UN MUNDO QUE GANAR
 

 

Nepal: La guerra popular toma la ofensiva estratégica


*Simpatizante del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), quien escribió este artículo basándose en documentos del partido.
F. O.*
Al cierre de este número, el rey Gyanendra asumió el poder ejecutivo absoluto, disolvió el parlamento y envió tropas para mantener bajo arresto domiciliario a sus representantes, anunció la suspensión de los derechos políticos garantizados bajo la constitución de 1990 y desencadenó la “brutalidad fascista feudal”, como la llamó el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) [PCN (M)], penalizando toda protesta contra el gobierno y las críticas en la prensa. Cuando los estudiantes de la ciudad de Pokhara protestaron, el ejército los rodeó. Un reportero de la BBC escuchó disparos y gritos. El presidente Prachanda del PCN (M) dijo que con el golpe de Estado el rey busca “hacer retroceder la sociedad nepalesa del siglo 21 al siglo 15”, lo consideró un “punto de viraje de la batalla decisiva entre la autocracia y la república” y reafirmó el llamado del partido a formar “un frente único contra la aristocracia feudal”, “una tormenta nacional de rebelión unificada bajo la consigna común de una república democrática popular y una asamblea constituyente contra esta locura de la camarilla feudal” con miras a “arrancar de raíz la autocracia feudal”. El PCN (M) dijo que la declaración del rey era un acto de la “reacción extranjera contra el país y el pueblo”. Hace poco, el embajador yanqui y otros representantes del orden imperialista mundial advirtieron la posibilidad de que la guerra popular dirigida por los maoístas tome el poder político nacional.
UM


Introducción
Al cierre de UMQG #30 en diciembre de 2004, la guerra popular había alcanzado el equilibrio estratégico. Desde entonces, se ha desarrollado a un nivel más alto a través de una lucha vigorosa y numerosas victorias sobre el enemigo en los frentes político y militar. Los enemigos del pueblo de dentro y fuera del país han sufrido serios reveses que han propiciado grandes cambios en las condiciones subjetivas del proletariado. Debido a esos cambios relativamente favorables de la situación objetiva y al desarrollo de las condiciones subjetivas, el PCN (M) determinó que la guerra popular había avanzado del equilibrio estratégico a la ofensiva estratégica.
Después de la histórica reunión plenaria del partido de 2004, el presidente Prachanda lanzó un comunicado (31 de agosto) que dio a conocer las declaraciones de la reunión y la declaró un triunfo. El partido resumió importantes lecciones de la experiencia de los ocho años de fiera lucha en la vigorosa guerra civil contra el enemigo y muchas cuestiones políticas importantes relacionadas con la ofensiva estratégica y con la mayor posibilidad de la intervención militar expansionista india, y subrayó la necesidad de una rectificación ideológica, política y organizativa para poder responder a esos retos.


