Perú
Guerra
Popular Persevera, Régimen en Crisis
Existen dos realidades en el Perú que ni amigo ni enemigo de la
revolución puede negar. El gobierno de Fujimori se encuentra en
un problema sin precedente. Y la Guerra Popular está ahora en su
18º año y continúa demostrando su fortaleza.
Hace pocos años, después de la captura del Presidente Gonzalo, líder
del Partido Comunista del Perú (PCP), y especialmente después del
llamamiento a los acuerdos de paz que Fujimori se lo atribuyó a
él, el gobierno y toda la prensa reaccionaria proclamaban jubilosos
la inminente muerte de la Guerra Popular. En el Perú las clases
gobernantes parecían gozar de estabilidad y unidad. Ahora, cuando
la prensa hable con júbilo, será la prensa opositora la cual habla
acerca de la crisis del régimen de Fujimori. En contraste, los diarios
más reaccionarios han adoptado un tono sobrio cuando describen a
la Guerra Popular.
Dos días antes del aniversario del lanzamiento de la Guerra Popular,
el 17 de mayo, guerrilleros atacaron la estación de policía en el
barrio popular de Ate-Vitarte, Lima. Después de un tiroteo, hicieron
explotar un cochebomba de 40 kilos en la entrada, dejando volantes
que decían "¡Viva el 17º aniversario de la Guerra Popular!" y "¡Viva
la lucha de los vendedores ambulantes!". El reaccionario semanario
Caretas de Lima advirtió que aunque esta acción se dio después
de un largo período sin ataques de envergadura en Lima (y aunque
el número de acciones en gran escala en general ha disminuido),
sería un error fatal cegarse ante los avances del PCP. Y citó en
particular el sureste, centro y regiones del Huallaga, así como
los barrios y fábricas a lo largo de la Carretera Central, la principal
que va al este de la capital hacia las montañas, incluyendo los
pueblos jóvenes de Huaycán y Raucana, conocidos como plazas fuertes
del PCP desde principios de la década.
Otro informe es de Chuschi, la aldea de Ayacucho donde la Guerra
Popular empezó. Chuschi fue un símbolo de tanta importancia que
Fujimori (conducido en helicóptero) tuvo que ir allá con mucho bombo
para declarar que la Guerra Popular casi había terminado. Desde
entonces periodistas extranjeros han hecho peregrinaciones a Chuschi
para propagar esa idea y decir que Chuschi es un lugar pacífico
y feliz. Caretas asumió otra visión totalmente diferente:
después de recordar que las autoridades subestimaron al PCP al principio,
los reporteros entrevistaron a gente que condenaba la constante
opresión y abusos del gobierno. La revista advirtió a la policía
que investigara más profundamente los informes de que los aldeanos
expulsados por los militares hayan retornado a los pueblos jóvenes
de Huamanga y Lima, acompañados de organizadores del PCP.
La Línea Oportunista de Derecha que se originó dentro del mismo
PCP, con el llamamiento a los acuerdos de paz, afirmó que la Guerra
Popular no podría continuar: primero por la captura del Presidente
Gonzalo y segundo porque Fujimori ha obtenido éxito político y estabilidad
económica. A pesar de todo esto la mayoría de la prensa reaccionaria
no comparte la misma opinión.
INFORMES
DE COMBATES
En octubre de 1996, el Ejército Popular de Liberación (EPL) lidereado
por el PCP combatió en el sureste, en el centro y el norte del país
en el período de intensa ofensiva del gobierno. Y en mayo y junio
de 1997 en las bases de apoyo revolucionarias, el EPL lanzó un buen
número de contraataques a los militares y bandas paramilitares armadas
y sus ofensivas.
Las autoridades dijeron que la contraofensiva simultánea del PCP
había sido presagiada desde abril, cuando aparecieron pintas en
favor del PCP y de la Guerra Popular en las paredes de las universidades
alrededor del país.
El 8 de mayo, el EPL tomó temporalmente el pueblo de Campanilla
cerca de Juanjui en el valle del Alto Huallaga. El bosque, las colinas
y la región donde se extienden los departamentos de San Martín y
Huánuco siguen siendo una plaza fuerte de la Guerra Popular. El
6 de julio, el EPL entró a la aldea de Ramal de Auspazana, cerca
de 140 km. al noreste de la ciudad de Tingo María y ajustició a
dos agentes de las fuerzas armadas que espiaban a los campesinos
y las actividades de los revolucionarios. Un ataque a las torres
de tendido eléctrico desenchufó a una gran zona, incluido Aucayau,
cerca de Tingo María. Este pueblo ha sido muy importante para ambas
partes en la Guerra Popular (ver UMQG 1996/22).
