UN MUNDO QUE GANAR
 


Reimpreso Histórico

Autocrítica del Partido Comunista de Indonesia (PCI), 1966


A partir de octubre de 1965 y durante 1966, el régimen militar indonesio pro yanqui capitaneado por Suharto desató una matanza de proporciones terribles contra el pueblo: asesinó a sangre fría a cientos de miles de militantes y simpatizantes del Partido Comunista de Indonesia (PCI), y a muchas masas que no participaban en ninguna actividad política. Aún no se conoce con precisión el número de personas baleadas en la calle, o arrestadas, torturadas y asesinadas en prisión, pero las estimaciones van desde cientos de miles hasta dos millones. El PCI mismo fue aplastado; el entonces régimen nacionalista de Sukarno fue derrocado; y Suharto y su camarilla reaccionaria se atrincheraron por décadas.

Los autores materiales e intelectuales de este monstruoso crimen son los reaccionarios indonesios y sus amos imperialistas yanquis. Pero también es verdad que el PCI era extremadamente susceptible a tal ataque y no organizó ninguna resistencia efectiva a Suharto y la masacre. Para mediados de los años 60, el núcleo del liderato del PCI estaba corrompido con años de revisionismo. El PCI, con un punto de vista incorrecto del Estado, participó en el gobierno de coalición y glorificó a éste y a Sukarno. El entonces gobierno de coalición ciertamente no estaba bajo una dirección proletaria. El PCI también siguió el camino revisionista en cuanto a la cuestión del proceso de la revolución, afirmando la tesis de la “vía pacífica al socialismo” que pregonaban los revisionistas soviéticos que subieron al Poder en 1956.

Después del sangriento golpe de Estado de Suharto, unas fuerzas que pretendían un reagrupamiento revolucionario del PCI, resumieron y criticaron éstos y otro errores serios, en particular en dos documentos. Aquí presentamos pasajes de uno de ellos, titulado: “Autocrítica del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Indonesia” (septiembre de 1966). Los revolucionarios chinos, dirigidos por Mao, apoyaron este trabajo de sus camaradas indonesios; publicamos aquí su editorial introductorio de Bandera Roja y su resumen del documento del PCI. El documento del PCI describe importantes errores de la dirección del Partido durante los años de Sukarno y llama a hacer una rectificación cabal de la línea ideológica y política del Partido. Un punto central de este documento es la refutación de la traicionera teoría revisionista de la “vía pacífica al socialismo” a la cual se adhería entonces el Partido. La “Autocrítica” insta a enarbolar y defender el estandarte del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung (que el MRI ahora llama el Marxismo-Leninismo-Maoísmo) a fin de retomar su línea política e ideológica proletaria y así su carácter de clase. Además, hace un llamamiento para aplicar la estrategia de Mao Tsetung sobre la guerra popular prolongada en todas las islas dispersas de Indonesia a fin de derrocar al fascista régimen de Suharto y conquistar el Poder para el pueblo.

Hoy, en el contexto del actual levantamiento popular, este llamamiento tiene aún más vigencia. En verdad, lo que urge en estos momentos en Indonesia es transformar la rebelión actual en un proceso revolucionario. Los revolucionarios de todo el mundo necesitan procurar poner los documentos básicos del MRI y las enseñanzas de los grandes líderes de la clase proletaria en las manos de los revolucionarios indonesios. Sin duda muchos de éstos están luchando por hallar un salida del infierno de la sociedad neocolonial y contra la imposición de otro dictador más, respaldado por el imperialismo. Los revolucionarios indonesios podrán reconstruir el partido de la clase obrera, la indispensable vanguardia del proletariado, únicamente con el arma del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, y así guiar al pueblo indonesio a liberarse de su milenario sufrimiento, pues únicamente el MLM podrá armarlos para comprender las relaciones sociales actuales basadas en explotación, opresión, sometimiento, desigualdad e injusticia. Más que nada, la ausencia en las últimas tres décadas de una vanguardia proletaria armada con esta ciencia liberadora ha llevado hoy al gran vacío y falta de poder entre las masas trabajadoras. Unicamente el Marxismo-Leninismo-Maoísmo adecuará en toda su extensión a los “condenados de la tierra” de Indonesia para aprehender la revolución y empezar a forjar relaciones sociales sobre bases nuevas. — UMQG



