UN MUNDO QUE GANAR
 


Una Respuesta Inicial a Arce Borja

Sobre la Tesis Maoísta de la Lucha entre Dos Líneas

K.J.A., un colaborador de la revista Un Mundo Que Ganar (verano 1995)

            Desde hace ya algún tiempo, Luis Arce Borja, director de El Diario Internacional, ha venido atacando al Movimiento Revolucionario Internacionalista y su dirección, el Comité del MRI (CoMRI), con un nivel cada vez mayor de intensidad, tergiversaciones y acidez. La publicación del Llamado del CoMRI "Agrupémonos todos en la defensa de nuestra bandera roja que ondea en el Perú" dio origen a la publicación de un artículo escrito por Arce cuyo título habla con elocuencia de la profundidad de su análisis político como de su método de lucha: "Del silencio a la charlatanería: MRI y el ejercicio del saltimbanqui".

            Sería muy tentador responder a la diatriba de Arce desde varios ángulos: su historial prolongado de rechazo al MRI; su boicot a la campaña Mover Cielo y Tierra para Defender la Vida del Presidente Gonzalo iniciada por el CoMRI, aunque él haya intentado apoderarse de algunos de los logros de la Campaña; los servicios que Arce le presta a toda suerte de oportunistas y centristas que buscan construir otro "centro" del movimiento comunista internacional opuesto al MRI y sobre la base de todo menos el Marxismo-Leninismo-Maoísmo (MLM); sus intentos de presentar su propia posición errónea como la línea del Partido Comunista del Perú (PCP) del cual él mismo ha guardado celosamente su "independencia"; sus insinuaciones relacionadas con la "capitulación o muerte" del Presidente Gonzalo mientras que, al mismo tiempo, intenta posar revestido de seguidor incondicional del Presidente Gonzalo; y así sucesivamente.

            Todas estas desviaciones no constituyen un mero accidente, sino que, en la práctica, se derivan de la raíz ideológica y política común en que se fundamentan las ideas de Arce. Sin embargo, el examen detallado de la línea y concepción de Arce (y sin mencionar el desenmarañamiento de todas sus distorsiones, su gimnasia retórica, sus citas acomodaticias, su especulación infundada y su deliberada provocación) está fuera del alcance de esta respuesta inicial, y además, podría conducir a distraer la atención de la cuestión principal que aquí nos ocupa, lo que no es la línea oportunista de Arce, sino el carácter de vida o muerte que entraña la lucha entre dos líneas que ha emergido al interior del PCP con el llamado a "luchar por un acuerdo de paz".

            Desde la óptica de esta urgente cuestión, pues, es mucho más útil centrarnos en su artículo anterior titulado "Respuesta a los investigadores del MRI: En defensa de la revolución peruana", artículo que, hasta cierto punto y grado, tiene el mérito de proponer algunas cuestiones políticas importantes (aun si la respuesta que les da Arce sea, invariablemente, errónea), en lugar de su más histérico y más fácilmente refutable artículo en respuesta al Llamado del CoMRI "Agrupémonos¼".

            Esta respuesta inicial se concentra, entonces, en la negativa de Arce a reconocer la lucha entre dos líneas que ha surgido en el PCP y su incapacidad de entender las leyes de la lucha entre dos líneas en general.

*****

            Arce escribe que hablar de una lucha entre dos líneas al interior del PCP es "presentar al PCP como organización corroída por una escandalosa división y debilitada hasta el límite de la destrucción". Semejante confusión es muy extraña viniendo de alguien que se precia de maoísta. Esto revela que no ha entendido virtualmente nada de la naturaleza de la lucha entre dos líneas en el partido, a pesar de que este aspecto constituye uno de las más importantes avances que Mao ha hecho del MLM.

            Constituyendo mucho más que una enseñanza correcta, la tesis de Mao sobre la lucha entre dos líneas al interior del partido está inseparablemente ligada a su análisis general de la naturaleza de la sociedad socialista, la lucha de clases en el socialismo, la continuación de la existencia de la burguesía y la necesidad de llevar adelante la revolución incluso bajo las condiciones de la dictadura del proletariado. Este análisis constituyó el pilar político de la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP), el más grande movimiento revolucionario en la historia de la humanidad y el crisol del cual el maoísmo surgió triunfante como nueva y superior etapa del marxismo.

            El ataque chapucero de Arce al análisis maoísta de la lucha entre dos líneas no expresa cosa distinta que su incapacidad de comprender el Marxismo-Leninismo-Maoísmo como tercera, superior y nueva etapa del marxismo que, como veremos, forma la raíz misma de su odio al MRI y de su esperanza por reagrupar al "movimiento comunista internacional" sobre una base diferente (y, en la práctica, opuesta) al maoísmo.

EL ANALISIS MAOISTA DE LA LUCHA ENTRE DOS LINEAS

            Aplicando las leyes del materialismo dialéctico al propio análisis del Partido Comunista, Mao nos enseñó que el partido mismo es "una unidad de contrarios", unidad entre la línea proletaria, Marxista-Leninista-Maoísta dirigente y el liderato partidario, por una parte; y, por la otra, las líneas y concepciones erróneas que reflejan, en últimas, la concepción del mundo de otras clases. Mao señaló cómo esta lucha de contrarios llega a ser particularmente aguda en el período del socialismo, período en el que la burguesía "justamente está en el seno del Partido Comunista"; empero, la característica básica de la lucha entre dos líneas es que existe tanto antes como después de que se ha establecido la dictadura del proletariado.

            Además, Mao nos enseñó que era justamente librando la lucha entre dos líneas que el partido podía avanzar. Citando algunos de los escritos de Mao sobre esta cuestión en algunos pasajes, Arce muestra que ni siquiera entiende las palabras que está copiando.

            Mao arguye que la lucha entre dos líneas es una característica constante del partido comunista y que, de hecho, sin la lucha contra las ideas erróneas "la vida del Partido tocaría a su fin". Sin embargo, Mao precisa también que la lucha entre el marxismo y el oportunismo pasa por diferentes fases requiriendo, por tanto, formas y medios diferentes para resolverla.

            Vale la pena citar con alguna extensión el libro "Elementos fundamentales del Partido Comunista de China" publicado en Shanghai en 1974 (bajo el liderato de Mao y de la jefatura revolucionaria del Partido Comunista de China [PCCh]), en un aparte que pareciera ser una respuesta directa a Arce:

            "El Presidente Mao dijo: `La oposición y la lucha entre ideas diferentes tienen lugar constantemente dentro del Partido. Este es el reflejo en su seno de las contradicciones entre las clases y entre lo nuevo y lo viejo en la sociedad'" (citado en el folleto "La línea básica del Partido", capítulo 4 [México, 1996], p. 7).

