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Nepal:
La guerra popular toma la ofensiva estratégica
*Simpatizante del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), quien
escribió este artículo basándose en documentos
del partido.
F. O.*
Al cierre de
este número, el rey Gyanendra asumió el poder ejecutivo
absoluto, disolvió el parlamento y envió tropas para
mantener bajo arresto domiciliario a sus representantes, anunció
la suspensión de los derechos políticos garantizados
bajo la constitución de 1990 y desencadenó la “brutalidad
fascista feudal”, como la llamó el Partido Comunista
de Nepal (Maoísta) [PCN (M)], penalizando toda protesta contra
el gobierno y las críticas en la prensa. Cuando los estudiantes
de la ciudad de Pokhara protestaron, el ejército los rodeó.
Un reportero de la BBC escuchó disparos y gritos. El presidente
Prachanda del PCN (M) dijo que con el golpe de Estado el rey busca
“hacer retroceder la sociedad nepalesa del siglo 21 al siglo
15”, lo consideró un “punto de viraje de la batalla
decisiva entre la autocracia y la república” y reafirmó
el llamado del partido a formar “un frente único contra
la aristocracia feudal”, “una tormenta nacional de rebelión
unificada bajo la consigna común de una república
democrática popular y una asamblea constituyente contra esta
locura de la camarilla feudal” con miras a “arrancar
de raíz la autocracia feudal”. El PCN (M) dijo que
la declaración del rey era un acto de la “reacción
extranjera contra el país y el pueblo”. Hace poco,
el embajador yanqui y otros representantes del orden imperialista
mundial advirtieron la posibilidad de que la guerra popular dirigida
por los maoístas tome el poder político nacional.
– UM
Introducción
Al cierre de UMQG #30 en diciembre de 2004, la guerra popular
había alcanzado el equilibrio estratégico. Desde entonces,
se ha desarrollado a un nivel más alto a través de
una lucha vigorosa y numerosas victorias sobre el enemigo en los
frentes político y militar. Los enemigos del pueblo de dentro
y fuera del país han sufrido serios reveses que han propiciado
grandes cambios en las condiciones subjetivas del proletariado.
Debido a esos cambios relativamente favorables de la situación
objetiva y al desarrollo de las condiciones subjetivas, el PCN (M)
determinó que la guerra popular había avanzado del
equilibrio estratégico a la ofensiva estratégica.
Después de la histórica reunión plenaria del
partido de 2004, el presidente Prachanda lanzó un comunicado
(31 de agosto) que dio a conocer las declaraciones de la reunión
y la declaró un triunfo. El partido resumió importantes
lecciones de la experiencia de los ocho años de fiera lucha
en la vigorosa guerra civil contra el enemigo y muchas cuestiones
políticas importantes relacionadas con la ofensiva estratégica
y con la mayor posibilidad de la intervención militar expansionista
india, y subrayó la necesidad de una rectificación
ideológica, política y organizativa para poder responder
a esos retos.
El equilibrio estratégico se desarrolla de cantidad
a calidad
De acuerdo con la teoría militar elaborada por Mao Tsetung,
la guerra popular prolongada se desarrolla mediante tres etapas:
defensiva estratégica, equilibrio estratégico y ofensiva
estratégica. Después de consumar la revolución
de nueva democracia en China, las fuerzas revolucionarias de otros
países buscaron llevar esa teoría a la práctica.
Tuvieron serias diferencias en su interpretación y aplicación
de la teoría militar de Mao a las condiciones concretas de
una situación particular. En la concepción clásica
que mantienen muchas organizaciones y partidos marxista-leninista-maoístas,
se tiende a ver el equilibrio estratégico como una situación
en que se tiene un equilibrio relativo de fuerzas. El PCN (M) desarrolla
un análisis que abarca la interpenetración de todas
las etapas de la guerra popular prolongada, su movimiento y proceso
de desarrollo, de un desarrollo cuantitativo a una transformación
cualitativa. En la defensiva estratégica el pueblo casi sin
armas bajo la dirección de un partido revolucionario comienza
a luchar contra un enemigo formidable. En el proceso de dirigir
la guerra popular, el pueblo revolucionario bajo la dirección
de la vanguardia revolucionaria, armada política e ideológicamente
con el marxismo-leninismo-maoísmo (MLM), se pertrecha de
armas que arrebata al enemigo, y el partido dirige a la guerrilla
a construir un ejército popular de liberación y a
forjar una superioridad política y militar sobre el enemigo.
La fuerza política, ideológica y militar del partido
hace posible dirigir la guerra hacia la construcción de bases
de apoyo, la médula de la revolución y del poder político
popular.
El desarrollo del poder popular y la descomposición del poder
del enemigo conducen en cierto momento a una situación en
que el enemigo no puede derrotar a los revolucionarios pero los
revolucionarios todavía no son capaces de derrocar el Estado
reaccionario. Esta correlación de fuerzas se llama equilibrio
estratégico, en que la fuerza del enemigo y la del pueblo
están en cierto sentido iguales. Sin embargo, algunas fuerzas
argumentan que en esa situación, el enemigo aún tiene
más fuerza y sobre todo que tiene una superioridad en armas,
y que por ende decir que esta situación de niveles de armamento
desiguales es una etapa de equilibrio constituye el aventurerismo.
No, el balance de poder entre los Estados nuevo y viejo en absoluto
significa igualdad numérica en términos puramente
militares: un arma por otra, un tanque por otro, un regimiento por
otro, es decir, en términos estáticos de fuerza militar
o de posesión de armamento; más bien se refiere a
una situación cualitativa entre el ejército revolucionario
y las masas del pueblo de un lado y el reaccionario Estado del otro.
El surgimiento y la existencia de dos Estados, dos ejércitos
y dos ideologías en el proceso de desarrollo de la guerra
popular se consideran las condiciones fundamentales para el surgimiento
de la etapa de equilibrio estratégico. La destrucción
y semicolapso del viejo Estado y que en su lugar va surgiendo el
nuevo Estado revolucionario es la principal condición en
el desarrollo de la ofensiva estratégica. En lo cuantitativo,
puede que el enemigo haya adquirido una gran cantidad de armas y
pertrechos y una gran cantidad de soldados, y apoyo militar, logístico
y financiero de las potencias imperialistas; pero el Ejército
Popular de Liberación (EPL) cuenta con una superioridad política
y militar que a la larga tiene más importancia cualitativa
que la del enemigo. Mientras que el Estado feudal sólo cuenta
con el apoyo de Estados imperialistas y reaccionarios, el EPL tiene
el apoyo de las grandes masas populares de Nepal y crece la simpatía
y apoyo de los oprimidos de los demás países.
El EPL ha desarrollado divisiones en las tres regiones del país
y miles de otras unidades militares, como milicias populares en
las ciudades y aldeas, contra más de 70 mil mercenarios del
Ejército Real de Nepal (ERN), más de 50 mil policías
armados y cientos de agentes de inteligencia entrenados por la Mossad
(el organismo israelí de espionaje) con el apoyo de la CIA.
Contra el gran arsenal de armas y pertrechos del ERN, el EPL tiene
gran número de armas arrebatadas al mismo, muchas de ellas
provenientes del extranjero, es decir, que el EPL tiene armas proporcionadas
por los gobiernos yanqui, indio y belga. Arrebatar las armas a los
reaccionarios representa una gran victoria de las fuerzas revolucionarias.
El gobierno reaccionario tiene el apoyo financiero de los imperialistas,
pero el partido tiene el autosacrificio y apoyo de millones de oprimidos
y se ha apoderado de bancos y otras instituciones económicas
del Estado. El elemento más importante del avance de la guerra
popular es el firme apoyo de las amplias masas populares del país.
El documento de 2004 del partido subraya la esencia de las diferencias
cuantitativa y cualitativa diciendo que “tomando en cuenta
las fuerzas del ERN, la cantidad de armas, la calidad y condiciones
de los pertrechos, el apoyo imperialista y expansionista, la economía,
la logística y el estado de otros recursos materiales, es
obvio que las fuerzas del enemigo exceden sobremanera a las fuerzas
con que cuenta el EPL. En la situación actual, se puede preguntar
si pasar a la ofensiva estratégica llevará a cometer
el error de izquierda del aventurerismo. Pero si en nuestro análisis
incluimos el proceso de desarrollo de la guerra popular de los últimos
ocho años, la estrategia y tácticas militar desarrolladas
por el partido, las habilidades desarrolladas por el EPL, y la inestabilidad,
anarquía y contradicciones internas que padece el viejo Estado,
el panorama del balance de poder se ve muy diferente”. Mientras
que la guerra popular se ha venido desarrollando desde la defensiva
estratégica y el poder popular se ha ido fortaleciendo, el
sistema parlamentario, el ERN y la monarquía feudal se han
venido desintegrando y debilitando.
