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Documento
¡El
Maoísmo Vive, Lucha, Gana y Sigue Ganando!
Partido Comunista de Turquía (Marxista-Leninista) [TKP (ML)]
El siguiente
artículo salió por primera vez en los números
del 1-15 y 16-30 de septiembre de 1997 de Halkin Gunlugu,
periódico del TKP (ML).
El 9 de septiembre de 1976 perdimos físicamente a Mao Tsetung.
Sin embargo el maoísmo aún vive y lucha como líder
del proletariado y de los pueblos oprimidos del mundo. Conmemorar
a Mao significa defender y aplicar el maoísmo, el cual es un
principio de todo maoísta, de otra manera uno o una no podría
ser un comunista y no podría aspirar a la victoria.
Después de la muerte de Mao, los problemas del movimiento
revolucionario proletario en el mundo, del movimiento comunista
internacional y de la posición del movimiento revolucionario
nos han mostrado la importancia del liderazgo de Mao. Aquellos que
criticaron a Mao después de su muerte, como Enver Hoxha (quien
nunca dijo una palabra de crítica cuando Mao aún vivía),
en realidad apoyaban a Jruschov. La historia nos muestra la verdadera
naturaleza y también la importancia del liderazgo del maoísmo.
El maoísmo está en contra del imperialismo, de sus
títeres y de toda especie de reaccionario en el mundo; en
la lucha por el comunismo éste representa la etapa superior.
El curso de los acontecimientos en el mundo nos confirma el carácter
científico del maoísmo. Perdimos a nuestros países
socialistas, que en sí confirman el carácter científico
del maoísmo: que en el socialismo se desarrolla una lucha
entre dos caminos y dos clases, y aún no es claro cuál
clase ganará en el período del socialismo. Por lo
tanto, el maoísmo es la bandera del proletariado internacional
en su lucha por el comunismo. La Revolución Cultural [GRCP]
es el punto de partida de la lucha internacional por el comunismo
y el deslinde que señala si sigue siendo defendido el comunismo
en los hechos. Aunque las formas son diferentes en cada país,
la esencia sigue siendo la misma. Ahora existe una generación
de comunistas que ha peleado en contra del revisionismo y el oportunismo
empuñando la espada del método científico del
maoísmo.
Después de todo esto, es claro para cualquiera que quiera
verlo, que antes y después de la toma del Poder, es necesario
continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado.
Aquellos que defienden la teoría de que no existen clases
ni burguesía en el socialismo, están en la bancarrota.
Está demostrado que hasta la propiedad socialista de las
fuerzas productivas no ha resuelto el problema de quién va
a ganar. Durante todo el período del socialismo, que es la
transición del capitalismo al comunismo, había bases
para la restauración capitalista, aun cuando el proletariado
estaba en el Poder. La burguesía y las bases para su regeneración
siguen existiendo. Con el socialismo, aunque se desarrollaron en
buena medida las relaciones de propiedad pública, por la
existencia del partido y el Estado, las relaciones de producción
no pueden ser completamente trasformadas hasta que se haya logrado
el comunismo en todo el mundo. Aunque el partido y el Estado controlen
la propiedad pública, existe aún un largo camino por
recorrer para lograr una propiedad pública real. Pese a nuestros
deseos, ésta es una realidad inevitable.
La nueva burguesía bajo el socialismo, está concentrada
principalmente en el partido y el Estado y recibe su impulso de
las contradicciones del socialismo. Los nuevos burócratas
burgueses como Jruschov, quienes se ocultaron detrás de una
máscara socialista, nos muestran esta realidad.
Ahora que todo mundo puede ver el peligro de la restauración
capitalista y la bancarrota de la teoría de que “no
hay burguesía bajo el socialismo”, es claro que el
principal peligro proviene de la burguesía recién
formada en el partido y el Estado. Para resumir, el Estado es el
instrumento de una clase sobre otra. Este es el caso durante el
socialismo y bajo el Poder del proletariado. Desafortunadamente
la teoría del “socialismo sin clases” niega la
teoría leninista científica sobre el Estado, diciendo
que la tarea del Estado proletario es meramente defenderse de los
imperialistas y de los ataques externos al país socialista.
Es verdad que el Estado proletario defiende al país socialista
de invasiones imperialistas, pero su tarea principal es resolver
todas las contradicciones en la sociedad socialista, en particular
las antagónicas, aunque las formas y los métodos varíen.
Por eso, el Poder del proletariado es un instrumento para continuar
la revolución proletaria. Con el Poder de la nueva burguesía,
quien toma su fuerza de las semillas del capitalismo dentro del
socialismo, se daría una vuelta en U en el camino al comunismo.
También existe el peligro de la vieja burguesía que
ha sido derrocada pero aún existe.
La única garantía de que el poder de los oprimidos
será usado a favor del comunismo es la línea maoísta.
Bajo el socialismo “de cada quien según su trabajo”
es aún un rezago de la economía burguesa y para transitar
hacia el principio “a cada uno según sus necesidades”
y a la extinción del Estado, se requiere del Poder proletario
y de la línea maoísta. Así, se puede activar
a los oprimidos y contar con su ejercicio directo del Poder. Al
igual que otros problemas, el Estado y el derecho burgués
son productos de la naturaleza del socialismo en tanto sociedad
de transición. En el socialismo, no debemos retrasar las
tareas de eliminar la sociedad de clases y colocar al Estado en
el museo de antigüedades hasta que hayamos alcanzado la etapa
“de cada quien según sus capacidades, a cada quien
según sus necesidades”. No podemos dejar esto de lado
y decir que no es tarea del presente. ¿No ha habido liderazgo
de la Gran Revolución Cultural Proletaria que nos muestre
esto? No tenemos nada que decir a la burguesía quien no quiere
ver esto. El funeral de los llamados “socialistas” ya
ha enterrado a los socialimperialistas, social fascistas y demócratas
burgueses. No nos queda nada que decir salvo: “¡que
dios los ayude!”. Entendemos la línea revisionista
contra el maoísmo, pero no podemos entender a los revolucionarios
y demócratas quienes se revuelcan en una situación
ideológica revisionista; aceptamos nuestra tarea de liberarlos
de eso. Pero ellos mismos tienen que aceptarlo. Como Marx apuntaba,
nadie puede ayudar a aquellos que se nieguen a aprender de sus experiencias
y sus errores.
Para comprender los rudimentos del método científico
y entender la realidad es necesario primero hacer a un lado indecisiones
y prejuicios. La imagen de la ciencia del proletariado nos lo demuestra.
