UN MUNDO QUE GANAR
 


Un Riguroso Análisis de los Peligros y las Oportunidades en la Lucha de Dos Líneas en el Perú

           Este artículo, redactado en forma de preguntas y respuestas, fue elaborado con la ayuda de informes de camaradas y amigos de muchos países que han participado en esta lucha de dos líneas y las tareas que ésta plantea a los que apoyan la Guerra Popular en el Perú dirigida por el Partido Comunista del Perú. -UMQG

           Habláis de "dos líneas" que emergieron en el Partido Comunista del Perú (PCP). ¿Cuáles son exactamente estas dos líneas?

           Lo esencial es si la Guerra Popular puede y debe continuar. El Comité Central (CC) del Partido ha declarado que puede y debe. La línea que ha surgido en contra, a la que el CC denomina Línea Oportunista de Derecha (LOD), argumenta que es imposible continuar la guerra, debido básicamente a la captura del Presidente Gonzalo del PCP en septiembre de 1992, así como a otros supuestos cambios ocurridos en la situación en el Perú y en el mundo. La LOD mantiene que sin el Presidente Gonzalo al timón del Partido, la victoria es imposible, y sin la perspectiva de victoria, cualquier actividad militar carece de sentido. Por tanto, piensan que el Partido debe buscar la negociación de una salida a la guerra para escapar al peligro de ser aplastada.

           Por tanto, ¿la cuestión es si el Partido debe o no negociar?

           No. La cuestión es cuál es el fin de estas negociaciones en particular: qué clase de compromisos se están proponiendo, para qué objetivo, bajo qué circunstancias.

           En octubre de 1993, cuando el presidente peruano Alberto Fujimori, que cuenta con el respaldo de EU, declaró que había recibido cartas del Presidente Gonzalo del PCP haciendo un llamamiento a emprender negociaciones, el acuerdo de paz propuesto debía analizarse a la luz de una evaluación de la situación de esta Guerra Popular en particular, al igual de que las leyes de la guerra popular en general. Este análisis tenía que ir más allá del simple lenguaje diplomático existente. Si, por ejemplo, esta propuesta tenía la intención de servir a la Guerra Popular de alguna forma, no sería de esperar que fuera anunciada explícitamente en estas cartas al presidente del Perú.

           Los Marxista-Leninista-Maoístas, incluido el PCP, no rechazan en principio todas las negociaciones y compromisos. El PCP ha utilizado esta táctica en el pasado. Por ejemplo, en mayo de 1992, militantes y dirigentes presos del PCP se tomaron el penal de Canto Grande para desbaratar un plan del gobierno para asesinarlos, y llamaron a negociaciones a través de la Cruz Roja Internacional para poner fin al asedio. Su objetivo era frenar el asalto del régimen si las negociaciones tenían éxito, denunciar su hipocresía sangrienta si fracasaban, y, en ambos casos, que representara un golpe político. Tanto Lenin como Mao emprendieron negociaciones con el enemigo en distintos momentos e incluso ofrecieron importantes compromisos cuando obedecía los intereses de la revolución.

           El contenido de la actual propuesta de negociaciones es muy diferente. Cómo pensaban los que están tras estas cartas se hizo explícito a través de una serie de documentos que las autoridades permitieron que se filtraran desde las prisiones del Perú a fines de 1993. Estos documentos empezaron a circular en el extranjero en 1994. Lo que se ofrecía era el desmantelamiento del ejército popular y las bases de apoyo donde el pueblo ejerce el poder político revolucionario, a cambio de un acuerdo con el gobierno de Fujimori que conduciría a la puesta en libertad de miembros del Partido presos y al reconocimiento legal o, al menos, tolerante para el Partido. Posteriores documentos de la LOD declaraban que las negociaciones propuestas eran sólo un medio para el avance del Partido a lo que calificaba como una "nueva gran estrategia": un largo período de dirigir luchas no armadas, en vez de la guerra popular. Esta cuestión básica de estrategia es la médula del asunto.

           ¿Cuál fue la posición de la dirección del Partido sobre esta oferta de negociaciones?

           El CC del PCP tuvo que responder de manera rápida y decisiva a si la Guerra Popular debía cesar o no. Así lo hizo en su Declaración del 7 de octubre de 1993, expresando su determinación de continuarla en los términos más enérgicos. Esa Declaración no mencionó directamente las cartas, aunque señaló que el enemigo había urdido "una patraña". En su reunión de febrero de 1994, el CC describió las cartas como una "patraña contrarrevolucionaria" del régimen y los imperialistas. Al mismo tiempo, analizó cómo había surgido una Línea Oportunista de Derecha, y hablaba de la "necesidad de elevar la lucha al nivel de línea" y de "prestar atención a la lucha de dos líneas". El CC declaró igualmente que el Partido no podía ir nunca en contra de los principios y señaló que uno de esos principios es que no se dirige un partido comunista desde la prisión. (Ambos documentos salieron en UMQG 21/1995.) El pensar ulterior del CC respecto a la Línea Oportunista de Derecha, en especial a la luz de acontecimientos posteriores, no se ha hecho público. Sin embargo, el CC está continuando activamente la Guerra Popular.