De: ¡Pueblo de Indonesia, Uníos y Luchad para Derrocar al Régimen Fascista! (Editorial de Hongqi [Bandera Roja], No. 11, 1967)

Después de consumar el golpe de Estado contrarrevolucionario en 1965, la camarilla militar derechista de Suharto y Nasution, fiel lacayo del imperialismo yanqui y aliado anticomunista del revisionismo soviético, estableció una dictadura fascista de crueldad sin precedentes en Indonesia.

En más de un año transcurrido, ha seguido una política contrarrevolucionaria, cien por ciento traidora, dictatorial, anticomunista, antichina y antipopular.

Ha desatado un terror blanco sin paralelo en Indonesia, ha masacrado a centenares de miles de comunistas y revolucionarios y ha arrojado a la prisión a centenares de miles de excelentes hijos e hijas del pueblo indonesio. Ha convertido a este país en un infierno gigantesco. Ha tratado en vano de aniquilar al Partido Comunista y ahogar en sangre la revolución de Indonesia.

Esta camarilla abriga un odio inveterado hacia la China socialista que apoya decidida la lucha revolucionaria del pueblo indonesio. Lleva repetidamente a cabo graves provocaciones contra el pueblo chino, organiza campañas contra China y los chinos y practica una inhumana persecución racial contra los residentes chinos. Procura, sin conseguirlo, socavar la tradicional amistad del pueblo chino y los residentes chinos en Indonesia con el pueblo indonesio e impedir que el pueblo chino apoye la revolución de este pueblo.

En fin de cuentas, todas las persecuciones de la camarilla militar derechista de Suharto y Nasution contra el Partido Comunista y el pueblo de Indonesia sólo servirán para acelerar el ascenso de la revolución indonesia y apresurarán su propia ruina. Los heroicos comunistas y el pueblo indonesios no pueden ser intimidados, reprimidos ni exterminados. El pueblo indonesio está decidido a hacer la revolución. Y el pueblo chino está decidido a apoyar su revolución. Ninguna fuerza reaccionaria puede impedirlo.

En la actualidad, los comunistas y el pueblo revolucionario indonesios reagrupan sus fuerzas y emprenden una nueva batalla. La declaración del 17 de agosto de 1966, y la autocrítica aprobada en septiembre del mismo año, hechas por el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Indonesia y publicadas no hace mucho en la revista Tribuna Indonesia, son un llamado a los comunistas, a la clase obrera, al campesinado, a los intelectuales revolucionarios y a todas las fuerzas revolucionarias antiimperialistas y antifeudales de Indonesia a unirse y librar una nueva lucha.

Los dos documentos del Buró Político del Partido Comunista de Indonesia representan un duro golpe para el imperialismo yanqui, el fascista régimen dictatorial militar de sus lacayos Suharto y Nasution y para la camarilla dirigente revisionista del Partido Comunista de la Unión Soviética [PCUS], y un gran estímulo para el pueblo revolucionario de Indonesia.

En estos dos documentos, el Buró Político ha resumido las experiencias y lecciones del PCI en la tarea de dirigir al pueblo indonesia en su lucha revolucionaria, ha criticado los errores oportunistas de derecha cometidos por la dirección del Partido en el pasado, ha señalado el camino revolucionario de Indonesia y ha definido los principios de la lucha futura....



