UN MUNDO QUE GANAR
  El comunismo y los retos de nuestros tiempos


En los últimos años se ha acelerado el ritmo de la historia. De un lado, los imperialistas yanquis han lanzado una cruzada mundial, cuyo propósito es imponer a la fuerza durante generaciones una versión más brutal del orden imperialista que engulle la vida de la gran mayoría de las masas del mundo. De otro lado, el mismo sistema imperialista y las brutales medidas para apuntalarlo y re for zarlo dan lugar a nuevas y poderosas olas de descontento, lucha y revolución. En este sentido, el Movimiento Revolucionario In ternacionalista ha señalado que se inicia un período turbulento, lleno de grandes peligros y grandes oportunidades para los pueblos del mundo. Una oportunidad de dar nuevos pa sos en la lucha por construir un mundo completamente diferente que supere las diferencias de clase y libere la energía y conocimiento creador de la humanidad para que conscientemente pueda transformarse a sí mismo y al mundo. Los que vivimos hoy no veremos el pleno florecimiento de la futura sociedad comunista, pero lo que las mujeres y hombres de hoy hagan, por lo que vivan y mueran, es de suma importancia para el futuro.

La visión de una sociedad comunista no es nueva. Desde que Marx y Engels iniciaron la lucha sobre una base científica por un mundo comunista, se ha desenvuelto un drama trascendental en que millones de mu jeres y hombres han luchado por destruir al viejo mundo y crear uno nuevo. Se han obtenido grandes victorias: los fugaces pero gloriosos meses de la Comuna de Paris en 1871, la Revolución de Octubre y las décadas de construir y defender el Estado socialista en la URSS y la Gran Revolución Cultural Proletaria de la China de Mao, el máximo avance hasta ahora hacia el futuro comunista sin clases. Pero sabemos que el sistema imperialista mundial –con las fuerzas reaccionarias en general, el peso de milenios de explotación de clase y las ideas e instituciones acompañantes– es un adversario muy formidable. Las primeras grandes revoluciones para plasmar el futuro comunista fueron derrotadas, y aún nos afecta la terrible pérdida de la China revolucionaria de 1976 tras la muerte de Mao, cuando los revisionistas del Partido Comunista de China tomaron el Po der y con una velocidad sorprendente, restauraron el vil sistema capitalista.

¿Logrará la ideología comunista, el marxismo-leninismo-maoísmo, integrarse con la naciente ola de revolución y podrá orientar la furia de los pueblos a aplastar el poder político de las clases dominantes y a construir un poder de nuevo tipo basado en los intereses de las grandes mayorías? Por más que luchen y se sacrifiquen, sin esta dirección las masas no encontrarán el camino y padecerán traiciones y derrotas. El vie jo sistema de explotación quedará intacto en diversas formas a menos que una fuerza revolucionaria –armada con el análisis más avanzado de la sociedad y una clara visión científica de qué hacer para transformarla– lo ponga en la mira y lo derrote. Por eso, se necesitan una vanguardia comunista en cada país y una internacional comunista de nuevo tipo en el mundo, y se necesita que se desarrolle la propia ciencia revolucionaria del marxismo-leninismo-maoísmo.

En los casi 30 años desde la muerte de Mao, se han operado dramáticos cambios en el mundo. El terreno ideológico de nuestros tiempos es muy diferente al que existía du rante la Revolución Cultural y el nacimiento del movimiento maoísta en el mundo. Las nuevas generaciones avanzan en la lucha contra el imperialismo y la reacción sin co nocer la historia del movimiento comunista, las grandes alturas que alcanzó y contra qué escollos se tropezó temporalmente. Los cambios en el mundo y las experiencias de la lucha de clases nos presentan nuevos problemas –en estrategia y tácticas, alianzas de clase, línea militar y el propio materialismo dialéctico– que nuestra ciencia tiene que abordar.

