UN MUNDO QUE GANAR
 


Noticias del Campo de Batalla

           A fines de julio y en agosto de 1996, ataques guerrilleros coordinados por todo el país anunciaron un salto en la Guerra Popular de los últimos años.

           En 1993, después de reiterados golpes al PCP y declaraciones de que el Presidente Gonzalo pedía negociaciones de paz, al presidente peruano Fujimori se le subieron los humos y juró que acabaría con la Guerra Popular para inicios de su segundo mandato, 28 julio 1995. Pero se equivocó: ese mes fue testigo de una ofensiva revolucionaria contra su gobierno. En su discurso en las ceremonias oficiales un año después, en medio de otra, más extensa campaña del PCP, no mencionó tales promesas.

           En julio de 1996, según la agencia noticiosa Reuters, el PCP tenía actividad en 15 de los 24 departamentos del país. El estado de emergencia con que las fuerzas armadas ejercen pleno control sobre todo, sigue en vigor en una cuarta parte del país, con 44% de la población: la mayoría de los pueblos jóvenes y distritos fabriles de la capital y vastas zonas del campo, como las montañas en el norte paralelas a la costa, la selva del noreste, las montañas del centro al este de la capital y la sierra del sureste y sus laderas orientales.

           En octubre de 1996, en reconocimiento tácito de la fuerza del PCP, el gobierno montó una gran operación para aislar y capturar al Camarada Feliciano, dirigente del Comité Central del PCP. Dos mil soldados recorrieron los Andes del centro; no obstante, la prensa peruana se quejó de que la operación fracasó debido en gran parte a los extensos preparativos defensivos de los guerrilleros.

           Las siguientes notas son de los informes de las agencias noticiosas de mediados del 95 a mediados del 96.

Valle del Río Huallaga

           Las repetidas ofensivas del ejército por el río Huallaga, las llanuras y cerros escarpados y selváticos no han logrado obligar a la guerrilla a pelear a la manera enemiga. Las emboscadas han sido una forma muy importante de guerra. Puede que el gobierno tenga helicópteros para soltar gelatina incendiaria (napalm) o ametrallar, pero su ejército no puede combatir sin trasladar efectivos y armamento por los pocos caminos de la selva. Las emboscadas han eliminado patrullas del ejército y limitado muchísimo la capacidad del ejército de ampliar su control más allá de sus plazafuertes. Los ataques contra las bases de las fuerzas armadas, si bien no en gran escala, han obligado al enemigo a concentrar sus fuerzas y abandonar bases pequeñas. Otra dificultad del gobierno es que debido a la corta guerra del 95 con Ecuador y las constantes tensiones en la frontera, ha tenido que retirar unidades del Huallaga. Por eso, ha sido imposible erradicar los Comités Populares que cubren buena parte de la selva. En las bases de apoyo revolucionarias de ambas orillas del Huallaga, los campesinos y otros bajo la dirección del Partido ejercen el poder político. De ahí, el Ejército Popular de Liberación consigue muchos de sus combatientes, provisiones e inteligencia.

           La toma de Aucayacu de agosto del 96 ilustra el nivel y capacidad de combate del PCP en esta zona. Fue la más significativa de la secuencia de tomas temporales que duró unos meses en los pueblos y aldeas de aproximadamente 200 km. de la carretera que corre a la orilla del Huallaga en el valle de Tingo María y Tocache, y hacia el este de Tingo María por el único otro camino de la zona, llevando a Pucallpa. Éstos fueron los combates de mayor escala de la Guerra Popular desde inicios de la década. Aunque los combates no han sido los mayores de la Guerra Popular, se consideran batallas importantes.