Gran escándalo han armado los reaccionarios dentro y fuera
del país con tal de probar que la revolución maoísta
ha traído desgracia al país; cacarean que la revolución
maoísta socava la infraestructura económica, que la
economía nacional va en declive y que la guerra popular ha
echado abajo los valores y normas sociales establecidos basados
en la armonía tradicional. Pero la verdad es que el nuevo
poder político ha tenido un firme avance mediante el proceso
dialéctico de destrucción y construcción. Lo
que el PCN (M) apunta a destruir es el viejo Estado y la vieja infraestructura
económica que sirve a los señores feudales de Nepal
y a los amos imperialistas y definitivamente apunta a destruir los
valores sociales basados en las viejas normas y tradiciones que
apuntalan la caduca economía. Lucha por construir una nueva
infraestructura revolucionaria y establecer nuevas normas y valores.
El PCN (M) jamás destruye cosas por el puro placer de destruir;
echa abajo aquello que obstaculiza el surgimiento de una sociedad
nueva y mejor.
En medio del desarrollo del poder político popular por todo
el país y de un tumultuoso proceso de destrucción
y construcción, la guerra revolucionaria ha entrado a la
ofensiva estratégica. El citado documento comenta: “El
siguiente panorama muestra que aplazar la entrada a la ofensiva
estratégica es cometer errores de derecha, como la autoconservación,
y puede llevar la guerra popular a la confusión y al retroceso”.
De acuerdo con el materialismo dialéctico y el análisis
maoísta de las leyes de la guerra revolucionaria, la etapa
del equilibrio estratégico no es estática ni es larga.
La guerra popular se desarrolla por un proceso de desarrollo desigual,
caracterizado por ofensivas políticas en todas las regiones,
mientras que la situación militar varía según
la región, es decir, las fuerzas revolucionarias pueden estar
a la defensiva, en el equilibrio o a la ofensiva militar según
sea la región. El proceso se desarrolla con el paso del tiempo,
de modo que el EPL ha desarrollado la superioridad militar y política
sobre el ERN y el enemigo no ha podido tomar la iniciativa política
y militar en ninguna parte del país ni en los centros administrativos
de distrito ni en la capital.
La etapa del equilibrio estratégico opera un cambio rápido
del balance de poder de la fuerza política y militar de ambos
bandos. En el frente político, el PCN (M) forja unidad con
diferentes fuerzas revolucionarias que han impulsado la lucha de
liberación nacional del país. La unidad de los maoístas
con el Partido de los Trabajadores de Kirat en el este y con otras
fuerzas que luchan por la liberación nacional representó
un enorme avance para el movimiento maoísta. Cada partido
comunista en el mundo sostiene el principio del derecho a la autodeterminación
propuesto por Lenin. Para aplicarlo a la situación concreta
de la revolución nepalesa, el PCN (M) sentó las bases
ideológicas desde el inicio en la primera conferencia histórica
del partido (de 1995), en que expuso que sin unir el movimiento
revolucionario de las nacionalidades con el movimiento revolucionario
maoísta, sería difícil obtener la victoria
en la guerra popular. La segunda conferencia histórica nacional
del partido asentó que el proceso de unir el movimiento de
liberación nacional con la guerra popular revolucionaria
era una estrategia militar maoísta, y que uno de los principales
puntos políticos, ideológicos y militares a aplicarse
en la revolución en el siglo 21 era la fusión de las
dos estrategias de la guerra popular: la de la guerra popular prolongada
y la de la insurrección.
Como toda revolución avanza por medio de la práctica
revolucionaria y se apoya en las masas para que tomen el destino
en sus propias manos, esta revolución ha liberado a millones
de nepaleses de la opresión regional y nacional. El poder
popular se ha fortalecido por medio de la declaración de
la autonomía regional y nacional, y al aplicar la ciencia
del MLM ha garantizado el derecho a la autodeterminación
para resolver las contradicciones que causa la discriminación
nacional y regional impuesta por el sistema reaccionario. Cientos
y miles de personas por todo el país apoyan enérgicamente
al plan y programa del partido. Los llamados de las organizaciones
de masas dirigidas por los maoístas, tales como las organizaciones
sindicales, de campesinos, de mujeres o de estudiantes, se han granjeado
mucho apoyo de las amplias masas y han logrado bloquear los centros
administrativos de distrito o lanzado paros convocados por el partido.
Cientos y miles de estudiantes de las universidades y otras escuelas
de todo el país se han movilizado bajo la dirección
de la organización estudiantil dirigida por el partido. De
mayor peso, en víspera de la ofensiva estratégica
se dio una muestra de poder sin precedente: los gobiernos revolucionarios
de distrito bloquearon y cercaron la capital y la federación
sindical paralizó las principales industrias.
En el frente militar, el partido ha desarrollado la fuerza del EPL
al nivel de brigadas en las tres regiones, y miles de milicias populares
se han estado preparando para entrar al combate. El EPL es capaz
de destruir las fortificaciones reforzadas diseñadas por
los expertos militares imperialistas yanquis y de confiscar las
armas y pertrechos ahí guardados. Como aumentan las derrotas
militares que sufren los elementos feudales y los capitalistas burocráticos
y por igual aumenta la consternación de los imperialistas
yanquis y los expansionistas indios, imaginen cómo les enfurezca
y frustre el hecho de que sus soldados sean aniquilados con sus
propias armas.
Por otra parte, en el campo enemigo continúan la degeneración
y fragmentación política y militar. El campo reaccionario
del Estado semifeudal y semicolonial padece una crisis cada vez
más aguda y degeneración política. No ha sido
capaz de resolver la profunda crisis política que sobrevino
después de la masacre de la familia real de 2001 y la subsiguiente
disolución del parlamento y gobierno parlamentario mediante
las maniobras autocráticas del rey del 4 de octubre de 2002.
Nepal sigue padeciendo la dominación imperialista y de otros
países y es escenario de luchas intestinas entre las fuerzas
imperialistas y expansionistas. Se han denunciado repetidamente
el control político e intervención directos de las
potencias imperialistas y expansionistas en el gobierno, el ejército
y los partidos parlamentarios y sus bases, que por tanto van perdiendo
sus lazos con el pueblo. Ante la derrota política y desmoralización,
el ERN ha sufrido derrota tras derrota en los combates con el EPL,
y la deserción de soldados rasos es un hecho cotidiano. En
la policía y el ejército prevalecen la fragmentación
y descomposición. Las contradicciones se han agudizado para
los soldados porque tienen que combatir, al servicio de los lacayos
imperialistas y de los burócratas y elementos feudales nepaleses,
contra sus hermanos y hermanas de las aldeas y porque padecen sus
propias contradicciones internas (por ejemplo, al personal militar
y de la policía no le pagaron durante seis meses), pese al
trato de garrote y dulce, como dar prestaciones adicionales a los
soldados que combatan en las bases de apoyo maoístas y cientos
de miles de rupias, una fortuna para las masas, como indemnización
a las familias de los soldados muertos en acción. Asimismo,
la gente de distintos sectores en todo el país ya no cree
en las promesas del gobierno real, tal como la promesa de indemnización
a los dueños de los vehículos destruidos por no haber
acatado los llamados de los revolucionarios al paro.
El llamado a bloquear a Katmandú tuvo una acogida sin precedente,
y los maoístas no tuvieron que recurrir a la fuerza, a pesar
de las maniobras de la reacción. Los lacayos imperialistas
dijeron que el bloqueo tuvo éxito por la fuerza armada maoísta
y no por el apoyo popular. Los reaccionarios no comprenden que si
las armas determinaran el ánimo del pueblo, el gobierno reaccionario
con su superioridad de armas ya habría prevalecido. El gobierno
“aseguró” los caminos, pero la población
no acató el llamado a trabajar. La corrupción y el
nepotismo engullen gran parte del presupuesto para la compra de
armas. La moral de la policía y el ejército se fue
tan abajo que sin la ayuda de los imperialistas y expansionistas
indios, el sistema reaccionario del país estaría al
borde del colapso.
En este contexto y con el análisis del balance de poder entre
el desarrollo de las fuerzas revolucionarias y la mayor degeneración
de las fuerzas reaccionarias, el partido concluyó que la
guerra popular ha entrado a la etapa de la ofensiva estratégica.
La ofensiva estratégica: Se abre el panorama
El documento “Avanzar hacia la etapa de la ofensiva estratégica
elevando el proceso de transformación revolucionaria a nuevas
alturas”, adoptado por la histórica sesión plenaria
del Comité Central del PCN (M), resalta las bases para la
ofensiva estratégica sentadas por el desarrollo de la guerra
popular. Aborda algunas cuestiones fundamentales relacionadas al
tema, en el aspecto militar como en el político, y así
enriquece la teoría y práctica marxista-leninista-maoístas
y contribuye a una nueva ola de debate político en el movimiento
comunista internacional.
La ofensiva estratégica es la última etapa del desarrollo
de la guerra popular, en que el partido se prepara a tomar el poder
político. Esta etapa es muy importante y muy sensible. El
avance del poder popular hacia la conquista del poder político
nacional inevitablemente conlleva mayores peligros de una intervención
imperialista y expansionista. Ante la ofensiva estratégica
el enemigo confronta la inminente posibilidad de una batalla de
vida o muerte para proteger el sistema reaccionario.