Con la dirección proletaria, el Poder proletario aún
contiene la contradicción líderes vs. aquellos a los
cuales dirigen, en la existente entre el partido y las masas. Si
queremos usar el Poder proletario como instrumento de avance al
comunismo, la línea política e ideológica maoísta
es innegablemente necesaria. El partido y el Poder proletario son
producto de la vieja división del trabajo. Aunque el partido
representa los intereses del proletariado y del pueblo trabajador,
y tiene un rol decisivo en tanto vehículo para dirigir a
las masas hacia la toma del Poder, todavía existe la contradicción
líderes vs. aquellos a los cuales dirigen: entre el partido
y el Estado por una parte, y por otra las amplias masas populares.
Las contradicciones entre el trabajo manual y el intelectual, entre
los líderes y aquellos a los cuales dirigen, y entre ciudad
y campo, forman la realidad del socialismo como una sociedad de
transición por todo un período entre el capitalismo
y el comunismo. Estas contradicciones son consecuencia de la base
económica y social. Esto también es la base de la
enajenación. Por ende, incluso el Poder proletario tiene
una parte burguesa. Durante la transformación revolucionaria
de la economía, política y cultura, la línea
política e ideológica maoísta es importante
y necesaria para transformar esa parte burguesa.
La Revolución Cultural es nuestra bandera en la lucha en
contra de toda especie de burguesía. Con la perspectiva de
la Revolución Cultural, es posible dirigir al pueblo en la
lucha en contra de la burguesía y su burocracia, dirigir
a las masas para supervisar al partido y al Estado, capacitar al
pueblo para debatir y organizarse bajo la dirección de la
vanguardia, crear una atmósfera política e ideológica
viva en la cual aprehender y entender la experiencia bajo la dirección
maoísta, y fomentar gran iniciativa. Para ser una dirección
de vanguardia se requiere de una ciencia que capacite al pueblo
para ver el camino correcto hacia adelante. Con las lecciones de
la Revolución Cultural, el partido y el Estado (que son remanentes
de la sociedad de clases) pueden servir a las grandes masas. La
burocracia asfixia las iniciativas del pueblo, pero la vanguardia
proletaria es una palanca que rompe las cadenas. El papel de dirigir
al pueblo no es el de dar órdenes, sino de unir las luchas
del pueblo para alcanzar la meta.
Con la Gran Revolución Cultural Proletaria y el maoísmo:
A: El socialismo, una sociedad
de transición, demuestra que la lucha de clases, la lucha
entre dos caminos y la lucha política, económica y
social se necesitan de la Gran Revolución Cultural Proletaria.
B: El socialismo nos ha
demostrado el papel del partido y del Estado y los peligros afines,
y con ello la importancia de tener una línea política
e ideológica y la necesidad de tener una vanguardia para
concretar la transformación revolucionaria.
C: Los maoístas dan
atención al papel de las masas en la realización de
la revolución y el papel de la vanguardia, y luchan contra
los errores de aquellos que sólo ven el papel de las masas
en la producción y se dicen expertos en política y
economía.
D: El principio y la esencia
del materialismo dialéctico van en contra de aquellos que
sólo ven mecánicamente la relación entre conciencia
y materia, la transformación de materia en conciencia y la
conciencia en materia. Por ello, el maoísmo va en contra
de aquellos que sólo toman de una forma materialista vulgar
la relación entre la superestructura y la base económica
y entre economía y política; critica a la línea
de “socialismo sin clases” y al partido y sociedad monolíticos;
ha explicado en la practica las raíces de las contradicciones
entre la vanguardia y las masas, entre el trabajo manual y el intelectual,
entre ciudad y campo, donde operan leyes y fuerzas burguesas en
la sociedad.
E: En sus obras “Sobre
diez grandes relaciones” y “Una crítica de la
economía soviética”, Mao critica y desenmascara
en la práctica a los revisionistas que no entienden la relación
entre la industria pesada, la agricultura y la industria liviana;
entre la planificación central y la iniciativa local, y la
importancia del papel de la vanguardia de dirigir a las amplias
masas.
En resumen, con el maoísmo, nuestra ciencia ha alcanzado
una etapa cualitativamente superior en los campos de economía,
filosofía y socialismo científico. Mao nunca siguió
a la cola de las masas ni se paró ante ellas gritando órdenes;
tampoco negó —como hacen los liberales— el papel
de la vanguardia; ni se portó como burócrata que dicta
órdenes; no defendió la vulgar planificación
central ni el papel de la economía de mercado libre, que
niega el papel de la dirección unificada central. Mao fue
un ejemplo concreto de la relación dialéctica entre
centralización y descentralización. Mao fue un crítico
radical de la centralización burocrática y del anarcosindicalismo.
Mao aprehendió los aspectos complejos del socialismo en lo
político, social y económico. Cuando él mencionaba
la necesidad de una industria pesada, no se olvidaba tampoco la
necesidad de una industria liviana. Esta línea no
causó caos en China, con una población de más
de mil millón de personas. Sólo con una línea
maoísta, se puede dirigir al pueblo para participar en la
producción y a las masas trabajadoras para participar activamente
en el avance de la sociedad y para supervisar plenamente al partido
y al Estado.
La línea de Mao con respecto al Ejército Popular
fue que éste debe tener un papel dinámico, participar
en la producción y cargar con tareas revolucionarias, no
como un ejército burocrático que ignora los intereses
del pueblo. Mao sabía que el ejército era una necesidad,
no una meta. Con la dirección de Mao, no se negó la
necesidad de un ejército; también se organizó
a las masas en milicias populares.
¡SALUDAMOS AL MAOISMO BAJO LA DIRECCION DE LA GRAN REVOLUCION
CULTURAL PROLETARIA!
Cada democracia es un poder de clase. Cada poder es una democracia.
