UN MUNDO QUE GANAR
 

Movimiento de Rectificación en el Partido Comunista de las Filipinas

Poner a Mao en el Centro de la Vida Partidaria

            A continuación, presentamos unos documentos de Rebolusyon, órgano teórico del Partido Comunista de las Filipinas (PCF); éstos analizan un importante movimiento de rectificación que el PCF viene desarrollando en los últimos años.

            El PCF ha sido parte del movimiento maoísta mundial desde que se fundó en 1969 en la gran ola de movimientos revolucionarios inspirada por la Revolución Cultural. Se formó en medio de la feroz batalla de los jóvenes revolucionarios contra la línea y la dirección revisionistas prosoviéticas que entonces predominaban en el PCF. El Partido le llama a éste el Primer Gran Movimiento de Rectificación.

            Los documentos fundadores del PCF defienden firmemente los aportes básicos de Mao Tsetung al marxismo-leninismo. En medio de la poderosa oleada de rebeliones de masas que entonces sacudían a las Filipinas, el PCF lanzó una Guerra Popular contra el régimen de Marcos respaldado por los Estados Unidos.

            La Guerra Popular siguió avanzando durante los siguientes años, pero pronto el Partido tropezó con varios cambios dramáticos y rápidos en la situación nacional e internacional, como el reaccionario golpe de Estado de China en 1976 y la captura del presidente fundador de Partido, José María Sison, y otros importantes líderes. En esta situación difícil, el Partido comenzó a desviarse. Durante años, el Partido no tomó ninguna posición contra el régimen de Deng Xiao-ping y surgieron varios errores más, sobre estrategia militar, frente único y, en poco tiempo, cuestiones como la naturaleza de clase de la Unión Soviética y si se le podría considerar una fuente de ayuda al movimiento revolucionario. (Un análisis más detallado de esta coyuntura, incluida la Carta Abierta del CoMRI que llama a los camaradas del PCF a retomar a Mao, se halla en UMQG 1987/8 y UMQG 1988/12.)

            De mediados a fines de los años 80, la situación se había vuelto grave. Al Partido lo sacudían severamente su análisis erróneo de la caída de la dictadura de Marcos y el ascenso de Corazón Aquino, y los errores graves que cometió en su tratamiento de la lucha interna del Partido y la lucha contra la infiltración del enemigo en una región particular (en los do­cu­­­mentos, esto se llama la campaña AHOS). Hasta surgieron tendencias a abandonar completamente al pensamiento Mao Tsetung. Como el mismo Comité Central del PCF ha resumido ahora, la propia vida del Partido estaba en peligro.

            Poco después, aquellas fuerzas en el Partido que habían promovido el apoyo a la Unión Soviética sufrieron un golpe duro tras el debilitamiento y luego, el desplome de la fachada revisionista en ese país. Sin embargo, solamente en 1992 lograron las fuerzas revolucionarias reunir la fuerza y las bases necesarias para lanzar una campaña de rectificación en el Partido, conducida por el Comité Central y su Presidente Liwanag.

            La campaña de rectificación ha dirigido a los cuadros a eliminar las influencias revisionistas, y ha desatado el entusiasmo revolucionario de los camaradas. El proceso se está profundizando y avanzando más de lo que se había previsto. La campaña ya lleva en marcha cinco años y, por supuesto, ha sido desigual. Ha dado muchas vueltas y revueltas imprevistas, según informes (reimpresos en Rebolusyon) de la dirección partidaria de las regiones y del centro. En medio de este proceso, el Partido ha mantenido su presencia nacional y conservado la Guerra Popular. Este es un poderoso testimonio de las profundas raíces del maoísmo en las bases del Partido y sus simpatizantes.

            Las fuerzas revisionistas de dentro y fuera del Partido se burlaron de los camaradas revolucionarios por seguir "dogmáticamente" el "lento" camino de la guerra popular prolongada. Prometieron caminos "más rápidos, más fáciles" a la victoria, incorporando elementos del insurreccionalismo urbano o enfrentamientos militares a gran escala con ayuda internacional. Estas promesas izquierdosas ocultaron una esencia completamente reformista, pues, según un crítico, "son más rápidos y fáciles porque dejan de lado una verdadera revolución". (Un análisis más detallado de la línea del insurrec­cionalismo urbano se halla en Omar Tupaz, La guerra popular prolongada es el camino a la liberación: Una crítica de "Hacia una estrategia revolucionaria de los años 90", Centro de Estudios Sociales, Holanda. Disponible de UMQG.) Con el desenvolvimiento de la campaña de rectificación, la esencia derechista de la línea oportunista de "izquierda" se ha destacado fuertemente.

            La campaña ha abordado muchas cuestiones, por ejemplo, el carácter de clase de las Filipinas, la estrategia básica de la guerra popular, la naturaleza del Frente Unico, etc. Pero el avance más importante del movimiento de rectificación ha sido reponer las enseñanzas de Mao Tsetung en el centro de la vida partidaria. Las enseñanzas maoístas sobre la estrategia de la guerra popular y la revolución de nueva democracia, en particular, han sido tema de profundas campañas de estudio en estrecha relación con la síntesis de la práctica y la realización de crítica y autocrítica a diversos niveles del Partido. La meta de la sociedad sin clases, el comunismo, se ha reafirmado, y se ha atacado rotundamente al revisionismo, incluyendo al régimen de Deng en China. UMQG  publica estos documentos con el permiso del PCF para que los revolucionarios de todo el mundo tomen conciencia de esta campaña importante.

            Cada comunista revolucionario debe apoyar este movimiento de rectificación para armar a los camaradas del PCF con una comprensión cada día más profunda del MLM, para que puedan revitalizar e impulsar la Guerra Popular para derrotar al régimen comprador respaldado por los Estados Unidos, y transformar a las Filipinas en una poderosa base de apoyo roja para la revolución proletaria mundial. El pasaje del primer documento, Reafirmar nuestros principios básicos y rectificar errores, es de la sección 1, "En la esfera ideológica". Las otras dos secciones se titulan "En la esfera política" y "En la esfera organizativa". Asimismo, el pasaje del documento del Comité Ejecutivo del Comité Central (p. 76) es de la sección 1, "Rectificación y fortalecimiento ideológicos". Las otras dos secciones se titulan: "Hacer avanzar la revolución democrática popular" y "Consolidar la organización".

            Nota: Los nombres propios aparecen aquí al igual que en el documento original --UMQG.

Reafirmar Nuestros Principios Básicos y Rectificar Errores

Comité Central, Partido Comunista de las Filipinas, julio 1992

            [Nota de la redacción de Rebolusyon: Este es el documento final enmendado y aprobado por el Comité Central del Partido.

            ...Como este documento es un resumen de importantes deficiencias y errores y también un documento de rectificación, predominan las críticas y no una celebración de los logros del Partido.

            Este es el documento principal del actual movimiento de rectificación. Lo complementa la "Evaluación general de decisiones y sucesos importantes (1980 a 1991)".]

            Reafirmemos los principios revolucionarios básicos del Partido con motivo del 23º aniversario de su reestablecimiento. Esta es nuestra luz-guía para evaluar y celebrar los logros del Partido así como para abordar ciertos problemas de antaño y retrocesos sin precedentes.

            Nuestros principios básicos aparecen en los documentos de reesta­blecimiento, como "Rectificar los errores y reconstruir el Partido", el Programa y la Constitución del Partido. Como revolucionarios proletarios, debemos medirnos siempre según estos principios.

            Estos principios abarcan lo siguiente: la adhesión a la teoría del marxismo-leninismo, el repudio al revisionis­mo moderno, el análisis de clases de la sociedad filipina como semicolonial y semifeudal, la línea general de la revolución de nueva democracia, el papel dirigente de la clase obrera mediante el Partido, la teoría de la guerra popular y la línea estratégica de cercar las ciudades desde el campo, el frente único con una línea de clase revolucionaria, el centralismo democrático, la perspectiva socialista y el internacio­nalismo proletario.

            A lo largo de los años, la gran mayoría de los cuadros y miembros del Partido se han adherido a estos principios básicos y han obtenido grandes victorias impulsando la revolución filipina. El Partido jugó un papel sobresaliente en la larga lucha triunfante contra la dictadura fascista de Marcos y los yanquis, y desarrolló cabal y profundamente la revolución filipina a un nivel más alto que en cualquier momento anterior.

            Bajo la guía de la línea general del Partido, las tácticas correctas contra la dictadura fascista de Marcos y los yanquis, la política sobre el desarrollo paso a paso, omnímodo y constante de la revolución armada y mediante los valerosos sacrificios y luchas de los cuadros y miembros del Partido y las masas revolucionarias, el Partido, el ejército popular, el movimiento de masas y el frente único revolucionario alcanzaron, a mediados de los años 80, un nivel y fuerza sin precedentes desde el reestablecimiento del Partido, mucho más allá del más alto nivel logrado jamás por la revolución armada bajo la dirección del antiguo partido unido.