Cuando el partido puso en marcha la primera fase del plan de la
ofensiva estratégica, los imperialistas y expansionistas
ya tomaban mayores medidas para impedir y reprimir la victoria del
pueblo. El imperialismo yanqui ha violado el principio de la no
intervención en los conflictos internos de países
soberanos y ha incrementado el apoyo militar al gobierno nepalés
de 32 millones de dólares en 2003 a 40 millones de dólares
en 2004. Además de la ayuda acostumbrada, el gobierno yanqui
entregó un millón de dólares para iniciar de
inmediato acciones contra los maoístas. A fines de septiembre
de 2004, un avión yanqui cargado de armas llegó a
Katmandú. Los yanquis justifican la violación del
derecho internacional con lógica gangsteril: que los maoístas
están acabando con la democracia, violando los derechos humanos,
destruyendo la infraestructura económica del país,
atentando contra los intereses norteamericanos, obligando a combatir
contra el ERN, usando escudos humanos y convirtiendo al país
en un santuario de “terroristas”. Algunos funcionarios
yanquis tacharon de “terrorista” al PCN (M). O sea,
es hipocresía descarada de un gobierno que recién
cometió su más reciente crimen de guerra, según
la revista médica inglesa The Lancet: masacró a más
de 100 mil civiles en Irak en aras de saciar su sed de hegemonía
global y de petróleo. Algunas acusaciones son ridículas:
ellos y sus títeres nepaleses chillan que los maoístas
“secuestraron” a mil campesinos pobres y después
¡se quejan de que los mismos recibieron tierras confiscadas
a los terratenientes! Los imperialistas y sus lacayos dicen que
los maoístas impiden que los estudiantes estudien, pero el
ERN ha desalojado a los estudiantes y convertido las escuelas en
barracas militares. Unas fuerzas dicen que el pueblo está
“atrapado entre dos fuegos”: las fuerzas armadas de
la monarquía y las fuerzas armadas de los maoístas.
Esta gente tiene ojos, pero no ve que en el campo las amplias masas
se están alzando para ejercer el poder político rojo.
(La Sección Internacional del PCN (M) lanzó un video
documental de ocho horas con docenas de escenas de actos revolucionarios
en todo el país en que participan decenas de miles, si no
cientos de miles de personas comunes. El video es un testimonio
poderoso de que el mismo pueblo está tomando el destino en
sus propias manos y refuta de manera contundente la débil
propaganda que riegan el Departamento de Estado yanqui y otros reaccionarios.)
Al entrar a la ofensiva estratégica, la guerra popular enfrenta
mayores amenazas de una intervención india. Poco después
de que el partido declaró la ofensiva estratégica,
el primer ministro del rey nepalés fue a hablar con el gobierno
indio, que aceptó darle lo que necesite para derrotar la
guerra popular: armamento, apoyo económico y fuerzas armadas
indias.
Los imperialistas trabajan duro para coordinar la campaña
contra la guerra popular. Unos oficiales militares de Sri Lanka,
India, Inglaterra y otros países se reunieron a fines de
septiembre de 2004 en Katmandú. Por su ubicación entre
India y China, Nepal es un escenario de contienda. Ningún
actor de peso quiere que los demás rivales desplacen sus
propios intereses económicos, políticos o militares,
así que aunque cooperen también contienden. Por ejemplo,
el gobierno indio retuvo por cinco días un avión de
una empresa de aviación búlgara que usó Estados
Unidos para transportar un cargamento de armas destinado a la lucha
contra los maoístas. Las autoridades indias ocultaron el
episodio y los yanquis dijeron que el avión no llevaba armas.
Mienten y engañan al pueblo nepalés y al mundo acerca
de lo que están haciendo, sobre todo ante el ascenso de la
solidaridad de las masas revolucionarias en el mundo, la mayor popularidad
de la guerra popular y el mayor deseo de la revolución en
el mundo, y al mismo tiempo se manifiestan desconfianza mutua y
contradicciones entre los imperialistas y expansionistas. Pero pese
a esas contradicciones y divergencias, apoyan la agenda fascista
de acabar con la guerra popular y derrotar al proletariado nepalés,
lo que muestra lo peligroso que es el escenario en que se libra
la guerra popular.
La ofensiva estratégica nepalesa tiene importancia desde
otros ángulos. El proletariado sufrió un severo retroceso
en el Perú, porque la guerra popular había alcanzado
el equilibrio estratégico. Independientemente de los deslindes
de línea ideológica y política al interior
del Partido Comunista del Perú (PCP), la revolución
tenía grandes posibilidades de triunfar si no hubieran capturado
al presidente Gonzalo y al grueso de los demás miembros de
la dirección central. El golpe fue consecuencia de las labores
de la CIA y de la DINCOTE, la policía secreta títere,
con la guerra de baja intensidad. El PCN (M) ha analizado y aprendido
de esa experiencia, por ejemplo, de la manera en que el PCP analizó
en la teoría y en la práctica la transición
a la ofensiva estratégica. Para el proletariado ha sido un
gran reto aprender de esa experiencia y aplicar las lecciones correspondientes
para dirigir la revolución nepalesa hasta la victoria.
Al analizar las complejidades históricas anteriores del movimiento
internacional y al sintetizar la experiencia de la tumultuosa guerra
revolucionaria de Nepal, la histórica sesión plenaria
del Comité Central adoptó el documento presentado
por el presidente Prachanda del PCN (M) y concluyó: “En
este contexto, cualquier subjetivismo o confusión de ‘izquierda’
o de derecha repercutirá negativamente en la guerra popular
en general”. El documento señala la importancia de
poner el nivel ideológico y político del partido a
la altura de la guerra popular para poder abordar los retos planteados
al proletariado y agrega: “En comparación con los años
anteriores, tiene varias veces más importancia la conservación
de la unidad de análisis y espíritu sobre la concepción
teórica de la ofensiva estratégica, sobre las condiciones
objetivas y subjetivas necesarias para entrar a esta etapa y sobre
el panorama general del desarrollo del futuro”.
Unas
particularidades de la ofensiva estratégica
El documento expone un marco teórico en que se conserva el
principio de la ofensiva estratégica desarrollado por Mao
Tsetung en el contexto de la guerra popular prolongada. Pero, para
llevar la revolución a la victoria, es necesario que los
maoístas tengan la libertad de aplicarlo creativamente. En
el documento, el camarada Prachanda dice: “El camarada Mao
Tsetung desarrolló los principios básicos de la ofensiva
estratégica y su significado, importancia y definición
en el contexto de la guerra popular prolongada. Pero las premisas
teóricas desarrolladas por Mao Tsetung no pueden aplicarse
mecánicamente en el siglo 21”.
La visión del PCN (M) sobre la ofensiva estratégica
se ha desarrollado junto con la síntesis de la línea
militar, adoptada en la histórica segunda conferencia nacional
del partido, en que se discutió el documento “El desarrollo
de la democracia en el siglo 21”. Tras resumir cinco años
de vigorosa guerra popular, el PCN (M) adoptó la premisa
teórica de que para hacer la revolución en el siglo
21, el partido revolucionario maoísta debía combinar
las características fundamentales de ambas estrategias militares
de la guerra popular: la estrategia de la guerra popular prolongada
y la estrategia de la insurrección. El partido concluyó
que en cada etapa de desarrollo (de la defensiva estratégica
al equilibrio estratégico, y a la ofensiva estratégica),
se opera un cambio cualitativo, pero en el actual contexto nacional
e internacional del balance de fuerzas, la ofensiva estratégica
no debe entenderse como una etapa que apunta de inmediato a la insurrección.
La situación de una insurrección armada puede entenderse
como un proceso de desarrollo que incluye subetapas, como el inicio,
la continuación y el desarrollo de la ofensiva y que depende
del desarrollo de la guerra y de la situación nacional e
internacional.
A partir de ese resumen, el partido se ha preparado para aprovechar
cualquier levantamiento o insurrección armada que haga posible
la toma del Poder a nivel nacional. El partido ha explicado desde
la segunda conferencia nacional, que tal insurrección se
puede presentar en cualquier momento. La esencia de este resumen
apunta a desarrollar enérgicamente la guerra popular, a organizar
y movilizar de manera amplia y efectiva a las masas, a analizar
más dialécticamente las contradicciones nacionales
e internacionales y a estar preparado a tomar una iniciativa con
fuerza cuando la situación sea propicia para dirigir un levantamiento
que lleve a la revolución. Sin la destrucción y degeneración
de las fuerzas armadas reaccionarias (la columna vertebral del poder
estatal), no es posible hacer la revolución en ningún
país. Esta degeneración, acompañada de una
situación internacional relativamente favorable, engendrará
la revolución, siempre y cuando los revolucionarios maoístas
estén preparados. Puede decirse que en la situación
actual, el elemento fundamental de importancia estratégica
para la revolución es la fragmentación de la fuerza
militar del enemigo y el surgimiento de una situación internacional
relativamente favorable, en combinación con la poderosa dirección
de la vanguardia proletaria... un partido maoísta en su respectivo
país que forma parte del Movimiento Revolucionario Internacionalista
(MRI). La fragmentación o degeneración de las fuerzas
reaccionarias depende en gran parte de la fuerza subjetiva de los
revolucionarios maoístas.
