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Reimpreso Histórico
Autocrítica
del Partido Comunista de Indonesia (PCI), 1966
A partir de octubre
de 1965 y durante 1966, el régimen militar indonesio pro yanqui
capitaneado por Suharto desató una matanza de proporciones
terribles contra el pueblo: asesinó a sangre fría a
cientos de miles de militantes y simpatizantes del Partido Comunista
de Indonesia (PCI), y a muchas masas que no participaban en ninguna
actividad política. Aún no se conoce con precisión
el número de personas baleadas en la calle, o arrestadas, torturadas
y asesinadas en prisión, pero las estimaciones van desde cientos
de miles hasta dos millones. El PCI mismo fue aplastado; el entonces
régimen nacionalista de Sukarno fue derrocado; y Suharto y
su camarilla reaccionaria se atrincheraron por décadas.
Los
autores materiales e intelectuales de este monstruoso crimen son
los reaccionarios indonesios y sus amos imperialistas yanquis. Pero
también es verdad que el PCI era extremadamente susceptible
a tal ataque y no organizó ninguna resistencia efectiva a
Suharto y la masacre. Para mediados de los años 60, el núcleo
del liderato del PCI estaba corrompido con años de revisionismo.
El PCI, con un punto de vista incorrecto del Estado, participó
en el gobierno de coalición y glorificó a éste
y a Sukarno. El entonces gobierno de coalición ciertamente
no estaba bajo una dirección proletaria. El PCI también
siguió el camino revisionista en cuanto a la cuestión
del proceso de la revolución, afirmando la tesis de la “vía
pacífica al socialismo” que pregonaban los revisionistas
soviéticos que subieron al Poder en 1956.
Después
del sangriento golpe de Estado de Suharto, unas fuerzas que pretendían
un reagrupamiento revolucionario del PCI, resumieron y criticaron
éstos y otro errores serios, en particular en dos documentos.
Aquí presentamos pasajes de uno de ellos, titulado: “Autocrítica
del Buró Político del Comité Central del Partido
Comunista de Indonesia” (septiembre de 1966). Los revolucionarios
chinos, dirigidos por Mao, apoyaron este trabajo de sus camaradas
indonesios; publicamos aquí su editorial introductorio de
Bandera Roja y su resumen del documento del PCI. El documento
del PCI describe importantes errores de la dirección del
Partido durante los años de Sukarno y llama a hacer una rectificación
cabal de la línea ideológica y política del
Partido. Un punto central de este documento es la refutación
de la traicionera teoría revisionista de la “vía
pacífica al socialismo” a la cual se adhería
entonces el Partido. La “Autocrítica” insta a
enarbolar y defender el estandarte del marxismo-leninismo-pensamiento
Mao Tsetung (que el MRI ahora llama el Marxismo-Leninismo-Maoísmo)
a fin de retomar su línea política e ideológica
proletaria y así su carácter de clase. Además,
hace un llamamiento para aplicar la estrategia de Mao Tsetung sobre
la guerra popular prolongada en todas las islas dispersas de Indonesia
a fin de derrocar al fascista régimen de Suharto y conquistar
el Poder para el pueblo.
Hoy,
en el contexto del actual levantamiento popular, este llamamiento
tiene aún más vigencia. En verdad, lo que urge en
estos momentos en Indonesia es transformar la rebelión actual
en un proceso revolucionario. Los revolucionarios de todo el mundo
necesitan procurar poner los documentos básicos del MRI y
las enseñanzas de los grandes líderes de la clase
proletaria en las manos de los revolucionarios indonesios. Sin duda
muchos de éstos están luchando por hallar un salida
del infierno de la sociedad neocolonial y contra la imposición
de otro dictador más, respaldado por el imperialismo. Los
revolucionarios indonesios podrán reconstruir el partido
de la clase obrera, la indispensable vanguardia del proletariado,
únicamente con el arma del Marxismo-Leninismo-Maoísmo,
y así guiar al pueblo indonesio a liberarse de su milenario
sufrimiento, pues únicamente el MLM podrá armarlos
para comprender las relaciones sociales actuales basadas en explotación,
opresión, sometimiento, desigualdad e injusticia. Más
que nada, la ausencia en las últimas tres décadas
de una vanguardia proletaria armada con esta ciencia liberadora
ha llevado hoy al gran vacío y falta de poder entre las masas
trabajadoras. Unicamente el Marxismo-Leninismo-Maoísmo adecuará
en toda su extensión a los “condenados de la tierra”
de Indonesia para aprehender la revolución y empezar a forjar
relaciones sociales sobre bases nuevas. — UMQG
De:
¡Pueblo de Indonesia,
Uníos y Luchad para Derrocar al Régimen Fascista!
