiento depende de las condiciones sociales y no se puede aprehender de una manera rectilínea. La relación entre materia y conciencia no puede y no debe verse con el materialismo mecánico, porque en los hechos están relacionadas dialécticamente.

Los seguidores de la II Internacional toman posición en contra del maoísmo (en todas las lecciones aprendidas de la transformación socialista, las cuales han llevado a nuestra ciencia a una etapa superior) y lo combaten con su llamado “marxismo”. Nuestra ciencia se ha desarrollado enormemente a través de estas experiencias pero los revisionistas no quieren entender esto, a pesar de los hechos.

Incluso después de establecer la propiedad socialista de los medios de producción, aún es posible regresar al capitalismo. La historia prueba que el maoísmo está en lo correcto y no los otros puntos de vista que dicen que tal regreso sería imposible. ¿Quién cree que la restauración del capitalismo no es posible?

La historia es testigo del maoísmo científico, pero no para los ignorantes “civilizados” que desprecian con perjuicios a las revoluciones en los países coloniales y semicoloniales, las cuales son la fuerza motriz de la revolución alrededor del mundo.

La historia aún no ha confirmado los argumentos de aquellos que dicen que el socialismo no es posible en un país, pero ha confirmado la justa dirección de Lenin, Stalin y Mao quienes han llevado a cabo con éxito la revolución y han confirmado la ciencia del Marxismo-Leninismo-Maoísmo.

El golpe de Estado de Jruschov en la Unión Soviética, y otras tomas del Poder en Europa oriental por sus títeres, así como otros problemas en China que Mao nos ha explicado, nos muestran:

1) Que el socialismo es una sociedad de transición, no una sociedad estable. Los problemas no terminan, incluso después de la transformación socialista y la instauración de las relaciones socialistas de propiedad. Estos dos pasos, la transformación socialista y la instauración de las relaciones socialistas de propiedad, son muy importantes para quitarle a las fuerzas explotadoras la propiedad de los medios de producción. Pero esto no significa que todos los problemas de las relaciones de producción estén resueltos. Existen aún contradicciones en las relaciones entre productores, por ejemplo entre los líderes y aquellos a los cuales dirigen....

Sin embargo, aunque se establezca la propiedad del pueblo, la cual es un paso importante, ésta dista mucho de ser un control real sobre la sociedad (de todo el pueblo). Esta es la realidad del socialismo, incluso con estos pasos radicales muy importantes. No puede haber otro camino. Las masas pueden detectar a la vieja clase (la burguesía) quien ha sido aplastada y el peligro que ésta representa (de tomar del Poder en contra del socialismo), pero los principales peligros y los ataques cobardes provienen de la “nueva” burguesía que se alimenta de las contradicciones de la sociedad socialista. La “nueva” burguesía surge en el Estado y en el partido. Jruschov, Brézhnev y Deng son ejemplos muy concretos de esto. Ahora nos gustaría preguntar:

a) ¿Qué es lo correcto? ¿La línea que afirma que el peligro principal proviene de la “nueva” burguesía seguidora del camino capitalista? O, ¿la línea que sostiene que el peligro principal proviene únicamente de la invasión imperialista y de la vieja clase dominante que ha sido derribada? ¿Cuál línea es la correcta?

Los hechos han confirmado la justeza del maoísmo. ¡Qué podemos decir de aquellos que aún se aferran a sus podridas armas revisionistas, salvo que se las debemos volver polvo sobre sus cabezas!

b) Los revisionistas defienden la línea de que “no hay burguesía en el socialismo”; argumentan que no hay contradicción entre la burguesía y el proletariado bajo el socialismo; y no quieren saber cómo se desarrolla esta lucha en el partido y el Estado porque no quieren que se les identifique. ¡Identifican a la burguesía sólo como la “vieja” burguesía dueña de las fábricas!

Sus hermanos de clase, los dictadores burocráticos del revisionismo contemporáneo, no dicen quién ganó, pero aseguramos que el maoísmo ganó.

c) Por años hemos explicado que la dictadura de la burguesía burocrática ha usado como máscara nuestra ciencia para engañar a las masas, pero los revisionistas no entendieron y continúan diciendo que esos países son socialistas. Por otro lado, el maoísmo ya ganó, porque los revisionistas contemporáneos se han quitado sus máscaras y ahora se agrupan bajo la bandera del clásico capitalismo de libre mercado.

2) También hemos explicado por años, que los problemas del socialismo y su gastada división de trabajo, los rezagos de sus desigualdades y enajenación, las contradicciones entre el trabajo manual y el intelectual, entre campo y ciudad, etc., son remanentes de la vieja sociedad. Además explicamos cómo podemos restringir estas contradicciones. Hemos explicado muchas veces el importante papel que juega la línea política e ideológica, la necesidad de controlar el Poder y la importancia de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado. Así que, ¿quién ha ganado aquí? ¿Los que dicen que la vieja clase ha sido derribada y que el problema se terminó? O, ¿el maoísmo? Una vez más es claro que el maoísmo ha ganado.