No hay democracia por encima de un poder de clase. Esto significa
que cada Estado es un instrumento de dictadura contra clases distintas
a las que éste representa. Para nosotros es claro a quién
la democracia proletaria representa, a quién gobierna y cuál
es su meta. Es una democracia para los obreros. Con la dirección
de Mao, la meta es tomar el Poder, supervisar y garantizar el Poder
y continuar haciendo la revolución, y una dictadura omnímoda
sobre la burguesía. Esta es un arma para alcanzar la meta
final, el comunismo. Lo más importante es quién controla
los órganos de Poder en el socialismo, principio necesario
para alcanzar el comunismo. Es muy importante tener una dirección
maoísta que transforme la sociedad hacia el comunismo y represente
los intereses y los derechos del pueblo. Si el oportunismo y el
revisionismo controlan y dirigen el Poder, revertirán la
situación y restaurarán el capitalismo. Es nuestra
meta establecer el Poder proletario, pero éste no se establecerá
solo sin una vanguardia comunista. Aquellos que oponen la vanguardia
a las masas, niegan la dirección de la vanguardia maoísta
y usan una vulgar filosofía materialista y vulgar método
político y económico. Aquellos que se autonombran
liberales de “izquierda”, que culpan a nuestra ciencia
por los crímenes de la “nueva” burguesía
que surgió en los ex países socialistas, son unos
viles estafadores, pues atacan especialmente al papel del partido
comunista bajo la dictadura del proletariado, lo cual no podemos
abandonar. Con su concepción del mundo, no pueden ver las
contradicciones en la sociedad socialista, la cual es una transición
entre capitalismo y comunismo. Con su punto de vista espontáneo,
le culpan a nuestra ciencia de su fracaso e incluso hay algunos
que dicen “el comunismo está muerto y derrotado”.
Pero, como es sabido, los comunistas han cometido errores.
Sobre esto, cuando Mao explicó las contradicciones en la
sociedad socialista, sacó lecciones de los errores de los
socialistas y de otras fuerzas; demostró que la Gran Revolución
Cultural Proletaria era el camino para continuar la revolución
hacia el comunismo; explicó las bases del desarrollo de la
“nueva” burguesía bajo el socialismo; demostró
cómo los hábitos, ideas y costumbres han provocado
la degeneración de las masas, y señaló la solución:
persistir en llevar a cabo la Gran Revolución Cultural Proletaria,
porque es un hecho que la burguesía puede existir y ejercer
control en los mismos órganos de Poder proletario. Por eso,
es necesario revolucionar toda la superestructura en el Poder y
la sociedad. ¿Podemos hacer la revolución sin un partido?
La importancia del papel de la vanguardia es: dirigir con una línea
correcta al pueblo. La “izquierda” liberal usa los errores
y las debilidades de los comunistas (como no entender bien el papel
de las masas o la relación dialéctica materialista
entre la vanguardia y las masas) para exagerar el papel de las masas
y cerrar los ojos y dar la espalda al papel de la vanguardia. En
una palabra, la revolución no puede desarrollarse con esta
teoría porque se enfoca sólo en las masas. La iniciativa
de las masas revolucionarias exige una vanguardia y no se le opone.
Lo que se busca es unir la vanguardia comunista y las masas, no
oponer una en contra de otra.
La forma es importante, pero no puede estar por encima de la esencia.
¿No usó Jruschov la propiedad del pueblo en el Estado
soviético? Sí, la forma es importante, pero la esencia
es el factor clave. Los revisionistas como Jruschov o Deng no pueden
usar ésta o aquella forma, pues si no hay una línea
maoísta ni una dirección de vanguardia, la forma sola
no puede representar ni proteger los intereses del pueblo.
En nombre de la lucha contra la burocracia, no se puede negar el
papel de la vanguardia; de otra manera sería una operación
donde se le daría el Poder a la burguesía.
La llamada “izquierda” liberal usa el ejemplo de la
Comuna de París, pero trafica con sus debilidades las cuales
hay que superar. Una de esas debilidades fue que no existía
una vanguardia comunista. Aquellos que ponen las debilidades históricas
de la Comuna y las veneran como teoría, nos están
invitando ¡a entrar a un túnel sin luz! Pero el maoísmo
ilumina el camino y representa nuestra herencia científica;
nos muestra cómo defender la Comuna de París, con
la comuna popular, con la dirección del partido, cómo
ejercer el Poder a través del método del comité
revolucionario y cómo dirigir al pueblo para participar en
la producción práctica, etc.
Aquellos que promueven el anarquismo son charlatanes que no pueden
romper con el sistema, y meramente mantienen a las masas atadas
a él en teoría y práctica.
Ayer y hoy, defendemos a la Comuna de París como un hito,
pero no como los anarquistas. Hoy en día no es suficiente
ser un comunista y sólo defender y aceptar la dictadura del
proletariado; al mismo tiempo debemos defender la continuación
de la lucha de clases bajo la dictadura del proletariado. Es muy
importante aprehender, comprender y aplicar esto en la práctica,
como el ejemplo de continuar la Gran Revolución Cultural
Proletaria. Por supuesto que dictadura no sólo significa
violencia. Con la dictadura del proletariado, que la burguesía
tenga derechos (como elecciones, etc.) dependerá totalmente
de las condiciones específicas. Debemos entender que las
diferencias (de forma pero no de esencia) entre la Unión
Soviética y China se deben a sus condiciones específicas
distintas.
El principio de continuar la revolución bajo la dictadura
del proletariado no puede negarse. Los remanentes del capitalismo
bajo el socialismo son un fenómeno concreto, así nos
lo demuestra nuestra experiencia anterior. Mao dijo, donde la escoba
no alcance, el polvo permanecerá; el polvo no desaparecerá
solo.
Sin embargo no es suficiente meramente aprehender la lucha de clases,
tenemos que aceptar la necesidad de la dictadura del proletariado
y ponerla en práctica, desde la perspectiva de llevar a cabo
la revolución bajo la dictadura del proletariado. De otra
manera la doctrina o teoría de la dictadura del proletariado
será distorsionada.
Hay mucha gente que se une al partido comunista y al Poder proletario
a nivel organizativo, pero toma fuerza de los hábitos de
la vieja sociedad y no está con el proletariado a nivel ideológico.
Esta gente, en especial en el período socialista, saca provecho
de esta situación, en particular cuando ocupa puestos dirigentes
de alto nivel en el partido y a su vez agita la bandera roja.
De esa forma no podemos darnos el lujo de no usar la dictadura
para parar a la vieja y nueva burguesía. Para nosotros la
revolución es un derecho y un deber. Se justifica la rebelión
contra los reaccionarios. Por otro lado, es una distorsión
usar este derecho contra el pueblo trabajador.
Existen muchos ataques contra la Revolución Cultural. Es
muy natural que los reaccionarios ataquen a esta gran revolución
política dirigida por Mao, porque ésta siembra pavor
entre estos grandes “Reyes del Infierno” reaccionarios.
¿Qué se esperaba de la Revolución Cultural?
¿Podría haber dejado de lado el movimiento revolucionario
cultural sus campañas contra la burguesía, quien había
tomado posiciones de poder en el Estado proletario? Es un deber
revolucionario rebelarse contra los reaccionarios, y la Revolución
Cultural nos ha enseñado cómo hacerlo.