Según un punto de vista en el movimiento comunista internacional,
una vez que la guerra popular entra al equilibrio estratégico
desde la defensiva estratégica o entra a la ofensiva estratégica
desde el equilibrio estratégico, en ninguna circunstancia
puede ni debe retroceder de la posición que ha alcanzado.
Pero, cuando tal punto de vista sigue sosteniendo en todo el mundo
una estrategia y tácticas que se justifican por la existencia
de una ofensiva estratégica mundial, aunque la pérdida
del socialismo en la URSS de Stalin y en la China de Mao ya ha hecho
que el movimiento revolucionario mundial volviera a la defensiva,
el problema es en qué medida ese punto de vista se basa en
los hechos objetivos.
Tras ese avance teórico, el PCN (M) dijo: “Seguir hablando
de la ofensiva estratégica después de que la revolución
en el mundo y en el país mismo sufrió una seria derrota
es un engaño. Nuestro partido estableció claramente
su posición desde que se ha venido explicando el equilibrio
estratégico. Definitivamente, siempre debemos estar prevenidos,
de no dejar que la impaciencia subjetiva nos presione para cambiar
la etapa estratégica debido al peso de unos cuantos sucesos,
victorias o derrotas. Sólo si ocurriera un gran cambio en
la situación a causa de factores nacionales o internacionales
específicos, o si la guerra popular sufriera una secuencia
de grandes reveses, el partido, a partir de un análisis objetivo
de la situación, debería estar preparado para armar
planes para defender y desarrollar los logros de la revolución
en condiciones de volver a la defensiva estratégica desde
la ofensiva estratégica”. No sería dialéctico
seguir sosteniendo la consigna “la ofensiva estratégica
de la revolución mundial” o de la revolución
en X país si los revolucionarios sufrieran un fuerte revés
debido a la represión interna e imperialista. Cuando los
imperialistas y sus lacayos desatan un despiadado pillaje y severa
represión, las masas responden resistiendo y hasta cierto
punto se levantan, pero en ausencia de una fuerza subjetiva, de
un partido de vanguardia organizado que dirija la guerra revolucionaria
y que aborde los problemas militares, políticos e ideológicos
en el contexto de los nuevos retos y de unas masas populares dispuestas
a tumbar al sistema, tal resistencia y levantamiento en sí
no podrán sostener por mucho tiempo la etapa de la ofensiva
estratégica. Según el método maoísta
correcto, se determina la situación revolucionaria en relación
a las condiciones objetivas y para alcanzar la victoria, de ser
necesario se volverá a la defensiva estratégica desde
la ofensiva y se reagrupará y se reorganizará la lucha
para recuperar las posiciones perdidas.
Asamblea Constituyente: ¿revolucionaria o reformista?
Los números 29 y 30 de UMQG abordan las demandas
del PCN (M) relacionadas a una asamblea constituyente. En todo el
país, ha pasado a primer plano el debate sobre la necesidad
de la elección de una asamblea constituyente para resolver
la crisis del sistema reaccionario. Además del PCN (M) (para
quien la asamblea es parte de la agenda táctica), los partidos
parlamentarios –de los autócratas feudales (como el
Partido Democrático Nacional o Rastriya Prajatantra [RPP])
a los revisionistas empedernidos (como los líderes de los
Marxista-Leninistas Unidos o UML)– están defendiendo
la necesidad de elegir una asamblea constituyente. Los reaccionarios
y revisionistas no cambiaron de idea porque quieren ver que el pueblo
ejerza la soberanía, sino porque la guerra popular los ha
obligado a aceptar la demanda política del pueblo en pro
de una solución política. Aunque participen en la
elección de tal asamblea, su interés principal es
salvaguardar los intereses de la burguesía y no del pueblo.
Los reaccionarios feudales aceptan la asamblea a condición
de que en la nueva constitución se incluya una monarquía
constitucional y que la monarquía feudal siga al mando del
ejército. Los revisionistas defienden la constitución
de 1990 y quieren ciertas reformas superficiales del sistema que
mantengan el control del parlamento de la burguesía sobre
el ejército. Aún tienen mucha vigencia los puntos
del artículo del camarada Prachanda, “Asamblea Constituyente:
¿revolucionario o reformista?”, acerca de la demanda
de una asamblea constituyente durante el movimiento de los años
1990.
El artículo analiza las tres corrientes principales en Nepal.
Una, la representada por los elementos feudales (el RPP y los elementos
proyanquis), busca volver a la situación política
de la autocracia feudal medieval. Otra desea conservar el status
quo con la elección de una asamblea constituyente; la representan
una facción proindia del Partido del Congreso Nepalés
y la momificada dirección “comunista” real del
UML. Ninguna de estas facciones quiere que el pueblo sea poderoso,
soberano ni que sea vanguardia de la revolución proletaria
mundial. La tercera y principal fuerza, el PCN (M), apoya las elecciones
para esta asamblea como táctica. Es muy claro que, el que
se celebren o no elecciones para dicha asamblea, el pueblo anhela
una salida revolucionaria, no regresiva.
Durante la lucha sobre dicha asamblea, los fundamentalistas feudales
y las fuerzas imperialistas maniobraron con astucia para impedir
que el pueblo obtuviera poder, por ejemplo, fomentaron el divisionismo
entre los partidos parlamentarios y los presionaron a apoyar o al
menos a unirse con el moribundo rey feudal. La lucha deja entrever
la incapacidad de los parlamentarios de sacar adelante al país,
porque siguen dependiendo de los imperialistas y porque aún
cifran sus esperanzas en la monarquía. Por eso, en unos casos
han sancionado a sus propios cuadros quienes se oponen a la intervención
imperialista o expansionista en la política del país.
Gyanendra, el “asesino real” feudal y peón de
los imperialistas yanquis, nombró como primer ministro al
mismo tipo, Deuba, ¡a quien previamente despidió por
“incompetencia”! El actual gobierno es muy similar a
los anteriores, que negociaron con el PCN (M) pero no propusieron
nada de sustancia cuando se pusieran sobre la mesa los temas políticos.
Las negociaciones sin perspectiva de una solución política
perdieron valor. Por eso, el presidente Prachanda dijo, en referencia
al documento de 2004: “Con una profunda preocupación
sobre la situación y sobre la franca violencia del gobierno,
el documento rechaza la farsa de negociaciones con los lacayos (el
llamado gobierno) del palacio feudal.... Señala que tales
negociaciones no se podrán realizar con los lacayos del viejo
Estado sino solamente con el amo en persona..., centrando en la
demanda de darle plena soberanía al pueblo nepalés”.
Sobre la rectificación y el estilo de trabajo
Si un partido revolucionario no resuelve la contradicción
entre la teoría y la práctica, no puede hacer la revolución.
La línea son los principios-guía de un partido u organización,
que se basan en una teoría, ideología y política
específicas. Para aplicar la línea en la práctica,
se necesita desarrollar una organización. Además de
enriquecer y desarrollar el marxismo-leninismo-maoísmo en
el curso de analizar las contradicciones, sintetizar la experiencia
y aplicar las lecciones a la realidad concreta de la guerra popular
para hacer la revolución, la línea revolucionaria
de un partido requiere una organización revolucionaria capaz
de responder a las necesidades de la lucha revolucionaria. Las relaciones
dialécticas, las contradicciones entre la línea y
la práctica, se interpenetran mutuamente. Si la organización
no se prepara a partir de la línea revolucionaria, ésta
tenderá a quedarse al nivel existente de la organización,
o sea, al nivel de la práctica. Arrastrar la línea
revolucionaria al nivel existente de la organización hará
retroceder la línea y la organización hacia el reformismo
y el revisionismo.
Como observó hace poco Bob Avakian, presidente del PCR, Estados
Unidos: “La mayor parte del tiempo la mayoría de los
comunistas no son comunistas”. O sea, un problema es que muchos
dirigentes y cuadros del partido dejan de abordar los deslindes
cruciales de línea o no ven el todo sino sólo unas
partes del todo. En tiempos de guerra, se abre la posibilidad de
que se desarrolle el oportunismo, que a la larga domine al partido,
así que es necesario un proceso político e ideológico
para arrancar las hierbas venenosas y así salvaguardar la
línea y espíritu revolucionario y combativo del partido.
