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Curdistán
Las
Amargas Lecciones de la Traición
por S. Gazal
En una operación de dos semanas que se inició el 31 de agosto de
1996, el ejército iraquí de Saddam Hussein y las fuerzas del Partido
Democrático Curdo (PDK), dirigido por Massoud Barzani, se unieron
en una sorpresiva alianza y ocuparon todo el territorio del Curdistán
iraquí. Barzani es uno de los jefes militares curdos proEU quien,
junto con la Unión Patriótica de Curdistán (PUK), lidereada por
Jalal Talabani, subieron al Poder gracias a los Estados Unidos y
a sus aliados en la operación "Dar Bienestar", campaña llevada a
cabo durante la guerra del Golfo, donde formaron el "Gobierno Curdo".
Las fuerzas conjuntas de Hussein y Barzani rápidamente empujaron
a las fuerzas de la PUK de las zonas que controlaba, hacia Irán.
Además, se desterraron las operaciones de la CIA en Arbil (capital
del Gobierno Curdo) y los Estados Unidos tuvo que evacuar a muchos
de sus agentes a la vecina Turquía.
La operación "Dar Bienestar" fue la parte final de la guerra del
Golfo de 1991, por medio de la cual las fuerzas yanquis montaron
una base militar y de inteligencia en el norte de Irak, donde coinciden
las fronteras de Irán, Irak y Turquía. El ejército turco, en el
flanco sur de la OTAN, tuvo la mayor responsabilidad en esta operación.
A mediados de septiembre de 1996, después de que el ejército iraquí
y las fuerzas de Barzani incursionaron en el Curdistán iraquí, los
yanquis anunciaron que abandonarían su proyecto "Refugio Seguro".
Se dijo que este proyecto "resguardaría" al pueblo curdo de los
ataques del régimen iraquí. Además, tenía el propósito de ponerle
una carreta humana a la ocupación yanqui del Curdistán iraquí.
Al régimen iraquí se le prohibió poner pie en esta región o volar
aviones en sus cielos. Las fuerzas de las Naciones Unidas, militares
y civiles, se estacionaron en algunos pueblos mientras que las fuerzas
militares yanquis lo hicieron en Zakho, cerca de la frontera con
Turquía. La CIA lanzó sus operaciones desde las principales ciudades
curdas, como Arbil. Las organizaciones oficiales y no oficiales
de las potencias europeas (Alemania y Francia, en especial) rápidamente
se establecieron en este "refugio". Inmediatamente se ocuparon de
reunir inteligencia y organizar actividades de reconocimiento, y
llenaron de halagos a los líderes curdos, a fin de asegurar sus
intereses imperialistas futuros e inmediatos en Irak. Algunos se
ocuparon de actividades secundarias, como distribuir limosnas imperialistas
a los curdos.
Se suponía que las operaciones "Dar Bienestar" y "Refugio Seguro"
eran para ganar un terreno duradero a la presencia yanqui. Sin embargo,
esto provocó muchas contradicciones irresolubles. Las potencias
europeas comenzaron a impugnar los planes yanquis. También se preveía
que dividir a Irak podría ser un factor desestabilizador para otros
Estados (dominados por los imperialistas) de la región, como Turquía,
los países del golfo Pérsico e Irán, que ya se encuentran en sus
propias crisis políticas. Sin embargo, la creación de un Estado
semicolonial viable en el Curdistán iraquí exigía enormes recursos
económicos y políticos. Guerras frecuentes se suscitaron entre la
PUK y el PDK, las dos facciones del "Gobierno Curdo". El PKK (Partido
de los Trabajadores de Curdistán) de Turquía usó el Curdistán iraquí
para lanzar sus ataques guerrilleros contra el régimen turco. El
régimen islámico de Irán también desplegó agentes secretos y militares
en Irak. La CIA financió las actividades de la oposición iraquí,
con el fin de derrocar a Hussein, pero falló. La estrategia yanqui
sufrió muchos reveses como para volverse a intentar. Así que en
1995-1996, la clase dominante yanqui empezó a hablar de suspender
su proyecto y lograr sus fines por otros medios.
Cuando las fuerzas del régimen iraquí y de Barzani entraron en Curdistán,
los yanquis ya estaban preparados para ajustarse a la nueva situación:
abandonaron su proyecto "Refugio Seguro"/"Dar Bienestar", como si
sólo buscaran el pretexto para hacerlo. La prensa yanqui anunció
que se había dado un "tiro de gracia" a la operación "Dar Bienestar".
Pero Barzani argumentó que lo hecho no era contra los deseos yanquis,
porque éstos insistían en salvaguardar la soberanía de Irak, que
quería decir "no al Estado curdo", y por lo tanto no se oponían
a que los curdos resolvieran sus problemas directamente con Hussein.
Para este momento los yanquis ya habían reducido su presupuesto
al proyecto de 600 millones de dólares en 1992 a sólo 21 millones
en 1996.
Los imperialistas yanquis, en su papel de gendarmes mundiales, no
toleran que alguien efectúe movimientos sin su consentimiento, pues
eso minaría su autoridad. Su capacidad para castigar a Hussein se
ha vuelto la "prueba" de su llamada invencibilidad. Y, como chupasangres,
cada vez que deciden castigar a Hussein, castigan a las masas iraquíes.
Así que mostraron todo su poderío militar y lanzaron más de sus
mortíferos misiles sobre las masas iraquíes, para agregar más víctimas
a las que vienen falleciendo desde que se impuso el embargo económico
al fin de la guerra del Golfo.