(Editorial de Hongqi [Bandera Roja], No. 11, 1967)
Después de consumar el golpe de Estado contrarrevolucionario
en 1965, la camarilla militar derechista de Suharto y Nasution, fiel
lacayo del imperialismo yanqui y aliado anticomunista del revisionismo
soviético, estableció una dictadura fascista de crueldad
sin precedentes en Indonesia.
En más de un año transcurrido,
ha seguido una política contrarrevolucionaria, cien por ciento
traidora, dictatorial, anticomunista, antichina y antipopular.
Ha desatado un terror blanco sin paralelo
en Indonesia, ha masacrado a centenares de miles de comunistas y
revolucionarios y ha arrojado a la prisión a centenares de
miles de excelentes hijos e hijas del pueblo indonesio. Ha convertido
a este país en un infierno gigantesco. Ha tratado en vano
de aniquilar al Partido Comunista y ahogar en sangre la revolución
de Indonesia.
Esta camarilla abriga un odio inveterado
hacia la China socialista que apoya decidida la lucha revolucionaria
del pueblo indonesio. Lleva repetidamente a cabo graves provocaciones
contra el pueblo chino, organiza campañas contra China y
los chinos y practica una inhumana persecución racial contra
los residentes chinos. Procura, sin conseguirlo, socavar la tradicional
amistad del pueblo chino y los residentes chinos en Indonesia con
el pueblo indonesio e impedir que el pueblo chino apoye la revolución
de este pueblo.
En fin de cuentas, todas las persecuciones
de la camarilla militar derechista de Suharto y Nasution contra
el Partido Comunista y el pueblo de Indonesia sólo servirán
para acelerar el ascenso de la revolución indonesia y apresurarán
su propia ruina. Los heroicos comunistas y el pueblo indonesios
no pueden ser intimidados, reprimidos ni exterminados. El pueblo
indonesio está decidido a hacer la revolución. Y el
pueblo chino está decidido a apoyar su revolución.
Ninguna fuerza reaccionaria puede impedirlo.
En la actualidad, los comunistas y
el pueblo revolucionario indonesios reagrupan sus fuerzas y emprenden
una nueva batalla. La declaración del 17 de agosto de 1966,
y la autocrítica aprobada en septiembre del mismo año,
hechas por el Buró Político del Comité Central
del Partido Comunista de Indonesia y publicadas no hace mucho en
la revista Tribuna Indonesia, son un llamado a los comunistas,
a la clase obrera, al campesinado, a los intelectuales revolucionarios
y a todas las fuerzas revolucionarias antiimperialistas y antifeudales
de Indonesia a unirse y librar una nueva lucha.
Los dos documentos del Buró
Político del Partido Comunista de Indonesia representan un
duro golpe para el imperialismo yanqui, el fascista régimen
dictatorial militar de sus lacayos Suharto y Nasution y para la
camarilla dirigente revisionista del Partido Comunista de la Unión
Soviética [PCUS], y un gran estímulo para el pueblo
revolucionario de Indonesia.
En estos dos documentos, el Buró
Político ha resumido las experiencias y lecciones del PCI
en la tarea de dirigir al pueblo indonesia en su lucha revolucionaria,
ha criticado los errores oportunistas de derecha cometidos por la
dirección del Partido en el pasado, ha señalado el
camino revolucionario de Indonesia y ha definido los principios
de la lucha futura....
