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Sobre
el Partido Comunista de los Bolcheviques de Toda la Unión (Unión
Soviética)
Será
el Maoísmo Quien Realice un 'Nuevo Octubre'
Desde que las salvas de la Revolución de Octubre trajeron el marxismo-leninismo
a todo el mundo, los nombres de Moscú, Leningrado, Bakú y demás
localidades importantes de la primera revolución proletaria triunfante
han resonado con especial importancia para aquellos que ansían la
liberación. Pero durante varias décadas, la URSS fue un pilar de
la reacción mundial, un explotador socialimperialista gobernado
por los revisionistas que en 1956 derrocaron al proletariado y restauraron
el capitalismo. La URSS dejó de gozar del afecto de los revolucionarios,
llegando a ser tan odiada como los demás opresores imperialistas.
Hoy, bajo el peso combinado de la intensa presión encabezada por
el imperialismo yanqui y la incesante crisis del sistema imperialista
mundial, incluidas las contradicciones que se agudizaron dentro
del propio bloque soviético, la forma revisionista de dominio burgués
se ha hundido y dado paso a una forma más occidental. La polarización
de clases se ha agudizado aún más, las masas de la antigua URSS
protestan bajo el peso de la crisis, y nuevas voces de descontento,
sin precedentes, se extienden a lo largo y ancho de aquel país.
Todo ello se acentúa con enfrentamientos armados en la periferia
del antiguo imperio.
De entre los restos de humo y cenizas que dejó el hundimiento revisionista,
ha surgido un elevado número de partidos que reclaman la bandera
del marxismo-leninismo y declaran haber sacado profundas lecciones
de la experiencia soviética y estar decididos a dirigir a los pueblos
de la antigua URSS hacia un 'nuevo Octubre'. En los últimos años,
se ha trasmitido desde Rusia repetidas imágenes de manifestantes
que portan banderas rojas y carteles de Stalin y se enfrentan a
la policía.
¿Cuáles son estas fuerzas? ¿Cuáles son sus posiciones? ¿Qué balance
han hecho de las amargas lecciones de la restauración capitalista?
Y, ¿qué camino defienden para los pueblos de la antigua URSS?
El panorama de estas fuerzas es fluido y marcado por constantes
fusiones y escisiones, y alianzas constantemente cambiantes. Con
frecuencia, éstas incluyen la creación de distintas 'alianzas de
unidad comunista' que incorporan a uno o dos grupos con presencia
nacional en Rusia y una multitud de pequeños grupos en una región
particular o en una antigua república soviética, como Azerbaiján,
Ucrania o similares. Aunque es muy difícil estar seguro de lo esencial
de las diferencias entre estos grupos, parece que un puñado de ellos
está emergiendo al frente de distintas corrientes.
En primer lugar, está el Partido Comunista de la Federación Rusa
(PCFR), encabezado por Gennady Ziugánov, el cual rivalizó con Yeltsin
en las últimas elecciones presidenciales de Rusia. Al tiempo que
defiende y continúa la herencia del Partido Comunista de la Unión
Soviética (PCUS) y muestra su apoyo a la necesidad de restaurar
la URSS, el PCFR se ha distanciado de algunos aspectos de la política
del PCUS, y, por ejemplo, ha defendido la necesidad de apoyarse
en el mercado libre capitalista. Siendo, con mucho, el más grande
de aquellos que se denominan 'partido comunista', habiendo engrosado
en sus filas un gran número de militantes del antiguo PCUS, el PCFR
ha trabajado duro por reconvertirse en socio fiable para los partidos
socialdemócratas occidentales.
Luego está la corriente dirigida por Victor Anpilov, ahora al frente
de Rusia Obrera. Estas fuerzas atacan al PCFR por su política parlamentaria
y su defensa de los métodos capitalistas occidentales. Anpilov fue
detenido por el régimen de Yeltsin, y tras su puesta en libertad
forjó una alianza electoral 'comunista' que adoptó la posición de
un apoyo crítico al PCFR. Anpilov obtuvo cerca de un 5% del voto
en la primera vuelta de las últimas elecciones presidenciales rusas.
Esta corriente es igualmente activa dentro del movimiento en pro
de la 'restauración de la URSS'.
Finalmente, se encuentran los grupos más pequeños que incluyen al
Partido Comunista de los Bolcheviques de Toda la Unión (PCBTU) [antes
conocido como Partido Comunista de los Bolcheviques de la Unión
Soviética], dirigido por Nina Andreeva, y el Partido Obrero Comunista
Ruso (POCR), liderado por Tiulkin (al que perteneció anteriormente
el grupo de Anpilov). El PCBTU boicoteó las últimas elecciones presidenciales
y tacha al PCFR de 'revisionista'. Esta última corriente, a veces
junto con las fuerzas de Anpilov, conforma las fuerzas que aparecen
con más frecuencia en los medios internacionales de comunicación
con retratos de Lenin y Stalin en las conmemoraciones de la Revolución
de Octubre, el 1º de Mayo, etc. Estos grupos están en el centro
del movimiento a favor de la restauración de la URSS.
Es esta última corriente, en particular el Partido Comunista de
los Bolcheviques de Toda la Unión, encabezado por Andreeva, en
la que se centrará este artículo. Son éstos quienes básicamente
se reclaman la 'izquierda' del espectro político de la antigua URSS.
Dentro de la propia corriente, muchos de los rasgos básicos y posiciones
políticas del partido de Tiulkin los comparte el PCBTU, pero en
caso de que existieran diferencias sustanciales, el grupo de Tiulkin
estaría a la 'derecha' del PCBTU. Por ejemplo, en contraposición
con el PCBTU, el POCR de Tiulkin llamó a la celebración del 'próximo
congreso' del PCUS, y se ve a sí mismo como el continuador de éste
a partir del momento en que Gorbachov accedió a su jefatura. Finalmente,
el grupo de Andreeva, el PCBTU, es el más activo a nivel internacional,
participando en numerosas conferencias internacionales en diversos
países durante los últimos años.
Ciertamente, existen rasgos en la línea del PCBTU que sin duda atraen
la atención de los auténticos revolucionarios: se proclaman marxista‑leninistas
y defienden a Stalin como un gran continuador de Marx y Lenin; denuncian
el infame discurso secreto de Jruschov en el XX Congreso del PCUS,
y afirman que éste fue el punto de partida del ascenso del oportunismo
en la URSS y el propio PCUS. Declaran que el PCBTU ha sido fundado
ahora para poner fin a la clase capitalista que gobierna ahora en
Rusia y en la antigua URSS, y restaurar el socialismo ahí. Este
partido, en alguna ocasión, ha expresado su interés por conocer
las críticas que Mao y el Partido Comunista de China hicieron respecto
el PCUS.
Pero esto, a la larga, no es suficiente para hacer una ruptura radical
con el revisionismo del viejo PCUS. Es como si, dado que los viejos
explotadores revisionistas se han hundido y han sido denunciados
y despreciados a nivel mundial, estas nuevas fuerzas estuvieran
tratando de llenar el vacío, pero son incapaces de aprender de la
amarga experiencia de tres décadas de dominación revisionista.
A nivel mundial, el PCBTU está promoviendo con todas sus fuerzas
limar los deslindes entre el revisionismo y el maoísmo. Llaman a
los auténticos revolucionarios a 'olvidar las viejas disputas' y
revocar los veredictos justos sobre la antigua URSS y estrechar
las manos en una nueva y amplia alianza.
Por tanto, es necesario echar una profunda ojeada a la línea del
PCBTU. Para ello, reproduciremos y analizaremos pasajes importantes
de una serie de discursos de la dirigente de dicho partido, Andreeva,
así como el Programa del PCBTU, adoptado en su congreso de constitución
celebrado en 1991 en Minsk (Bielorrusia). Estos pasajes han sido
elegidos para dar una visión lo más extensa posible de la línea
de este partido sobre las importantes cuestiones a las que hoy se
enfrentan los revolucionarios de Rusia.
SOBRE
LA RESTAURACION DEL CAPITALISMO EN LA URSS
'Para el Partido Comunista de los Bolcheviques [PCBTU], la contrarrevolución
burguesa que se está desarrollando en la actualidad en el país,
tiene sus raíces en los últimos 30 a 40 años de la historia soviética.
Estas raíces están ligadas a la influencia ejercida por la ascendente
burguesía media.
'El preludio ideológico del proceso de restauración fue la campaña
en contra de Stalin emprendida tras el XX Congreso del PCUS. Dicha
campaña denigró la autoridad del socialismo y creó serias dificultades
en el movimiento comunista internacional. Condujo a la confrontación
con el Partido Comunista de China, y a la agitación por parte de
los enemigos del socialismo en las democracias populares de Europa
oriental. En la Unión Soviética, se produjo la eliminación de cuadros
revolucionarios que fueron acusados de 'dogmatismo' y 'stalinismo'.
Se pusieron en marcha la persecución y el terror moral.