            Es muy interesante que sea éste el pasaje que el propio Arce cita en uno de sus artículos. El libro de texto, sin embargo, procede a explicar correctamente el punto:

            "La lucha de clases en la sociedad inevitablemente se refleja dentro del Partido y se manifiesta de manera concentrada en la forma de la lucha entre dos líneas dentro del Partido. Esta también es una ley objetiva. No queda duda alguna de que la lucha de clases en la sociedad se refleja en el Partido porque nuestro Partido no vive en el vacío sino en una sociedad en que existen clases, y la ideología burguesa, la fuerza de la costumbre y las corrientes internacionales de pensamiento revisionista pueden influir y envenenar al organismo partidario. Además, el imperialismo y el social-imperialismo aprovechan toda oportunidad posible en sus tentativas de derrocar nuestro Estado de dictadura del proletariado y por ende, pretenden por todos los medios posibles meter o encontrar agentes dentro de nuestro Partido. Es constante la posibilidad de que militantes de nuestro Partido se dejen corromper por el enemigo, se dejen degenerar a tal grado que se conviertan en agentes del enemigo de clase. Las diez grandes luchas entre dos líneas que nuestro Partido ha experimentado en los 50 años de su historia eran todas reflejos dentro del Partido de la lucha de clases a nivel nacional e internacional....

            "La naturaleza prolongada de la lucha de clases en la sociedad determina la naturaleza prolongada de la lucha entre dos líneas dentro del Partido. Mientras que existan clases, contradicciones de clase y lucha de clases, mientras que existan los caminos socialista y capitalista, el peligro de la restauración capitalista, y la amenaza de subversión y agresión del imperialismo y el social-imperialismo, la lucha entre dos líneas dentro del Partido, que es un reflejo de estas contradicciones, también continuará. Es posible que esta lucha se manifieste 10, 20 ó 30 veces más y es posible que personas como Lin Piao, Wang Ming, Liu Shao-chi, Peng Te-huai y Kao Kang vuelvan a aparecer. Este es un fenómeno que existe independiente de la voluntad del hombre. Algunos camaradas se sorprenden ante el surgimiento de importantes luchas entre dos líneas dentro del Partido. Esto se debe a que no tienen una comprensión suficientemente clara del carácter prolongado de la lucha de clases y de la lucha entre dos líneas en el período socialista. Tampoco captan que el carácter prolongado de estas luchas se manifiesta como el flujo y el reflujo de la marea: ahora alta, ahora baja. `Alta' y `baja' son solamente distintos rasgos que puede asumir la lucha de clases; no constituyen la diferencia entre la existencia y la ausencia de esta lucha. Asimismo, la expresión `el flujo y el reflujo' no quiere decir la `existencia y desaparición'. Podemos comprender las leyes que rigen su flujo y reflujo, sus mareas altas y bajas, y las vueltas y revueltas de estas luchas solamente cuando captemos firmemente la naturaleza prolongada de la lucha de clases y de la lucha entre dos líneas. Solamente en tales condiciones estaremos plenamente preparados, estaremos en posición para tomar la iniciativa en la lucha de clases y en la lucha entre dos líneas, sin importar cómo el enemigo de clase se disfrace, y podremos seguir el curso de los acontecimientos, dirigirlos y así asegurar el triunfo de la revolución" (obra citada, pp. 7-8; en inglés: A Basic Understanding of the Communist Party of China, Instituto Norman Bethune, Toronto, 1976).

            Desde esta perspectiva maoísta sobre la lucha entre dos líneas, podemos ver que la lucha es continua, pero que definitivamente tiene sus "mareas altas", cuando surge una lucha sobre la propia línea básica del partido. Además, podemos ver que el fenómeno de "se dejen degenerar a tal grado que se conviertan en agentes del enemigo de clase" es una característica de la lucha entre dos líneas y no, como sustenta Arce, una prueba de que semejante lucha no existe.

            Este es precisamente el proceso que, en la práctica, ha tomado lugar en el seno del PCP. El Comité Central del PCP ha analizado la existencia de una "línea oportunista de derecha" (en adelante, LOD) dentro del Partido, línea cuyos orígenes se remontan hasta mucho antes que estallara la lucha sobre los "acuerdos de paz". En un documento del Comité Central del PCP, de febrero de 1994, se llama al partido a la "necesidad de elevar la lucha a nivel de línea". El documento formula en forma esquemática:

            "Prestar atención a la lucha de dos líneas, desarrollarla para potenciar la guerra popular que es lo principal y la que define y definirá. Es necesario profundizar en los antecedentes, proceso y situación actual para definir el nivel de la lucha en todo el Partido" (UMQG 1995/21, p. 22).

            Bajo condiciones específicas, diferencias de largo tiempo se han convertido en una línea política real y concreta en que se opone a la línea básica del PCP (la "lucha por un acuerdo de paz"), línea errónea defendida tanto dentro como fuera de la dirección del PCP. Esta lucha de dos líneas constituye el reflejo de la actual lucha de clases en la sociedad, especialmente la propia Guerra Popular, y por eso es correcto hacer énfasis en que, si la línea incorrecta llegara a dominar, el futuro mismo de la guerra se vería perjudicado.

            Arce afirma que "cuando se habla de `lucha de dos líneas', lo único que se consigue es neutralizar la lucha contra los capituladores". ¿Cómo? ¿Llevar a cabo una lucha contra lo que la dirección del PCP ha denominado "línea oportunista de derecha" implicaría, de repente, ablandar la lucha en contra de los capituladores?

            En su artículo "Respuesta a los investigadores del MRI", Arce intenta explicar que la "lucha entre dos líneas" es diferente a una lucha de vida o muerte, o sea que ésa es algo que sólo toma lugar con camaradas que hayan cometido errores sin haberse convertido en enemigos del partido y la revolución. Por supuesto, como se señaló antes, la lucha de dos líneas existe permanentemente y pasa por transformaciones, a medida que la contradicción entre el Marxismo-Leninismo-Maoísmo y el revisionismo se desarrolla en forma de olas como se ha descrito antes. Sin embargo, los Maoístas ponen el énfasis precisamente en las mareas altas, en los puntos álgidos de la lucha entre dos líneas justo cuando es necesario librar una lucha cabal sobre la línea básica del partido. Esto es lo que los camaradas del PCCh quieren decir cuando hablan de las "diez grandes luchas entre dos líneas". Sinceramente, es muy difícil comprender, ¿¡cómo es que Mao haya "neutralizado" la lucha contra Liu Shao-chi, Lin Piao o Deng Xiao-ping iniciando grandes luchas entre dos líneas en su contra!?

            Arce no entiende las "luchas entre dos líneas", pues se refiere a ellas sólo para el caso de contradicciones "no antagónicas" que "se resuelven a través de la crítica y la autocrítica". Él las entiende como "método de lucha que tiene que ver con la tarea de persuadir y buscar que los camaradas que expresan ideas perniciosas y erróneas vuelvan a la línea correcta". Cuando una contradicción "se convierte en antagónica, en tanto expresa intereses irreconciliables, su solución será a través de una frontal lucha de clases". Y continúa argumentando que en tales casos "es imperativo ejecutar medidas radicales de lucha, entre ellas cobra validez la depuración, y una rigurosa selección de cuadros y militantes".