De:
Autocrítica del Buró Político del Comité
Central del Partido Comunista de Indonesia
—
septiembre de 1966
En su edición de enero de 1967, Tribuna Indonesia (#3)
publicó la autocrítica aprobada por el Buró Político
del Comité Central del Partido Comunista de Indonesia (PCI)
en septiembre de 1966. La autocrítica se titula: “Construir
un PCI marxista-leninista para dirigir la revolución democrática
popular de Indonesia”.
La autocrítica expresa: El desastre
que ha causado graves pérdidas al PCI y al movimiento revolucionario
del pueblo indonesio después del estallido y derrota del
Movimiento del 30 de Septiembre1, ha descorrido el telón
que durante largo período había ocultado las serias
debilidades del PCI.
El Buró Político es consciente
de que a él le corresponde la mayor responsabilidad respecto
a las graves debilidades y errores del Partido en el período
mencionado. Por tanto, el Buró Político presta cuidadosa
atención y aprecia altamente las críticas marxista-leninistas
de los cuadros y militantes del Partido, así como las críticas
sinceras que los simpatizantes han manifestado en diversas formas.
El Buró Político está resuelto a hacer una
autocrítica marxista-leninista, seguir las enseñanzas
de Lenin y tomar como modelo la crítica y autocrítica
marxista-leninistas del camarada Musso.
La autocrítica señala:
En las circunstancias actuales en que se desata sin freno el terror
blanco más bárbaro y cruel, ejercido por la dictadura
militar Nasution-Suharto de los generales derechistas del ejército,
no es fácil hacer tal crítica y autocrítica
completas. A fin de cubrir las necesidades apremiantes, es menester
señalar primero los problemas fundamentales en los terrenos
ideológico, político y organizativo como base para
estudiar las debilidades y los errores del Partido en el actual
movimiento de rectificación.
El Buró Político presenta
esta autocrítica con toda modestia y sinceridad. Espera que
cada militante participe activamente en las discusiones sobre las
debilidades y los errores de la dirección del Partido, los
analice de manera crítica y haga todo lo posible por mejorar
esta autocrítica del Buró Político sacando
lecciones de sus propias experiencias, tanto colectivas como individuales.
El Buró Político espera que todos los militantes se
atengan firmemente al principio de “unidad-crítica-unidad”
y de “sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos
en el futuro, y tratar la enfermedad para salvar al paciente, con
el propósito de alcanzar el doble objetivo de esclarecimiento
ideológico y unidad de los camaradas”2.
El Buró Político está convencido de que, al
adherir firmemente a este correcto principio, todos los militantes
del Partido participarán en el movimiento para examinar y
superar las debilidades y errores, con la determinación de
reconstruir el PCI marxista-leninista, fortalecer la unidad y cohesión
comunistas, y elevar la vigilancia ideológica, política
y organizativa, así como el espíritu de combate para
conquistar la victoria.
LAS DEBILIDADES FUNDAMENTALES EN EL TERRENO IDEOLOGICO
La autocrítica señala:
Las graves debilidades y errores del Partido en el período
posterior a 1951 se originaron, necesariamente, también en
las debilidades ideológicas, sobre todo dentro de la dirección
del Partido. En lugar de integrar la teoría revolucionaria
con la práctica concreta de la revolución indonesia,
la dirección del Partido siguió un camino divorciado
de la guía de las teorías más avanzadas. Esta
experiencia muestra que el PCI todavía no había logrado
establecer un núcleo de dirección compuesto de elementos
proletarios, que tuviera realmente la comprensión más
correcta del marxismo-leninismo, una comprensión sistemática
y no fragmentaria, práctica y no abstracta.
La autocrítica señala:
Durante el período posterior a 1951, el subjetivismo continuó
creciendo, en grado cada vez más serio, dando así
origen al oportunismo de derecha, que se combinaba con la influencia
del revisionismo contemporáneo en el movimiento comunista
internacional. Fue ésta la línea negra de oportunismo
de derecha, que llegó a ser el rasgo principal de los errores
cometidos por el PCI en este período. Los siguientes factores
causaron el surgimiento y desarrollo de estas debilidades y errores:
Primero:
En el Partido, especialmente en la dirección, no se desarrolló
la tradición de crítica y autocrítica en una
forma marxista-leninista.