           El gobierno lanzó unas grandes ofensivas en esta zona en 1993 y 1994, con miles de efectivos. En cada ofensiva, hicieron avances y realizaron horripilantes masacres hasta que la campaña se empantanó y desintegró. En julio del 95, 21 soldados murieron en una emboscada a una patrulla en un sendero de la selva cerca de Aucayacu, el más importante de varios combates así. En total, el gobierno admite 47 bajas en los combates de la zona en la última quincena de julio del 95. Morteros maoístas golpearon la base militar cerca de Aucayacu en tres noches consecutivas, pese a los esfuerzos de los soldados con apoyo de helicópteros artillados. En diciembre, se dio una batalla de cinco horas cerca del pueblo de Progreso, cerca de Tocache, después de una emboscada a una patrulla del ejército, dejando 9 soldados y 2 oficiales muertos. A fines de diciembre y otra vez en febrero del 96, el gobierno lanzó una campaña desde las bases cerca de Tarapoto en el norte y Tingo María en el sur. El Ejército Popular de Liberación aplastó sus campañas de cerco y aniquilamiento. Al mediodía del 9 de febrero, la guerrilla destruyó con ametralladoras y minas a un convoy militar que pasaba por una base a 6 km. de Tocache. Del lado enemigo, hubo 15 muertos y 10 heridos, y ninguno del lado revolucionario. Según una trasmisión de las fuerzas armadas, una mujer dirigió la emboscada.

La Toma de Aucayacu

           Aucayacu tiene 15.000 habitantes y se encuentra en una zona rodeada de bases militares; además, ha sido importante plazafuerte para lanzar asesinos ataques del ejército en el campo. La última vez que la guerrilla lo tomó fue en junio del 91, durante un masivo levantamiento campesino en la región. En junio del 96, en medio de combates por toda la región, las fuerzas armadas se retiraron de su base en Aucayacu. La otra base en Pucayacu, a 20 km., también fue atacada. Se informa que al atardecer el 2 de agosto, tres contingentes de cientos de revolucionarios de repente salieron de la selva y entraron a la capital regional por los caminos norte y sur y en botes por el río Huallaga. Según el cotidiano limeño La República, unos 50 guerrilleros portaron rifles semiautomáticos y granadas con lanzadores. Además, había hombres y mujeres campesinos con armas livianas de distintas edades de los vecinos pueblos y aldeas, donde los Comités Populares organizan milicias de autodefensa que apoyan a las fuerzas locales y principales del Ejército Popular de Liberación (EPL).

           Los contingentes arrinconaron a unos 20 policías en la comisaría mientras celebraban una asamblea popular en la plaza. No se realizaron juicios populares. Todas las autoridades gubernamentales y todos los narcotraficantes locales habían huido a Tingo María, a 50 km. hacia el sur, o a la capital departamental de Huánuco. Éstos habían visto las consignas del PCP pintadas en la superficie asfaltada del camino en las semanas anteriores. Se informa de apasionados discursos y discusiones y un ambiente muy festivo hasta entrada la noche. Después de voltear la aplanadora Caterpillar y dos camiones de carga para bloquear la carretera en ambas direcciones, las unidades del EPL y las masas que las apoyaban en la acción, desaparecieron antes de que las tropas del gobierno llegaran al día siguiente vía aérea y terrestre.

Ayacucho y el Sur-Este

           En el departamento de Ayacucho y los vecinos departamentos de Huancavelica y Apurímac nacieron las primeras bases de apoyo revolucionarias. Y, aquí, el gobierno tiene unas de sus mayores concentraciones de tropas y bases, que usa para organizar rondas paramilitares. Un problema es la escasa vegetación debido a la altitud de la región y por eso, las más de las veces el EPL se desplaza y combate de noche. Con estos factores, durante muchos años la guerra en esta región ha tenido un fuerte carácter de tira y afloje. Después de repetidos bombardeos y masacres de las fuerzas armadas, muchos pueblos y aldeas son fantasmas. Cientos de miles de habitantes han estado "desterrados" del campo.

           Pese a que el gobierno dice que se "ha pacificado" la parte central de Ayacucho, hace poco tuvo que renovar el estado de emergencia en la provincia de Huamanga (al sur de la ciudad de Ayacucho) y Cangallo (donde se inició la Guerra Popular y hace mucho concentración de vanguardia de bases de apoyo revolucionarias). A inicios de agosto del 96, hubo una acción importante cerca del pueblo de Lucanamarca, una zona en la parte central del departamento donde se dieron históricos combates a inicios de los años 80.