La ideología comunista avanza en medio de turbulentos procesos. Los nuevos análisis deben dejar de lado las viejas maneras de ver las cosas, y es necesario distinguir los puntos de vista correctos de los incorrectos. Al calor de transformar el mundo, se pondrán a prueba y se desarrollarán las ideas surgidas de las diversas esferas de la actividad humana. El proceso se caracteriza de comienzo a fin por lo que los comunistas llaman la lucha entre las dos líneas; mediante ella el Movimiento Revolucionario Interna cionalista (MRI) se ha templado y fortalecido y seguirá haciéndolo. El MRI ha llamado a armar un amplio debate y discusión dentro y fuera de sus bases sobre los deslindes más candentes para los revolucionarios comunistas de nuestros tiempos: resumir la experiencia de la dictadura del proletariado (URSS y China), analizar la dinámica del funcionamiento del sistema imperialista y los fenómenos socioeconómicos en diversos países y su significado para la lucha revolucionaria, y otros importantes problemas. Esperamos que nuestra revista sirva de foro para estos debates cruciales e invitamos a nuestros lectores a contribuir a ellos.


El Movimiento Revolucionario Internacionalista se ha desarrollado co mo centro embrionario de las fuerzas maoístas del mundo, quienes se mantuvieron firmes ante la pérdida de la China socialista y la posterior traición y desmoralización que diezmó la mayor parte del viejo movimiento maoísta. El MRI y sus partidos y organizaciones par ticipantes han logrado muchísimo en los 20 años desde su formación. Pero en un sentido importante los logros son un preludio de retos y oportunidades mucho mayores que se están perfilando rápidamente. El MRI no se puede quedar estancado; tiene que avanzar hacia la meta de construir una internacional comunista de nuevo tipo elevando su conocimiento y aplicación colectivos y unificados de nuestra ideología y sobre la marcha tiene que unificar todas las auténticas fuerzas maoístas del mundo y conectarse con los activistas revolucionarios que aún no están convencidos de la emancipadora verdad de la ideología comunista.

El comunismo sigue siendo la única esperanza de la humanidad para zafarse de la división esclavizante de la sociedad en clases, pero sólo se puede plasmar esta visión mediante lucha, dura lucha, en toda esfera. El movimiento comunista internacional ha da do a luz legiones de héroes que han soportado la cárcel, la tortura y la muerte en las fauces del enemigo y, hoy, tiene que tener ese mismo valor para hacerse un rigurosísimo autoexamen y para desarrollar su ideología vi brante, capaz de abarcar más globalmente la rica complejidad de la sociedad y de la lucha de clases y de conocer, unirse y aprender de millones más en la tenaz lucha por defender y aplicar la ideología de liberación y ganar a más adeptos.



M ao Tsetung elaboró muchas tesis sobre toda una serie de cuestiones vitales de la revolución. Pero el maoísmo no sólo es la suma total de las grandes contribuciones de Mao. Es el desarrollo comprehensivo y omnímodo del marxismo-leninismo a una nueva y superior etapa. El marxismo-leninismo-maoísmo es un todo integral; es la ideología del proletariado sintetizada y desarrollada a nuevas etapas, de marxismo a marxismo-leninismo a marxismo-leninismo-maoísmo, por Carlos Marx, V. I. Lenin y Mao Tsetung, sobre la base de la experiencia del proletariado y la humanidad en la lucha de clases, la lucha por la producción y la experimentación científica. Es el arma invencible que le permite al proletariado comprender el mundo y transformarlo mediante la revolución. El marxismo-leninismo-maoísmo es una ideología universalmente aplicable, viva y científica, en constante desarrollo y enriquecida más ampliamente mediante su aplicación en hacer la revolución así como mediante el avance del conocimiento humano en general. El marxismo-leninismo-maoísmo es el enemigo de todas las formas de revisionismo y dogmatismo. Es todopoderoso porque es verdad.

De: ¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!, adoptado el 26 de diciembre de 1993

M uy a menudo el surgimiento de nuevas condiciones ha sido usado como excusa para negar principios fundamentales del marxismo, so pretexto de que se trata de un “desarrollo creativo” de él. Pero también es incorrecto e igualmente perjudicial abandonar el espíritu crítico del marxismo, no sacar un balance tanto de las deficiencias como de los éxitos del proletariado y quedar satisfechos con defender o rescatar posiciones consideradas correctas en el pasado. Tal enfoque volvería al marxismo-leninismo-maoísmo frágil e incapaz de resistir los ataques del enemigo o de dirigir nuevos avances en la lucha de clases y sofocaría su esencia revolucionaria.

De hecho, la historia ha comprobado que el desarrollo creativo auténtico del marxismo (y no falsas distorsiones revisionistas), siempre ha estado vinculado inseparablemente a una fiera lucha por defender y sustentar los principios fundamentales del marxismo-leninismo-maoísmo.

De: Declaración del Movimiento Revolucionario Internacionalista