Los movimientos de rectificación
y estudio que se organizaban de vez en cuando en el Partido no se
llevaron a cabo seria y persistentemente, los resultados de ellos
no fueron bien resumidos ni los siguieron medidas apropiadas en
el terreno organizativo. Los movimientos de estudio se destinaban
más a los militantes comunes, y nunca para hacer crítica
y autocrítica en la dirección. La crítica desde
abajo, lejos de ser escuchada con atención, inclusive era
reprimida.
Segundo:
La penetración de la ideología burguesa, principalmente
por dos canales: a través de los contactos con la burguesía
nacional cuando el Partido estableció un frente único
con ella, y mediante el aburguesamiento de los cuadros, especialmente
los cuadros dirigentes, después de ocupar puestos en instituciones
gubernamentales o semioficiales. El creciente número de cuadros
del Partido que ocupaban puestos en instituciones gubernamentales
y semioficiales a nivel nacional y regional creó la “capa
de obreros aburguesados” y esto constituyó “el
verdadero canal para el reformismo”3. Semejante
situación no existía antes de la Revolución
de Agosto de 1945.
Tercero:
El revisionismo contemporáneo empezó a penetrar en
el PCI cuando la IV Sesión Plenaria del Comité Central
elegido en el V Congreso aprobó sin crítica un informe
que apoyaba la línea del XX Congreso del Partido Comunista
de la Unión Soviética y adoptó la línea
de “alcanzar el socialismo pacíficamente por el camino
parlamentario” como la línea del PCI. Esta “vía
pacífica”, una de las características del revisionismo
contemporáneo, fue reafirmada con mayor solidez en el VI
Congreso del PCI, que aprobó en los estatutos del Partido
el siguiente pasaje: “Existe la posibilidad de alcanzar por
medios pacíficos, por vía parlamentaria, un sistema
de democracia popular como etapa transitoria hacia el socialismo
en Indonesia. El PCI dedica todos sus esfuerzos a transformar esta
posibilidad en realidad”. Esta línea revisionista quedó
nuevamente subrayada en el VII Congreso Nacional del PCI y nunca
fue corregida, ni siquiera cuando nuestro Partido se dio cuenta
de que, desde el XX Congreso del PCUS, la dirección de éste
había emprendido el camino del revisionismo contemporáneo.
La autocrítica enfatiza: La
experiencia del Partido proporciona la lección de que sólo
criticar al revisionismo contemporáneo del PCUS no significa
que el propio PCI se haya deshecho automáticamente de los
mismos errores de oportunismo de derecha cometidos por los revisionistas
contemporáneos. La experiencia del PCI proporciona la lección
de que el revisionismo contemporáneo, el mayor peligro en
el movimiento comunista internacional, es también el mayor
peligro para el PCI. El revisionismo contemporáneo no es
un “peligro latente, no agudo”, sino un peligro real
que ha causado grave daño al PCI y enormes pérdidas
al movimiento revolucionario del pueblo indonesio. Por tanto, no
debemos subestimar de ningún modo el peligro de revisionismo
contemporáneo y debemos librar una lucha despiadada contra
él. Sólo cuando nuestro Partido abandone la línea
de “preservar la amistad con los revisionistas contemporáneos”,
podrá luchar eficazmente y con una actitud inequívoca
contra el revisionismo contemporáneo en todos los terrenos.
Es un hecho que el PCI, al criticar
el revisionismo contemporáneo de la dirección del
PCUS, incurrió él mismo en errores revisionistas,
porque había revisado las doctrinas marxista-leninistas sobre
la lucha de clases, sobre el Estado y la revolución. Además,
la dirección del PCI no solamente no libró una lucha
en el terreno teórico contra otras tendencias en la ideología
política revolucionaria, que podían desviar al proletariado,
como nos enseñó Lenin, sino que, por el contrario,
hizo voluntariamente concesiones en el campo teórico. La
dirección del PCI sostuvo que estaban en un mismo plano los
tres componentes del marxismo —la filosofía materialista,
la economía política y el socialismo científico—
y los “tres componentes de la doctrina de Sukarno”.