           ¿Qué tiene de erróneo la idea de que estas negociaciones puedan ser necesarias para asumir "la acción del Partido", como afirma la LOD?

           En primer lugar, la premisa sobre la que se basa, la pretensión de que la Guerra Popular no puede continuar, es falsa. Las condiciones en el Perú no han cambiado de forma tal que hagan imposible la continuación de la Guerra Popular. Esto se ha demostrado en la práctica desde que surgió la LOD: la Guerra Popular ha aguantado con éxito repetidas ofensivas a gran escala del enemigo y contraatacado con suficiente fuerza para sacudir repetidamente a la reacción.

           En segundo lugar, no importa cuál sea la intención, el resultado efectivo de hacer lo que la LOD propone sería lo contrario de lo que sostiene. Pese a las dificultades a las que se enfrenta hoy el Partido, la entrega de su ejército y las bases de apoyo significaría abandonar cualquier oportunidad de resolver estos problemas en el curso de la guerra popular. En los países oprimidos, una guerra popular prolongada es la única forma en que la revolución puede avanzar de una situación débil a una fuerte, y con el paso del tiempo acumular las fuerzas para tomar el Poder en todo el país. Dejar las armas porque no existe una perspectiva inmediata de victoria significa renunciar a cualquier posibilidad de obtener una victoria jamás.

           En tercer lugar, la guerra popular no se puede iniciar y detener a voluntad. Una vez que los que "deben" trabajar y obedecer se alzan en armas bajo la dirección de un partido proletario cuyo objetivo es transformar de arriba abajo la sociedad y el mundo entero, incluso si la jefatura se rinde, el enemigo buscará vengarse a sangre y fuego de las masas y sus dirigentes, para asegurarse que las masas aprendan la lección. La experiencia ha demostrado que incluso donde no ha existido una guerra popular, como en Indonesia en 1965 y Chile en 1973, cuando los reaccionarios sienten la amenaza de las masas, el hecho de que el pueblo no tenga armas sólo quiere decir que será masacrado más fácilmente. Quienes no dirigieron a las masas a prepararse para la guerra popular, las condujeron al matadero.

           Si el PCP hiciese lo que la LOD propone, abandonaría todo lo que la revolución ha conquistado a costa del sacrificio del pueblo. No importa cuáles sean los riesgos para continuar la Guerra Popular, si el Partido traicionara al pueblo, esto haría más difícil aún una futura revolución.

           (Aquí sólo podemos resumir algunos puntos tomados de la principal crítica de la LOD escrita por la Unión de Comunistas de Irán [Sarbedarán] y el Llamado del MRI, de UMQG 21/1995.)

           ¿Qué tiene esto de nuevo o particular? En cualquier revolución, ¿acaso no existen siempre algunas personas que abandonan la lucha, en especial cuando las cosas se vuelven difíciles?

           Lo que es nuevo es que ha surgido una línea integral (una estrategia, táctica y posición ideológica plenamente elaboradas) que está tratando de echar abajo la línea desarrollada bajo la jefatura del Presidente Gonzalo que ha guiado la Guerra Popular desde el comienzo. Está peleando con todo lo que tenga en tanto fuerza organizada para quebrantar la actual unidad política e ideológica del Partido y las estructuras organizativas construidas sobre esa base, a fin de crear un tipo distinto de partido con una línea ideológica y política diferente. El daño se extiende más allá del número de adeptos que se gane la nueva línea.

           La situación se complica mucho porque esta LOD se dice dirigida por el mismísimo Presidente Gonzalo. Esta línea opositora no ha tomado la forma de una capitulación abierta, de renuncia a la revolución violenta y al Marxismo-Leninismo-Maoísmo (MLM), sino que plantea "respuestas" a los obstáculos a los que ahora se enfrenta la revolución, en nombre de "aplicar el MLM".

           Es muy posible que muchos defensores de la LOD no necesariamente vean o se nieguen a ver que, incluso tras haber dedicado la vida a combatir al enemigo de clase, al adoptar y trabajar a favor de esta línea se deslizan por una rampa resbaladiza hacia el enemigo que les espera ansiosamente, con una siniestra sonrisa de oreja a oreja, los brazos abiertos y las espadas afiladas.

           A fin de tener una correcta orientación en esta lucha de dos líneas, los revolucionarios deben manejar sus dos aspectos: la forma y la esencia de la LOD. Su esencia, su resultado final, no es lo mismo que su apariencia. La LOD tiene argumentos. Lo que les hace peligrosos no es sólo que los defiendan algunos dirigentes históricos del Partido, sino, de aun más importancia, que la LOD afirma que ofrece respuestas maoístas a verdaderos problemas candentes ante el Partido.

           Pero si esta línea surgió en las cárceles, ¿se puede decir de verdad que una lucha de dos líneas surgió en el Partido, o es el resultado de torturas, drogas y lavado de cerebro?

           Las cárceles del Perú son conocidas por su extremada crueldad. Los medios de comunicación citaron al propio Fujimori cuando llegó al extremo de declarar que nadie, incluido el Presidente Gonzalo, podía vivir mucho tiempo en sus cárceles.