Estos hechos nos muestran que la alianza de la guerra del Golfo
que los imperialistas yanquis armaron, se ha roto. Esta vez, los
yanquis no lograron más que un pobre apoyo a sus chantajes gangsteriles
contra Irak. Excepto el Reino Unido, los principales países europeos
se abstuvieron de ampliar la "zona de exclusión", que prohíbe que
Irak vuele sobre su propio territorio. Pero los yanquis sí lo ampliaron
unilateralmente. Rusia vetó una propuesta de los Estados Unidos
para condenar a Hussein en la ONU, y luego declaró que Irak tiene
derecho a la autodefensa. En contra de la posición de los Estados
Unidos, otras potencias insistieron en un acuerdo de "petróleo por
alimentos", que permitiera a Irak vender algo de su producción petrolera,
pero no apoyaban el establecimiento de la llamada "zona de protección"
por el ejército turco, a lo largo de la frontera iraquí-turca. Sin
embargo, los yanquis dieron luz verde a Turquía para hacerlo. Pero
eso tampoco ocurrió. Más tarde, la ministra del Exterior turca Ciller
se retractó del acuerdo y pidió a Hussein que tomara el control
de la frontera de Irak con Turquía. Pero una semana después, confirmó
de nuevo los planes de la "zona de protección". Y los problemas
que enfrentaron los yanquis se agigantaron cuando las fuerzas de
la PUK de Talabani regresaron a mediados de octubre con el apoyo
del régimen iraní.
Todo eso es una importante manifestación de los profundos problemas
que tiene el sistema imperialista y de que los objetivos imperialistas
en la guerra del Golfo Pérsico aún no se han cumplido. Hay una enorme
diferencia entre lo que los yanquis quieren y lo que pueden conseguir.
Su visión del Nuevo Orden Mundial, que se bautizó con torrentes
de sangre en la guerra del Golfo, no está cuajando. Enormes contracorrientes
que se desataron por la intensificación de las mayores contradicciones
del sistema capitalista mundial, debilitan el control y la posición
de los Estados Unidos en muchos aspectos.
RIVALIDAD
IMPERIALISTA
Los imperialistas yanquis anunciaron su intención de forjar un Nuevo
Orden Mundial, con la sangrienta campaña de la guerra del Golfo
en 1991, que llevaron a cabo en alianza con otras potencias occidentales,
el apoyo de la ex URSS, además del servilismo de lacayos del tercer
mundo.
Esta guerra se dio en medio del estrepitoso derrumbe del bloque
del este. Los imperialistas yanquis y otras potencias occidentales
trataron de utilizar su victoria en la guerra fría para salir de
sus propias crisis profundas. El desmantelamiento del mayor flanco
enemigo en el este (el bloque encabezado por los soviéticos) hizo
que se atenuaran las contradicciones entre los imperialistas y además
les presentó a las potencias occidentales mayores oportunidades,
así como mayores necesidades. En ese entonces, un editorial de UMQG
1991/16 sintetizó bien la situación: "La arrogancia de los EE.UU.
ha de explicarse, no tanto por las crecientes oportunidades ahora
que la Unión Soviética dé su aprobación a sus aventuras, como por
la necesidad sentida por todos los imperialistas de volver a consolidar
y expandir sus `esferas de influencia'. Sin duda, el orden resultante
de la II Guerra Mundial está llegando a su fin. El colapso del bloque
oriental ya ha llevado la confusión a todo el mundo imperialista.
Todas las potencias imperialistas sienten que éste es el momento
de la rebatiña y, si no lo hacen, sus competidores lo harán primero.
Países que llevan mucho tiempo bajo el dominio de estas potencias
imperialistas experimentan crecientes penurias y crisis irresolubles
y están ardiendo con disturbios y descontento popular" (p. 6).
El rápido desenvolvimiento de los sucesos en el Medio Oriente hoy
en día se debe a que Saddam Hussein, supuestamente, "provocó" de
nuevo a los Estados Unidos. Hay mucho en juego en torno a las políticas
imperialistas en el Medio Oriente así como las relaciones de poder
en esa región. Debido a la importancia geo-estratégica, económica
y política de la región, en particular de sus recursos petroleros
y a que es punto de convergencia de Asia, África y Europa, siempre
ha sido una región de grandes conflictos en el sistema imperialista
mundial. Los sucesos aquí con frecuencia dejan ver lo intenso y
complejo de la concatenación de las contradicciones globales importantes,
en especial las que se dan entre los propios imperialistas, y las
que se dan entre éstos y los pueblos del mundo.
La alianza y el consenso imperialistas que los Estados Unidos dirigió
durante la guerra del Golfo se ha debilitado bastante. A menudo,
en asuntos de importancia global y regional, se presentan varios
desacuerdos, antes de que se llegue a cualquier frágil acuerdo,
si es que alguno se llegara a dar. Hay una intensa rivalidad entre
las potencias que siempre andan buscando mayores ganancias y mayor
poder en el Medio Oriente. Las principales potencias europeas reciben
con entusiasmo cualquier problema en las posiciones del gobierno
yanqui y de sus estructuras en esta región, y aprovechan toda oportunidad
para cultivar sus propios intereses inmediatos y de largo plazo.
Por ejemplo, la favorable reorganización de la economía iraquí,
centrada en su petróleo, cuenta con el apoyo activo de las potencias
europeas. Las compañías petroleras francesas ya han asegurado importantes
concesiones del gobierno iraquí, para la extracción y venta de petróleo
en el norte de Irak.
Poco después de que las fuerzas de Hussein y Barzani tomaron gran
parte del Curdistán iraquí, los franceses enviaron una delegación
comercial a Bagdad, la primera y única potencia occidental que lo
ha hecho. Esto enfureció a los yanquis mucho más que la incursión
de Hussein en Curdistán. Francia también jugó un papel mediador
importante en el reciente conflicto entre Israel y la milicia de
Hezbolá en El Líbano, que recibe apoyo de Irán y Siria. Aunque no
queda claro si Francia ha introducido armas desde Irán, a través
de Siria, al Hezbolá, es sabido que los imperialistas tienen una
larga tradición de manejar sus rivalidades en "tiempos de paz" por
medio de sustitutos.