'A continuación, se inició la corrosión revisionista de las
bases fundamentales del marxismo‑leninismo y, en el partido,
la rehabilitación del oportunismo. El mercado negro echó raíces,
la clase obrera fue tranquilamente removida de la política del Estado,
y el Estado proletario fue transformado en 'el Estado de todo el
pueblo'. El Partido Comunista proclamó ser el 'partido de todo el
pueblo'. La productividad laboral descendió y el progreso técnico
y científico se trabó. Los precios de los productos de consumo de
masas, cuya tendencia había sido a la baja, comenzaron a subir.
Disminuyó el prestigio de los dirigentes superiores del partido
y del Estado. Quienes ocupaban nuevos cargos culpaban a sus predecesores
de todo cuanto hubiese ido mal. Creció la enajenación de los obreros
del aparato del Estado, el cual, en consecuencia, perdió su calidad
de organizador de la construcción socialista. Todo esto, finalmente,
condujo al fenómeno de los años 80, correctamente calificado de
estancamiento.
'La gorbastroika trajo la democracia burguesa al pueblo soviético.
Esto permitió a las fuerzas antisoviéticas usar mentiras para infiltrarse
en los órganos del poder y dirigir la contrarrevolución' (de 'Debemos
comenzar de nuevo', Nina Andreeva).
'El Partido Comunista de los Bolcheviques de la Unión Soviética
se basa en el punto de vista de que con los acontecimientos de
agosto de 1991, se ha producido una revolución burguesa en el
sistema político de nuestra sociedad. El capital se ha hecho con
las riendas del poder legislativo, ejecutivo y judicial. Bajo esta
presión, y con la ayuda de la traición de la camarilla de Gorbachov,
creció la desmoralización en el PCUS y fue liquidado después de
que la perestroika/contrarrevolución se realizara en su nombre.
Finalmente, la fraseología socialista fue echada por la borda por
aquellos que la habían usado para construir su carrera política.
Las mafias capitalistas, una vez en el Poder, salieron a
la superficie. Lo que hasta hace poco había sido propiedad socialista
se ve ahora subordinada a un Estado de empresarios y hombres de
negocios' (de 'Algunos problemas actuales', Nina Andreeva, abril
1992; énfasis agregado).
Hay en estos textos algunas críticas correctas a distintos aspectos
de la línea revisionista del PCUS: hay una denuncia del discurso
secreto de Jruschov y la sustitución de la dictadura del proletariado
por 'el Estado de todo el pueblo', del PCUS como partido del proletariado
por 'el partido de todo el pueblo', etc. Sin embargo, algunas cuestiones
aparentemente correctas aparecen al lado de otras incorrectas y,
de fondo, pintan un panorama de la URSS en las últimas décadas que
es fundamentalmente erróneo.
En primer lugar, el punto de viraje crucial de la restauración del
capitalismo en la URSS no fue agosto de 1991 sino 1956, cuando Jruschov
y sus secuaces revisionistas tomaron las riendas del PCUS y revocaron
su línea, con el consiguiente derrocamiento del Poder proletario
y el establecimiento de una nueva dictadura burguesa.
¿Es éste un mero equívoco en cuanto a fechas? Sólo si se piensa
que todo lo que hizo la URSS en esos 35 años es meramente un 'equívoco':
dos generaciones de proletarios soviéticos sufrieron la explotación
capitalista, en nombre del socialismo, en lugar de ejercer el Poder
para erradicar la explotación y avanzar hacia la sociedad sin clases;
dos generaciones de presiones y traiciones imperialistas a la
revolución y a las luchas de liberación nacional e incluso la abierta
explotación neocolonial a nivel mundial, nuevamente a nombre
del socialismo. Pues esos 35 años de crímenes de los gobernantes
revisionistas soviéticos en otros países sólo pueden compararse
con los de sus rivales, los imperialistas yanquis, y fueron desde
su invasión de Praga y su sangrienta y vil represión del pueblo
afgano, hasta su chantaje nuclear en contra de la China revolucionaria.
Incluso hicieron preparativos para devastar el mundo en una guerra
nuclear con sus rivales norteamericanos, una guerra imperialista
mundial para repartirse de nuevo al mundo, en especial las colonias
y semi colonias.
Con su punto de vista de que se restauró el capitalismo sólo en
1991, Andreeva y compañía dan rodeos para atribuir al 'socialismo'
(por muy deformado, corrupto y estancado, según ellos, en que se
pueda haber convertido) la política desarrollada en los 35 años
anteriores. Este punto de vista, a la postre, encubre esta política
criminal y a los criminales del capitalismo de Estado que la ejercieron.
De hecho, ni una sola de la docena o más de publicaciones del PCBTU
disponibles en el extranjero, incluido el programa del Partido,
expresa una sola palabra de crítica a la invasión soviética de Checoslovaquia
o de Afganistán.
El cuadro que pinta Andreeva de la restauración capitalista sería
el de la paulatina enajenación de los obreros del Poder, el ascenso
gradual de los oportunistas, el lento crecimiento de la economía
informal, la creciente desmoralización del PCUS, etc., todo ello
un proceso gradual a lo largo de 35 años entre 1956 y 1991. Ella
hace un balance de todo ello como un proceso de 'corrosión revisionista'
del socialismo.
Este punto de vista transforma la auténtica lucha de clases en el
socialismo de una feroz batalla de vida o muerte entre revolución
y contrarrevolución, a un proceso de evolución tranquilo. El discurso
de Jruschov no inició un largo proceso de corrosión, fue el cañonazo
ideológico que acompañó el golpe de Estado de 1956 y a la brutal
toma del Poder por la nueva clase burguesa de la URSS. Los revolucionarios
proletarios en la URSS habían sido ya seriamente debilitados, por
el cerco imperialista, la invasión nazi, y, hay que decirlo, también
por sus propios errores. Pero lo ocurrido en 1956 fue un golpe de
gracia que puso fin al Poder proletario y cambió el color de la
URSS. La apropiación revisionista del Poder por Jruschov no minó
gradualmente el control del Poder por los obreros en los 35 años
siguientes, tal y como lo presenta el PCBTU. Por el contrario, les
expropió y redujo nuevamente a proletarios sin propiedad, y trasformó
el Estado soviético, incluido el Ejército Rojo soviético, en órganos
de la dictadura burguesa.
Fue Mao Tsetung quien analizó el proceso de restauración capitalista
en la URSS y extrajo lecciones decisivas sobre la naturaleza de
la lucha de clases en el socialismo, las cuales hoy moldean la línea
de los comunistas revolucionarios. Mao lo resumió de forma concisa
así: 'El ascenso al Poder del revisionismo es el ascenso al Poder
de la burguesía'. Esta es la cuestión que el PCBTU no logra comprender:
para ellos, Jruschov y demás revisionistas se apoderaron de los
puestos dirigentes del PCUS en 1956, pero, de alguna manera, la
URSS siguió siendo socialista en los 35 años siguientes.
Esto tiene mucho en común con el punto de vista de los trotskistas
sobre el socialismo y sobre la URSS en particular. En general, sostienen
que la dirección del PCUS se convirtió en burocrática y reaccionaria
en los años 20 cuando Stalin fue nombrado secretario general del
PCUS, pero que la URSS siguió siendo socialista debido a sus 'formas
económicas socialistas'. Este punto de vista separa la política
y la economía y liquida la cuestión del contenido de las
formas económicas. No comprende que en el socialismo, la lucha de
clases se concentra en el propio partido. Cuando el partido controla
las riendas del Poder, la captura de la dirección del partido por
una línea política revisionista y la supresión del cuartel general
revolucionario junto al aplastamiento de las fuerzas revolucionarias
en el seno del partido, ha sido el momento decisivo en la restauración
del Poder capitalista en la URSS como en China. Los revisionistas
son los representantes de la nueva burguesía y de las relaciones
capitalistas de producción que subsisten en la sociedad socialista.
Mao también analizó cómo los comunistas revolucionarios deben alzar
a las masas para eliminar el suelo de la vieja sociedad, para continuar
la transformación de las relaciones sociales y las ideas rumbo al
comunismo, pero que a cada paso del camino, y en especial en coyunturas
clave, los dirigentes revisionistas seguidores del camino capitalista
dentro del partido y el Estado, saldrán para oponerse al avance,
hacer retroceder la revolución y restaurar el capitalismo. Que el
socialismo triunfe y avance hacia el comunismo, o que la nueva burguesía
retome el Poder, lo determina una serie de batallas libradas a vid
o muerte entre el cuartel general revolucionario del partido, movilizando
a las masas, y el cuartel general burgués, apoyándose tanto en sus
conexiones internacionales como en su propia base social en la sociedad
socialista. Esta batalla se libra en relación con la línea ideológica
y política del partido: los revolucionarios proletarios trabajan
por fortalecer la línea revolucionaria en el curso del avance hacia
el comunismo, mientras que los seguidores del camino capitalista
invariablemente salen a la palestra para luchar por cambiar la línea
del partido a fin de detener el avance de la revolución y volver
a consolidar las relaciones capitalistas. El carácter de la línea
ideológica y política que dirige al partido es decisivo para
determinar si la sociedad continuará en el camino socialista o si
se restaurará el capitalismo. Por tanto, el golpe de Estado de Jruschov
y la consolidación de la línea revisionista en el PCUS no 'introdujo'
simplemente elementos de revisionismo en la URSS; representó la
victoria decisiva de los seguidores del camino capitalista.