            A la vez, ha habido grandes errores y desviaciones que han ocasionado daños graves al Partido y al movimiento de masas revolucionario. Y ha habido otros errores y deficiencias, que aunque no tan graves, no obstante han ocasionado daños o han trabado el avance de la revolución. Debido a la impetuosidad y subjetivismo pequeño burgueses ante el vigoroso avance de la revolución y la rápida declinación de la dictadura fascista de Marcos y los yanquis, surgió dentro del Partido ciertos conceptos de "hacer avanzar" revolución, los que provocaron una desviación de los principios básicos y de la teoría y la línea de la guerra popular, no tomaron en cuenta las condiciones concretas y el actual peso de las fuerzas revolucionarias y exageraron la posibilidad de una victoria rápida saltando las etapas necesarias para desarrollar la revolución.

            El peor de estos conceptos es la línea que combina el deseo de una insurrección armada urbana y la "regularización" del ejército, que en el campo generó acciones aventureristas militares y el punto de vista puramente militar y, en las ciudades, acciones e ideas de putschismo y pleitesía a las masas espontáneas. La obsesión con la insurrección urbana y la construcción prematura de más desarrolladas pero todavía insostenibles formaciones militares (compañías y batallones) y de abultadas estructuras de mando, le quitó al campo los cuadros que se necesitaban con urgencia en el trabajo de masas. Estos se tergiversan como ajustes o refinamientos de la teoría y la práctica de la guerra popular o como una estrategia o teoría superior. Por eso, nos azotan una reducción de la base de masas y otros problemas concomitantes que, en gravedad, no tienen precedente en la experiencia del Partido reestablecido.

            Los errores y desviaciones graves no se identificaron, criticaron ni repudiaron durante largo tiempo. Estos se extendieron y afectaron a una porción de la organización del Partido y crearon una gran cantidad de desorientación y daño, y, después, se endurecieron tanto que rechazaron la rectificación y crítica, y ahora en cierto grado amenazan la vida misma del Partido y del movimiento revolucionario.

            Sin embargo, la línea correcta y sus defensores todavía predominan y pueden seguir predominando sobre la línea errónea. No obstante, es importante aclarar que somos todavía más fuertes en varios sentidos que en 1968, 1977 ó 1980. La fuerza general del Partido, del ejército popular y del movimiento de masas en el campo y las ciudades está más o menos al nivel que alcanzamos en 1983 ó 1984. Si rectificamos las desviaciones y los errores y damos pasos firmes hacia el camino correcto, la fuerza que hemos obtenido y mantenido hasta hoy será suficiente para seguir avanzando hacia la última etapa de la defensiva estratégica. Hay bases firmes para seguir conduciendo a las masas (levantándolas, organizándolas y movilizándolas) y lanzando las ofensivas (acciones de masas y ofensivas tácticas armadas) que podamos.

            El enemigo soñaba cuando presumió la derrota del Partido y de las masas en 1992 y 1993. El sistema gobernante se halla en una crisis económica y política cada día peor. Aumenta la violencia entre las facciones políticas de las clases explotadoras. Las clases exlotadoras nacionales y los bancos y empresas trasnacionales siguen saqueando la economía semi­colonial y semifeudal preindustrial. La crisis obliga a las grandes masas populares a oponer resistencia y crea condiciones fértiles para la revolución armada y el movimiento democrático legal.

            Debemos luchar firmemente como revolucionarios proletarios, como los bolcheviques hicieron cuando el capitalismo se expandía rápidamente hacia la fase del imperialismo moderno en los años antes de la I Guerra Mundial y los revisionistas clásicos dominaban la II Internacional, y como hicieron los comunistas cuando combatieron al fascismo antes, durante y después de la II Guerra Mundial. Debemos seguir firmes y combatir hoy en otro período oscuro cuando parece que el capitalismo no tiene rival y es invencible, como resultado del desplome de la Unión Soviética y los partidos gobernantes y regímenes revisionistas y su reemplazo por abiertas dictaduras de la clase burguesa y regímenes capitalistas.

            La constante crisis del sistema social semicolonial y semifeudal viene empeorándose y creando las condiciones para el desarrollo de nuestra revolución armada prolongada. Vemos las contradicciones cada día mayores entre las potencias capitalistas; entre ellas y el creciente número de neocolonias cargadas de deudas; entre las clases dominantes nacionales y sus amos extranjeros por un lado y los pueblos y las naciones oprimidos y explotados por el otro, y entre la burguesía y el proletariado.

            Todas las campañas contrarrevolu­cionarias de violencia y engaño fracasarán si el Partido resume bien su experiencia, y critica, repudia y rectifica las desviaciones y errores importantes que han dañado seriamente al Partido y al movimiento de masas revolucionario y que hoy amenazan su vida misma. El Partido puede fortalecerse más basándose en los logros previos y actuales, llevando a cabo la crítica y la autocrítica en un movimiento de rectificación omnímodo y fijando correctamente las tareas nuevas.

            Ante los ataques del enemigo y las desviaciones y errores que han ocasionado graves daños a las fuerzas revolucionarias y al pueblo, llamamos a todos los cuadros y miembros del Partido a reafirmar nuestros principios básicos, identificar y rectificar las desviaciones, errores y deficiencias importantes, y fortalecer nuestro Partido en lo ideológico, político y organi­zativo.

            A pesar de los resultados adversos que provocaron la declinación drástica de nuestras fuerzas en ciertas zonas, hay todavía algunos elementos quienes persisten en su impetuosidad y hay otros quienes columpian desde una posición de ultraiz­quierdismo a una posición de derecha. Es de importancia crucial que descubramos las raíces organizativas, políticas e ideológicas de nuestras deficiencias y errores importantes, analicemos las circunstancias en que éstos surgieron y reconozcamos sus efectos nocivos, para que podamos orientarnos correctamente y fortalecer al Partido y al movimiento de masas revolucionario.

            Podemos citar innumerables logros y problemas específicos. Pero nuestro objetivo principal en este documento es identificar, criticar y rectificar esas desviaciones, errores y deficiencias importantes que han tenido el impacto más fuerte en la situación actual y el desarrollo del Partido y del movimiento revolucionario. Aunque estamos haciendo un estudio y una evaluación minuciosos de nuestra práctica previa y las circunstancias actuales, con ello no proponemos reemplazar los resúmenes y las evaluaciones a diversos niveles que todavía debemos emprender.

            En general, el Partido todavía tiene considerable vitalidad y fuerza como para resolver los problemas de antaño y superar los retrocesos sin precedentes. Podemos fortalecernos más y llevar adelante la revolución.

I. EN LA ESFERA IDEOLOGICA

            Como revolucionarios proletarios, aprovechamos el gran tesoro de la teoría marxista-leninista y sacamos de ella los principios básicos que orientan nuestra causa revolucionaria en las etapas de la revolución de nueva democracia, la revolución socialista y el comunismo. Debemos seguir haciéndolo, o si no, correremos la suerte de los partidos revisionistas de gobierno (incluidos sus seguidores) que comenzaron a revisar y a desviarse de los principios revolucionarios básicos hace más de tres décadas y que se desin­tegraron en estos últimos años.

            Sin la teoría revolucionaria, tampoco puede haber movimiento revolucionario. Podemos perseverar en la lucha revolucionaria, promover los derechos y los intereses de las masas, seguir la línea correcta y obtener victorias mayores únicamente si tenemos firmes bases ideológicas. Por tanto, debemos emprender en serio estudios teóricos.

            El estudio y la actividad políticos son absolutamente necesarios a fin de despertar, organizar y movilizar a las masas. Pero todo eso no es suficiente. No debemos limitarnos a estudiar de vez en cuando la situación nacional. Tampoco debemos columpiar con los vaivenes de la actual propaganda de los medios de comunicación burgueses ni con las presiones de aliados inestables y no confiables. Siempre debemos tener en claro nuestra teoría y nuestras ideas. Siempre debemos tener en claro los intereses del proletariado y de los pueblos oprimidos en nuestro país y en todo el mundo.

            Debemos mantener y desarrollar nuestra posición, punto de vista y método marxista-leninistas. Debemos elevar constantemente nuestro conocimiento de la filosofía materialista, el materialismo histórico, la economía política, el socialismo científico, la revolución de nueva democracia, la construcción del partido, la guerra popular y la construcción del frente único.