Las potencias europeas, en especial Alemania y Francia, también
tienen contradicciones agudas con los Estados Unidos en relación
con Irán. Esto se refleja en su seria oposición al embargo económico
yanqui (y a los posibles planes militares yanquis también) contra
Irán, que se orientan a desestabilizar al régimen islámico y/o forzar
una reorganización de poder favorable entre las clases feudales
compradoras de Irán, así como a afectar la posición del régimen
en la región.
Después de la revolución en Irán, las potencias europeas jugaron
un papel más importante para bloquear la influencia soviética en
la economía y la política de Irán, y para mantener al país bajo
las garras del bloque occidental. Esto se hizo a nombre del bloque
imperialista como un todo, incluyendo su líder, los Estados Unidos,
cuya influencia en Irán había decaído desde 1979 tras la revolución
iraní. Ahora que la guerra fría ha cesado, las potencias europeas,
en especial Alemania y Francia, quieren convertir su influencia
en Irán en una presencia estratégica, con más peso en el Medio Oriente.
El imperialismo alemán nunca abandonó su lema "Berlín-Teherán, Berlín-Bagdad",
que se entiende como la necesidad y afán del imperialismo alemán
de afianzar una zona de influencia en el Medio Oriente.
También otras tantas políticas regionales de los Estados Unidos
están en constante impugnación. De su parte, los yanquis han lanzado
iniciativas gangsteriles para organizar estructuras de seguridad
regional. Con este fin, los ejércitos israelí y turco se preparan
formalmente ya para construir una potente alianza que intimide a
los países y a los pueblos de la región. Egipto, se dice, está dispuesto
a unirse a esta alianza. Esta gendarmería regional estará integrada
con la ayuda militar directa yanqui, presente en bases en Turquía
y en el golfo Pérsico. A otros países, como Irán, se les ha invitado
a aceptar esta estructura. Pero nadie puede predecir si tal plan
tendrá éxito o no, pues, como una canción versa: "es muy pronto
opinar al respecto, pues la rueda sigue dando vueltas".
ENCENDER
A LAS MASAS DE LA REGION
Las campañas yanquis para reorganizar y consolidar su influencia
en esta región, en particular el llamado proceso de paz del Medio
Oriente, están en el mejor de los casos en una situación muy precaria
y cambiante. Aunque la traición de Yasir Arafat, que subastó la
resistencia nacional de los palestinos, fue un gran servicio al
imperialismo y al Estado israelí, el proceso de "paz" aún no ha
doblegado a las masas palestinas ni resuelto muchos problemas agudos
que el imperialismo y los Estados reaccionarios enfrentan en esta
parte del mundo. Se ha intensificado la contradicción entre el imperialismo
y las masas; el imperialismo las exprime y pisotea cada vez más,
pero la situación también las lanza a la lucha.
Esto también se refleja en la inestable posición de los Estados
serviles de los yanquis en el Medio Oriente. Algunos Estados del
Golfo se están hundiendo en una seria crisis económica y política,
y las bases yanquis en Arabia Saudita han sido blanco de ataques
con bombas. Clinton se queja de que, si usa sus fuerzas terrestres
o si sus pilotos aterrizan en suelo iraquí, pueda sufrir una nueva
humillación como la de Somalia, donde las masas arrastraron y patearon
a los soldados yanquis en las calles. Y en esta reciente crisis
entre los Estados Unidos e Irak, los mismos gobernantes turcos no
permitieron que los yanquis usaran sus bases de Incirlik para bombardear
a Irak. Arabia Saudita también se negó y Kuwait sólo aceptó después
de arrastrar los pies. Todos estos lacayos de los Estados Unidos
están temerosos de que aumenten sus propias crisis políticas, por
su cercanía a los yanquis. (Esta tendencia aumenta por el hecho
de que las potencias europeas, como Alemania, tienen mucha influencia
sobre países como Turquía, aunque, sobre todo, los Estados Unidos
sigue siendo la potencia imperialista dominante.)
Los campesinos curdos en Turquía se rebelaron, y el nuevo gobierno
islámico dizque "moderno" de Turquía sufrió serios retos y denuncias
de las heroicas luchas recientes de los presos políticos revolucionarios,
quienes sostuvieron una combativa huelga de hambre durante el verano
de 1996. [Véase el artículo "Nuevo repunte de lucha en las mazmorras
de Turquía", p. 62.] En Jordania, las masas recién escenificaron
disturbios contra el rey Hussein por triplicar el precio del pan,
resultado de las políticas neoliberales de las instituciones financieras
imperialistas. En Egipto, Hosni Mubarak tiembla ante la mera idea
de que las masas hambrientas lancen revueltas similares en su país.
Sin embargo, las masas no olvidarán ni perdonarán los asesinatos
que llevaron a cabo los yanquis, sus aliados imperialistas y sus
lacayos en la guerra del Golfo.
"GOBIERNO
CURDO": APASIONADO AGENTE DE LOS IMPERIALISTAS
Esta serie de sucesos en Irak tuvo importancia particular, ya que
llevó a una conclusión lógica las llamadas políticas "pragmáticas"
de los líderes burgueses y feudales de la resistencia nacional curda.
Durante la guerra del Golfo, éstos abrieron los brazos a la ocupación
del Curdistán iraquí por los imperialistas, a cambio de un poco
de poder. Prometieron a las masas curdas un mejor futuro bajo la
protección del imperialismo yanqui. Les dijeron que los yanquis
(que recién habían masacrado a decenas de miles de iraquíes y que
aún son objeto de odio en todo el mundo por los millones de vietnamitas
que masacraron para asegurar la destrucción de su justa lucha de
liberación nacional, además de ser la única potencia mundial que
ha usado bombas atómicas contra las masas) las liberarían de su
opresión nacional y de su miseria. ¡Qué lógica tan torcida y enferma!