            De esta manera vemos cómo, en la concepción del mundo de Arce, la lucha entre dos líneas no tiene nada que ver con "una frontal lucha de clases". Minimiza la lucha entre dos líneas y reduce su alcance hasta convertirla en una simple forma de ayudar a camaradas básicamente buenos a superar sus errores de concepción y práctica. Una vez que la contradicción adquiere el carácter de antagonismo abierto, de acuerdo con Arce, ésta debe tratarse por otros medios quedando la "lucha entre dos líneas" específicamente excluida.

            Esto es erróneo y va contra la línea y la práctica de los maoístas. Por ejemplo, en reiteradas oportunidades el PCP ha hablado de la importancia de la lucha entre dos líneas que tuvo lugar en las filas del Partido en la víspera del inicio de la Guerra Popular (Inicio de la Lucha Armada, o ILA). Sin tal lucha (que, de ninguna manera, constituyó un proceso suave o armonioso y provocó la salida de un considerable número de dirigentes y miembros del partido), no habría habido Guerra Popular. En los años que siguieron al ILA y hasta donde nosotros conocemos, no ha estallado otra gran lucha entre dos líneas dentro del PCP. Para citar el término del texto del PCCh citado antes, la lucha entre dos líneas ha estado en "marea baja". El estallido de una línea oportunista de derecha desenfrenada dentro del PCP en octubre de 1993 ha dado ocasión al desarrollo de una lucha de importancia aún mayor a aquélla contra la línea incorrecta en los tiempos del ILA.

            La concepción maoísta de la lucha entre dos líneas no implica que se deban tolerar en el partido a los revisionistas obstinados, ni que la lucha contra el revisionismo deba limitarse a la crítica y la autocrítica, como Arce parece entender (incorrectamente) la cuestión. Una vez surgida una gran lucha entre dos líneas, la jefatura proletaria dentro del Partido debe librarla enérgicamente y resolverla. Su resolución es nada menos que librar una feroz lucha entre dos líneas. ¿Acaso Mao mismo no "resolvió" la contradicción con Liu Shao-chi y Lin Piao justamente movilizando a todo el partido y a las masas para librar una feroz lucha política e ideológica? ¿No es acaso la Revolución Cultural el ejemplo por excelencia de "medidas radicales de lucha"?

            Y por eso, la "lucha entre dos líneas" puede continuar incluso después de que los principales defensores de tal línea se han ido o han sido expulsados del partido. De nuevo, las más importantes luchas entre dos líneas al interior del Partido Comunista de China (especialmente en el período de la Revolución Cultural) son muy ilustrativas al respecto. La lucha entre dos líneas librada contra las líneas de Liu Shao-chi y Lin Piao continuó, e incluso se intensificó, mucho tiempo después de que sus jefes revisionistas habían sido hechos trizas (y en el caso de Lin Piao, ¡mucho tiempo después de su muerte!).

            Ello se debe a que el propósito de la lucha entre dos líneas, según la concepción maoísta, no puede reducirse simplemente a la expulsión de sus representantes revisionistas del partido. Existe siempre la necesidad de denunciar cabal y profundamente la línea revisionista, fortalecer la línea correcta y formar a los comunistas y a las masas en el curso del combate contra las líneas incorrectas, a la vez que luchar por erradicar sus nocivas influencias. La lucha entre dos líneas no excluye la necesidad de tomar firmes medidas orgánicas para proteger la integridad del partido (como la expulsión, etc.). Casi siempre, cuando se libran decisivas luchas entre dos líneas, es necesario adoptar tales medidas; empero, a diferencia de Arce, los maoístas no creen que la lucha política y las medidas orgánicas sean mutuamente excluyentes. Por el contrario, los maoístas creen que las medidas organizativas se derivan de la línea política y le sirven a ella, y que las medidas organizativas nunca pueden ser un sustituto de las luchas entre líneas que se requieren.

            Ha habido, mucho antes de Mao, luchas muy importantes contra el revisionismo y el oportunismo. La lucha contra Trotsky, que discutiremos más adelante, es un ejemplo, como también lo han sido la lucha de Lenin contra el revisionismo de la Segunda Internacional, la lucha de Marx contra Proudhon, etc. Incluso en la propia China fue necesario "depurar" al Partido de un número de renegados a su interior.

            Mao sintetizó la experiencia pasada del movimiento comunista internacional y fue capaz de entender por qué y cómo tenían lugar estas luchas repetidas. Tuvo que someter a crítica y análisis la experiencia pasada al respecto. Mao entendía que no era suficiente sacar a los líderes revisionistas de sus posiciones dentro del Partido, y que la lucha entre el marxismo y el revisionismo tiene que llevarse a las masas centrando su atención en la línea, y no simple ni principalmente en los crímenes de los jefes revisionistas (aunque los mandamases revisionistas inevitablemente cometen crímenes).

            La lucha entre dos líneas no surge "de la nada". (Y por eso, en parte, el método de Arce de reducirla a un mero "complot policial" es debilitante y contraproducente). La lucha entre dos líneas invariablemente tiene sus orígenes (o "antecedentes" como lo formula el documento del Comité Central del PCP) en diferencias y tendencias políticas al interior del partido anteriores al surgimiento de una importante lucha entre dos líneas. El surgimiento de la lucha entre dos líneas constituye la ocasión, la necesidad, de hacer destacar más muchas cuestiones políticas que existían antes en una forma menos desarrollada. La lucha entre dos líneas representa la consolidación de tendencias erróneas y oportunistas en el partido como línea política opuesta, pero de la misma manera da origen a lo opuesto: un dominio superior, más profundo y más consecuente del MLM por parte del liderato y del partido en su conjunto. Así se desarrolla el MLM: en medio de tormentas y furia. Cuando estalla la lucha entre dos líneas, es necesario luchar a brazo partido por la línea revolucionaria del partido. Y a través de este proceso, la línea básica se puede desarrollar y se desarrolla no sólo para responder a los desafíos inmediatos impuestos por la línea oportunista, sino también y de mayor importancia, para estar a la altura de los retos del proceso revolucionario y el inevitable surgimiento de nuevas líneas oportunistas en el futuro. La lucha entre dos líneas no es un reconocimiento de debilidad, sino la fuerza motriz que impulsa el trabajo revolucionario del partido.

            La existencia de la lucha entre dos líneas entre el Marxismo-Leninismo-Maoísmo y el revisionismo constituye un fenómeno objetivo independiente de nuestra voluntad. Es también inevitable que, de un momento a otro, surjan nuevas jefaturas revisionistas que luchan por derrocar el carácter proletario del partido. Estas pruebas son muy vinculadas con acontecimientos importantes en la lucha de clases, cuando, por ejemplo, cuestiones vitales del futuro de la revolución se expresan de forma concentrada en desacuerdos en cuanto a la línea política.