           En los últimos años, ha habido combates muy feroces en las provincias de Huanta y La Mar en la parte norte de Ayacucho (colindante con Huancavelica/Junín/Cusco y Cusco/Apurímac, respectivamente). Según el gobierno, el EPL combate por un eje que va cientos de kilómetros de Huancavelica en el noroeste por el norte de Ayacucho y hacia Apurímac en el sureste, y otro eje que va hacia el norte a Junín por los valles de los ríos Ene y Apurímac, hasta la selva alrededor de Satipo, donde 8 soldados murieron durante una ofensiva del ejército en abril y mayo.

           En agosto del 95, el gobierno respondió a la campaña guerrillera en Huanta con una contraofensiva. En los meses siguientes, ronderos de las pequeñas ciudades de Tambo y San Miguel, La Mar, buscaron expulsar al EPL de los cerros alrededor de las aldeas en esta zona montañosa. En respuesta, la guerrilla libró varios combates exitosos contra los ronderos, como incursiones en las aldeas donde juzgaron y ejecutaron a los líderes ronderos. En marzo del 96, el EPL lanzó una ofensiva. El 17 de marzo, un capitán del ejército murió en una emboscada en Huahuaccana, provincia La Mar. El 21 de marzo del 96, un gran combate estalló tras una emboscada a una patrulla de las fuerzas armadas en la zona de la Boca del Mantaro, Huanta, donde el río Apurímac (el límite entre Ayacucho y Cusco) confluye con el río Mantaro y forma el río Ene en Junín. Según el gobierno, las unidades del EPL pueden desplazarse rápidamente a pie en los tupidos bosques en este sistema de valles. Cientos de tropas élites antiterroristas fueron enviados a la zona pero no lograron cercar y aplastar la guerrilla. Hubo un combate simultáneo en la zona Sello de Oro, Ayacucho, que según los medios de comunicación, el gobierno ya había declarado libre de guerrilla. En abril, la guerrilla se tomó temporalmente la aldea de Anchahuay, La Mar, asestando un golpe a la base rondera ahí. En mayo, las fuerzas armadas libraron una contraofensiva en La Mar y Huanta. Según la prensa, el gobierno temía que la propia ciudad de Ayacucho fuera atacada para conmemorar el aniversario del inicio de la Guerra Popular en la aldea de Chuschi, Ayacucho, el 17 de mayo de 1980. A la vez, el ejército hizo maniobras en el límite del vecino departamento de Cusco, hacia el este, donde paros armados sacudieron varios pueblos en noviembre del 95.

           Hubo acciones en los altos de Huancavelica a fines de julio, en tanto parte de la ofensiva nacional del EPL. Aquí, si bien el terreno árido y café de montañas escarpadas con una altitud de 4.000 metros es muy diferente a las colinas bajas y húmedas del Huallaga, los caminos tienen gran importancia militar. A principios del 96, la guerrilla de nuevo comenzó a parar los autobuses en la carretera principal de la zona y hacer propaganda entre los pasajeros, una práctica común hacía unos años. El 29 de julio, combatientes del EPL interceptaron dos autobuses en las afueras de la capital departamental y con ellos atacaron un gran asentamiento al norte de Huancavelica, hacia Izucchaca, de las empresas de construcción que trabajan en el camino que conecta Huancavelica con la ciudad de Huancayo. Con los autobuses, bloquearon el paso de otros vehículos del más cercano retén policial, a una media hora, mientras que 50 guerrilleros, según la prensa, se apoderaron de tres campamentos de la empresa y convocaron a los obreros a hablar agravios contra sus patrones y el gobierno. "Piden que nos sacrifiquemos, que apretemos el cinturón, pero ya no podemos aguantarlo más. Y dicen que nos han derrotado, pero seguimos en lucha. Queremos que hablen de sus problemas, pago y tratamiento y cómo los maltratan", dijo un joven guerrillero ante los obreros, según la prensa. Después de una reunión de tres horas, los combatientes se tomaron dinamita y equipo de comunicaciones de los almacenes, destruyeron la maquinaria pesada, bloquearon los caminos con camiones de carga y desaparecieron en las montañas. En la ciudad de Huancavelica, periodistas señalaron la fuerte presencia policial en las calles, al parecer reflejo de las preocupaciones de las autoridades ante la juventud del pueblo e infiltraciones de las vecinas montañas.

