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Llamado del PCN (M) al Pueblo
¡Marchar
por el Sendero de la Guerra Popular!
Cientos de miles de este volante histórico fueron
distribuidos por todo el país con motivo del gran inicio de la Guerra
Popular el 13 de febrero de 1996. A continuación se presenta el
volante de The Worker, órgano del Partido Comunista de Nepal
(Maoísta), junio de 1996 -UMQG.
¡Marchar
por el Sendero de la Guerra Popular para Destruir al Estado Reaccionario
y Establecer un Estado de Nueva Democracia!
A las Masas
Populares:
Hoy, la sociedad nepalesa se encuentra en un estado de grave crisis,
desde el punto de vista económico, político y cultural. ¿Adónde
ha conducido a Nepal económicamente, el actual Estado que lleva
50 años cacareando del desarrollo y construcción del país? Se ha
llevado a Nepal a la posición de segundo país más pobre del mundo,
después de Etiopía. Este Estado que no fabrica ni una sola aguja
en el nombre de la economía nacional y autosuficiente, ha entregado
la economía entera del país a una docena de familias de capitalistas
burocráticos y compradores extranjeros. Aunque este puñado de saqueadores
se ha vuelto billonarios, los verdaderos dueños de este país y de
la propiedad nacional, las masas trabajadoras de Nepal, a fuerzas
llevan una vida llena de privaciones y pobreza. Los hijos e hijas
de los campesinos y trabajadores bajo un creciente desempleo y pobreza
son orillados a una vida de miseria y deshonor en la India y otras
partes del mundo para ganarse el sustento diario. Después de acrecentar
la gigantesca deuda externa sobre los hombros hasta de las futuras
generaciones de nepaleses, los gobernantes feudales y capitalistas
burocráticos y compradores, se regocijan con ella. En nombre de
las privatizaciones y las políticas neoliberales al mando y para
beneficio de los capitalistas extranjeros, el proceso de hipotecar
el país entero a los capitalistas compradores y burocráticos, funciona
a todo vapor. La carga de esta degradación económica ha sido soportada
básicamente por el campesinado que constituye el 90% de la población.
Y todo nuevo gobierno formado bajo estas estructuras estatales empujará
al país económicamente en un estado más profundo de bancarrota,
como demuestra la historia.
Para mantener la hegemonía de una religión (el hinduismo), de un
idioma (el nepalés) y de una nacionalidad (el khas), este Estado
ha ejercido por siglos la discriminación, la explotación y la opresión
contra otras religiones, idiomas y nacionalidades y conspira para
fragmentar a las fuerzas de la unidad nacional, vital para el desarrollo
y seguridad del país. Por el contrario se postra ante el imperialismo
y los expansionistas extranjeros, hipotecándoles el honor nacional
y la soberanía de Nepal. El gobierno desvergonzadamente permite
que los buitres extranjeros se apropien de nuestras fuentes de agua
natural y pisoteen nuestra madre tierra. Si se deja que continúe
este proceso por más tiempo no hay duda de que para los nepaleses
conscientes y patrióticos que no han perdido su autoestima, el país
estará en un grave peligro.
Este gobierno ha declarado la guerra contra el desarrollo de la
cultura nacional del pueblo, inundando al país con la distorsionada,
corrupta y deformadora cultura imperialista. Las fuerzas feudales
e imperialistas han hecho sus mayores esfuerzos por reemplazar los
ideales y valores de la cultura democrática por valores nihilistas,
anárquicos y freudianos. Esta es la secuela de la conspiración de
las clases reaccionarias para corromper al pueblo culturalmente
y preservar su reino de saqueo. Toda esta atmósfera de corrupción
cultural también es responsable del creciente tráfico de drogas,
contrabando, latrocinio, mercado negro, saqueo, asesinatos y violaciones,
en la sociedad de hoy.
Dentro de esta moribunda estructura estatal, ha estado gobernando
una coalición de Panchas (realistas) y el Congreso de Nepal (una
mancha en la historia del país por sus acciones antinacionales y
genocidas). Estos gobernantes obligan no sólo a campesinos y trabajadores
sino a gente de diversos estratos y profesiones a vivir en constante
escasez, injusticia y terror. Aunque el Estado ha venido tratando
a la mujer como individuo de segunda clase desde hace mucho, ahora
ha intensificado la violación, trata de blancas y mercantilización
a través de una sucia campaña publicitaria contra ellas. El sistema
educacional se afina para preparar esclavos para el Estado aunque
existe una inmensa anarquía en él. Así sean trabajadores, campesinos,
mujeres, maestros, estudiantes, pequeños propietarios, funcionarios
de bajo nivel, doctores, profesores o gente de otras clases, incluso
la burguesía nacional, todos son víctimas de este Estado de feudales
y capitalistas compradores y burocráticos. Salvo cambios radicales
en todas las esferas de la sociedad, cualquier posibilidad de reforma
es, por ahora, mera ilusión.