El equilibrio estratégico se desarrolla de cantidad a calidad
De acuerdo con la teoría militar elaborada por Mao Tsetung, la guerra popular prolongada se desarrolla mediante tres etapas: defensiva estratégica, equilibrio estratégico y ofensiva estratégica. Después de consumar la revolución de nueva democracia en China, las fuerzas revolucionarias de otros países buscaron llevar esa teoría a la práctica. Tuvieron serias diferencias en su interpretación y aplicación de la teoría militar de Mao a las condiciones concretas de una situación particular. En la concepción clásica que mantienen muchas organizaciones y partidos marxista-leninista-maoístas, se tiende a ver el equilibrio estratégico como una situación en que se tiene un equilibrio relativo de fuerzas. El PCN (M) desarrolla un análisis que abarca la interpenetración de todas las etapas de la guerra popular prolongada, su movimiento y proceso de desarrollo, de un desarrollo cuantitativo a una transformación cualitativa. En la defensiva estratégica el pueblo casi sin armas bajo la dirección de un partido revolucionario comienza a luchar contra un enemigo formidable. En el proceso de dirigir la guerra popular, el pueblo revolucionario bajo la dirección de la vanguardia revolucionaria, armada política e ideológicamente con el marxismo-leninismo-maoísmo (MLM), se pertrecha de armas que arrebata al enemigo, y el partido dirige a la guerrilla a construir un ejército popular de liberación y a forjar una superioridad política y militar sobre el enemigo. La fuerza política, ideológica y militar del partido hace posible dirigir la guerra hacia la construcción de bases de apoyo, la médula de la revolución y del poder político popular.
El desarrollo del poder popular y la descomposición del poder del enemigo conducen en cierto momento a una situación en que el enemigo no puede derrotar a los revolucionarios pero los revolucionarios todavía no son capaces de derrocar el Estado reaccionario. Esta correlación de fuerzas se llama equilibrio estratégico, en que la fuerza del enemigo y la del pueblo están en cierto sentido iguales. Sin embargo, algunas fuerzas argumentan que en esa situación, el enemigo aún tiene más fuerza y sobre todo que tiene una superioridad en armas, y que por ende decir que esta situación de niveles de armamento desiguales es una etapa de equilibrio constituye el aventurerismo. No, el balance de poder entre los Estados nuevo y viejo en absoluto significa igualdad numérica en términos puramente militares: un arma por otra, un tanque por otro, un regimiento por otro, es decir, en términos estáticos de fuerza militar o de posesión de armamento; más bien se refiere a una situación cualitativa entre el ejército revolucionario y las masas del pueblo de un lado y el reaccionario Estado del otro. El surgimiento y la existencia de dos Estados, dos ejércitos y dos ideologías en el proceso de desarrollo de la guerra popular se consideran las condiciones fundamentales para el surgimiento de la etapa de equilibrio estratégico. La destrucción y semicolapso del viejo Estado y que en su lugar va surgiendo el nuevo Estado revolucionario es la principal condición en el desarrollo de la ofensiva estratégica. En lo cuantitativo, puede que el enemigo haya adquirido una gran cantidad de armas y pertrechos y una gran cantidad de soldados, y apoyo militar, logístico y financiero de las potencias imperialistas; pero el Ejército Popular de Liberación (EPL) cuenta con una superioridad política y militar que a la larga tiene más importancia cualitativa que la del enemigo. Mientras que el Estado feudal sólo cuenta con el apoyo de Estados imperialistas y reaccionarios, el EPL tiene el apoyo de las grandes masas populares de Nepal y crece la simpatía y apoyo de los oprimidos de los demás países.
El EPL ha desarrollado divisiones en las tres regiones del país y miles de otras unidades militares, como milicias populares en las ciudades y aldeas, contra más de 70 mil mercenarios del Ejército Real de Nepal (ERN), más de 50 mil policías armados y cientos de agentes de inteligencia entrenados por la Mossad (el organismo israelí de espionaje) con el apoyo de la CIA. Contra el gran arsenal de armas y pertrechos del ERN, el EPL tiene gran número de armas arrebatadas al mismo, muchas de ellas provenientes del extranjero, es decir, que el EPL tiene armas proporcionadas por los gobiernos yanqui, indio y belga. Arrebatar las armas a los reaccionarios representa una gran victoria de las fuerzas revolucionarias. El gobierno reaccionario tiene el apoyo financiero de los imperialistas, pero el partido tiene el autosacrificio y apoyo de millones de oprimidos y se ha apoderado de bancos y otras instituciones económicas del Estado. El elemento más importante del avance de la guerra popular es el firme apoyo de las amplias masas populares del país.
El documento de 2004 del partido subraya la esencia de las diferencias cuantitativa y cualitativa diciendo que “tomando en cuenta las fuerzas del ERN, la cantidad de armas, la calidad y condiciones de los pertrechos, el apoyo imperialista y expansionista, la economía, la logística y el estado de otros recursos materiales, es obvio que las fuerzas del enemigo exceden sobremanera a las fuerzas con que cuenta el EPL. En la situación actual, se puede preguntar si pasar a la ofensiva estratégica llevará a cometer el error de izquierda del aventurerismo. Pero si en nuestro análisis incluimos el proceso de desarrollo de la guerra popular de los últimos ocho años, la estrategia y tácticas militar desarrolladas por el partido, las habilidades desarrolladas por el EPL, y la inestabilidad, anarquía y contradicciones internas que padece el viejo Estado, el panorama del balance de poder se ve muy diferente”. Mientras que la guerra popular se ha venido desarrollando desde la defensiva estratégica y el poder popular se ha ido fortaleciendo, el sistema parlamentario, el ERN y la monarquía feudal se han venido desintegrando y debilitando.
Gran escándalo han armado los reaccionarios dentro y fuera del país con tal de probar que la revolución maoísta ha traído desgracia al país; cacarean que la revolución maoísta socava la infraestructura económica, que la economía nacional va en declive y que la guerra popular ha echado abajo los valores y normas sociales establecidos basados en la armonía tradicional. Pero la verdad es que el nuevo poder político ha tenido un firme avance mediante el proceso dialéctico de destrucción y construcción. Lo que el PCN (M) apunta a destruir es el viejo Estado y la vieja infraestructura económica que sirve a los señores feudales de Nepal y a los amos imperialistas y definitivamente apunta a destruir los valores sociales basados en las viejas normas y tradiciones que apuntalan la caduca economía. Lucha por construir una nueva infraestructura revolucionaria y establecer nuevas normas y valores. El PCN (M) jamás destruye cosas por el puro placer de destruir; echa abajo aquello que obstaculiza el surgimiento de una sociedad nueva y mejor.
En medio del desarrollo del poder político popular por todo el país y de un tumultuoso proceso de destrucción y construcción, la guerra revolucionaria ha entrado a la ofensiva estratégica. El citado documento comenta: “El siguiente panorama muestra que aplazar la entrada a la ofensiva estratégica es cometer errores de derecha, como la autoconservación, y puede llevar la guerra popular a la confusión y al retroceso”.
De acuerdo con el materialismo dialéctico y el análisis maoísta de las leyes de la guerra revolucionaria, la etapa del equilibrio estratégico no es estática ni es larga. La guerra popular se desarrolla por un proceso de desarrollo desigual, caracterizado por ofensivas políticas en todas las regiones, mientras que la situación militar varía según la región, es decir, las fuerzas revolucionarias pueden estar a la defensiva, en el equilibrio o a la ofensiva militar según sea la región. El proceso se desarrolla con el paso del tiempo, de modo que el EPL ha desarrollado la superioridad militar y política sobre el ERN y el enemigo no ha podido tomar la iniciativa política y militar en ninguna parte del país ni en los centros administrativos de distrito ni en la capital.
La etapa del equilibrio estratégico opera un cambio rápido del balance de poder de la fuerza política y militar de ambos bandos. En el frente político, el PCN (M) forja unidad con diferentes fuerzas revolucionarias que han impulsado la lucha de liberación nacional del país. La unidad de los maoístas con el Partido de los Trabajadores de Kirat en el este y con otras fuerzas que luchan por la liberación nacional representó un enorme avance para el movimiento maoísta. Cada partido comunista en el mundo sostiene el principio del derecho a la autodeterminación propuesto por Lenin. Para aplicarlo a la situación concreta de la revolución nepalesa, el PCN (M) sentó las bases ideológicas desde el inicio en la primera conferencia histórica del partido (de 1995), en que expuso que sin unir el movimiento revolucionario de las nacionalidades con el movimiento revolucionario maoísta, sería difícil obtener la victoria en la guerra popular. La segunda conferencia histórica nacional del partido asentó que el proceso de unir el movimiento de liberación nacional con la guerra popular revolucionaria era una estrategia militar maoísta, y que uno de los principales puntos políticos, ideológicos y militares a aplicarse en la revolución en el siglo 21 era la fusión de las dos estrategias de la guerra popular: la de la guerra popular prolongada y la de la insurrección.
Como toda revolución avanza por medio de la práctica revolucionaria y se apoya en las masas para que tomen el destino en sus propias manos, esta revolución ha liberado a millones de nepaleses de la opresión regional y nacional. El poder popular se ha fortalecido por medio de la declaración de la autonomía regional y nacional, y al aplicar la ciencia del MLM ha garantizado el derecho a la autodeterminación para resolver las contradicciones que causa la discriminación nacional y regional impuesta por el sistema reaccionario. Cientos y miles de personas por todo el país apoyan enérgicamente al plan y programa del partido. Los llamados de las organizaciones de masas dirigidas por los maoístas, tales como las organizaciones sindicales, de campesinos, de mujeres o de estudiantes, se han granjeado mucho apoyo de las amplias masas y han logrado bloquear los centros administrativos de distrito o lanzado paros convocados por el partido. Cientos y miles de estudiantes de las universidades y otras escuelas de todo el país se han movilizado bajo la dirección de la organización estudiantil dirigida por el partido. De mayor peso, en víspera de la ofensiva estratégica se dio una muestra de poder sin precedente: los gobiernos revolucionarios de distrito bloquearon y cercaron la capital y la federación sindical paralizó las principales industrias.
En el frente militar, el partido ha desarrollado la fuerza del EPL al nivel de brigadas en las tres regiones, y miles de milicias populares se han estado preparando para entrar al combate. El EPL es capaz de destruir las fortificaciones reforzadas diseñadas por los expertos militares imperialistas yanquis y de confiscar las armas y pertrechos ahí guardados. Como aumentan las derrotas militares que sufren los elementos feudales y los capitalistas burocráticos y por igual aumenta la consternación de los imperialistas yanquis y los expansionistas indios, imaginen cómo les enfurezca y frustre el hecho de que sus soldados sean aniquilados con sus propias armas.
Por otra parte, en el campo enemigo continúan la degeneración y fragmentación política y militar. El campo reaccionario del Estado semifeudal y semicolonial padece una crisis cada vez más aguda y degeneración política. No ha sido capaz de resolver la profunda crisis política que sobrevino después de la masacre de la familia real de 2001 y la subsiguiente disolución del parlamento y gobierno parlamentario mediante las maniobras autocráticas del rey del 4 de octubre de 2002. Nepal sigue padeciendo la dominación imperialista y de otros países y es escenario de luchas intestinas entre las fuerzas imperialistas y expansionistas. Se han denunciado repetidamente el control político e intervención directos de las potencias imperialistas y expansionistas en el gobierno, el ejército y los partidos parlamentarios y sus bases, que por tanto van perdiendo sus lazos con el pueblo. Ante la derrota política y desmoralización, el ERN ha sufrido derrota tras derrota en los combates con el EPL, y la deserción de soldados rasos es un hecho cotidiano. En la policía y el ejército prevalecen la fragmentación y descomposición. Las contradicciones se han agudizado para los soldados porque tienen que combatir, al servicio de los lacayos imperialistas y de los burócratas y elementos feudales nepaleses, contra sus hermanos y hermanas de las aldeas y porque padecen sus propias contradicciones internas (por ejemplo, al personal militar y de la policía no le pagaron durante seis meses), pese al trato de garrote y dulce, como dar prestaciones adicionales a los soldados que combatan en las bases de apoyo maoístas y cientos de miles de rupias, una fortuna para las masas, como indemnización a las familias de los soldados muertos en acción. Asimismo, la gente de distintos sectores en todo el país ya no cree en las promesas del gobierno real, tal como la promesa de indemnización a los dueños de los vehículos destruidos por no haber acatado los llamados de los revolucionarios al paro.
El llamado a bloquear a Katmandú tuvo una acogida sin precedente, y los maoístas no tuvieron que recurrir a la fuerza, a pesar de las maniobras de la reacción. Los lacayos imperialistas dijeron que el bloqueo tuvo éxito por la fuerza armada maoísta y no por el apoyo popular. Los reaccionarios no comprenden que si las armas determinaran el ánimo del pueblo, el gobierno reaccionario con su superioridad de armas ya habría prevalecido. El gobierno “aseguró” los caminos, pero la población no acató el llamado a trabajar. La corrupción y el nepotismo engullen gran parte del presupuesto para la compra de armas. La moral de la policía y el ejército se fue tan abajo que sin la ayuda de los imperialistas y expansionistas indios, el sistema reaccionario del país estaría al borde del colapso.
En este contexto y con el análisis del balance de poder entre el desarrollo de las fuerzas revolucionarias y la mayor degeneración de las fuerzas reaccionarias, el partido concluyó que la guerra popular ha entrado a la etapa de la ofensiva estratégica.