            La cuestión no es, por tanto, si es posible "prevenir" el surgimiento de semejantes líneas oportunistas, de la misma manera que, dado el nivel actual de desarrollo de las fuerzas productivas y del conocimiento científico, no es posible prevenir violentos huracanes. Mucho más que eso, lo central aquí es cómo preparar al partido y a las masas para enfrentar tales "huracanes" políticos: para derrotar las líneas oportunistas que surjan y convertir la derrota de una línea revisionista en una fuerza propulsora del proceso revolucionario.

            El surgimiento de repetidas luchas entre dos líneas no implica que el partido esté estancado ni que no pueda más que defenderse de ataques repetidos. En la medida en que se propina la derrota de cada línea oportunista que surge, es nuestro deber y destino arrancar aún más profundamente las raíces ideológico-políticas de estas líneas, haciendo el partido cada vez más fuerte y más templado para llevar a cabo sus tareas revolucionarias. Nuevamente, esto es exactamente lo que Mao hizo dentro del Partido Comunista de China y es la forma como entendemos el llamado del Comité Central del PCP a "elevar la lucha a nivel de línea".

LA GRAN REVOLUCION CULTURAL PROLETARIA

            Como ya se precisó, la Gran Revolución Cultural Proletaria constituyó el crisol definitivo en el cual el desarrollo del marxismo-leninismo llevado a cabo por Mao Tsetung alcanzó una nueva, tercera y superior etapa del marxismo. Es por esto que una comprensión correcta de la GRCP hace parte de la médula misma del maoísmo.

            Los reaccionarios y revisionistas de todo cuño han concentrado sus ataques en la GRCP, en sus fundamentos y lecciones políticos e ideológicos, porque buscan negar la universalidad del maoísmo. Existen hoy también fuerzas que, diciéndose parte del movimiento comunista internacional, declaran reconocer las grandes contribuciones revolucionarias de Mao e incluso su "lucha contra el revisionismo" en tanto que, por otra parte, luchan a brazo partido contra el maoísmo como tercera etapa del marxismo y, especialmente, contra la línea y práctica de Mao de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado.

            Por supuesto, en este artículo sólo es posible tocar brevemente y de pasada la importancia histórico-mundial de la GRCP. Sólo esperamos que nuestros lectores se remitan a estudiar de nuevo el abundante material disponible sobre la GRCP, material escrito tanto por los revolucionarios chinos como por el Movimiento Revolucionario Internacionalista y sus partidos y organizaciones participantes, teniendo la cuestión de la lucha entre dos líneas en el Perú siempre en mente.

            Académicos burgueses han tratado, con frecuencia, de calumniar a la GRCP tildándola de una pugna por el Poder en la cúpula del PCCh y llevada a cabo por un puñado de individuos o "camarillas". De acuerdo con este punto de vista, durante la GRCP Mao y los revolucionarios manipularon vilmente a las masas. Tal "interpretación" de la GRCP es algo que cabe esperar de los enemigos de clase y de académicos burgueses cuya concepción de clase les impide comprender el papel de las masas populares.

            La misma línea de ataque, que considera que la GRCP no fue más que una riña burguesa por el Poder en la cúpula del partido, la adoptan también los críticos que se llaman comunistas. Así fue el método de Enver Hoxha, líder del Partido de Trabajo de Albania, quien atacó a Mao luego de su muerte y del derrocamiento de la dirección proletaria en China. Algunos otros que no estaban de acuerdo con las conclusiones reaccionarias de Hoxha ni de tildar a Mao de "nacionalista" y "populista", entre otras cosas, compartieron hasta cierto punto el método de Hoxha, y especialmente su incapacidad de comprender la naturaleza de la lucha entre dos líneas en China. Al igual que Hoxha, preguntaron por qué Mao simplemente no se deshizo de los revisionistas sacándolos del partido con medidas administrativas.

            En una memorable entrevista en 1967 ante la delegación militar de Albania, al preguntársele "¿Cuál creen ustedes que es la meta de la Gran Revolución Cultural?" y luego de que varias voces contestaran "luchar contra los dirigentes seguidores del camino capitalista en el seno del partido", Mao contestó:

            "Luchar contra los dirigentes seguidores del camino capitalista es la tarea principal, pero esto no significa que sea la meta. La meta es resolver el problema de la concepción del mundo, es la cuestión de erradicar las raíces del revisionismo.

            "El Comité Central ha hecho énfasis una y otra vez en que las masas se deben educar y liberar ellas mismas, porque la concepción del mundo no se les puede imponer. Para transformar la ideología es necesario que las causas externas actúen a través de las causas internas, aunque estas últimas son lo principal. ¿Si la concepción del mundo no se transforma, cómo puede decirse que la Gran Revolución Cultural es una victoria? Si la concepción del mundo no es transformada, entonces aunque haya ahora 2.000 dirigentes seguidores del camino capitalista en esta Gran Revolución Cultural quizá sean 4.000 la próxima vez" (citado en ¡Elecciones, no! ¡Guerra Popular, sí!, PCP, Ediciones Bandera Roja, 1990. Véase el texto íntegro del discurso en Un Mundo Que Ganar 1985/1).

            Vemos de esta manera que para Mao, a diferencia de Arce, no existe una gran muralla entre la necesidad de hacer trizas la jefatura contrarrevolucionaria y la lucha política e ideológica. El objetivo político inmediato de derrocar a los seguidores del camino capitalista era un medio y un vehículo para llevar adelante la lucha transformadora para extirpar las raíces del revisionismo.

¿LUCHA DE DOS LINEAS O COMPLOT POLICIAL?

            En un revelador subtítulo, Arce pregunta "¿Lucha de dos líneas o patraña contrarrevolucionaria?". Su argumento es que la "lucha por un acuerdo de paz" no tiene una base interna en el Partido y que ella es sólo el invento de la policía política.

            De nuevo, el punto de partida de Arce es su incomprensión de la lucha entre dos líneas. Arce intenta usar la lucha de Stalin contra Trotsky como prueba de que, una vez que la contradicción devenga en antagónica, ya no se trata más de una "lucha entre dos líneas". Sin embargo, esto es contrario a la verdad. La lucha de los bolcheviques contra Trotsky fue precisamente un ejemplo de una lucha entre dos líneas, un gran ejemplo al respecto. Stalin movilizó a todo el partido bolchevique y a todo el movimiento comunista internacional para derrotar cabal y completamente a Trotsky, a sus seguidores y, sobre todo, su línea. De hecho, fue a través de esta gran lucha que todo el movimiento comunista internacional pudo consolidar una comprensión básica de un gran número de cuestiones políticas vitales que actualmente damos por resueltas; por ejemplo, la posibilidad de construir una sociedad socialista en un solo país si ello es necesario, el carácter de dos etapas que tiene la revolución en los países oprimidos, y muchos puntos más.

            Los trotskistas sí que ayudaron en la práctica al enemigo de clase, y no es poca la evidencia que existe de su colaboración con el aparato contrarrevolucionario del enemigo. Sin embargo, Stalin no se contentó con señalar a Trotsky solamente como un "conspirador policial" y despachar el caso así no más. De hecho, algunas de sus obras más importantes, como Cuestiones del leninismo, las escribió al fragor de esta importante lucha.