Promovieron a los imperialistas yanquis entre las masas y pegaron
fotos de George Bush en las calles, para hacerlo pasar como el "padre"
del pueblo curdo. Los vaqueros ramboides yanquis llegaron de Washington,
a dar discursos y prometer "democracia para los curdos", y junto
con la CIA actuaron como asesores del gobierno curdo.
El PDK, que armó una alianza con Irak el 31 de agosto de 1996, y
que en ese momento se tomó las zonas controladas por la PUK de Talabani,
tiene una tenebrosa historia de recibir apoyo de la CIA. [Una historia
de estos partidos se halla en el folleto "Curdistán y las perspectivas
para el poder político rojo", UMQG 1986/5.] En 1975, el PDK,
dirigido por Molla Mostafa Barzani (el padre de Massoud Barzani),
entregó la resistencia nacional curda al régimen iraquí, y esta
entrega se conoce como la Gran Ashbatal, la gran rendición. Se llama
"rendición" porque los Estados Unidos apuñaló por la espalda a las
fuerzas curdas y apoyó al régimen iraquí. Talabani dejó el PDK y,
después de la Gran Ashbatal, formó la PUK en unión con un grupo
de jóvenes revolucionarios, a fin de hacer resurgir la lucha nacional
curda. Por años, la PUK dirigió una guerra justa contra el régimen
de Hussein, pero después se degeneró en un grupo pro imperialismo
soviético y más tarde en una fuerza abiertamente pro yanqui.
Después de la guerra del Golfo, los yanquis y otros imperialistas
unieron a estas dos fuerzas en el "Gobierno Curdo" y éste se estableció
en el norte de Irak. El pilar de este poder político "curdo" fue
la propia ocupación imperialista de su territorio. Las dos partes
escogieron zonas exclusivas para sus gobiernos y se apoyaron en
los feudales y los peces gordos de la región para levantar sus respectivos
feudos de poder. Muchos de los grandes feudales, burócratas y militares,
antes aliados de Saddam Hussein, retuvieron sus privilegios y posiciones
sociales y económicos bajo la PUK y el PDK. De repente, estallaron
guerras entre estas dos fuerzas, por problemas de poder y de robo
de fondos que el imperialismo canalizaba a este gobierno, ingresos
del control aduanal y los futuros pagos por el convenio "petróleo
por alimentos".
Bajo este gobierno títere, la situación de las masas se hizo más
desesperada. Los pueblos que incendió el ejército de Saddam Hussein,
con brutales ataques aéreos y terrestres, se volvieron fantasmas.
Las masas nunca se decidieron a regresar y desarrollar la agricultura,
a fin de hacerse independientes del régimen iraquí (que colocó un
embargo a la región) y de las mezquinas limosnas de los imperialistas,
que en gran parte se fueron directo a los bolsillos de los partidos
gobernantes curdos y de sus corruptos amigotes.
La más importante actividad económica del gobierno curdo fueron
los ingresos de las transacciones comerciales iraquíes a través
de las fronteras con Turquía e Irán y que se quedaron respectivamente
en el PDK y la PUK. Todo eso indignó bastante a las masas de Curdistán
y éstas empezaron a rebelarse. En numerosas ocasiones, las fuerzas
del PDK y de la PUK abrieron fuego contra las masas. En el invierno
de 1992, por ejemplo, cuando este gobierno recién se formó, las
masas del municipio de Nassr, cerca de As Sulaimaniya, hicieron
una protesta contra las autoridades locales, debido a que la PUK
había estado robándoles alimentos, mientras que a sus cuadros les
daba privilegios especiales. Las fuerzas de la PUK dispararon a
las masas y mataron a tres personas.
Bajo este gobierno, las prácticas feudales florecieron, en especial
en contra de las mujeres, pues los hombres retomaron la práctica
de matar con plena libertad a sus esposas, hijas o hermanas por
sospecha de "infidelidad" o simple "coqueteo". Según un grupo local,
en unos pocos meses de 1996, esta práctica llevó a la muerte de
75 mujeres en el pueblo de Dihok.
A nadie le sorprende que el gobierno curdo no sólo no pudo convertir
a la región bajo su control en una base de apoyo para el avance
del movimiento nacional curdo, tanto de Irán como de Turquía, sino
que se prestó para que los gobiernos turco y iraní persiguieran
y cazaran a los revolucionarios de esa región. Una cosa que distingue
a sus actitudes mercenarias es que, a nombre de los regímenes reaccionarios
de la región, inició una guerra contra el PKK de Turquía. Los preparativos
propagandísticos de esta guerra los supervisó personalmente Talabani.
Lanzó un discurso en el parlamento curdo y explícitamente defendió
al "Nuevo Orden Mundial" y a la "democracia" que éste supuestamente
genera, y declaró: "Se dice que somos traidores, vendidos y títeres.
Pero los yanquis y los ingleses nos advirtieron que no nos piensan
ayudar si los del PKK siguen usando nuestro territorio. No son más
que terroristas. Les hemos dicho que negocien y lleguen a un compromiso
con el gobierno turco".
El gobierno turco también extendió un cheque en blanco a los servicios
secretos y militares de la República Islámica de Irán para asesinar
a los revolucionarios iraníes y atacar a las fuerzas curdas en ese
país, quienes por más de diez años han usado al Curdistán iraquí
para organizar su lucha contra el reaccionario régimen iraní. En
el verano de 1996, las fuerzas de la PUK dejaron pasar a una unidad
militar de 2000 efectivos de la República Islámica de Irán, los
150 km. desde la frontera iraní casi hasta las puertas del cuartel
del PDK iraní, dentro del Curdistán iraquí, para montar un asesino
ataque en su contra.
Esto es una prueba más de que cualquier movimiento, por justo que
sea, si lo dirigen fuerzas feudales y burguesas, seguro terminará
haciendo acuerdos separados con el enemigo, incluso contra sus propios
hermanos, porque así son la burguesía y su ideología burguesa: autocentradas.