De: Autocrítica del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Indonesia

— septiembre de 1966


En su edición de enero de 1967, Tribuna Indonesia (#3) publicó la autocrítica aprobada por el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Indonesia (PCI) en septiembre de 1966. La autocrítica se titula: “Construir un PCI marxista-leninista para dirigir la revolución democrática popular de Indonesia”.

La autocrítica expresa: El desastre que ha causado graves pérdidas al PCI y al movimiento revolucionario del pueblo indonesio después del estallido y derrota del Movimiento del 30 de Septiembre1, ha descorrido el telón que durante largo período había ocultado las serias debilidades del PCI.

El Buró Político es consciente de que a él le corresponde la mayor responsabilidad respecto a las graves debilidades y errores del Partido en el período mencionado. Por tanto, el Buró Político presta cuidadosa atención y aprecia altamente las críticas marxista-leninistas de los cuadros y militantes del Partido, así como las críticas sinceras que los simpatizantes han manifestado en diversas formas. El Buró Político está resuelto a hacer una autocrítica marxista-leninista, seguir las enseñanzas de Lenin y tomar como modelo la crítica y autocrítica marxista-leninistas del camarada Musso.

La autocrítica señala: En las circunstancias actuales en que se desata sin freno el terror blanco más bárbaro y cruel, ejercido por la dictadura militar Nasution-Suharto de los generales derechistas del ejército, no es fácil hacer tal crítica y autocrítica completas. A fin de cubrir las necesidades apremiantes, es menester señalar primero los problemas fundamentales en los terrenos ideológico, político y organizativo como base para estudiar las debilidades y los errores del Partido en el actual movimiento de rectificación.

El Buró Político presenta esta autocrítica con toda modestia y sinceridad. Espera que cada militante participe activamente en las discusiones sobre las debilidades y los errores de la dirección del Partido, los analice de manera crítica y haga todo lo posible por mejorar esta autocrítica del Buró Político sacando lecciones de sus propias experiencias, tanto colectivas como individuales. El Buró Político espera que todos los militantes se atengan firmemente al principio de “unidad-crítica-unidad” y de “sacar lecciones de los errores pasados para evitarlos en el futuro, y tratar la enfermedad para salvar al paciente, con el propósito de alcanzar el doble objetivo de esclarecimiento ideológico y unidad de los camaradas”2. El Buró Político está convencido de que, al adherir firmemente a este correcto principio, todos los militantes del Partido participarán en el movimiento para examinar y superar las debilidades y errores, con la determinación de reconstruir el PCI marxista-leninista, fortalecer la unidad y cohesión comunistas, y elevar la vigilancia ideológica, política y organizativa, así como el espíritu de combate para conquistar la victoria.


LAS DEBILIDADES FUNDAMENTALES EN EL TERRENO IDEOLOGICO

La autocrítica señala: Las graves debilidades y errores del Partido en el período posterior a 1951 se originaron, necesariamente, también en las debilidades ideológicas, sobre todo dentro de la dirección del Partido. En lugar de integrar la teoría revolucionaria con la práctica concreta de la revolución indonesia, la dirección del Partido siguió un camino divorciado de la guía de las teorías más avanzadas. Esta experiencia muestra que el PCI todavía no había logrado establecer un núcleo de dirección compuesto de elementos proletarios, que tuviera realmente la comprensión más correcta del marxismo-leninismo, una comprensión sistemática y no fragmentaria, práctica y no abstracta.

La autocrítica señala: Durante el período posterior a 1951, el subjetivismo continuó creciendo, en grado cada vez más serio, dando así origen al oportunismo de derecha, que se combinaba con la influencia del revisionismo contemporáneo en el movimiento comunista internacional. Fue ésta la línea negra de oportunismo de derecha, que llegó a ser el rasgo principal de los errores cometidos por el PCI en este período. Los siguientes factores causaron el surgimiento y desarrollo de estas debilidades y errores:

Primero: En el Partido, especialmente en la dirección, no se desarrolló la tradición de crítica y autocrítica en una forma marxista-leninista.