La ofensiva estratégica: Se abre el panorama
El documento “Avanzar hacia la etapa de la ofensiva estratégica elevando el proceso de transformación revolucionaria a nuevas alturas”, adoptado por la histórica sesión plenaria del Comité Central del PCN (M), resalta las bases para la ofensiva estratégica sentadas por el desarrollo de la guerra popular. Aborda algunas cuestiones fundamentales relacionadas al tema, en el aspecto militar como en el político, y así enriquece la teoría y práctica marxista-leninista-maoístas y contribuye a una nueva ola de debate político en el movimiento comunista internacional.
La ofensiva estratégica es la última etapa del desarrollo de la guerra popular, en que el partido se prepara a tomar el poder político. Esta etapa es muy importante y muy sensible. El avance del poder popular hacia la conquista del poder político nacional inevitablemente conlleva mayores peligros de una intervención imperialista y expansionista. Ante la ofensiva estratégica el enemigo confronta la inminente posibilidad de una batalla de vida o muerte para proteger el sistema reaccionario.
Cuando el partido puso en marcha la primera fase del plan de la ofensiva estratégica, los imperialistas y expansionistas ya tomaban mayores medidas para impedir y reprimir la victoria del pueblo. El imperialismo yanqui ha violado el principio de la no intervención en los conflictos internos de países soberanos y ha incrementado el apoyo militar al gobierno nepalés de 32 millones de dólares en 2003 a 40 millones de dólares en 2004. Además de la ayuda acostumbrada, el gobierno yanqui entregó un millón de dólares para iniciar de inmediato acciones contra los maoístas. A fines de septiembre de 2004, un avión yanqui cargado de armas llegó a Katmandú. Los yanquis justifican la violación del derecho internacional con lógica gangsteril: que los maoístas están acabando con la democracia, violando los derechos humanos, destruyendo la infraestructura económica del país, atentando contra los intereses norteamericanos, obligando a combatir contra el ERN, usando escudos humanos y convirtiendo al país en un santuario de “terroristas”. Algunos funcionarios yanquis tacharon de “terrorista” al PCN (M). O sea, es hipocresía descarada de un gobierno que recién cometió su más reciente crimen de guerra, según la revista médica inglesa The Lancet: masacró a más de 100 mil civiles en Irak en aras de saciar su sed de hegemonía global y de petróleo. Algunas acusaciones son ridículas: ellos y sus títeres nepaleses chillan que los maoístas “secuestraron” a mil campesinos pobres y después ¡se quejan de que los mismos recibieron tierras confiscadas a los terratenientes! Los imperialistas y sus lacayos dicen que los maoístas impiden que los estudiantes estudien, pero el ERN ha desalojado a los estudiantes y convertido las escuelas en barracas militares. Unas fuerzas dicen que el pueblo está “atrapado entre dos fuegos”: las fuerzas armadas de la monarquía y las fuerzas armadas de los maoístas. Esta gente tiene ojos, pero no ve que en el campo las amplias masas se están alzando para ejercer el poder político rojo. (La Sección Internacional del PCN (M) lanzó un video documental de ocho horas con docenas de escenas de actos revolucionarios en todo el país en que participan decenas de miles, si no cientos de miles de personas comunes. El video es un testimonio poderoso de que el mismo pueblo está tomando el destino en sus propias manos y refuta de manera contundente la débil propaganda que riegan el Departamento de Estado yanqui y otros reaccionarios.)
Al entrar a la ofensiva estratégica, la guerra popular enfrenta mayores amenazas de una intervención india. Poco después de que el partido declaró la ofensiva estratégica, el primer ministro del rey nepalés fue a hablar con el gobierno indio, que aceptó darle lo que necesite para derrotar la guerra popular: armamento, apoyo económico y fuerzas armadas indias.
Los imperialistas trabajan duro para coordinar la campaña contra la guerra popular. Unos oficiales militares de Sri Lanka, India, Inglaterra y otros países se reunieron a fines de septiembre de 2004 en Katmandú. Por su ubicación entre India y China, Nepal es un escenario de contienda. Ningún actor de peso quiere que los demás rivales desplacen sus propios intereses económicos, políticos o militares, así que aunque cooperen también contienden. Por ejemplo, el gobierno indio retuvo por cinco días un avión de una empresa de aviación búlgara que usó Estados Unidos para transportar un cargamento de armas destinado a la lucha contra los maoístas. Las autoridades indias ocultaron el episodio y los yanquis dijeron que el avión no llevaba armas. Mienten y engañan al pueblo nepalés y al mundo acerca de lo que están haciendo, sobre todo ante el ascenso de la solidaridad de las masas revolucionarias en el mundo, la mayor popularidad de la guerra popular y el mayor deseo de la revolución en el mundo, y al mismo tiempo se manifiestan desconfianza mutua y contradicciones entre los imperialistas y expansionistas. Pero pese a esas contradicciones y divergencias, apoyan la agenda fascista de acabar con la guerra popular y derrotar al proletariado nepalés, lo que muestra lo peligroso que es el escenario en que se libra la guerra popular.
La ofensiva estratégica nepalesa tiene importancia desde otros ángulos. El proletariado sufrió un severo retroceso en el Perú, porque la guerra popular había alcanzado el equilibrio estratégico. Independientemente de los deslindes de línea ideológica y política al interior del Partido Comunista del Perú (PCP), la revolución tenía grandes posibilidades de triunfar si no hubieran capturado al presidente Gonzalo y al grueso de los demás miembros de la dirección central. El golpe fue consecuencia de las labores de la CIA y de la DINCOTE, la policía secreta títere, con la guerra de baja intensidad. El PCN (M) ha analizado y aprendido de esa experiencia, por ejemplo, de la manera en que el PCP analizó en la teoría y en la práctica la transición a la ofensiva estratégica. Para el proletariado ha sido un gran reto aprender de esa experiencia y aplicar las lecciones correspondientes para dirigir la revolución nepalesa hasta la victoria.
Al analizar las complejidades históricas anteriores del movimiento internacional y al sintetizar la experiencia de la tumultuosa guerra revolucionaria de Nepal, la histórica sesión plenaria del Comité Central adoptó el documento presentado por el presidente Prachanda del PCN (M) y concluyó: “En este contexto, cualquier subjetivismo o confusión de ‘izquierda’ o de derecha repercutirá negativamente en la guerra popular en general”. El documento señala la importancia de poner el nivel ideológico y político del partido a la altura de la guerra popular para poder abordar los retos planteados al proletariado y agrega: “En comparación con los años anteriores, tiene varias veces más importancia la conservación de la unidad de análisis y espíritu sobre la concepción teórica de la ofensiva estratégica, sobre las condiciones objetivas y subjetivas necesarias para entrar a esta etapa y sobre el panorama general del desarrollo del futuro”.