Las masas oprimidas y los revolucionarios de esa región nunca olvidarán
ni perdonarán los horrendos crímenes del régimen iraquí contra el
pueblo curdo. Pero nada puede justificar que se pasen al bando de
los grandes criminales imperialistas. De hecho, en la guerra del
Golfo, uno de los objetivos imperialistas de tener en la mira a
un criminal como Saddam Hussein, fue tapar sus propios delitos.
La liberación de las masas oprimidas en cualquier parte del mundo
no puede darse a expensas de otros oprimidos. Eso sólo provoca desastre
para todos los oprimidos.
Talabani y su partido (PUK), que tenían una reputación como tendencia
"de izquierda", estaban muy orgullosos de haber formulado la "astuta"
política de pedir de rodillas el establecimiento de un Estado curdo,
a cambio de sus servicios incondicionales al imperialismo. Pero
limosnear unas migajas de poder en el Curdistán iraquí, a cambio
de dar servicios a los imperialistas, siempre ha sido la posición
de Barzani, líder de clan a sueldo de la CIA, si bien sin el decoroso
nombre de "realpolitik". Talabani menospreció todo principio revolucionario
y se proclamó "líder práctico", a diferencia de sus críticos "dogmáticos"
que sólo "predicaban" su ortodoxia revolucionaria; decía que los
principios revolucionarios eran para embaucar a las masas y para
reclutar soldados de entre las masas, mientras que ¡las políticas
pragmáticas y reaccionarias de nacionalismo estrecho son de "utilidad
práctica"! Con esta misma lógica, la PUK alabó al social-imperialismo
soviético, cuando aún era una fuerte potencia imperialista. Las
ideas "prácticas" de estos seudo líderes siempre han sido una calamidad
para las masas, pues sólo sirven para prolongar su opresión y aumentar
su miseria. Con esta lógica, prácticamente remataron en subasta
los principios políticos. También entregaron los revolucionarios
del Curdistán iraní y turco a sus protervos regímenes. Todo eso
es lo que el padre de Massoud Barzani, su hermano y él mismo han
hecho en las tres últimas décadas, a los revolucionarios de Irán
y de Turquía, y hasta a los militantes de la PUK.
Talabani proclamó que formar este gobierno curdo (apoyado por la
CIA) era el primer paso hacia un Estado curdo independiente. Pero
en vez de hacer eso, lo usó para liquidar la resistencia nacional
curda, que existía desde la "Gran Ashbatal" del PDK en 1975. No
podemos decir si Barzani es más "práctico" que Talabani; ellos mismos
pueden determinar eso. Pero en todo caso, a las masas se les debe
armar con la verdad de que el único camino y, en efecto, el más
corto y más práctico hacia la liberación, es el camino del internacionalismo
proletario iluminado por el Marxismo-Leninismo-Maoísmo. Para gente
como Talabani y su calaña, el camino más corto al "Poder" es su
servil alianza con los reaccionarios y el imperialismo. Las masas
oprimidas curdas deben armarse conscientemente con esta verdad:
que los intereses de su clase y los de los burgueses feudales y
peces gordos curdos no son los mismos. Los caminos propuestos por
estos últimos no son nada bueno para las masas.
Algunas fuerzas curdas se quejan de que "los Estados Unidos está
abandonando a los curdos". Los Estados Unidos, Francia y el Reino
Unido tienen una larga historia de jugar con las "cartas curdas",
para promover sus intereses coloniales y neo coloniales en la región.
En la guerra del Golfo de 1991, lo hicieron y ahora lo hacen de
nuevo. Por otra parte, el trato de los imperialistas hacia los curdos
ha sido muy coherente: En cuanto a quién es guardián de lo "práctico",
ellos son los mandamases invencibles.
UNAS
AMARGAS PREGUNTAS
Ahora veamos detenidamente la realidad y hagámonos algunas amargas
preguntas. Las masas y las fuerzas revolucionarias y progresistas
del Curdistán iraquí tienen una larga historia de resistencia a
la opresión nacional, sostener la lucha revolucionaria, así como
inspirar y apoyar a revolucionarios de otros países. Los imperialistas
(primero los ingleses, luego los yanquis) han traicionado y pisoteado
en muchas ocasiones las aspiraciones nacionales de los curdos. ¿Por
qué, entonces, en el Curdistán iraquí la unidad con los imperialistas
reemplazó a la unidad con las masas oprimidas de la región contra
el imperialismo?
Fue la clase feudal-burguesa de Curdistán quien dirigió esta alianza
con el imperialismo y así formó el corazón y la médula del llamado
"Gobierno Curdo". Las potencias imperialistas no hubieran escogido
a ninguna otra fuerza política con este fin, pues las fuerzas feudales
y burguesas son los aliados de clase del capitalismo mundial en
las naciones oprimidas. Pero, la amarga verdad es que esta política
ganó amplio consenso y apoyo nacional. En otras palabras, otras
fuerzas de clase que representan principalmente el punto de vista
y aspiraciones de la burguesía media y de la pequeña burguesía urbanas,
adoptaron una línea y política que, intencionada o no, apoyó las
políticas imperialistas de los yanquis y de sus aliados en Irak
y Curdistán y por desgracia fortalecieron la política pro imperialista
de la PUK y del PDK. Muchas fuerzas revolucionarias que no tenían
la intención de formar parte de este consenso pro imperialista,
pero que no libraron la necesaria lucha que exigía la agresión imperialista
contra Irak, se colocaron en la misma posición que los Rambos.