           Aun así, en cualquier circunstancia, por dura que sea, la línea ideológica y política que mantengan o adopten las personas determina su actuación. Además, en este caso particular, algunas personas se han convertido en organizadores muy activos y conscientes de una línea errónea. La urgencia de desenmascarar y denunciar los crímenes del régimen no disminuye la necesidad de refutar esa línea por derecho propio. La idea de que la LOD es algo urdido por un puñado de individuos cuya debilidad ha sido explotada por el enemigo para quebrantar su voluntad y manipularlos, no aborda la cuestión de que lo que está ocurriendo es un fenómeno político que no puede explicarse por la brutalidad del enemigo.

           Para ilustrar que ésta es una cuestión de línea y no resultado de la fragilidad de unos individuos o de la "debilidad humana" en general, podemos acudir a la propia experiencia del PCP durante los primeros años de la Guerra Popular. Aunque en retrospectiva la contemplamos como un momento de gran avance, existieron dolorosas vueltas y revueltas, incluidos períodos muy difíciles, en especial cuando las Fuerzas Armadas fueron enviadas al combate a fines de 1982 y los años posteriores. Al desafiar las detenciones, torturas y asesinatos, los camaradas del PCP presos establecieron un magnífico modelo al transformar las mazmorras del enemigo en "luminosas trincheras de combate" y heroísmo, basándose en la línea maoísta. Esto se pudo evidenciar en 1986 en El Frontón y otras cárceles donde los presos revolucionarios hicieron frente a la brutal represión del régimen con una inolvidable rebelión que vino a conocerse como el "Día de la Heroicidad". Unos 300 presos murieron en combate o fueron asesinados a sangre fría posteriormente. Ninguna ola de capitulación ante el régimen salió a la luz entonces.

           En contraposición, desde que la LOD irrumpió, varias personas que ostentaban cargos de dirección en el Partido en el momento de su detención y otros destacados miembros del Partido han defendido la LOD en entrevistas en televisión. Varios centenares de militantes y combatientes presos han firmado escritos dirigidos a las autoridades en apoyo de la LOD. Informes de familiares de los presos han confirmado que cada una de las dos líneas opuestas cuenta con amplio apoyo entre los miles de militantes y combatientes del PCP presos.

           La dialéctica nos enseña que las contradicciones internas son la base para el cambio, y en este sentido el régimen y su brutalidad no pueden considerarse la causa de que haya surgido esta línea en las filas del Partido. Sin embargo, las autoridades han hecho mucho por promover e imponer la LOD y reprimir por la fuerza la línea del CC. La LOD no se organiza principalmente a través de un "debate libre" o del "libre intercambio de ideas". En las cárceles, una parte de todo eso es quién ve a quién y cuándo, y a quién se permite visitar a los presos. A la LOD se le permite celebrar reuniones, y se envía a presos de una a otra cárcel para fortalecer la LOD en las prisiones donde es más débil, mientras que los presos que apoyan al CC son reprimidos. (Por ejemplo, desde hace algún tiempo determinados presos han sido conducidos desde Puno a Lima para apuntalar la LOD allí, en especial en la prisión de mujeres de Chorrillos, mientras que al mismo tiempo el gobierno envía presos de Lima a Puno, donde las condiciones son muy duras, como forma de castigo). Por supuesto, los medios de comunicación ocultan la persistente y feroz resistencia de centenares de miembros del Partido presos que defienden la Guerra Popular y la línea del CC.

           ¿Cómo pudo ocurrir esto en un partido como el PCP?

           La tesis maoísta de la lucha de dos líneas se explica más directamente en otro artículo de este número de la revista. (Ver "Una respuesta inicial a Arce Borja", p. 38.)

           En pocas palabras, las ideas que representan a las distintas clases se enfrentan en el seno del Partido Comunista. Así pues, esta LOD no surgió de la nada: existe una base material particular para que líneas que representan a distintas clases surjan en este Partido y para que el cambiante alineamiento y ánimo político de estas clases lo afecte.

           Además, esta LOD tiene raíces en la práctica específica y la historia del Partido, que sólo una lucha y análisis futuros sacarán a la luz de forma plena. Como todo en el universo, una línea básicamente correcta es contradictoria; cuenta con aspectos incorrectos o no enteramente correctos que pueden salir a primer plano en determinadas circunstancias.

           Pero lo que la hizo surgir ahora de una forma tan antagónica y dramática fue un factor objetivo externo: el cambio en la situación de la revolución surgido con la captura del Presidente Gonzalo.

           ¿Cuál fue esta situación que condujo al estallido de la lucha de dos líneas?

           En vísperas de la captura del Presidente Gonzalo, la Guerra Popular avanzaba a pasos agigantados. Los barrios acomodados de Lima eran presos del pánico. En las fiestas y cocteles que se celebraban bajo la sombra amenazadora de la revolución, las familias que habían gobernado durante generaciones y sus sicarios hacían negros chistes sobre "el ocaso de los dioses".

           El congreso yanqui debatía si estaba a la orden del día una intervención abierta. Dentro del propio Partido, las reuniones de su Comité Central en 1992 centraban el debate en la necesidad de impulsar la revolución a un nivel superior. La jefatura del Partido bregaba con el problema de qué estrategia y qué situaciones podían conducir a la victoria a nivel nacional. Se discutió la posibilidad de que el Partido pudiera unir al 90% de la población en una guerra de liberación nacional si el imperialismo yanqui invadía.