            No obstante, no fue hasta Mao que el movimiento comunista internacional llegó a adquirir una comprensión cabal y profunda de este fenómeno de la lucha entre dos líneas y de los medios para llevarla a cabo. De hecho, esta gran contribución de Mao ha estado bajo ataque constante, no sólo de los revisionistas de la URSS y de los revisionistas derrotados de China. Luego de la muerte de Mao, su tesis sobre la lucha entre dos líneas se convirtió en un importante blanco de ataque tanto de la Derecha en China, comandada por Deng Xiao-ping, como de un punto de vista aparentemente "opuesto", el de Enver Hoxha de Albania.

            Hoxha alegaba que Mao "había permitido" la existencia de la burguesía dentro del Partido por el simple hecho de haber reconocido la existencia objetiva de la burguesía y de la línea revisionista en el partido y, por lo tanto, de la necesidad de luchar por prevenir el ascenso del revisionismo. Como Arce, Hoxha intentó contraponer la experiencia de Stalin al análisis más avanzado de Mao y a su práctica al mando de la GRCP. Como Arce, Hoxha se empeñaba en argumentar que librar una "lucha entre dos líneas" era una especie de liberalismo o blando expediente en la lucha contra el enemigo de clase. Como Arce, Hoxha se empeñaba en sustentar que admitir la existencia objetiva de la línea burguesa llevaba a confesar la debilidad del partido proletario. Hoxha argumentaba en términos de la "pureza" del Partido, con el corolario de que el revisionismo sólo podía explicarse como acción directa del enemigo y no a partir de las contradicciones internas en el propio Partido. Al argumentar de esta forma, Hoxha (y Arce) buscan basarse en Stalin, tomando sus puntos más débiles y sus limitaciones, en lugar de sus genuinas y grandes contribuciones positivas (como la lucha contra Trotsky, correctamente comprendida desde el plano superior del Marxismo-Leninismo-Maoísmo).

            De hecho, si examinamos las diversas luchas entre dos líneas dirigidas por Mao contra las líneas revisionistas dentro del Partido Comunista de China, podemos ver que, casi inevitablemente, la lucha contra la jefatura revisionista en el partido incluye, en un grado u otro, intrigas de parte del enemigo abiertamente contrarrevolucionarias.

            Fue así el caso del asunto Lin Piao. En 1971, Lin Piao atentó contra la vida de Mao Tsetung, actuando con el apoyo de los contrarrevolucionarios revisionistas de la URSS. Cuando su complot falló, murió cuando su avión se estrelló mientras trataba de huir a la Unión Soviética.

            El PCCh denunció correctamente a Lin Piao como un "super-espía". En realidad, un ejemplo más evidente de maquinación con el aparato contrarrevolucionario del enemigo difícilmente podría traerse a colación. No obstante todo esto, ¿acaso Mao y el Partido Comunista de China se contentaron con simplemente denunciar a Lin Piao como agente, a sabiendas de que lo fue? ¿Significa esto que cualquier referencia a la "lucha entre dos líneas" contra Lin Piao y su camarilla deba prohibirse en tanto que, de lo contrario, llevaría a "legitimar" su complot?

            Cualquiera que sepa lo mínimo de la historia del Partido Comunista de China ya conoce la respuesta. Mao y la dirección revolucionaria del partido tomaron el asunto de Lin Piao como el momento para lanzar una profunda y omnímoda lucha contra el revisionismo. Mucho tiempo después de la caída del avión de Lin Piao en el desierto de Mongolia, se les instaba a las masas chinas a profundizar la crítica a Lin Piao, vivo o muerto. Y esto se debe a que Mao y sus seguidores comprendieron que era mucho más que los crímenes de un renegado lo que estaba en juego, que la capitulación misma tiene sus bases materiales objetivas contra las cuales es necesario luchar para avanzar la revolución. Explicaron a las masas por qué surgen dirigentes como Lin Piao y cómo luchar contra ellos. Un punto de vista opuesto, que simplemente hubiera reducido la lucha a la denuncia de la conducta conspiradora y criminal de Lin Piao, habría desarmado políticamente al Partido.

            No hay duda de que por lo menos algunos exponentes de los "acuerdos de paz", están trabajando a conciencia con el enemigo de clase. El Comité Central del PCP y todas las filas del Partido y las masas revolucionarias están en lo correcto cuando denuncian firmemente tales actividades y lanzan una lucha feroz en su contra. Empero, eso no cambia el hecho de que semejante actividad está inseparablemente ligada con la propia Línea Oportunista de Derecha. La LOD conduce a la capitulación, y no puede ser de otro modo. Es erróneo sólo buscar denunciar, como lo hace Arce, la "conexión policial" y no refutar y luchar contra el contenido concreto de las líneas y argumentos de los defensores de un acuerdo de paz.

            En otras palabras, como regla general la mano del enemigo de clase se encuentra metida en toda importante lucha entre dos líneas. La cuestión principal no es si fueron algunos líderes al interior del Partido quienes inventaron la LOD y los argumentos de un "acuerdo de paz", o si el impulso inicial vino de la policía. En ambos casos, la línea de "luchar por un acuerdo de paz" tiene antecedentes, de acuerdo con el Comité Central del PCP, en posiciones erróneas anteriores defendidas por algunos militantes del Partido, y la LOD ha atraído un significativo número de militantes del PCP (el propio Arce cita cifras que indicarían que los seguidores de esa línea pueden incluir cientos de presos).

PROFUNDIZAR LA LUCHA

            El propósito de llevar a cabo la lucha entre dos líneas no es en absoluto "conciliar" con la Línea Oportunista de Derecha (de la misma manera que a Mao no se le puede acusar, como Hoxha intentó, de ser culpable de haber "conciliado" con el revisionismo en el PCCh). Lo central es "elevar la lucha a nivel de línea" (como dice el documento del Comité Central de febrero de 1994) y, sobre esta base, más cabalmente criticar, repudiar y derrotar la LOD. Esto no es algo que solamente deba llevarse a cabo en el Perú. Son muchas las cuestiones políticas en juego en esta lucha, cuestiones que son, para el MRI y el movimiento comunista internacional, de vida o muerte. A través de este proceso en que el MRI (junto con otros) está participando activa y cabalmente en la lucha entre dos líneas, todo el movimiento puede y debe llegar a una comprensión más profunda y rica de los principios Marxista-Leninista-Maoístas.

            Los comentarios de Arce de que una "lucha entre dos líneas" sería un "asunto interno" del PCP, son realmente extrañas. ¿Fue acaso la lucha de Stalin contra Trotsky un "asunto interno"? ¿Fue la GRCP simplemente un "asunto interno" del PCCh? ¿No sirvió acaso de una escuela para todo el movimiento comunista internacional? ¿Acaso esa lucha no jugó un papel muy importante en la difusión del MLM en todo el mundo, incluyendo en la formación del Presidente Gonzalo quien vivió en China durante seis tumultuosos meses de la GRCP? Afortunadamente ni Marx, ni Engels, ni Lenin, ni Stalin ni, ciertamente, Mao vieron jamás la lucha entre dos líneas como un "asunto interno" sino como una lucha vital para todos los comunistas del mundo.