Ninguna de estas fuerzas que se llaman revolucionarias, anti imperialistas,
"proletarias" y "marxistas" se opuso vigorosamente a la violación
imperialista de Irak. Nunca desenmascararon ni expusieron su oposición
a la presencia del imperialismo y sus fuerzas de ocupación en el
Curdistán iraquí. Nunca organizaron a las masas para conocer la
naturaleza del imperialismo como enemigo de clase y como enemigo
nacional, que nunca ha vacilado cuando ha pisoteado la independencia
nacional de los curdos, además de las naciones oprimidas del mundo,
ni tampoco recurrieron a la historia ancestral de Curdistán para
mostrar la verdad de una manera viva. No exhortaron a las masas
a rechazar esa alianza con los más grandes criminales de la tierra,
a oponérseles y a apoyar la lucha por expulsarlos del suelo curdo.
No denunciaron con vigor el carácter del "Gobierno Curdo", como
apéndice del imperialismo, como gobierno de clases feudales y burguesas
y vendepatrias. Ni desenmascararon a los líderes que promovieron
el modelo israelí de "salvación nacional".
Cuando ciertas fuerzas criticaron al "Gobierno Curdo", sólo lo hicieron
diciendo que tal gobierno no daba suficiente libertad a la oposición
para organizar sindicatos, jornadas de protesta contra el desempleo,
etc. Se contentaron con fingirse "obreristas", escondiendo sus pretensiones
reformistas y nacionalistas. Nunca ampliaron la visión de las masas
ni trataron de hacerlas sensibles para que levantaran los puños
contra todo aspecto de la opresión de los diferentes estratos de
las masas en la sociedad y el mundo entero. ¿No hay un abismo de
diferencia entre el punto de vista proletario y aquel punto de vista
burgués con estrechez de miras, que maneja a su conveniencia el
nacionalismo, economicismo y pragmatismo?
El idealismo y reformismo de algunos de estos grupos es muy aleccionador.
Por ejemplo, en julio de 1995 un grupo llamado Partido Comunista
de las Trabajadores de Irak (PCTI), que tenía una base de actividad
en algunas zonas urbanas controladas por la PUK, presentó un programa
dizque para la resolución de los problemas del Curdistán iraquí.
Por fortuna, esta organización no es muy importante, pues su línea
y programa encarnan los peligros de las desviaciones de un programa
economicista social-demócrata. Proponían: "una retirada de todas
las fuerzas policiales y militares del Estado central [se refiere
al régimen iraquí --UMQG] con la supervisión de la ONU y
de autoridades internacionales" y "el inicio de un referéndum en
el Curdistán iraquí con la supervisión de las Naciones Unidas para
que los habitantes de esta región (curdos y no curdos) decidieran
si desean formar un Estado independiente o seguir bajo las órdenes
de Irak. El resultado de este referéndum será oficial, legal y obligatorio".
Éste es el típico proceder ilusorio, social-demócrata, reformista,
de los intelectuales pequeño burgueses y burgueses en las naciones
oprimidas. Esta gente aún se considera "anti imperialista" y ha
tachado a los partidos como el PDK y la PUK, de nacionalistas, "peones
de los Estados Unidos, de los países occidentales y de los gobiernos
de la región" (Resolución del Buró Político del PCTI).
Pero este partido nos tendrá que responder algunas preguntas: ¿Son
las "autoridades internacionales" diferentes, en esencia, de los
mismos "Estados Unidos" y "países occidentales"? ¿No es cierto que
la misma ONU es un foro internacional de estas potencias y de sus
vasallos? ¿No surgió el mismo "Gobierno Curdo" en un proceso electoral
"supervisado" y sancionado por "las Naciones Unidas" o "autoridades
internacionales"? ¿No llevaron a cabo ya este proceso electoral
sus "autoridades internacionales"? ¿Y, no es cierto que por todas
estas razones, objetiva o programáticamente, ustedes apoyaron todo
ello?
Desgraciadamente, no hubo una sola fuerza, por pequeña que fuera,
que se atreviera a confrontar toda esta basura burguesa y pequeño
burguesa y mostrar la otra realidad del mundo a las masas a través
de un cristal internacionalista proletario revolucionario. Y este
tipo de proposiciones políticas fueron la única alternativa a la
filosofía esclavista de corte imperialista que las fuerzas feudales
y burguesas estaban inyectando en las venas de los obreros, campesinos
e intelectuales curdos.
Algunas personas dicen que se justifica la adopción de la política
de apoyar a este gobierno, organizado por la CIA, contra Saddam
Hussein, a fin de protestar por sus crímenes contra los curdos.
Pero, ¿por qué corrieron ustedes del criminal Hussein a los brazos
de los imperialistas yanquis, otro asesino de niños, a exigir justicia?
¿Por qué cambiar un reaccionario por otro? ¿Por qué seguir esta
tradición sin salida de la burguesía y el feudalismo curdos que
sólo ven a las masas como peones y que son totalmente ajenos a conceptos
como "autosuficiencia"? El hecho de que ciertas fuerzas árabe-iraquíes
opuestas a Hussein hayan adoptado la estrategia de confiar en los
imperialistas para luchar contra él, muestra que esto tiene un sello
de clase y no de nacionalismo per se.
Es cierto que algunas de estas fuerzas curdas exhortaron a la solidaridad
y a la unidad de las masas árabes y curdas de Irak. Eso no está
mal. Pero la solidaridad y la unidad entre los proletarios y los
oprimidos del mundo, que los maoístas llamamos internacionalismo
proletario, no es una cuestión moral o de ayuda mutua, ni es opcional.
Es una política y punto de vista que es un requisito de vida o muerte
para toda auténtica revolución. Este requisito se exige por la manera
en que el mundo funciona y está organizado, por la estructura de
clases que prevalece en el mundo. Esta estructura global sirve de
base y se compenetra con el alineamiento de clases en todos y cada
uno de los países. No ver esta relación, bien llevará a inevitables
desviaciones entre los revolucionarios, incluyendo a separar la
naturaleza y la posición de los regímenes reaccionarios de la región,
de las potencias imperialistas que dominan esos países.