Con sus lágrimas de cocodrilo, la izquierda liberal apoya
a los imperialistas y a sus títeres, quienes atacan a la
Revolución Cultural por destruir “la nueva burguesía”
dirigiendo a las masas revolucionarias con el maoísmo. No
es una sorpresa para nosotros que la nueva corriente de izquierdistas
liberales ataque a la revolución y distorsione la esencia
de la GRCP. En China, los oponentes de los campesinos pobres (los
cuales se rebelaron contra los grandes terratenientes y su poder)
los tacharon de chusma y escoria. También, por ejemplo, durante
la manifestación del Primero de Mayo de 1996, en Estambul,
el líder sindical de corte izquierdista liberal condenó
la rebelión de los trabajadores en contra de la policía
(al igual que en China, en lo ideológico).
Como Mao decía sobre aquellos que condenen la rebelión
de las masas: piensan que la revolución es ofrecer un banquete.
Por supuesto que en un período revolucionario no negamos
que no existan actos extremistas o excesivos, o que no nos corresponda
educar al pueblo; pero los excesos que haya no son el factor principal
ni la esencia de la rebelión.
Es un crimen no golpear a los reaccionarios y buscar esquivarlos.
Durante la Revolución Cultural, derrocar a los seguidores
del camino capitalista era un medio, no la meta. La meta era cambiar
la concepción del mundo de la gente, a fin de promover el
comunismo. Liu Shao-chi y Deng Xiaoping, los principales blancos
de la Revolución Cultural, no fueron asesinados, cosa que
refuta la mentira de que la Revolución Cultural fue un hecho
excesivamente violento y sanguinario. Para el comunista, la relación
entre las metas, y los medios para realizarlas, es una cuestión
de principios que se debe explicar a aquellos que no lo entiendan.
Debemos explicar que tenemos y seguiremos teniendo un enemigo y
oponentes de clase, si bien no tenemos un enemigo
individual. Con este punto de vista, ni siquiera en nuestras filas
podemos convertir una lucha de clases en una lucha individual. No
aceptaremos nada que esté en contra de nuestras metas; por
ejemplo, trato inhumano hacia otros, tortura, destrucción
del medio ambiente, financiamiento de luchas en contra de los oprimidos
y del proletariado, narcotráfico: todas estas son obras de
la burguesía.
En suma, los explotadores (con el fin de continuar su régimen)
defienden su filosofía pragmática reaccionaria y se
valen de todos los medios para mantener su dominio. La generación
de la Revolución Cultural nunca dijo: “El partido y
el Poder por encima de todo”; usó el partido y el Poder
a favor de la libertad del pobre y del oprimido, y como arma para
lograr una sociedad sin clases y así cambiar el mundo. Los
intereses del pueblo son siempre y en todas partes el principio
guía. Los comunistas lucharon en contra de la filosofía
pragmática de Deng Xiaoping, la cual afirmó “no
importa si el gato es negro o blanco, con tal de que atrape al ratón”.
Para transformar las ideas de las masas, no podemos pasar por alto
la lucha ideológica. Sabemos que en todas las sociedades
la cultura dominante es la de la clase dominante. La Revolución
Cultural significa romper con los viejos hábitos y costumbres
y es la clave para lograrlo.
Los revisionistas piensan que la Revolución Cultural fue
terror absoluto. Los imperialistas y sus títeres afirman
que la revolución estuvo en contra del pueblo. Es muy importante
no permitir que nadie confunda quién es el enemigo y quién
es el amigo en el período revolucionario, y para poder vencer
al enemigo es importante mantener la unidad con nuestros amigos,
mientras que se luche sobre sus errores y se aplique nuestra línea
de clase. Esta es una cuestión de principio.
El uso de la violencia en contra del pueblo es un crimen y eso
no se hizo durante la GRCP. Se barrió todo obstáculo
o barrera que estorbara el entusiasmo y la iniciativa del pueblo,
y la GRCP fue el ejemplo más excelso de la democracia del
pueblo en la historia de la revolución proletaria.
Las masas eligieron y supervisaron a los cuadros en la Revolución
Cultural y podían destituirlos. Como explicamos antes, derrocar
a ciertas gentes es un medio y no una meta. Incluso cuando se aplica
a los revisionistas, esto significa cambiar su concepción
del mundo, reeducarlos, ponerlos a trabajar en producción
y procurar que las masas los supervisen.
Para las masas y para quienes han cometido errores, es muy importante
en la cultura maoísta “curar la enfermedad para salvar
al paciente” y usar esos errores como una oportunidad para
educarlos. Para los maoístas, aparte de las personas a que
no es posible curar o ayudar a avanzar, abordamos a la gente “como
lo hace un doctor”. ¿El doctor tiene derecho a gritarle
a un paciente? Un doctor así no sabría sus obligaciones
y sería estúpido. ¿Cuál es su deber?:
Descubrir la enfermedad del paciente y darle un tratamiento adecuado.
Por otro lado, algunos sectarios, quienes usan la fuerza para imponer
su autoridad, critican a Mao de liberal. Sin embargo Mao nunca evadió
la lucha sobre los errores. Por el contrario, Mao usó el
método de unidad-lucha-unidad, en el partido y en
la sociedad, para luchar sobre los errores y alcanzar un nivel superior
de unidad. Los burócratas “arrogantes y poderosos”
orgullosos no pudieron entender por qué Mao confió
en un 95% en la población como gente honesta y buena. A los
burócratas arrogantes nunca les importaron las causas de
los errores y las condiciones materiales del pueblo. Aquellos que
piensan que nunca cometen errores y tienen una enorme avaricia y
gusto por el máximo poder, se vuelven el enemigo de todo
el pueblo y asumen una línea agresiva en contra de las masas.
En general los errores principales surgen de ellos. En concreto
Lin Piao fue un ejemplo típico: organizó una camarilla
de gángsters con la supuesta idea de continuar la Revolución
Cultural en contra de Deng Xiaoping, pero en realidad esto sirvió
a las fuerzas de Deng. Lin Piao fue un “supermaoísta”
con la consigna “¡destruir y quemarlo todo!” y
urdió engaños e intrigas en su lucha personal por
el poder.
Al usar nuestra ciencia en la resolución de las contradicciones
en el partido y en la sociedad, lo que debemos hacer, y lo que no,
es:
“Practicar el marxismo y no el revisionismo; trabajar por
la unidad y no por la escisión; actuar en forma franca y
honrada y no urdir intrigas y maquinaciones”.
Como Marx dijo acerca del carácter de la propiedad privada,
ésta es siempre tímida y cobarde porque no tiene alma.