           Por el contrario, los imperialistas yanquis intentaron una táctica diferente. Buscaron evitar los peligros de enviar un gran número de tropas concentrando sus considerables recursos en la campaña para decapitar al PCP, con penosos resultados para la revolución peruana y el movimiento maoísta internacional. (Esto no significa que no habrían invadido directamente si eso hubiera sido la única alternativa.) Los imperialistas también dieron su apoyo incondicional a Fujimori y respaldaron su campaña para unir a la fuerza a las enfrentadas clases dominantes. A partir del denominado "autogolpe" de Fujimori en abril de 1992, cuando envió a tanques para resolver el problema de la oposición en el Congreso e instituir un régimen presidencial, la reorganización del Estado superó algunos obstáculos que impedían la capacidad del régimen para desarrollar su guerra reaccionaria. Una vez tomadas estas medidas militares y políticas, una nueva inyección de capital imperialista modificó en parte la situación económica. Unos sectores de la clase media comenzaron a tener alguna esperanza en el sistema, mientras que otros se hundían más en la crisis.

           En especial tras la captura del Presidente Gonzalo, el Partido tuvo que hacer frente y resolver nuevos problemas y dificultades sin precedentes. La Guerra Popular no podía continuar al mismo nivel y de la misma forma que antes. En estas circunstancias, era inevitable que en el Partido surgieran el debate y las diferencias sobre cómo proceder. Por tanto, no es sorprendente que estallara una importantísima lucha de dos líneas. La LOD ha ofrecido respuestas erróneas y oportunistas a los problemas ante la revolución peruana, pero las elaboró sobre una base parcial.

           La LOD exagera y absolutiza cambios al evaluarlos de forma unilateral. Sólo ve los logros de los imperialistas y no la inestabilidad y volatilidad de largo plazo de la situación. Ve únicamente los obstáculos ante la Guerra Popular y no que los reaccionarios no han podido aplastarla. Por encima de todo, la LOD considera las grandes dificultades tras la captura del Presidente Gonzalo como irresolubles, como si su captura fuera una razón inexorable para detener la Guerra Popular. La LOD aprovecha una situación alterada (a la que el propio Presidente Gonzalo describió correctamente como simplemente un "recodo en el camino" poco después de caer en manos del enemigo) para afirmar que se había producido un "cambio" fundamental, transformando no sólo la situación de la revolución sino incluso el camino que debe seguir. Al igual que ha ocurrido tantas veces en la historia del movimiento comunista internacional, al producirse un cambio o crisis aguda, surge una línea oportunista que mantiene que los principios clave que han guiado la revolución ya no son válidos.

           El Llamado del CoMRI declara que "la dificultad más grande que enfrenta hoy el Partido es la propia Línea Oportunista de Derecha". ¿Cómo puede ser así si la revolución se enfrenta a enemigos tan feroces como el régimen de Fujimori y el imperialismo? ¿Por qué insistís en la necesidad de una lucha de dos líneas?

           Lenin argumentó que la lucha contra el imperialismo es "una farsa y un engaño" si no está ligada a la lucha contra el oportunismo. Además, la experiencia en todo el mundo ha demostrado que son el revisionismo y el oportunismo, incluso más que las bombas y balas del enemigo, que han desviado las revoluciones. Es verdad que la LOD continuará desarrollando e intensificando su propia lucha contra la línea correcta. Sin llevar a cabo lucha de dos líneas, el Partido no puede defenderse. A fin de derrotar y erradicar la LOD, hay que analizar y refutar sus argumentos de manera directa y profunda.

           Para que el Partido supere totalmente el "recodo en el camino" y dirija con éxito la revolución, la clave es desarrollar la lucha de dos líneas. Es sólo en el contexto de un profundo deslinde con la LOD, a todos los niveles del Partido y en su actividad revolucionaria, que el Partido podrá forjar los planes políticos, organizativos y militares capaces de resolver los retos que plantea el avance por el camino fundamentalmente correcto que la Guerra Popular ha seguido, y sobre esta base analizar las raíces de la lucha de dos líneas y avanzar aún más. Por supuesto, esto no contradice la necesaria adopción de medidas organizativas contra los que proclaman con descaro que rechazan las bases de unidad partidaria, la línea fundamental adoptada en el I Congreso de 1988-1989.

           Es en el curso de repudiar líneas oportunistas que el Marxismo-Leninismo-Maoísmo ha obtenido siempre sus mayores avances. El análisis maoísta del carácter decisivo de la línea y la lucha de dos líneas que nos señala claramente el peligro de la LOD, también nos permite ver cuáles son las oportunidades. Por razones negativas y positivas, hay que ajustar cuentas con esta línea. El resultado de la lucha de dos líneas tendrá profundas consecuencias para el curso de la revolución peruana.

           ¿Qué pensáis de la acusación que hace la LOD respecto a que el Comité Central es incapaz de dirigir?