            Arce cree que examinar detalladamente una línea incorrecta le da, de alguna manera, credibilidad. Arce prefiere el rechazo sin análisis y el repudio sin crítica. ¿Es ésa una opción viable? E incluso, si fuera posible pasar por alto la lucha ideológica y política, ¿sería éste el mejor medio de brindar ayuda al PCP y a las fuerzas maoístas a nivel internacional?

            Cualesquiera que sean los orígenes del llamado de "luchar por un acuerdo de paz", es una realidad que la LOD representa una línea oportunista internamente cohesionada, basada en cierto análisis de la situación en el Perú y en el mundo. No será posible derrotar semejante línea de manera cabal si simplemente se despacha el asunto como un mero complot policial. Y más aún, elementos importantes de esta línea pueden encontrarse en otros países y en otros partidos.

            Lo que se requiere, entonces, es un movimiento de crítica de masas dirigida a repudiar la LOD y, sobre esa base, fortalecer y consolidar la comprensión de la línea MLM correcta. Los maoístas siempre hemos estado por este método y lo vamos a defender y aplicar vigorosamente hoy.

EL ATAQUE DE ARCE A LA INVESTIGACION

            El hecho de que Arce no entienda la necesidad de librar una lucha entre dos líneas, hace que se lance furiosamente contra el MRI por haberse comprometido en un proceso de investigación y estudio de las líneas opuestas y de la situación en el Perú. Después de todo, de acuerdo con la visión simplista de Arce, un complot policial es un complot policial y nada más, así que ¿que habría que investigar? Arce no ve la necesidad de refutar la LOD; en lugar de eso, considera que buscar refutarla "le da credibilidad" a lo que para él es la "falsa" idea de la existencia de una "lucha entre dos líneas".

            En su lucha contra la posición del MRI, Arce deja ver su propia ignorancia y/o especula sobre la inexperiencia de algunos de sus lectores respecto de la historia del tratamiento de importantes luchas entre el marxismo y el revisionismo en el seno del movimiento comunista internacional. Arce argumenta en uno de sus escritos anteriores contra el MRI, por ejemplo, que Mao criticó el revisionismo jruschovita cuando éste surgió en la Unión Soviética en 1956 a raíz de un desenfrenado ataque a Stalin. Es cierto que Mao criticó a Jruschov, primero de manera privada al interior del Partido, y luego, empezando en 1960, indirecta pero públicamente en una serie de artículos. Sólo fue en 1963 que Mao y el PCCh lanzaron una polémica frontal contra Jruschov y se deslindaron públicamente de Jruschov y de los revisionistas modernos, más de seis años después de que Jruschov presentara su infame discurso secreto contra Stalin. De hecho, el Partido Comunista de China firmó dos importantes declaraciones internacionales (las Declaraciones de Moscú de 1957 y 1960) con los revisionistas jruschovitas (mientras que, al mismo tiempo, desarrollaba paso a paso la lucha contra las tesis jruschovitas, y luchaba contra la inclusión de semejantes tesis en esas dos Declaraciones).

            Es también claro que, como resultado de esa lucha de Mao contra Jruschov, con la disecación de cada uno de sus argumentos y su refutación sobre la base de la ideología proletaria, la comprensión de todo el movimiento comunista internacional avanzó a un nivel superior. En gran medida, se sentaron los fundamentos políticos del nuevo movimiento comunista con las "Cartas Abiertas" del Partido Comunista de China al Partido Comunista de la Unión Soviética. Debe notarse de pasada que Mao y el PCCh fueron incluso más lejos, llegando a "hacer circular", y de hecho reimprimir, los artículos revisionistas de Jruschov. Esto se debió, en parte, al respeto por la práctica establecida en el seno del movimiento comunista internacional de imprimir los documentos de quienes estaban siendo criticados. Pero, de manera más importante que un mero aspecto formal, ello se debió a la necesidad política de capacitar a los comunistas para examinar cabalmente, y para repudiar críticamente, los argumentos revisionistas. Debemos agradecer que Mao no hubiera adoptado el método simplista que defiende Arce.

            Nuestro propósito aquí no es examinar todas las razones de Mao para adoptar este método específico en su lucha contra el revisionismo jruschovita. En la práctica, toda lucha importante en el movimiento internacional tendrá sus propias particularidades, como cuáles sean los mejores métodos y tácticas para desarrollar la lucha entre dos líneas. Pero es útil dar un vistazo a la lucha magistral de Mao contra los revisionistas jruschovitas (incluidas las tácticas que adoptó), no sólo para despejar la confusión nacida de la falsificación (o ignorancia) que Arce hace del proceso de lucha dirigido por Mao (véase "El silencio de los corderos" de Arce); sino que también pone en un poco más de perspectiva el vitriólico ataque de Arce que alega un supuesto "silencio" del MRI frente a la lucha entre dos líneas en el Perú.

            Primero que todo, debe señalarse que incluso durante el año y medio (y no "casi dos años" como lo dice Arce) que corrió entre el llamado de "luchar por un acuerdo de paz" y la salida de la declaración "Agrupémonos todos en la defensa de nuestra bandera roja que ondea en el Perú", el MRI nunca fue "neutral". La resolución del MRI de diciembre de 1993, con motivo del centenario del natalicio de Mao, al mismo tiempo que la histórica adopción del Marxismo-Leninismo-Maoísmo por el MRI, apoya clara y firmemente la continuación de la Guerra Popular. Y, por supuesto, durante todo este período, el Movimiento siguió llevando a cabo la histórica campaña Defender de la Vida del Presidente Gonzalo, iniciada por el MRI pocos días después de la captura del Presidente Gonzalo, mientras que a ciertas personas no se les pudo encontrar por ningún lado.

            Más aún, las orientaciones del CoMRI para estudiar la lucha de líneas en el Perú (que han sido dadas a conocer públicamente) dejan en claro que el CoMRI nunca presentó las cuestiones en juego en esta lucha de una manera agnóstica o neutral. Los criterios para juzgar la lucha entre dos líneas se basaron, clara y categóricamente, en el MLM y, específicamente, en los principios de la guerra popular prolongada.

NO ES UNA CUESTION DE "TIEMPO"

            En una fase más temprana de la disputa entre Arce y el MRI, alguna gente pensaba que los ataques de Arce podían explicarse por su "impaciencia" respecto de lo que él percibía como el "silencio" del MRI ante la lucha entre dos líneas. Pero, en la práctica, la reacción de Arce al Llamado del Comité del MRI "Agrupémonos todos en la defensa de nuestra bandera roja que ondea en el Perú" constituye una prueba de que el "silencio" o la "rapidez" no es, realmente, el problema. Según Arce, las palabras del MRI son mucho peores de lo que él percibía como el "silencio" del MRI y, en consecuencia, aumenta su nivel de malicia.