Sobre la importancia primordial de la rectificación del estilo
de trabajo, el presidente Prachanda ha destacado la transformación
general del estilo de trabajo ideológico, político,
organizativo y cultural del partido y la necesidad de elevarlo todo
a nuevas alturas. En la entrevista en el semanario Janadesh
del 21 de septiembre de 2004, Prachanda dijo: “Las decisiones
principales de la histórica sesión plenaria del Comité
Central del partido se resumen en cuatro puntos a partir de su particularidad
e importancia. Primero, para confrontar los retos económicos,
políticos, estratégicos y culturales del imperialismo
del siglo 21, se decidió realizar una síntesis ideológica
con el objetivo de desarrollar las tres partes integrantes del marxismo-leninismo-maoísmo:
filosofía, economía política y socialismo científico.
Segundo, en el contexto de la nueva situación, se decidió
que la lucha que el partido viene librando contra el imperialismo
se apunte específicamente al expansionismo indio desde el
punto de vista estratégico y táctico. Tercero, tras
determinar que el viejo Estado feudal es un Estado vendepatria,
se acordó lanzar la ofensiva estratégica en su contra.
Cuarto, se acordó llevar a cabo una campaña de rectificación
general con una política, plan y programa concretos, apuntada
a fortalecer el partido y al movimiento desde el punto de vista
ideológico, organizativo y cultural como de estilo de trabajo”.
Las primeras tres decisiones representan las más históricas
que jamás haya tomado el partido en la historia del país
y la cuarta apunta a transformar la organización en una fuerza
material objetiva para aplicarlas. En la historia del partido, la
rectificación jamás ha sido una fase o actividad aislada
del plan y programa políticos y militares del partido, y
el partido se ha dedicado constantemente a aplicar y desarrollar
los “cuatro preparativos”.
En la historia de la vigorosa guerra de clases dirigida por el proletariado
de Nepal, se ha mostrado poderosamente que un partido u organización
que se desarrolla en un período determinado para responder
a cierto nivel de contradicciones, no bastará para cumplir
la tarea de resolver las contradicciones cuando la situación
cambie y se desarrolle. Para resolver las nuevas contradicciones,
es necesario desarrollar, según el nivel de los nuevos retos,
la capacidad ideológica, política, organizativa, cultural
y funcional del partido y del movimiento.
¿Cuáles son los retos que el partido debe enfrentar
en los días por venir? La respuesta se halla en el desarrollo
de la situación concreta, sobre todo la amenaza de la intervención
desde fuera. A medida que la guerra popular se desarrolle a nuevas
alturas, las maniobras del gobierno indio se han convertido en un
obstáculo importante al progreso en Nepal. El gobierno indio
ha aumentado la ayuda militar al gobierno feudal, amenaza con lanzar
ataques militares contra la revolución y ha arrestado a más
de una docena de dirigentes del PCN (M) en diferentes partes de
la India, entre ellos los camaradas Kiran y Gaurav, y 80 dirigentes
y cuadros maoístas más.
Como se acrecienta el peligro de una intervención directa
estadounidense, la histórica sesión plenaria del Comité
Central del partido decidió responder a cualquier intervención
imperialista con una guerra total que abarca la guerra de túneles.
El partido tiene que elevar su nivel ideológico, político
y militar a nuevas alturas por otra razón: las dificultades
y sacrificios que implica una guerra de este tipo y la necesidad
de librarla de modo que salvaguarde la revolución y sirva
a la revolución proletaria mundial. [Vea el artículo
sobre la guerra de túneles de Vietnam, UMQG 6, en el Servicio
Noticioso.]
Una guerra de vida o muerte de las masas en cualquier país
conlleva la fragmentación y degeneración al interior
del sistema reaccionario. El Estado reaccionario es un conglomerado
de intereses reaccionarios contendientes que, cuando la guerra revolucionaria
se convierta en gran fuerza, comenzará a fragmentarse y desintegrarse.
A la guerra revolucionaria inevitablemente la acompaña la
lucha ideológica, política y organizativa al interior
del partido, es decir, la lucha entre las dos líneas. Dicha
lucha refleja la lucha de clases en la sociedad. Es necesario sintetizar
cientos de experiencias, negativas y positivas, de todo el país,
nutrir los cientos de flores que se abren al calor del nuevo poder
político y arrancar de raíz los cientos de hierbas
venenosas que brotan al interior de la superestructura revolucionaria.
O sea, el partido tiene que barrer con la escoba de la rectificación
todos los rincones ideológicos, políticos, organizativos
y culturales. Como Mao dijo: “donde no llega la escoba, el
polvo no desaparece solo”. Con la toma del Poder, se operarán
grandes cambios, lo que significa que aparecerán nuevas contradicciones
y ciertos errores serán inevitables. Es posible que se hagan
acusaciones y contraacusaciones entre diferentes áreas o
campos de trabajo, o entre los dirigentes políticos y militares.
A medida que el partido avance hacia la toma del Poder, unas personas
se preocuparán más por sus derechos individuales y
no asumirán sus deberes. Habrá tendencias a confundir
o mezclar la estrategia y las tácticas, a confundir la una
por las otras, a reducir lo del largo plazo a lo del corto plazo,
o sea, a pedir libertad en cierta esfera y a no tomar en cuenta
la necesidad correspondiente. Esas contradicciones surgen y se desarrollan
en la vida del partido, y requieren rectificación una y otra
vez.
Sin rectificación, sin preparación ideológica,
política, organizativa y cultural para llevar a cada individuo
y a la organización a un nivel superior, no será posible
abordar los nuevos retos. La única manera de tener flexibilidad
en táctica y firmeza en estrategia, de adaptar rápidamente
las tácticas a las maniobras del enemigo de modo que éste
tenga que cambiar de estrategia, de frustrar la estrategia y tácticas
del enemigo una y otra vez de modo que en el transcurso de la guerra
se fortalezcan la fuerza del pueblo y su capacidad de barrer, como
un ejército de Hércules, el estiércol de la
dominación ideológica, política, militar y
cultural del imperialismo y de reemplazarlo con una base económica
y una superestructura política revolucionarias, es desarrollando
nuestro patrimonio marxista-leninista-maoísta.
Por eso, el partido ha subrayado la importancia de la rectificación
y ha dado a todo el partido, ejército, organizaciones de
masas y amplias masas populares una poderosa justificación
para avanzar por el gran camino (que el PCN [M] llama Camino Prachanda)
que hoy pide tomar la ofensiva estratégica contra el enemigo.
El partido ha estado debatiendo la importancia de la rectificación
y de la transformación de todo el partido, como importante
foro para desarrollar sus planteamientos, enriquecer el MLM y contribuir
al debate y discusión sobre los problemas candentes de hoy
en el movimiento comunista internacional. Entre dichos problemas
figuran lanzar la ofensiva para consumar la revolución de
nueva democracia, proteger la revolución naciente, aprender
de experiencias anteriores, incluso de las contrarrevoluciones;
formar un mar de masas armadas ideológica, política,
militar y culturalmente; defender el derecho a la rebelión,
asegurar que las fuerzas armadas revolucionarias, que hasta ahora
en la lucha de clases en el socialismo se han dedicado a tareas
puramente militares como soldados profesionales, sigan sirviendo
al pueblo después del establecimiento del socialismo de modo
que se impida que el Estado revolucionario se convierta de nuevo
en Estado reaccionario; y descartar la vieja idea de no criticar
a los dirigentes y establecer el principio maoísta de que
es justo “cañonear al cuartel general de la burguesía”
y continuar la revolución en el socialismo y servir a la
revolución proletaria mundial con la meta de establecer el
comunismo en todo el mundo. La rectificación del partido
en torno a esos puntos forja unidad ideológica, política
y organizativa y del espíritu y corazón del pueblo,
y a la larga contribuirá a llevar la sociedad hacia la extinción
del partido, del ejército, de las clases y del Estado mismo.
Sobre la nueva situación y la síntesis ideológica
Tras 20 años de experiencia, el Movimiento Revolucionario
Internacionalista dijo: “Durante los 20 años de existencia
de nuestro Movimiento el mundo ha presenciado igual cantidad de
años de tumulto. En todo el mundo, se dio un reflujo de la
oleada de lucha revolucionaria de los años 1960 y comienzos
de los 1970, pero siguieron agudizándose la explotación
y los antagonismos de clase. En 2000, nuestro Movimiento señaló
correctamente que ‘la nueva ola de la revolución proletaria
mundial se nos viene’. Desde el 11 de septiembre de 2001 se
ha intensificado de una manera dramática no vista en décadas
todo un abanico de contradicciones a nivel mundial, sobre todo la
contradicción entre los pueblos y naciones oprimidos y el
imperialismo encabezado por Estados Unidos.... Se han dado importantes
transformaciones, incluso en la corta historia de 20 años
de nuestro Movimiento, en las ciudadelas imperialistas y en los
países oprimidos. Con nuestra ciencia marxista-leninista-maoísta,
tenemos las herramientas y la perspectiva con que comprender fenómenos
tales como el surgimiento de las megaciudades, la ‘globalización’,
los cambios de la estructura de clases y las implicaciones para
la estrategia y las tácticas revolucionarias”.