           La LOD afirma que sólo el Presidente Gonzalo y no la actual dirección es capaz de dirigir el Partido. ¿Pero por qué debería ser esto así? Dado que el Comité Central ha adoptado una posición correcta frente a la LOD y ha demostrado con mucho su determinación y capacidad para continuar la Guerra Popular, ¿por qué entonces no puede superar las dificultades paso a paso? Por su parte, el régimen de Fujimori parece bastante convencido de las capacidades del CC, y por eso ha emprendido campaña tras campaña para capturar al Camarada Feliciano y a otros dirigentes del CC. En efecto, con su firme rechazo de la LOD, el Comité Central se ha demostrado más capacitado para dirigir que los antiguos dirigentes que se encuentran en prisión y que han abrazado la LOD.

           ¿Es verdad, como afirma Fujimori, que el Presidente Gonzalo está detrás de la LOD?

           Desde el principio, ha sido imposible saber con certeza si el Presidente Gonzalo estaba involucrado. Este factor ha dado aun más peso a la gran importancia de estudiar y combatir profundamente la línea presentada en su nombre.

           Nadie puede decir con certeza cuál es la actual posición del Presidente Gonzalo. Fujimori y los imperialistas yanquis están manipulando la situación y buscando sacarle el máximo provecho. Desde octubre de 1993, cuando Fujimori presentó un corto video que supuestamente mostraba al Presidente Gonzalo leyendo las cartas, aquél ha mantenido deliberadamente un cierto grado de ambigüedad y confusión teniendo aislado al Presidente Gonzalo. Todavía es importante que se siga luchando para romper el aislamiento, a fin de ganar esta batalla, derrotar las maniobras del enemigo y aclarar la situación. Esto ayudaría a centrar el debate aun más certeramente en la línea, y no el autor.

           Se han producido algunos acontecimientos que han dado mayor credibilidad a las afirmaciones sobre la participación del Presidente Gonzalo. Miembros de su familia en el extranjero afirman que en dos ocasiones recibieron llamadas telefónicas de las autoridades peruanas quienes dejaron al Presidente Gonzalo hablarles por teléfono. Estas largas conversaciones tuvieron un objetivo principal: que el que llamaba hiciera llamamientos a favor de la LOD. Aproximadamente una docena de importantes documentos se han filtrado desde las prisiones, con el consentimiento de las autoridades, que polemizan contra la postura del Comité Central y plantean verbosos argumentos a favor de una nueva y oportunista línea para el PCP. Estos escritos pueden ser obra o no del propio Presidente Gonzalo, pero no pueden considerarse un simple montaje de las autoridades peruanas o la CIA.

           Otro suceso perturbador ha sido la conversión en prisión de Margie Clavo, una destacada miembro del CC en el momento de ser detenida en marzo de 1995 con otros dirigentes y miembros del PCP. Cuando la policía la presentó esposada ante los medios de comunicación con contusiones en la cara, afirmó que era "más dura de lo que pensamos" pero que "le sacaremos información", ella denunció la LOD y llamó al Partido a "¡Persistir! ¡Persistir! ¡Persistir!". Unos seis meses después, en una larga entrevista por televisión, cambió de posición y proclamó que la habían ganado para la LOD unas conversaciones con el Presidente Gonzalo.

           ¿No da apoyo al enemigo discutir públicamente la posibilidad de que el Presidente Gonzalo esté ligado a la LOD? ¿No sería más útil no ponerlo o incluso negarlo? ¿Por qué no indicar que, de todos modos, los medios de comunicación del imperialismo siempre mienten?

           Tal posición tan pragmática podría reventarse en la propia cara. Sería una miopía doble: en cuanto a lo que pueda ocurrir en esta batalla concreta y con respecto a nuestros objetivos a largo plazo.

           En el sentido más inmediato, cerrar los ojos y apostar todo a la esperanza de que el Presidente Gonzalo no esté involucrado podría ser contraproducente. Nuestro deber no es sólo reconocer la verdad sino actuar de manera acorde. En este caso, eso significa que aunque se carezca de una prueba concluyente, debemos prepararnos para lo peor. Actuar así significa armar a las masas avanzadas política e ideológicamente para hacer frente a lo que pueda ocurrir y no arriesgarse a ser agarrados por sorpresa y desprevenidos. Lo contrario, en vez de "pelear a nuestra manera", y de apoyarnos en nuestras fuerzas, estaríamos peleando con una mano atada por la espalda, por no decir a ciegas. Además, sea cual sea el resultado de esta batalla, queremos pelear de forma que podamos avanzar hacia nuestros objetivos a largo plazo. Debemos tener confianza en que las masas pueden llegar a comprender la línea correcta, aunque eso abarca un proceso doloroso y difícil. El oportunismo a corto plazo de engañar a las masas, o a nosotros mismos, sobre la verdadera situación,  no es ninguna solución.

           Tanto el CC del PCP como el MRI han argumentado que es importante basarse en los principios y no hacer nada que vaya en su contra. Concentrarse en la línea, no en el autor, es en sí un principio Marxista-Leninista-Maoísta. No hay otra manera de determinar lo correcto de lo erróneo. Eso siempre es verdad, pero es muy aplicable aquí.