Como dijimos antes, el principio organizativo de la distribución bajo el socialismo (es decir, de cada quien según su capacidad, a cada quien según su trabajo) aún contiene desigualdades en su aparente igualdad. Al ejercer control sobre si se obedecerá o no la definición de los derechos, el Estado (como en el caso de la economía) tiene un aspecto burgués. Es decir: uno de los aspectos que constituyen el Estado es burgués. De fondo, esta situación es inevitable. Por lo tanto, es importante asegurar que la revolución (que defiende el carácter proletario del Poder) no sea interrumpida, y que no se permita desarrollar el aspecto burgués del Estado y la economía, en una dirección equivocada, ni que actúe como puente para la restauración del capitalismo. El Poder es un arma para continuar la revolución y un arma para conducir al pueblo en su camino hacia el comunismo. El Poder proletario no concilia las clases. Nuestro deber fue la GRCP: se llevó a cabo en China y se frenó la restauración del capitalismo diez años. ¿Con qué?

¡Con el maoísmo!... No obstante, incluso en los triunfantes días de la GRCP, aún no teníamos claro quién iba a ganar. La historia nos ha demostrado una vez más que el maoísmo ganó.

3) El “socialismo de goulash” fue derrotado, pero como la gente común no entendió su naturaleza, respondió a su caída atacando al verdadero socialismo.

La dirección maoísta es la bandera de todos los oprimidos en su lucha por cambiar al mundo y llegar a la sociedad sin clases. En especial hoy, cuando el economicismo vive a la sombra imperialista en los países imperialistas, el destino de los socialchovinistas es rendirse al imperialismo. ¿Qué pasa con el maoísmo?... ¿Quién da la bienvenida a un futuro brillante en el mundo? ¿Acaso no lo son Munzur, y Ayacucho en los Andes, las principales plazas fuertes?

La Revolución Cultural, y no la línea economicista, está luchando por cambiar el mundo. Con la línea correcta, las masas son la fuerza capaz de resolver todo problema. Esta es la esencia de la línea maoísta.

Los metafísicos, quienes se cubren el rostro con la máscara del materialismo dialéctico, en realidad se le oponen de pe a pa. La esencia del materialismo dialéctico es la unidad de contrarios en la naturaleza y la sociedad. Los filósofos idealistas quienes distorsionan esa esencia, están muy lejos de entender que las cosas están “vivas, condicionales y en movimiento” o la “unidad e identidad” de las cosas. Por ello, sólo ven la fuerza táctica de los reaccionarios y no la superioridad estratégica de los oprimidos. En el tiempo de la II Internacional, en una situación “relativamente sin voz”, declararon que la revolución era un fantasma imaginario.


¡LA LINEA DE KAYPAKKAYA ES NUESTRA VANGUARDIA¡


Kaypakkaya fue un gran maoísta. El TKP (ML), producto de la GRCP y de Kaypakkaya, su líder fundador, ha profundizado su comprensión del Marxismo-Leninismo-Maoísmo y lo ha aplicado en la práctica. Por ende, hemos podido poner en alto el manifiesto del TKP (ML) concerniente al programa de corto plazo de la revolución democrática y al de largo plazo de alcanzar el comunismo. Kaypakkaya no puede ser defendido sin defender al maoísmo; por el contrario, defender otra línea es sólo farsa.

Debido a su materialismo y economicismo positivista vulgares, en las relaciones político-económicas, algunas personas no pueden entender por qué la vanguardia proletaria revolucionaria fue producto de la GRCP.

Es una realidad incontrovertible que la lucha de clases surge objetivamente en la sociedad de clases. La lucha de clases no es producto del libre albedrío, sino de la división en clases de la humanidad. La formación del proletariado es el resultado de una etapa particular de desarrollo en la sociedad humana, en la cual éste se convertirá en el sepulturero de la burguesía. La meta de nuestra lucha de clase del proletariado consciente abarca la eliminación del proletariado (con las demás clases) del escenario de la historia. Cuando exista la clase proletaria, existen objetivamente los partidos proletarios. El partido del proletariado no puede surgir espontáneamente en la lucha proletaria; es producto de la lucha revolucionaria del proletariado consciente. El partido es un arma consciente del proletariado revolucionario. Con esa arma, el proletariado puede guiar su lucha con la línea correcta y analizar, aprehender, cambiar y alumbrar el futuro del mundo con nuestra ciencia del Marxismo-Leninismo-Maoísmo (MLM).

El Movimiento del 15-16 de Junio creó las condiciones objetivas para dar saltos adelantes en conciencia. ¿Por qué las organizaciones del Ejército Popular de Liberación de Turquía (THKO) y el Partido-Frente para la Liberación del Pueblo Turco (THKP-C) no sacaron las lecciones necesarias y no lograron la síntesis del MLM? ¿Por qué no podían asumir el programa estratégico de largo plazo del MLM? La respuesta se halla en su propia concepción del mundo. Kaypakkaya fue un maoísta por su concepción del mundo maoísta. Las condiciones objetivas favorables le beneficiaban, pero si Kaypakkaya no hubiera aprehendido la GRCP, no hubiera sido posible lanzar el Manifiesto de 1972 ni nuestros programas de corto y largo plazos, a pesar de esta situación favorable. Ha habido muchas lecciones que han confirmado nuestra ciencia e impulsado saltos adelante en el mundo (por ejemplo, las lecciones sobre la restauración del capitalismo y la necesidad de continuar la GRCP bajo la dictadura del proletariado). Así que, ¿por qué estas fuerzas no entienden el maoísmo? Por tener una concepción del mundo diferente.