Unas particularidades de la ofensiva estratégica
El documento expone un marco teórico en que se conserva el principio de la ofensiva estratégica desarrollado por Mao Tsetung en el contexto de la guerra popular prolongada. Pero, para llevar la revolución a la victoria, es necesario que los maoístas tengan la libertad de aplicarlo creativamente. En el documento, el camarada Prachanda dice: “El camarada Mao Tsetung desarrolló los principios básicos de la ofensiva estratégica y su significado, importancia y definición en el contexto de la guerra popular prolongada. Pero las premisas teóricas desarrolladas por Mao Tsetung no pueden aplicarse mecánicamente en el siglo 21”.
La visión del PCN (M) sobre la ofensiva estratégica se ha desarrollado junto con la síntesis de la línea militar, adoptada en la histórica segunda conferencia nacional del partido, en que se discutió el documento “El desarrollo de la democracia en el siglo 21”. Tras resumir cinco años de vigorosa guerra popular, el PCN (M) adoptó la premisa teórica de que para hacer la revolución en el siglo 21, el partido revolucionario maoísta debía combinar las características fundamentales de ambas estrategias militares de la guerra popular: la estrategia de la guerra popular prolongada y la estrategia de la insurrección. El partido concluyó que en cada etapa de desarrollo (de la defensiva estratégica al equilibrio estratégico, y a la ofensiva estratégica), se opera un cambio cualitativo, pero en el actual contexto nacional e internacional del balance de fuerzas, la ofensiva estratégica no debe entenderse como una etapa que apunta de inmediato a la insurrección. La situación de una insurrección armada puede entenderse como un proceso de desarrollo que incluye subetapas, como el inicio, la continuación y el desarrollo de la ofensiva y que depende del desarrollo de la guerra y de la situación nacional e internacional.
A partir de ese resumen, el partido se ha preparado para aprovechar cualquier levantamiento o insurrección armada que haga posible la toma del Poder a nivel nacional. El partido ha explicado desde la segunda conferencia nacional, que tal insurrección se puede presentar en cualquier momento. La esencia de este resumen apunta a desarrollar enérgicamente la guerra popular, a organizar y movilizar de manera amplia y efectiva a las masas, a analizar más dialécticamente las contradicciones nacionales e internacionales y a estar preparado a tomar una iniciativa con fuerza cuando la situación sea propicia para dirigir un levantamiento que lleve a la revolución. Sin la destrucción y degeneración de las fuerzas armadas reaccionarias (la columna vertebral del poder estatal), no es posible hacer la revolución en ningún país. Esta degeneración, acompañada de una situación internacional relativamente favorable, engendrará la revolución, siempre y cuando los revolucionarios maoístas estén preparados. Puede decirse que en la situación actual, el elemento fundamental de importancia estratégica para la revolución es la fragmentación de la fuerza militar del enemigo y el surgimiento de una situación internacional relativamente favorable, en combinación con la poderosa dirección de la vanguardia proletaria... un partido maoísta en su respectivo país que forma parte del Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI). La fragmentación o degeneración de las fuerzas reaccionarias depende en gran parte de la fuerza subjetiva de los revolucionarios maoístas.
Según un punto de vista en el movimiento comunista internacional, una vez que la guerra popular entra al equilibrio estratégico desde la defensiva estratégica o entra a la ofensiva estratégica desde el equilibrio estratégico, en ninguna circunstancia puede ni debe retroceder de la posición que ha alcanzado. Pero, cuando tal punto de vista sigue sosteniendo en todo el mundo una estrategia y tácticas que se justifican por la existencia de una ofensiva estratégica mundial, aunque la pérdida del socialismo en la URSS de Stalin y en la China de Mao ya ha hecho que el movimiento revolucionario mundial volviera a la defensiva, el problema es en qué medida ese punto de vista se basa en los hechos objetivos.
Tras ese avance teórico, el PCN (M) dijo: “Seguir hablando de la ofensiva estratégica después de que la revolución en el mundo y en el país mismo sufrió una seria derrota es un engaño. Nuestro partido estableció claramente su posición desde que se ha venido explicando el equilibrio estratégico. Definitivamente, siempre debemos estar prevenidos, de no dejar que la impaciencia subjetiva nos presione para cambiar la etapa estratégica debido al peso de unos cuantos sucesos, victorias o derrotas. Sólo si ocurriera un gran cambio en la situación a causa de factores nacionales o internacionales específicos, o si la guerra popular sufriera una secuencia de grandes reveses, el partido, a partir de un análisis objetivo de la situación, debería estar preparado para armar planes para defender y desarrollar los logros de la revolución en condiciones de volver a la defensiva estratégica desde la ofensiva estratégica”. No sería dialéctico seguir sosteniendo la consigna “la ofensiva estratégica de la revolución mundial” o de la revolución en X país si los revolucionarios sufrieran un fuerte revés debido a la represión interna e imperialista. Cuando los imperialistas y sus lacayos desatan un despiadado pillaje y severa represión, las masas responden resistiendo y hasta cierto punto se levantan, pero en ausencia de una fuerza subjetiva, de un partido de vanguardia organizado que dirija la guerra revolucionaria y que aborde los problemas militares, políticos e ideológicos en el contexto de los nuevos retos y de unas masas populares dispuestas a tumbar al sistema, tal resistencia y levantamiento en sí no podrán sostener por mucho tiempo la etapa de la ofensiva estratégica. Según el método maoísta correcto, se determina la situación revolucionaria en relación a las condiciones objetivas y para alcanzar la victoria, de ser necesario se volverá a la defensiva estratégica desde la ofensiva y se reagrupará y se reorganizará la lucha para recuperar las posiciones perdidas.


Asamblea Constituyente: ¿revolucionaria o reformista?
Los números 29 y 30 de UMQG abordan las demandas del PCN (M) relacionadas a una asamblea constituyente. En todo el país, ha pasado a primer plano el debate sobre la necesidad de la elección de una asamblea constituyente para resolver la crisis del sistema reaccionario. Además del PCN (M) (para quien la asamblea es parte de la agenda táctica), los partidos parlamentarios –de los autócratas feudales (como el Partido Democrático Nacional o Rastriya Prajatantra [RPP]) a los revisionistas empedernidos (como los líderes de los Marxista-Leninistas Unidos o UML)– están defendiendo la necesidad de elegir una asamblea constituyente. Los reaccionarios y revisionistas no cambiaron de idea porque quieren ver que el pueblo ejerza la soberanía, sino porque la guerra popular los ha obligado a aceptar la demanda política del pueblo en pro de una solución política. Aunque participen en la elección de tal asamblea, su interés principal es salvaguardar los intereses de la burguesía y no del pueblo. Los reaccionarios feudales aceptan la asamblea a condición de que en la nueva constitución se incluya una monarquía constitucional y que la monarquía feudal siga al mando del ejército. Los revisionistas defienden la constitución de 1990 y quieren ciertas reformas superficiales del sistema que mantengan el control del parlamento de la burguesía sobre el ejército. Aún tienen mucha vigencia los puntos del artículo del camarada Prachanda, “Asamblea Constituyente: ¿revolucionario o reformista?”, acerca de la demanda de una asamblea constituyente durante el movimiento de los años 1990.
El artículo analiza las tres corrientes principales en Nepal. Una, la representada por los elementos feudales (el RPP y los elementos proyanquis), busca volver a la situación política de la autocracia feudal medieval. Otra desea conservar el status quo con la elección de una asamblea constituyente; la representan una facción proindia del Partido del Congreso Nepalés y la momificada dirección “comunista” real del UML. Ninguna de estas facciones quiere que el pueblo sea poderoso, soberano ni que sea vanguardia de la revolución proletaria mundial. La tercera y principal fuerza, el PCN (M), apoya las elecciones para esta asamblea como táctica. Es muy claro que, el que se celebren o no elecciones para dicha asamblea, el pueblo anhela una salida revolucionaria, no regresiva.
Durante la lucha sobre dicha asamblea, los fundamentalistas feudales y las fuerzas imperialistas maniobraron con astucia para impedir que el pueblo obtuviera poder, por ejemplo, fomentaron el divisionismo entre los partidos parlamentarios y los presionaron a apoyar o al menos a unirse con el moribundo rey feudal. La lucha deja entrever la incapacidad de los parlamentarios de sacar adelante al país, porque siguen dependiendo de los imperialistas y porque aún cifran sus esperanzas en la monarquía. Por eso, en unos casos han sancionado a sus propios cuadros quienes se oponen a la intervención imperialista o expansionista en la política del país.
Gyanendra, el “asesino real” feudal y peón de los imperialistas yanquis, nombró como primer ministro al mismo tipo, Deuba, ¡a quien previamente despidió por “incompetencia”! El actual gobierno es muy similar a los anteriores, que negociaron con el PCN (M) pero no propusieron nada de sustancia cuando se pusieran sobre la mesa los temas políticos. Las negociaciones sin perspectiva de una solución política perdieron valor. Por eso, el presidente Prachanda dijo, en referencia al documento de 2004: “Con una profunda preocupación sobre la situación y sobre la franca violencia del gobierno, el documento rechaza la farsa de negociaciones con los lacayos (el llamado gobierno) del palacio feudal.... Señala que tales negociaciones no se podrán realizar con los lacayos del viejo Estado sino solamente con el amo en persona..., centrando en la demanda de darle plena soberanía al pueblo nepalés”.