En mayo, junio y julio hubo varios combates en el norte de Ayacucho,
especialmente en las provincias de Huanta y La Mar (a lo largo del
río Apurímac), y también cerca de Satipo hacia el norte, a lo largo
del río Ene, en el que desemboca el Apurímac. El gobierno asegura
que el camarada Feliciano, un líder del Comité Central del Partido,
se encuentra en algún lugar de esta vasta región. Pero en repetidas
ofensivas durante el estiaje las fuerzas armadas se han ido con
las manos vacías.
Uno de los más notables combates del EPL fue el asalto en Tircos,
una aldea en Huanta convertida en base paramilitar. La guerrilla
atacó y destruyó la base, después juzgó y ejecutó a cuatro líderes
"ronderos". Los ronderos son bandas armadas reaccionarias formadas
por las fuerzas armadas para aterrorizar a campesinos y asesinar
a sospechosos de apoyar l PCP. Ellos han sido la herramienta favorita
del gobierno en esta región. Al día siguiente, el EPL sorprendió
a una junta de los ronderos en una localidad cercana. Después los
paramilitares se rindieron; todos excepto uno fueron liberados bajo
advertencia. Su jefe fue ejecutado.
En agosto un gran número de acciones del EPL tuvieron lugar en el
campo y las aldeas alrededor de San Martín de Pangoa, entre los
ríos Ene y Tambo en el departamento de Junín. El 15 de agosto, el
EPL se apoderó de un campo de exploración de petróleo usado por
una compañía francesa. Los miembros del EPL dieron discursos y hablaron
con los 29 trabajadores varias horas antes de salir con provisiones
capturadas. Esto tomó lugar mientras cientos de tropas gubernamentales
realizaban operaciones en contra de ellos en esta zona selvática
poblada en su mayoría por gente indígena asháninka.
La prensa peruana informó que a mediados de octubre el PCP lanzó
acciones en la selva del Alto Huallaga, matando a tres policías
antinarcóticos. Hace poco el jefe de las fuerzas armadas colombianas
dijo que ha obtenido el permiso explícito del gobierno yanqui para
usar los llamados fondos antinarcóticos en operativos contra los
guerrilleros, lo que es otro ejemplo de que la guerra contra las
drogas es una guerra contra la lucha armada antiyanqui. Además,
se informa que a mediados de octubre, una unidad de 30 guerrilleros
del EPL ocupó la aldea de San Miguel en un lugar remoto de los Andes.
Permanecieron varias horas.
En octubre de 1997, el gobierno despachó a unos 300 soldados y policías
a la región de Tingo María; detuvieron a aproximadamente cien personas
sindicadas de ser "subversivos" en la ciudad. Mientras tanto, continuó
la oleada de acciones del EPL en el Huallaga que comenzó en septiembre.
También se informó de un repunte de acciones revolucionarias en
el norte de Ayacucho y el valle del río Apurímac.
EL
TERRORISMO DE FUJIMORI EN LA EMBAJADA
El Presidente Alberto Fujimori parecía encontrarse en la cima del
poder en abril de 1997. Sus tropas asaltaron la embajada japonesa
tomada por el MRTA, y sin misericordia asesinaron a cada uno de
los involucrados, no para proteger a los secuestrados pero sí para
dar un mensaje político: para demostrar el poder de Fujimori y la
determinación de aplastar a cualquier oposición. El contraste político
entre el MRTA y el PCP es muy obvio. La estrategia del MRTA ha usado
las armas para aplicar presión política, en lugar de tumbar al gobierno
y al sistema. Esto se ilustró muy bien cuando el MRTA tomó la embajada
y fue negociando la liberación de sus propios miembros y partidarios
presos y presionando al régimen a aceptar el diálogo con ellos.
La Guerra Popular, con su diferente estrategia militar, tiene un
objetivo político muy diferente, porque desde el inicio representa
a un levantamiento masivo de la gente más pobre y despreciada del
Perú en contra de todo el sistema. Sin embargo, el baño de sangre
de Fujimori fue dirigido en contra de las masas y la Guerra Popular,
y en contra del mismo MRTA.
La matanza criminal, por un gobierno que ha hecho de tal terrorismo
su marca registrada, recibió el respaldo de los yanquis, quienes
ayudaron a preparar el plan y lo apoyaron políticamente cuando éste
ocurrió. En los días subsiguientes al asalto hubo numerosas marchas
enardecidas en las embajadas peruanas y otros puntos en las Américas
y Europa. Cuando Fujimori fue a Bangladesh, tropezó con una marcha
que lo denunció a él y al imperialismo y apoyó a la Guerra Popular.
CRISIS
DESPUES DE LA MASACRE
Después de que las tropas de Fujimori retomaron la embajada, éste
se infló con tanta arrogancia sanguinaria que se fotografió en medio
de los asesinados y rehusó que las familias reclamaran los cuerpos
para su entierro. En retrospectiva, el régimen de Fujimori ya iba
teniendo profundas grietas debajo de la superficie.