De ahí en adelante, para restaurar el socialismo en la URSS era
necesario una revolución desde abajo.
Es verdad, como el PCBTU ha señalado repetidamente, que el propio
Stalin, en el curso de la gran obra de dirigir y defender la construcción
del socialismo en la URSS, analizó que la lucha de clases continuaba
existiendo en el socialismo. Luchó enérgicamente contra los revisionistas
en el PCUS y defendió al socialismo de sus ataques. Y todo esto
dio a Mao y a los revolucionarios chinos una rica experiencia de
la cual aprender. Sin embargo, Stalin no comprendió que la propia
clase burguesa continuaba existiendo y se regeneraba en la sociedad
socialista, y, de hecho, él concluyó erróneamente que no era así1.
Sin embargo, es también importante señalar que una cosa es mantener
este modo de pensar hace 50 años, y otra repetirlo hoy, como hace
el PCBTU, cuando esto significa ir en contra del análisis cualitativamente
superior hecho por Mao y defendido por los comunistas revolucionarios
a nivel mundial.
En esencia, el PCBTU está defendiendo las conclusiones erróneas
de Stalin respecto a la lucha de clases en el socialismo en contra
de este análisis cualitativamente más avanzado. La evaluación incorrecta
de Stalin respecto a que la burguesía había dejado de existir como
clase, desarmó, hasta cierto grado, a las fuerzas revolucionarias
del PCUS. Aunque esto pudiera justificarse en parte debido a limitaciones
históricas, teniendo en cuenta que Stalin estaba dirigiendo el primer
Estado socialista, Mao señaló que este error también estaba relacionado
con una tendencia de Stalin hacia la metafísica (por ejemplo, la
falta de una visión plenamente dialéctica de la sociedad socialista).
Las persistentes loas del PCBTU a este análisis erróneo están estrechamente
ligadas con su tesis de que los principales agentes de la restauración
capitalista son fuerzas de fuera del Partido, librando de responsabilidad
a los dirigentes seguidores del camino capitalista dentro del partido.
LOS
AGENTES DE LA RESTAURACION CAPITALISTA
Las principales fuerzas sociales a las que Andreeva apunta en la
supuesta 'corrosión revisionista' no son los altos dirigentes del
partido seguidores del camino capitalista, sino 'la ascendente burguesía
media'. Otros artículos suyos, incluido por ejemplo 'Sobre problemas
actuales', abordan esto más explícitamente y muestran que, por
'ascendente burguesía media', el PCBTU se está refiriendo a fuerzas
externas al propio PCUS, en particular las 'mafias capitalistas'
y los 'empresarios' y 'hombres de negocios' del mercado negro que
han estado actuando como una parte integral, aunque oficialmente
reprobada, de la sociedad soviética desde los años 50.
Es cierto que Lenin señaló hace mucho tiempo que la existencia de
una masa de la pequeña burguesía representaba un peligro a largo
plazo para el Estado socialista. Pero Mao Tsetung enriqueció esta
tesis cualitativamente sobre la base de un balance de la rica experiencia
del socialismo tanto en la URSS como en la propia China, llegando
a la conclusión de que el principal peligro de restauración capitalista
reside en los máximos dirigentes del partido seguidores del camino
capitalista. Son ellos los que encabezan la nueva clase burguesa,
dado que son aquellos cuya posición y poder juegan un papel fundamental
en la elaboración de la línea del partido que es decisiva para determinar
si las diferencias de clase se ampliarán o se reducirán, si las
masas se movilizarán para eliminar el suelo del capitalismo y la
sociedad de clases o si caerán nuevamente bajo la autoridad de administradores
y burócratas, y si el país socialista servirá a la revolución mundial
o se transformará en una potencia reaccionaria.
Al ubicar a los representantes de las relaciones capitalistas de
producción fuera del partido y del aparato estatal, el PCBTU desvía
la atención del proletariado y de las masas del principal campo
de batalla entre el proletariado y la burguesía sobre cuestiones
de Poder, principalmente de las cuestiones decisivas que caracterizan
la dirección y la naturaleza de la sociedad tanto en la superestructura
como en la base, a nivel nacional y a nivel mundial. Por el contrario,
el PCBTU reduce las cuestiones cardinales a temas tales como si
la economía 'informal' se expande y usurpa las formas socialistas
tales como la 'propiedad estatal'. Aunque estos fenómenos son producto
de la restauración del capitalismo, esta metodología hace que la
existencia de la propia 'propiedad estatal' sea el rasgo fundamental
del socialismo, sin importar si es el proletariado quien dirige
el Estado y revoluciona la sociedad, o si son los peces gordos burócratas
como Brezhnev, los que realizan casi todo lo que hacen los capitalistas,
salvo funcionar abiertamente como capitalistas.
Sin el análisis maoísta, Nina Andreeva y compañía sólo pueden reconocer
a la burguesía cuando pone en marcha negocios como la Bolsa de Valores
o similares y se presenta con formas occidentales convencionales.
Ven en Brezhnev y compañía elementos corruptos y 'estancados', oportunistas
y burócratas, o incluso marxista‑leninistas que han degenerado,
pero no ven en ellos los principales representantes del capitalismo
monopolista de Estado y la burguesía misma. De esta forma, la punta
de lanza del proletariado no se enfila a la burguesía burocrática
soviética y a sus principales secuaces, como los generales del KGB
y del Ejército Rojo. Como han ignorado las lecciones de la Revolución
Cultural, no es de extrañarse que, pese a que los revisionistas
soviéticos atacaron con saña la Revolución Cultural de China, Nina
Andreeva y el PCBTU no hayan dicho ni una sola palabra en su defensa
y, tal y como veremos, en esencia llaman a los revolucionarios a
olvidarla.
SOBRE
LA NATURALEZA DEL PCUS
Ligado a la descripción errónea que hace el PCBTU del proceso de
restauración capitalista y de las fuerzas que estuvieron tras ella,
su punto de vista es que el PCUS, de alguna manera, representaba
a todas las distintas clases de la sociedad soviética, o, tal y
como señala Andreeva: '...durante las últimas tres décadas, han
coexistido diversas tendencias en el PCUS: bolcheviques y mencheviques,
trotskistas y bujarinistas, nacionalistas e internacionalistas,
patriotas y cosmopolitas, futuros anarquistas, monárquicos, comandantes
cosacos y lugartenientes de Yeltsin. En una palabra, el espectro
completo de la política actual' (de 'Algunos problemas actuales',
Nina Andreeva, abril 1992).
Independientemente de sus militantes, el PCUS no era un partido
con un cierto carácter de mezcla de clases, como se argumenta, sino
un partido socialimperialista que gobernaba una potencia imperialista
reaccionaria. En este punto nos gustaría preguntar a Andreeva: ¿qué
diferencia existe entre este análisis del PCUS y cómo el Partido
Demócrata estadounidense o el 'nuevo' Partido Laborista británico
se presentan como 'el partido del pueblo', porque cuentan en sus
filas con mujeres, negros, obreros, etc., aunque estos partidos
hayan representado fielmente al imperialismo durante muchas generaciones?
Un examen posterior del programa del PCBTU mostrará que por muy
'mezclado' que consideren al PCUS, defienden firmemente la tesis
de que tanto el PCUS como la URSS siguieron siendo socialistas en
esencia en los años 60, 70 y 80, y que, en consecuencia, se debe
defender las políticas y las instituciones básicas, incluido el
propio PCUS. Esto queda demostrado con más claridad en la visión
del PCBTU de lo que Lenin consideró parte decisiva de cualquier
Estado: sus fuerzas armadas.
SOBRE
LA KGB, EL EJERCITO ROJO Y EL CARACTER IMPERIALISTA DE LA URSS
'Actualmente [en 1991], la destrucción planificada y organizada
de las bases económicas, políticas e ideológicas del orden constitucional,
con la participación de agentes influyentes y de servicios secretos
extranjeros, afecta directamente a todos los comunistas y a todos
los ciudadanos soviéticos honrados que no se han tragado los engaños
de la propaganda anticomunista. Y, por supuesto, esto afecta por
encima de todo a aquellos miembros de las fuerzas policiales y de
la policía secreta ('chequistas'), quienes no tienen el derecho
en ninguna circunstancia de olvidar su papel político de clase,
heredado de Lenin y Dzerzhinski.... El símbolo 'chequista', la espada
y el escudo, se conoce en todo el mundo; representa la defensa de
las victorias de Octubre y el sistema socialista, y no ninguna clase
cualquiera de honor personal.... Es inadmisible que la espada y
el escudo del socialismo se transformen en meros objetos teatrales.