Sobre la rectificación y el estilo de trabajo
Si un partido revolucionario no resuelve la contradicción entre la teoría y la práctica, no puede hacer la revolución. La línea son los principios-guía de un partido u organización, que se basan en una teoría, ideología y política específicas. Para aplicar la línea en la práctica, se necesita desarrollar una organización. Además de enriquecer y desarrollar el marxismo-leninismo-maoísmo en el curso de analizar las contradicciones, sintetizar la experiencia y aplicar las lecciones a la realidad concreta de la guerra popular para hacer la revolución, la línea revolucionaria de un partido requiere una organización revolucionaria capaz de responder a las necesidades de la lucha revolucionaria. Las relaciones dialécticas, las contradicciones entre la línea y la práctica, se interpenetran mutuamente. Si la organización no se prepara a partir de la línea revolucionaria, ésta tenderá a quedarse al nivel existente de la organización, o sea, al nivel de la práctica. Arrastrar la línea revolucionaria al nivel existente de la organización hará retroceder la línea y la organización hacia el reformismo y el revisionismo.
Como observó hace poco Bob Avakian, presidente del PCR, Estados Unidos: “La mayor parte del tiempo la mayoría de los comunistas no son comunistas”. O sea, un problema es que muchos dirigentes y cuadros del partido dejan de abordar los deslindes cruciales de línea o no ven el todo sino sólo unas partes del todo. En tiempos de guerra, se abre la posibilidad de que se desarrolle el oportunismo, que a la larga domine al partido, así que es necesario un proceso político e ideológico para arrancar las hierbas venenosas y así salvaguardar la línea y espíritu revolucionario y combativo del partido.
Sobre la importancia primordial de la rectificación del estilo de trabajo, el presidente Prachanda ha destacado la transformación general del estilo de trabajo ideológico, político, organizativo y cultural del partido y la necesidad de elevarlo todo a nuevas alturas. En la entrevista en el semanario Janadesh del 21 de septiembre de 2004, Prachanda dijo: “Las decisiones principales de la histórica sesión plenaria del Comité Central del partido se resumen en cuatro puntos a partir de su particularidad e importancia. Primero, para confrontar los retos económicos, políticos, estratégicos y culturales del imperialismo del siglo 21, se decidió realizar una síntesis ideológica con el objetivo de desarrollar las tres partes integrantes del marxismo-leninismo-maoísmo: filosofía, economía política y socialismo científico. Segundo, en el contexto de la nueva situación, se decidió que la lucha que el partido viene librando contra el imperialismo se apunte específicamente al expansionismo indio desde el punto de vista estratégico y táctico. Tercero, tras determinar que el viejo Estado feudal es un Estado vendepatria, se acordó lanzar la ofensiva estratégica en su contra. Cuarto, se acordó llevar a cabo una campaña de rectificación general con una política, plan y programa concretos, apuntada a fortalecer el partido y al movimiento desde el punto de vista ideológico, organizativo y cultural como de estilo de trabajo”.
Las primeras tres decisiones representan las más históricas que jamás haya tomado el partido en la historia del país y la cuarta apunta a transformar la organización en una fuerza material objetiva para aplicarlas. En la historia del partido, la rectificación jamás ha sido una fase o actividad aislada del plan y programa políticos y militares del partido, y el partido se ha dedicado constantemente a aplicar y desarrollar los “cuatro preparativos”.
En la historia de la vigorosa guerra de clases dirigida por el proletariado de Nepal, se ha mostrado poderosamente que un partido u organización que se desarrolla en un período determinado para responder a cierto nivel de contradicciones, no bastará para cumplir la tarea de resolver las contradicciones cuando la situación cambie y se desarrolle. Para resolver las nuevas contradicciones, es necesario desarrollar, según el nivel de los nuevos retos, la capacidad ideológica, política, organizativa, cultural y funcional del partido y del movimiento.
¿Cuáles son los retos que el partido debe enfrentar en los días por venir? La respuesta se halla en el desarrollo de la situación concreta, sobre todo la amenaza de la intervención desde fuera. A medida que la guerra popular se desarrolle a nuevas alturas, las maniobras del gobierno indio se han convertido en un obstáculo importante al progreso en Nepal. El gobierno indio ha aumentado la ayuda militar al gobierno feudal, amenaza con lanzar ataques militares contra la revolución y ha arrestado a más de una docena de dirigentes del PCN (M) en diferentes partes de la India, entre ellos los camaradas Kiran y Gaurav, y 80 dirigentes y cuadros maoístas más.
Como se acrecienta el peligro de una intervención directa estadounidense, la histórica sesión plenaria del Comité Central del partido decidió responder a cualquier intervención imperialista con una guerra total que abarca la guerra de túneles. El partido tiene que elevar su nivel ideológico, político y militar a nuevas alturas por otra razón: las dificultades y sacrificios que implica una guerra de este tipo y la necesidad de librarla de modo que salvaguarde la revolución y sirva a la revolución proletaria mundial. [Vea el artículo sobre la guerra de túneles de Vietnam, UMQG 6, en el Servicio Noticioso.]
Una guerra de vida o muerte de las masas en cualquier país conlleva la fragmentación y degeneración al interior del sistema reaccionario. El Estado reaccionario es un conglomerado de intereses reaccionarios contendientes que, cuando la guerra revolucionaria se convierta en gran fuerza, comenzará a fragmentarse y desintegrarse.
A la guerra revolucionaria inevitablemente la acompaña la lucha ideológica, política y organizativa al interior del partido, es decir, la lucha entre las dos líneas. Dicha lucha refleja la lucha de clases en la sociedad. Es necesario sintetizar cientos de experiencias, negativas y positivas, de todo el país, nutrir los cientos de flores que se abren al calor del nuevo poder político y arrancar de raíz los cientos de hierbas venenosas que brotan al interior de la superestructura revolucionaria. O sea, el partido tiene que barrer con la escoba de la rectificación todos los rincones ideológicos, políticos, organizativos y culturales. Como Mao dijo: “donde no llega la escoba, el polvo no desaparece solo”. Con la toma del Poder, se operarán grandes cambios, lo que significa que aparecerán nuevas contradicciones y ciertos errores serán inevitables. Es posible que se hagan acusaciones y contraacusaciones entre diferentes áreas o campos de trabajo, o entre los dirigentes políticos y militares. A medida que el partido avance hacia la toma del Poder, unas personas se preocuparán más por sus derechos individuales y no asumirán sus deberes. Habrá tendencias a confundir o mezclar la estrategia y las tácticas, a confundir la una por las otras, a reducir lo del largo plazo a lo del corto plazo, o sea, a pedir libertad en cierta esfera y a no tomar en cuenta la necesidad correspondiente. Esas contradicciones surgen y se desarrollan en la vida del partido, y requieren rectificación una y otra vez.
Sin rectificación, sin preparación ideológica, política, organizativa y cultural para llevar a cada individuo y a la organización a un nivel superior, no será posible abordar los nuevos retos. La única manera de tener flexibilidad en táctica y firmeza en estrategia, de adaptar rápidamente las tácticas a las maniobras del enemigo de modo que éste tenga que cambiar de estrategia, de frustrar la estrategia y tácticas del enemigo una y otra vez de modo que en el transcurso de la guerra se fortalezcan la fuerza del pueblo y su capacidad de barrer, como un ejército de Hércules, el estiércol de la dominación ideológica, política, militar y cultural del imperialismo y de reemplazarlo con una base económica y una superestructura política revolucionarias, es desarrollando nuestro patrimonio marxista-leninista-maoísta.
Por eso, el partido ha subrayado la importancia de la rectificación y ha dado a todo el partido, ejército, organizaciones de masas y amplias masas populares una poderosa justificación para avanzar por el gran camino (que el PCN [M] llama Camino Prachanda) que hoy pide tomar la ofensiva estratégica contra el enemigo. El partido ha estado debatiendo la importancia de la rectificación y de la transformación de todo el partido, como importante foro para desarrollar sus planteamientos, enriquecer el MLM y contribuir al debate y discusión sobre los problemas candentes de hoy en el movimiento comunista internacional. Entre dichos problemas figuran lanzar la ofensiva para consumar la revolución de nueva democracia, proteger la revolución naciente, aprender de experiencias anteriores, incluso de las contrarrevoluciones; formar un mar de masas armadas ideológica, política, militar y culturalmente; defender el derecho a la rebelión, asegurar que las fuerzas armadas revolucionarias, que hasta ahora en la lucha de clases en el socialismo se han dedicado a tareas puramente militares como soldados profesionales, sigan sirviendo al pueblo después del establecimiento del socialismo de modo que se impida que el Estado revolucionario se convierta de nuevo en Estado reaccionario; y descartar la vieja idea de no criticar a los dirigentes y establecer el principio maoísta de que es justo “cañonear al cuartel general de la burguesía” y continuar la revolución en el socialismo y servir a la revolución proletaria mundial con la meta de establecer el comunismo en todo el mundo. La rectificación del partido en torno a esos puntos forja unidad ideológica, política y organizativa y del espíritu y corazón del pueblo, y a la larga contribuirá a llevar la sociedad hacia la extinción del partido, del ejército, de las clases y del Estado mismo.