El presidente Prachanda del Partido Comunista de Nepal (Maoísta)
resumió las siguientes principales tendencias en el mundo:
el reestablecimiento del sistema capitalista en los antiguos países
socialistas (URSS y China), la desintegración de la URSS
socialimperialista y el surgimiento de la superpotencia mundial
única (Estados Unidos), y que Estados Unidos ha desencadenado
una cruzada de guerra contra los pueblos y naciones oprimidos del
mundo, lo que representa la tendencia principal actual. El desarrollo
sin precedentes de la tecnología de comunicaciones y su impacto
mundial, el monopolio del capital financiero y su dominio sobre
el capital industrial, el control del Banco Mundial, Fondo Monetario
Internacional y la Organización Mundial de Comercio sobre
el capital financiero, la brutal opresión y explotación
de los pueblos del tercer mundo por medio de la “globalización”,
“liberalización” y “privatización”
son características de la actual situación. El carácter
desenfrenado y arbitrario de los ataques militares fascistas que
desatan los imperialistas contra los movimientos de liberación
nacional y los movimientos democráticos y comunistas y el
retroceso sufrido por el proletariado en el Perú también
son importantes tendencias hoy. Una marcada manifestación
de la contradicción principal en el mundo entre el imperialismo,
principalmente yanqui, y los pueblos y naciones oprimidos, ha sido
la ola de resistencia mundial contra los ataques a Afganistán
e Irak tras los ataques del 11 de septiembre contra Estados Unidos.
La masiva resistencia a la guerra imperialista en Irak estremeció
al mundo y mostró la gran unidad de las masas que se unieron
para oponerse a la guerra. Como dice el MRI, eso refleja la nueva
ola de la revolución mundial que se nos viene.
Hoy los revolucionarios maoístas han asumido la responsabilidad
histórica de dar una dirección política e ideológica
correcta a las masas para transformar esos levantamientos de modo
que se cree una nueva ola de revolución proletaria mundial.
El presidente Prachanda destaca el desarrollo de las tres partes
integrantes del MLM, rechaza la confusión posmodernista y
la teoría económica imperialista de “globalización”,
“liberalización” y “privatización”,
y así eleva el MLM a nuevas alturas. En su historia, el movimiento
comunista internacional ha tenido que librar una férrea lucha
contra el oportunismo de derecha y de “izquierda” y
contra el revisionismo. En la lucha contra esas tendencias, los
maoístas revolucionarios deben cuidarse de no caer en el
dogmatismo estrecho y deben aplicar el MLM con vivacidad, creatividad
y perseverancia. La actual guerra popular de Nepal ha contribuido
al debate político e ideológico en el movimiento comunista
internacional sobre las bases teóricas que guían a
los revolucionarios del siglo 21, rompiendo con la tendencia a repetir
la estrategia y tácticas de las revoluciones del siglo 20.
El PCN (M) también ha contribuido al debate ideológico
sobre el “desarrollo de la democracia en el siglo 21”
y otras cuestiones importantes y ha acogido el llamado al debate
del MRI partiendo del debate político e ideológico
que proviene principalmente de los partidos maoístas, entre
ellos el PCR, EU, el PCP y el PCN (M).
El presidente Prachanda dijo: “A menos que el proletariado
intervenga ideológicamente y manera viva en la situación
actual, no será posible que se desarrolle una potente revolución
contra el imperialismo. Mientras que el proletariado no haga una
síntesis ideológica para poder asumir el deber histórico
de dirigir a las masas en la lucha contra el imperialismo, éstas
correrán el peligro de caer presas de diversos fundamentalismos
religiosos, nacionalismo estrecho y terrorismo individual”.
La dialéctica de la lucha contra la intervención extranjera
Por la intensidad de la intervención política y las
amenazas militares de los imperialistas y expansionistas y por la
naturaleza vendepatria del gobierno feudal y capitalista burocrático
comprador, es muy posible que se dé una guerra de los imperialistas
o expansionistas contra la revolución. Como dijo el presidente
Prachanda: “En la actual época del imperialismo y de
la revolución proletaria, es puro idealismo imaginar una
revolución popular que no enfrente la intervención
imperialista y que triunfe sin luchar contra el imperialismo. Sin
confrontar la intervención expansionista india y sin vencerla,
no es posible imaginar el triunfo de la guerra popular de Nepal”.
Desde hace tiempo, el partido vislumbró la posibilidad de
una intervención india y lo ha mencionado muchas veces. En
el Congreso de Unidad del partido, efectuado en diciembre de 1991,
de las cuatro contradicciones básicas identificadas en la
sociedad nepalesa –la contradicción entre el feudalismo
y las masas populares; la existente entre el imperialismo, principalmente
el indio, y el pueblo; la existente entre el capitalismo burocrático
y comprador y las masas; y la existente entre la burguesía
nepalesa y el proletariado–, se caracterizó la principal
como “la contradicción entre las masas y el reaccionario
Estado conformado de elementos feudales, burócratas y la
clase capitalista compradora protegidos por el expansionismo indio”.
Esa caracterización se basa en el análisis de la historia,
desarrollo político y características económicas
del país. Al analizar la lucha contra el expansionismo indio,
la segunda conferencia nacional del partido propuso una federación
soviética del sur de Asia en el siglo 21.
En los países oprimidos como Nepal, el partido se dedica
a dirigir la lucha contra la opresión nacional y a la lucha
por la liberación nacional y por la nueva democracia en los
frentes interno y externo, o sea, contra los enemigos internos y
contra los imperialistas y expansionistas. De importancia estratégica
las vincula firmemente durante toda la etapa de la revolución
de nueva democracia. A partir de la línea general, se adoptaron
políticas específicas para aislar al enemigo principal
de los secundarios y para concentrar los ataques sobre los lacayos
imperialistas y expansionistas de Nepal que controlan el aparato
estatal. En los primeros cinco años, con esta orientación
la guerra popular pudo echar profundas raíces en las masas
oprimidas de todo el país. Ante el pujante desarrollo de
la guerra popular y el apoyo de las masas amantes de la justicia
de Nepal y del mundo, y ante el rápido crecimiento de la
popularidad del partido dentro y fuera del país, los imperialistas,
expansionistas y fundamentalistas feudales perpetraron la masacre
de la familia real en aras de resolver la crisis interna. Los maoístas
aplicaron su línea general y particular y siguieron concentrando
sus ataques sobre el gobierno real feudal y su amo, el imperialismo
yanqui.
Los yanquis alimentan al moribundo gobierno con armas y pertrechos,
entrenamiento militar y apoyo moral y financiero. Ahora intervienen
directamente guiando al ERN en los combates contra los maoístas
y diseñando cuarteles fortificados. El ataque de las fuerzas
revolucionarias en Beni, en el centro del país, mostró
la bancarrota política y militar de la estrategia y tácticas
del imperialismo yanqui. Ahí, el Ejército Real de
Nepal tenía armamento más sofisticado y se había
reforzado el cuartel con diversos niveles de fortificaciones. Una
unidad del ERN se dedicó a actividades de construcción,
con el fin de ganar la “mente y corazón” del
pueblo y socavar el apoyo a la guerra popular. El EPL asestó
un duro golpe a los planes yanquis: rompió el cerco de fortificaciones
con la amplia participación de las masas. Debido al revés,
en un momento en que ha estado a la defensiva en el frente político
internacional debido al atolladero de Irak, el imperialismo yanqui
ha tenido que presionar al expansionismo indio y al imperialismo
británico para que asuman la lucha contra la revolución
dirigida por los maoístas.
La política de la Unión Europea no tiene diferencias
de fondo a la política yanqui: quiere poner fin a la revolución
maoísta e impedir que el pueblo obtenga soberanía.
Pero sus respectivas tácticas tienen diferencias de forma.
Estados Unidos justifica las atrocidades perpetradas por el ERN:
los asesinatos de los arrestados y desaparecidos, la tortura, las
violaciones, los bombardeos e incendios de aldeas son “daño
colateral”. La Unión Europea argumenta que las “violaciones
de los derechos humanos” del ERN lo aíslan de las masas.
Inglaterra y la Unión Europea piden que el rey continúe
como monarca constitucional, se forme un gobierno de coalición
de los partidos parlamentarios, que el gobierno celebre elecciones
parlamentarias y que el gobierno electo sostenga charlas con los
maoístas para integrarlos al “establecimiento político”.
Este plan propone impedir que el pueblo tome el Poder; es una campaña
almibarada que busca que el pueblo capitule a los señores
feudales y a los capitalistas burocráticos y compradores.