SOBRE LA POLITICA
Aquellos que no hablan acerca de su historia y su literatura no
pueden aprender ni aceptar lecciones. ¿No han dicho “ellos”
que la filosofía no es tan simple como Mao lo explicó
en “Sobre la contradicción”, “Sobre la
práctica” y otras obras filosóficas? Los escritos
del gran maoísta, Ibrahim Kaypakkaya, en el Manifiesto de
1972, entre ellos el informe de la región de Kurecik y los
artículos sobre los movimientos obrero-campesinos, nos dan
un ejemplo muy importante y concreto del que debemos aprender.
No es posible dirigir a las masas con una dirección abstracta.
Sólo es posible tomar el Poder por medio de la lucha consciente
del pueblo para ganar el Poder. No podemos rehuir a dirigir con
una línea correcta al pueblo en la lucha de clases. La guerra
revolucionaria es un ejemplo práctico que lo demuestra. La
guerra popular y la revolución de nueva democracia tienen
una relación dialéctica con la realización
de esas tareas en pos del poder de nueva democracia. Esto es lo
que queremos decir con la guerra popular: no sólo hablamos
de tareas militares, también nos referimos a tareas económicas,
políticas y sociales para llevar a cabo la revolución.
La relación entre guerra y política explica esta realidad.
La guerra revolucionaria es un medio para continuar la política
revolucionaria. Debemos dejar atrás nuestras debilidades
y deficiencias muy rápidamente. Durante la preparación
de la GRCP, se lanzó la consigna de luchar contra “Las
cuatro cosas viejas”. Debemos aprender de esto e integrarlo
en nuestra práctica concreta. Las debilidades y dificultades,
y la victoria y el futuro brillante, son una unidad de contrarios.
Una vez que analizamos todo esto correctamente, podremos resolver
lo demás. No debemos ser como aquellos que sólo ven
problemas y dificultades, pero no elaboran soluciones ni ven el
futuro brillante, ni como aquellos que son tan altaneros y orgullosos
que no ven sus propias debilidades. La GRCP no puede aceptar que
haya problemas sin solución. Es muy claro para nosotros lo
que debemos hacer y lo que no debemos hacer. Ahora analizaremos
esto.
CONTRA LOS ATAQUES
Los liberales atacan al proletariado y al pueblo trabajador, usando
las balas podridas de las armas de Kautsky y Bernstein, pero sólo
se pueden disparar a sí mismos con estas armas. Los liberales
aplauden la democracia en lo abstracto y atacan al poderoso pueblo
trabajador bajo la dirección del proletariado; al mismo tiempo
derraman lágrimas por las restricciones impuestas a las clases
burguesas. Ahora comprendemos mejor que ayer, la necesidad de continuar
la revolución bajo la dictadura del proletariado. Conocemos
el daño que los partidos de la II Internacional causaron.
En cuanto a su visión eurocéntrica (que nace de la
teoría de las fuerzas productivas la cual dice que el proletariado
no debe tomar el Poder donde no es mayoría en la población),
que se queden con ella, ¡por decirlo educadamente! Aquellos
que explican la restauración del capitalismo en los ex países
socialistas con la teoría eurocéntrica son unos ignorantes
“civilizados”, y con esa clase de teorías ¡no
van a llegar a ver nunca ninguna revolución en toda su vida!
Existen unos gradualistas reformistas en este sistema, quienes
son un ejemplo de cómo no debe ser un revolucionario,
o sea, la “nueva izquierda liberal”, quienes hacen propaganda
a favor del “Nuevo Orden Mundial” y quienes están
prestos a recibir todo el caluroso apoyo del imperialismo. ¡Nosotros
les felicitamos por su reformismo! Para nosotros, la línea
es una guía para la práctica y la práctica
es lo principal. Entonces el método leninista significa:
● La unidad de la teoría y práctica.
● Que el contenido de las acciones son la esencia, no las
consignas.
● Que bajo la dirección del partido, se debe preparar
y despertar a las masas para hacer la revolución.
● Que uno debe atreverse a aprender de las experiencias y
los errores.
● Que uno siempre debe continuar hacia el comunismo.
Nosotros nos oponemos radicalmente a los Partidos de la II Internacional,
defendemos las tesis leninistas sobre el partido, pero no nos limitamos
a ello, pues hemos adoptado las tesis maoístas sobre el partido,
las cuales nos ha abierto una puerta nueva.
Es con este conocimiento y línea que luchamos contra el
concepto del partido y sociedad “monolíticos”.
Con unidad-lucha-unidad, lucha, persuasión y transformación,
representamos esta línea en el partido y las masas y así
podemos aprehender esta lucha entre dos caminos y entre líneas
correctas y equivocadas. No es posible jamás lograr una unidad
total y absoluta en el partido y la sociedad, y sin lucha no es
posible ser fuerte. Debemos entender esto. Además, con nuestra
determinación y nuestra unidad de acción, podemos
coordinar la práctica en el partido y en el socialismo. ¡El
partido no es una federación de gobernantes y terratenientes!
El concepto maoísta del partido se basa en la unidad entre
partido y masas; es un vehículo que adecúa al pueblo
para actuar de modo vanguardista y para avanzar a una sociedad donde
ya no sean necesarios el partido y el Estado.
¡EL MARXISMO-LENINISMO-MAOISMO ES NUESTRA GUIA!
Mao Tsetung defendió la herencia de los camaradas Marx,
Engels, Lenin y Stalin y bajo la dirección de Mao la experiencia
del GRCP nos mostró que nuestra ciencia había alcanzado
una etapa nueva y cualitativamente superior. Los revisionistas que
no entienden nuestra ciencia proletaria (la cual es la base universal
del comunismo por todo el mundo) tergiversan a la GRCP, diciendo
que ésta fue sólo aplicable en China.
Cuando Mao hablaba de aplicar el marxismo a las particularidades
de China, indicó que necesitábamos ejercer nuestra
ideología y ciencia universales y aplicarlas a nuestro caso
particular. Debido al desequilibrio del mundo imperialista en que
vivimos, la división entre naciones oprimidas y naciones
opresoras, y otros factores, las formas de lucha proletaria de cada
país variarán de acuerdo a las condiciones concretas.
El marxismo da “soluciones concretas a problemas concretos”.
Esta es una ciencia de acción y los idealistas quienes ponen
a nuestra ciencia patas arriba fracasarán de manera ineluctable,
pues nuestra ciencia ya ha sido probada en la práctica.
El gran maoísta y líder del proletariado y de los
oprimidos en Turquía y Kurdistán, Ibrahim Kaypakkaya,
aplicó el Marxismo-Leninismo-Maoísmo a nuestra situación
concreta e iluminó nuestro sendero con su línea roja.