           Si nos basamos en el MLM y utilizamos la lucha contra la LOD para elevar nuestro nivel y el de las masas al máximo posible, estaremos en la mejor posición posible, no importa lo que ocurra. Por el contrario, si nuestro conocimiento de las líneas correcta e incorrecta permanece a un nivel superficial y las masas son abandonadas sin preparación, no lograremos llegar al fondo de la LOD y repudiarla completamente. Desperdiciaremos la oportunidad de sacar los máximos avances de esta lucha y así transformar una cosa mala, no importa cuán amarga, en una buena.

           Si el Presidente Gonzalo tuviera relación con la LOD, ¿que significa eso respecto a la línea desarrollada bajo su jefatura?

           La LOD afirma que su "nueva gran estrategia" es la aplicación hoy de los mismos principios que han guiado toda la trayectoria de la Guerra Popular. La verdad es todo lo contrario: la LOD está en contraposición con los pilares básicos de estos principios. La LOD destripa el contenido MLM de la línea del PCP, mientras preserva parte de su lenguaje y fraseología, y trata de parchar el abismo cualitativo que separa ambos caminos.

           No podemos estar de acuerdo con la concepción errónea de la LOD sobre la jefatura cuando afirma que la supuesta defensa del Presidente Gonzalo de esta línea constituye en sí suficiente prueba de su justeza. Ni tampoco, por la misma razón, podemos estar de acuerdo con la idea de que si el Presidente Gonzalo estuviera con la LOD, eso invalidaría la línea básica del PCP que él dirigió a formular1. Ambos puntos de vista confunden el marxismo con la fe religiosa. La verdad o falsedad de una idea no se apoya en su pensador. Se puede y debe verificar a partir de la práctica, o sea, de la experiencia social histórica y actual.

           No importa quién esté tras la LOD, la viabilidad de la estrategia que el Partido desarrolló y llevó a cabo durante 16 años bajo la dirección del Presidente Gonzalo se ha confirmado en la práctica y en esencia aún es correcta hoy.

           Necesitamos la verdad. ¿Cómo podemos prescindir de ella, aunque la haya abrazado alguien que más tarde la abandonó? Esta fue la actitud de Lenin respecto a Pléjanov, que fue considerado "el padre del marxismo en Rusia". Lenin estimó esenciales las obras tempranas de Pléjanov e insistió que el gobierno soviético continuara publicándolas, mucho después de que el propio Pléjanov se volviera en contra de la revolución bolchevique.

           Además, el marxismo se desarrolla en la lucha contra su opuesto. Cuando una profunda lucha de dos líneas estalla en un partido, la línea correcta no emerge exactamente igual que antes, sino que por el contrario avanza.

           ¿Cómo pudo posiblemente alguien como el Presidente Gonzalo cambiar de línea? ¿Cómo se concibe que un dirigente tan avanzado posiblemente pudiera apoyar una posición tan peligrosa?

           En ausencia de pruebas decisivas de que la LOD sea obra del Presidente Gonzalo, no ayudaría ni sería correcto abordar la cuestión ahora de esa forma. Sin embargo, vale la pena señalar unos puntos generales.

           El Marxismo-Leninismo-Maoísmo nos enseña que todas las cosas en la sociedad y la naturaleza "se dividen en dos". Esta ley de "uno se divide en dos" también se aplica a los dirigentes revolucionarios. Mientras que sea la línea ideológica y política proletaria la que dirija, los dirigentes hacen grandes aportes a la causa revolucionaria. Pero ningún dirigente es inmune al peligro de adoptar una línea errónea. Este problema nunca puede resolverse de una vez y por todas en relación con nadie, puesto que nuevos problemas y cuestiones surgen y nos desafían constantemente, incluso a quienes tienen la verdad en un determinado momento. Como escribiera el CoMRI: "El inmenso respeto que todo nuestro Movimiento tiene por el Presidente Gonzalo debido a su dirección visionaria al iniciar y librar la Guerra Popular, a sus contribuciones al desarrollo político e ideológico de nuestro Movimiento y a su valerosa posición ante su captura, no reduce de ninguna forma nuestra responsabilidad de sacar un balance político propio, basado en el análisis concreto de las condiciones concretas a la luz del Marxismo-Leninismo-Maoísmo. La historia demuestra que inclusive importantes dirigentes del proletariado que han hecho aportes auténticos y duraderos a nuestra lucha pueden volverse defensores de una línea incorrecta" (Ver "Vueltas y Revueltas en la Lucha entre Dos Líneas", pp. 36-37).

           Una responsabilidad particular que asumen los dirigentes de un partido MLM, su lugar en la división del trabajo del Partido, es jugar un papel clave para sintetizar las ideas correctas que surgen de la experiencia de las masas, en el curso de dirigirlas en la lucha de clases. Eso es lo que Mao quería decir con su afirmación: "Toda dirección correcta está basada necesariamente en el principio: `de las masas, a las masas'". La cadena de mando del Partido, su disciplina organizada conforme al sistema del centralismo democrático, se basa en esta cadena de conocimientos. La teoría marxista del conocimiento mantiene que todas las ideas correctas surgen de la práctica social de las masas y a su vez se ponen a prueba y perfeccionan en ese proceso, en "una espiral sin fin, de modo que las ideas se tornan cada vez más justas, más vivas y más ricas de contenido" (Mao Tsetung, "Algunas Cuestiones Sobre los Métodos de Dirección", Obras Escogidas, Tomo 3, p. 119 [Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín, 1972]). No podemos estar de acuerdo con la concepción incorrecta que hace la LOD de los dirigentes como genios de cuyas cabezas la línea correcta surge ya elaborada.