            Desde el reestablecimiento del Partido, el estudio teórico ha tenido tres niveles: el nivel básico que centra en la historia, la sociedad y la revolución filipinas y en nuestros documentos básicos; el nivel intermedio, que centra en el estudio comparativo de la revolución filipina con la revolución china y otros movimientos revolucionarios, usando nuestra selección de siete tomos de la obra de Mao; y el nivel avanzado, que centra en los principios básicos de la teoría marxista-leninista, usando las obras más importantes de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao en el estudio y la lectura de los miembros individuales del Partido y las unidades del Partido.

            Pero desde fines de los años 70, nos desviamos más y más de la citada estructura de educación teórica y le prestamos menos atención a la obra de Mao. Los miembros del Partido le han prestado más atención, si bien de una manera superficial, a las obras de menor importancia y menor vigencia para nuestra lucha revolucionaria.

            Y desde fines de los años 70, a excepción del curso básico del Partido y otras campañas educativas esporádicas de alcance limitado, ha habido una gran carencia de cursos y materiales de estudio para la educación teórica a los niveles avanzado e intermedio. Las nuevas traducciones al filipino de los documentos básicos sobre el reesta­blecimiento de nuestro Partido y las otras obras básicas importantes, se hicieron y se distribuyeron en 1981-82 pero solamente en número limitado. Las bases del Partido a duras penas consiguen las obras de los grandes líderes y pensadores comunistas, y a veces ni las consiguen.

EL BAJO NIVEL DE EDUCACION TEORICA

            La consecuencia innegable de este descuido de la educación teórica es el bajo nivel general del conocimiento teórico de los cuadros y miembros del Partido, en especial aquellos que le han ingresado desde fines de los años 70. Existe una creciente tendencia a no evaluar la experiencia revolucionaria de nuestro Partido y de las masas, ni las experiencias revolucionarias de otros países, pasadas y actuales. Y existe una creciente tendencia a no identificar, criticar ni combatir las ideas e influencias pequeño burguesas que surgen dentro y fuera del Partido y que pueden desviar a los miembros de nuestro Partido y a las masas revolucionarias. Los cuadros con un bajo nivel de conocimiento teórico han recibido ascensos organizativos y pecan de graves errores y desviaciones no solamente en la ideología sino también, en consecuencia, en el trabajo organizativo y político.

            Existen muchas bases para que el subjetivismo, incluyendo las tendencias dogmáticas y revisionistas, surjan en el Partido. En vez de tener un análisis omnímodo, completo y global de las cosas y un nivel teórico desde una posición revolucionaria proletaria, existe una visión estrecha, fragmentaria y unilateral de éstos, producto de las desviaciones que promueven ciertos elementos.

            Por ejemplo, algunos elementos exageran el papel actual de su área de trabajo urbano y usan eclécticamente, fuera de contexto histórico, ciertos sucesos dramáticos, como las sublevaciones de Petrogrado y Moscú, la sublevación vietnamita de 1945, la ofensiva Tet de 1968 y la ofensiva final nicaragüense de 1979, a fin de insistir en el "dinamismo autónomo/específico de la lucha urbana" (divorciado de la estrategia general) y de elaborar una "nueva estrategia" de insurrección urbana armada y sobreponerle dogmá­ticamente a toda la práctica y teoría de la guerra popular, o contraponérsele.

            La guerra popular no excluye la insurrección armada en el momento adecuado, como las sublevaciones revolucionarias masivas en muchas provincias filipinas en 1896-98 y 1898-99 contra el dominio colonial español y luego, contra la guerra de agresión yanqui, y las luchas en Luzón Central a fines de 1944 e inicios de 1945 contra las fuerzas japonesas tamba­leantes. En sus momentos respectivos, el ejército revolucionario filipino y el Hukbalahap unieron a las masas organizadas y espontáneas.

            Una insurrección popular exitosa depende del desmoronamiento del ejército contrarrevolucionario y de la existencia de una nueva fuerza revolucionaria armada, entre otros factores. Negar la necesidad de desarrollar la guerra popular y construir el ejército popular por etapas, mientras que las fuerzas enemigas siguen intactas y aún no se han desintegrado, además de traficar demagógicamente con el deseo natural de una victoria rápida, llevará a las fuerzas revolucionarias a la autodestrucción.

            Aun cuando la totalidad de cierto proceso o cosa se percibe bien y aun cuando los dos aspectos contradictorios se reconocen, se han cometido errores en la identificación de los aspectos principal y secundarios en ciertas condiciones y en un momento determinado; o después de identificar el aspecto principal, se niega completa o virtualmente el aspecto secundario.

            Por ejemplo, la corriente de pensamiento que llevó al error del boicot de 1986. La dirección central declaró, correctamente, que las elecciones presidenciales de 1986 fueron una farsa y que Marcos haría trampa y ganaría el conteo de la Comisión Electoral. Así que con un conjunto determinado de circunstancias y durante un tiempo determinado, el aspecto principal obviamente favoreció la continuación de Marcos en el Poder. Desde luego, Marcos "ganaría" según el conteo de la Comisión Electoral y el decreto (legislativo) del Batasang Pambansa.

            Pero el aspecto secundario podría subir a la posición principal ante un cambio de circunstancias, como el motín militar maquinado por los yanquis y la sublevación popular producto de la convergencia de fuerzas reaccionarias organizadas (incluyendo la iglesia católica) y las fuerzas progresistas. Para noviembre de 1985, ya se discernía la fuerte posibilidad de que el aspecto secundario subiera a la posición principal.

            En el tratamiento de los aspectos contradictorios, es posible errar al combinar o reconciliar el aspecto principal con el aspecto secundario. Según el materialismo dialéctico, se puede conocer un proceso o cosa descubriendo tanto el aspecto principal como los aspectos secundarios o en un proceso o cosa compleja, tanto la contradicción principal como las secundarias.

            Por ejemplo, una línea es correcta, como la línea estratégica de cercar las ciudades desde el campo según la teoría de la guerra popular. Otra línea es incorrecta, como apuntar a la victoria total o a compartir el Poder con la burguesía pronto, sin la necesaria construcción de un ejército popular por etapas hasta que tenga suficiente fuerza como para destruir el aparato burocrático-militar del Estado reaccionario en las ciudades. Así, los cuadros del Partido, incluso aquellos que están en la lista negra del enemigo, se concentran en los órganos de dirección basados en las ciudades con el fin de "prepararse" para la insurrección armada; y el ejército popular se apresura a construir de forma prematura e insostenible las grandes formaciones de combate y la abultada estructura de mando.

            La línea errónea no se identifica como tal porque habla de la teoría de la guerra popular y de la dirección del Partido y porque usa a los cuadros del Partido y cabalga sobre la existente base de masas urbana y rural, y a la vez la socava, y contiene ciertos elementos de validez cortoplacista, por ejemplo, ofensivas más efectivas con formaciones militares más grandes antes de que la base de masas se reduzca en grande o se pierda.

            Ha habido un rechazo de las propuestas para cambiar a una estrategia "insurrec­cional" o para disminuir la importancia de construir las bases y rechazar la lucha antifeudal, pero no se han criticado completamente. Para colmo, se ha dejado que estas propuestas persistan en otras formas, como apuntar a la victoria decisiva de la revolución por medio de la "contraofensiva estratégica" dentro de la defensiva estratégica y "aprovechar las oportunidades" por medio de una insurrección urbana en combinación con la "regularización" para la contraofensiva estratégica.

            Todo esto, en efecto, embrolla las líneas erróneas y correctas de modo que aquellas avancen a pasos agigantados hasta que el Partido tome conciencia de sus graves efectos. En ausencia de claras y firmes críticas y el rechazo a lo que es erróneo, la conciliación deja que el error viva como parásito en el cuerpo correcto de principios, en el Partido, en el ejército popular y en el movimiento de masas revolucionario.

            El ejemplo más contundente de no reconocer los aspectos secundarios y principal de cierto proceso o cosa es la Kampanyang AHOS (la histeria anti-informante en Mindanao). Son patentes y repugnantes las graves violaciones de los derechos civiles, el asesinato injusto de camaradas y otros individuos, y la concomitante devastación de las fuerzas revolucionarias en esta campaña. Pero durante un tiempo la campaña se consideró correcta según la premisa de que probablemente lograra eliminar los agentes que habían penetrado muy profundamente en el Partido, aunque muchos centenares de camaradas buenos y personas inocentes murieran.

            En cuanto a las causas básicas de la Kampanyang AHOS, se oyen diversos argumentos ajenos o de importancia indirecta con relación al desenvolvimiento de la situación bajo la responsabilidad de la Comisión de Mindanao de inicios de los años 80 a fines de 1986. Estos argumentos pasan por alto la verdadera conexión entre la línea ideológica, política y organizativa incorrecta; los retrocesos resultantes; y la histeria anti-informante. La peor propuesta, hecha por algunos elementos, es que la Kampanyang AHOS fue un éxito revolucionario.