El camarada Mao Tsetung, líder del movimiento comunista
internacional, quien analizó la toma del Poder en la Unión
Soviética por la “nueva” burguesía, forjó
una arma muy afilada para nosotros. La GRCP es la cima de nuestra
ciencia. Sin este conocimiento es imposible ser un revolucionario
proletario.
“El Poder nace del fusil”. Con esta consigna de Mao
Tsetung podemos ver que, si bien las formas de tomar el Poder son
diferentes, la violencia revolucionaria en sí es una necesidad
universal.
La forma de violencia revolucionaria que se necesita en los países
coloniales y semicoloniales es la guerra popular; es la piedra angular
de una línea revolucionaria. Para el imperialismo y sus títeres
quienes con su teoría y práctica pretenden prevenir
la revolución proletaria, la guerra popular es su principal
blanco. ¡Este hecho en sí nos muestra claramente la
necesidad de la guerra popular!
A través de la estrategia de Mao de la guerra popular bajo
la dirección del partido comunista, se pueden hacer miles
de milagros; este principio se opone a aquellos que se han esclavizado
y cautivado por la teoría de las fuerzas productivas y creen
que sólo las armas, y no las personas, son lo principal.
Mao nos mostró que bajo la dirección del partido comunista,
“el pueblo, y no las armas, es lo decisivo”; y este
principio nos ha iluminado el camino.
Como Mao dijo: “El viento del Este prevalecerá sobre
el viento del Oeste”. Explicó la realidad concreta
del mundo en que vivimos, a diferencia de quienes no reconocen que
los países coloniales y semicoloniales son el “centro
de las tempestades” de la revolución mundial. Ahí
están el Perú, Turquía, las Filipinas, Nepal
y otros ejemplos... ¡háganos el favor, qué más
pruebas necesitan!
La llamada posición socialista eurocéntrica, que
distorsiona la lucha revolucionaria mundial proletaria, también
impide la revolución socialista en los países capitalistas-imperialistas.
La GRCP, en la transición socialista del capitalismo al
comunismo, es el camino para continuar la revolución y la
dictadura sobre la burguesía, y bajo la dirección
de la vanguardia maoísta es la bandera de la línea
de las masas revolucionarias, la cual es la base de la iniciativa
de las masas revolucionarias.
Desde luego, aquellos que ponen las máquinas y tecnología
al mando no quieren entender a Mao y rechazan la línea de
poner la revolución al mando. La línea maoísta
es una necesidad, para aquellos que quieren marchar al comunismo.
Por otro lado, incluso entre aquellos que quieren el socialismo
pero que aún no han aprehendido bien esta necesidad, existen
grandes posibilidades de que conserven las desigualdades que quedan
en el pueblo bajo el socialismo y se conviertan en la “nueva”
burguesía, provocando la restauración del capitalismo.
Lenin representa el verdadero marxismo vs. aquellos que defienden
la línea de la II Internacional y esconden su rostro economicista
tras una máscara “marxista”. La línea
de Lenin ha iluminado la revolución proletaria en la época
del imperialismo y de la revolución proletaria. La Gran Revolución
de Octubre, la cual abrió el camino a la revolución
proletaria en este siglo, ha aplastado a la teoría revisionista
de las fuerzas productivas de la II Internacional. Esta herencia,
y la GRCP que es un gran salto cualitativo en nuestra ciencia, nos
capacitan para comprender profundamente los problemas de la revolución.
La GRCP nos ha mostrado que durante la transición del capitalismo
al comunismo, las clases existen y por ende, la lucha de clases
continuará. La lucha de clases no proviene de afuera; se
basa en las realidades al interior de la sociedad socialista. Antes
de Mao, era imposible analizar correctamente estos problemas. El
conocimiento depende de las condiciones sociales y no se puede aprehender
de una manera rectilínea. La relación entre materia
y conciencia no puede y no debe verse con el materialismo mecánico,
porque en los hechos están relacionadas dialécticamente.
Los seguidores de la II Internacional toman posición en
contra del maoísmo (en todas las lecciones aprendidas de
la transformación socialista, las cuales han llevado a nuestra
ciencia a una etapa superior) y lo combaten con su llamado “marxismo”.
Nuestra ciencia se ha desarrollado enormemente a través de
estas experiencias pero los revisionistas no quieren entender esto,
a pesar de los hechos.
Incluso después de establecer la propiedad socialista de
los medios de producción, aún es posible regresar
al capitalismo. La historia prueba que el maoísmo está
en lo correcto y no los otros puntos de vista que dicen que tal
regreso sería imposible. ¿Quién cree que la
restauración del capitalismo no es posible?
La historia es testigo del maoísmo científico, pero
no para los ignorantes “civilizados” que desprecian
con perjuicios a las revoluciones en los países coloniales
y semicoloniales, las cuales son la fuerza motriz de la revolución
alrededor del mundo.
La historia aún no ha confirmado los argumentos de
aquellos que dicen que el socialismo no es posible en un país,
pero sí ha confirmado la justa dirección de
Lenin, Stalin y Mao quienes han llevado a cabo con éxito
la revolución y han confirmado la ciencia del Marxismo-Leninismo-Maoísmo.
El golpe de Estado de Jruschov en la Unión Soviética,
y otras tomas del Poder en Europa oriental por sus títeres,
así como otros problemas en China que Mao nos ha explicado,
nos muestran:
1) Que el socialismo es una sociedad de transición, no una
sociedad estable. Los problemas no terminan, incluso después
de la transformación socialista y la instauración
de las relaciones socialistas de propiedad. Estos dos pasos, la
transformación socialista y la instauración de las
relaciones socialistas de propiedad, son muy importantes para quitarle
a las fuerzas explotadoras la propiedad de los medios de producción.
Pero esto no significa que todos los problemas de las relaciones
de producción estén resueltos. Existen aún
contradicciones en las relaciones entre productores, por ejemplo
entre los líderes y aquellos a los cuales dirigen....
Sin embargo, aunque se establezca la propiedad del pueblo, la cual
es un paso importante, ésta dista mucho de ser un control
real sobre la sociedad (de todo el pueblo). Esta es la realidad
del socialismo, incluso con estos pasos radicales muy importantes.