Los movimientos de rectificación y estudio que se organizaban de vez en cuando en el Partido no se llevaron a cabo seria y persistentemente, los resultados de ellos no fueron bien resumidos ni los siguieron medidas apropiadas en el terreno organizativo. Los movimientos de estudio se destinaban más a los militantes comunes, y nunca para hacer crítica y autocrítica en la dirección. La crítica desde abajo, lejos de ser escuchada con atención, inclusive era reprimida.

Segundo: La penetración de la ideología burguesa, principalmente por dos canales: a través de los contactos con la burguesía nacional cuando el Partido estableció un frente único con ella, y mediante el aburguesamiento de los cuadros, especialmente los cuadros dirigentes, después de ocupar puestos en instituciones gubernamentales o semioficiales. El creciente número de cuadros del Partido que ocupaban puestos en instituciones gubernamentales y semioficiales a nivel nacional y regional creó la “capa de obreros aburguesados” y esto constituyó “el verdadero canal para el reformismo”3. Semejante situación no existía antes de la Revolución de Agosto de 1945.

Tercero: El revisionismo contemporáneo empezó a penetrar en el PCI cuando la IV Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el V Congreso aprobó sin crítica un informe que apoyaba la línea del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética y adoptó la línea de “alcanzar el socialismo pacíficamente por el camino parlamentario” como la línea del PCI. Esta “vía pacífica”, una de las características del revisionismo contemporáneo, fue reafirmada con mayor solidez en el VI Congreso del PCI, que aprobó en los estatutos del Partido el siguiente pasaje: “Existe la posibilidad de alcanzar por medios pacíficos, por vía parlamentaria, un sistema de democracia popular como etapa transitoria hacia el socialismo en Indonesia. El PCI dedica todos sus esfuerzos a transformar esta posibilidad en realidad”. Esta línea revisionista quedó nuevamente subrayada en el VII Congreso Nacional del PCI y nunca fue corregida, ni siquiera cuando nuestro Partido se dio cuenta de que, desde el XX Congreso del PCUS, la dirección de éste había emprendido el camino del revisionismo contemporáneo.

La autocrítica enfatiza: La experiencia del Partido proporciona la lección de que sólo criticar al revisionismo contemporáneo del PCUS no significa que el propio PCI se haya deshecho automáticamente de los mismos errores de oportunismo de derecha cometidos por los revisionistas contemporáneos. La experiencia del PCI proporciona la lección de que el revisionismo contemporáneo, el mayor peligro en el movimiento comunista internacional, es también el mayor peligro para el PCI. El revisionismo contemporáneo no es un “peligro latente, no agudo”, sino un peligro real que ha causado grave daño al PCI y enormes pérdidas al movimiento revolucionario del pueblo indonesio. Por tanto, no debemos subestimar de ningún modo el peligro de revisionismo contemporáneo y debemos librar una lucha despiadada contra él. Sólo cuando nuestro Partido abandone la línea de “preservar la amistad con los revisionistas contemporáneos”, podrá luchar eficazmente y con una actitud inequívoca contra el revisionismo contemporáneo en todos los terrenos.

Es un hecho que el PCI, al criticar el revisionismo contemporáneo de la dirección del PCUS, incurrió él mismo en errores revisionistas, porque había revisado las doctrinas marxista-leninistas sobre la lucha de clases, sobre el Estado y la revolución. Además, la dirección del PCI no solamente no libró una lucha en el terreno teórico contra otras tendencias en la ideología política revolucionaria, que podían desviar al proletariado, como nos enseñó Lenin, sino que, por el contrario, hizo voluntariamente concesiones en el campo teórico. La dirección del PCI sostuvo que estaban en un mismo plano los tres componentes del marxismo —la filosofía materialista, la economía política y el socialismo científico— y los “tres componentes de la doctrina de Sukarno”. Quería que el marxismo, la ideología de la clase obrera, fuera propiedad de toda la nación, que incluye a las clases explotadoras hostiles a la clase obrera.