            De nuevo, el problema es que, para Arce, el pecado original del CoMRI es haber querido examinar las líneas que han surgido en esta lucha. Arce busca despachar la LOD considerando que no es nada más que un complot de la policía. Sin embargo, existe en la práctica un número de cuestiones vitales, cuestiones de vida o muerte para la revolución que han de examinarse a través de esta lucha: la diferencia entre la táctica que Mao empleó en algunas ocasiones de negociar en aras de mantener la Guerra Popular, posición completamente opuesta a la política revisionista de combatir para cobrar más fuerza en una estrategia de negociaciones; varias cuestiones sobre la posibilidad de iniciar la guerra popular, mantenerla y llevarla hasta la victoria, dada la situación internacional actual; cómo fortalecer la dirección de un partido comunista ante golpes serios. Éstas son sólo algunas de las cuestiones que están en juego en este debate, cuestiones que han surgido no sólo en el Perú, sino también en el curso de la lucha revolucionaria en otros países.

            ¿Se fortalece o debilita el movimiento revolucionario en el Perú y en todo el mundo examinando estas cuestiones? ¿Será realmente cierto que los argumentos de la LOD pueden despacharse simplemente con la denuncia de un complot policial? ¿Adoptar esa posición ayudará a derrotar esa línea y a minimizar el daño que ha creado?

            En lugar de ponerse a examinar todas estas cuestiones y apoyar al PCP y a todo el movimiento internacional en su combate contra la LOD, Arce declara que tal lucha es, por un lado, innecesaria; y por el otro, que le da "legitimidad". Y claro, ante esto hay que preguntarse ¿a quién beneficia la prohibición de la lucha entre dos líneas? ¿No será acaso la propia Línea Oportunista de Derecha? ¿Esta posición, no nos recuerda a los dirigentes del Partido Comunista de China, como Lin Piao, que argüían que la Revolución Cultural debía declararse terminada y que la atención de las masas debía centrarse en la producción una vez tumbado Liu Shao-chi? ¿No suena un poco a los dirigentes que, como Deng, se opusieron furiosamente a los esfuerzos de Mao y de los revolucionarios chinos para ir mucho más profundamente en su lucha de crítica de Lin Piao y Confucio, por temor a que la lucha entre dos líneas también los identificara a ellos?

LUIS ARCE BORJA, FALSO PORTAVOZ DEL PCP

            En su polémica, Arce se empeña duramente en implicar, sin jamás atreverse a decirlo abiertamente en forma impresa, que él representa el pensar y los puntos de vista del Comité Central del PCP. Además, lanza una sarta de acusaciones al MRI por abordar la lucha entre dos líneas de una manera diferente a la manera en que lo hace el Comité Central del PCP.

            Primero que todo, es y ha sido necesario y correcto que el MRI trate la cuestión de una manera diferente a la del Comité Central del PCP. El MRI es un movimiento internacional que agrupa vanguardias maoístas de todo el mundo, y sus responsabilidades tienen que ser, necesariamente, diferentes a las de cualquier partido particular, incluido el PCP. Esto es aún más cierto para el caso de una ­lucha entre dos líneas en el seno de la lucha más avanzada del mundo en la actualidad. Más aún, el MRI nunca ha declarado hablar por el Comité Central del PCP, aunque el MRI sí ha apoyado con firmeza la continuación de la Guerra Popular y, por medio del Llamado "Agrupémonos todos en la defensa de nuestra bandera roja que ondea en el Perú", el MRI le ha brindado al PCP su apoyo sin reservas en su tarea de avanzar la Guerra Popular y en la lucha contra la LOD.

            No obstante, acusar al MRI de haber hecho "caso omiso" de la opinión del Comité Central del PCP o de haber suprimido sus documentos es realmente absurdo. Los métodos que el MRI usa para circular los documentos y opiniones de los diferentes partidos y organizaciones que lo conforman son, naturalmente, desconocidos por directores de periódicos, sean amigos o enemigos.

            Lo que perturba es el intento de Arce, francamente deshonesto, de querer dar a entender que él está defendiendo la línea del Comité Central del PCP. Cualquiera puede estudiar los documentos de Arce de arriba a abajo sin encontrar ninguna mención de la "Línea Oportunista de Derecha" que el propio Comité Central del PCP ha denunciado de manera tan fuerte. (Y como toda esta idea es, en realidad, un completo anatema de la posición de Arce, la palabra "LOD" aparece sólo en una cita de un documento del Comité Central, usada fuera de contexto, escrita en siglas para que el lector no tenga idea de a que se está refiriendo. Luego, se le hace caso omiso a la idea con toda prontitud.)

            Por supuesto, Arce es libre de sostener, contra toda evidencia, que semejante "lucha entre dos líneas" no haya surgido en el PCP. Pero no es libre de insinuar que ése sea el punto de vista del Comité Central del PCP.

            El método de Arce es aderezar sus artículos con pedazos y cachos de pretendidas "informaciones privilegiadas" que proclama haber conseguido, con la esperanza de hacerse aparecer como "en la movida". Las citas (y deformaciones deliberadas) que Arce hace de un documento interno del MRI es un ejemplo contundente. Esto constituye una típica deformación profesional entre ciertos tipos de periodistas. Pero sería muy peligroso hacer pasar este método periodístico por argumento político. Que el lector esté advertido: las citas de Arce deben ser tomadas con muchísimas reservas: a menudo son falsas, generalmente son distorsionadas y siempre están fuera de contexto. Son típicas de ese voyerismo y chismorreo que tanto fascina a quienes se quedan a la orilla de la lucha revolucionaria y evitan asumir responsabilidades reales como parte de una vanguardia comunista disciplinada.

            Por ejemplo, basándose en lo que dice son secciones inéditas de su entrevista al Presidente Gonzalo, Arce afirma que un tal Morote no es dirigente del PCP y que, por tanto, es erróneo decir que algunos dirigentes del PCP han estado involucrados o han apoyado la lucha por un acuerdo de paz. En realidad, ninguno de los documentos del MRI jamás ha mencionado a Morote ni a nadie más por nombre como "dirigente" que aboga por un acuerdo de paz. Pero en realidad entre los exponentes principales de la "lucha por un acuerdo de paz", hay cierto número de personas que en el pasado han estado relacionadas con la dirección del PCP. No le ayuda para nada a la lucha contra la LOD afirmar lo contrario dada la evidencia existente, ni da ese argumento el Comité Central del PCP, aunque éste correctamente destaca que los cabecillas de esta línea no son más que un puñado.

EL PRESIDENTE GONZALO

            La posición del MRI respecto al Presidente Gonzalo ha sido siempre clara y consecuente. El MRI ha dirigido la campaña internacional para Defender la Vida del Presidente Gonzalo y continuará haciéndolo.