Con nuestra ciencia, que ha alcanzado una etapa nueva y cualitativamente superior con la GRCP bajo dirección maoísta, y con la dirección de Kaypakkaya, en Turquía y el Kurdistán de Turquía se ha logrado una línea nueva y cualitativamente superior. Antes de Kaypakkaya, aquellas fuerzas que se llamaban demócratas revolucionarios y “comunistas” asumieron como herencia progresista la ideología oficial del Estado turco, el kemalismo. Además, reconocieron al movimiento represivo kemalista como un “movimiento progresista para aplastar al fundamentalismo reaccionario”. No obstante, pese a importantes acciones radicales del THKO y el THKP-C en 1971, no pudieron entender correctamente ni hacer un análisis correcto del carácter de la república turca y de su ejército, debido a su concepción del mundo no proletaria. En la arena internacional, asumieron una posición centrista en la batalla entre el MLM y el revisionismo. Esta es otra debilidad suya. Este movimiento consideró como socialista a la dirección de la “nueva” dictadura burguesa de los revisionistas contemporáneos en la Unión Soviética. Pero la práctica nos ha demostrado la importancia de la línea de Kaypakkaya, que es fácil de aprehender para quien que así lo desee. Los amantes de la ideología kemalista y del ejército kemalista en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y Campesinos de Turquía (TIIKP), no tienen nada en común en absoluto con Mao, a pesar de sus sermones; su línea es reformista, parlamentaria y del bando de “izquierda” del Estado, y distorsiona la revolución de nueva democracia, la guerra popular y otras enseñanzas de Mao. Kaypakkaya desenmascaró su línea y su carácter en 1971. Después de la muerte de Mustafá Suphi, el Partido Comunista de Turquía (TKP) se convirtió en revisionista y en títere del socialimperialismo soviético. Todos estos aspectos nos muestran la importancia de la línea de Kaypakkaya, la cual fue un gran salto adelante en la revolución en Turquía y en el Kurdistán de Turquía. Ahora preguntamos:

1) ¿Antes de Kaypakkaya, había alguien que reconociera la ideología kemalista como un movimiento fascista de la burguesía compradora y de los grandes terratenientes de Turquía?

2) ¿Antes de Kaypakkaya, había alguien que reconociera y apoyara el carácter democrático del movimiento nacional curdo, así como a las sublevaciones de Seyh Sait, Dersim, Agri, Kocgiri, etc., en Kurdistán, y se opusiera a la represión del ejército kemalista?

3) ¿Debido a los errores sobre el kemalismo, sobre el problema nacional curdo y los problemas de otras minorías, podría superar lo suficiente la “izquierda” su chovinismo?

4) ¿Antes de Kaypakkaya eran correctas las posiciones de otras fuerzas con respecto al Estado y el ejército, y la revolución? (Ya pusimos al desnudo la esencia de organizaciones como TKP y el TIIKP, por lo tanto es necesario tratarlos aquí.)

a) ¿Por qué quisieron y aclamaron los golpes de Estado del 27 de mayo y de 1971?

b) ¿Como se puede explicar su política de unidad en una alianza civil-militar con el mando del ejército kemalista?

c) ¿Qué significa tratar al Estado y al ejército turcos a partir de la herencia kemalista?

5) ¿Habrá alguien —incluyendo la lucha armada de 1971 contra el pacifismo— quien comprenda la estrategia de la guerra popular en la revolución en Turquía y el Kurdistán de Turquía, la cual es el camino a la victoria y que ha sido probada científicamente en la práctica, a pesar de que algunas fuerzas aún la estén debatiendo? ¿Hay alguien antes de Kaypakkaya que aprehendiera la revolución de nueva democracia, el poder popular de la nueva democracia y estas armas estratégicas: el partido, el ejército y el frente único, sobre las bases del MLM?

Nosotros preguntamos:

a) En comparación con las enseñanzas revolucionarias del MLM, ¿puede haber lugar para los golpes de Estado, planes y acciones de las fuerzas armadas?

b) ¿Es posible que el proletariado apoye a una u otra camarilla del Estado y ejército burgueses, y, además, que apoye y tome partido con el kemalismo?

c) En términos de la política proletaria sobre alianzas con aquellos que quieren aplastar el sistema, ¿es posible mantener al mismo tiempo alianzas con el ejército del sistema?

6) ¿Antes de Kaypakkaya, había alguien que aprehendiera el carácter del campo socialimperialista y tuviera una posición revolucionaria proletaria en su contra?

Podríamos profundizar el debate sobre estos puntos, pero pensamos que este artículo es suficiente para aquellos que quieren ver la realidad: La realidad es que, con Kaypakkaya, ha empezado un período de resistencia cualitativamente superior en Turquía y en el Kurdistán de Turquía.