Quería que el marxismo, la ideología de la clase obrera,
fuera propiedad de toda la nación, que incluye a las clases
explotadoras hostiles a la clase obrera.
LOS ERRORES FUNDAMENTALES EN EL TERRENO POLITICO
La autocrítica dice: Los errores
de oportunismo de derecha en el terreno político, que examinamos
ahora, incluyen tres problemas: 1. el camino a la democracia popular
en Indonesia, 2. la cuestión del Poder estatal, y 3. la implantación
del frente único nacional.
La autocrítica expresa: Una
de las diferencias y problemas en controversia fundamentales entre
el marxismo-leninismo y el revisionismo contemporáneo reside
precisamente en el problema del camino hacia el socialismo. El marxismo-leninismo
enseña que sólo puede alcanzarse el socialismo por
el camino de la revolución proletaria y que, en el caso de
países coloniales o semicoloniales y semifeudales como Indonesia,
se puede llegar al socialismo sólo atravesando primero la
etapa de la revolución democrática popular. Al contrario,
el revisionismo sueña con llegar al socialismo por vía
pacífica.
La autocrítica señala:
Durante los años iniciales de este período comenzado
en 1951, nuestro Partido obtuvo ciertos resultados en la lucha política,
así como en la construcción del Partido. Un éxito
importante en este período fue el planteamiento de los problemas
fundamentales de la revolución indonesia. Se señaló
que la revolución indonesia en la actual etapa era una revolución
democrático-burguesa de nuevo tipo, cuyas tareas consistían
en liquidar el imperialismo y los remanentes del feudalismo y establecer
un sistema democrático popular como etapa de transición
hacia el socialismo, que la fuerza motriz de la revolución
era la clase obrera, el campesinado y la pequeña burguesía,
que la fuerza dirigente de la revolución era la clase obrera
y que el campesinado constituía la principal fuerza de masas.
Se puntualizó además que la burguesía nacional
era una fuerza revolucionaria vacilante que podía estar al
lado de la revolución hasta cierto límite y en cierto
período, pero que, en otros momentos, podía traicionar
la revolución. El Partido indicó que la clase obrera,
a fin de cumplir su deber como líder de la revolución
indonesia, debía formar un frente único revolucionario
con estas otras clases y capas sociales revolucionarias, sobre la
base de la alianza obrero-campesina dirigida por la clase obrera.
Sin embargo, hubo un defecto de mucha
importancia que en días posteriores se desarrolló
hasta convertirse en oportunismo de derecha o revisionismo, defecto
que consistió en que el Partido no había llegado a
una clara unidad ideológica sobre la tarea principal y la
forma principal de lucha de la revolución indonesia.
La autocrítica señala:
La revolución china ha proporcionado la experiencia concerniente
a la forma principal de lucha revolucionaria en los países
coloniales o semicoloniales y semifeudales, es decir, la lucha armada
popular para oponerse a la contrarrevolución armada. Como
la revolución es en esencia una revolución agraria,
tal lucha armada popular es en esencia una lucha armada de los campesinos
en la revolución agraria bajo la dirección de la clase
obrera. La práctica de la revolución china es ante
todo la aplicación del marxismo-leninismo a las condiciones
concretas de China. Al mismo tiempo, ha formulado la ley general
para las revoluciones populares en los países coloniales
o semicoloniales y semifeudales.
La autocrítica subraya: Para
lograr su victoria completa la revolución indonesia debe
seguir también el camino de la revolución china. Esto
significa que la revolución indonesia debe adoptar ineludiblemente
esta principal forma de lucha: la lucha armada popular para oponerse
a la contrarrevolución armada, forma de lucha que, en esencia,
es la revolución agraria armada de los campesinos bajo la
dirección del proletariado.
La autocrítica señala:
Todas las formas de trabajo legal y parlamentario deben servir a
las tareas y la forma de lucha principales, y de ninguna manera
deben impedir el proceso de maduración de la lucha armada.