LOS ERRORES FUNDAMENTALES EN EL TERRENO POLITICO

La autocrítica dice: Los errores de oportunismo de derecha en el terreno político, que examinamos ahora, incluyen tres problemas: 1. el camino a la democracia popular en Indonesia, 2. la cuestión del Poder estatal, y 3. la implantación del frente único nacional.

La autocrítica expresa: Una de las diferencias y problemas en controversia fundamentales entre el marxismo-leninismo y el revisionismo contemporáneo reside precisamente en el problema del camino hacia el socialismo. El marxismo-leninismo enseña que sólo puede alcanzarse el socialismo por el camino de la revolución proletaria y que, en el caso de países coloniales o semicoloniales y semifeudales como Indonesia, se puede llegar al socialismo sólo atravesando primero la etapa de la revolución democrática popular. Al contrario, el revisionismo sueña con llegar al socialismo por vía pacífica.

La autocrítica señala: Durante los años iniciales de este período comenzado en 1951, nuestro Partido obtuvo ciertos resultados en la lucha política, así como en la construcción del Partido. Un éxito importante en este período fue el planteamiento de los problemas fundamentales de la revolución indonesia. Se señaló que la revolución indonesia en la actual etapa era una revolución democrático-burguesa de nuevo tipo, cuyas tareas consistían en liquidar el imperialismo y los remanentes del feudalismo y establecer un sistema democrático popular como etapa de transición hacia el socialismo, que la fuerza motriz de la revolución era la clase obrera, el campesinado y la pequeña burguesía, que la fuerza dirigente de la revolución era la clase obrera y que el campesinado constituía la principal fuerza de masas. Se puntualizó además que la burguesía nacional era una fuerza revolucionaria vacilante que podía estar al lado de la revolución hasta cierto límite y en cierto período, pero que, en otros momentos, podía traicionar la revolución. El Partido indicó que la clase obrera, a fin de cumplir su deber como líder de la revolución indonesia, debía formar un frente único revolucionario con estas otras clases y capas sociales revolucionarias, sobre la base de la alianza obrero-campesina dirigida por la clase obrera.

Sin embargo, hubo un defecto de mucha importancia que en días posteriores se desarrolló hasta convertirse en oportunismo de derecha o revisionismo, defecto que consistió en que el Partido no había llegado a una clara unidad ideológica sobre la tarea principal y la forma principal de lucha de la revolución indonesia.

La autocrítica señala: La revolución china ha proporcionado la experiencia concerniente a la forma principal de lucha revolucionaria en los países coloniales o semicoloniales y semifeudales, es decir, la lucha armada popular para oponerse a la contrarrevolución armada. Como la revolución es en esencia una revolución agraria, tal lucha armada popular es en esencia una lucha armada de los campesinos en la revolución agraria bajo la dirección de la clase obrera. La práctica de la revolución china es ante todo la aplicación del marxismo-leninismo a las condiciones concretas de China. Al mismo tiempo, ha formulado la ley general para las revoluciones populares en los países coloniales o semicoloniales y semifeudales.

La autocrítica subraya: Para lograr su victoria completa la revolución indonesia debe seguir también el camino de la revolución china. Esto significa que la revolución indonesia debe adoptar ineludiblemente esta principal forma de lucha: la lucha armada popular para oponerse a la contrarrevolución armada, forma de lucha que, en esencia, es la revolución agraria armada de los campesinos bajo la dirección del proletariado.

La autocrítica señala: Todas las formas de trabajo legal y parlamentario deben servir a las tareas y la forma de lucha principales, y de ninguna manera deben impedir el proceso de maduración de la lucha armada.