LA GUERRA POPULAR Y LA REVOLUCION DE DOS ETAPAS

            No se trata de una elección arbitraria el que en la estructura de la educación teórica se dedique una gran parte al estudio de la obra de Mao y de la revolución china. Mao representa una etapa de la teoría y la práctica que es un avance importante del marxismo-leninismo. Sus obras hicieron que el marxismo-leninismo penetrara más profundamente en el oriente. Y éstas surgieron de condiciones semicolonia­les y semifeudales muy parecidas en lo básico a las de las Filipinas.

            Los ejemplos chino y vietnamita de la guerra popular se parecen más a la actual guerra popular en las Filipinas que ninguna otra revolución armada de otro país. Estos ejemplos demuestran que la aguda crisis de las condiciones semifeudales es la base para una guerra popular prolongada y, hasta hoy, son los mejores y más vigentes ejemplos para nuestra lucha.

            Nosotros, al igual que los revolucionarios vietnamitas, aprendimos los principios básicos de la revolución china y de las obras de Mao. Los hemos aplicado según nuestras condiciones, y jamás hemos copiado dogmática ni mecánicamente ninguna experiencia. Veamos algunas diferencias importantes con la experiencia china en la guerra popular:

            (1) Además de usar al campo para dividir y debilitar a las fuerzas del enemigo, hemos usado la insularidad del país para dividirlas y debilitarlas más.

            (2) El ejército popular de China libró una guerra móvil regular y estableció extensas bases de apoyo durante la defensiva estratégica. Como los vietnamitas, hemos hecho lo mismo con la guerra de guerrillas y las zonas y bases guerrilleras.

            (3) Un período de revolución agraria con la confiscación de tierras y sublevaciones campesinas precedió a la campaña más exitosa de la reducción de renta y la eliminación de la usura durante la guerra antijaponesa. Aplicamos lo que llamamos el programa mínimo de la revolución agraria antes de pasar al programa máximo.

            Con las condiciones objetivas y las fuerzas subjetivas de la actual revolución filipina, es posible llevar a cabo una revolución de dos etapas (la de nueva democracia y la socialista), las que definió primero Lenin y que luego profundizó Mao. Por lo tanto, la revolución filipina es parecida a las revoluciones china, vietnamita, coreana, cubana y de otros países que pudieron pasar de la etapa de la nueva democracia a la etapa socialista. En este sentido, nuestra revolución pertenece a un nivel más alto que el de las revoluciones que han tenido que surgir combatiendo la dominación política y económica colonial más atrasada e incluso racista (como buena parte de Africa) o que aquellas revoluciones en que el liderazgo revolucionario no propone hacer una revolución socialista (como Nicaragua).

            El peor dogmatismo que causa el mayor daño al Partido es la imposición del paradigma sandinista, o ciertos aspectos o sucesos de la revolución vietnamita, fuera de su contexto histórico, en nuestra práctica positiva de la guerra popular, a fin de impulsar el insurreccionalismo y el renacimiento de la idea de José Lava de una victoria militar rápida, con el propósito de promover el punto de vista puramente militar y el aventurerismo militar. Las semillas de estas ideas comenzaron a brotar y a crecer en la dirección central a comienzos de los años 80, florecieron como una clara línea insurrecciona­lista en Mindanao en 1983, y luego se propagaron a nivel nacional de mediados de los años 80 en adelante en el marco del programa para la "contraofensiva estratégica".

            En sus documentos de reestable­cimiento, el Partido consideró en toda su amplitud los más importantes y esenciales hechos de la historia y circunstancias filipinas, de la lucha de clases y del movimiento revolucionario en nuestro país. En la esfera ideológica, el logro más sobresaliente del Partido es la integración de la teoría marxista-leninista y las condiciones filipinas concretas, identificando las condiciones básicas y el carácter actual de la revolución filipina, sus fuerzas motrices y sus enemigos, su estrategia y sus tácticas, sus tareas y su perspectiva socialista.

            El Partido hizo una crítica a diversos errores subjetivos (dogmatismo, empirismo o revisionismo, y oportunismo de derecha o de "izquierda") de las direcciones anteriores del primer Partido Comunista (1930-38) y del partido producto de la fusión de los Partidos Comunista y Socialista (1938 en adelante).

            Entre los principales errores oportunistas y subjetivos criticados y repudiados, figuraron la línea aventurerista de José Lava sobre una victoria militar rápida, la formación de compañías y batallones sin partir de la construcción (mediante un trabajo de masas concienzudo) de una extensa y profunda base de masas. Cuando olvidemos las lecciones de nuestra propia historia, estaremos condenados a repetir los errores.

            La línea en pro de los levantamientos de masas espontáneos y del insurrec­cionalismo armado urbano tiene una apariencia novedosa y actualizada porque ostenta el paradigma sandinista o algunos párrafos de algunos escritos vietnamitas. Pero de hecho, esta línea también es un refrito del alsa puto de Sakdalista, que se ha criticado y repudiado correctamente desde los tiempos del Camarada Crisanto Evangelista. Como revolucionarios proletarios, debemos aprender de las diversas experiencias revolucionarias de otros países pero debemos aprender a evaluarlas según su importancia mundial, contexto nacional y validez o aplicabilidad a la lucha de nuestro pueblo. Es una señal de un bajo nivel teórico, el subjetivismo y el oportunismo decir que un líder sandinista sea más importante o más actual que Mao, por lo que se refiere a la toma del poder político y la realización de la revolución social. Debemos leer la autocrítica que hizo el FSLN cuando perdió el Poder después de detentarlo diez años.

            Debemos comprender profundamente que no es fácil derrotar al imperialismo yanqui y a las clases reaccionarias de las Filipinas. Hacer la revolución no se trata simplemente de elegir, entre los modelos de otros países, la manera más fácil para tomar el Poder. Si no, el golpe de Estado de los oficiales progresistas del ejército del Alto Volta (ahora Burkina Faso) sería el mejor modelo. Desde 1969, ha sido necesario librar una guerra popular prolongada a fin de acumular fuerzas y construir los órganos de poder político en el campo. Apresurar el proceso de la toma final de las ciudades, con nociones de sublevaciones populares espontáneas y victorias militares rápidas, es dejar que el tiburón se coma al pez chico, y hundirse en retrocesos y derrotas.

            Desde mediados de los años 70 en adelante, parece que a ciertos cuadros les ha gustado estudiar la historia bolchevique y las obras de Lenin. En sí, esto es bueno. Y lo es aún más si se hace en el contexto de nuestra educación teórica general. Pero la tendencia de ciertos elementos a aplicar el modelo bolchevique a la revolución filipina y, a la vez, a restarle peso a la obra de Mao Tsetung (la que tiene más validez para las condiciones de las Filipinas), ha estimulado una tendencia a desviarse de la estructura general de los niveles avanzado, intermedio y básico de nuestra educación teórica.

            Los estudiantes aparentemente ávidos de la historia bolchevique y Lenin, con el tiempo, exageraron la importancia de las elecciones de 1978 y 1986 y se dividieron ordenadamente entre los defensores del boicot y los de la participación electoral. Como el enemigo había proscrito al Partido, los defensores del boicot siempre salieron ganando en los debates internos. A pesar de las objeciones de los cuadros del Partido a la forma de plantear el problema, y a pesar de las sugerencias prácticas de éstos, el centro del Partido no vio la esencia de la actitud de nuestro Partido ante las elecciones de 1969 y 1971 y, por supuesto, hacia las organizaciones e instituciones reaccionarias, y cómo los camaradas vietnamitas eclipsaron los comicios electorales que montó el régimen de Saigón durante la guerra de Vietnam.

            A fines de 1986 y en 1987, se promovió un curso táctico sobre "dirección política"que centró en la historia y la estrategia y las tácticas de los bolcheviques y en la obra de Lenin. Tuvo por objeto corregir la aplicación errónea de los principios tácticos y estratégicos de la revolución bolchevique al levantamiento de EDSA y la situación política pos EDSA. A la vez, el Comité Regional de Manila-Rizal promovió un curso leninista entre sus cuadros dirigentes. Ante la falta de otros cursos, se marginó el estudio adicional de la teoría y la práctica de la guerra popular, lo que promovió una orientación urbana que algunos elementos aprovecharon para promover el insurreccionalismo.

            Antes, en 1981, surgió en la dirección central y luego se difundió en algunas partes del Partido, la idea de que ni el modelo bolchevique ni el modelo chino fuera aplicable a las Filipinas. Esto reforzó la tendencia a disminuir la lectura y el estudio de la obra de Mao y a apartarse de la estructura establecida de nuestra educación teórica.