Las experiencias y lecciones de estos
15 años nos han enseñado que, al no rechazar de manera
inequívoca la vía pacífica y al no atenerse
a la ley general de la revolución en los países coloniales
o semicoloniales y semifeudales, el PCI se empantanó cada
vez más en la lucha parlamentaria y en otras formas de lucha
legal. La dirección del Partido consideró inclusive
que todo esto era la forma principal de lucha para lograr la meta
estratégica de la revolución indonesia. La legalidad
del Partido no se consideró como una forma de lucha en un
momento determinado y bajo ciertas condiciones, sino como un principio,
al cual debían servir las otras formas de lucha. Incluso
cuando la contrarrevolución no solamente había privado
de la legalidad al Partido, sino que había despojado a los
comunistas de sus derechos humanos, la dirección del Partido
aún trató de defender esta “legalidad”
con toda su fuerza.
La autocrítica expresa: La “vía
pacífica” se estableció en el Partido cuando
la IV Sesión Plenaria del Comité Central del PCI celebrada
en 1956 adoptó un documento que aceptaba la línea
revisionista contemporánea del XX Congreso del PCUS. En circunstancias
en que se había establecido la línea revisionista
en el Partido, era imposible trazar una correcta línea marxista-leninista
de estrategia y táctica. El planteamiento de la línea
estratégica y táctica fundamental del Partido partió
de una vacilación entre la “vía pacífica”
y el “camino de la revolución armada”, y en el
proceso la “vía pacífica” llegó
finalmente a dominar.
En tales circunstancias, el PCI formuló
en su VI Congreso Nacional (1959) la línea general, a saber:
“Continuar la formación del frente único nacional
y la construcción del Partido para cumplir las demandas de
la Revolución de Agosto de 1945”. De acuerdo con esta
línea general del Partido, se planteó la consigna
de “enarbolar las tres banderas del Partido”. Ellas
fueron: 1. la bandera del frente único nacional, 2. la bandera
de la construcción del Partido, y 3. la bandera de la Revolución
de Agosto de 1945. Esta línea general fue considerada como
el camino hacia la democracia popular en Indonesia.
La dirección del Partido trató
de explicar que las tres banderas del Partido correspondían
a las tres armas principales para ganar la revolución democrática
popular, las cuales, como dijo el camarada Mao Tsetung, eran “un
Partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista
y que practica la autocrítica y se mantiene ligado a las
masas populares; un ejército dirigido por tal Partido; un
frente único de todas las clases revolucionarias y grupos
revolucionarios dirigido por tal Partido”4.
La segunda arma principal significa
que es necesaria una lucha armada popular bajo la dirección
del Partido para oponerse a la contrarrevolución armada.
La dirección del Partido trató de reemplazar esto
por la consigna de “enarbolar la bandera de la Revolución
de Agosto de 1945”.
Con el propósito de probar que
el camino que seguía no era la “vía pacífica”
oportunista, la dirección del Partido siempre hablaba de
las dos posibilidades, la de una vía pacífica y la
de una vía no pacífica. Sostenía que cuanto
mejor se preparara el Partido para la posibilidad de una vía
no pacífica, tanto mayor sería la posibilidad de una
vía pacífica. De este modo, la dirección del
Partido sembraba constantemente en la mente de los militantes del
Partido, de la clase obrera y de las masas trabajadoras la esperanza
de una vía pacífica en realidad inexistente.
En la práctica, la dirección
del Partido no preparó a sus filas, a la clase obrera y a
las masas populares para enfrentar la posibilidad de una vía
no pacífica. La prueba más resaltante de ello fue
la dolorosa tragedia ocurrida después del estallido y fracaso
del Movimiento del 30 de Septiembre. En un plazo muy breve, la contrarrevolución
logró masacrar y detener a centenares de miles de comunistas
y de revolucionarios no comunistas que se hallaban en una posición
pasiva, y paralizó la organización del PCI y las organizaciones
de masas revolucionarias. Sin duda, semejante situación jamás
habría tenido lugar si la dirección del Partido no
se hubiera desviado del camino revolucionario.