Las experiencias y lecciones de estos 15 años nos han enseñado que, al no rechazar de manera inequívoca la vía pacífica y al no atenerse a la ley general de la revolución en los países coloniales o semicoloniales y semifeudales, el PCI se empantanó cada vez más en la lucha parlamentaria y en otras formas de lucha legal. La dirección del Partido consideró inclusive que todo esto era la forma principal de lucha para lograr la meta estratégica de la revolución indonesia. La legalidad del Partido no se consideró como una forma de lucha en un momento determinado y bajo ciertas condiciones, sino como un principio, al cual debían servir las otras formas de lucha. Incluso cuando la contrarrevolución no solamente había privado de la legalidad al Partido, sino que había despojado a los comunistas de sus derechos humanos, la dirección del Partido aún trató de defender esta “legalidad” con toda su fuerza.

La autocrítica expresa: La “vía pacífica” se estableció en el Partido cuando la IV Sesión Plenaria del Comité Central del PCI celebrada en 1956 adoptó un documento que aceptaba la línea revisionista contemporánea del XX Congreso del PCUS. En circunstancias en que se había establecido la línea revisionista en el Partido, era imposible trazar una correcta línea marxista-leninista de estrategia y táctica. El planteamiento de la línea estratégica y táctica fundamental del Partido partió de una vacilación entre la “vía pacífica” y el “camino de la revolución armada”, y en el proceso la “vía pacífica” llegó finalmente a dominar.

En tales circunstancias, el PCI formuló en su VI Congreso Nacional (1959) la línea general, a saber: “Continuar la formación del frente único nacional y la construcción del Partido para cumplir las demandas de la Revolución de Agosto de 1945”. De acuerdo con esta línea general del Partido, se planteó la consigna de “enarbolar las tres banderas del Partido”. Ellas fueron: 1. la bandera del frente único nacional, 2. la bandera de la construcción del Partido, y 3. la bandera de la Revolución de Agosto de 1945. Esta línea general fue considerada como el camino hacia la democracia popular en Indonesia.

La dirección del Partido trató de explicar que las tres banderas del Partido correspondían a las tres armas principales para ganar la revolución democrática popular, las cuales, como dijo el camarada Mao Tsetung, eran “un Partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista y que practica la autocrítica y se mantiene ligado a las masas populares; un ejército dirigido por tal Partido; un frente único de todas las clases revolucionarias y grupos revolucionarios dirigido por tal Partido”4.

La segunda arma principal significa que es necesaria una lucha armada popular bajo la dirección del Partido para oponerse a la contrarrevolución armada. La dirección del Partido trató de reemplazar esto por la consigna de “enarbolar la bandera de la Revolución de Agosto de 1945”.

Con el propósito de probar que el camino que seguía no era la “vía pacífica” oportunista, la dirección del Partido siempre hablaba de las dos posibilidades, la de una vía pacífica y la de una vía no pacífica. Sostenía que cuanto mejor se preparara el Partido para la posibilidad de una vía no pacífica, tanto mayor sería la posibilidad de una vía pacífica. De este modo, la dirección del Partido sembraba constantemente en la mente de los militantes del Partido, de la clase obrera y de las masas trabajadoras la esperanza de una vía pacífica en realidad inexistente.

En la práctica, la dirección del Partido no preparó a sus filas, a la clase obrera y a las masas populares para enfrentar la posibilidad de una vía no pacífica. La prueba más resaltante de ello fue la dolorosa tragedia ocurrida después del estallido y fracaso del Movimiento del 30 de Septiembre. En un plazo muy breve, la contrarrevolución logró masacrar y detener a centenares de miles de comunistas y de revolucionarios no comunistas que se hallaban en una posición pasiva, y paralizó la organización del PCI y las organizaciones de masas revolucionarias. Sin duda, semejante situación jamás habría tenido lugar si la dirección del Partido no se hubiera desviado del camino revolucionario.