Es incluso más inadmisible que los presidentes anticomunistas los
utilicen contra el pueblo. La eliminación de la dirección del partido
es el primer paso hacia la 'despolitización' de los órganos del
ejército y de la KGB en la URSS. Yeltsin está insistiendo con energía
en este punto. La 'despolitización' quiere decir destruir la
institución más importante que defiende al Estado la cual, junto
con las fuerzas armadas y el MVD (Ministerio del Interior), ha
sido hasta ahora un baluarte invencible contra los enemigos del
socialismo' (de '¡Por nuestra patria soviética! Alzate, gran
país...', 13 julio 1991, Minsk, Bielorrusia; énfasis agregado).
'Alzate, gran país': este título en sí suena amenazadoramente como
un grito de batalla para aquellas antiguas fuerzas socialimperialistas
soviéticas que no se contentan con la pérdida de su posición de
superpotencia y de la consiguiente integración en un orden mundial
dominado por el imperialismo yanqui.
¿Cuál ha sido el contenido real del 'patriotismo soviético' durante
las últimas cuatro décadas? Hoy la gran mayoría de la población
de la antigua URSS y del mundo entero conoce este país por su reaccionaria
invasión de Checoslovaquia y luego de Afganistán y la masacre en
masa de miles de opositores ahí, incluidos muchos maoístas, y por
entrenar y apuntalar a regímenes reaccionarios en Etiopía y Angola2.
Y, como sabemos, reprimió con saña a la oposición interna. Es indispensable
trazar un claro deslinde entre las acciones de las fuerzas armadas
soviéticas durante las últimas décadas y los años anteriores del
dominio socialista, incluida la heroica defensa del socialismo bajo
Stalin contra la invasión imperialista nazi durante la II Guerra
Mundial. En el contexto actual, las alabanzas de Andreeva al 'baluarte
invencible contra los enemigos del socialismo', en última instancia,
sólo puede significar una defensa de los archicriminales del socialimperialismo,
de la misma KGB que purgó con saña a verdaderos revolucionarios
proletarios del PCUS durante los años 50 y luego aplastó toda disidencia
durante muchos años después, y que jugó un papel decisivo en la
decapitación de la oposición al socialimperialismo tanto en la URSS
como fuera de ella.
Este apoyo a la reaccionaria policía secreta de la KGB es una expresión
concreta de la línea del PCBTU sobre el carácter de la URSS y el
aparato represivo del Estado soviético en general. Este es un pasaje
del Programa del Partido:
'El principal objetivo internacional [del PCBTU] es restaurar la
integridad y reforzar la soberanía del país, a fin de que pueda
volver a ser una gran potencia mundial. Hoy la política de coexistencia
pacífica no es un regalo que el mundo capitalista nos ofrezca, sino
en gran parte el resultado del desarrollo de la lucha en todo el
mundo de la clase obrera internacional y de los países socialistas
contra el capital monopolista de los países 'civilizados' que explotan
a los 150 países del tercer mundo. El precio probable de la derrota
del socialismo en esta lucha bien pudiera ser una tercera guerra
mundial que conducirá a la destrucción de la humanidad.
'Durante 70 años las fuerzas armadas soviéticas, que son de la clase
obrera y se establecieron para proteger a los obreros, han sido
la sólida garantía de la independencia del Estado y de la protección
de sus ciudadanos. La actual reforma militar tiene no sólo por objetivo
la transformación de las fuerzas armadas, las tropas del
Ministerio de Defensa y de la KGB en un ejército de mercenarios,
alejados del pueblo, sino además emplazarlos en cuarteles en otros
países. Esto sólo puede conducir a guerras civiles.
'El principal deber de los comunistas en uniforme es garantizar
la integridad y el 'papel de espina dorsal' de los cuadros obreros
y campesinos en el ejército y la marina soviéticos y prevenir
que los restauracionistas los transformen en una fuerza represiva
contra el pueblo. No se excluye que en un futuro cercano las
fuerzas armadas tengan que cumplir una doble tarea política patriótica:
prevenir la posible interferencia del imperialismo bajo distintos
pretextos en los asuntos internos de nuestro país y prevenir que
nuestra propia burguesía criminal desate una guerra contra los obreros,
que no pueden seguir sosteniendo la excesiva carga de la restauración
del capitalismo 'salvaje'.
'Hoy las fuerzas armadas necesitan el apoyo de todo el pueblo como
nunca antes, en particular para resolver los problemas a que se
enfrentan los soldados y sus familias. La destrucción de la fuerza
industrial-militar es una traición. Sólo la trasformación, y no
el debilitamiento de la capacidad defensiva, puede fortalecer la
unidad entre el pueblo y el ejército. Todo ataque contra nuestro
ejército, contra el honor y la dignidad de los defensores de la
Patria, debe ser castigado por la ley' (del Programa del PCBTU,
1991; énfasis agregado).
Por lo que respecta al 'principal objetivo internacional' del PCBTU
de restituir a la Unión Soviética su anterior condición de 'gran
potencia mundial', el criterio de Lenin para evaluar las cuestiones
políticas de su época salta inmediatamente a la vista: ¿para
quién, en nombre de qué clase? ¿Una gran potencia mundial para
los imperialistas tipo Brezhnev que cabalgue sobre la espalda de
las masas del mundo una vez más e intimide la lucha revolucionaria
con su armamento nuclear, como hicieron contra Mao y la China revolucionaria?
El PCBTU dice defender el marxismo-leninismo, pero aún desvergonzadamente
e incluso con orgullo defiende ese ejército reaccionario cuyos crímenes
traspasaron incluso sus fronteras.
En un país como Rusia, que a excepción de las cuatro décadas de
dominio proletario, ha sido una gran potencia reaccionaria europea
durante varios siglos, el 'principal objetivo internacional' del
PCBTU de devolver al país su calidad de 'gran potencia mundial',
huele a chovinismo imperialista. Aunque el resto de su programa
fuese auténticamente revolucionario, que definitivamente no lo es,
este análisis de un problema tan importante aún sería como una gota
de veneno en una jarra de miel3.
En nombre del 'socialismo', a las masas oprimidas de la antigua
URSS se les dice que su deber no es aplastar estas fuerzas armadas
reaccionarias, ¡sino apoyarlas! ¡Estos 'revolucionarios' quieren
incluso que se promulgue una ley que convierta n crimen atacar 'el
honor y la dignidad' de las fuerzas armadas soviéticas equipadas
con armamento nuclear! Los verdaderos revolucionarios proletarios
de Rusia habrían denunciado a este ejército y hecho todo lo posible
por alzar al pueblo en su contra y educarle en la necesidad de destruirlo
junto a todos los demás apoyos del Estado socialimperialista. El
PCBTU se dice leninista; a éste le haría bien estudiar las enseñanzas
de Lenin sobre el derrotismo revolucionario durante la I Guerra
Mundial, en que señaló a los revolucionarios de su época que el
movimiento de la clase obrera 'se mantendrá fiel a sí mismo sólo
si no se alía con ninguna de las burguesías imperialistas, sólo
si declara que ambos lados son igualmente nocivos, y si desea la
derrota de la burguesía imperialista en cada país' (de 'Bajo una
bandera ajena').
SOBRE
EL GOLPE DE ESTADO DE AGOSTO DE 1991
Esta batalla representó una confrontación decisiva entre la facción
de la clase dominante soviética reunida en torno al 'Comité Estatal
de Emergencia', que procuraba mantener elementos significativos
del viejo orden revisionista, y otra facción encabezada por Yeltsin,
que procuraba abandonarlos por completo y adoptar formas occidentales
de dominio y colaboración abierta con los imperialistas occidentales.
El Comité Estatal, basado en sectores de la KGB y los militares,
arrestó a Gorbachov y trató de expulsar a los 'promotores del occidente',
pero parece que carecieron de firmeza y las fuerzas lideradas por
Yeltsin los derrotaron y arrestaron. Más tarde, salieron en libertad
y hoy, muchos de ellos continúan sus actividades. Los revolucionarios
maoístas de distintos países denunciaron a ambos grupos de conspiradores;
por el contrario, Nina Andreeva y el PCBTU saludaron el intento
golpista, y acudieron en defensa de los golpistas revisionistas
de viejo cuño tras su detención.
'Una de las expresiones repugnantes de la arbitrariedad y la anarquía
que a continuo ejerce violencia sobre la verdad es el procesamiento
de los miembros del antiguo Comité Estatal de Emergencia y de varios
ciudadanos soviéticos bajo el artículo 64 de la Constitución Rusa
('traición a la patria').
'¿Acaso no es una aberración procesar por traición a los generales
Varennikov y Kryuchkov y al mariscal Yazov [miembros dirigentes
del Comité Estatal de Emergencia], cuya vida es un ejemplo de
auténtico servicio a la patria?
