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Apoyar la heroica resistencia de los presos políticos de Turquía
Una confrontación dramática y candente en el sistema carcelario
de Turquía ha empezado a estallar. Desde hace mucho, las prisiones
han sido baluartes de oposición al régimen dictatorial del país.
Ahora el gobierno se prepara a implementar lo que se llama el sistema
de penales tipo‑F para quebrantar el espíritu de los muchos
miles de presos políticos.
Este sistema recluye a la fuerza a un máximo de seis presos políticos
en pequeñas celdas aisladas. No entra ninguna luz natural, se entrega
la comida por debajo de la puerta o por una ranura, y no se les
permite ningún contacto con presos de otras celdas. Aparte de una
visita de media hora a la semana con la familia, están encerrados
las 24 horas al día, 7 días a la semana, sin contacto social ni
visual con nadie fuera de su celda. Con este sistema en mente, el
gobierno ya ha acondicionado o está acondicionando una docena de
prisiones alrededor del país. La clase dominante espera que este
régimen de tortura psicológica someta a los presos políticos y traiga
una era de paz social por todo el país. Grupos de derechos humanos
informan con frecuencia de que la tortura es muy común en todo el
sistema de justicia.
Los gobernantes turcos tienen grandes ambiciones. El descubrimiento
de grandes reservas de petróleo en la región del Mar Caspio y los
planes de transportar el petróleo a través de Turquía, han provocado
el aumento de la ayuda militar yanqui al país. Turquía también ha
fortalecido sus relaciones con el Estado policial yanqui, Israel,
en los últimos años. Con el apoyo de los imperialistas occidentales
y recuerdos de la grandeza del Imperio Otomano, los gobernantes
abrigan reaccionarias fantasías de ser un gendarme regional aún
más grande para los imperialistas, sacrificando a la juventud como
carne de cañón "barata" en las futuras guerras del imperialismo
en la región. Han hecho lo imposible por aplastar la rebelión kurda,
y, con la captura de Abdullá Ocalan, jefe del Partido de los Trabajadores
del Kurdistán (PTK), sueñan con que pueden aplastar la resistencia
en las prisiones y sofocar la rebelión social que constantemente
hierve a fuego lento por todo el país y atiza la lucha de los campesinos
y los obreros que empuñan las armas con la dirección del Partido
Comunista de Turquía (Marxista‑Leninista).
¡Puras fantasías! ¡Sueños negros del enemigo! El gobierno ha tomado un bocado demasiado grande, pues no podrá
ni masticarlo ni tragárselo. Por eso, vacila en enfrentarse directamente
con los presos, porque avanza a todo vapor con su programa de acondicionar
las prisiones; no ha hecho ninguna declaración pública acerca de
los penales tipo‑F, ni siquiera a una delegación de derechos
humanos de la Unión Europea. Y con razón: cuando el gobierno intentó
imponer el sistema tipo‑F en 1991, los presos armaron una
masiva y valiente resistencia. Según el saldo oficial, 17 presos murieron en la lucha desigual, pero
la causa de los presos inspiró un amplio apoyo, y el gobierno, desenmascarado
y humillado, tuvo que retroceder. En 1996, cuando el gobierno volvió
a la carga, no más divulgó una circular ministerial sobre el sistema
tipo‑F y estalló una resistencia masiva, con una huelga de
hambre que recorrió todas las prisiones. Doce prisioneros murieron
y una vez más el gobierno tuvo que retroceder. El 8 de julio de
2000, irrumpieron nuevas batallas, esta vez en el penal Burdur,
donde en una incursión inicial las fuerzas del Estado atacaron a
los presos para medir su moral y ver cuán difícil sería forzarlos
a ir a las prisiones tipo‑F. Los presos políticos se resistieron
ferozmente, 19 quedaron heridos y un preso perdió el brazo.
Los presos políticos saben que existen grandes reservas de
apoyo en que pueden confiar en esta batalla, ante todo de las masas
de Turquía. Los presos políticos son de las mejores hijas e hijos
de los oprimidos de Turquía, de todas las nacionalidades, y millones
saben que la causa es justa. Muchos presos son partidarios maoístas
del Partido Comunista de Turquía (Marxista‑Leninista); muchos
han sido encarcelados bajo la odiada ley anti‑terrorista,
con que el gobierno puede encarcelar a revolucionarios por muchos
años por nada más que ser miembros de cualquiera de las muchas organizaciones
proscritas, lo que se puede probar con el simple hecho de tener
un volante. Además, su causa es conocida por todo el mundo, pues
han mostrado repetidamente su desinteresado internacionalismo, por
ejemplo su combativo apoyo a la Guerra Popular en el Perú y su defensa
del Presidente Gonzalo y del Camarada Feliciano, ambos del Partido
Comunista del Perú, cosa que ha inspirado a millones de personas.
Al entablar los presos políticos esta batalla peligrosa, millones
estarán observando, y el corazón de los oprimidos de todo el mundo
latirá al unísono con ellos. Hay mucho en juego. En la Rusia pre‑revolucionaria,
el partido bolchevique de Lenin dirigió a los presos políticos para
transformar todas las tentativas del gobierno reaccionario para
contener a los presos políticos en un avance para la revolución;
la dispersión de los presos sólo creó más escuelas de revolución
en nuevas regiones, y la concentración de ellos sólo volvió las
prisiones en poderosas fortalezas de resistencia. Asimismo en Turquía,
el gobierno aprenderá, muy tarde, que su vil represión de los presos
no traerá la paz social, sino será una chispa que prenderá las batallas
aún mayores por venir.
El Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista llama
a las fuerzas marxista‑leninista‑maoístas y a otros
revolucionarios y progresistas a apoyar a la heroica lucha en las
prisiones de Turquía.
" Comité del Movimiento Revolucionario
Internacionalista
24 de julio de 2000
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