Sobre la nueva situación y la síntesis ideológica
Tras 20 años de experiencia, el Movimiento Revolucionario Internacionalista dijo: “Durante los 20 años de existencia de nuestro Movimiento el mundo ha presenciado igual cantidad de años de tumulto. En todo el mundo, se dio un reflujo de la oleada de lucha revolucionaria de los años 1960 y comienzos de los 1970, pero siguieron agudizándose la explotación y los antagonismos de clase. En 2000, nuestro Movimiento señaló correctamente que ‘la nueva ola de la revolución proletaria mundial se nos viene’. Desde el 11 de septiembre de 2001 se ha intensificado de una manera dramática no vista en décadas todo un abanico de contradicciones a nivel mundial, sobre todo la contradicción entre los pueblos y naciones oprimidos y el imperialismo encabezado por Estados Unidos.... Se han dado importantes transformaciones, incluso en la corta historia de 20 años de nuestro Movimiento, en las ciudadelas imperialistas y en los países oprimidos. Con nuestra ciencia marxista-leninista-maoísta, tenemos las herramientas y la perspectiva con que comprender fenómenos tales como el surgimiento de las megaciudades, la ‘globalización’, los cambios de la estructura de clases y las implicaciones para la estrategia y las tácticas revolucionarias”.
El presidente Prachanda del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) resumió las siguientes principales tendencias en el mundo: el reestablecimiento del sistema capitalista en los antiguos países socialistas (URSS y China), la desintegración de la URSS socialimperialista y el surgimiento de la superpotencia mundial única (Estados Unidos), y que Estados Unidos ha desencadenado una cruzada de guerra contra los pueblos y naciones oprimidos del mundo, lo que representa la tendencia principal actual. El desarrollo sin precedentes de la tecnología de comunicaciones y su impacto mundial, el monopolio del capital financiero y su dominio sobre el capital industrial, el control del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio sobre el capital financiero, la brutal opresión y explotación de los pueblos del tercer mundo por medio de la “globalización”, “liberalización” y “privatización” son características de la actual situación. El carácter desenfrenado y arbitrario de los ataques militares fascistas que desatan los imperialistas contra los movimientos de liberación nacional y los movimientos democráticos y comunistas y el retroceso sufrido por el proletariado en el Perú también son importantes tendencias hoy. Una marcada manifestación de la contradicción principal en el mundo entre el imperialismo, principalmente yanqui, y los pueblos y naciones oprimidos, ha sido la ola de resistencia mundial contra los ataques a Afganistán e Irak tras los ataques del 11 de septiembre contra Estados Unidos. La masiva resistencia a la guerra imperialista en Irak estremeció al mundo y mostró la gran unidad de las masas que se unieron para oponerse a la guerra. Como dice el MRI, eso refleja la nueva ola de la revolución mundial que se nos viene.
Hoy los revolucionarios maoístas han asumido la responsabilidad histórica de dar una dirección política e ideológica correcta a las masas para transformar esos levantamientos de modo que se cree una nueva ola de revolución proletaria mundial. El presidente Prachanda destaca el desarrollo de las tres partes integrantes del MLM, rechaza la confusión posmodernista y la teoría económica imperialista de “globalización”, “liberalización” y “privatización”, y así eleva el MLM a nuevas alturas. En su historia, el movimiento comunista internacional ha tenido que librar una férrea lucha contra el oportunismo de derecha y de “izquierda” y contra el revisionismo. En la lucha contra esas tendencias, los maoístas revolucionarios deben cuidarse de no caer en el dogmatismo estrecho y deben aplicar el MLM con vivacidad, creatividad y perseverancia. La actual guerra popular de Nepal ha contribuido al debate político e ideológico en el movimiento comunista internacional sobre las bases teóricas que guían a los revolucionarios del siglo 21, rompiendo con la tendencia a repetir la estrategia y tácticas de las revoluciones del siglo 20. El PCN (M) también ha contribuido al debate ideológico sobre el “desarrollo de la democracia en el siglo 21” y otras cuestiones importantes y ha acogido el llamado al debate del MRI partiendo del debate político e ideológico que proviene principalmente de los partidos maoístas, entre ellos el PCR, EU, el PCP y el PCN (M).
El presidente Prachanda dijo: “A menos que el proletariado intervenga ideológicamente y manera viva en la situación actual, no será posible que se desarrolle una potente revolución contra el imperialismo. Mientras que el proletariado no haga una síntesis ideológica para poder asumir el deber histórico de dirigir a las masas en la lucha contra el imperialismo, éstas correrán el peligro de caer presas de diversos fundamentalismos religiosos, nacionalismo estrecho y terrorismo individual”.