Los expansionistas indios jamás permitirán que el
pueblo se haga del poder económico y político. Si
pudieran someterlos a su control y hegemonía, quizá
dejarían que los maoístas tomaran el Poder. Como sus
presiones diplomáticas no han impedido que los revolucionarios
maoístas abandonen su objetivo de entregar el poder soberano
al pueblo, las élites gobernantes indias comenzaron a arrestar
a muchos revolucionarios maoístas en su territorio y a entregarlos
a los señores feudales de Nepal. Por ejemplo, arrestaron
a los camaradas Kiran, Matrika Prasad Yadav, Suresh Ale Magar y
11 revolucionarios maoístas más, entre ellos seis
miembros del Comité Central (en la ciudad de Patna del estado
de Bihar). Desde 2003 mantienen preso al camarada Gaurav sin los
derechos básicos otorgados a presos políticos y amenazan
con entregarlo a las autoridades nepalesas.
A la sombra de la Unión Europea, sobre todo Inglaterra, los
expansionistas indios han ordenado que los partidos parlamentarios
no peleen con el rey y han dado al gobierno nepalés armas
y helicópteros. Su política se basa en la doctrina
de Nehru de colocar a Nepal bajo la protección de la India,
sea con la sikkimización o la butanización. (India
anexó a Sikkim, y a Bután, de palabra independiente,
lo controla completamente.) En agosto de 2004, cuando los gobiernos
revolucionarios maoístas de las tres regiones que rodean
el valle de Katmandú, impusieron un bloqueo a la capital,
el gobierno indio inmediatamente organizó un puente aéreo
de víveres.
¿India atacará a Nepal? La historia ha demostrado
que muchas veces India ha actuado con impunidad para reprimir al
movimiento revolucionario nepalés. En los años 1950,
envió tropas para ahogar la insurrección campesina
revolucionaria suscitada en la región occidental, que tuvo
gran auge bajo la dirección de Bhim Dutta Panta. Envió
tropas al distrito de Gorka en los 1980 y a Katmandú en los
1990 sin consultar ni informar al gobierno nepalés. El gobierno
vendepatria que ha gobernado con la bendición de la India,
aceptó esas humillaciones nacionales y ha aceptado que el
ejército indio vigile la cordillera Chure al interior de
Nepal. La cordillera tiene mucha importancia, porque protege el
15% del territorio con planicies fértiles y está ubicada
en el camino de todas las salidas de la carretera oeste-este que
une a diferentes partes del país.
Aparte de sus intereses económicos, políticos y culturales
en Nepal, a los gobernantes indios les preocupa muchísimo
la influencia directa de la revolución nepalesa en la población
india duramente oprimida. El fantasma de la revolución maoísta
en esta región geopolíticamente importante pesa bastante
en las consideraciones estratégicas indias sobre una invasión
de Nepal. Aunque India se arriesgue, no será fácil
sostener tal invasión por largo tiempo. Tres factores internos
y externos importantes condicionan la situación: primero,
la fuerza de los maoístas y los revolucionarios y del movimiento
de liberación nacional de Nepal; segundo, la presencia de
revolucionarios maoístas y movimientos de liberación
nacional en la India y en la región surasiática; y
tercero, el crecimiento del apoyo a la guerra popular y del deseo
de hacer la revolución de parte de las masas de todo el mundo.
India cosechó frutos amargos cuando lanzó la intervención
militar contra los combatientes de los Tigres de Liberación
de Tamil Eelam (TLTE), de Sri Lanka. Aunque su ejército tenía
cierto apoyo de los cingaleses que creían que traería
la paz, los TLTE asestaron un gran golpe a los invasores indios,
quienes huyeron derrotados y humillados. Para la India, la situación
de Nepal es más desfavorable que la de Sri Lanka, porque
una línea maoísta dirige la guerra revolucionaria.
Salvo un puñado de reaccionarios nepaleses, la población
se opone a la hegemonía india. Desde el principio, los revolucionarios
han tomado en cuenta la necesidad de prepararse para una guerra
de la magnitud de la de Vietnam. Si tal guerra irrumpiera en Nepal,
aislaría al puñado de reaccionarios feudales y vendepatrias
de las masas de todo el país, mientras que se unificarían
más fuerzas patrióticas, democráticas y revolucionarias
bajo la dirección del partido, para combatir la invasión
india.
Las amplias masas indias también apoyarán y acogerán
una justa guerra dirigida por los maoístas. Los revolucionarios
maoístas han estado dirigiendo la guerra popular que apunta
a derrocar al Estado semifeudal y semicolonial indio y a hacer una
revolución de nueva democracia. En la India, la creciente
unidad de los revolucionarios maoístas y la mayor unificación
de los maoístas representarán una seria amenaza para
una intervención de largo plazo en Nepal. Existen fuertes
movimientos de liberación nacional en Cachemira en el norte
y en Assam y Nagaland en el nororiente de la India. Invadir a su
pequeño vecino agudizará esas contradicciones. Atacar
a Nepal intensificará rápidamente las riñas
y divisiones al interior del gobierno indio. A los gobernantes indios
también les preocupa que más de 60 mil soldados nepaleses
se hallan en los regimientos de fusileros Gorka de su ejército.
Éstos tendrían lealtades contradictorias si un ejército
de ocupación indio comenzara a asesinar a sus padres, abuelas
y abuelos, hermanos y hermanas en Nepal. Si India atacara a Nepal,
tampoco sería fácil controlar a los más de
ocho millones de nepaleses que viven en su territorio. De esos factores,
el factor interno es el decisivo. Pero a pesar de esas debilidades
potenciales, por su reaccionaria perspectiva puede que al gobierno
indio no le quede otra salida que invadir a Nepal.
Nepal, que se solía considerar un problema espinoso entre
dos rocas duras (China e India), hoy amenaza con convertirse en
un polvorín de dinamita que reviente las reaccionarias relaciones
de poder de la región y dé un gran impulso a la revolución
proletaria mundial. Tal guerra suscitará una gran ola de
resistencia revolucionaria en Nepal y en el sur de Asia. Muchos
factores alimentan los sentimientos revolucionarios en el sur de
Asia: las masas ya arden de furia contra la dominación y
saqueo imperialistas; las clases dominantes indias ya son un gendarme
regional y libran guerras injustas contra los pueblos de Cachemira
en el norte y de Assam en el nororiente de la India y apoyan la
guerra injusta contra el pueblo tamil de Sri Lanka; intervienen
con tropas en las islas Maldivas; rebanan el territorio y reprimen
al pueblo de Bangla Desh; anexan a Sikkim y dominan a Bután;
y muchos otros crímenes. Fortalecen las fuerzas subjetivas
de la región la lucha revolucionaria bajo la dirección
de los revolucionarios maoístas indios, desde Bihar hasta
Andhra Pradesh, la lucha por fortalecer a las fuerzas revolucionarias
de Sri Lanka y Bangla Desh, la mayor conciencia revolucionaria en
Pakistán, la formación del Partido Comunista Maoísta
de Bután y, de remate, el desarrollo del poder político
rojo en Nepal, que se desarrolla como base de apoyo para la revolución
proletaria mundial. Así que es posible que la resistencia
revolucionaria maoísta y la guerra popular frustren una guerra
intervencionista o imperialista, o que tal guerra, de librarse,
suscite una mayor guerra revolucionaria de resistencia que a la
larga lleve a la emancipación de toda la región. En
el sur de Asia, la tendencia principal actual apunta a la revolución.
Hoy, el enorme reto para los revolucionarios maoístas de
la región y del mundo es prepararse ideológica, política
y organizativamente para aprovechar las oportunidades revolucionarias
que propicie la agudización de las contradicciones, defender
la revolución de Nepal y aprovechar todo eso para impulsar
al máximo la causa de la revolución en toda la región
y el mundo.
Grandes posibilidades, grandes retos
El gran filósofo comunista Carlos Marx dijo que cada gran
revolución engendra una gran contrarrevolución. Esta
guerra revolucionaria presenta retos nuevos y serios para los revolucionarios.
De un lado está latente la posibilidad de tomar el poder
político en todo el país porque existen condiciones
objetivas relativamente muy favorables y se desarrolla la fuerza
subjetiva de los revolucionarios maoístas nepaleses, y del
otro, se dan claras señales de una naciente ola de resistencia
revolucionaria y guerra popular en el sur de Asia y el resto del
mundo. El principal enemigo de los pueblos oprimidos del mundo,
el imperialismo yanqui, poco a poco está retrocediendo a
la defensiva política y aislándose de las masas del
mundo gracias a sus embates militares a Afganistán e Irak.
Las clases reaccionarias de Nepal no han logrado cerrar las grietas
internas debido a sus conflictivos intereses de clase y a la dominación
imperialista. Por eso, se vislumbran grandes posibilidades. También
a los revolucionarios se presentan grandes retos, sobre todo la
amenaza de una invasión de uno de los mayores ejércitos
del mundo, el indio, respaldado por el imperialismo yanqui y sus
aliados.