La autocrítica expresa: La dirección del Partido declaró: “Nuestro Partido no debe copiar la teoría de la lucha armada en el extranjero, sino que debe adoptar el método de combinar las tres formas de lucha: la guerra de guerrillas en el campo (principalmente librada por los campesinos asalariados y campesinos pobres), la lucha revolucionaria de los obreros (sobre todo obreros del transporte) en las ciudades, y el trabajo eficaz en el seno de las fuerzas armadas del enemigo”. La dirección del Partido criticó a algunos camaradas, considerando que éstos sólo veían las semejanzas con las condiciones de Indonesia al estudiar las experiencias de la lucha armada del pueblo chino. En cambio, dicha dirección planteó varias condiciones diferentes que debían tomarse en cuenta, y sacó así la conclusión de que el método específico para la revolución indonesia era el “método de combinar las tres formas de lucha”.

La autocrítica continúa: A fin de cumplir su ardua y gloriosa misión histórica de dirigir la revolución popular contra el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, los marxista-leninistas de Indonesia deben rechazar resueltamente la revisionista vía pacífica, desechar la “teoría del método de combinar las tres formas de lucha” y mantener en alto la bandera de la revolución popular armada. Al mismo tiempo, como señala la experiencia de la gran revolución del pueblo chino, los marxista-leninistas de Indonesia deben establecer bases de apoyo revolucionarias; deben “convertir las zonas rurales en bases de apoyo avanzadas y sólidas, en grandes posiciones militares, políticas, económicas y culturales de la revolución”.

Al tratar esta cuestión cardinal, también debemos adoptar otras formas de lucha; la lucha armada jamás avanzará sin coordinarse con otras formas de lucha.

***

La autocrítica señala: La línea oportunista de derecha de la dirección del Partido también se reflejó en la actitud hacia el Estado, en particular hacia el Estado de la República de Indonesia.

De acuerdo con la teoría marxista-leninista sobre el Estado, la tarea del PCI después del fracaso de la Revolución de Agosto de 1945, debió ser la de educar a la clase obrera y al resto del pueblo trabajador de Indonesia para que comprendieran claramente que la naturaleza de clase del Estado de la República de Indonesia era una dictadura de la burguesía. El PCI debió despertar la conciencia de la clase obrera y el resto del pueblo trabajador de Indonesia en el sentido de que su lucha por la liberación conduciría inevitablemente a la necesidad de “reemplazar el Estado burgués” por un Estado popular bajo la dirección de la clase obrera, “a través de una revolución violenta”. Pero la dirección del PCI siguió la línea oportunista, que hizo nacer en el pueblo ilusiones con respecto a la democracia burguesa.

La autocrítica expresa: El punto culminante de la desviación de la dirección del Partido contra la doctrina marxista-leninista sobre el Estado, fue la formulación de la “teoría de los dos aspectos en el Poder estatal de la República de Indonesia”.

La “teoría de los dos aspectos” consideró el Estado y el Poder estatal de la manera siguiente:

“El Poder estatal de la República, visto como una contradicción, es una contradicción entre dos aspectos contrarios. El primer aspecto representa los intereses del pueblo (manifestado en la actitud y la política progresistas del Presidente Sukarno que cuentan con el apoyo del PCI y otras capas populares). El segundo aspecto representa los intereses de los enemigos del pueblo (manifestado en la actitud y política de los derechistas y los recalcitrantes). El aspecto popular ya ha pasado a ser el aspecto principal y desempeña el papel dirigente en el Poder estatal de la República”.

La “teoría de los dos aspectos” es evidentemente un error oportunista o revisionista, porque niega la doctrina marxista-leninista de que el Estado es un órgano gobernante de una clase determinada la cual nunca puede reconciliarse con su antípoda (la clase que se opone a ella)5. Es imposible que la República de Indonesia sea gobernada conjuntamente por el pueblo y los enemigos del pueblo.