La autocrítica expresa: La dirección
del Partido declaró: “Nuestro Partido no debe copiar
la teoría de la lucha armada en el extranjero, sino que debe
adoptar el método de combinar las tres formas de lucha: la
guerra de guerrillas en el campo (principalmente librada por los
campesinos asalariados y campesinos pobres), la lucha revolucionaria
de los obreros (sobre todo obreros del transporte) en las ciudades,
y el trabajo eficaz en el seno de las fuerzas armadas del enemigo”.
La dirección del Partido criticó a algunos camaradas,
considerando que éstos sólo veían las semejanzas
con las condiciones de Indonesia al estudiar las experiencias de
la lucha armada del pueblo chino. En cambio, dicha dirección
planteó varias condiciones diferentes que debían tomarse
en cuenta, y sacó así la conclusión de que
el método específico para la revolución indonesia
era el “método de combinar las tres formas de lucha”.
La autocrítica continúa:
A fin de cumplir su ardua y gloriosa misión histórica
de dirigir la revolución popular contra el imperialismo,
el feudalismo y el capitalismo burocrático, los marxista-leninistas
de Indonesia deben rechazar resueltamente la revisionista vía
pacífica, desechar la “teoría del método
de combinar las tres formas de lucha” y mantener en alto la
bandera de la revolución popular armada. Al mismo tiempo,
como señala la experiencia de la gran revolución del
pueblo chino, los marxista-leninistas de Indonesia deben establecer
bases de apoyo revolucionarias; deben “convertir las zonas
rurales en bases de apoyo avanzadas y sólidas, en grandes
posiciones militares, políticas, económicas y culturales
de la revolución”.
Al tratar esta cuestión cardinal,
también debemos adoptar otras formas de lucha; la lucha armada
jamás avanzará sin coordinarse con otras formas de
lucha.
***
La autocrítica señala:
La línea oportunista de derecha de la dirección del
Partido también se reflejó en la actitud hacia el
Estado, en particular hacia el Estado de la República de
Indonesia.
De acuerdo con la teoría marxista-leninista
sobre el Estado, la tarea del PCI después del fracaso de
la Revolución de Agosto de 1945, debió ser la de educar
a la clase obrera y al resto del pueblo trabajador de Indonesia
para que comprendieran claramente que la naturaleza de clase del
Estado de la República de Indonesia era una dictadura de
la burguesía. El PCI debió despertar la conciencia
de la clase obrera y el resto del pueblo trabajador de Indonesia
en el sentido de que su lucha por la liberación conduciría
inevitablemente a la necesidad de “reemplazar el Estado burgués”
por un Estado popular bajo la dirección de la clase obrera,
“a través de una revolución violenta”.
Pero la dirección del PCI siguió la línea oportunista,
que hizo nacer en el pueblo ilusiones con respecto a la democracia
burguesa.
La autocrítica expresa: El punto
culminante de la desviación de la dirección del Partido
contra la doctrina marxista-leninista sobre el Estado, fue la formulación
de la “teoría de los dos aspectos en el Poder estatal
de la República de Indonesia”.
La “teoría de los dos
aspectos” consideró el Estado y el Poder estatal de
la manera siguiente:
“El Poder estatal de la República,
visto como una contradicción, es una contradicción
entre dos aspectos contrarios. El primer aspecto representa los
intereses del pueblo (manifestado en la actitud y la política
progresistas del Presidente Sukarno que cuentan con el apoyo del
PCI y otras capas populares). El segundo aspecto representa los
intereses de los enemigos del pueblo (manifestado en la actitud
y política de los derechistas y los recalcitrantes). El aspecto
popular ya ha pasado a ser el aspecto principal y desempeña
el papel dirigente en el Poder estatal de la República”.
La “teoría de los dos
aspectos” es evidentemente un error oportunista o revisionista,
porque niega la doctrina marxista-leninista de que el Estado es
un órgano gobernante de una clase determinada la cual nunca
puede reconciliarse con su antípoda (la clase que
se opone a ella)5. Es imposible que la República
de Indonesia sea gobernada conjuntamente por el pueblo y los enemigos
del pueblo.