Esto conduce a dos tipos de desviaciones. Ambas se dieron en el
curso de la guerra del Golfo en 1991 y después. Primero, algunas
fuerzas (con muchas masas que querían asestar una derrota a las
potencias imperialistas) fincaron sus esperanzas, desesperadamente,
en Saddam Hussein y su ejército para repeler la agresión imperialista,
olvidándose que los propios imperialistas organizaron el mismo régimen
de Hussein al servicio de su sistema y que, por ende, Hussein no
podía oponer ni opondría una seria resistencia a su agresión. Cuando
obedece a sus intereses, los imperialistas hasta derrocan a sus
ex lacayos. Puede que algunos de estos regímenes se opongan al derrocamiento
o marginación, pero eso no cambia su naturaleza de clase. Confiar
en los llamados regímenes árabes "antiimperialistas" ha despertado
grandes ilusiones entre los revolucionarios de los países árabes.
Esta forma de nacionalismo ha sido un obstáculo para el desarrollo
de un auténtico destacamento de combatientes internacionalistas
proletarios en los países árabes.
La otra desviación ha sido tomar partido con los imperialistas (a
sabiendas o no), con la ilusión de que éstos extenderían las formas
de gobierno de sus propios países (la llamada democracia burguesa)
a sus neo colonias. Nada es más falso que eso. Gobiernos dictatoriales
fascistas en las neo colonias y la forma demócrata burguesa de dictadura
burguesa en los países imperialistas son dos caras de la misma moneda:
lo segundo es posible debido al primero, al igual que la aparente
prosperidad de relativamente grandes sectores de la población en
los países imperialistas se da por la pobreza desgarradora de las
amplias masas en los países oprimidos. Los imperialistas gobiernan
estas neo colonias con la ayuda de la gran burguesía y feudales
pro imperialistas, y su Estado reaccionario. La estrategia para
derrocar todos estos Estados reaccionarios debe basarse en esta
verdad: estos Estados y sus amos imperialistas son blancos de la
revolución de nueva democracia, como preludio de la revolución socialista.
El fin de una etapa en el movimiento de resistencia nacional del
Curdistán iraquí también exige volver a analizar la naturaleza y
las soluciones de la cuestión nacional. Que sirva esta experiencia
como llamada de atención una vez más de que una verdad esencial
del Marxismo-Leninismo-Maoísmo es que la cuestión nacional es
una cuestión de clase. Eso quiere decir que no puede resolverse
por medio de métodos de las fuerzas feudal-burguesas ni por estrechas
ideologías nacionalistas.
La opresión nacional en los países dominados por el imperialismo
es parte íntegra de una más grande estructura de dependencia del
imperialismo y no puede resolverse aparte de la principal cuestión
nacional de la época actual, es decir, el esclavizamiento de naciones
y pueblos enteros por el imperialismo. La opresión nacional, como
otros problemas democráticos, en especial la opresión y explotación
feudal, debe resolverse a través de una revolución democrática.
Pero sólo el proletariado en alianza con las fuerzas de clase populares
(principalmente los campesinos pobres y sin tierra) puede dirigir
esta revolución. Y la debe guiar con un programa, objetivos y perspectivas
revolucionarios proletarios, es decir, como paso de transición hacia
la revolución socialista, que sirve de base a la revolución proletaria
mundial.
Por lo que respecta a la cuestión nacional, como los demás problemas
en este mundo, diferentes clases tienen diferentes soluciones; por
eso, decimos que la cuestión nacional es, fundamentalmente, una
cuestión de clase, que puede y debe resolverse como un problema
subordinado en el proceso de luchar por las revoluciones de nueva
democracia y socialista. Esto quiere decir que tiene que dirigir
todo el proceso de la revolución un solo partido basado en el Marxismo-Leninismo-Maoísmo
con raíces en el seno de los oprimidos de todas las nacionalidades
en el país.
Llevar a cabo una política proletaria, visionaria y revolucionaria
no es tarea fácil, en especial en terrenos difíciles como es Curdistán.
Mas todos los terrenos tienen sus propias dificultades y esas dificultades
influyen y pesan en la mente de los revolucionarios con peligro
de desviarlos a políticas reformistas, pragmáticas y nacionalistas.
Estas presiones compenetran con las debilidades de los revolucionarios
que aún no tienen una ideología comunista. Por lo tanto, adoptar
una correcta ideología es la clave para arribar a correctas soluciones
políticas de los problemas. En síntesis, todos los revolucionarios
necesitan armarse con la ideología científica del Marxismo-Leninismo-Maoísmo.
Hay que resumir las lecciones de los últimos seis años en Curdistán
y armar a las masas con ese análisis. Los revolucionarios avanzados,
entre ellos, los intelectuales revolucionarios de Curdistán, deben
guiar a las masas en esta tarea, pero con el Marxismo-Leninismo-Maoísmo,
para poder realizar bien la tarea de trasformar una cosa mala, en
cosa buena.
Además, no sólo las masas y los revolucionarios del Curdistán iraquí
deben resumir estas lecciones. Las mismas clases y las mismas tendencias,
las mismas aspiraciones compradoras feudales con un disfraz de "liberación
nacional" e incluso "marxista" existen en otros movimientos y ciertamente
en los movimientos nacionales curdos de Irán, Turquía y más allá.
Hay que sintetizar estas amargas experiencias y aplicar sus lecciones
a otras luchas revolucionarias que el proletariado y las masas sostienen.
El Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI) funciona como
centro embrionario, y una de sus principales tareas es apoyar a
las fuerzas avanzadas en todos los países para poner a su alcance
el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, que es la concentración de las experiencias
históricas mundiales de nuestra clase en su deseo de erradicar a
los reaccionarios y al imperialismo de la faz de la tierra. Ésta
es la mejor forma en que el MRI puede ayudar a los elementos y a
los grupos revolucionarios avanzados en Irak y en todo el Curdistán.