'En su juventud, los camaradas Varennikov y Kryuchkov combatieron
en las filas del Ejército Rojo contra los agresores fascistas alemanes,
por el honor, la libertad y la independencia de nuestra patria,
y desde entonces han ligado su vida a la defensa de la patria
y al fortalecimiento de las fuerzas de combate soviéticas. El
camarada Kryuchkov ha dedicado su carrera a fortalecer las fuerzas
de seguridad del Estado soviético y a reforzar su posición internacional.
No hay ningún fundamento para acusarlos de traicionar los intereses
del Estado soviético...' (de la 'Declaración a la comunidad soviética
y mundial', adoptada por el Congreso de Constitución del PCBTU;
énfasis agregado).
Realmente, ¡no existe fundamento alguno para sospechar de
ninguno de estos hombres por traicionar los intereses socialimperialistas
soviéticos o por hacer ninguna otra cosa que luchar por promoverlos
durante muchos años! El 'camarada' Kryuchkov del que habla Nina
Andreeva, hay que hacer constar, ¡fue la cabeza de la KGB!
Era un joven funcionario de la KGB en 1968 en Praga y luego ganó
el ascenso ayudando a supervisar la declaración de ley marcial en
Polonia en 1981. Posteriormente, fue responsable de coordinar la
KGB con el Ejército Rojo durante la guerra de Afganistán. El mariscal
Yazov no fue otro sino el ministro de Defensa de la Unión Soviética,
y durante la guerra de Afganistán tuvo responsabilidades decisivas,
como afirma Andreeva, en el 'fortalecimiento de las fuerzas de combate
soviéticas', ¡para que pudieran cometer mejor sus horrendos crímenes!
Fue el comandante militar en jefe que supervisó la represión general
en Georgia bajo Gorbachov, incluido el vergonzoso incidente de 1989
cuando la policía secreta apaleó con salvajismo y mató con palas
a decenas de manifestantes georgianos. Yazov era uno de los tres
hombres en la URSS que podían pulsar el botón nuclear. El hecho
de que monstruos así se enrolaron en el Ejército Rojo cuando estaba
bajo dirección proletaria décadas atrás, es sólo una prueba más
del análisis maoísta de que la nueva burguesía surge del corazón
mismo del Estado y el partido revolucionarios, que deben purgarse
repetidamente continuando la lucha de clases bajo el socialismo4.
El apoyo activo del PCBTU a estos carniceros imperialistas indica
cuán profundamente está hundido en el pantanoso legado del revisionismo
soviético; también señala qué propone con su movilización de las
masas, y a quiénes colocaría a la cabeza dentro de sus esquemas.
LA
ESTRATEGIA DEL PCBTU: ¿REVOLUCION O RESTAURACION DEL REVISIONISMO?
'El Partido Comunista Bolchevique considera que la 'clave' de su
actividad es la politización de todos y cada uno de los aspectos
de la lucha de los obreros por medio de huelgas. La esencia, pues,
de estas huelgas es el establecimiento de relaciones políticas con
los colectivos de obreros: es necesario promover las demandas económicas
y políticas simultáneamente y organizar la ayuda a los colectivos
de huelguistas a fin de fundir todas estas acciones diferentes en
un proceso general que pueda reflejar el descontento de las masas
populares en contra de la política antipopular del gobierno restauracionista.
'La forma más elevada de resistencia política de los obreros será
la huelga general política que debe organizarse en condiciones favorables,
bajo la dirección de una organización adecuada, capaz de expulsar
del Poder a aquellos que han engañado al pueblo con falsas promesas,
aquellos que han asestado el golpe de Estado contrarrevolucionario
y anticonstitucional, y aquellos que han destruido la URSS.... Sólo
la huelga general política y el llamamiento a la desobediencia civil
puede frenar la guerra civil, es decir, las masacres entre
naciones, la catástrofe general, la interferencia extranjera en
la solución de los problemas internos de nuestra patria. La huelga
general política puede generar un estado de ánimo positivo en el
pueblo trabajador, elevar el nivel de su conciencia política, y
regenerar los soviets como órganos de poder obrero y campesino.
Estos soviets harán inoperables la presidencia, el gobierno
general, los gobernadores y demás órganos contrarrevolucionarios
y se convertirán en el poder del pueblo para el pueblo.
'La huelga general política es la última y única posibilidad real
para expulsar del Poder a todos aquellos que han traicionado
los intereses nacionales y sociales del pueblo soviético. Es ésta
la 'clave' en la cadena de acciones, que conducirá a la derrota
final de la contrarrevolución' (de 'Debemos comenzar de nuevo',
1991; énfasis agregado).
Es extraordinario cómo los 'leninistas' del PCBTU invocan las mismas
consignas economicistas que Lenin atacó con tanta vehemencia en
¿Qué hacer?: 'la politización de la lucha obrera por medio
de huelgas', 'promover las demandas económicas y políticas simultáneamente',
etc., todas las cuales Lenin señaló que sólo pueden llevar a la
subordinación de la lucha obrera a la ideología burguesa y al reformismo.
Sin embargo, éstas no son desviaciones de un programa para la revolución,
pues el objetivo del PCBTU no parece ser el aplastamiento del Estado
actual, su derrocamiento por medio de la guerra civil revolucionaria,
como Lenin condujo a las masas en 1917, y como exigiría hoy cualquier
'nuevo Octubre' auténtico. En realidad, la estrategia del PCBTU
se presenta como ¡la única esperanza para evitar la guerra
civil! El PCBTU parece tener un programa distinto, y éste se expresa
de manera idónea en términos como 'expulsar del Poder' a 'todos
aquellos que han engañado al pueblo', o revivir los soviets para
que 'hagan inoperable' el gobierno. Esto equivale a un programa
de lucha reformista, movilizar a las masas como grupo de presión
para obligar a los poderes existentes a compartir el Poder. Son
como uña y carne con sus llamamientos a los generales y a las capas
altas para devolver a la URSS su condición de gran potencia.
Las principales plataformas del programa del PCBTU, su 'principal
objetivo internacional' de hacer que la URSS vuelva a ser una 'gran
potencia mundial'; su apoyo a los cabecillas revisionistas derrotados
por la facción de Yeltsin en los sucesos de agosto; su oposición
a una guerra civil revolucionaria y su apoyo a una huelga general
para 'expulsar' a quienes ocupan actualmente el Poder, etc., todo
eso equivale a un programa de una facción burguesa que reemplaza
a otra. Su programa se esmera en atraer a antiguos e influyentes
revisionistas del PCUS como Kryuchkov y sus compinches sobre la
base de restaurar lo que tuvieron una vez dentro como fuera de la
URSS y movilizar a sectores de las masas como ariete para lograrlo.
Todo es idéntico a la clásica fórmula revisionista soviética en
el tercer mundo, usada para atraer a sectores descontentos de las
fuerzas armadas, movilizando a los obreros como grupo de presión
sobre una base economicista, a fin de expulsar a sectores pro occidentales
de las clases dominantes establecer la forma de dominación revisionista,
centrada en formas estatales de propiedad y control (dominadas
por el socialimperialismo soviético, como en Angola, Etiopía y otros
países)5.
El programa de Andreeva y compañía no favorece un nuevo Octubre
sino 'un Brezhnev mejor'.
EL
'APOYO' DEL PCBTU A STALIN
Es en este contexto en el que se debe evaluar el cacareado 'apoyo'
del PCBTU a Stalin. Un estudio de sus comentarios sobre Stalin muestra,
en primer lugar, que parecen no haber hecho un análisis serio de
la era de Stalin y, por el contrario, se han contentado con breves
frases ocasionales de apoyo a Stalin y sus logros durante el período
en que dirigió el PCUS, y en especial por la victoria durante la
II Guerra Mundial. Tienen poco o nada que decir sobre la dirección
de Stalin en la batalla por construir el socialismo en un solo país,
o movilizar a los obreros y los campesinos por colectivizar la agricultura.
Incluso su apoyo a la victoria soviética en la II Guerra Mundial
nunca va más allá del patriotismo, y Andreeva se centra repetidamente
en 'los grandes sacrificios del pueblo ruso'.
Es cierto y una parte importante de la herencia del movimiento comunista
internacional que las masas de Rusia y de toda la URSS hicieron
grandes sacrificios en la derrota de los fascistas alemanes, y que
eso contribuyó al avance de la revolución mundial, incluida China.
Stalin dirigió todo eso, y lo defienden los revolucionarios de todo
el mundo por esa gran hazaña. Pero lo que Nina Andreeva y compañía
defienden en todo esto no es el contenido revolucionario
sino la forma; lo que es importante para ellos no es que fuera la
dictadura del proletariado la que triunfase, sino 'el gran país'
de la URSS, que quieren que emerja nuevamente como 'una gran potencia'.
El 'patriotismo soviético' es todo lo que ven en la etapa socialista,
no el internacionalismo proletario.