La autocrítica señala: La dirección del Partido, que se hundió en el fango del oportunismo, sostenía que el “aspecto popular” ya había pasado a ser el aspecto principal y jugaba el papel dirigente en el Poder estatal de la República. Parecía que el pueblo indonesio se iba acercando al establecimiento de un Poder popular. Y, como consideraba que las fuerzas de la burguesía nacional en el Poder estatal constituían el verdadero “aspecto popular”, la dirección del Partido hizo cuanto pudo para defenderlo y desarrollarlo. La dirección del Partido se fundió enteramente en los intereses de la burguesía nacional.

Considerar a la burguesía nacional como el aspecto popular en el Poder de la República y tomar al Presidente Sukarno como el líder de este aspecto significaba atribuir a la burguesía nacional la capacidad de dirigir la revolución democrático-burguesa de nuevo tipo. Esto es contrario a la necesidad histórica y a los hechos históricos.

La dirección del Partido declaró que la “teoría de los dos aspectos” era completamente diferente de la “teoría de las reformas estructurales”6 formulada por la dirección revisionista del Partido Comunista de Italia. Sin embargo, no existe diferencia alguna entre las dos “teorías” tanto en lo teórico como en la práctica. Ambas tienen como punto de partida la vía pacífica al socialismo y sueñan con un cambio gradual en la correlación interna de fuerzas dentro de la estructura estatal. Ambas rechazan el camino de la revolución. Ambas son revisionistas.

La antirrevolucionaria “teoría de los dos aspectos” se manifiesta evidentemente en la declaración de que “la lucha del PCI respecto al Poder estatal consiste en hacer que el aspecto propopular aumente gradualmente y ocupe la posición dominante, y en excluir del Poder estatal la fuerza antipopular”.

La dirección del Partido incluso llamó a este camino antirrevolucionario “revolución desde arriba y desde abajo”. Por “desde arriba” quería decir que el PCI debía impulsar al Poder estatal a dar pasos revolucionarios a fin de hacer cambios en el personal y en los órganos del Estado. Y por “desde abajo” se entendía despertar, organizar y movilizar al pueblo para lograr dichos cambios. ¡Qué fantasía extravagante! La dirección del Partido no aprendió del hecho de que, ocho años después de su publicación, el proyecto del Presidente Sukarno sobre la formación de un gabinete de ayuda mutua y cooperación (un gobierno de coalición nacional de viejo tipo) todavía no se había materializado. Ni siquiera se percibían signos de que se llevaría a efecto, pese a las insistentes demandas, ¡y ni hablar de cambios en el Poder estatal!

La autocrítica subraya: Para limpiarse del fango del oportunismo, nuestro Partido debe descartar la “teoría de los dos aspectos en el Poder estatal” y reestablecer la doctrina marxista-leninista sobre le Estado y la revolución....

[La traducción es de Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín; las cursivas, negritas y comillas son del original; las notas son de UMQG.]

NOTAS

1. El 1º de octubre de 1965, el Movimiento del 30 de Septiembre, un grupo de oficiales medios, secuestró a varios generales de alto nivel de las fuerzas armadas indonesias. El líder del grupo dijo que tenían por objeto impedir un golpe de Estado de los generales derechistas y juzgarlos ante Sukarno. Según unos investigadores, en el Movimiento del 30 de Septiembre se habían infiltrado provocadores aliados con Suharto. La acción del Movimiento se tachó de “intentona” del PCI y sirvió de pretexto para el golpe de Estado de la camarilla militar encabezada por Suharto y Nasution y la masacre de centenares de miles.

2. Mao Tsetung, “Nuestro estudio y la situación actual”, Obras escogidas, t. 3.

3. V.I. Lenin, Imperialismo, fase superior del capitalismo.

4. Mao Tsetung, “Sobre la dictadura democrática popular”, Obras escogidas, t. 4.

5. V.I. Lenin, El Estado y la revolución.

6. Esto se refiere a la “teoría” del revisionista Partido Comunista de Italia de buscar reformas graduales en la actual estructura del Estado burgués por el camino parlamentario.