            Una vez más, sería mejor que Arce examinara cuál es la evaluación que hace el Comité Central del PCP del papel del MRI en la Campaña para Defender la Vida del Presidente Gonzalo, antes de ofrecer su propia evaluación subjetiva, errónea e individualista, en lugar de la evaluación de una vanguardia comunista. (Y que Arce explique también su propia inactividad y el propio silencio mudo de El Diario Internacional en relación con esta gran lucha.) El MRI ha venido luchando duramente contra el aislamiento y las condiciones de confinamiento que sufre el Presidente Gonzalo. La necesidad de continuar esta lucha la destaca otra vez el reciente Llamado del CoMRI.

            En relación con la lucha entre dos líneas y el Presidente Gonzalo, la posición del MRI ha sido bien clara. Siempre y cuando sus condiciones de confinamiento continúen como hasta ahora, nadie puede decir con grado de certeza alguno cuál es la posición del Presidente Gonzalo. De todas maneras, la discusión de las cuestiones políticas puede y debe centrarse en el problema de la línea y no de la autoría, mientras seguimos luchando para ganar la batalla por el mejoramiento de las condiciones del Presidente Gonzalo y especialmente por que se logre tener acceso a él. Centrarnos en lo que por su propia naturaleza es imposible de verificar (es decir, la posición actual del Presidente Gonzalo) sería, en realidad, desviar la atención de las cuestiones políticas centrales. La LOD argumenta que es correcto "luchar por un acuerdo de paz" porque ésa es la opinión del Presidente Gonzalo. ¿No es la posición de Arce la otra cara de la misma moneda, pues de cabo a rabo su argumento pone que el Presidente Gonzalo no puede ser el autor de esta línea?

            Es posible y necesario probar que la línea de "luchar por un acuerdo de paz" va en contra de la línea forjada por el PCP bajo el liderato del Presidente Gonzalo para desarrollar la Guerra Popular (punto señalado en el Llamado del CoMRI). Es necesario centrarse en la lucha contra el régimen y las salvajes condiciones de confinamiento en las cuales se encuentra el Presidente Gonzalo. Empero, el punto principal de esta lucha contra la LOD es centrarse en la lucha sobre cuestiones cardinales de línea política.

            Es de alguna manera sorprendente que Arce critique al MRI por "separar el pensamiento Gonzalo de la vida política y práctica del presidente Gonzalo". Después de todo, fue el propio Diario Internacional el que respondió a la captura del Presidente Gonzalo con el titular: "El pensamiento Gonzalo sigue libre", y con pasmosa pasividad ante la necesidad de movilizar a las masas en todo el mundo para defender su vida. Además, en su artículo titulado "Operación Capitulación", Arce escribe que tan pronto como el Presidente Gonzalo fue capturado, la única opción que tenía era la muerte o la capitulación. Luego especula de que el Presidente Gonzalo está muerto, pero si no lo está, la implicación no puede ser más clara. Si la única opción es "muerte o capitulación", como Arce sostiene, ¿por qué el Comité Central del PCP (y, por supuesto, el MRI) levanta la consigna "¡Defender la Vida del Presidente Gonzalo!"? ¿Es Arce tan pesimista, tan despreciativo de la fuerza de las masas en el Perú y de todo el mundo, que está dispuesto a declarar de antemano la imposibilidad de ganar la lucha por la defensa de la vida del Presidente Gonzalo?

            El ataque que Arce lanza contra el MRI es también un ataque a la misma línea del PCP, cuya posición acerca del MRI se ha hecho muy clara en muchos documentos públicos desde la fundación del MRI en 1984, por ejemplo, el extenso análisis del MRI en los documentos del Comité Central de 1992. El ataque de Arce al MRI no debe entenderse como una defensa "recelosa", "chapucera" o "impetuosa" de la posición del PCP. Es una línea diferente, un posición distinta con respecto al MRI y al movimiento comunista internacional. Es una línea que se opone y ataca el reagrupamiento de los partidos y organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas en el MRI, para así impulsar el propio y diferente esquema de Arce de reagrupar una bola de marxistas y oportunistas que él califica de "movimiento comunista internacional", sobre una base oportunista. Es gracioso que Arce critique al MRI diciendo que "quienes llamándose de izquierda, no toman en cuenta la posición del PCP, resbalan al terreno del oportunismo". ¿Por qué Arce no aplica sus propios criterios a sí mismo al lanzar sus ataques contra el MRI?

            Por supuesto, el odio de Arce al MRI no es nuevo. Como los lectores de El Diario Internacional saben, uno puede buscar dondequiera en sus páginas sin encontrar ninguna referencia al hecho de que el PCP es partido participante en el MRI, o al Llamado del MRI "Mover Cielo y Tierra para Defender la Vida del Presidente Gonzalo", o yendo incluso más atrás, a las noticias de la Campaña Yankee Go Home!, campaña iniciada a nivel internacional por el MRI y el PCP. Arce tampoco teme amañar las palabras del propio Presidente Gonzalo si le sirve a sus propios intereses mezquinos. Por ejemplo, en su revista, Arce suprimió la frase en el magistral discurso del Presidente Gonzalo desde la jaula en la que saluda al Movimiento Revolucionario Internacionalista (UMQG 1992/18, p. 11). (Y para que no quepa duda en cuanto a sus intenciones, Arce se negó a publicar una corrección, aunque se le señalo el error repetidamente).

            Tal vez el periodista debería dejar a los camaradas del PCP hablar por sí mismos.

            Los ataques de Arce al MRI y su violento ataque a la tesis maoísta de la lucha entre dos líneas hacen parte de los esfuerzos de Arce y de otras personas para borrar los verdaderos deslindes que han surgido en el movimiento comunista internacional y reemplazarlos por criterios completamente diferentes y no maoístas. Por eso, para Arce le es fácil atacar el centro político embrionario de los partidos y organizaciones maoístas del mundo, en el cual participa el propio PCP, mientras canta las alabanzas de no pocos oportunistas, centristas y oponentes vociferantes del maoísmo, seguidores de Deng Xiao-ping, y quienes ven con nostalgia el viejo régimen de Brézhnev. Refutar las grandes tesis de Mao sobre la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado, y específicamente sus enseñanzas sobre la lucha entre dos líneas en el Partido, constituye un requisito para intentar reunir a toda esa caterva de revisionistas.

            En tanto que el PCP y el MRI sostienen que el Marxismo-Leninismo-Maoísmo es la línea divisoria en el movimiento comunista internacional, Arce aboga sin ningún escrúpulo por otros criterios más trascendentales, ¡como si un partido o grupo difunde o no El Diario Internacional!

            El Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista se ha centrado correctamente en las cuestiones políticas e ideológicas que han surgido en la lucha entre dos líneas en el seno del Partido Comunista del Perú. Los revolucionarios de todo el mundo no deben permitir que ningún periodista se disimule bajo el manto del PCP para atravesarse en el camino en la lucha para desenmascarar y derrotar a la Línea Oportunista de Derecha, poner fin al aislamiento del Presidente Gonzalo y desencadenar un poderoso movimiento de apoyo al PCP y a la Guerra Popular que dirige.