Juntos, debemos hacer que las duras lecciones del pasado iluminen
nuestro futuro. Como el Camarada Mao declaró: "Las perspectivas
son luminosas pero el camino es sinuoso".
PONER
EL MARXISMO-LENINISMO-MAOISMO EN EL ESCENARIO POLITICO
En muchas partes del mundo, las estructuras de la dominación económica
y política de los imperialistas, posteriores a la II Guerra Mundial,
se están derrumbando. En muchos lugares, en ausencia de una alternativa
revolucionaria que suba poderosamente al escenario para reemplazar
a la fuerza estas estructuras caducas, surgen por doquier en el
escenario político manifestaciones de anarquía. Pues, además de
las diferentes fuerzas populares que se oponen al ruin y obsoleto
sistema imperialista y que buscan un cambio, la misma decadencia
de las estructuras da lugar a muchas fuerzas centrífugas. Por ejemplo,
la caída del bloque del este europeo desencadenó contradicciones
que se pensaba habían desaparecido. El resurgimiento de señores
de la guerra en varios países y regiones del mundo es una señal
de cuánto se ha resquebrajado el viejo orden imperialista y cómo
las estructuras de poder existentes son incapaces de doblegar y
subordinar a estas fuerzas reaccionarias.
El escenario político en diversas partes del Medio Oriente se presenta,
en apariencia, confuso y desordenado. Algunos grupos reformistas
(por ejemplo, el Partido Comunista de los Trabajadores de Irak)
deploran estas situaciones llamándolas "tenebrosas". Con eso, quieren
dar a entender que las "fuerzas del atraso", o sea, los oscurantistas
religiosos y otros grupos (¡como el campesinado!), y no las llamadas
"fuerzas del progreso", es decir, los obreros, ni tampoco la burguesía
de esos países, están dictando las condiciones políticas. Por todo
eso, ¿qué deben hacer las masas y los revolucionarios en tales "situaciones
tenebrosas"? ¡¿Evitar que los imperialistas y sus reaccionarias
estructuras estatales semi coloniales se caigan en pedazos?!
Estos reformistas presentan su "situación luminosa" de la siguiente
manera: Un escenario ordenado donde las fuerzas "del progreso" están
de un lado, la reacción del otro, mientras que los Estados reaccionarios
y sus amos imperialistas impiden que las distintas fuerzas hagan
uso de la palabra por medio de las armas. ¡Y amonestan a los revolucionarios
para que no trastornen más el escenario recurriendo a la revolución
armada! Pero lo cierto de estos absurdos es que el principal problema
en estas situaciones ha sido la falta de ejércitos proletarios en
el escenario.
Sólo un ejército dirigido por un partido Marxista-Leninista-Maoísta
puede superar las divisiones producto de las fronteras locales y
nacionales y unir a los oprimidos en torno a sus intereses de clase
contra el imperialismo, el semi feudalismo y el capitalismo burocrático
y guiar una guerra autosuficiente contra toda clase de opresión,
inclusive la nacional. La presencia de tal ejército hubiera polarizado
agudamente el campo en pos de los intereses del pueblo y la revolución
y se hubiera zafado del círculo vicioso de pelear por reemplazar
a una camarilla reaccionaria de feudales y burgueses por otra.
Con mayor frecuencia, una amplia gama de fuerzas ocupará el escenario
político en muchos países. Las banderas con falsas promesas que
trafican con las aspiraciones de las masas llenarán los cielos.
Esto ya sucede en muchos lugares: señores de la guerra de corte
feudal unidos al oscurantismo religioso y fuerzas burguesas feudales,
así como pequeño burguesas con ideologías nacionalistas, todos se
dicen dirigir a las masas para dejar atrás la locura de la sociedad
de clases y de la dominación imperialista.
Las potencias imperialistas se rivalizan para influir a las clases
reaccionarias en estos países y sembrar inestabilidad en el patio
trasero de cada quien; eso creará ciertas ilusiones en el seno de
las masas sobre estas potencias (y entre los revolucionarios también).
Como Lenin señaló, los reaccionarios no pueden prescindir de las
masas en el mundo de hoy. Con cinismo, las fuerzas imperialistas
y de la reacción traficarán con las esperanzas de las masas de luchar
contra sus archienemigos y buscarán reclutarlas como carne de cañón.
Así, esta compleja situación le plantea a las fuerzas comunistas
revolucionarias dificultades en la lucha del proletariado y de las
masas para abrir paso por el camino de la guerra popular, iniciarla
y construir ejércitos populares.
Por otro lado, esta misma situación contradictoria y compleja debilitará
la relativa cohesión y estabilidad de las estructuras estatales
centrales y aumentará la capacidad de las masas, si las dirige un
genuino partido maoísta en una guerra popular, para asestar golpes
a los reaccionarios Estados y hacer la revolución. Lo complejo de
esta situación hace que muchos revolucionarios y hasta las masas
se refrenen y esperen a que se despeje el cielo. Pero las revoluciones
se hacen en medio de huracanes. Por otro lado, los revolucionarios
comunistas deben estudiar las contradicciones en la actual situación
y encontrar las formas de forjar el camino revolucionario proletario,
en medio de la confusión y el desorden. Ésta es la clave para establecer
una identidad y un programa revolucionarios proletarios inequívocos
en agudo contraste con la naturaleza y los programas de otros grupos,
y para señalar la naturaleza y los intereses de clase de las diversas
banderas que ondean ante las masas. Y de aun más importancia es
luchar por trasformar todo eso en una fuerza material, luchar por
que las masas icen nuestras banderas, y encontrar los caminos en
medio de las dificultades para plasmar este programa proletario
mediante audaces luchas políticas revolucionarias y principalmente
mediante guerras populares dirigidas por un programa revolucionario
proletario, e imbuidas de éste.
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