Al quitarle a los logros de Stalin su contenido revolucionario,
e incluso más fundamentalmente al confundir el avance de la Unión
Soviética cuando era socialista con el período cuando era socialimperialista,
Andreeva y el PCBTU no enarbolan la bandera de Stalin para oponerse
al revisionismo. Por el contrario, acaban incluyendo al camarada
Stalin como parte de un esfuerzo que a la postre restauraría la
forma revisionista de dominación burguesa en la antigua URSS en
lugar de la actual forma manifiesta. Hay que recordar que el propio
Brezhnev alabó en algunas ocasiones a Stalin, aunque en un grado
menor (y sin duda ésta es una de las razones por las que el PCBTU
no arremete tanto contra él como lo hace con Jruschov).
Es difícil, si no imposible, concebir que las fuerzas auténticamente
revolucionarias que surjan en la antigua URSS no repudien el revisionismo
de los dirigentes del PCUS posteriores a Stalin, y denuncien la
dominación socialimperialista. Como no rompen con ellos y no
asumen la bandera de Mao, Nina Andreeva y compañía se colocan en
una situación repugnante, con su apoyo a sangrientas guerras de
contrainsurgencia contra los pueblos del mundo. Los maoístas, al
tiempo que reconocían y se oponían a las maquinaciones yanquis en
países como Afganistán, se colocaron firmemente del lado del pueblo
afgano en la lucha contra los socialimperialistas soviéticos, y
defendieron y aplicaron los llamamientos al derrotismo revolucionario
que hizo Lenin a los revolucionarios de los países imperialistas.
Por consiguiente, se espera una posición así, en especial de los
comunistas en los países imperialistas en cuanto a 'su propia' patria;
por ejemplo, fue crucial para los maoístas de los Estados Unidos
saludar los golpes que recibió la máquina bélica yanqui por parte
del pueblo vietnamita. Lenin declaró con firmeza que educar para
una posición así es indispensable para un auténtico internacionalismo,
y enseñar a las masas a distinguir entre sus verdaderos amigos y
sus verdaderos enemigos.
Nina Andreeva y el PCBTU no promueven a Stalin porque fuera
un proletario revolucionario, ni critican a Jruschov o Gorbachov
porque sean capitalistas. Lo que les gusta de Stalin es que
'él ganó' la II Guerra Mundial y la URSS era fuerte, y lo que no
les gusta de Gorbachov es que 'él perdió' al final. Debido a esta
misma lógica chovinista, principalmente, el PCBTU critica tan levemente
a Brezhnev (para ellos su crimen más terrible parece ser el 'estancamiento
económico'), aunque fue el consumado burgués burócrata revisionista:
dado que, en términos de hacer avanzar el poder ruso, ¡no lo hizo
tan mal!
Es difícil estar seguro de si el PCBTU es simplemente incapaz de
alzar la vista por encima de los estrechos límites de los intereses
nacionales rusos, o si tiene un programa más elaborado para unirse
con sectores de la élite gobernante para restaurar el socialimperialismo
en su forma revisionista. Pero en ambos casos, la línea del PCBTU
conduciría al mismo resultado: la restauración de la forma de dominio
revisionista sobre una base socialimperialista. Es ésta una línea
que los revolucionarios no pueden apoyar.
Es sólo al asumir las enseñanzas de Mao y sobre esa base volver
a Lenin, que la revolución puede desarrollarse en Rusia y los otros
países de la antigua URSS. Aunque Andreeva y el PCBTU estuvieran
tratando de asumir verdaderamente a Stalin y usar sus aportes para
hacer avanzar la revolución, eso no tendría éxito. Eso no se debe
sólo ni principalmente a las citadas debilidades de la línea de
Stalin. No se puede darle la espalda a los aportes más avanzados
a la revolución proletaria y regresar a una etapa anterior para
comenzar desde ella. Sería como si un científico tratase de permanecer
firme en la defensa de la mecánica de Newton al tiempo que rechazase
el salto que ha representado la mecánica cuántica o la teoría de
la relatividad de Einstein. Esto sería imposible y llevaría al idealismo,
y hacerlo conduciría a todo tipo de metodologías erróneas, y eso
se acentúa aún más en el campo del análisis social, donde el peso
de la historia y de la dominación de la clase burguesa implica que
a aquellos que se apartan del análisis proletario más avanzado los
barrerán poderosas corrientes que los arrastren al redil burgués.
En otras palabras, aunque hace 80 años era suficiente contar con
el conocimiento de Marx y Lenin para hacer al revolución proletaria
en la Rusia zarista, hoy eso ya no es así. Sin Mao, no podrá haber
un 'nuevo Octubre'.
Esto no se trata simplemente de si se denomina marxismo-leninismo
o Marxismo-Leninismo-Maoísmo a la ciencia de la revolución. Las
contribuciones de Mao tienen consecuencias prácticas en cómo los
revolucionarios analizan al enemigo, construyen alianzas estratégicas,
desarrollan la lucha por el Poder, incluida la militar,y ejercen
ese Poder una vez conquistado. Y eso es tan cierto para los países
imperialistas como para los países oprimidos. De hecho, sostener
que Mao sólo vale en los países semifeudales y semi coloniales,
o solamente tras la toma del Poder, inexorablemente empujará a un
partido al reformismo ya sea en los Estados Unidos o Rusia, lo mismo
que en la India o Brasil6.
Ahora, veamos de nuevo el tema del carácter científico del Marxismo-Leninismo-Maoísmo.
Hay que referirse a la cuestión de en qué medida las posiciones
del PCBTU se deben a la ignorancia sobre las contribuciones de Mao.
Muchos revolucionarios que observaron la aparición de estas fuerzas
en Rusia, mantuvieron una inicial esperanza de que aspectos de su
línea que sonaban a restos de su etapa revisionista, serían solventados
con el tiempo cuando estas fuerzas fueran introducidas a las enseñanzas
de Mao, de las cuales estuvieron en cierta medida aisladas. Sin
embargo, aunque es cierto que las masas de la URSS tuvieron poco
contacto con los escritos de Mao, se sabe que los propios revisionistas
soviéticos editaron voluminosos textos en contra de Mao, incluidos
viles ataques contra la Revolución Cultural, calumnias racistas
sobre la 'tortuosidad asiática' de Mao, feas diatribas arrogantes
contra el carácter campesino de la revolución china, etc. La mayoría
de las personas, si no todas, que ocupan la dirección de estos partidos
fueron miembros de cierto nivel en el PCUS y con seguridad tuvieron
fácil acceso a esta literatura. Se podía esperar que tuvieran alguna
responsabilidad en corregir las opiniones erróneas de su antiguo
partido, en especial dado que hasta cierto grado, continúan defendiendo
al PCUS durante ese período. Además, ellos mismos hablaban con frecuencia
de la necesidad de estudiar a Mao. Pero, incluso hoy, ante al patético
desmoronamiento del revisionismo soviético, y a sabiendas de que
el dirigente de la revolución china lideró el ataque mundial contra
el revisionismo soviético, al que afirman oponerse, la iniciativa
más importante por parte del PCBTU referente a Mao han sido sus
esfuerzos por persuadir al movimiento comunista internacional de
que ya es hora de que 'se cicatricen las heridas' entre el revisionismo
y el maoísmo. Esto sólo puede significar olvidar y borrar el deslinde
que Mao trazó entre la revolución y el revisionismo. Y las referencias
a Mao casi han desaparecido de su literatura en los últimos años.
Sus pronunciamientos iniciales de su apertura hacia Mao desafortunadamente
parecen haberse quedado en letra muerta.
EL
MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL
'La restauración del capitalismo en la URSS y en los países socialistas
de Europa ha cambiado profundamente la correlación de fuerzas a
favor del imperialismo y la reacción. Esto ha provocado una crisis
en los movimientos comunista y obrero internacionales. Se ha asestado
un golpe a los tres pilares fundamentales del proceso revolucionario
internacional: el sistema de Estados socialistas, la lucha de los
partidos comunistas en los países capitalistas y los movimientos
de liberación nacional. La derrota temporal del socialismo en Europa
y la URSS ha desviado el centro del socialismo mundial y del movimiento
revolucionario a los países de Asia y América Latina, los cuales
se ven presionados hoy desde todas partes por el capital internacional.
En estas circunstancias, las fuerzas progresistas del mundo deben
movilizar su apoyo común a favor de los partidos comunistas de China,
Corea, Cuba, Vietnam y Laos. Hoy los partidos comunistas que fueron
arrastrados por la corriente del XX Congreso del PCUS están experimentando
una profunda crisis y están perdiendo de manera irrevocable su autoridad
ante las masas. Son los partidos marxista‑leninistas que rechazaron
las decisiones revisionistas del XX Congreso los que ahora están
ganando autoridad. Durante más de treinta años los oportunistas
los tacharon de 'estalinistas', aoístas' y 'proalbaneses'. Los
acontecimientos de esta última década han demostrado que sus posiciones
ideológicas y políticas básicas eran correctas. Lo que se necesita
hoy es su cohesión, su acción unida contra el enemigo común, el
desarrollo de una estrategia y tácticas de la lucha de clases comunes,
la reorganización de las estructuras para coordinar el movimiento
comunista internacional a fin de asegurar su herencia, las tradiciones
y la experiencia del comunismo internacional. El primer paso en
este difícil y complejo camino se dio en la Declaración de Pyongyang
(abril 1992), firmada entonces por 70 partidos' (de 'La lucha de
clases en la URSS hoy', 14 julio 1992).