            Esta tendencia ganó fuerza cuando comenzaron los ataques en China contra Mao Tsetung y contra su línea sobre el gran salto adelante y la gran revolución cultural proletaria así como cuando se disminuyó la participación del partido chino en el movimiento antiimperialista mundial. No obstante, el Partido Comunista de China no atacó a Mao por sus enseñanzas sobre la revolución de nueva democracia y la transformación socialista de la sociedad china. Estas todavía son válidas e iluminadoras para el movimiento revolucionario filipino.

            Fue una emboscada dogmática no solamente contra la estructura establecida de nuestra educación teórica sino también contra el necesario trabajo de resumir nuestra rica experiencia de la guerra popular y elevar el nivel teórico. Más bien, existen tendencias a volver a un solo ejemplo de otro país o a una parte de él, a fin de validar una línea errónea (la línea del insurrec­cionalismo urbano) e imponerla en nuestra práctica concreta de la guerra popular.

            Aunque aún no ha triunfado la etapa de la nueva democracia de la revolución filipina, el Partido ha adquirido mucha experiencia que puede estudiarse y elevarse al nivel de teoría. Ha creado diversas formas de fuerzas revolucionarias. Ha construido el poder político rojo en una parte considerable del territorio filipino. Ha producido escritos importantes. Pero los elementos pequeño burgueses se aburren con la línea del Partido y no ven ningún gran logro a menos que haya una toma de las ciudades.

            Incluso en la etapa actual, el desarrollo del movimiento revolucionario filipino es de un nivel más alto que el de otros movimientos revolucionarios que son mejor conocidos en la prensa internacional, a causa, principalmente, de las formas más atrasadas de opresión (como el franco colonialismo y racismo) contra las cuales combaten, o debido a que su situación nacional se ha reconocido en resoluciones de las Naciones Unidas. Pero aquellos que no estudien seriamente la teoría, subestiman los logros de la revolución filipina y sobreestiman los modelos de otros países, so pretexto de la atención que éstos reciben en los medios de comunicación mundiales, y no sobre la base de los avances potenciales y actuales en el camino de la revolución de dos etapas....

LA LINEA CONTRA EL REVISIONISMO

            Desde inicios de los años 80, debido al afán de avances militares rápidos, del tipo José Lava de una victoria militar rápida o de la "contraofensiva estratégica" dentro de la defensiva estratégica, el Partido se ha alejado de su línea antirrevisionista. El Frente Democrático Nacional, al igual que la Organización para la Liberación de Palestina y otros movimientos de liberación, estableció relaciones amistosas con los regímenes y partidos revisionistas de gobierno a comienzos de los años 80. Sin embargo, algunos elementos querían dejar a un lado las relaciones preemptivas entre el grupo de Lava y los partidos revisionistas de gobierno y hasta querían repudiar la línea antirrevisionista del Partido a fin de establecer relaciones "fraternales" con estos partidos revisionistas de gobierno y obtener ayuda material.

            En 1984, ya había un borrador de un documento sobre la situación internacional y la línea sobre las relaciones internacionales, que le rendía pleitesía a la camarilla gobernante de Brezhnev e innecesariamente atacó a China, a pesar de que la Unión Soviética y su títeres del grupo de Lava colaboraban aún más estrechamente con el régimen fascista de Marcos. En 1985, se presentó este documento ante la plenaria del Comité Central, el que decidió someterlo a más estudio.

            De todas formas, lo circuló y promovió el Departamento de Enlace Internacional hasta que se contrarrestó en 1987 y se reemplazó en 1988 con un nuevo documento que defendió los principios correctos de las relaciones entre partidos y los principios básicos del socialismo, si bien aceptó lo que decía Gorbachov, con cierta cantidad de observaciones críticas discretas.

            Por tanto, incluso después de 1989 (el hundimiento de los regímenes revisionistas de Europa del este), del XXVIII Congreso del PCUS en 1990 y de agosto de 1991 (el golpe de Estado y la proscripción del PCUS), existían elementos en el Partido que seguían adulando a Gorbachov partiendo de la idea simplista del anti-stalinismo (que sostiene que Stalin es responsable incluso de los partidos y regímenes revisionistas que han gobernado desde 1956) y no sostenían que los partidos y regímenes revisionistas de gobierno se han hundido y que sus líderes (falsos líderes) "caídos" y sus familiares en la mayoría de los casos se han vuelto ex comunistas y anticomunistas, empresarios, y que le sacan provecho abiertamente a las empresas estatales y privatizan la riqueza social del proletariado y del pueblo en colaboración con descarados regímenes antico­munistas que oprimen y explotan al proletariado y al pueblo y cazan a los auténticos comunistas.

            La crítica y el repudio al revisionismo moderno son un componente básico de la base teórica y del reesta­blecimiento de nuestro Partido. Ningún órgano dirigente puede rechazar los documentos básicos del Congreso de Reestablecimiento, salvo en un nuevo congreso. ¿Y por qué uno rechazaría en este momento la crítica al revisionismo moderno o la realidad de la restauración capitalista, cuando en los hechos, estos fenómenos se han reivindicado y probado por medio de la descarada restauración de la dictadura de la burguesía y del capitalismo en Europa del este y la Unión Soviética? La vergüenza que correctamente le corresponde al grupo revisionista de Lava, no debe pasarse al Partido, ni es correcto que éste la comparta.

            Dentro y fuera del Partido, unos pocos elementos vivos propagan las ideas del insurreccionalismo, popu­lismo, liberalismo, social democracia y cosas por el estilo; ellos han estado bajo la influencia de las actividades destructivas y estafadoras de la camarilla de Gorbachov en la Unión Soviética y han ridiculizado, denigrado y atacado a los principios básicos del Partido. Es tan importante criticar a los más responsables de entre ellos por rendir pleitesía a Aquino (en el pasado) como paladín de la democracia y la recuperación económica, como lo es criticarlos por seguir rindiendo pleitesía a Gorbachov como ideólogo de la "renovación y democracia socialistas" (de hecho la restauración del capitalismo, la dictadura de la clase burguesa y el desmoronamiento de la Unión Soviética).

            La fecunda verborrea de Gorbachov generó una negación total del marxismo-leninismo y de toda la historia bolchevique; la acelerada reestructuración capitalista y la desintegración de la producción; el ascenso de la dictadura de la clase burguesa; el desencadenamiento del nacionalismo, conflictos étnicos y guerra civil; y la emergencia de toda clase de monstruos, incluyendo el racismo, fascismo y criminalidad desenfrenada.

            Los imperialistas y sus defensores esperan que los revolucionarios proletarios de las Filipinas se avergüencen y se desmoralicen ante el desplome de los regímenes y partidos revisionistas de gobierno y que abandonen al marxismo-leninismo y a la revolución filipina. Para ser directos, se ha confirmado que la teoría del marxismo-leninismo es la guía correcta para hacer la revolución de nueva democracia y para poner las bases económicas y políticas del sistema socialista.

EL NUEVO GRAN RETO

            A la vez, el Partido reconoce que el gran desafío verdaderamente nuevo para su trabajo teórico y práctico marxista-leninista es el problema de combatir al revisionismo moderno, prevenir la restauración del capitalismo y continuar la revolución socialista. La más grande contribución de Mao a la teoría marxista-leninista es haber reconocido este problema y trabajado por resolverlo. Su trabajo tuvo éxitos temporales durante varios años, pero al final falló. La Comuna de París de 1871 triunfó un tiempo brevísimo y falló. Pero la desintegración de la Comuna de París no invalida la teoría de la revolución proletaria y de la dictadura proletaria. Después de 46 años, surgió el primer Estado proletario.

            Duró de 30 a 40 años la forja del socialismo, la dictadura proletaria y la construcción económica socialista entre más de mil millones de personas, y otros 30 a 40 años para que el revisionismo moderno evolucionara pacíficamente en el franco capitalismo y se restaurara completamente la dictadura de la clase burguesa en varios países.

            Es una ventaja para la revolución filipina que, mientras que sigue en la etapa de nueva democracia, ha atestiguado cómo se construyó el socialismo en otros países y cómo, luego, éste se subvirtió y se destruyó. Nosotros, como revolucionarios proletarios, tenemos la ventaja de tener la teoría marxista-leninista correcta sobre la revolución de nueva democracia y la construcción y revolución socialistas, así como de aprender las lecciones negativas sobre la evolución pacífica del socialismo al capitalismo y en perspectiva, de un resurgimiento inevitable del movimiento socialista y antiimperialista. Al aprender las lecciones negativas y positivas de la historia revolucionaria, la revolución filipina tendrá la oportunidad de contribuir a la construcción del socialismo y prevenir la restauración del capitalismo de maneras más efectivas.