No puede haber otro camino. Las masas pueden detectar a la vieja
clase (la burguesía) quien ha sido aplastada y el peligro
que ésta representa (de tomar del Poder en contra del socialismo),
pero los principales peligros y los ataques cobardes provienen de
la “nueva” burguesía que se alimenta de las contradicciones
de la sociedad socialista. La “nueva” burguesía
surge en el Estado y en el partido. Jruschov, Brézhnev y
Deng son ejemplos muy concretos de esto. Ahora nos gustaría
preguntar:
a) ¿Qué es lo correcto? ¿La línea que
afirma que el peligro principal proviene de la “nueva”
burguesía seguidora del camino capitalista? O, ¿la
línea que sostiene que el peligro principal proviene únicamente
de la invasión imperialista y de la vieja clase dominante
que ha sido derribada? ¿Cuál línea es la correcta?
Los hechos han confirmado la justeza del maoísmo. ¡Qué
podemos decir de aquellos que aún se aferran a sus podridas
armas revisionistas, salvo que se las debemos volver polvo sobre
sus cabezas!
b) Los revisionistas defienden la línea de que “no
hay burguesía en el socialismo”; argumentan que no
hay contradicción entre la burguesía y el proletariado
bajo el socialismo; y no quieren saber cómo se desarrolla
esta lucha en el partido y el Estado porque no quieren que se les
identifique. ¡Identifican a la burguesía sólo
como la “vieja” burguesía dueña de las
fábricas!
Sus hermanos de clase, los dictadores burocráticos del revisionismo
contemporáneo, no dicen quién ganó, pero aseguramos
que el maoísmo ganó.
c) Por años hemos explicado que la dictadura de la burguesía
burocrática ha usado como máscara nuestra ciencia
para engañar a las masas, pero los revisionistas no entendieron
y continúan diciendo que esos países son socialistas.
Por otro lado, el maoísmo ya ganó, porque los revisionistas
contemporáneos se han quitado sus máscaras y ahora
se agrupan bajo la bandera del clásico capitalismo de libre
mercado.
2) También hemos explicado por años, que los problemas
del socialismo y su gastada división de trabajo, los rezagos
de sus desigualdades y enajenación, las contradicciones entre
el trabajo manual y el intelectual, entre campo y ciudad, etc.,
son remanentes de la vieja sociedad. Además explicamos cómo
podemos restringir estas contradicciones. Hemos explicado muchas
veces el importante papel que juega la línea política
e ideológica, la necesidad de controlar el Poder y la importancia
de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado.
Así que, ¿quién ha ganado aquí? ¿Los
que dicen que la vieja clase ha sido derribada y que el problema
se terminó? O, ¿el maoísmo? Una vez más
es claro que el maoísmo ha ganado.
Como dijimos antes, el principio organizativo de la distribución
bajo el socialismo (es decir, de cada quien según su capacidad,
a cada quien según su trabajo) aún contiene
desigualdades en su aparente igualdad. Al ejercer control sobre
si se obedecerá o no la definición de los derechos,
el Estado (como en el caso de la economía) tiene un aspecto
burgués. Es decir: uno de los aspectos que constituyen el
Estado es burgués. De fondo, esta situación es inevitable.
Por lo tanto, es importante asegurar que la revolución (que
defiende el carácter proletario del Poder) no sea interrumpida,
y que no se permita desarrollar el aspecto burgués del Estado
y la economía, en una dirección equivocada, ni que
actúe como puente para la restauración del capitalismo.
El Poder es un arma para continuar la revolución y un arma
para conducir al pueblo en su camino hacia el comunismo. El Poder
proletario no concilia las clases. Nuestro deber fue la GRCP:
se llevó a cabo en China y se frenó la restauración
del capitalismo diez años. ¿Con qué?
¡Con el maoísmo!... No obstante, incluso en los triunfantes
días de la GRCP, aún no teníamos claro quién
iba a ganar. La historia nos ha demostrado una vez más que
el maoísmo ganó.
3) El “socialismo de goulash” fue derrotado, pero como
la gente común no entendió su naturaleza, respondió
a su caída atacando al verdadero socialismo.
La dirección maoísta es la bandera de todos los oprimidos
en su lucha por cambiar al mundo y llegar a la sociedad sin clases.
En especial hoy, cuando el economicismo vive a la sombra imperialista
en los países imperialistas, el destino de los socialchovinistas
es rendirse al imperialismo. ¿Qué pasa con el maoísmo?...
¿Quién da la bienvenida a un futuro brillante en el
mundo? ¿Acaso no lo son Munzur, y Ayacucho en los Andes,
las principales plazas fuertes?
La Revolución Cultural, y no la línea economicista,
está luchando por cambiar el mundo. Con la línea correcta,
las masas son la fuerza capaz de resolver todo problema. Esta es
la esencia de la línea maoísta.
Los metafísicos, quienes se cubren el rostro con la máscara
del materialismo dialéctico, en realidad se le oponen de
pe a pa. La esencia del materialismo dialéctico es la unidad
de contrarios en la naturaleza y la sociedad. Los filósofos
idealistas quienes distorsionan esa esencia, están muy lejos
de entender que las cosas están “vivas, condicionales
y en movimiento” o la “unidad e identidad” de
las cosas. Por ello, sólo ven la fuerza táctica de
los reaccionarios y no la superioridad estratégica de los
oprimidos. En el tiempo de la II Internacional, en una situación
“relativamente sin voz”, declararon que la revolución
era un fantasma imaginario.
¡LA LINEA DE KAYPAKKAYA ES NUESTRA VANGUARDIA¡
Kaypakkaya fue un gran maoísta. El TKP (ML), producto de
la GRCP y de Kaypakkaya, su líder fundador, ha profundizado
su comprensión del Marxismo-Leninismo-Maoísmo y lo
ha aplicado en la práctica. Por ende, hemos podido poner
en alto el manifiesto del TKP (ML) concerniente al programa de corto
plazo de la revolución democrática y al de largo plazo
de alcanzar el comunismo. Kaypakkaya no puede ser defendido sin
defender al maoísmo; por el contrario, defender otra línea
es sólo farsa.
Debido a su materialismo y economicismo positivista vulgares, en
las relaciones político-económicas, algunas personas
no pueden entender por qué la vanguardia proletaria revolucionaria
fue producto de la GRCP.
Es una realidad incontrovertible que la lucha de clases surge objetivamente
en la sociedad de clases. La lucha de clases no es producto del
libre albedrío, sino de la división en clases de la
humanidad. La formación del proletariado es el resultado
de una etapa particular de desarrollo en la sociedad humana, en
la cual éste se convertirá en el sepulturero de la
burguesía. La meta de nuestra lucha de clase del proletariado
consciente abarca la eliminación del proletariado (con las
demás clases) del escenario de la historia. Cuando exista
la clase proletaria, existen objetivamente los partidos proletarios.