           Ni tampoco podemos estar de acuerdo con la concepción de la LOD sobre cómo los dirigentes juegan su papel, como individuos divorciados de la cadena de conocimiento y mando del Partido. Como todos los dirigentes, el Presidente Gonzalo ha jugado su papel como parte de una colectividad, en este caso como la cabeza del Comité Central, un órgano colectivo que concentra el proceso que lleva a cabo el conjunto del PCP. (Ver Mao Tsetung, "Sobre el Fortalecimiento del Sistema de Comité de Partido", Obras Escogidas, Tomo IV, pp. 277-278.) Los principios del centralismo democrático son que el individuo se subordina a la colectividad, la minoría a la mayoría, los órganos inferiores a los superiores y todo el Partido (incluido su máximo dirigente) al Comité Central.

           Cualquier dirigente puede ser arrestado o "pudrirse", y todos los dirigentes tienen que finalmente morir, lo que en parte lo hace tan importante desarrollar dirección colectiva y sucesores. Pero la razón principal para la dirección colectiva es que no importa cuán avanzado sea un dirigente particular, ningún individuo puede tener una comprensión suficientemente omnímoda. A fin de cuentas sus capacidades, incluyendo su conocimiento y capacidad de dirigir, dependen de la fuerza colectiva del Partido y sus lazos con las masas.

           Cuando el enemigo capture a una persona, independientemente de que esa persona mantenga sus cualidades individuales entre rejas, no lo deja funcionar como dirigente del Partido, es decir, no lo deja participar plenamente en este proceso. Esto sería así incluso si la mayoría de los miembros de un órgano dirigente fueran encerrados juntos en las mazmorras del enemigo, y allí, a punta de pistola, "decidieran" derrocar la línea del Partido. El principio de que nadie puede dirigir al Partido desde la prisión es un ejemplo de la oposición entre las concepciones burguesa y proletaria sobre la jefatura.

           Aparte de las medidas que ha empleado con el Presidente Gonzalo, Fujimori se vanaglorió de haberlo sometido a una "dieta de información", donde el Presidente Gonzalo sólo supo lo que Fujimori quería que conociera. El enemigo arrancó con violencia al Camarada Gonzalo de la cadena de conocimiento del Partido y lo aisló de la discusión y lucha colectivas en que se sintetizan los conocimientos de las masas. Ningún preso en tales circunstancias puede estar en posición de hacer un balance correcto de los efectos de cambios trascendentales en la situación, y menos aún revocar la línea básica del Partido. Incluso intentar hacerlo en primer lugar sería un paso en la dirección equivocada.

           ¿Significa esta experiencia que todas las revoluciones están a merced de la suerte de sus dirigentes?

           Si entendemos que los dirigentes son producto de las masas y del Partido, vemos lo difícil que es generarlos, cuán importantes son, cuánto se les debe apreciar y salvaguardar del enemigo. Las masas y el Partido no pueden prescindir de dirigentes. La fuerza más poderosa en el mundo es la actividad consciente de las masas, y en una sociedad dividida en clases sociales, con todo lo que ello conlleva en cuanto a cómo las distintas personas son criadas y educadas, necesitamos dirigentes que desaten esa fuerza al máximo posible en cada una de las etapas de la lucha revolucionaria. La pérdida de un dirigente puede ser un duro golpe, no hay duda. Pero la suerte de la revolución nunca puede reducirse al papel de un individuo aislado, por muy importante que sea.

           Como afirma La Internacional: "Ni en dioses, reyes ni tribunos/está el supremo salvador/Nosotros mismos realicemos/el esfuerzo redentor". El papel de los dirigentes comunistas capacita a otros para utilizar la cabeza y asumir sus responsabilidades al máximo de sus capacidades.

           De hecho, no importa quién esté detrás de la LOD, en el Perú se han dado gloriosas lecciones sobre este problema de la jefatura. Con el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, se ha desarrollado una línea correcta y desatado el alzamiento de las masas. Esa línea se ha convertido en propiedad de amplias masas, en especial de las más subyugadas y pisoteadas del Perú, quienes han empuñado esa ciencia y sus fusiles de modo que ha servido de faro a los oprimidos del mundo y una fuente de horror para los reaccionarios del planeta. Pese a los terribles golpes que los imperialistas han descargado sobre la jefatura del Partido, y pese a que la LOD busca pérfidamente conquistar la fortaleza proletaria desde dentro, a todos los niveles las masas han entrado a la batalla, se han puesto a la altura de las circunstancias y han hecho milagros. Dirigentes veteranos se han mantenido firmes, nuevos dirigentes se están forjando, y el Partido en su totalidad está atravesando este difícil pero heroico proceso que exigen las condiciones.

           ¿Cuál es la situación concreta en el Perú ahora?

           Existe una base material para que la Guerra Popular continúe, en especial las condiciones creadas por la Guerra Popular misma: un Partido maduro, que cuenta con estrechos lazos con las masas, y un pueblo alzado que ha visto que es posible otra clase de mundo e incluso ha comenzado a vivirlo en las bases de apoyo.