Hoy, a medida que se perfila la toma del poder político nacional
en Nepal, los revolucionarios maoístas del mundo tienen el
deber de dar todo el apoyo que sea posible a los camaradas de Nepal,
tal como dirigir la lucha contra el imperialismo en sus respectivos
países como parte de la revolución mundial. Tal apoyo
contribuirá a forjar una base de apoyo rojo en Nepal para
la revolución proletaria mundial y a poner al maoísmo
como guía indiscutible para la revolución mundial,
y hará una enorme contribución al avance hacia una
sociedad libre de explotación y opresión: el comunismo
mundial. ?
¡Liberar
a los camaradas Kiran y Gaurav!
Como menciona el artículo principal, el gobierno indio ha
arrestado y retenido a gran número de dirigentes del Partido
Comunista de Nepal (Maoísta). Desde que se desplegó
la campaña mundial por la libertad de Gaurav, el gobierno
arrestó a otro dirigente veterano y miembro del Comité
Permanente del partido, el camarada Kiran, mientras recibía
tratamiento médico en el estado de Bengala Occidental. El
gobierno indio apunta a descabezar al partido y la guerra que dirige,
y no es de sorprenderse que haya intensificado tales labores, consciente
de que la revolución está cerca de tomar el Poder.
Los imperialistas y reaccionarios repetidamente han dado sanguinarias
y dolorosas lecciones sobre el incalculable valor de los dirigentes
de los oprimidos del mundo. Una y otra vez una combinación
de represión de las masas y ataques cuidadosamente orientados
hacia los dirigentes revolucionarios que dirigen a las masas ha
derrotado o desviado a poderosos levantamientos de los de abajo.
¿Cuál revolucionario indio no recuerda con una punzada
al corazón cómo el gobierno capturó y aniquiló
a Charu Mazumdar, mientras éste desencadenaba el trueno de
primavera de la justa rebelión de los pisoteados campesinos
de Naxalbari, o cuál revolucionario de Turquía no
se queda despierto de noche preguntándose “¿qué
hubiera pasado” si Ibrahim Kaypakkaya hubiera escapado de
los escuadrones de la muerte que le segaron la vida a ese precursor
dirigente comunista de 21 años? El mismo Movimiento Revolucionario
Internacionalista tuvo una amarga experiencia, como señala
el artículo, al ser testigo de cómo la guerra popular
en el Perú sufrió un duro golpe tras la captura del
presidente Gonzalo del Partido Comunista del Perú y buena
parte de la dirección central.
Los maoístas estamos firmemente convencidos de que las masas
hacen la historia y comprendemos profundamente lo que eso significa
en el mundo actual: que en el transcurso de la lucha contra la opresión,
las masas tienen la necesidad y el deber de forjar líderes
que tengan el necesario nivel político como para dirigirlas
por los avances y retrocesos de la compleja lucha de prepararse
para la guerra revolucionaria, tomar el Poder y transformar el mundo.
Sin tal dirección, por muy potente que sea la lucha de las
masas, inevitablemente decaerá y sucumbirá ante la
fuerza del enemigo.
Los imperialistas yanquis están empecinados en desatar una
ola de agresión sin precedentes, “quitar los guantes”
a la policía secreta y declarar temporada de caza a cualquiera
que se les oponga. Los revolucionarios deben intensificar las labores
para proteger a sus dirigentes. Eso cobra particular importancia
en el caso de la guerra popular de Nepal, donde el gobierno indio
ha concretado su intención de atrapar a los dirigentes revolucionarios
con arrestos sorpresivos de un gran número de ellos en los
últimos dos años.
Las autoridades indias se han ganado el repudio de millones y expuesto
su complicidad criminal con la monarquía feudal de Nepal
con el tratamiento de los dirigentes revolucionarios. Desde agosto
de 2003 tienen preso al camarada Gaurav, miembro del Buró
Político del PCN (M), quien viajaba a Europa para desarrollar
el trabajo del partido, bajo cargos de portar documentos falsos,
un cargo que se suele resolver en unos cuantos días o semanas.
Han amenazado con deportar a los camaradas Kiran y Gaurav a Nepal,
tal como han hecho con los dirigentes del partido Matrika Prasad
Yadav (miembro del Buró Político del Comité
Central) y Suresh Ale Magar, secuestrados en Nueva Delhi y entregados
ilegalmente al Ejército Real de Nepal. Eso es una clara violación
del derecho internacional y una amenaza directa a la vida de estos
dirigentes revolucionarios. Amnistía Internacional y otras
organizaciones de derechos humanos han condenado fuertemente la
reaccionaria monarquía feudal por tener los peores antecedentes
del mundo en cuanto a desapariciones.
Los ataques a los dirigentes de la revolución de Nepal han
suscitado una ola de protesta por todo el mundo, de Estambul a Londres
y Nueva Delhi. El Movimiento de Resistencia de los Pueblos del Mundo
libra una campaña de defensa de los camaradas Kiran y Gaurav
y otros dirigentes y ya ha enviado dos delegaciones de abogados
y activistas de derechos humanos de Europa a India para hacer del
conocimiento del gobierno que el mundo entero está vigilando
sus maniobras reaccionarias.
Para tomar parte en la defensa o para más información,
comuníquese a: wrpm@wprm.org
Camarada Kiran
El camarada Mohan Baidya (camarada Kiran) ha trabajado más
de tres décadas como un revolucionario profesional en el
movimiento comunista maoísta de Nepal. Ha hecho enormes contribuciones
al movimiento maoísta nepalés gracias a su profundo
estudio y excelente comprensión de la filosofía marxista,
materialismo histórico y dialéctico y estética
revolucionaria y se ha colocado como gran dirigente maoísta,
filósofo y estético revolucionario de las masas nepalesas.
Un auténtico proletario internacionalista, escribió
muchos trabajos filosóficos que interpretan y consolidan
el marxismo-leninismo-maoísmo en el movimiento revolucionario
nepalés.
Luchó resueltamente contra el revisionismo, el neo-revisionismo
y todo tipo de desviaciones dentro y fuera del partido. Contribuyó
de manera decisiva a derrotar la línea oportunista de derecha
de M. B. Singh.
En el V Congreso de 1985, fue electo secretario general del entonces
PCN (Mashal). Bajo su dirección, el partido analizó
la historia política de Singh en el movimiento comunista
y resumió que representaba un oportunismo de derecha durante
toda su vida revolucionaria. En el documento “Individualismo
anarquista, la dimensión nepalesa del oportunismo de derecha”,
adoptado unánimemente, la Conferencia Nacional sostenida
bajo dirección de Kiran después del V Congreso desenmascaró
de forma magistral el oportunismo de derecha que escondía
Singh con su palabrería revolucionaria.
El camarada Kiran sobresale en el movimiento comunista internacional
por haber cedido su posición como secretario general del
partido a otro camarada. Con profundo placer, propuso para tomar
esta responsabilidad al camarada Prachanda por su mayor capacidad
para dirigir el movimiento comunista. Kiran fue uno de los principales
contribuyentes al desarrollo de la línea revolucionaria del
Partido Comunista de Nepal (Maoísta) bajo la dirección
del camarada Prachanda. Los dirigentes y cuadros del partido, los
combatientes del Ejército Popular de Liberación y
el pueblo en general le tienen un profundo respeto por sus contribuciones
filosóficas al movimiento y por su loable sacrifico y resuelta
dedicación a la revolución bajo la dirección
del partido.
Las clases dominantes del expansionismo indio han tenido preso desde
hace más de un año (a enero de 2005) a este miembro
del Comité Permanente del Comité Central del PCN (Maoísta),
amado dirigente de los oprimidos nepaleses y sobresaliente líder
del proletariado internacional.
Camarada Gaurav
El camarada Chandra Prakash Gajurel, conocido como camarada Gaurav,
ha contribuido sin tregua desde hace 30 años como revolucionario
profesional a desarrollar el movimiento maoísta de Nepal.
Siempre estaba en el campo revolucionario y luchó contra
líneas erróneas en la historia de la lucha entre las
dos líneas del partido. En el V Congreso en 1985, se opuso
con elocuencia al documento de la línea oportunista de derecha
de M. B. Singh, que argumentaba que el partido retrocedía
debido a la debilidad centrista de la mayoría. La firmeza
del camarada Gaurav jugó un importante papel para conservar
el espíritu revolucionario del partido y mantenerlo a salvo
de esas posiciones eclécticas y oportunistas. Es uno de los
principales dirigentes que han combatido las diversas formas de
oportunismo y desarrollado una línea maoísta correcta.
Su persistente trabajo revolucionario de décadas, su habilidad
maoísta en el campo organizativo, sus escritos teóricos
y políticos sobre varios asuntos nacionales e internacionales
relacionados a la economía, la sociedad y la política
y su internacionalismo proletario lo han convertido en un dirigente
reconocido en el partido y las masas revolucionarias de Nepal. Desde
el V Congreso ha desempeñado el trabajo revolucionario como
miembro del Buró Político del Comité Central.
El gobierno expansionista indio detuvo al camarada Gaurav, querido
dirigente maoísta del pueblo nepalés, en el aeropuerto
de Chennai y lo ha mantenido preso en la misma localidad desde el
20 de agosto de 2003.
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