'La base teórica del partido debe ser, no en las palabras sino en
los hechos, los fundamentos del marxismo-leninismo, tomado como
su base filosófica, sociológica, económica y política, la misión
histórica de la clase obrera: crear una sociedad sin clases, donde
no exista explotación ni opresión, ni guerras ni injusticia social.
El marxismo-leninismo purificado sin sus remanentes oportunistas,
y desarrollado de manera creadora para ajustarse a las condiciones
actuales. No desarrollado, como hizo Gorbachov, incorporando 'los
ideales humanitarios internacionales', 'el enriquecimiento de la
teoría científica del proletariado' con las ideas de Bernstein,
Kautsky, Berdiaev y Martov, Trotsky y Bujarín, Djilas y Lefèvre,
Willy Brandt y los Padres de la Internacional Socialista, quienes
sólo pueden transformar el marxismo en un concepto anticomunista
pequeño burgués. En las condiciones de restauración capitalista
en nuestro país, lo que es muy importante es la visión comunista
y la experiencia política resumidas y desarrolladas en las obras
de Stalin, Mao Tsetung, Dimitrov, Thälmann, Thorez, Togliatti, Ho
Chi Minh, Ibárruri, Kim Il Sung, Castro y otros eminentes políticos
del movimiento internacional, cuya fuente es Lenin- (de 'La situación
actual y nuestras tareas', discurso ante el Congreso de Constitución
del PCBTU, Nina Andreeva, noviembre 1991).
Tomemos estos puntos uno por uno. El primero, ¿los acontecimientos
en el antiguo bloque soviético han 'cambiado profundamente la correlación
de fuerzas a favor del imperialismo y la reacción'? En una palabra,
no. El análisis del PCBTU de esta cuestión lo sostienen en general
todos aquellos que miraban a la Unión Soviética como un país socialista.
Incluso aquellos que la veían como un 'mal' país socialista argumentaban
que todavía había un 'espacio de maniobra' en contra de los imperialistas
yanquis. Pero como se puede ver en la trágica historia de Cuba,
Angola, Vietnam, Etiopía, Afganistán y muchos otros lugares, el
principal espacio que obtuvieron para maniobrar fue saliendo de
las garras de un explotador imperialista para caer en las de otro.
Los pueblos del mundo no perdieron nada con el derrumbamiento
del socialimperialismo soviética ni con el cambio que se operó
ahí en la forma de dictadura burguesa.
Los maoístas, por el contrario, señalan que el derrumbamiento de
la forma revisionista de dominación se debió a una profunda crisis
prolongada del sistema imperialista internacional. Aunque nadie
pueda simpatizar con las razones que tuvieron los imperialistas
occidentales para regocijarse de la caída del revisionismo (el
derrumbe de sus rivales), desde el punto de vista de las masas,
eso no fue una tragedia. En primer lugar, los gobernantes soviéticos
eran explotadores y opresores, y en segundo lugar, su caída refleja
divisiones y un debilitamiento en el campo de las clases enemigas,
y la desaparición de horrendas sociedades explotadoras que se hacían
pasar por socialistas y sembraban la confusión entre las masas.
En tanto que el debilitamiento de su principal rival puede dotar
a los imperialistas yanquis de determinadas ventajas tácticas,
eso no ha resuelto ni puede resolver la crisis imperialista mundial.
La situación plantea nuevos desafíos a los revolucionarios maoístas
pero también da nuevas oportunidades para actuar como los auténticos
representantes del comunismo, en especial en el antiguo bloque soviético.
Además, como se señala en 'Sobre la situación mundial'(UMQG
1995/20), tanto las contradicciones entre países imperialistas y
naciones oprimidas como las existentes entre el proletariado y la
burguesía dentro de los países imperialistas, se están intensificando.
A la evaluación por parte del PCBTU de la correlación de fuerzas
en el mundo la limita su análisis de que 'los tres pilares fundamentales
del proceso revolucionario internacional' han sufrido duros golpes.
Pero los golpes asestados al primero de esos pilares, los Estados
'socialistas' no fueron golpes contra las masas populares porque
esos Estados no representaban en absoluto a las masas. Por el contrario,
esto significó un debilitamiento de importantes pilares del sistema
imperialista mundial. Lo mismo cabe decir de aquellos a los que
Nina Andreeva llama partidos comunistas de los países capitalistas,
refiriéndose a los grandes partidos revisionistas como los partidos
comunistas prosoviéticos de Francia e Italia, que hicieron todo
lo posible por sofocar la lucha revolucionaria en esos países, por
ejemplo, en mayo de 1968 en Francia.
Por lo que respecta a los movimientos de liberación nacional como
los que llegaron al Poder en Cuba, Nicaragua y demás, y que se colocaron
bajo el ala del socialimperialismo soviético, el derrumbe del imperialismo
soviético por supuesto que ha desmoralizado y debilitado a las clases
compradoras que dirigen esos países, al igual que a las distintas
fuerzas de la burguesía nacional influidas por el revisionismo soviético.
Muchas de esas fuerzas están usando sus posiciones de autoridad
sobre las masas para hacer tratos con los imperialistas occidentales.
Pero eso no cambia el hecho de que las masas, en su gran mayoría,
viven una gran miseria y están sufriendo más con los efectos de
la profundización de la crisis, incluidas las del antiguo bloque
soviético, y que, como Mao Tsetung señaló de manera concisa, la
opresión engendra la resistencia. La traición de un puñado de fuerzas
burguesas, como el CNA de Sudáfrica, la OLP de Palestina o el FMLN
de El Salvador, no debe ser motivo para que los verdaderos revolucionarios
se desanimen.
El PCBTU exagera la fuerza de los imperialistas y se aprovecha de
la debilidad de las fuerzas comunistas para preparar el escenario
a favor de su llamamiento a dejar de lado las divisiones del pasado
en el movimiento comunista internacional (MCI) y que hoxhistas,
maoístas, castristas, antiguos miembros del PCUS, etc., se unan,
en una especie de frente unido defensivo contra los imperialistas.
En realidad, el PCBTU de Andreeva elaboró, con el Partido del Trabajo
de Bélgica (PTB), unas Propuestas para la Unificación del MCI, llamando
al MCI a 'superar las viejas disputas' y 'cicatrizar las heridas'
(que se publica en la página 28 de este n`mero). Este llamamiento
a la unidad borra los deslindes entre revolución y contrarrevolución.
En este caso, quiere decir unidad con fuerzas que están lejos de
renunciar a su herencia revisionista. Dicen estar dispuestos a aprender
de las críticas de Mao a los revisionistas soviéticos, pero luego
colocan a Mao Tsetung al lado de fuerzas como Castro quienes lucharon
furiosamente contra todo lo que defendió Mao, y defendieron los
sangrientos crímenes de los socialimperialistas, o los viejos revisionistas
como Togliatti del Partido Comunista de Italia, o Maurice Thorez
del Partido Comunista de Francia, cuyo papel decisivo llevó al partido
francés a rechazar todas las oportunidades revolucionarias que surgieron
a raíz de la II Guerra Mundial y posteriormente a hacer las paces
con la burguesía francesa.
Este es el tipo de alineamiento internacional al que conduciría
el programa del PCBTU (un programa en que domina la falta de principios
típica del revisionismo y en que el único lugar para los auténticos
revolucionarios está bajo el ala del revisionismo). Eso es lo que
implica su llamamiento a todos los revolucionarios del mundo a 'acudir
en apoyo' de los partidos 'comunistas' de China, Corea, Cuba, Vietnam
y Laos, ninguno de los cuales ha tenido nunca nada que ver con la
verdadera revolución desde hace muchos años. Y, por ejemplo, ¿en
contra de quién debe ser apoyado el Partido Comunista de
China? Dado que se abraza estrechamente con los imperialistas yanquis
y de otros países imperialistas occidentales, eso sólo puede significar
apoyarlo contra las masas de China que ansían cada vez más
el regreso al período maoísta y a quienes los revisionistas han
demostrado que abrirán fuego a sangre fría.
Lo esencial del llamamiento del PCBTU es que borra el deslinde por
el que se ha luchado durante los últimos 30 años entre maoísmo y
revisionismo. ¿Qué otra cosa fueron esas 'viejas divisiones' si
no la batalla de Mao contra las tentativas de los revisionistas
soviéticos de enterrar la revolución y presentar como 'socialistas'
los explotadores y opresores países del antiguo bloque oriental?
Esto es lo que implica la conclusión que saca Nina Andreeva: que
por lo que puede existir unidad hoy es la defensa de Stalin
y en especial de Lenin. De ahí, la conclusión citada arriba de que
en la 'fuente' de todas las diversas fuerzas cuya experiencia comunista
se necesita, reside Lenin.