En esos momentos, Leonor La Rosa, una ex agente de inteligencia
militar (SIN), fue entrevistada por la prensa de la oposición. Un
día ella llegó al trabajo como hacía usualmente en el cuartel de
las fuerzas armadas donde Fujimori pasa mucho tiempo, conocido como
"el Pequeño Pentágono". Ella fue secuestrada, torturada y lisiada
por sus compañeros. Estos sospecharon de que ella filtraba información
sobre los planes de Fujimori y el Servicio de Inteligencia Nacional
para intimidar y asesinar a las figuras de oposición así como a
periodistas. Otra agente del SIN fue encontrada cortada en pedazos.
Sus padres dijeron a la prensa que ella vivía con un mayor del ejército
y que había sido asesinada para proteger los secretos del mayor.
Este oficial fue miembro del grupo Colina, un escuadrón de la muerte
secreto de las fuerzas armadas quien asesinó a 9 estudiantes y a
un profesor de la Universidad de La Cantuta sospechosos de apoyar
al PCP. Varios agentes de inteligencia han muerto recientemente
en violentas o misteriosas circunstancias.
Estas aparentes diferencias entre fuerzas militares rivales reflejan
la lucha tras bambalinas de poderes más grandes. Fujimori está tratando
de cambiar la Constitución para reelegirse por tercera vez en el
año 2000. El ha cambiado la Constitución dos veces desde que llegó
a la presidencia en 1990. Sin embargo, esta vez tres jueces escogidos
por él mismo fallaron en su contra, y éste, con rabia, hizo que
el Congreso dominado por su partido los destituyera. Hombres armados
trataron de asesinar a un importante líder del Congreso y a un director
del periódico La República, quienes se oponían a esos cambios.
Pero las cosas no sucedieron como Fujimori esperaba. Cuando éste
le quitó la ciudadanía peruana al dueño de un canal de televisión
quien nació en otro país, para que éste perdiera su control del
canal de acuerdo a la ley, el mismo Fujimori fue golpeado por el
impacto que esto provocó. Documentos filtrados a la prensa peruana
parecían indicar que él no había nacido en el Perú, como él aseguraba,
y por lo tanto es legalmente inelegible para ser presidente.
Las obvias contradicciones y las aparentes y crudas falsificaciones
contenidas en el registro de nacimiento de Fujimori y otros documentos
de sus familiares de hace medio siglo, han generado una intrigante
pregunta: ¿Por qué ahora todo esto ha salido a relucir? Nada menos
que el portavoz del imperialismo el New York Times (25 de
julio) especuló que detrás de ese furtivo ataque están las fuerzas
armadas, encabezadas por el general Nicolás Hermoza y su jefe, el
amo del SIN y del mismo "Pequeño Pentágono", Vladimiro Montesinos,
un valioso agente de la CIA de larga trayectoria. El New York
Times de modo eufemístico describió a Montesinos como "el consejero
de seguridad nacional" de Fujimori, quien por largo tiempo ha servido
y protegido al presidente, e incluso ocultó los antecedentes de
Fujimori, según el New York Times.
Muchas veces se ha señalado que no hay mejor prueba de que Montesinos
está enlazado al imperialismo que el hecho de que los Estados Unidos
pasa por alto deliberada y constantemente sus enlaces con el imperio
de la droga en el Perú1. Entonces, parece lógico preguntar
si las maniobras de Montesinos en contra de su propio jefe han sido
apoyadas cuando menos por cierta gente del gobierno yanqui, al igual
que su venia anterior a Fujimori cuando éste contaba con el apoyo
de todo corazón del imperialismo yanqui.
Es difícil asegurar qué está sucediendo en esta reciente crisis
política, pero no es difícil apreciar lo que está en juego. Al imperialismo
yanqui le encantaba Fujimori porque parecía que él le había ganado
a la Guerra Popular, pero en realidad él no ha podido lograrlo.
En 1993, se jactaba de que la guerra terminaría el 28 de julio de
1995. No sólo se ha quedado años atrás, sino que cada vez se está
alejando más, porque cada objetivo que se proyecta es ilusorio para
la reacción. Esta podría ser la razón por la cual cinco ministros
renunciaron en julio de 1997. Como sabemos, el que se hunda o no
el proyecto criminal de Fujimori depende en cierta medida de si
la clase dominante yanqui tiene un sustituto aceptable.