La dialéctica de la lucha contra la intervención extranjera

Por la intensidad de la intervención política y las amenazas militares de los imperialistas y expansionistas y por la naturaleza vendepatria del gobierno feudal y capitalista burocrático comprador, es muy posible que se dé una guerra de los imperialistas o expansionistas contra la revolución. Como dijo el presidente Prachanda: “En la actual época del imperialismo y de la revolución proletaria, es puro idealismo imaginar una revolución popular que no enfrente la intervención imperialista y que triunfe sin luchar contra el imperialismo. Sin confrontar la intervención expansionista india y sin vencerla, no es posible imaginar el triunfo de la guerra popular de Nepal”.
Desde hace tiempo, el partido vislumbró la posibilidad de una intervención india y lo ha mencionado muchas veces. En el Congreso de Unidad del partido, efectuado en diciembre de 1991, de las cuatro contradicciones básicas identificadas en la sociedad nepalesa –la contradicción entre el feudalismo y las masas populares; la existente entre el imperialismo, principalmente el indio, y el pueblo; la existente entre el capitalismo burocrático y comprador y las masas; y la existente entre la burguesía nepalesa y el proletariado–, se caracterizó la principal como “la contradicción entre las masas y el reaccionario Estado conformado de elementos feudales, burócratas y la clase capitalista compradora protegidos por el expansionismo indio”. Esa caracterización se basa en el análisis de la historia, desarrollo político y características económicas del país. Al analizar la lucha contra el expansionismo indio, la segunda conferencia nacional del partido propuso una federación soviética del sur de Asia en el siglo 21.
En los países oprimidos como Nepal, el partido se dedica a dirigir la lucha contra la opresión nacional y a la lucha por la liberación nacional y por la nueva democracia en los frentes interno y externo, o sea, contra los enemigos internos y contra los imperialistas y expansionistas. De importancia estratégica las vincula firmemente durante toda la etapa de la revolución de nueva democracia. A partir de la línea general, se adoptaron políticas específicas para aislar al enemigo principal de los secundarios y para concentrar los ataques sobre los lacayos imperialistas y expansionistas de Nepal que controlan el aparato estatal. En los primeros cinco años, con esta orientación la guerra popular pudo echar profundas raíces en las masas oprimidas de todo el país. Ante el pujante desarrollo de la guerra popular y el apoyo de las masas amantes de la justicia de Nepal y del mundo, y ante el rápido crecimiento de la popularidad del partido dentro y fuera del país, los imperialistas, expansionistas y fundamentalistas feudales perpetraron la masacre de la familia real en aras de resolver la crisis interna. Los maoístas aplicaron su línea general y particular y siguieron concentrando sus ataques sobre el gobierno real feudal y su amo, el imperialismo yanqui.
Los yanquis alimentan al moribundo gobierno con armas y pertrechos, entrenamiento militar y apoyo moral y financiero. Ahora intervienen directamente guiando al ERN en los combates contra los maoístas y diseñando cuarteles fortificados. El ataque de las fuerzas revolucionarias en Beni, en el centro del país, mostró la bancarrota política y militar de la estrategia y tácticas del imperialismo yanqui. Ahí, el Ejército Real de Nepal tenía armamento más sofisticado y se había reforzado el cuartel con diversos niveles de fortificaciones. Una unidad del ERN se dedicó a actividades de construcción, con el fin de ganar la “mente y corazón” del pueblo y socavar el apoyo a la guerra popular. El EPL asestó un duro golpe a los planes yanquis: rompió el cerco de fortificaciones con la amplia participación de las masas. Debido al revés, en un momento en que ha estado a la defensiva en el frente político internacional debido al atolladero de Irak, el imperialismo yanqui ha tenido que presionar al expansionismo indio y al imperialismo británico para que asuman la lucha contra la revolución dirigida por los maoístas.
La política de la Unión Europea no tiene diferencias de fondo a la política yanqui: quiere poner fin a la revolución maoísta e impedir que el pueblo obtenga soberanía. Pero sus respectivas tácticas tienen diferencias de forma. Estados Unidos justifica las atrocidades perpetradas por el ERN: los asesinatos de los arrestados y desaparecidos, la tortura, las violaciones, los bombardeos e incendios de aldeas son “daño colateral”. La Unión Europea argumenta que las “violaciones de los derechos humanos” del ERN lo aíslan de las masas. Inglaterra y la Unión Europea piden que el rey continúe como monarca constitucional, se forme un gobierno de coalición de los partidos parlamentarios, que el gobierno celebre elecciones parlamentarias y que el gobierno electo sostenga charlas con los maoístas para integrarlos al “establecimiento político”. Este plan propone impedir que el pueblo tome el Poder; es una campaña almibarada que busca que el pueblo capitule a los señores feudales y a los capitalistas burocráticos y compradores.
Los expansionistas indios jamás permitirán que el pueblo se haga del poder económico y político. Si pudieran someterlos a su control y hegemonía, quizá dejarían que los maoístas tomaran el Poder. Como sus presiones diplomáticas no han impedido que los revolucionarios maoístas abandonen su objetivo de entregar el poder soberano al pueblo, las élites gobernantes indias comenzaron a arrestar a muchos revolucionarios maoístas en su territorio y a entregarlos a los señores feudales de Nepal. Por ejemplo, arrestaron a los camaradas Kiran, Matrika Prasad Yadav, Suresh Ale Magar y 11 revolucionarios maoístas más, entre ellos seis miembros del Comité Central (en la ciudad de Patna del estado de Bihar). Desde 2003 mantienen preso al camarada Gaurav sin los derechos básicos otorgados a presos políticos y amenazan con entregarlo a las autoridades nepalesas.
A la sombra de la Unión Europea, sobre todo Inglaterra, los expansionistas indios han ordenado que los partidos parlamentarios no peleen con el rey y han dado al gobierno nepalés armas y helicópteros. Su política se basa en la doctrina de Nehru de colocar a Nepal bajo la protección de la India, sea con la sikkimización o la butanización. (India anexó a Sikkim, y a Bután, de palabra independiente, lo controla completamente.) En agosto de 2004, cuando los gobiernos revolucionarios maoístas de las tres regiones que rodean el valle de Katmandú, impusieron un bloqueo a la capital, el gobierno indio inmediatamente organizó un puente aéreo de víveres.
¿India atacará a Nepal? La historia ha demostrado que muchas veces India ha actuado con impunidad para reprimir al movimiento revolucionario nepalés. En los años 1950, envió tropas para ahogar la insurrección campesina revolucionaria suscitada en la región occidental, que tuvo gran auge bajo la dirección de Bhim Dutta Panta. Envió tropas al distrito de Gorka en los 1980 y a Katmandú en los 1990 sin consultar ni informar al gobierno nepalés. El gobierno vendepatria que ha gobernado con la bendición de la India, aceptó esas humillaciones nacionales y ha aceptado que el ejército indio vigile la cordillera Chure al interior de Nepal. La cordillera tiene mucha importancia, porque protege el 15% del territorio con planicies fértiles y está ubicada en el camino de todas las salidas de la carretera oeste-este que une a diferentes partes del país.
Aparte de sus intereses económicos, políticos y culturales en Nepal, a los gobernantes indios les preocupa muchísimo la influencia directa de la revolución nepalesa en la población india duramente oprimida. El fantasma de la revolución maoísta en esta región geopolíticamente importante pesa bastante en las consideraciones estratégicas indias sobre una invasión de Nepal. Aunque India se arriesgue, no será fácil sostener tal invasión por largo tiempo. Tres factores internos y externos importantes condicionan la situación: primero, la fuerza de los maoístas y los revolucionarios y del movimiento de liberación nacional de Nepal; segundo, la presencia de revolucionarios maoístas y movimientos de liberación nacional en la India y en la región surasiática; y tercero, el crecimiento del apoyo a la guerra popular y del deseo de hacer la revolución de parte de las masas de todo el mundo.
India cosechó frutos amargos cuando lanzó la intervención militar contra los combatientes de los Tigres de Liberación de Tamil Eelam (TLTE), de Sri Lanka. Aunque su ejército tenía cierto apoyo de los cingaleses que creían que traería la paz, los TLTE asestaron un gran golpe a los invasores indios, quienes huyeron derrotados y humillados. Para la India, la situación de Nepal es más desfavorable que la de Sri Lanka, porque una línea maoísta dirige la guerra revolucionaria. Salvo un puñado de reaccionarios nepaleses, la población se opone a la hegemonía india. Desde el principio, los revolucionarios han tomado en cuenta la necesidad de prepararse para una guerra de la magnitud de la de Vietnam. Si tal guerra irrumpiera en Nepal, aislaría al puñado de reaccionarios feudales y vendepatrias de las masas de todo el país, mientras que se unificarían más fuerzas patrióticas, democráticas y revolucionarias bajo la dirección del partido, para combatir la invasión india.
Las amplias masas indias también apoyarán y acogerán una justa guerra dirigida por los maoístas. Los revolucionarios maoístas han estado dirigiendo la guerra popular que apunta a derrocar al Estado semifeudal y semicolonial indio y a hacer una revolución de nueva democracia. En la India, la creciente unidad de los revolucionarios maoístas y la mayor unificación de los maoístas representarán una seria amenaza para una intervención de largo plazo en Nepal. Existen fuertes movimientos de liberación nacional en Cachemira en el norte y en Assam y Nagaland en el nororiente de la India. Invadir a su pequeño vecino agudizará esas contradicciones. Atacar a Nepal intensificará rápidamente las riñas y divisiones al interior del gobierno indio. A los gobernantes indios también les preocupa que más de 60 mil soldados nepaleses se hallan en los regimientos de fusileros Gorka de su ejército. Éstos tendrían lealtades contradictorias si un ejército de ocupación indio comenzara a asesinar a sus padres, abuelas y abuelos, hermanos y hermanas en Nepal. Si India atacara a Nepal, tampoco sería fácil controlar a los más de ocho millones de nepaleses que viven en su territorio. De esos factores, el factor interno es el decisivo. Pero a pesar de esas debilidades potenciales, por su reaccionaria perspectiva puede que al gobierno indio no le quede otra salida que invadir a Nepal.
Nepal, que se solía considerar un problema espinoso entre dos rocas duras (China e India), hoy amenaza con convertirse en un polvorín de dinamita que reviente las reaccionarias relaciones de poder de la región y dé un gran impulso a la revolución proletaria mundial. Tal guerra suscitará una gran ola de resistencia revolucionaria en Nepal y en el sur de Asia. Muchos factores alimentan los sentimientos revolucionarios en el sur de Asia: las masas ya arden de furia contra la dominación y saqueo imperialistas; las clases dominantes indias ya son un gendarme regional y libran guerras injustas contra los pueblos de Cachemira en el norte y de Assam en el nororiente de la India y apoyan la guerra injusta contra el pueblo tamil de Sri Lanka; intervienen con tropas en las islas Maldivas; rebanan el territorio y reprimen al pueblo de Bangla Desh; anexan a Sikkim y dominan a Bután; y muchos otros crímenes. Fortalecen las fuerzas subjetivas de la región la lucha revolucionaria bajo la dirección de los revolucionarios maoístas indios, desde Bihar hasta Andhra Pradesh, la lucha por fortalecer a las fuerzas revolucionarias de Sri Lanka y Bangla Desh, la mayor conciencia revolucionaria en Pakistán, la formación del Partido Comunista Maoísta de Bután y, de remate, el desarrollo del poder político rojo en Nepal, que se desarrolla como base de apoyo para la revolución proletaria mundial. Así que es posible que la resistencia revolucionaria maoísta y la guerra popular frustren una guerra intervencionista o imperialista, o que tal guerra, de librarse, suscite una mayor guerra revolucionaria de resistencia que a la larga lleve a la emancipación de toda la región. En el sur de Asia, la tendencia principal actual apunta a la revolución. Hoy, el enorme reto para los revolucionarios maoístas de la región y del mundo es prepararse ideológica, política y organizativamente para aprovechar las oportunidades revolucionarias que propicie la agudización de las contradicciones, defender la revolución de Nepal y aprovechar todo eso para impulsar al máximo la causa de la revolución en toda la región y el mundo.


Grandes posibilidades, grandes retos
El gran filósofo comunista Carlos Marx dijo que cada gran revolución engendra una gran contrarrevolución. Esta guerra revolucionaria presenta retos nuevos y serios para los revolucionarios. De un lado está latente la posibilidad de tomar el poder político en todo el país porque existen condiciones objetivas relativamente muy favorables y se desarrolla la fuerza subjetiva de los revolucionarios maoístas nepaleses, y del otro, se dan claras señales de una naciente ola de resistencia revolucionaria y guerra popular en el sur de Asia y el resto del mundo. El principal enemigo de los pueblos oprimidos del mundo, el imperialismo yanqui, poco a poco está retrocediendo a la defensiva política y aislándose de las masas del mundo gracias a sus embates militares a Afganistán e Irak. Las clases reaccionarias de Nepal no han logrado cerrar las grietas internas debido a sus conflictivos intereses de clase y a la dominación imperialista. Por eso, se vislumbran grandes posibilidades. También a los revolucionarios se presentan grandes retos, sobre todo la amenaza de una invasión de uno de los mayores ejércitos del mundo, el indio, respaldado por el imperialismo yanqui y sus aliados.
Hoy, a medida que se perfila la toma del poder político nacional en Nepal, los revolucionarios maoístas del mundo tienen el deber de dar todo el apoyo que sea posible a los camaradas de Nepal, tal como dirigir la lucha contra el imperialismo en sus respectivos países como parte de la revolución mundial. Tal apoyo contribuirá a forjar una base de apoyo rojo en Nepal para la revolución proletaria mundial y a poner al maoísmo como guía indiscutible para la revolución mundial, y hará una enorme contribución al avance hacia una sociedad libre de explotación y opresión: el comunismo mundial. ?