Las reaccionarias clases gobernantes, democráticas de dientes para
fuera, han venido usando, con frecuencia, sus fusiles contra los
activistas políticos o las masas populares que sostienen creencias
y principios opuestos a los intereses de estos gobernantes. Este
Estado que se dice custodio de la "democracia", ha venido
sobreviviendo de la sangre de innumerables hijos e hijas de la madre
Nepal, de niños hasta gente de edad, cuando el pueblo se ha declarado
y manifestado a favor de la democracia, el nacionalismo y la vida
plena. A cientos de miles de nepaleses que luchan por la justicia,
se les ha sometido a inhumanas torturas físicas, confinamiento en
prisiones y tortura psicológica. No sólo durante el período de la
panchayat (de la monarquía absoluta, sin partidos), sino también
en la presente monarquía parlamentaria, los actos genocidas y represivos
fascistas han ido en ascenso. Esta es una verdad de la experiencia
del pueblo de Nepal en su vida cotidiana. Y este proceso se ha venido
desarrollando a través de una campaña de represión armada contra
gente inocente que busca la verdad y la justicia. La reciente operación
armada y el terror del Estado que se desataron en el occidente de
Nepal y varias partes del país, son prueba sin duda alguna de que
las clases dominantes están embarcadas abiertamente en una injusta
guerra contra el pueblo. Las nefastas acciones que lleva a cabo
el Estado reaccionario al enrolar a los hijos e hijas del campesinado
pobre y obreros, como mercenarios en la policía y el ejército, y
al forzarlos a usar las armas contra sus propios familiares pisoteados
(padres, hermanos y hermanas), están ahora más claras que nunca.
Con el paso del tiempo sabrán la verdad estos policías y soldados
engañados. No hay otra alternativa que levantar la bandera de la
guerra justa contra la guerra injusta.
¿Cómo se ha llegado a esta etapa de condiciones críticas de pérdida
de nacionalismo, democracia y vida plena y a esta situación de guerra
abierta del Estado contra el pueblo? Lo que sí está claro, sobre
la base de un análisis del materialismo histórico y científico,
es que las semillas de esta situación se sembraron en Nepal hace
ya algún tiempo. Con el advenimiento de la época del imperialismo
y de la revolución proletaria, como en casi todas las naciones oprimidas,
en Nepal también surgió un régimen socio-económico semi-colonial
y semi-feudal basado en la alianza del imperialismo y el feudalismo.
Se inició un proceso por el cual el feudalismo se postró ante el
imperialismo, mientras que éste saqueaba a las masas populares y
protegía el sistema feudal. Este proceso se remonta a los años de
1815-1816 con la firma del tratado Sugauli con la India británica.
La consecuencia inevitable fue la obstrucción del desarrollo del
capitalismo nacional y en su lugar se desarrolló un capitalismo
burocrático que servía a los terratenientes y al imperialismo. Este
largo período histórico abarca el nacimiento, ascenso y ocaso del
mismo capital burocrático.
En la sociedad nepalesa, el reino de 104 años de la autocracia Rana
(de 1846 a 1950) existía bajo una misma conformación y bajo la posterior
autocracia de la panchayat sin partidos (de 1960 a 1990); y la actual
llamada monarquía pluripartidista (de 1990 a la fecha) continuó
y aún continúa bajo el mismo tipo de administración. Y como resultado
de la lucha del pueblo nepalés contra esta estructura (socio-económica)
principalmente, y debido a los cambios en la situación política
internacional, en segundo lugar, los nombres del sistema y del gobierno
han ido cambiando, a veces liberal, otras, conservador, para hacer
siempre una redistribución del saqueo de poder. Pero la estructura
básica permanece invariable. Los sucesos políticos de los años 1951,
1960, 1979 y 1990 sólo pueden entenderse desde este punto de vista.
Si vemos la historia de 1951 en adelante, lo evidente es que dentro
del surgimiento de pequeñas reformas llevadas a cabo por el Estado
reaccionario, siempre han brotado crisis cada vez mayores para el
país y para el pueblo.
El pueblo ha luchado constantemente contra esta situación. A través
de este proceso de luchas, el pueblo ha sido víctima no sólo de
la represión repetida, e intrigas de los reaccionarios, sino también
de la traición y engaños de los reformistas. Hoy en día, los más
grandes traidores del pueblo son los llamados comunistas (revisionistas)
que han ido tras las migajas del poder del Estado reaccionario lamiendo
las botas del feudalismo y del imperialismo. El pueblo de Nepal
y su historia nunca olvidará a esos traidores que se sientan ante
la misma mesa con los reaccionarios, traicionando la fe del pueblo
en un cambio radical y en el Partido Comunista, pisando la sangre
de miles de mártires. De nuevo si alguien insiste en que se actúe
dentro de los estrechos límites de la lucha reformista en un Estado
reaccionario, tarde o temprano se caerá en meramente otra traición.