UNA
POLARIZACION DESFAVORABLE
El descontento en las clases gobernantes peruanas y los imperialistas
tiene una relación con el descontento del pueblo. Se podría decir
que el trabajo de cualquier presidente reaccionario del Perú se
presenta como el polo opuesto al camino de la liberación representado
por el PCP. Y en el Perú se están dando algunos factores que están
polarizando al pueblo y las que no favorecen al sistema. La estrategia
del régimen en contra de las masas más pobres quienes constituyen
la gran mayoría de la población del país ha sido de represión con
las armas y esfuerzos por desmoralizarlas y paralizarlas políticamente
y tratar a toda cota de alejarlas del PCP. Sin embargo, la continuación
de la Guerra Popular señala que aún en circunstancias difíciles,
ésta se mantiene con la protección, apoyo y participación de este
mismo sector del pueblo. Al mismo tiempo, los esfuerzos del régimen
por movilizar a su favor a una parte de las clases económicamente
un poco mejor ubicados no le ha resultado muy bien, pues se ha dado
a las masas urbanas pobres más aire político para respirar y espacio
para actuar. Durante todo el año pasado, fue un año de desafío;
se realizaron combativas y largas marchas, manifestaciones y enfrentamientos
en el centro de Lima, con trabajadores en huelga y otras fuerzas
comunes durante los años 80 y 90, las que Fujimori había consignado
al pasado hasta hace poco.
De acuerdo con el Latin America Weekly Report, de Londres:
"La marcha más grande en años fue el 5 de junio, terminando con
un mitin masivo en la plaza Bolívar, afuera del edificio del Congreso.
La policía antimotines lanzó gases lacrimógenos y blandió macanas,
y esa noche se suspendieron apresuradamente las actividades del
Congreso.... Uno de los aspectos saltantes en la protesta fue que
sindicalistas, y grupos estudiantiles y profesionistas marcharon
juntos por primera vez en muchos años. Los universitarios habían
vivido un proceso de rigurosa 'despolitización', después de haber
sido las incubadoras de la subversión en los años 80. Es extraordinario
haber visto estudiantes y maestros marchando juntos, después de
haber mantenido la cabeza baja por largo tiempo.... El 17 de julio,
de acuerdo con los medios de comunicación, 10.000 trabajadores municipales,
vendedores ambulantes y maestros se enfrentaron con la policía en
la plaza del palacio presidencial.
PRESOS
POLITICOS
A nivel internacional, uno de los más importantes objetivos políticos
de Fujimori durante la toma de la embajada japonesa era invertir
lo justo y lo injusto, y rebatir la opinión pública desfavorable,
debido a su política de tener a miles de presos políticos a quienes
habían sido juzgados por los llamados "jueces sin rostro" y sentenciados
a cadena perpetua en las mazmorras, en juicios secretos de pocos
minutos sin pruebas ni testigos. Aún así, la masacre en la embajada
no le trajo victorias; por el contrario se pusieron al descubierto
otros crímenes del régimen.
Fujimori suspendió las visitas de la Cruz Roja a los presos el 17
de diciembre de 1996. Su pretexto fue la toma de la embajada, pero
su verdadero propósito era impedir que la Cruz Roja confirmara públicamente
las condiciones de los presos políticos. El 19 de agosto de 1997,
otra vez el gobierno le negó la entrada a la Cruz Roja para visitar
a los presos. Varias organizaciones, incluida Amnistía Internacional,
hablan de que más de 4.000 personas se encuentran encarceladas bajo
la terrorista ley peruana llamada "antiterrorismo" y llaman a liberar
a "cientos de ellos falsamente acusados". Actualmente todos los
presos sufren los mismos juicios farsa y tratamiento inhumano, pues
ninguno ha sido condenado en un "proceso legal establecido". Todos
merecen por igual su libertad. El Comité de Emergencia para Defender
la Vida del Dr. Abimael Guzmán (el Presidente Gonzalo) se propone
continuar trabajando con abogados y otras fuerzas en este frente
para parar el aislamiento del Presidente Gonzalo (a quien no se
le ha permitido el contacto en cinco años) y luchar por todos los
presos políticos del Perú.
Irónicamente, Fujimori ha logrado lo contrario a lo que él pensó
con los asesinatos en la embajada. En vez de llegar a ser un símbolo
de fuerza del imperialismo y sus servidores, él se ha convertido
en símbolo de la opresión reaccionaria en general, y en particular
de los crímenes aprobados por los yanquis. Todo esto es parte de
una ecuación que se está volviendo en contra de él.
1. En lo que se refiere al más reciente escándalo de Montesinos,
el diario brasileño Jornal do Brasil habló de un informe secreto
del gobierno brasileño que aseguraba que Montesinos protegía a un
capo de un cartel de drogas de Colombia. (Como antecedente, se dice
que Montesinos fue el abogado que en 1978 sacó de la cárcel a Raúl
Porras, cuando fue arrestado en Lima con muchas toneladas de pasta
de cocaína sin refinar en su posesión.) En respuesta a esta última
acusación, el general Barry McCaffrey, el "zar de la droga" del
presidente Clinton, alabó públicamente los programas peruanos de
combate a las drogas y mencionó varias reuniones personales con
Montesinos.
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