 

¡Liberar a los camaradas Kiran y Gaurav!
Como menciona el artículo principal, el gobierno indio ha arrestado y retenido a gran número de dirigentes del Partido Comunista de Nepal (Maoísta). Desde que se desplegó la campaña mundial por la libertad de Gaurav, el gobierno arrestó a otro dirigente veterano y miembro del Comité Permanente del partido, el camarada Kiran, mientras recibía tratamiento médico en el estado de Bengala Occidental. El gobierno indio apunta a descabezar al partido y la guerra que dirige, y no es de sorprenderse que haya intensificado tales labores, consciente de que la revolución está cerca de tomar el Poder.
Los imperialistas y reaccionarios repetidamente han dado sanguinarias y dolorosas lecciones sobre el incalculable valor de los dirigentes de los oprimidos del mundo. Una y otra vez una combinación de represión de las masas y ataques cuidadosamente orientados hacia los dirigentes revolucionarios que dirigen a las masas ha derrotado o desviado a poderosos levantamientos de los de abajo. ¿Cuál revolucionario indio no recuerda con una punzada al corazón cómo el gobierno capturó y aniquiló a Charu Mazumdar, mientras éste desencadenaba el trueno de primavera de la justa rebelión de los pisoteados campesinos de Naxalbari, o cuál revolucionario de Turquía no se queda despierto de noche preguntándose “¿qué hubiera pasado” si Ibrahim Kaypakkaya hubiera escapado de los escuadrones de la muerte que le segaron la vida a ese precursor dirigente comunista de 21 años? El mismo Movimiento Revolucionario Internacionalista tuvo una amarga experiencia, como señala el artículo, al ser testigo de cómo la guerra popular en el Perú sufrió un duro golpe tras la captura del presidente Gonzalo del Partido Comunista del Perú y buena parte de la dirección central.
Los maoístas estamos firmemente convencidos de que las masas hacen la historia y comprendemos profundamente lo que eso significa en el mundo actual: que en el transcurso de la lucha contra la opresión, las masas tienen la necesidad y el deber de forjar líderes que tengan el necesario nivel político como para dirigirlas por los avances y retrocesos de la compleja lucha de prepararse para la guerra revolucionaria, tomar el Poder y transformar el mundo. Sin tal dirección, por muy potente que sea la lucha de las masas, inevitablemente decaerá y sucumbirá ante la fuerza del enemigo.
Los imperialistas yanquis están empecinados en desatar una ola de agresión sin precedentes, “quitar los guantes” a la policía secreta y declarar temporada de caza a cualquiera que se les oponga. Los revolucionarios deben intensificar las labores para proteger a sus dirigentes. Eso cobra particular importancia en el caso de la guerra popular de Nepal, donde el gobierno indio ha concretado su intención de atrapar a los dirigentes revolucionarios con arrestos sorpresivos de un gran número de ellos en los últimos dos años.
Las autoridades indias se han ganado el repudio de millones y expuesto su complicidad criminal con la monarquía feudal de Nepal con el tratamiento de los dirigentes revolucionarios. Desde agosto de 2003 tienen preso al camarada Gaurav, miembro del Buró Político del PCN (M), quien viajaba a Europa para desarrollar el trabajo del partido, bajo cargos de portar documentos falsos, un cargo que se suele resolver en unos cuantos días o semanas. Han amenazado con deportar a los camaradas Kiran y Gaurav a Nepal, tal como han hecho con los dirigentes del partido Matrika Prasad Yadav (miembro del Buró Político del Comité Central) y Suresh Ale Magar, secuestrados en Nueva Delhi y entregados ilegalmente al Ejército Real de Nepal. Eso es una clara violación del derecho internacional y una amenaza directa a la vida de estos dirigentes revolucionarios. Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos han condenado fuertemente la reaccionaria monarquía feudal por tener los peores antecedentes del mundo en cuanto a desapariciones.
Los ataques a los dirigentes de la revolución de Nepal han suscitado una ola de protesta por todo el mundo, de Estambul a Londres y Nueva Delhi. El Movimiento de Resistencia de los Pueblos del Mundo libra una campaña de defensa de los camaradas Kiran y Gaurav y otros dirigentes y ya ha enviado dos delegaciones de abogados y activistas de derechos humanos de Europa a India para hacer del conocimiento del gobierno que el mundo entero está vigilando sus maniobras reaccionarias.
Para tomar parte en la defensa o para más información, comuníquese a: wrpm@wprm.org


Camarada Kiran
El camarada Mohan Baidya (camarada Kiran) ha trabajado más de tres décadas como un revolucionario profesional en el movimiento comunista maoísta de Nepal. Ha hecho enormes contribuciones al movimiento maoísta nepalés gracias a su profundo estudio y excelente comprensión de la filosofía marxista, materialismo histórico y dialéctico y estética revolucionaria y se ha colocado como gran dirigente maoísta, filósofo y estético revolucionario de las masas nepalesas. Un auténtico proletario internacionalista, escribió muchos trabajos filosóficos que interpretan y consolidan el marxismo-leninismo-maoísmo en el movimiento revolucionario nepalés.
Luchó resueltamente contra el revisionismo, el neo-revisionismo y todo tipo de desviaciones dentro y fuera del partido. Contribuyó de manera decisiva a derrotar la línea oportunista de derecha de M. B. Singh.
En el V Congreso de 1985, fue electo secretario general del entonces PCN (Mashal). Bajo su dirección, el partido analizó la historia política de Singh en el movimiento comunista y resumió que representaba un oportunismo de derecha durante toda su vida revolucionaria. En el documento “Individualismo anarquista, la dimensión nepalesa del oportunismo de derecha”, adoptado unánimemente, la Conferencia Nacional sostenida bajo dirección de Kiran después del V Congreso desenmascaró de forma magistral el oportunismo de derecha que escondía Singh con su palabrería revolucionaria.
El camarada Kiran sobresale en el movimiento comunista internacional por haber cedido su posición como secretario general del partido a otro camarada. Con profundo placer, propuso para tomar esta responsabilidad al camarada Prachanda por su mayor capacidad para dirigir el movimiento comunista. Kiran fue uno de los principales contribuyentes al desarrollo de la línea revolucionaria del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) bajo la dirección del camarada Prachanda. Los dirigentes y cuadros del partido, los combatientes del Ejército Popular de Liberación y el pueblo en general le tienen un profundo respeto por sus contribuciones filosóficas al movimiento y por su loable sacrifico y resuelta dedicación a la revolución bajo la dirección del partido.
Las clases dominantes del expansionismo indio han tenido preso desde hace más de un año (a enero de 2005) a este miembro del Comité Permanente del Comité Central del PCN (Maoísta), amado dirigente de los oprimidos nepaleses y sobresaliente líder del proletariado internacional.


Camarada Gaurav
El camarada Chandra Prakash Gajurel, conocido como camarada Gaurav, ha contribuido sin tregua desde hace 30 años como revolucionario profesional a desarrollar el movimiento maoísta de Nepal. Siempre estaba en el campo revolucionario y luchó contra líneas erróneas en la historia de la lucha entre las dos líneas del partido. En el V Congreso en 1985, se opuso con elocuencia al documento de la línea oportunista de derecha de M. B. Singh, que argumentaba que el partido retrocedía debido a la debilidad centrista de la mayoría. La firmeza del camarada Gaurav jugó un importante papel para conservar el espíritu revolucionario del partido y mantenerlo a salvo de esas posiciones eclécticas y oportunistas. Es uno de los principales dirigentes que han combatido las diversas formas de oportunismo y desarrollado una línea maoísta correcta.
Su persistente trabajo revolucionario de décadas, su habilidad maoísta en el campo organizativo, sus escritos teóricos y políticos sobre varios asuntos nacionales e internacionales relacionados a la economía, la sociedad y la política y su internacionalismo proletario lo han convertido en un dirigente reconocido en el partido y las masas revolucionarias de Nepal. Desde el V Congreso ha desempeñado el trabajo revolucionario como miembro del Buró Político del Comité Central.
El gobierno expansionista indio detuvo al camarada Gaurav, querido dirigente maoísta del pueblo nepalés, en el aeropuerto de Chennai y lo ha mantenido preso en la misma localidad desde el 20 de agosto de 2003.