Esta verdad la ha demostrado la historia irrefutablemente.
Otro aspecto que no debe olvidarse aquí, es que la repetida represión
e intrigas reaccionarias, junto con la traición y engaño del reformismo,
han dado lugar a buenas condiciones para elevar la conciencia política
de las masas populares y a que las masas se afierran, para su liberación,
a la única ideología verdaderamente revolucionaria que hay en medio
de la lucha de clases del pueblo y la larga e intensa lucha ideológica
contra el reformismo: el marxismo-leninismo-maoísmo. Hoy en día
el partido marxista-leninista-maoísta guiado por esta ideología
todopoderosa y revolucionaria se ha desenvuelto como una flor bella
y fragante, a través de la prolongada lucha de las masas trabajadoras
de Nepal, regada por la sangre de miles de sus mártires. De aquí
que todo tipo de reaccionarios y revisionistas, rabiosos, tratan
de cortar esta lucha de raíz, por lo que las masas han tomado debidas
precauciones para su continuación y desarrollo.
A las Masas
Populares:
Lo que queda claro de la narración histórica anterior y de la situación
actual es que las presentes condiciones de aguda crisis del país
las ha producido el desarrollo de las contradicciones entre la opresión
y explotación del pueblo por el Estado de las clases capitalistas
burocráticas y compradores y de las clases feudales, por una parte,
y la implacable lucha del pueblo contra ellas, por la otra. Para
defender su reaccionario y moribundo Estado agobiado por crisis,
el feudalismo y el imperialismo imponen contra el pueblo una injusta
guerra franca. Si el pueblo nepalés no puede levantar la bandera
de una guerra popular justa contra esta guerra injusta y llevarla
hasta la victoria, el pueblo y la nación de Nepal estarán condenados
a una mayor y más prolongada oscuridad.
Conscientes de nuestro deber ante esta necesidad histórica, el Partido
Comunista de Nepal (Maoísta), el partido proletario de los hijos
e hijas de las masas populares, resolvió iniciar el proceso de destruir
con la fuerza este Estado reaccionario y de establecer un Estado
de Nueva Democracia. Esta resolución nuestra se basa en el sentimiento
de servicio y devoción hacia el pueblo, y en nuestro compromiso
de aplicar el todopoderoso marxismo-leninismo-maoísmo para libertar
a toda la humanidad para siempre del yugo de la explotación de clase,
y a la luz de esta ideología, en el estudio de la historia de la
sociedad nepalesa. Estamos plenamente conscientes de que esta guerra
para acabar con los grilletes de la esclavitud de hace miles de
años, e imponer un Estado de Nueva Democracia será una tarea ardua,
de avances y reveses y de naturaleza prolongada. Pero éste es el
único camino a la liberación del pueblo y a un grande y brillante
futuro. Este camino deberá desplegarse haciendo uso de todas las
formas de lucha de acuerdo a la etapa histórica de desarrollo de
Nepal, y, principalmente, como lo hemos venido diciendo, de acuerdo
a la estrategia de cercar las ciudades desde el campo, llevando
a cabo la revolución agraria como eje principal y en medio de y
en conjunción con la lucha de clases rural. El proceso de la guerra
popular, en el marco de esta correlación de fuerzas, avanzará a
través de la guerra de guerrillas del pueblo, en una etapa inicial
de defensiva estratégica. Tenemos plena confianza de que las masas
de todas las clases y sectores del pueblo desplegarán un apoyo activo
y ayuda a este proceso revolucionario hasta la victoria. Además
de eso, estamos seguros y conscientes de que esta lucha tendrá también
el apoyo y ayuda de todos los revolucionarios comunistas y de las
masas en lucha en todo el mundo y de que esta revolución a su vez
apoyará a todos esos revolucionarios. Pues, esta lucha nuestra,
que forma parte de la revolución proletaria mundial, se desenvolverá
para terminar con la explotación y opresión del hombre por el hombre
y así acabar para siempre la guerra misma. En esta conexión, quisiéramos
hacer una mención especial de la revolución popular en el Perú en
marcha, basada en el marxismo-leninismo-maoísmo, y del Movimiento
Revolucionario Internacionalista (MRI) y de todos los movimientos
revolucionarios por todo el mundo basados en los mismos principios.
Finalmente, exhortamos a los trabajadores, campesinos, mujeres,
estudiantes, maestros, intelectuales y a todas las masas populares
de todos los sectores y oficios a marchar hombro a hombro en esta
guerra popular hasta establecer un Estado de Nueva Democracia del
pueblo y darle toda forma de ayuda y apoyo.
¡Se justifica
la rebelión!
¡Viva la
guerra popular!
¡Abajo
el Estado reaccionario!
¡Viva la
revolución de nueva democracia!
¡Gloria
al marxismo-leninismo-maoísmo!
Con saludos
revolucionarios,
Comité Central
Partido Comunista
de Nepal (Maoísta)
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