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En las Cárceles del Perú
Según
el New York Times, medio millón de personas fueron detenidas
en los 18 meses antes de agosto de 1996. O sea, casi 2% de la población
del Perú.
Al inicio de 1996, el gobierno dijo que 4.000 personas cumplían
sentencias por "subversión". En agosto de 1996, la Washington Office
on Latin America dijo que había más de 5.000. Un reciente boletín
del Comité Internacional de Emergencia para Defender la Vida del
Dr. Abimael Guzmán (el Presidente Gonzalo) cita a la abogada francesa
Anne Marie Parodi de que hoy hay 7.000 presos políticos en el Perú.
El gobierno no ha hablado de la suerte de los 4.200 "desaparecidos",
muchos en custodia de la policía o fuerzas armadas.
Un informe de agosto de Human Rights Watch Americas, con sede en
Washington, denuncia a la policía peruana por practicar la tortura
"de rutina" y que hay una gran cantidad de presos a causa de confesiones
arrancadas bajo tortura o porque víctimas de tortura los acusaron.
Un despacho de Reuters del 24 de enero contiene una entrevista a
una señora sindicada de ser simpatizante del PCP y hace poco condenada
a dos años de cárcel. Ella describe cómo le vendaron los ojos, la
golpearon, la colgaron de una viga, le dieron toques eléctricos
y casi la ahogaron para extraer una confesión, y luego la golpearon
y violaron a diario antes del juicio. "Vivir un tribunal militar
es vivir el infierno", dijo. A los acusados de "subversión" los
siguen procesando en tribunales militares secretos jueces "sin rostro",
cosa que Fujimori impuso como medida de excepción hace más de cuatro
años y que hoy es norma. Estos tribunales dan sentencias de cárcel
al 97% de los acusados.
Los presos de Canto Grande, Lima, viven tres en una celda de 3 por
3 metros, con media hora al día en el patio. Según muchas fuentes,
por ejemplo, el cura a cargo de los capellanes carcelarios del país
citado por Reuters, hay poca comida y proliferan tuberculosis y
otras enfermedades. El recién construido penal de Yanamayo, Puno,
a una altitud de 4.000 metros, no tiene calefacción, vidrios en
las ventanas ni luz en las celdas de 2 por 3 metros. Los gélidos
vientos soplan por todas partes y el agua es tan fría que los dedos
de los presos se les entumecen cuando se bañan. Los 500 presos políticos
siempre pasan hambre y tienen enfermedades, según el cotidiano norteamericano
Rocky Mountain News. Las reglas carcelarias dictan que los
presos condenados de "subversión" sean completamente aislados el
primer año de su encarcelamiento y después, sólo se permite una
visita de 15 minutos al mes con familiares. El diario limeño progobierno
Expreso describió el 18 de marzo una "tentativa de motín"
en el penal de mujeres Chorrillos, Lima, y menciona que las presas
están encerradas dos por celda las 23½ al día.
Después de años de no tomar posición contra el gobierno fujimorista
en el caso del Presidente Gonzalo, por fin Peter Archard, representante
de Amnistía Internacional celebró una conferencia de prensa en Lima
el 16 de mayo. Dijo que desde 1992, "al menos 900" personas han
sido injustamente encarceladas en el Perú debido a irregularidades
procesales. "No nos descansaremos hasta que esos presos salgan",
dijo, dejando implícito lo que ha sostenido hace mucho: que los
miles de otros presos que él considera "culpables" de actividad
revolucionaria ya reciben su merecido. En su informe anual del 18
de julio, Fujimori admitió que "se han cometido errores", una leve
concesión para aflojar las presiones políticas y permitirse seguir
al mando en la situación actual. No se han tomado medidas concretas
y los tribunales de apelación han liberado a sólo 150 personas en
1996, muchas de las cuales ha sido arrestadas y juzgadas de nuevo.
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