            Entretanto, en especial después de la euforia burguesa sobre la caída y el desmoronamiento de los regímenes y partidos revisionistas de gobierno, somos testigos hoy de los graves problemas del sistema capitalista mundial. Cada día más se agravan las contradicciones entre los países capitalistas más desarrollados en materia de economía, finanzas, comercio y seguridad. La alta tecnología acelera la insoluble crisis capitalista de la sobreproducción. Existen contradicciones entre la alta productividad y la contracción del mercado mundial. La venta capitalista monopolista de bienes y servicios a los Estados clientelistas sólo se mantiene con préstamos que no pueden pagarse. Los Estados clien­telistas están cargados de deudas y se rivalizan entre sí en el comercio de exportación, el que no les rinde ningún superávit para pagar su deuda sino todo lo contrario: contraen más déficits presupuestarios y comerciales.

            La efervescencia social y las revueltas violentas se están dando con mayor frecuencia en todo el mundo, a pesar de la retórica de paz del "nuevo orden mundial". Motines por comida, golpes de Estado y contragolpes, conflictos étnicos, guerras civiles, y diversas formas de violencia estallan en el tercer mundo y en los nuevos Estados clientelistas del imperialismo en el este. Incluso en los países capitalistas, la recesión económica ocasiona desempleo, reducciones de programas de bienestar social, tensiones sociales y racismo y violencia racista contra los obreros del tercer mundo.

            A su debido tiempo, del nuevo desorden mundial resurgirán los movimientos socialista y antiimperialista. Por la fuerza de las circunstancias, los partidos marxista-leninistas que conserven su integridad revolucionaria proletaria y sigan librando luchas revolucionarias, y algunos partidos que resurgirán en los países donde los partidos revisionistas se han desin­tegrado o degenerado, se levantarán de nuevo para librar luchas revolucionarias a un nivel más alto y nuevo bajo la guía teórica del marxismo-leninismo y con el estandarte del inter­nacionalismo proletario....

 

La Situación del Movimiento de Rectificación y del Movimiento Revolucionario

Evaluación del Comité Ejecutivo del Comité Central, julio 1995

            El movimiento de rectificación del Partido, su consolidación sobre la base teórica del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung y su revi­talización bajo la guía de la línea general de la revolución democrática popular, avanzan vigorosamente.

            Como resultado, se han derrumbado la guerra total del reaccionario régimen yanqui-Ramos y su guerra psicológica apuntada a aplastar al movimiento revolucionario. También se derrumbaron totalmente los intentos desesperados de los renegados revi­sionistas para liquidar la revolución desde dentro después de que le hicieron daños graves siendo los promotores principales del aventurerismo militar e insurreccionalismo urbano. Repudiando la desorientación y desviaciones graves, sosteniendo conscientemente la línea revolucionaria proletaria y fijando las tareas firmemente a partir de las condiciones concretas, el Partido se ha librado de su grave vulnerabilidad a los ataques frontales y superiores de enemigos ocultos y abiertos.

            El Partido ha identificado y repudiado las peores y principales formas de desviación y errores del pasado. Identificó y desenmascaró al oportunismo de "izquierda", así como al oportunismo de derecha, que se fortaleció después de que el aventurerismo de "izquierda" recibió una gran tunda en la práctica.

            Las organizaciones revolucionarias se han expandido vigorosamente. Hemos parado la tendencia de contracción de los frentes guerrilleros e impulsado su renovada expansión. Pero los efectos adversos de las pasadas desviaciones, debilidades y pérdidas siguen influyendo. Aunque menos que antes, todavía sigue a la baja, en cierta medida, el número total de la base organizada de masas y fuerzas de tiempo completo.

            Hay desigualdades en los avances del trabajo de rectificación y recuperación en las regiones. El proceso ha sido más complicado, difícil y prolongado de lo que habíamos estimado anteriormente. Los daños son mayores y más graves y su verdadero alcance se conoció únicamente en el proceso de resumir y rectificar. La conciencia del Partido sobre el movimiento de rectificación, como en otras batallas grandes, pasó por un proceso de profun­dización y ampliación, de vueltas y revueltas, y de luchas.

            El movimiento de rectificación ha sufrido los implacables ataques del reaccionario régimen yanqui-Ramos, así como el revisionismo y el oportunismo que promueven los renegados revisio­nistas y el viento reformista que han azuzado los reaccionarios y grupos pequeño burgueses anticomunistas que se han unido a la ofensiva ideológica imperialista. Otro obstáculo grande fue la acumulación de debilidades internas producto de la desorientación, debilidades y pérdidas graves de antaño.

            Debemos librar la lucha con persistencia para superar los daños y avanzar de nuevo. Debemos tener la determinación para profundizar el movimiento de rectificación y fortalecer las bases para un renovado avance. Probablemente, necesitaremos el resto de este año y el año entrante para completar el proceso de rectificación y superar totalmente los daños. Y probablemente en el año entrante, nuestros avances en la lucha y expansión de las fuerzas organizadas se consolidarán.

            El movimiento de rectificación debe llevarse hasta el fin y el Partido debe consolidarse más en lo ideológico, político y organizativo. Al reaccionario sistema dominante lo agobia una crisis política y económica profunda. Cuando la situación del Partido mejore mediante el movimiento de rectificación, su dirección revolucionaria seguramente se realzará entre las masas y la revolución armada seguramente avanzará.

I. RECTIFICACION Y FORTALECIMIENTO IDEOLOGICOS

            El Partido ha recuperado su fuerza en el curso de intensas luchas contra la guerra total y el dominio reaccionario del régimen yanqui-Ramos, contra el revisionismo y el capitulacionismo de los traidores revisionistas, y contra el reformismo pequeño burgués, así como contra sus propias deficiencias y debilidades internas graves. Su compromiso y su unidad basados en los principios del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, en la línea general de la revolución democrática popular y en la línea estratégica de cercar las ciudades desde el campo, son más firmes y más claros. Se ha repudiado implacablemente al revisio­nismo, al dogma­tismo y al empirismo, al oportunismo de derecha y de "izquierda", al burocratismo, a la ultrade­mocracia y al liquidacionismo. Las bases internas para impulsar resueltamente la revolución son más fuertes.

            En los últimos años, el movimiento de rectificación, en sí, ha sido nuestra victoria más importante en la defensa del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tse­tung y su integración con nuestra práctica concreta. Es prueba de la base marxista-leninista sólida de nuestro Partido y su capacidad de analizar sin reservas y con autocríticas su práctica desde un punto de vista completamente proletario y revolucionario. Mientras que los traidores revisionistas se revuelcan cada día más profundamente en el pantano del capitu­lacionismo y la putrefacción, el Partido está repudiando resueltamente las deficiencias y los errores pasados y persevera en el camino revolucionario.

            Los documentos básicos del segundo movimiento de rectificación general presentan un análisis omnímodo de las cuestiones cruciales en la teoría y la práctica de la revolución filipina durante la última década y media. Estas cuestiones de línea, estrategia y política surgen principalmente de las experiencias negativas y positivas de la revolución filipina. A la vez, las grandes luchas que sacudieron al movimiento proletario internacional desde el ascenso y el desplome final del revisio­nismo moderno, pesan mucho en estas cuestiones. Así, el movimiento de rectificación eleva el nivel del Partido y la clase obrera sobre la línea marxista-leninista de avance en el presente pero también en las etapas subsiguientes de la revolución.

            El Partido dirige activamente a defender y sostener la teoría y la práctica del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung contra el revisionismo moderno, el oportunismo y otras líneas burguesas y pequeño burguesas. Aparte de su trabajo en el país, el Partido participa y dirige la organización de conferencias internacionales para defender el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung. Estamos emprendiendo investigaciones históricas y teóricas y publicando obras que contribuyen al estudio de las experiencias de la revolución socialista y de la lucha contra el revisionismo moderno. El Partido propaga vigorosamente la línea antirre­visionista y la teoría de continuar la revolución bajo la dictadura proletaria a fin de combatir la sistemática propaganda antiso­cialista de los imperialistas, y sus ecos en los ataques antiStalin, antiMao y anticomunistas de los renegados revisio­nistas.

            Para orientar el estudio y la práctica de sus unidades y miembros, el Partido publica en Rebolusyon y Ang Bayan explicaciones y análisis oportunos sobre asuntos nacionales e internacionales importantes. El Partido combate enérgicamente las líneas y puntos de vista proim­perialistas y reformistas en torno a la paz, medio ambiente, desarrollo, mujeres, derechos humanos y nacionalidades minoritarias, así como contra la manera en que los reformistas aprovechan estos asuntos para ocultar los blancos principales y fundamentales: el imperialismo, el capitalismo burocrático y el feudalismo. Así, se refuerzan de nuevo la posición de clase y la orientación revolucionaria correcta sobre las principales cuestiones nacionales e internacionales y se repudian las fuertes influencias de subjetivismo y oportunismo pequeño burgués.