           Este Partido ha sido capaz de continuar, a pesar de que el enemigo le ha dado con lo peor. En términos militares, la Guerra Popular no ha sido derrotada. Es cierto que el mayor peligro para el Partido proviene de la línea errónea, y es cierto que el arma MLM de librar la lucha de dos líneas ha sido de gran potencia.

           Las noticias del campo de batalla han sido muy alentadoras, aunque sería erróneo ver sólo un recuento abstracto de acciones militares, como a menudo hacen los "senderólogos". En el período posterior a la transformación de Margie Clavo y ante el triunfalismo de la propia reacción, la LOD se jactaba y aseguraba erróneamente que "la guerra está tocando a su fin". Luego, a mediados de 1996, los voceros imperialistas como The Economist y Newsweek declararon que "Sendero está de vuelta", como si el período anterior en que se produjeron pocas acciones espectaculares en la capital hubiera significado que el PCP se hubiese marchado. No importa cuál sea el ritmo de la Guerra Popular en este momento, la cuestión más vital para el futuro es el avance de la lucha de dos líneas.

           Los documentos de la LOD entreven descontento y frustración entre sus seguidores, debido en especial a que el CC se ha negado a seguirla como al parecer se esperaba y el gobierno se ha burlado de la idea de negociar con presos que carecen de ejército. Al mismo tiempo, el régimen ha puesto en libertad a ciertos defensores de la LOD con el fin de que puedan intensificar la lucha contra el CC en los pueblos jóvenes y en otros frentes.

           La línea que han defendido tan desbocadamente ciertas personas en el extranjero, que niega la existencia de la lucha de dos líneas y chilla: "¡Es sólo una patraña!", ha llevado a negar las verdaderas dificultades y peligros ante el PCP. Pero, además, se lanza e incluso coexiste con un injustificado pesimismo: negativa de día, temor de noche.

           Nuestro optimismo se basa en lo que los camaradas y las masas del Perú han conquistado y en el análisis maoísta de las verdaderas oportunidades que presenta la lucha de dos líneas para resolver los problemas y avanzar sobre esa base.

           Desde que surgió esta lucha de dos líneas al interior del PCP, ¿cuál ha sido el papel del MRI? ¿Por qué no dejar al PCP que se encargue de sus asuntos y que el MRI se concentre en otros?

           Este modo de pensar no ve que el movimiento comunista es un movimiento internacional, en contraposición a la idea de que cada nación debe refugiarse en su territorio nacional. Es un factor muy favorable que exista el MRI, porque puede concentrar experiencia internacional y ofrecer ayuda de este modo a la revolución peruana. Además, en esta lucha de dos líneas en concreto, están planteados problemas candentes de manera distinta aunque no necesariamente menos urgentes para muchos otros partidos y organizaciones del MRI, tanto cuestiones especificas para países oprimidos, como el Perú, como otras de vital significado para la revolución proletaria tanto en países oprimidos como opresores. Debido a ello, podemos y debemos buscar las formas para que entre en juego nuestra fuerza internacional para ayudar a nuestros camaradas en esta lucha de dos líneas, profundizar el conocimiento del conjunto del MRI y otras fuerzas maoístas sobre cuestiones cardinales del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, y, de este modo, transformar una cosa mala en algo que nos pueda ayudar a dar un impulso adelante al conjunto del movimiento revolucionario.

           ¿Centrarse en esta lucha de dos líneas puede distraer de la tarea de construir el apoyo a la Guerra Popular en el Perú?

           Todo lo contrario. La lucha contra el oportunismo es vital para luchar contra el imperialismo, y debe impulsar adelante este combate.

           En un momento decisivo, un número grande y variado de personas de todo el mundo "acudieron al rescate" en la campaña para Mover Cielo y Tierra para Defender la Vida del Presidente Gonzalo. Muchas de estas personas, y otras que recién se han incorporado, están participando en la actual campaña del MRI sobre la lucha de dos líneas y agrupándose en la defensa de la línea correcta. Nuevamente, nuestra tarea es transformar un momento grave en una oportunidad de asestar golpes al enemigo, de responder las preguntas y preocupaciones de las masas revolucionarias, y aprehender el momento para crear una escuela popular del comunismo que ayude a agrupar y educar fuerzas para luchar por él.

           La experiencia de varios países ha sido muy positiva cuando se ha tratado este asunto correctamente. Los imperialistas y los reaccionarios con sus aliados desearían extender la desmoralización y desmovilización entre las masas y hacer retroceder los esfuerzos revolucionarios. Pero ya hemos visto que esta lucha de dos líneas puede tener el efecto contrario y dotar al movimiento revolucionario de una nueva profundidad, amplitud y entusiasmo. Empuñar aún más la correcta línea Marxista-Leninista-Maoísta servirá como motor para impulsar el apoyo a la Guerra Popular en el Perú y ayudar a abrir paso en otros frentes de la lucha revolucionaria mundial.

NOTAS

           1. Por ejemplo, el director de El Diario Internacional, Luis Arce Borja, ha escrito: "¿De qué valdría el pensamiento Gonzalo si su propio autor lo traiciona?" ("MRI y el ejercicio del saltimbanqui", #26, junio de 1995).