El leninismo sí forma parte del deslinde en el MCI, pero lo que
Andreeva procura borrar es el principio de que hoy no puede haber
leninismo sin Mao. Las contribuciones de Mao se hicieron sobre la
base de desarrollar y extender el marxismo-leninismo, que
se elevó a la nueva etapa del Marxismo-Leninismo-Maoísmo. Volver
hoy al leninismo sin Mao sería igual que si alguien, por ejemplo,
en los años 20 ó 30, volviera al marxismo sin Lenin (tales sujetos
existen: se les llama socialdemócratas). Y el maoísmo no sólo abarca
al marxismo-leninismo, sino que, como señala el segundo documento
básico del MRI, ¡Viva el Marxismo-Leninismo-Maoísmo!, sobre
la base del desarrollo del marxismo-leninismo por Mao, podemos ver
las propias contribuciones de Marx y Lenin bajo una nueva luz, y
apreciar más vivamente sus contribuciones esenciales.
Finalmente, regresar a Lenin como deslinde llevaría a enterrar el
decisivo análisis de Mao sobre la lucha de clases en el socialismo.
Lenin ni siquiera vivió para ser testigo de la restauración capitalista,
ni tampoco Stalin. ¿Cómo alguien serio puede pretender que analizara
en profundidad este fenómeno sumamente complejo? Sin embargo, apoyándose
en ellos, Mao hizo dicho análisis, y además, dirigió una lucha precursora
para prevenir la restauración capitalista durante la Revolución
Cultural, que representa la cima más alta del avance de la revolución
proletaria mundial.
De hecho, lo que las fuerzas del estilo de Andreeva llaman 'divisiones
en el MCI' pronto dejaron de presentarse como divisiones dentro
del MCI, pues a lo que equivalieron en los hechos fue a una lucha
de clases entre los representantes de la nueva burguesía en
la URSS, encabezados por Jruschov, y los representantes del proletariado
internacional, dirigidos por Mao Tsetung. No se trató de una lucha
interna sectaria: Jruschov defendía a su clase y Mao a la suya.
De lo que partió Mao fue de los intereses del proletariado internacional
y de la revolución mundial, de continuar la revolución en el socialismo
y nunca perder de vista el objetivo de realizar el comunismo a nivel
mundial. A partir de este punto, se convirtió en el máximo dirigente
del proletariado internacional, incluidos los proletarios de
la Unión Soviética. Para ser perfectamente claros, al dejar
de lado los veredictos de Mao, el PCBTU no busca 'cicatrizar las
heridas' al interior del MCI, pues los revisionistas soviéticos
ya no eran parte del MCI, eran contrarrevolucionarios que buscaban
aplastar al MCI. Tratar hoy de 'cicatrizar las heridas' es tratar
de conciliar revolución y contrarrevolución. Ni funcionará ahora
más que hace 30 años. Abordaremos más sobre la actual lucha en el
MCI en futuros números de UMQG.
Ultimamente, el PCBTU y otras fuerzas similares han estado fortaleciendo
sus lazos con muchas de las fuerzas centristas que habían tendido
a desaparecer en la pasada década aproximadamente. Pero los auténticos
maoístas no buscan alianzas burocráticas con fuerzas cuyos sueños
no van más allá de sacarle lo mejor a Brezhnev; por el contrario,
están acelerando la difusión de la influencia del MLM por todo el
mundo, incluso en los países del antiguo bloque soviético, y acelerando
la construcción y el fortalecimiento de los partidos maoístas
unidos en el MRI, a fin de lanzar y dirigir guerras populares revolucionarias
tan pronto como sea posible con el objetivo de establecer nuevos
países socialistas, como bases de apoyo de la revolución mundial.
Aunque las viejas generaciones de revolucionarios de distintos países
pueden jugar un papel importante en esto, los maoístas están prestando
una atención especial a las nuevas fuerzas jóvenes, que se están
alzando en lucha, surgidas de la profundización de la crisis imperialista
mundial, a fin de conducir a la nueva generación de comunistas a
marchar resuelta e intrépida hacia un futuro luminoso de tempestuosas
luchas revolucionarias.
CONCLUSION
Nina Andreeva y su partido no han roto con muchas de las más profundas
raíces del revisionismo que caracterizaron al PCUS durante las tres
décadas y media en que dirigió la URSS socialimperialista. Será
imposible para nuevas fueras hacer avanzar la revolución ahí sin
que comprendan el salto cualitativo de la ciencia de la revolución
forjado por Mao Tsetung, para romper completamente con el revisionismo
y, sobre esa base, emprender una lucha en pro de una revolución
cabal para derrocar a la burguesía dominante de Rusia por medio
de una guerra popular revolucionaria, como parte de la revolución
proletaria mundial.
Hoy, cuando los revisionistas soviéticos se han hundido y se han
denunciado los horribles rasgos de su dominación en la prensa de
los imperialistas occidentales y rusos, Nina Andreeva y el PCBTU
no pueden lograr que se les escuche tanto a nivel interno como a
nivel mundial sin hacer al menos algunas críticas al período posterior
a 1956. Y así lo hacen, e incluso dicen algunas frases educadas
sobre Mao Tsetung. Pero se limitan a críticas de aspectos secundarios
del socialimperialismo soviético bajo Jruschov, Brezhnev, Andropov,
etc., y limitan su apoyo a Mao a cuestiones no esenciales, guardándose
cuidadosamente de cualquier ataque contra la esencia imperialista
de la URSS revisionista.
Sus posiciones no se deben principalmente a la ignorancia, sino
al hecho de que aún están atados fuertemente a la zarpa del revisionismo.
Las decenas de millones de verdaderos proletarios que han sufrido
a manos de la burguesía revisionista soviética ya arden de odio
hacia ellos, y cuyas condiciones han empeorado bajo el dominio de
estilo occidental, necesitan con urgencia algo mejor que eso. Necesitan
jóvenes revolucionarios que no teman ni enfrentarse a los fusiles
del enemigo ni deshacerse del peso sofocante de los dogmas revisionistas
que prevalecen en la 'izquierda' ex soviética. Sin el Marxismo-Leninismo-Maoísmo
no se podrá realizar un 'nuevo Octubre'.
(La traducción de los textos citados es responsabilidad de UMQG.)
Notas
1. Al final de su vida, en Problemas económicos del socialismo
en la URSS, Stalin reconoció, aunque aún de forma incompleta,
el posible surgimiento de elementos capitalistas en la sociedad
socialista.
2. El socialimperialismo soviético participó también en la explotación
clásica de estilo neocolonial, en países tanto dentro como fuera
de su bloque, como la India, y desarrolló una "división internacional
del trabajo" dentro de su bloque, donde ocupó el papel dominante.
3. Hasta donde llega el PCBTU siguiéndole los pasos al propio PCUS
se ve en su amenaza de que "la derrota del socialismo"
conducirá a una tercera guerra mundial y a la "destrucción
de la humanidad". ¿No recuerda esto a la afirmación de vieja
data de los propios revisionistas soviéticos respecto a que sus
armas nucleares eran "armas de paz" y eran lo único que
impedía que el imperialismo yanqui desatara una tercer guerra mundial,
de la misma manera que muchos autodenominados marxista-leninistas
hacían apología al imperialismo yanqui y proclamaban que las armas
de sus propios amos aseguraban la paz?
4. El hecho de que Andreeva, en particular, salga en defensa de
estos secuaces del régimen soviético no debe sorprendernos. Andreeva
saltó a la fama tanto a nivel nacional como internacional en 1988
con la publicación de un artículo en uno de los más destacados periódicos
soviéticos, Sovietskaya Rossiya. El artículo lo apadrinó
el archirrival de Gorbachov de entonces, el brezhneviano Ligachev.
Andreeva, entonces profesora de Leningrado, denunció "la
corrosión pacifista de la defensa y de la conciencia patriótica,
al igual que un deseo por categorizar la más mínima expresión del
orgullo nacional gran ruso como manifestaciones de chovinismo
de gran potencia". Llamó a una renovación del poderío militar,
de la 'disciplina' ideológica, al endurecimiento de las penas contra
los criminales y a fomentar de manera más agresiva los intereses
de Rusia. Pese a invocar repetidamente a Stalin, el artículo objetivamente
era un llamamiento a imponer el 'orden público".
5. En la Declaración del Movimiento Revolucionario Internacionalista,
se profundiza más sobre este punto.
6. El número especial sobre Mao, UMQG 1986/7, contiene más
sobre este mismo tema.
7. Una típica polémica publicada por el PCUS dice: "Sería difícil
exagerar el daño cometido al movimiento comunista internacional
por la ideología y las prácticas de la `revolución cultural' de
China"(Crítica de las concepciones teóricas de Mao Tsetung
[Moscú: Editorial Progreso, 1972]).
Errata: En la página 14 del número anterior (22) de UMQG,
dice que el Ministerio del Partido Comunista de la India (Marxista)
asesinó a Charu Mazumdar. Eso es erróneo. Lo mató el Ministerio
del estado de Bengala Occidental del Congreso Sidhartha Shanker
Ray.
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