La autocrítica señala:
La dirección del Partido, que se hundió en el fango
del oportunismo, sostenía que el “aspecto popular”
ya había pasado a ser el aspecto principal y jugaba el papel
dirigente en el Poder estatal de la República. Parecía
que el pueblo indonesio se iba acercando al establecimiento de un
Poder popular. Y, como consideraba que las fuerzas de la burguesía
nacional en el Poder estatal constituían el verdadero “aspecto
popular”, la dirección del Partido hizo cuanto pudo
para defenderlo y desarrollarlo. La dirección del Partido
se fundió enteramente en los intereses de la burguesía
nacional.
Considerar a la burguesía nacional
como el aspecto popular en el Poder de la República y tomar
al Presidente Sukarno como el líder de este aspecto significaba
atribuir a la burguesía nacional la capacidad de dirigir
la revolución democrático-burguesa de nuevo tipo.
Esto es contrario a la necesidad histórica y a los hechos
históricos.
La dirección del Partido declaró
que la “teoría de los dos aspectos” era completamente
diferente de la “teoría de las reformas estructurales”6
formulada por la dirección revisionista del Partido Comunista
de Italia. Sin embargo, no existe diferencia alguna entre las dos
“teorías” tanto en lo teórico como en
la práctica. Ambas tienen como punto de partida la vía
pacífica al socialismo y sueñan con un cambio gradual
en la correlación interna de fuerzas dentro de la estructura
estatal. Ambas rechazan el camino de la revolución. Ambas
son revisionistas.
La antirrevolucionaria “teoría
de los dos aspectos” se manifiesta evidentemente en la declaración
de que “la lucha del PCI respecto al Poder estatal consiste
en hacer que el aspecto propopular aumente gradualmente y ocupe
la posición dominante, y en excluir del Poder estatal la
fuerza antipopular”.
La dirección del Partido incluso
llamó a este camino antirrevolucionario “revolución
desde arriba y desde abajo”. Por “desde arriba”
quería decir que el PCI debía impulsar al Poder estatal
a dar pasos revolucionarios a fin de hacer cambios en el personal
y en los órganos del Estado. Y por “desde abajo”
se entendía despertar, organizar y movilizar al pueblo para
lograr dichos cambios. ¡Qué fantasía extravagante!
La dirección del Partido no aprendió del hecho de
que, ocho años después de su publicación, el
proyecto del Presidente Sukarno sobre la formación de un
gabinete de ayuda mutua y cooperación (un gobierno de coalición
nacional de viejo tipo) todavía no se había materializado.
Ni siquiera se percibían signos de que se llevaría
a efecto, pese a las insistentes demandas, ¡y ni hablar de
cambios en el Poder estatal!
La autocrítica subraya: Para
limpiarse del fango del oportunismo, nuestro Partido debe descartar
la “teoría de los dos aspectos en el Poder estatal”
y reestablecer la doctrina marxista-leninista sobre le Estado y
la revolución....
[La traducción
es de Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín; las cursivas,
negritas y comillas son del original; las notas son de UMQG.]
NOTAS
1. El 1º de octubre de 1965, el
Movimiento del 30 de Septiembre, un grupo de oficiales medios, secuestró
a varios generales de alto nivel de las fuerzas armadas indonesias.
El líder del grupo dijo que tenían por objeto impedir
un golpe de Estado de los generales derechistas y juzgarlos ante
Sukarno. Según unos investigadores, en el Movimiento del
30 de Septiembre se habían infiltrado provocadores aliados
con Suharto. La acción del Movimiento se tachó de
“intentona” del PCI y sirvió de pretexto para
el golpe de Estado de la camarilla militar encabezada por Suharto
y Nasution y la masacre de centenares de miles.
2. Mao Tsetung, “Nuestro estudio
y la situación actual”, Obras escogidas, t.
3.
3. V.I. Lenin, Imperialismo, fase
superior del capitalismo.
4. Mao Tsetung, “Sobre la dictadura
democrática popular”, Obras escogidas, t. 4.
5. V.I. Lenin, El Estado y la revolución.
6. Esto se refiere a la “teoría”
del revisionista Partido Comunista de Italia de buscar reformas
graduales en la actual estructura del Estado burgués por
el camino parlamentario.
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