RESUMIR Y HACER AUTOCRITICAS

            El movimiento de rectificación es principalmente un proceso de resumir y hacer autocríticas. Su propagación y profun­dización abarcan: estudiar en todo el Partido los documentos centrales de rectificación y, con esa guía, resumir las experiencias en las áreas y niveles inferiores. El Partido está estudiando los principios revolucionarios básicos analizando de fondo las experiencias concretas de la última década y media.

            Los resúmenes omnímodos al nivel regional y de las áreas principales de trabajo son importantes para adecuar a todo el Partido para comprender profundamente las conclusiones y las lecciones de los documentos centrales de rectificación. Esto es necesario en especial porque las desviaciones, errores y deficiencias graves de antaño han generado una desorientación que ha llegado a los niveles básicos. Para repudiar completamente las desviaciones y los errores y poner firmes bases para un renovado avance, debemos hacer que la rectificación y la autocrítica permeen al Partido entero.

            Después de la X Plenaria del Comité Central, el problema principal en el movimiento de rectificación fue el análisis correcto de toda la experiencia del Partido en la última década y media. Se centró en los programas y políticas nacionales que había fijado la dirección central del Partido. Estas cuestiones se aclararon más tras la campaña anti-rectificación y anti-Partido total lanzada por los traidores revisionistas.

            Cuando el proceso de resumir llegó a las regiones y las áreas principales de trabajo en 1993 y 1994, se enriqueció el análisis del Partido de sus experiencias pasadas. Logramos prestarle más atención a la experiencias con respecto a la aplicación de la línea, las políticas y los planes nacionales a los niveles básicos e intermedios. Las desviaciones y los daños, así como sus manifestaciones a los niveles inferiores, en las localidades y en las relaciones directas del Partido y del ejército popular con las masas, se identificaron aún más concreta, completa y concisamente.

            Todos los comités regionales han tomado ya una posición correcta sobre los sucesos y cuestiones principales del pasado, según el movimiento de rectificación y los principios revolucionarios básicos. Casi todas las unidades han completado sus resúmenes omnímodos. Los comités regionales y los órganos nacionales de dirección que aún no han completado sus resúmenes, han emprendido una evaluación profunda de sus fuerzas y trabajo, o han tomado una posición sobre las principales cuestiones de línea y principios en lo que concierne a la lucha contra los renegados revisionistas.

            En ciertas unidades, se demoró el proceso de resumir y el movimiento de rectificación aún no se ha desatado de lleno debido a la urgencia de combatir el sabotaje y las intrigas de los traidores revisionistas. Sin embargo, en algunas otras unidades, la demora también se debe al impacto de la desorientación y puntos de vista equivocados. Por ejemplo, algunas personas todavía se dejan llevar por el centrismo, el sentimentalismo y el liberalismo burgués, y siguen negando la existencia de una lucha entre dos líneas dentro del Partido y la importancia primordial de tal lucha para la construcción de un auténtico partido marxista-leninista. Se niegan a reconocer o no pueden comprender la lucha y la existencia simultáneas de las líneas burguesa y proletaria en el pasado e incluso en las circunstancias actuales del Partido. Así, siguen cuestionando, aunque no abiertamente, la necesidad de un movimiento de rectificación.

            Hay también algunas unidades que se opusieron firmemente a las peores manifestaciones de las desviaciones y los errores de los renegados revisio­nistas, pero fácilmente se complacen o se satisfacen con un análisis superficial de su experiencia y de la situación en su coto. Rechazan y repudian los errores de otras personas pero quedan cortos cuando tengan que analizarse críticamente y criticarse a sí mismas.

            En algunas unidades, los puntos de vista erróneos siguen presentándose con respecto a la relación dialéctica entre resumir el todo y sus partes, y entre la autocrítica de los órganos superiores y la de los órganos inferiores. Algunas personas sostienen que no son partícipes o responsables de las desviaciones graves que dañaron el programa de acción que aplicaba todo el Partido durante casi una década. Tienden a sobreestimar la particularidad de sus áreas de trabajo, sólo ven cómo difieren de aquellas que cometieron las manifestaciones más graves de desviación y pasan por alto el hecho de que ellos mismos también cometieron violaciones graves de la línea y los principios básicos, aunque no en extremo.

            Hay también personas que le echan la culpa a los órganos superiores, y pretextan que, debido a los errores desde arriba, no más se "desviaron", no más "les hicieron víctimas", o no más "siguieron" tales errores. Reducen la práctica del Partido, del ejército popular y de las masas en una localidad o área de trabajo a un mero problema organizativo de la relación entre los niveles inferiores y superiores, y no analizan ni comprenden de fondo su práctica a su propio nivel, con su particularidad e integridad, como productos de la integración de la línea y las políticas del Partido con su propia práctica y situación concretas. Al echarle la culpa a los órganos superiores, en especial en lo que concierne a la práctica de más de una década, de hecho niegan su responsabilidad a su propio nivel y en su área particular.

            Al defender estas ideas erróneas, algunas personas distorsionan nuestras experiencias pasadas, apoyan a su antojo las críticas y la rectificación de desviaciones y errores, o no elevan los problemas a nivel de línea y principio. Su trabajo de rectificación no va más allá de la crítica superficial a las peores desviaciones de otras personas. El deseo de zafarse de la crítica y de desviarla hacia otras personas, deforma el proceso de resumir y rectificar, o sea, el estudio crítico y científico de la experiencia concreta a fin de elevar nuestra comprensión de los principios y la teoría de hacer la revolución. En vez de defender enérgicamente los principios y la unidad del Partido, tal deseo engendra desconfianza, localismo estrecho y depar­tamentalismo. Por eso, su trabajo de rectificación avanza sin ton ni son, y se bloquea el trabajo de consolidación; no se ponen las bases internas para que nos recuperemos decisivamente de nuestras pérdidas graves y avancemos con firmeza.

            Una rectificación omnímoda exige un análisis global, crítico y correcto de las experiencias concretas a todos los niveles y en todas las áreas importantes de trabajo. Debemos identificar y rectificar las manifestaciones y formas principales de las desviaciones, los errores y las deficiencias a todos los niveles y en todas las áreas de trabajo. Además, debemos elevar nuestro análisis de nuestras experiencias al nivel de la lucha entre la línea revolucionaria proletaria y la línea contra­rrevolucionaria burguesa en el Partido. Debemos completar los resúmenes de todas las regiones y elevar nuestros análisis y resúmenes de las ricas experiencias a los niveles básicos e intermedios. Y debemos completar los resúmenes de las áreas principales de trabajo, en especial el trabajo de frente único, la construcción del ejército y el trabajo de masas en el campo, para poder consolidar y profundizar nuestros resúmenes de las experiencias y desarrollar políticas y métodos de trabajo concretos.

            Como los cuadros y los miembros del Partido han comenzado a defender los principios básicos y rectificar las deficiencias y errores pasados, superaremos, seguramente, los obstáculos internos restantes y llegaremos a un nivel más alto de unidad sobre las cuestiones principales. No obstante, debemos mantener la vigilancia, perseverar en el espíritu de escrupulosidad en la rectificación y de firmeza en la lucha a fin de superar decisivamente las desviaciones, errores y deficiencias más graves. Debemos seguir firmes en nuestros principios y partir de una visión de la situación general, para librarnos completamente de los conceptos erróneos, costumbres nocivas, corrupción y diversas formas de burocratismo producto de las deficiencias y desviaciones graves del pasado.

            El movimiento de rectificación asestó grandes golpes al empirismo y al revisionismo; los cuadros y los miembros del Partido los están combatiendo con más conciencia. Pero debemos mantener la vigilancia. El empirismo y el revisionismo seguirán siendo un gran peligro si no llevamos a cabo con firmeza la educación teórica de tres niveles en el Partido; si no llevamos de manera sostenida y omnímoda el estudio y la propagación de la teoría y la historia del socialismo científico, del movimiento comunista internacional y de la lucha contra el revisionismo; y si no superamos plenamente la falta de conciencia y el eclecticismo en la teoría y los principios. Mientras que sigamos dando tumbos a causa del impacto de los daños y no consolidemos nuestro renovado avance, habrá dificultades tremendas en la revolución en las cuales el empirismo y el revisionismo pueden florecer.

            El dogmatismo sigue representando un gran peligro debido a la amplia influencia del anterior estilo dogmático de estudio y trabajo. Desde hace mucho ha habido un afán de imponer sin criticar las fórmulas y modelos extranjeros en nuestra práctica y condiciones concretas. En su estudio de las experiencias de otros países y de la situación concreta de la revolución filipina, muchos camaradas tendieron simplemente a trazar paralelos, con frecuencia de modo muy arbitrario. La previa práctica sana de darle importancia a la investigación social y al análisis de clases, desde hace tiempo se ha descuidado y se ha empantanado debido al afán de fórmulas y esquemas en busca de un atajo hacia la victoria. El burocratismo y el comandismo han engendrado el dogmatismo, y éste, a su vez, los fomenta.