Montañas del Norte

           Se informa de ataques alrededor de Huarmaca, en las montañas del sur del departamento de Piura, colindante con Lambayeque y Cajamarca. El 6 de abril, el EPL se apoderó de la aldea de Capilla, distrito de Olmos, al noreste de la ciudad de Chiclayo, departamento de Lambayeque. Se informa de un importante combate en Piura el 25 de abril.

           Además, se informa de ataques del EPL en Trujillo (por ejemplo, la toma de una mina y de dinamita en marzo) y Huaráz, departamento de Ancash.

Montañas del Centro

           Según la prensa, después de sufrir pérdidas, el PCP ha vuelto a reclutar en la zona del departamento de Pasco entre la ciudad de Cerro de Pasco hacia Oxapampa en el oeste y hacia el sur de ahí, en el campo alrededor de Tarma-Chanchamayo, y entre los jóvenes desempleados en la ciudad montañosa de Huancayo, con 180.000 habitantes una de las mayores de la sierra.

           El 8 de diciembre del 95, la guerrilla emboscó a un vehículo policial cerca del límite de los departamentos de Huánuco y Pasco, que transportaba ocho presos (que las autoridades identificaron como "líderes" del PCP) del Huallaga a una cárcel limeña. Los combatientes y los presos liberados escaparon por las colinas de la provincia Daniel Carrón, Pasco.

Lima

           Durante 1995 y la primera parte de 1996, hubo relativamente pocos ataques grandes en la capital. El 6 de marzo del 96, en el pueblo joven de Huaycán, Pascuala Rosado fue aniquilada. La prensa dice que ella colaboraba con el general Antonio Ketín Vidal, director de la policía, para organizar ronderos paramilitares que cazan y matan a personas sindicadas de simpatizar con el PCP en Huaycán y el vecino pueblo joven de Raucana; ambos pueblos están en la Carretera Central en las afueras de Lima donde el PCP hace tiempo cuenta con apoyo muy firme. Hacía poco, Rosado volvió del autoexilio en Chile, pues creía que los rastrillajes de la policía y ejército en estos pueblos jóvenes habían eliminado los peligros a sus actividades. Los medios de comunicación advierten que la reciente aparición de consignas del PCP en las paredes aquí y en el enorme pueblo joven Villa El Salvador del sur de la capital, indica que el Partido viene reconstruyendo sus organizaciones entre los pobres. En varios incidentes de marzo y abril, policías a pie fueron atacados y sus armas arrebatadas.

           Al amanecer del 1º de mayo, se divisó una enorme bandera roja de 4 metros de largo por 2 de ancho en un inmenso mástil levantado en lo alto del cerro Puruchuco en La Molina, que da sobre los pueblos jóvenes del este de la capital. Un helicóptero lo sobrevolaba y policías paramilitares se agolpaban en las laderas. Un mayor y un sargento fueron heridos por cazabobos; desde otro cerro se abrió fuego contra los demás policías. Volvieron a aparecer pintas y carteles por la Carretera Central, que pasa por los distritos fabriles antes de penetrar las montañas al este de la capital, y por la Carretera Panamericana que va al norte.

           La noche del 17 de mayo, una gran cochebomba dañó fuertemente un depósito de transporte de la compañía Shell Oil en la zona fabril de La Victoria cerca del centro de Lima. Al día siguiente, Shell, Mobil Oil y el gobierno iban a firmar un acuerdo de 2.7 mil millones de dólares para explotar los yacimientos de gas de Camisea, el mayor convenio jamás entre el gobierno y la iniciativa privada. Al día siguiente, apagones afectaron a gran parte de la capital, del amanecer hasta entrada la noche. En las semanas siguientes, bombas estallaron en varios edificios gubernamentales.

           El 26 de julio, poco antes del desfile del Día de la Independencia, un cochebomba voló una comisaría policial que vigila el palacio presidencial, a 200 metros, y el Congreso en la manzana vecina, en el centro de lo que se supone es la zona más segura de Lima. El 29 de julio en Lima, la casa del general al mando del Huallaga fue reducida a escombros. El 31 de julio, el general Carlos Domínguez, jefe de la policía "antiterrorista" Dincote, tuvo que renunciar.