El partido del proletariado no puede surgir espontáneamente
en la lucha proletaria; es producto de la lucha revolucionaria del
proletariado consciente. El partido es un arma consciente
del proletariado revolucionario. Con esa arma, el proletariado puede
guiar su lucha con la línea correcta y analizar, aprehender,
cambiar y alumbrar el futuro del mundo con nuestra ciencia del Marxismo-Leninismo-Maoísmo
(MLM).
El Movimiento del 15-16 de Junio creó las condiciones objetivas
para dar saltos adelantes en conciencia. ¿Por qué
las organizaciones del Ejército Popular de Liberación
de Turquía (THKO) y el Partido-Frente para la Liberación
del Pueblo Turco (THKP-C) no sacaron las lecciones necesarias y
no lograron la síntesis del MLM? ¿Por qué no
podían asumir el programa estratégico de largo plazo
del MLM? La respuesta se halla en su propia concepción del
mundo. Kaypakkaya fue un maoísta por su concepción
del mundo maoísta. Las condiciones objetivas favorables le
beneficiaban, pero si Kaypakkaya no hubiera aprehendido la GRCP,
no hubiera sido posible lanzar el Manifiesto de 1972 ni nuestros
programas de corto y largo plazos, a pesar de esta situación
favorable. Ha habido muchas lecciones que han confirmado nuestra
ciencia e impulsado saltos adelante en el mundo (por ejemplo, las
lecciones sobre la restauración del capitalismo y la necesidad
de continuar la GRCP bajo la dictadura del proletariado). Así
que, ¿por qué estas fuerzas no entienden el maoísmo?
Por tener una concepción del mundo diferente.
Con nuestra ciencia, que ha alcanzado una etapa nueva y cualitativamente
superior con la GRCP bajo dirección maoísta, y con
la dirección de Kaypakkaya, en Turquía y el Kurdistán
de Turquía se ha logrado una línea nueva y cualitativamente
superior. Antes de Kaypakkaya, aquellas fuerzas que se llamaban
demócratas revolucionarios y “comunistas” asumieron
como herencia progresista la ideología oficial del Estado
turco, el kemalismo. Además, reconocieron al movimiento represivo
kemalista como un “movimiento progresista para aplastar al
fundamentalismo reaccionario”. No obstante, pese a importantes
acciones radicales del THKO y el THKP-C en 1971, no pudieron entender
correctamente ni hacer un análisis correcto del carácter
de la república turca y de su ejército, debido a su
concepción del mundo no proletaria. En la arena internacional,
asumieron una posición centrista en la batalla entre el MLM
y el revisionismo. Esta es otra debilidad suya. Este movimiento
consideró como socialista a la dirección de la “nueva”
dictadura burguesa de los revisionistas contemporáneos en
la Unión Soviética. Pero la práctica nos ha
demostrado la importancia de la línea de Kaypakkaya, que
es fácil de aprehender para quien que así lo desee.
Los amantes de la ideología kemalista y del ejército
kemalista en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y Campesinos
de Turquía (TIIKP), no tienen nada en común en absoluto
con Mao, a pesar de sus sermones; su línea es reformista,
parlamentaria y del bando de “izquierda” del Estado,
y distorsiona la revolución de nueva democracia, la guerra
popular y otras enseñanzas de Mao. Kaypakkaya desenmascaró
su línea y su carácter en 1971. Después de
la muerte de Mustafá Suphi, el Partido Comunista de Turquía
(TKP) se convirtió en revisionista y en títere del
socialimperialismo soviético. Todos estos aspectos nos muestran
la importancia de la línea de Kaypakkaya, la cual fue un
gran salto adelante en la revolución en Turquía y
en el Kurdistán de Turquía. Ahora preguntamos:
1) ¿Antes de Kaypakkaya, había alguien que reconociera
la ideología kemalista como un movimiento fascista de la
burguesía compradora y de los grandes terratenientes de Turquía?
2) ¿Antes de Kaypakkaya, había alguien que reconociera
y apoyara el carácter democrático del movimiento nacional
curdo, así como a las sublevaciones de Seyh Sait, Dersim,
Agri, Kocgiri, etc., en Kurdistán, y se opusiera a la represión
del ejército kemalista?
3) ¿Debido a los errores sobre el kemalismo, sobre el problema
nacional curdo y los problemas de otras minorías, podría
superar lo suficiente la “izquierda” su chovinismo?
4) ¿Antes de Kaypakkaya eran correctas las posiciones de
otras fuerzas con respecto al Estado y el ejército, y la
revolución? (Ya pusimos al desnudo la esencia de organizaciones
como TKP y el TIIKP, por lo tanto es necesario tratarlos aquí.)
a) ¿Por qué quisieron y aclamaron los golpes de Estado
del 27 de mayo y de 1971?
b) ¿Como se puede explicar su política de unidad
en una alianza civil-militar con el mando del ejército kemalista?
c) ¿Qué significa tratar al Estado y al ejército
turcos a partir de la herencia kemalista?
5) ¿Habrá alguien —incluyendo la lucha armada
de 1971 contra el pacifismo— quien comprenda la estrategia
de la guerra popular en la revolución en Turquía y
el Kurdistán de Turquía, la cual es el camino a la
victoria y que ha sido probada científicamente en la práctica,
a pesar de que algunas fuerzas aún la estén debatiendo?
¿Hay alguien antes de Kaypakkaya que aprehendiera la revolución
de nueva democracia, el poder popular de la nueva democracia y estas
armas estratégicas: el partido, el ejército y el frente
único, sobre las bases del MLM?
Nosotros preguntamos:
a) En comparación con las enseñanzas revolucionarias
del MLM, ¿puede haber lugar para los golpes de Estado, planes
y acciones de las fuerzas armadas?
b) ¿Es posible que el proletariado apoye a una u otra camarilla
del Estado y ejército burgueses, y, además, que apoye
y tome partido con el kemalismo?
c) En términos de la política proletaria sobre alianzas
con aquellos que quieren aplastar el sistema, ¿es posible
mantener al mismo tiempo alianzas con el ejército del sistema?
6) ¿Antes de Kaypakkaya, había alguien que aprehendiera
el carácter del campo socialimperialista y tuviera una posición
revolucionaria proletaria en su contra?
Podríamos profundizar el debate sobre estos puntos, pero
pensamos que este artículo es suficiente para aquellos que
quieren ver la realidad: La realidad es que, con Kaypakkaya, ha
empezado un período de resistencia cualitativamente superior
en Turquía y en el Kurdistán de Turquía.
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