LA LUCHA CONTRA LOS TRAIDORES REVISIONISTAS

            En 1994, los renegados revisionistas quedaron más al desnudo y más aislados, y eso aceleró el desmoronamiento de los grupos que ellos lograron engañar y desviar. Completamos la expulsión de sus operadores activos de las organizaciones bajo la dirección e influencia del movimiento revolucionario y así se quitó el más grande obstáculo interno al mayor fortalecimiento de estas organizaciones. En lo principal, aunque todavía intensa, la lucha contra el trabajo de sabotaje de los traidores revisionistas ahora pasa a segundo plano, y pasa a primer plano la realización de una rectificación y consolidación cabales de las organizaciones y las tareas del Partido.

            Los renegados revisionistas quedaron aislados rápidamente cuando se desenmascaró su total bancarrota organizativa, política e ideológica. Hasta comienzos de 1993, los renegados se posaron como miembros leales del Partido e instigaron ataques contra la rectificación y contra el Partido mediante una campaña de mentiras y veneno contra la dirección central. Pero en poco tiempo, después de que la gran mayoría de los miembros del Partido los denunció, quedó al descubierto toda su línea revisionista, capitulacionista y colaboracionista cuando pretendieron consolidar los grupos a que habían engañado. Vertieron chorros de oposición al marxismo-leninismo, la revolución democrática popular y la guerra popular. Después de su previa adhesión al aventurerismo militar y al insurrec­cionalismo urbano, pasaron al franco anticomunismo y capitulacionismo, y así, revelaron completamente el núcleo revisionista de su línea burguesa vieja y actual.

            Aparte de su revisionismo y capitula­cionismo, los traidores revisionistas se embarran cada día más profundamente en la corrupción. Mientras que los traidores principales viven con lujos y placeres en las ciudades, las pequeñas bandas que éstos han desviado en el campo se están hundiendo completamente en el gangsterismo y prácticas de rebeldes errantes. Sea en las ciudades o en el campo, los masas los desprecian por ser saboteadores y desbaratadores.

            Los renegados revisionistas y su línea y operaciones destructivas contrarrevolucionarias son las peores manifestaciones y consecuencias de las deficiencias y debilidades graves del pasado. Son ejemplos negativos que resaltan la realidad y la intensidad de la lucha entre la línea proletaria y la línea burguesa en el Partido. Si no hacemos avanzar resueltamente la consolidación organizativa, política e ideológica del Partido, y si no elevamos nuestra vigilancia proletaria, la línea burguesa y pequeño burguesa ganará terreno y fuerza, desviará y ocasionará graves daños. Esta lección, que hemos pagado muy caro, jamás se olvidará.

LA EDUCACION DEL PARTIDO EN TRES NIVELES

            Después de resumir y autocriticarse, el componente más importante del movimiento de rectificación es desarrollar los tres niveles de la educación teórica del Partido. El gran descuido en la educación de tres niveles durante mucho tiempo y en consecuencia, el bajo nivel teórico de los cuadros y comités de dirección del Partido, generaron las condiciones básicas para el crecimiento y la profun­dización de la desorientación y los errores del pasado.

            Desde la X Sesión Plenaria del Comité Central, ha habido un mejoramiento marcado en la propagación de las obras de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao dentro del Partido. La diseminación de los documentos del Partido (desde los documentos del reestablecimiento, el primer movimiento de rectificación global, hasta el segundo movimiento de rectificación y las publicaciones actuales del Partido) también ha crecido notablemente. La iniciativa para propagar obras marxista-leninista-maoístas provino de la dirección central y de los comités de dirección de las regiones. La traducción de estas obras al filipino y a los diversos idiomas locales también se ha revitalizado a fin de satisfacer las necesidades de la gran mayoría de los miembros del Partido quienes no hablan inglés. Hay un marcado aumento y un mayor entusiasmo para la lectura y el estudio colectivos e individuales en el Partido.

            Por otro lado, se demoró el trabajo en torno al curso de tres niveles del Partido basado en la guía aprobada por la X Plenaria. Al principio, el tiempo y la atención de los cuadros y los comités dirigentes se dedicaron principalmente al combate contra la campaña antiPartido general y, después, a los resúmenes de los comités regionales y las principales áreas de trabajo. Se demoró también la organización de la educación e instrucción.

            En la etapa actual del movimiento de rectificación, el objetivo principal es completar y propagar el curso de tres niveles. Se están mejorando los cursos y se completarán y propagarán en el año en curso. El Partido está resuelto a abordar el problema de tener un bajo nivel teórico. Es la tarea fundamental del Partido armar a sus cuadros y miembros con un nivel adecuado de la teoría del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung. Este es el requisito para adecuarlos para corregir y analizar, al nivel de teoría y principios, sus experiencias negativas y positivas del pasado, combatir con más efectividad al revisionismo y otras formas de oportunismo, y contribuir activamente al desarrollo de la práctica y estudio revolucionarios del Partido.

            Los órganos nacionales y de la mayoría de las regiones tienen sus respectivos núcleos de cuadros con la capacidad para conducir la educación teórica en sus niveles y áreas. Pero el descuido de antaño ha disminuido apreciablemente sus filas. Una gran porción de los cuadros del Partido se reclutó hacia fines de los años 70 y en los años 80, es decir, en un tiempo en que prevalecieron una fuerte desorientación y descuido de la educación teórica y fortalecimiento ideológico. Para colmo, una mayoría de los miembros de los comités de dirección en las regiones tienen un conocimiento superficial de la obra de Mao, la que es lo más parecido a la situación y los problemas de la revolución filipina. Incluso muchos cuadros y miembros carecen de un conocimiento de la historia de la revolución filipina. Su conocimiento con respecto a la teoría de socialismo científico, el revisionismo moderno y la historia del movimiento comunista internacional, es aún más pobre.

            El descuido del estudio de la teoría y los principios predominó largo tiempo y generó un pobre estilo de estudio y trabajo, lo que debemos desarraigar con toda nuestra fuerza y reemplazar con el estilo militante y científico de marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung.

            Debemos dedicar el necesario tiempo, personal y recursos al trabajo de educación. Todos los cuadros dirigentes calificados deben conducir y participar directamente en este trabajo. Debemos hacer un plan para formar y entrenar muchos más instructores a diversos niveles. Debemos promover sistemática y constantemente la traducción, la edición y la distribución, así como la lectura colectiva e individual, de las publicaciones de nuestro Partido y de otras obras marxista-leninista-maoístas a diversos niveles y escalas.

LA MAYOR PROFUNDIZACION DEL MOVIMIENTO DE RECTIFICACION

            Profundizar el movimiento de rectificación quiere decir criticar con mayor profundidad los errores y desviaciones graves mediante el repudio de sus manifestaciones y formas principales a los diversos niveles y en las diversas áreas de trabajo. También quiere decir superar decisivamente los errores y desviaciones graves al nivel teórico, y profundizar y ampliar el conocimiento de todo el Partido sobre la teoría del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung y de la historia de la revolución filipina y el movimiento comunista internacional. Al mismo tiempo, debemos consolidar más el Partido en lo ideológico, político y organizativo, fijar tareas correctas y con todas nuestras fuerzas rejuvenecer nuestras luchas y trabajo revolucionarios.

            Para impulsar y profundizar el movimiento de rectificación y la consolidación ideológica, realicemos las tareas siguientes:

            1. Completar los resúmenes de los comités regionales y de las principales áreas de trabajo. Que el espíritu de autocrítica y rectificación predomine a todos los niveles y en todas las áreas.

            2. Elevar el nivel de la conciencia marxista-leninista-maoísta de todo el Partido y oponerse con vigilancia al revisionismo, subjetivismo y otras manifestaciones de la línea burguesa y pequeño burguesa.

            3. Completar el curso de tres niveles del Partido y darle la prioridad más alta a su propagación y estudio.

            4. Ampliar el trabajo de traducir, editar y distribuir escritos marxista-leninista-maoístas así como las publicaciones de nuestro Partido.

            5. Acelerar el trabajo de investigación y estudio sobre la teoría y la historia. Fomentar más investigación y estudio sobre la historia y la situación actual de la sociedad filipina, las características específicas de nuestra guerra popular y la historia del movimiento comunista internacional y la lucha contra el revisionismo.

            6. Impulsar la propaganda de dentro y fuera del Partido sobre el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, la línea de la revolución democrática popular y el socialismo científico.

            7. Elevar la comprensión de todo el Partido sobre los requerimientos y características particulares de nuestra guerra popular, sobre la base de la historia y las experiencias de la década pasada o más, las que se han enriquecido muchas veces mediante el movimiento de rectificación....